martes, 31 de marzo de 2020

VOCINGLERO QUINCENAL


La Procesión de Jesús Caído que sale de San Pedro en la mañana del Viernes, a su paso por la plaza de D. Agustín Salido

Ciudad Real, este pueblo nuestro tan apático y tan sin bríos, tiene, como una excepción en su temperamento, un gran entusiasmo por su Semana Santa. Aquí, donde se marchitan sin fruto, por la influencia contraria del ambiente, toda iniciativa elevada y todo intento de resurgimiento, ha podido tener realidad, sin embargo el deseo de unos hombres de voluntad que quisieron hacer una fiesta de arte de esta clásica Semana de Pasión.

Tenemos, hoy unas cofradías brillantes y bien organizadas, que son objeto de elogios por cuantos forasteros acuden a nuestra capital a presenciar las fiestas religiosas de la Pasión.

En estos días, la vida ciudadana se ha intensificado gracias al atractivo de nuestras procesiones. Las viejas calles dormidas mansamente, han visto turbada su mística tranquilidad manchega por el reír de las bellas mujeres, por el deambular constante del pueblo que se divierte.

Hubo un bando de la alcaldía rogando a los vecinos, enjalbegarlas calles del tránsito. Y los buenos vecinos, pusieron una mano de cal blanca y alegre, sobre la antigua amarillenta de las paredes. Bajo el sol primaveral las fachadas encalados reverberan. Sentimos ante ellas una alegría sana, de alma primitiva y llana, sin recovecos, ni torceduras.

Leyendo este bando de la alcaldía, creemos encontrarnos en un pueblecito pequeño y humilde, perdido en la inmensidad del llano castellano. Simpatizamos con este espíritu, un poco rústico, de la disposición municipal que pide una sencilla colaboración a los vecinos.

Se adecentó así el aspecto de la ciudad, para ser dignos — la limpieza es una manera de dignidad — de los huéspedes que habían de llegarnos.

Las guapas mujeres manchegas — estas muchachitas nuestras, eternamente encerradas en la lobreguez de las viejas casonas – gustan de estos días románticos de la pasión sagrada, que tienen un aspecto de rudeza bíblica, y un aroma voluptuoso y sensual en la claridad de las noches luneras, perfumadas por las primeras flores abrileñas. Tienen para ellas un gran encanto estos días, en que las blondas almágrenos difuman sus siluetas entre las espumas rizadas de las albas mandilas o enmarcan los rostros morenos, de ojos abismales, entre la severidad castiza de la mantilla negra.

Por eso vienen a Ciudad Real, desde todos los pueblos de la provincia las lindas paisanas, las bebas mujercitas manchegas, encerradas siempre entre la tristeza de la viejas casonas castellanas.

El Viernes Santo, al mediodía, la gente “bien”, presencia desde la terraza del Casino, entre sorbo y sorbo de cerveza, el paso de las procesiones

Y en la mañana del Jueves Santo, en la severidad triste de los templos colgados de paños, estas muchachas gentiles, ponen una nota clara de alegría con sus mantillas blancas almagreñas y sus rojos claveles sobre el pecho.

La muerte del Rabí Galileo, ha hecho del Viernes Santo el más triste de todos estos días. No conocemos nada tan triste como el crujido ronco de la vieja carraca, que deja caer la aspereza de sus sonidos, desde lo alto del campanil de la torre.

Como respondiendo a esta severidad del día, las mujeres castellanas abandonan la alegría de la mantilla blanca y quitan a sus bustos el bello realce de los claveles. Entre las sombras de la mantilla negra, en el crepúsculo infinitamente melancólico de la tarde del Viernes Santo, los ojos de las mujeres morenas son más negros y más seductores. Y es, que no hay en todos estos días un momento más bello, que este del vespero rojo; rojo por el sol que muere entre una esplendidez de tonos purpúreos, rojo en la cara de las mujeres y en los cuerpos desnudos y sangrantes de los cristos al resplandor de las bengalas.

Tenemos en Ciudad Real un Cristo viejo divinamente hermoso: el Cristo de la Piedad.

Cuando al morir la tarde del viernes, marcha por la amplitud de la calle de Toledo entre el resplandor oscilante de los hachones que llevan los cofrades vestidos con la túnica negra y elegante, sentimos una rara emoción infantil, diríamos anonadamiento y pequeñez; como un encogimiento espiritual.

