viernes, 26 de noviembre de 2021

A CIUDAD REAL EN EL SÉPTIMO CENTENARIO DE ALFONSO X (EL SABIO)

 



¡Salve! Grandiosa tierra de la hidalguía;

solo para enjoyarte se apresta el labio,

porque, en tu esencia, bebe luz y poesía:

¡¡una lira te canta el alma mía!!

¡¡y un monarca te fizo: Alfonso el Sabio!!

 

Ciudad heroica y santa; leal y buena;

perla de mis amores; fiel atalaya

de castellanas glorias por tu heroísmo,

por tu grandeza augusta jamás borrada;

por el honor austero de tus señores;

por los ruinosos cabos de tus murallas;

por tus magos artistas; por tus poetas;

por tus preclaros hijos, por las mesnadas

de tus bravos magnates; por esa Virgen

milagrosa, del Prado, (joya engarzada

al trono de los cielos); por esos restos

almenados que, ingentes, tu estirpe cantan;

recordando al viajero que, los cuarteles

de tu glorioso escudo, dicen Fazañas

de bizarros magnates; por los jalones

que trazó Alfonso el Sabio; por la proclama

que escribió en tu aborigen; y por tu suelo

donde el grano es inmenso, rica la planta;

por las bastas estepas de tus llanuras;

por tus prados tan verdes como esmeraldas;

por tus pardos mesones que aún nos recuerdan

tiempos de los Alfonsos y de los Austrias…

¡mesones visitados por Don Quijote

en unión del Barbero y de Sancho Panza!

por todo tu pasado, lleno de gloria,

por todas estas cosas te canta mi alma,

porque, al cantar tus glorias, canto a lo mío…

y si canto a lo mío, ¡canto a la Mancha!

a Ciudad Real, la tierra de las leyendas

donde Cervantes hizo la gran Fazaña

de engarzar en las perlas de su aurea prosa

la perla inmarcesible de nuestra Raza.





A través de los tiempos; siglos y siglos,

en un solo conjunto, como una ráfaga

cegadora y terrible, pasan los años;

todo ello se transmuta, oscila y cambia;

y es un orgullo santo, noble, sublime;

orgullo legendario que nos abrasa,

contemplar el escudo de nuestra tierra…

¡escudo que pregona la estirpe amada!

de los hidalgos de aquesta villa,

hoy ciudad, por el Sabio rey transformada…

Este solar augusto de la hidalguía

donde existen humildes, viejas morada

que recuerdan los hechos de los abuelos,

como es la judería y el viejo alcázar,

(torreón hoy informe; piedras rocosas,

Hierbajos y ruinas; miseria..nada);

como es la Lentejuela, y es esa puerta

de Toledo, testigo de la pujanza

del cerebro asombroso de Alfonso el Sabio

que a Ciudad Real prestole vida gallarda;

como son las ruinas que hay en la Ronda,

y las puertas de Alarcos y de Granada;

(nada hoy existe solo la sombra augusta

del más augusto y noble de los monarcas).

 

Hoy Toledo recuerda, Ciudad Real mío,

del Diez de los Alfonsos la heroica hazaña

de dar brillo a las letras y fe a la Historia;

tú, de Toledo, eres amante hermana

pues las dos vos ficisteis nobles, guerreras;

fincásteis del cristiano las fieles armas

y a moro disteis leyes que respetaron

los rudos yataganes y cimitarras.

Y de esa hermandad misma, de esos arrojos,

de esos bellos ejemplos de fe cristiana,

salió un rayo de gloria con heroísmo

y deslumbró los cetros de nuestra España.

Hoy que muestras al mundo, ciudad de hidalgos,

tu poderío, tu gloria, tu paz amada,

que eres nervio de todo lo que es progreso,

que tus trojes son llenos; que en tus moradas

impera el cristianismo, la honradez misma,

orgullosa te puedes mostrar; y aún guardas

en tu seno ¡tan noble! el Priorato,

órdenes militares: son Calatrava;

Alcántara y Montesa, que, con Santiago

forman las cuatro bases de tu pujanza,…

inclina tu alta frente ante la losa

de aquel varón insigne que, con su espada

su talento y su cetro, te dio alegría,

te dio esplendor y brillo; te hizo sin mácula

y te engarzó a su trono como una perla

por ser la más humilde, la más preciada…

 



Que se transforme el mundo, que el viento ruja,

que las olas modernas den a la barca

de las nuevas ideas, fieros impulsos;

que el mundo se conmueva,  ..todo ello es nada

sino vemos la historia ¡nuestro pasado!,

nuestra base primera, donde la planta

halló la superficie firme, constante;

si somos españoles, si a nuestra patria

la miramos lo mismo que a nuestra madre,

si sentimos que afluye por la garganta

un himno de victoria, si comprendemos

que, merced a un Rey Sabio, somos sin tacha,

¿Qué nos importa la ola, ni que los mares,

ni qué esas mil ideas siempre lanzadas

a los vientos del Orbe? ¿Somos cristianos?

¿tenemos la firmeza dentro del alma?

¿Amamos lo que es nuestro? Pues a postrarnos

de rodillas, recemos nuestras plegarias

y demos al Rey Sabio prueba admirable

de que los nobles hijos de aquesta Mancha,

HONRAN AL QUE LES DIO HONRA, FUERZA, DERECHOS

LIBERTAD, DONOSURA, ESTIRPE Y RAZA.

 

Miguel Sánchez Migallón, acto literario en honor a Alfonso X el Sabio, con motivo de su VII nacimiento, Ciudad Real 23 de noviembre de 1921

 


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