viernes, 8 de febrero de 2013

EL PRIMER RETABLO CERAMICO DE UNA HERMANDAD DE PENITENCIA EN CIUDAD REAL



Ciudad Real se está poblando poco a poco con retablos cerámicos que son identificados con una simple mirada. Es el retablo cerámico una especie de “altar público” con la representación de una imagen devocional que puede ser contemplada, la mayor parte de las veces, en las calles y plazas de multitud de ciudades y pueblos, bien en edificios de carácter religioso (iglesias, conventos o casas de hermandad), instituciones civiles y militares, o en domicilios particulares (exteriormente en su fachada o en el interior). El material base es el azulejo plano pintado compuesto a modo de mosaico, pero generalmente acompañado de piezas modeladas y vidriadas que proporcionan al conjunto no sólo relieve sino una gran vistosidad. Su finalidad principal es la evocación de la imagen representada, la sacralización del espacio, público o privado, o la invocación de protección o patronazgo.

La primera hermandad que puso en nuestra ciudad un retablo exterior, es decir publico, para promover la devoción de quien lo contemple y la sacralización del espacio donde está, fue la Hermandad de la Dolorosa de Santiago en la fachada del convento de las Hermanas de la Cruz. Fue bendecido mediante un sencillo acto el 26 de julio de 1990 por el párroco de Santiago en aquellos años y Consiliario de la hermandad Rvdo. Sr. D. Agustin Sánchez de la Nieta. El retablo es una obra realizada en Talavera de la Reina por C. Garrido, reproduce la cara de la Virgen.

 
La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores siempre tuvo una gran vinculación con la comunidad de religiosas de las Hermanas de la Cruz, al ser estas desde 1954 las camareras de la Virgen.

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