El sábado de gloría, oímos desde la cama el alegre repicar de todos los campanarios. Es el aleluya con que saluda la resurrección del Hijo del Hombre.

Parece que el espíritu sobrecogido todavía por el recuerdo de la tragedia sacra, nos pide esparcimiento.

El municipio, de acuerdo con el comercio—que sería, el más beneficiado con ello—debería organizar un par de días de festejos lucidos en estos días pascuales.

Después de la brillantez de las solemnidades religiosas resulta mezquino y ridículo obsequiar al forastero con una función de pólvora ramplona y una becerrada. Veremos si otro año se pone remedio a esta deficiencia.

SIMÓN ABRIL.

Revista “Vida Manchega” Núm. 249, Ciudad Real 10 de abril de 1920

El Descendimiento “Paso” existente en la Parroquia de Santa María de la Merced, que estrenó una artística carroza, en la procesión del Santo Entierro

lunes, 30 de marzo de 2020

IMÁGENES DE LA SEMANA SANTA DE HACE UN SIGLO



La revista “Vida Manchega” en su número 249, del 10 de abril de 1920, publica varias imágenes de la celebración de la Semana Santa de Ciudad Real hace un siglo, algunas de cuyas imágenes publico hoy.

La imagen que encabeza esta entrada, nos muestra a la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas en pasacalles dirección a la Parroquia de San Pedro, la mañana del Viernes Santo. Los pasacalles fueron típicos en casi todas las cofradías de nuestra ciudad, tanto en las cofradías de penitencia como de gloria, y consistían en juntarse en casa del Hermano Mayor, o un lugar establecido, todas las personas que formaban parte en las diferentes procesiones, y dirigirse desde allí al lugar de la salida procesional. Tanto en casa del Hermano Mayor, como en los lugares de concentración de cofrades, se solía servir limonada y dulces típicos, para todos los asistentes.

La fotografía nos muestra una Plaza del Pilar, arquitectónicamente hablando, que nada tiene que ver con la actual. En ella podemos ver la antigua fachada de la iglesia y colegio jesuítico, hoy salesiano, y las desaparecidas casas palacio de dos y tres alturas del siglo XIX y principio del XX, como la de los Messia de la Cerda.

El collage de imágenes que también público, con diferentes imágenes de la celebración de la Semana Santa de 1920 tiene el siguiente texto: “La Semana Santa en Ciudad Real. En esta plana insertamos varios aspectos gráficos de las procesiones pasionarias, que dicen más de cuanto nosotros pudiéramos decir con la pluma. La belleza de nuestras paisanas, el lujo de las hermandades, el valor artístico de los “pasos”, la suntuosidad, en fin, de las más bella de las fiestas que celebra nuestro pueblo, patentes están en las presentes gráficas. La bella señorita Luisa Saráchaga (x) que cantó sentidísimas “saetas” al paso de las imágenes por la plaza de Don Agustín Salido”. 


domingo, 29 de marzo de 2020

CARTELERÍA DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL 2020


Cartel Oficial de la Semana Santa editado por la Asociación de Cofradías

Hermandad de las Palmas

Hermandad de la Coronación de Espinas

Hermandad del Prendimiento

Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Medinaceli)

Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza

Cofradía de la Flagelación

Hermandad del Ecce-Homo (Pilatos)

Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad

Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Santiago

 
Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno

Hermandad de la Oración en el Huerto

Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído

Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas

Hermandad Santísimo Cristo de la Piedad

Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias

Hermandad Nuestra Señora de los Dolores “Ave María”

Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad

 
Tertulia Cofrade Codal de Plata

Sociedad Gastronómica “Las Penas”

sábado, 28 de marzo de 2020

NOTICIAS DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE SETENTA Y CINCO AÑOS: EL NUEVO PASO DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN Y DE LAS AGUAS



La Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, es una de las hermandades más antiguas de nuestra ciudad, ya que fue fundada en 1599. Destruido el antiguo paso de misterio en 1936, por republicanos del Frente Popular, al inicio de la Guerra Civil española, la hermandad se reorganizó en 1939, procesionando de nuevo en 1943, gracias a la Asociación de Cofradías que adquirió el actual misterio al escultor conquense, Luis Marco Pérez.

