sábado, 8 de julio de 2017

HISTORIA DEL CINEMA PROYECCIONES: REFUGIADOS EN EL CINE



Decíamos que el Alzamiento sorprendió al cinema proyecciones en el comienzo de sus sesiones veraniegas, recién estrenada su flamante terraza, que fue acogida con beneplácito. Se suspendieron las funciones y, más tarde, se reanudaron en el salón, hasta que el Comité de Espectáculos Públicos se hizo cargo del salón.

El local, poco más tarde, fue utilizado para que en él se alojaran los primeros refugiados que procedentes de Andalucía y Extremadura, llegaron a la capital. Como es sabido, las autoridades colocaron en las casas particulares y en algunos centros y establecimientos a todas estas personas, que componían el éxodo de las provincias del sur y el oeste. El Cinema Proyecciones, ante la avalancha, fue uno de los sitios en que más personas se alojaron. Claro que esto tuvo un carácter provisional, hasta que aquellos refugiados se pudieron acomodar en domicilios particulares. El cine estuvo lleno unos ocho o diez días. Luego hubo que proceder a limpiarlo a conciencia y casi a reacondicionarlo para que cumpliera las funciones para lo que había sido edificado.

No fue esta sola la vez que el Cinema Proyecciones sirvió como lugar de alojamiento masivo, ya que, poco antes de terminar la guerra, se alojó en él, la brigada que vino a Ciudad Real a sofocar el levantamiento comunista. Los soldados que componían aquella brigada de represión se alojaron durante unos días en el cine.

Durante la guerra, los operadores, así como mucho personal, se tuvo que incorporar al frente, por lo que se dio la circunstancia de que operaban en la cabina el ingeniero jefe de la Delegación de Industria, don Pedro Calvo, que tenía como ayudantes a don Antonio Sánchez Santamaría y a don Francisco Pujades.

En tiempo de guerra, la programación del cine se vio muy mediatizada por la Junta Provincial del Espectáculo, que dependía, como hemos dicho de la U.G.T. De ahí que hubiera que poner muchas películas de matíz político y de procedencia rusa, aunque había algunas, que eran excelentes producciones.


Por fin, termino la guerra y todos los avatares que el nuevo cine tuvo en sus comienzos, parecían haber terminado. La primera película que se proyectó, una vez terminada la contienda, fue “La bandera”, posiblemente la mejor película que se ha hecho sobre la Legión española y, que precisamente era francesa, interpretada por Jean Gabín. Este film lo tenía guardado la empresa desde los comienzos de la guerra y se proyectó con una enorme afluencia de público el día primero de abril. Tal fue el éxito de aquella película, en un Ciudad Real que estaba entonces superpoblado, que su proyección se repitió durante varios días.

Por aquellos días, las tropas nacionales encontraron en la estación, consignada al Comité del Espectáculo, una película titulada “Desnudismo”. Las tropas que la encontraron la prendieron fuego. La empresa del Cinema Proyecciones entregó, una vez pasados unos días de la terminación de la guerra, a la Delegación Provincial de Prensa y Propaganda las copias de las películas soviéticas  “Los marinos de Kronstadt”, “Su última noche” y “Un pionero alemán”, así como varios documentales de procedencia soviética, francesa y realizados en zona roja.

Este material debería haber estado en los locales de las tres distribuidoras cinematográficas que durante la guerra funcionaron en nuestra capital, una rusa, “Films Popular”, que estaba instalada en la calle de Calatrava, donde hoy está “Calzados Madrid”; “Distribuidora Manchega”, que estaba en donde hoy está la “Editorial Calatrava”, y “Atlantic Films”, instalada en el local que hoy ocupan “Almacenes Calatrava”. Como se verá, la calle Calatrava, era algo así como el barrio comercial de Hollywood, en tiempos de guerra. Nosotros no nos explicamos que hacían en Ciudad Real nada menos que tres distribuidoras de películas.

