miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL EDIFICIO DE LA EMISORA



En la esquina de las calles Postas y Avenida de Alarcos se levanta un edificio singular en Ciudad Real. Un edificio en el que Elsa y Paco montaron hace ya años una emisora radiofónica que en aquel momento era el máximo signo de modernidad y avance. Una emisora que emitía los discos dedicados en las celebraciones de diversa índole y que se ubicaba en uno de los edificios de la arquitectura racionalista que de manera curiosa y de la mano del arquitecto José Arias habían llegado a Ciudad Real.

 La fecha de 1925 es clave, pero no como punto de partida de una nueva arquitectura, sino como símbolo o ejemplo de todo un proceso existente desde antes. Y en este sentido, la relación que ya desde estos momentos se establece entre arquitectura y ciudad permite definir una característica nueva de aquellos arquitectos preocupados por el nuevo carácter de la arquitectura  clasicista: el intento de definir las ciudades desde la arquitectura. En julio de 1931, al dejar Fernando Piñuela la alcaldía comenzará su gestión José Maestro quien propone como objetivos fundamentales superar la crisis de trabajo y la mejora de los servicios urbanos. Durante la época de la República se produce en Ciudad Real el mayor crecimiento demográfico. En ese periodo se llevan adelante varias de las propuestas constructivas del programa municipal: la Casa de Socorro, reformas en el parque de Gasset con el equipamiento del parque con una pequeña Biblioteca municipal y la construcción del palomar, el edificio de la Audiencia construido en la plaza de la República, junto a la casa de Socorro, terminando obras iniciadas anteriormente y planificando obras importantes para el futuro de la ciudad. Ese mismo año Mateo Gayá proyecta el Banco Español del Crédito en la Plaza del Pilar. En 1932, José Arias, proyecta dos edificios singulares en la calle Alarcos (Avenida José Maestro): el edificio de la “Emisora” y la antigua casa García de la Rubia (hoy Caja Rural).

La casa de la “Emisora” ocupa una posición de esquina que resuelve con el encuentro curvado que da continuidad a los planos. En los dos laterales de sus fachadas recurre a los grandes huecos, acentuación de líneas horizontales y acentos puntuales con la presencia de los miradores. En este proyecto hay todo un recurso escenográfico en la forma de resolver la esquina que tiene sólo dos plantas frente a las cuatro de los dos cuerpos laterales. Una pérgola superior crea un primer plano que continua con la tercera planta que tiene dos cuerpos curvados en el interior de la terraza en cuyo fondo aparece el cuerpo de cuatro plantas que se une allí con la calle posterior. El cuerpo de la pérgola y la doble curva posterior con formas barrocas definen una escenografía singular.


El edificio de la Casa de la Radio ocupa una posición en esquina de las calles Postas y Alarcos que forman entre sí un ángulo agudo y que el proyecto aprovecha de forma magistral. El espacio urbano en el que se proyecta la casa tiene dos fachadas a dos calles de diferente tratamiento: la calle Alarcos, eje de la ciudad que une la plaza del Pilar con el acceso al parque de Gasset y la calle Postas que comienza en un ámbito abierto donde se localiza la Delegación de Sanidad y sigue hasta la zona donde se ubica el Mercado Municipal. El edificio ocupa una posición privilegiada en la ciudad y debe responde a esta ubicación singular.

Donde se sitúa el acento del proyecto es en la esquina que se sabe espacio visible desde la perspectiva que viene del parque de Gasset y que permite a su vez una visión singular de este espacio urbano abierto. Y para ello recurre al recurso formal del curvado del plano que en ese encuentro agudo de las dos direcciones marca una transición que crea un frente trasversal a ambas que se suaviza en los encuentros. El plano se hace convexo en su encuentro en planta baja con la ciudad suavizando el recorrido entre ambas calles que se hace continua en esta forma suave curvada. La solución dada a los volúmenes del edificio crea una visión del volumen urbano que constituye uno de los valores singulares del edificio. La curva de lo construido se hace ahora cóncava como huyendo de la visión desde la calle y conformando un plano alejado de la visual exterior. La gran superficie que se genera en la terraza de la planta segunda hace que se produzca el encuentro con los planos de cuatro alturas en un espacio posterior al de la visión de la esquina haciendo que el edificio reduzca su altura en esta visión perspectiva alejada.

La solución formal planteada tiene un indudable interés para la ciudad por su ubicación urbana, por cómo resuelve el encuentro de las dos alienaciones y por cómo configura el espacio urbano del entorno creando una dimensión abierta que cede el volumen al ámbito público estableciendo en una zona de gran densidad urbana un espacio abierto y liberado que se configura así como modelo de actuación urbanística desde el planteamiento de la arquitectura que diseña y proyecta Arias. 


Diez años después realizará el proyecto del Mercado Municipal se inicia con una solicitud del Pleno para preparar el proyecto, fechada en diciembre de 1942 (existe un anteproyecto de 1932). La estación de Gasolina se realiza por encargo de D. Enrique y D. Julio Morales Malagón y la licencia se solicita en 1945. Arias ha dejado un conjunto de edificios de calidad en la ciudad.

La planta en V del edificio se resuelve con la ubicación de la escalera en el centro de la misma en un espacio interior pasado el vestíbulo de acceso situado en este frente. Interiormente las soluciones de escalera, de pavimentos, techos y elementos del espacio interno tienen una calidad importante.

El edificio de la Casa de la Radio que ocupa la esquina de las calles Postas y Alarcos de Ciudad Real es un notable ejemplo de la arquitectura racionalista realizada por el arquitecto Arias en la ciudad. Dada la trasformación desafortunada que han sufrido muchas de las obras de este arquitecto en nuestra ciudad, cuando no las demoliciones, esta obra se convierte en referente de su arquitectura que es necesario conservar y proteger. El edificio posee valores notables en la composición de sus fachadas que han sido rehabilitadas con regular fortuna pero que han permitido conservar la imagen global del conjunto. La colocación de rótulos y elementos puntuales altera la fachada en algunos de sus puntos pero globalmente se hace reconocible la composición general que tiene valores singulares importantes.

La forma de insertarse en la ciudad, definida esencialmente por la solución que se realiza en el encuentro de las dos calles, constituye un modelo de relación de la arquitectura con la ciudad y una solución constructiva de gran interés y calidad formal. El edificio tiene valores importantes en su organización interior especialmente en la pieza que une las dos alineaciones. Las soluciones constructivas de muros de carga, la ubicación de la escalera, los acabados de suelos, las carpinterías y los tratamientos de terraza constituyen elementos que forman parte de la realidad esencial del proyecto construido.

Por ello toda obra de consolidación, mantenimiento o rehabilitación debe tener en cuenta estos valores singulares del edificio aprovechando el interés histórico, constructivo y urbanístico que tiene el edificio. La protección legal que posee el conjunto debería  ampliarse a la globalidad del inmueble de manera que desde las administraciones municipal y la responsable de Cultura de la comunidad autónoma puedan establecerse los controles para garantizar el mantenimiento de estos valores singulares que constituyen ya un patrimonio histórico colectivo.

Diego Peris Sánchez, arquitecto (Publicado en el Diario Lanza el 1 de junio de 2009 http://www.lanzadigital.com/news/show/opinion/el_edificio_de_la_emisora/2163/)



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