El misterio fue portado aún hombro por fuera, los años 1943 y 1944, siendo llevado sobreruedas a partir de 1945. La noticia de este estreno, la encontramos en el diario “Lanza” el miércoles 7 de marzo del referido año, en el cual aparece la siguiente nota: “EL CRISTO DEL PERDON SALDRA ESTE AÑO  CON CARRORA

Merced a las gestiones realizadas por los señores Crespo y del Campo, de la Hermandad del Stmo. Cristo del Perdón, el magnífico “paso” de esta Cofradía, que como se sabe hace su salida el Viernes Santo por la mañana, estrenará este año una nueva carroza”.

Este nuevo paso, realizado por Felix Sobrino por un importe de 4.000 ptas, portó el misterio entre 1945 y hasta 1960, que paso a portar el nuevo misterio de Jesús Resucitado, ya que al estrenar la Hermandad del Cristo del Perdón nuevo paso, esta donó este a la Asociación de Cofradías de Semana Santa.


viernes, 27 de marzo de 2020

LOS HISTÓRICOS ESTANDARTES DE LA COFRADÍA DEL ENCUENTRO



Ayer hablaba, de la donación de los antiguos estandartes de la Hermandad de la Coronación de Espinas, a la Cofradía del Encuentro en 1956. Estandartes históricos de nuestra Semana Santa, ya que fueron de los pocos que se salvaron de su destrucción en 1936.  Estandartes que solo se pueden ver y apreciar cada Viernes Santo por la mañana, cuando procesionan en la Pasonaria de San Pedro. Estos estandartes son los siguientes: 


Estandarte del imperio romano.- Confeccionado por las Religiosas Adoratrices de Madrid en 1926 y diseñado por José Mur Escolá para la Hermandad de la Coronación de Espinas, es un paño cuadrado de damasco de seda morado, con una gran águila bordada en oro, símbolo del imperio romano, enlazada con la corona de espinas, bordada en sedas matizadas y oro; como fondo una cruz en plata, orlado todo ello con una greca romana y cuatro grandes esquinas bordadas en oro también. Va rematado en su parte inferior por fleco de hilo de oro. En el año 2004 fue restaurado en el taller de las hermanas Moya de Las Pedroñeras (Cuenca), pasando todos los bordados a terciopelo morado.


Gallardetes del SPQR.- Para acompañar al estandarte anteriormente reseñado se confeccionaron dos gallardetes en damasco de seda morado orlados con una greca romana bordada en oro, llevando en el centro las iniciales SPQR rodeadas por una corona de espinas. En la parte inferior llevan fleco de hilo de oro. Fueron realizados también en 1926 por las Religiosas Adoratrices de Madrid.


Estandarte con las Cruces de Jerusalén.- Es un paño cuadrado en terciopelo blanco con las cruces de Jerusalén bordadas en rojo, y sobre éstas lleva bordado un águila en oro y sobre ésta el escudo de Ciudad Real, orlando todo ello una greca romana de color rojo. En la parte inferior lleva fleco de seda rojo. Fue confeccionado en 1930 en el pueblo toledano de Lagartera y restaurado en el año 2004 en el taller de las hermanas Moya de Las Pedroñeras (Cuenca). 


Estandarte de la Coronación.- Confeccionado en el pueblo toledano de Lagartera en 1930 sobre terciopelo morado bordado en oro con un águila romana, termina en forma de pico y lleva las fechas de 1522–1926. La primera corresponde al año en el cual, según escribía Francisco Herencia Mohíno en la guía de la Semana Santa de 1945, se constituyó en la Parroquia de San Pedro la hermandad de los flagelantes o disciplinantes, que con el tiempo habría de llamarse la del Santo Cristo de la Coronación. La segunda fecha de 1926, corresponde al año en que procesionó por primera vez la Hermandad de la Coronación con el misterio de Felipe Coscolla Plana.


Estandarte con el escudo de Ciudad Real.- Confeccionado en el mismo año y sitio que el anterior, es de terciopelo granate llevando en el centro bordada un águila de color negro y, en el centro de ésta, el escudo de Ciudad Real. En la parte superior lleva sobre el estandarte un dosel también en terciopelo granate con bordados en color negro.


