miércoles, 6 de julio de 2016

EL DICTAMEN DE LA ACADEMIA EN UN ESPACIO MEDIEVAL: LA TORRE DE LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL (I)


 
La catedral  y su torre en el siglo XIX con su antiguo chapitel de pizarra

La Catedral de Santa María del Prado de Ciudad Real recibe el rango catedralicio el 18 de noviembre de 1875 a petición del Rey Alfonso XII por Bula Apostólica de Pío IX, ejecutada por al Cardenal Arzobispo de Toledo D. Juan Ignacio Moreno el 15 de mayo de 1876 que la promulgó en Ciudad Real el 5 de junio del mismo año (1).

Al título catedralicio se la añade asimismo el de Priorato de las Ordenes Militares, ya que el territorio sobre el cual va a ejercer su obispado, históricamente correspondía con parte de la zona ocupada por éstas.

La creación del citado Priorato se debió fundamentalmente a la decisión real pues era el monarca (2), desde la época de los Reyes Católicos, quien ostentaba la Administración Perpetua de los maestrazgos y, como tal, nombraba al obispo prior. El hecho histórico arriba mencionado no exime el que tratemos un hecho artístico desarrollado en fechas anteriores.

La actual Catedral de Ciudad Real tuvo su origen tras la fundación de la ciudad por Alfonso X el Sabio en 1255, sobre la pequeña población de Pozuelo Seco de Don Gil.

Todos los estudios del tema coinciden en que su ubicación coincidía con una pequeña ermita de la citada población y de la cual se conserva la llamada Puerta del Perdón y el rosetón existente sobre ella, fechados en el siglo XIII (3).

La Catedral se construye posiblemente en la zona centro de la antigua población, rodeada de una péquela plaza medieval de traza irregular que se amplia y remodela en 1821 (4), siguiendo los postulados de la arquitectura y urbanismo de la Época de la Razón, al ser derribadas las casas que estaban situadas en la parte del mediodía de la iglesia de Santa María del Prado.

En Ciudad Real existían asimismo dos parroquias más, la de Santiago y la de San Pedro, entre las tres conformaban un triángulo urbanístico que diferenciaba las collaciones y que posiblemente venía proyectado desde la visita de Alfonso X en 1262 a la población. En ella se marcan los ejes urbanísticos que estructuran la nueva ciudad y que coincidirán con las vías principales del reino (5).

El triángulo descrito no está exento de una interpretación simbólica, pero aquí lo ignoramos por quedar fuera de nuestros objetivos.

Sobre la iglesia de Santa María del Prado no existe acuerdo entre los investigadores en cuanto a la fecha de construcción. Estéticamente es un edificio que ha sufrido múltiples transformaciones a través de los tiempos.

 
Otra fotografía de 1860 de la catedral  y su torre con su antiguo chapitel. Archivo López de la Franca

Como dijimos anteriormente, la iglesia comienza a construirse tras la fundación de la ciudad, construcción que será lenta debido fundamentalmente a cuestiones económicas y pobreza de materiales, lo que obliga a la constante remodelación de la fábrica, lo cual conlleva a la existencia de todo un amplio espectro estilístico medieval, en lo que es un núcleo principal; formado por una amplia nave de 50 metros de larga y 17 metros de alta (6), lo que implicó que se construyeran en 1640 sólidos contrafuertes para contrarrestar el excesivo empuje (7). La cabecera poligonal se cubre con bóveda nervada y el primer tramo con bóveda de crucería que se corresponden con el inicio de su construcción. Segundo, tercero y cuarto tramos se cubren con bóvedas estrelladas de complicada nervadura que coincidirían con el cerramiento definitivo que se lleva a cabo en los siglos XV y XVI.

El espacio se comunica exteriormente mediante tres portadas, situadas en la umbría, mediodía y la del imafronte. Las dos primeras son de tradición gótica (remodeladas en los siglos XIX y XX) y la del imafronte, llamada de El Perdón, se considera dentro de las características románicas.

