sábado, 28 de febrero de 2015

LA PUERTA DE TOLEDO EN LA ACTUALIDAD



Vista exterior de la ciudad de la Puerta de Toledo

La Puerta de Toledo, llamada así, porque de ella parte el camino que conducía a la imperial ciudad de Toledo, es una construcción del siglo XIII mandada realizar por Alfonso X el Sabio, tal y como se recoge en la Crónica de los Reyes de Castilla, Alfonso X capitulo XI: “pasando por un lugar que dicen el Pozuelo de D. Gil, que era termino de Alarcos, …mandó venir gentes de su comarca, é ordenó de cual manera se poblase allí una villa que le dijesen Villa-Real (Ciudad Real, hoy); é ordenó luego las calles é señalo los lugares por do(nde) fuese La cerca. E hizo facer luego una puerta labrada de piedra, é esta es la que está en el camino que viene de Toledo…”.

La Puerta de Toledo es de fábrica de gruesa mampostería en los lienzos y de vistosos sillares en sus ángulos y arcos

La puerta propiamente dicha, aparece entre dos fuertes torreones de planta rectangular de unos 12X4 m. de frente; tiene además seis arcos (tres pares) de variada y elegante forma; siendo su fábrica de gruesa mampostería en los lienzos y de vistosos sillares en sus ángulos y arcos. Y, aunque hoy les faltan, indudablemente estuvo antes coronada de almenas con sus correspondientes parapetos; pero ya a finales del siglo XIX, se hallaba despojada de estas defensas y adornos.

La puerta tiene dos matacanes que revisten su ornamentación y forman un arco apuntado u ojival
 
Los seis arcos se hallan entre los dos torreones; tres de ellos hacia el interior de la Ciudad y, hacia el exterior, los tres restantes: forman una bella combinación, en pareja, los dos del centro, extremos e intermedios. Los dos arcos del exterior de la puerta, aparecen de estilo ojival; estos se hallan apoyados sobre dos medias columnas fuste cilíndricos que arrancan a unos 4 m. del suelo y están adosadas a los muros laterales. Las pequeñas columnas tienen capitelillos ornamentados con hojas de acanto y, en éstas, se encuentran bellas ménsulas.

Estos matacanes se encuentran apoyados en dos medias columnas con pequeños capiteles ornamentado con hojas de acanto, análogas a las existentes en la Ermita de Alarcos y portada de los Reyes de la S. I. P. B. Catedral

Siguen a la portada vistosos arcos de herradura, es decir: los dos arcos intermedios, que descansan sobre pilastras empotradas en los muros de los torreones y están coronados de impostas. Sobre estos arcos mudéjares, se pueden admirar en piedras rectangulares y esculpidas en ellas mismas por la parte de fuera de la ciudad, una losa de piedra cuartelada en cruz con las armas castellano leonesas labradas: 1º y 4º cuartel, un castillo de tres torres; 2º y 3º, un león coronado. Por la parte interior figura una losa de piedra rectangular, enmarcada por una doble moldura que la ciñe toda alrededor y, en ella, en grandes caracteres góticos (labrados) se halla la siguiente inscripción en versión castellana:

Escudo con las armas castellano leonesas

Visita, oh Señor, te lo rogamos, esta morada, y aparta de ella todas las asechanzas del enemigo: tus Santos Ángeles nos guarden en Paz á los que habitamos en ella, y tu bendición sea siempre sobre nosotros. Sálvanos, oh Dios Omnipotente, y concédenos tu eterna Luz, Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Fue hecho esto en la Era de mil trescientos sesenta y seis, reinando el Señor Don Alfonso, Rey Ilustrísimo.” (Esta inscripción según D. Jorge Sánchez Lillo, en su reciente libro publicado sobre la Puerta de Toledo, no corresponde a la de la construcción de la puerta, sino  a otro acontecimiento histórico de la ciudad).

Bóveda y una de las caras pétreas  aparecidas en las nervaduras de las mismas

En esta portada, los arcos del centro son de estilo gótico y están separados de los mudéjares, por unos recintos casi cuadrados entre la pared principal de los arcos y los muros interiores de los torreones. Estos espacios llevan, a 8 m. del suelo un triple boncel que bifurcándose en los ángulos y trepando por la parte superior de los muros, los corona arcos ojivales; ello, en sentido diagonal, da origen a los nervios que hay en las bóvedas cerradas por claves en forma circular. En las últimas obras de restauración de la puerta, se descubrió en las claves que cierran las nervaduras, cuatro caras o rostros pétreos tallados. Y, estos esbeltos arcos góticos de reducido espesor, se encuentran solo separados por el centro por una estrecha ranura abierta entre los torreones; dando ello lugar, al espacio donde encajaba el rastrillo.

Oración que hay labrada en la parte interior de la ciudad sobre el arco de herradura

Por último, conforme se sale de la Ciudad, en el costado del torreón de la derecha, hay una pequeña y estrecha puerta embellecida por un arco apuntado que, subiendo por una estrecha escalera, se tiene acceso a la terraza de la puerta propiamente dicha y al adarve.


Puerta y escalera de acceso al adarve 
 
En la restauración que se le realizó a la puerta hace dos años, se colocaron sobre la misma recrecidos superiores, con la colocación de una banda de piedra caliza de separación. Se reconstruyeron trozos de muralla a los lados para simular el inicio de la misma con un intento de imitar lo antiguo y se colocó en la parte posterior un añadido de muro de tapial.