Estandarte Negro.- Es un paño cuadrado de damasco de seda negro, con un águila bordada en oro, símbolo del imperio romano, sobre una cruz blanca en el centro del mismo. Al igual que los anteriores son del pueblo toledano de Lagartera.


jueves, 26 de marzo de 2020

LOS ANTIGUOS ESTANDARTES DE LA CORONACIÓN DE ESPINAS FUERON DONADOS A LA HERMANDAD DEL ENCUENTRO EN 1956


Antiguo paso de la Coronación de Espinas destruido en 1936, en la puerta de la Parroquia de San Pedro

Los ferroviarios fueron un grupo de trabajadores muy importante en la ciudad y siempre desearon contar con una hermandad de Semana Santa propia. Ya en 1914 los ferroviarios celebraron una novillada para recaudar fondos con el fin de adquirir un paso, aunque todavía no habían decidido cuál, e incluso se planteaban la posibilidad de la Santa Cena. Sin embargo, nada se concretó y la idea quedó aparcada.

Por fin, en 1919, el periódico local El Pueblo Manchego publicaba la siguiente noticia, que refleja el proyecto definitivo:

«Se nos dice que para el año venidero formará en la procesión pasionaria de San Pedro un nuevo paso en sustitución del de la Coronación de Espinas, que por la pobreza artística e impropiedad de las figuras hace algunos años está retirado del culto.

A tal efecto, se pretende reconstituir la cofradía antigua y hoy totalmente extinguida de los Hermanos de la Coronación con obreros y empleados de la estación férrea, dando a la misma el carácter gremial que en los siglos XV al XVIII tenían las cofradías de Castilla, que al propio tiempo que contribuían al esplendor del culto y fomentaban la piedad entre sus asociados, atendían también a importantes necesidades materiales de éstos, como los gastos de médico, farmacia, entierro, etc.

La idea ha sido muy bien acogida entre los ferroviarios».

Pero la idea no llegó a hacerse realidad hasta 1923, cuando Francisco Herencia Mohíno, que era abogado de la Compañía M.Z.A. de Ferrocarriles, ofreció a los ferroviarios de la Asociación de Empleados y Obreros la idea de que se reorganizara la Hermandad de la Coronación en el seno de la misma. La idea fue muy bien recibida por los directivos de la mencionada asociación, quienes se pusieron incondicionalmente a su lado, siendo conocida la hermandad a partir de entonces como la de los ferroviarios, que procesionó por primera vez el Viernes Santo 2 de abril de 1926, con un paso obra del escultor aragonés Felipe Coscolla.

Los antiguos estandartes de la Hermandad de la Coronación de Espinas cuando procesionaban con la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas

Disueltas las hermandades en 1936, al inicio de la Guerra Civil Española, la Parroquia de San Pedro fue asaltada por los republicanos del Frente Popular, que la destinaron a almacén, siendo quemados todos los pasos de nuestra Semana Santa que se hallaban allí, entre los que se encontraba el de la Coronación de Espinas. Al finalizar la guerra, la Hermandad de la Coronación había perdido su paso titular aunque, por no haber sido requisada durante la misma, se salvó de la destrucción la rica colección de estandartes con que contaba la cofradía, que guardó en su casa el Hermano Mayor.

El 16 de junio de 1939, en el domicilio de Enrique Pérez, que era Hermano Mayor de Nuestra Señora de la Soledad, se convocó una reunión de hermanos mayores para restablecer la Semana Santa ciudadrealeña. En la misma participó Manuel Herencia Mohíno, Vicehermano Mayor de la Coronación, constituyéndose la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Ciudad Real, que adoptó el acuerdo, entre otros, de celebrar una procesión la tarde del Viernes Santo de 1940, con arreglo a la formación de todas las cofradías, las cuales aportarían túnicas, estandartes, gallardetes, faroles y demás atributos que poseyeran y se hubieran salvado de la Guerra Civil. La Hermandad de la Coronación participó en la misma desfilando detrás de la Oración en el Huerto y antes de Jesús Caído.

