sábado, 28 de mayo de 2016

UNA CAJA EUCARÍSTICA DEL SIGLO XVI, EN EL TESORO DE LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL



El tesoro de la Catedral de Ciudad Real, guarda entre sus piezas, una caja eucarística del siglo XVI, que es única en la provincia. En la Edad Media, el Santísimo Sacramento no era expuesto para la veneración de los fieles de la misma forma que hoy lo conocemos. Se guardaba en unas cajitas o arquetas cerradas para que se pudiera adorar. Posteriormente, a partir de la generalización de la fiesta del Corpus Christi (1443), a esta arquita se le añadió un pie para que el ceremoniante lo pudiera llevar en procesión. Con los cambios litúrgicos a partir de Trento se aconsejó que la Sagrada Forma pudiera ser vista directamente, por lo que a estas cajas se les añadió un viril o sol para exponer el Sacramento.
 

Esta caja eucarística fue realizada en Córdoba y marcada por Juan Lorenzo entre 1519 y 1521. Es de plata dorada con esmaltes cincelados. Su pie polibulado arranca de pestaña plana y zócalo recto decorado por banda geométrica sobre cordón trenzado; su superficie de perfil cóncavo queda dividida por cuatro segmentos en forma de gotas remarcadas por cordón, en otros tantos campos, ambos ornamentados por labor de jarrones y tallos. El astil se compone de cuerpo troncocónico con corola radial de hojas de sauce, separado de su contrario por elemento discoidal. Nudo de manzana aplastado por los polos con seis botones salientes rodeados de cordón trenzado en donde se esmaltan distintas figuras de un poco más de medio cuerpo; santa Lucía, Santiago el mayor, san Bartolomé, santa Elena, san Mateo y santa portando palma de martirio y libro; los espacios triangulares que forman los botones, tanto los superiores como los inferiores quedan enriquecidos por hojas de acanto. La estructura del nudo concluye de modo similar a la parte inferior del astil: moldura troncocónica con hojas de sauce rematado por platillo.


Un cuerpo en forma de pirámide truncada con lados ligeramente cóncavos, crestería en aristas y decorado por jarrones y tallos, sirve de base a la caja de planta rectangular ornamentada en sus cuatro lados por medallas esmaltadas, separadas entre sí por columnas sogueadas; en los lados laterales medallas de san Pablo, san Pedro, Ecce Homo y san Andrés, todos entre florecillas de colores; en la parte trasera una Virgen con el Niño rodeada de ráfagas rectas y flameantes; en la zona frontal una medalla ocultada por una cerradura posterior; tanto la medalla trasera como la frontal se flanquean por tondos con tracería geométrica y calada. A los vértices de la caja se le adosan unos arbotantes rematados por pináculos y de los que penden cuatro campanillas. La tapa abatible se decora con cordón en el borde, seguido de plataforma lisa de la que arranca crestería floreada. En la parte central un cuerpo semiesférico con cuatro grifos y rematado por cuerpo cilíndrico gallonado entre moldura achatada, también gallonada.


El sol es un añadido del primer cuarto del siglo XVIII, realizado en Madrid por Gregorio Izquierdo.

La caja original presenta las marcas correspondientes a la ciudad de Córdoba y al marcador Juan Lorenzo, que ocupó el oficio entre 1519 y 1521, de ahí que la datación de esta pieza sea tan concreta. Al tener una sola marca personal no nos atrevemos a afirmar que esta caja la realizara Juan Lorenzo, pues su actuación puede ser como marcador, pudiéndola realizar algunos de los magníficos plateros que trabajaron en Córdoba durante este siglo.

Juan Crespo Cárdenas, “Plata y Plateros. Ciudad Real, 1500-1625”, Biblioteca se Autores Manchegos. Ciudad Real 2006.


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