Desde su inauguración, el Cinema Proyecciones ha sido tribuna para numerosos oradores, desde los que participaban en mítines y actos políticos hasta los literarios o académicos. Podemos citar, entre otras personalidades que se han dirigido al público desde el escenario, el poquísimo escenario local, a don José María Gil Robles, don José María Valiente, don José Calvo Sotelo, doctor Albiñana, don José Martínez Velasco, don Luis Montes de la Torre… Las directivas de los partidos políticos alquilaban el local para organizar en él sus actos políticos.

En la guerra, generalmente, en lugar de alquilarlo, lo requisaban y también se celebraron allí diversos actos de propaganda.


Después de la guerra también se han celebrado en el Proyecciones varios actos literarios, uno de ellos, el más importante tal vez, fue en el centenario de Cervantes, que se celebró un ciclo de conferencias entre los que tomaron parte, don Luis Martínez Kleiser, don Luis Astrana Marín, don José María Pemán, etc. etc.

Un dato curioso: La empresa del Cinema Proyecciones, como antes no existía lo de las pagas extraordinarias, dejaba al personal lo que se recaudara en la doble proyección, un día determinado del mes de diciembre, de una película. El 25 de diciembre de 1935 se proyecto “Nobleza baturra”, después se siguió proyectando, pero lo recaudado el primer día, se repartió entre el personal. La empresa regaló aquel año también una arroba de coñac de sus propias cosechas, para que aquella Navidad se celebrara a modo en los hogares del personal empleado en el local.

Otro de los datos más curiosos en la historia de este cine, que va desaparecer próximamente, es la realizada, dentro del local, los días de cine, por la Quinta Columna, que, como es sabido funcionaba clandestinamente, durante la guerra, en nuestra capital. Ocurría que al salir del cine, los espectadores se encontraban, escritos en las escaleras e incluso en las paredes, mensajes en los que se notificaban los triunfos de los nacionales en los frentes. Tanto éxito tuvo esta labor callada, que los comisarios y las autoridades determinaron implantar el cacheo cada día que los nacionales habían tomado alguna ciudad española. Y se doblaba la vigilancia. Con todo y con eso, a la salida del cine se enteraban de una manera o de otra, del avance de los nacionales.

 
Esta fotografía del archivo de ABC es del 11 de febrero de 1936, y nos muestra el público asistente aún mitin de presentación de candidatos antirrevolucionarios en el Cinema Proyecciones

Eran otros tiempos, tiempos heroicos para todos, tiempos en que la diversión era necesaria para mitigar el dolor de malas noticias, o celebrar con alegría las buenas. Lo cierto es que los cines, por entonces, registraban grandes llenos y en la taquilla se formaban unas colas que nunca había habido. Hasta se hacían fuegos en la calle para que la gente se pudiera calentar mientras esperaban a que se abrieran las taquillas.

Eran tiempos, en fin, en que por un vaso de vino, que costaba 20 céntimos, el calefactor ayudaba a Herrera a llevar el pesado paquete de material, diariamente, a la estación, para ser facturado y recoger el del día. Vaso de vino que, generalmente, tomaban en Casa Pepe, taberna que había en el callejón del Gas, convertido hoy en magnífica avenida, tiempos, en fin, bastante lejanos ya.

N. de la R.- Cuando hacíamos relación de las personas y entidades que tomaron parte en la construcción del Cinema Proyecciones, decíamos, porque así se nos informó que las butacas habían sido construidas y colocadas por D. Juan de Dios Imedio. En realidad, quien construyó y colocó todas las butacas del nuevo cine fue la empresa de ebanistería de don Francisco Pérez Ortega, del que era asociado el citado don Juan de Dios Imedio. Así lo aclaramos complacidos a petición del propio señor Pérez Ortega.

Emilio Arjona, diario “Lanza”, domingo 6 de marzo de 1966, página 5


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