La Hermandad de la Coronación comenzó de nuevo a reorganizarse bajo la dirección de Francisco Herencia, su Hermano Mayor, que se puso en contacto con Coscolla, llegando a un acuerdo con él para hacer un paso nuevo, pero debido a una agresión que sufrió el 26 de junio de 1940 a manos de un operario de su taller, que le golpeó repetidas veces con un mazo, fallecía días después. Y con él murió también la historia de la Hermandad de la Coronación de Espinas, ya que en 1944, cuando los ferroviarios asociados en la Hermandad Ferroviaria decidieron hacerse cargo de una cofradía de Semana Santa, no contaron con Francisco Herencia y cuando decidieron el titular de la misma optaron por el misterio del Encuentro y no por el de la Coronación de Espinas.

Francisco Herencia continuó a partir de entonces su interés semanasantero en otra hermandad de la misma parroquia, la del Cristo del Perdón y de las Aguas, a cuyo auge y esplendor colaboró junto con otros destacados cofrades, dejando a esta hermandad el usufructo de los estandartes salvados de la antigua Coronación de Espinas al considerar que la Cofradía del Encuentro no era su continuadora, ya que lo único que tenían en común es que estaban formadas por ferroviarios.

Los estandartes a partir de 1943, procesionaron con la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, y a partir de la muerte de Francisco Herencia Mohíno, ocurrida el 24 de noviembre de 1947, y al confeccionar la Hermandad del Cristo del Perdón y de las Aguas en 1949 sus propios estandartes; el Hermano Mayor de esta cofradía, Pascual Crespo, cedió a la Cofradía del Encuentro el usufructo de los estandartes, llegando aún acuerdo con la familia Herencia y el entonces Presidente de la Asociación de Cofradías, Evaristo Martín Freire, para ello.

Uno de los estandartes de la Hermandad de la Coronación de Espinas que posee actualmente la Cofradía del Encuentro

Pero no fue hasta el año 1956, cuando son donados a la Cofradía del Encuentro estos estandartes, tal como podemos leer en el diario “Lanza”, el viernes 20 de enero del citado año:

En la mañana de ayer, en su domicilio particular y por don Francisco Herencia Olivas, se hizo entrega de los estandartes de su propiedad, a la Cofradía Ferroviaria de El Encuentro. Estos estandartes han venido desfilando en la procesión de la mañana del Viernes Santo, con esta Cofradía, desde que la misma fue creada, los que para tal fin, fueron cedidos todos los años por su propietario.

En representación de la Cofradía se hicieron cargo de los estandartes el Rvdo. Don Felipe Lanza Rodríguez y don Bonifacio Mohedano Castillo, consiliario y presidente respectivamente de la Hermandad Ferroviaria de A. C. de la capital, don Luis de la Gángara y de la Gángara, hermano mayor de la Cofradía y varios directivos de ambas organizaciones, que expresaron su agradecimiento por el alto honor que representa para la misma, esta donación, y de la cual es hermano mayor honorario, el donante que siempre ha mostrado un vivo interés por ella, lo mismo que hacia las pasionarias de Ciudad Real, máxime en esta ocasión, puesto que todas las mejoras que se hagan en uno u otro sentido dentro de cada Cofradía en particular y en general, ha de repercutir necesariamente en nuestras procesiones contribuyendo de esta manera a dar más realce y vistosidad, a la par que riqueza, a las mismas.

Este rasgo generoso del donante, que materialmente representa un gran valor, guarda en sí otros valores más profundos para él y sus familiares, si se tienen en cuenta, y ello nos consta, que su padre (q. e. p. d.) hermano mayor de la antigua Cofradía Ferroviaria de la Coronación de Espinas, fue un gran entusiasta de la Semana Santa de nuestra ciudad. Dentro de la Cofradía, el mismo ideó y concibió estos estandartes cuyos gastos sufragó, y que fueron una de sus ilusiones mayores. De ahí, el gran sacrificio hecho por sus herederos al desprenderse de recuerdos tan queridos.

