Así eran los pasos de nuestra Semana
Santa, tal y como llegaron a principios del siglo XX. En la imagen podemos ver
a Nuestro Padre Jesús Nazareno que procesionaba la noche del Jueves Santo
La Semana Santa es devoción, tradición,
sentimiento y, por supuesto, también un lugar de deleite para los amantes del
arte, que pueden disfrutar con la contemplación de estupendos pasos que salen a
la calle durante esos días. Una de las
obras de arte que se pueden contemplar en la Semana Santa son los pasos de
Cristo y misterio, y en concreto las andas procesionales donde se representa
alguna escena de la pasión y muerte de Cristo.
En los años diez y veinte del pasado
siglo, muchos pasos sufrieron una gran transformación. En la imagen el paso que
estrenó Jesús Nazareno en 1915 obra del valenciano Federico Zapater
En la ejecución de un paso actual de
madera generalmente de cedro, roble o haya, participan diversas personas
dedicadas a diferentes oficios, como carpinteros, tallistas, doradores,
orfebres e imagineros. La composición de los pasos se divide en cuatro partes:
escena, canasto o canastilla, respiraderos y faldones. El paso se complementa
con candelabros o faroles.
La mayoría de los pasos de Cristo y
misterio de la Semana Santa de Ciudad Real, han sufrido una gran transformación
a lo largo de su historia. En sus orígenes en el siglo XVI, eran pasos pequeños
llevados por pocos porteadores, a pasar en las primeras décadas del siglo XX,
con la renovación que tuvo nuestra Semana Santa, a ser imágenes de gran tamaño
portadas en grandes pasos, unas veces por personas y otras sobre ruedas. Destruida
durante la Guerra Civil Española casi todo el patrimonio de las cofradías y
hermandades de pasión de Ciudad Real, y en especial toda su imaginería y pasos
procesionales, al término de la guerra se reconstruye nuestra Semana Santa y se
opta por encargar la imaginería de las diferentes cofradías y hermandades, a
los grandes escultores del siglo XX como Castillo Lastrucci, Illanes, Marco
Pérez, Claudio Rius y Rausell y Llorens.

Paso que estrenó en 1947 la
Hermandad del Cristo de la Piedad obra de Castillo Lastrucci. Fotografía Salas Centro de Estudios
de Castilla-La Mancha
En la posguerra española, las cofradías de
nuestra ciudad, junto a la Asociación de Cofradías que fue la gran impulsora de
la adquisición de la gran imaginería procesional actual, se centraron en las imágenes y el patrimonio minino para poder procesionar, realizando sus salidas en pasos de
escaso valor artístico. No sería hasta la Semana Santa de 1947, cuando la
Hermandad del Santísimo Cristo de la Piedad incorpora a nuestra celebración
pasional un paso de estilo barroco con canastilla, respiraderos y maniguetas
talladas en madera por Castillo Lastrucci, con cuatro candelabros de
guardabrisas de siete luces cada uno todo ello dorado en pan de oro.
La Hermandad del Encuentro estrenó
respiraderos en 1947 tallados por los carpinteros ferroviarios Rafael del
Campo, Ortiz y Monescillo. Fotografía Salas Centro de Estudios
de Castilla-La Mancha
Con la salida de este paso del Cristo de
la Piedad en nuestra Semana Santa, las diferentes cofradías y hermandades
comienzan a renovar los pasos donde procesionan sus titulares, que coincide con
el auge que iban cogiendo las cofradías y hermandades en nuestra ciudad. En referido año de 1947 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno tambien estrenó un paso
tallado y dorado por el madrileño Vicente de Cos, y ese mismo año la Hermandad
del Encuentro estrenó respiraderos tallados por los carpinteros ferroviarios
Rafael del Campo, Ortiz y Monescillo, que fueron dorados en pan de oro en 1948.
