jueves, 5 de enero de 2012

UNA PUERTA ABIERTA CUANDO LA VIDA CIERRA LAS DEMÁS


Las Hermanas de la Cruz atienden a más de 3oo familias al mes y a 200 enfermos

Nunca les faltó de nada y jamás imaginaron que un día se verían mendigando para comer. Vinieron mal dadas, se cerraron todas las puertas y se vieron prácticamente en la calle. Son los denominados pobres vergonzantes, coinciden en señalar las Hermanas de la Cruz, quienes aseguran que en los dos últimos años se ha multiplicado el número de personas que llaman a sus puertas en demanda de alimentos, entre ellas, por primera vez en la historia, familias de clase media que han perdido todo y se han visto forzadas por sus hijos a pedir. 

La crisis ha convertido en pobres «a gente normal», que nunca pudo imaginar que se encontraría en esta situación. «Gente joven en su mayoría que se ha quedado sin trabajo, algunos incluso sin casa», yendo a parar a las puertas de las Hermanas de la Cruz, conocidas en Ciudad Real con el sobrenombre de las hermanitas de los pobres. En diciembre han atendido a más de 300 familias. «La comida nos llega del banco de alimentos, pero la superiora ha tenido que salir a comprar con el dinero de las donaciones por la gran demanda que hemos tenido en los últimos meses, sobre todo en diciembre», relata al diario “La Tribuna” una de las hermanas de la Cruz.

Actualmente integran la congregación diez monjas, pero solo seis llevan el peso de la misión que tienen encomendada porque las demás son mayores. Derrochando energía y optimismo, la religiosa cuenta que dos de ellas se encargan de patearse las calles pidiendo para los pobres, otras dos se ocupan de asistir a los enfermos, unos 200 en la actualidad, y las otras se dedican a la asistencia de personas necesitadas en sus domicilios. Todo ello sin esperar nada a cambio, solo una sonrisa. 


Santa Ángela de la Cruz, fundadora de la congregación de  las Hermanas de la Cruz con el Beato Narciso Estenaga Echeverria, Obispo-Prior de Ciudad Real.

LOS MANDAMIENTOS DE SOR ANGELA. 

Las Hermanas de la Cruz, de entonces y de ahora, siguen a rajatabla las normas establecidas por sor Ángela, acudiendo sin tardanza donde los pobres las necesiten. Las religiosas del Perchel (barrio donde tienen su casa) recuerdan que la fundadora redactó sus normas con una dimensión caritativa y social a favor de los pobres exhortando a su comunidad a «hacerse pobre con los pobres, no quería hacer la caridad desde arriba sino ayudar a los menesterosos desde dentro», subraya una de las monjas, tras remarcar que sor Ángela de Cruz decía que «en el bajar está el subir». En este contexto, la monja señala que también les exhortó a practicar la humildad pidiendo limosna. Acción que llevan a cabo todos los días, desde primeras horas. La mayoría de la gente «es solidaria, a pesar de los tiempos que corren», aunque también «recibimos algún portazo en las narices», dice sin perder la sonrisa. Solo desaparece de su rostro cuando recuerda la cantidad de gente que llama a su puerta a diario. 

Las Hermanas de la Cruz y Cáritas, al igual que otras ONG y colectivos, llegan a donde no lo hacen los gobiernos, aunque cada vez con mayor dificultad porque cada día aumenta el número de personas necesitadas. «Toda ayuda es poca», dicen las hermanas de la Cruz tras reconocer que «los ciudadrealeños son solidarios».

(PUBLICADO HOY EN EL DIARIO LA TRIBUNA DE CIUDAD REAL)


Desde el pasado mes de agosto de 2011, Ciudad Real cuenta con una calle dedicada a la fundadora de las religiosas de las Hermanas de la Cruz.

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