 
Noticia publicada en el diario “Lanza” de la donación de los estandartes de la Hermandad de la Coronación de Espinas a la Cofradía del Encuentro en 1956

miércoles, 25 de marzo de 2020

LA COFRADÍA DEL ENCUENTRO CUMPLE SETENTA Y CINCO AÑOS


El misterio del Encuentro es una obra de los escultores valencianos José María Rausell Montañana y Francisco Lloréns Ferrer del año 1946

Al amparo de la Federación Nacional de Hermandades Católicas Ferroviarias de la Sagrada Familia, se constituyó en Ciudad Real una Hermandad Ferroviaria que adoptó como patrona a la Santísima Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de Alarcos y como compatrono al Arcángel San Rafael, protector especial de los caminantes, con sede en la Capilla de la Asociación General de Empleados y obreros de los Ferrocarriles Españoles, sita en el Parque de Gasset, núm. 1. Su fundación data del 10 de julio de 1944, siendo aprobados sus estatutos por el VIII Obispo-Prior D. Emeterio Echeverría y Barrena el 6 de julio del año referido, nombrándose Consiliario a D. Tomás Malagón Almodóvar. Sus objetivos fueron varios, a cuyo efecto estaba formada por distintos secretariados, como los de caridad, piedad y propaganda. Tuvo una vida muy activa en sus secretariados, cada uno dentro de su función específica (visita a enfermos, acompañamiento de hermanos fallecidos, ayudas económicas, etc.).

Por aquellos años nuestra Semana Santa estaba aún reconstruyéndose y renaciendo después de la Guerra Civil Española, siendo gran impulsor de la misma el Presidente de la Comisión Pro-Semana Santa, Lorenzo Montero Buiza, quien intentaría por todos los medios involucrar a los ferroviarios en la Semana Santa ciudadrealeña, escribiendo a la Hermandad Ferroviaria para ello. Así, en la junta celebrada el 16 de julio de 1944, «se da cuenta del ofrecimiento de la Junta Local Pro-Semana Santa de adjudicarnos gratuitamente el paso de la Enclavación que figurará en las próximas pasionarias, en la procesión del Viernes Santo.

La Hermandad Ferroviaria de Ciudad Real de Ntra. Sra. de Alarcos y S. Rafael Arcángel fue fundada en 1944

Toma la palabra el Sr. Consiliario diciendo que en el espíritu de la Hermandad Ferroviaria cabe perfectamente la cofradía de Semana Santa y pide se acuerde sea obligatorio el que para pertenecer a ésta el ser hermano de aquélla, aun cuando ser hermano de la Hermandad Ferroviaria de Nuestra Señora de Alarcos no obligue en modo alguno el tener que pertenecer a la Cofradía. También pide no se grave la cuota, sino que con la misma pueda pertenecerse a la Hermandad y Cofradía al mismo tiempo.

Por lo tanto se acuerda en principio contestar aceptando el paso y así se comisiona a los señores Joaquín Monreal Alastruey y Vicente Higueruela Barba que llevarán la representación de la hermandad ante la Junta Local Pro-Semana Santa.

Se toma el acuerdo de nombrar Hermano Mayor de la Cofradía al hermano D. Poncio Montero Ramírez».

Quedaba así conseguido el propósito del Presidente de la Comisión Pro-Semana Santa, Lorenzo Montero, que siempre fue considerado benemérito fundador de la cofradía, de que los ferroviarios se incorporaran a nuestra Semana Santa, en cuya labor fue ayudado por Pascual Crespo Campesino y José Víctor.

En el acta de la reunión de la hermandad celebrada el 22 de abril de 1945 se recoge la siguiente intervención del señor Monreal, quien «dio cuenta de su gestión con la Comisión Pro-Semana Santa, a la que solicitó el Paso del Encuentro de Jesús con su divina Madre en la calle de la Amargura quedando aceptado en principio y así se comunicará a la citada comisión para que escriban a varios señores escultores de gran prestigio, a fin de elegir una obra digna que sirva de admiración y devoción al mismo tiempo. Para conseguir lo antes expuesto se solicitará ayuda del Excmo. Sr. Gobernador y Excmo. Sr. Subdirector General de la RENFE, además de la ofrenda al principio de diez a quince mil pesetas».