Con la pujanza económica de la ciudad y el aumento considerable de los estamentos nobiliario y burgués, lo que conlleva un cambio de mentalidad, la construcción va a sufrir una metamorfosis de fuerte carácter simbólico, expresado en los aditamentos y que se concreta en la edificación de capillas funerarias, tales como la del Descendimiento, el Cristo de la Piedad, Virgen de los Dolores, y en la construcción de una nueva sacristía renacentista.

En el siglo XVII queda pequeña la sacristía y se realiza la actual. La devoción Mariana contrarreformista obliga a la construcción del Camarín de la Virgen.

Ya en el siglo XX se rasga el muro del primer tramo para construir dos capillas gemelas neogóticas, y en 1912 se decora la ventana-transparente del camarín según proyecto del pintor academicista Ángel Andrade.

Históricamente la torre, motivo de nuestro estudio, sufre múltiples transformaciones en el transcurso del tiempo. La construcción del templo conlleva la inclusión dentro del proyecto de este elemento de claras connotaciones simbólicas tanto arquitectónicas como urbanísticas.

Concebida en el mundo gótico como elemento de unión con la divinidad, enlazando el cielo y la tierra como si del árbol de la vida se tratara cargada de la espiritualidad del pensamiento medieval.

Desde el punto de vista urbano aparece como elemento dominante y estructurador de la trama urbana, creando ejes urbanísticos y peculiarizando la silueta de la ciudad.

 
Otra Vista de la torre de la catedral desde la plaza Mayor, con su antiguo chapitel. Revista Vida Manchega, Jueves 7 de marzo de 1912.

Portuondo (8) señala que existió una primitiva torre al norte que correspondería a la ermita, torre sobre la cual ningún investigador ha podido dar noticias ciertas. Posteriormente, ya en época de los Reyes Católicos, se levantaría otra torre situada en la zona norte de la nueva edificación, según la certificación del arquitecto director de la nueva torre D. Joaquín Romero que señala las dimensiones de la misma: veintiún pies de ancho y noventa de alto hasta la cornisa (9).

A partir de 1625 (10) se edifica una nueva torre que envuelve a la primitiva y que perduraría hasta que se vio afectada por el terremoto de Lisboa de 1755, que tantos estragos causo en la arquitectura provincial (11). No sólo debió afectar a la torre sino también a las cubiertas, ya que a fines del s. XVIII se lleva a cabo la remodelación definitiva de ellas.

La situación creada en la edificación a causa del terremoto, la amenaza de ruina de la torre y el temor a que su derrumbamiento produjera daños personales, obligó al traslado de la imagen de Nuestra Señora del Prado a otras iglesias y a la demolición de aquellas partes más dañadas (12).

Tras esto, tanto el Cabildo como el Concejo se plantean la demolición definitiva y la construcción de otra torre de nueva planta. En 1805 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por medio del arquitecto académico numerario, D. Antonio López Aguado efectuará la reconstrucción de la iglesias (13). Nada sabemos de ello, pero la Guerra de la Independencia, que incidió de forma especial en esta provincia, debió retrasar el discurrir de las obras, por lo que nos encontramos con el proyecto definitivo de la nueva torre en 1816.

El proyecto de la torre realizado en 1816, objeto de nuestro análisis, fue diseñado por el arquitecto académico número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando D. José Joaquín Troconiz y aprobado por ella. De este proyecto únicamente han llegado hasta nosotros las condiciones pero no las trazas (14). Según Balcázar y Sabariegos, el 20 de septiembre de 1817 se comenzó la reedificación, tal y como aparece en el Libro 27 de Bautismos, folio 100v. En dicho día se llevó a cabo el acto protocolario de poner la primera piedra, junto a la cual se introdujo una caja de plomo que contenía un pergamino, en el que se narra el comienzo de la torre el sábado 20 de septiembre de 1817 reinando Fernando VII y siendo Papa Pío VII, en la cual se señalan los nombres de las dignidades arzobispales, cargos eclesiásticos, políticos y civiles. También se introdujeron dos guías de forasteros, una del estado eclesiástico secular y regular y la otra del político-militar del año 1817; y una serie de monedas de la época: un duro fabricado ese año, una pieza de dos cuartos del mismo, un real de plata de la proclamación de Fernando VII y un realito de ocho cuartos y medio de dicha aclamación (15).