En este último año la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído estrenó unos
respiraderos de estilo renacentista dorados en pan de oro, tallados por un
carpintero de Ciudad Real bajo la supervisión del profesor de la Escuela de
Artes y Oficios Jerónimo Luna.
El misterio del Ecce-Homo en el paso
estrenado en 1949 obra de Castillo Lastrucci. Fotografía Salas Centro de
Estudios de Castilla-La Mancha
En la Semana Santa de 1949, sería la
Hermandad del Ecce-Homo quien estrenaría también un paso tallado en madera y
dorado en pan de oro en los talleres de Castillo Lastrucci, con canastilla, respiraderos y
cuatro candelabros con siete luces cada uno.
Paso que estrenó en 1954 el Cristo
de la Buena Muerte de la Hermandad del Silencio obra de Francisco Hurtado. Fotografía
Salas Centro de Estudios de Castilla-La Mancha
En los años cincuenta del siglo XX se
renovaría el paso de la Hermandad del Santo Descendimiento, con un paso de
estilo barroco con canastilla y respiraderos tallados en madera y dorados en
pan de oro. En 1954 el Cristo de la Buena Muerte procesionaria en un nuevo paso
tallado en madera y sobredorado en pan de oro por el valenciano Francisco
Hurtado. En 1955 seria la hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad quien
comenzaría la renovación de su paso de estilo barroco con la canastilla, en
1956 se incorporarían los respiraderos y en 1957 los candelabros obra del
artista sevillano Antonio Hernández Vilmes, quien lo talló en nuestra ciudad.
Paso tallado por el sevillano Antonio
Hernández Vilmes quien lo talló en nuestra ciudad entre 1955 y 1957. Fotografía
Salas Centro de Estudios de Castilla-La Mancha
La Hermandad del Santísimo Cristo del
Perdón y de las Aguas comenzaría los trabajos de su nuevo paso en 1958, que sería
tallado por artesano de nuestra ciudad Antonio Mena Martín bajo diseño de
Jerónimo López Salazar y que procesionó totalmente tallado y dorado en 1962 y
que sustituyó al paso que realizara en 1945 Félix sobrino y que fue cedido en
1960 a la Asociación de Cofradías para que procesionara el misterio del Resucitado
incorporado ese año a nuestra Semana Santa, obra de Donaire.
En el año 1962 se terminaría el paso
del Cristo del Perdón y de las Aguas por el artesano de nuestra ciudad Antonio
Mena Martín, bajo diseño de Jerónimo López Salazar. Fotografía Salas Centro de
Estudios de Castilla-La Mancha
En la Semana Santa de 1962 se
incorporarían dos pasos más a nuestra celebración pasional, por un lado, la
Hermandad del Cristo de Medinaceli estrenaría un paso tallado y dorado por
Manuel Rodríguez de Úbeda; y por otra la Hermandad del Santo Sepulcro que
estrenó respiraderos tallados y dorados en pan de oro adquiridos a la Casa
Santa Rufina de Madrid.
Paso sobre el que procesionó el
misterio de Las Palmas durante décadas de escaso valor artístico. Fotografía Salas Centro de
Estudios de Castilla-La Mancha
Las otras dos hermandades que
procesionaban misterios en nuestra Semana Santa, la Palmas y la Oración en el
Huerto, lo hicieron con pasos de escasísimo valor y no fue hasta el año 1998
cuando la Hermandad del Huerto estrenó respiraderos tallados y dorados en pan
de oro por Santos Pastor en Almagro.
En la década de los años setenta y
ochenta, con la crisis que sufrió nuestra Semana Santa, algunas cofradías que
poseían escasos recursos económicos, recurrieron a la purpurina para intentar
restaurar los daños que se habían producido en los respectivos pasos, acabando con ello con el valor artístico de los mismos.
El paso del santo Sepulcro estrenado
en 1962 obra de la Casa Santa Rufina de Madrid. Fotografía Salas Centro de
Estudios de Castilla-La Mancha