Acta de constitución de la primera junta directiva de la Cofradía del Encuentro

Como se desprende de esta referencia, no sabemos por qué se desecharía la idea primitiva de asignar a los ferroviarios el misterio de la Enclavación, aunque pienso que esto fue debido a que los ferroviarios, antes de la Guerra Civil, estaban vinculados a la Pasionaria de San Pedro a través de la Hermandad de la Coronación de Espinas y se optó por buscar un misterio que encajara en esta pasionaria, decidiéndose al final por el paso del Encuentro. Al encuadrarse la hermandad en la procesión del Viernes Santo por la mañana, se erigió canónicamente en la Parroquia de San Pedro dando su párroco, Emiliano Morales Rivera, todas las facilidades para su constitución, siendo éste quien encargaría a los escultores valencianos José María Rausell Montañana y Francisco Lloréns Ferrer la talla de este misterio.

La primera junta directiva de la Cofradía del Encuentro se constituyó en 1946, tal y como lo refleja la siguiente acta:

«En Ciudad Real a las 20 horas del día cuatro de marzo de mil novecientos cuarenta y seis y bajo la presidencia de nuestro Consiliario Don Tomás Malagón, con asistencia de los hermanos Monreal, Higueruela, Abad, Blanco, Mohedano y Téllez, se celebra reunión de Hermandad en la que se toman los siguientes acuerdos:

Nombrar junta directiva de la Cofradía de Semana Santa, que queda constituida en la siguiente forma:

Imagen en la que podemos ver tres de las túnicas con la que han desfilado los hermanos del Encuentro la mañana del Viernes Santo

Hermano Mayor: D. Joaquín Monreal Alastruey.
2º Hermano Mayor: D. Vicente Higueruela Barba.
Tesorero: D. Natividad León Monescillo.
Secretario: D. Carmelo Abad García.
Vocal 1º: D. José Blanco Bardol.
Vocal 2º: D. Bonifacio Mohedano.
Vocal 3º: D. Ángel Pérez Bermúdez.

Esta comisión se reunirá el día 8 para visitar al Sr. Cura Párroco de San Pedro Apóstol, D. Emiliano Morales (respecto) con el fin de designar qué comisión debe ir a Valencia para hacerse cargo del «paso», y darle cuenta de la constitución de esta junta.

Se determina celebrar reunión a las 7 de la tarde del domingo 10 en la Parroquia de San Pedro, de todos los cofrades que deseen pertenecer a la Cofradía Ferroviaria.

A propuesta del cofrade Sr. Blanco se acuerda nombrar Hermano Mayor Honorario de la Cofradía al Excmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal.

Si bien antes habrá de consultarse a esferas superiores, por si ello no fuera procedente, si bien se aprueba de todo corazón».

Durante muchos años iban niños delante del paso vestidos con el uniforme del regimiento ferroviario

En la junta directiva que se nombró se procuró que hubiera representación de todos los servicios ferroviarios. Así el Hermano Mayor era inspector de explotación, el Segundo Hermano Mayor verificador de tasas, el Tesorero jefe de equipos de tracción, el Secretario jefe de tren y los Vocales eran fogonero y ajustador de tracción, y Emiliano Balseras, jefe de estación. Este último vocal no lo recoge el acta, pero es citado por el Hermano Mayor en la entrevista que concedió al diario Lanza en 1946.

La Cofradía del Encuentro nunca fue una hermandad como tal hasta 1995, ya que siempre funcionó como un secretariado de la Hermandad Ferroviaria, aunque llegó a tener, como hemos visto, junta directiva, estatutos y administración propia. La cuota que pagaban los hermanos en este año era de una peseta en la Hermandad de Nuestra Señora de Alarcos y San Rafael Arcángel y dos en la del Encuentro.

Una vez terminadas las imágenes del misterio por sus escultores, que fueron pagadas íntegramente por la Comisión Pro-Semana Santa, llegaron a nuestra ciudad junto al paso cuyos respiraderos fueron tallados por el también valenciano Francisco Hurtado, al que los carpinteros ferroviarios construyeron unas andas para poder ser llevado a hombros.

La cofradía procesionó por primera vez el Viernes Santo 19 de abril de 1946 a las 11 de la mañana desde la Parroquia de San Pedro, figurando en la misma un estandarte que les prestó la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, participando 155 hermanos vistiendo de calle, y 5 hermanos con la antigua túnica de la Coronación de Espinas.