Mª Esther Almarcha Núñez-Herrador y Enrique Herrera Maldonado. Cuadernos de Estudios del Instituto de Estudios Manchegos. II Época, nº 23-24 (1999-2000)


(1) V.V.A.A. Cien años del Obispado Priorato de las Ordenes Militares. C. Real Instituto de Estudios Manchegos, 1977 p.7 y ss.
(2) Aunque la Bula es concedida a petición del Rey Alfonso XII, en realidad el hecho es anterior debido al Concordato de 1851 entre Pío IX y la reina Isabel II.
(3) Véase con respecto al tema: Balcazar y Sabariegos, J. La Virgen del Prado A través de la historia, Ciudad Real, imprenta del Hospicio Provincial 1940.
Blázquez y Delgado Aguilera A. Historia de la provincia de Ciudad Real, Ávila 1898.
Clemente D. Guía de Ciudad Real. Ciudad Real, Cayetano C. Rubisco, 1869.
Delgado Merchán L. Historia documentada de Ciudad Real. La judería, la Inquisición y la Santa Hermandad. Ciudad Real 1907.
Gómez Moreno H. Ciudad Real monumental, Catedral, san Pedro y Santiago. Ciudad Real Imprenta Galán Moncada 1985.
Hervás y Buendía I. Diccionario histórico, geográfico, biográfico y bibliográfico de la provincia de Ciudad Real. Ciudad Real 1899.
Madoz p. Diccionario geográfico, estadístico e histórico, Madrid 1847.
Pillet F. Geografía urbana de Ciudad Real, Madrid, Akal 1984.
Ponz A. Viaje de España. Madrid, Viuda de Ibarra e Hijos 1788.
Portuondo B. Catálogo Monumental de la Provincia de Ciudad Real. Ciudad Real, 1917 (Ciudad Real, Instituto de Estudios Manchegos, 1972)
Quadrado Fuente J. M. Toledo y Ciudad Real. Barcelona, Daniel Cortezo 1866.
Ramírez de Arellano R. Ciudad Real artística. Ciudad Real 1893 y Al derredor de la Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real. Ciudad Real Imprenta del Hospicio Provincial 1914.
Villegas L. R. Ciudad Real en la edad media. La ciudad y sus hombres (1255-1500). Granada, Graficas Arte 1981.
Sobre el urbanismo de Ciudad Real en la Edad Media. Ciudad Real, Instituto de Estudios Manchegos 1984.
V.V.A.A. El arte y la cultura de la provincia de Ciudad Real. Ciudad Real, Diputación Provincial 1985.
V.V.A.A. Cien años del Obispado Priorato de las Ordenes Militares. C. Real Instituto de Estudios Manchegos, 1977.
(4) Archivo Diocesano de Toledo (en adelante A. D. T.) Sección: Reparos de Iglesias. Ciudad Real, folio 256.
(5) Villegas. (1984), pp. 21-25.
(6) Clemente, p, 102.
(7) Portuondo, p, 77.
(8) Op. Cit. P. 92.
(9) Delgado Merchan, 76 nota.
(10) Portuondo, p. 92.
(11) Como se puede observar en el Palacio e Iglesia del Viso del Marqués y en San Bartolomé el Viejo en Almagro entre otras.
(12) Balcázar y Sabariegos. Pp. 113-4.
(13) Sambricio  C. La arquitectura española de la Ilustración. Madrid. Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Instituto de Estudios de Administración Local, 1986.
(14) Estas condiciones se encuentran el A. D. T. Sección: Reparos de Iglesias Ciudad Real.
(15) Balcázar y Sabariegos, pp 147-150.

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