 
El misterio del Encuentro en sus primeras salidas procesionales de los años 40 del pasado siglo XX

martes, 24 de marzo de 2020

LOS AGRICULTORES Y LA HERMANDAD DE LA ORACIÓN EN EL HUERTO. UNA SIMBIOSIS QUE DURA SETENTA Y CINCO AÑOS



Terminada la Guerra Civil Española en 1939, comienza la reorganización de nuestra Semana Santa, en primer lugar de la mano de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, y posteriormente a partir de 1942 con la ayuda inestimable de la Asociación de Cofradías, que sería la culpable del restablecimiento de la Pasionaria de San Pedro en 1943, con los nuevos pasos de Jesús Caído y del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas.

Una de las personas claves, en la reorganización de las cofradías y hermandades de la Parroquia de San Pedro, fue su párroco D. Emiliano Morales Rivera, gran impulsor de las mismas antes y después de la Guerra Civil. En su afán por reorganizar las hermandades de su parroquia, y viendo que nadie lo hacía con la de la Oración en el Huerto, se puso en contacto a inicios de 1945, con la Hermandad de Labradores de nuestra ciudad, a la que ofreció la reorganización de la misma.


En el diario Lanza, se publicó la siguiente nota el miércoles 21 de febrero de 1945, bajo el titulo “Notas de la Semana Santa. Hermandad de la Oración en el Huerto”:

Próximo a llegar el “paso” de la Oración en el Huerto a nuestra capital, que lucirá en las procesiones pasionarias del presente año, se ha de reorganizar su hermandad entre los hermanos antiguos que haya de la misma, y la Hermandad de Labradores de esta localidad, que con desprendido gesto de franca colaboración, se han brindado a engrosar las filas de esta Cofradía, para constituir esta importante hermandad que tanta brillantez ha de aportar a nuestras lucidas pasionarias.

Por ello se cita a todos los labradores y a los hermanos que sean de la Oración del Huerto, cuyas listas como todos sus demás elementos fueron destruidos en el periodo rojo, a la reunión que ha de tener lugar el próximo domingo día 25, a las doce de la mañana en primera convocatoria, o doce y media en segunda, en el domicilio de la Hermandad de Labradores, Plaza de Generalísimo número 19 a fin de tratar entre todos sus componentes y demás simpatizantes de esta Hermandad que deseen asistir, de la definitiva constitución de la Cofradía, confección de túnicas, petición de palmas y demás acuerdos que se consideren necesarios.


Se espera de todos los interesados y demás colaboradores, el mayor entusiasmo y plausible ayuda, por que quede reorganizada con los mejores anhelos esta importante procesión, en la que están interesadas distinguidas personalidades de nuestra capital.

La comisión”.

La Hermandad celebró la reunión el día citado, publicándose en el diario “Lanza” al día siguiente de su celebración, bajo el titulo “Queda constituida la Hermandad de la Oración del Huerto” la siguiente nota:

Ayer, en el domicilio de la Hermandad local de Labradores, quedó reorganizada la Cofradía de la Oración del Huerto, bajo la dirección inmediata de la rectora de aquella entidad, que en unión de algunos cofrades antiguos, han de dar los últimos detalles de organización, para su desfile procesional en nuestras próximas pasionarias.

Nos congratulamos de la acertada solución y felicitamos a sus organizadores señores Navas, Lorente, Sánchez, Navarro y otros, que con su prestigio y entusiasmo llegaran a formar una de las más valiosas y distinguidas Cofradías.


El párroco de San Pedro, don Emiliano Morales, a cuya iglesia y devoción queda adscrita esta Hermandad y quien siempre ha estado preocupado por el mayor esplendor de dicha cofradía, ha ofrecido un lugar para instaurar su culto, si las circunstancias y condiciones que se requieren fueran estimables.

El “paso” llegará a esta a mediados del próximo mes de Marzo y, según tenemos entendido será digno de admiración, por haberse podido conseguir una fiel reproducción del Salcillo de Murcia”.

Aunque se anunciaba la incorporación del paso de misterio en la Semana Santa de 1945, no fue hasta la Semana Santa de 1946 cuando procesionó por primera vez, lo que si celebra la Hermandad en el presente año 2020, es el setenta y cinco aniversario de la incorporación de los agricultores de la ciudad a la Hermandad, unas bodas de diamante que por desgracia no podrá celebrar debidamente por el covid-19, y la suspensión de todos los desfiles procesionales en la ciudad.