martes, 30 de enero de 2024

LOS VOTOS DEL CONCEJO DE CIUDAD REAL A LO LARGO DE SU HISTORIA (I)

 



Ciudad Real fundada en el siglo XIII por el rey Alfonso X el Sabio como Villa Real y posteriormente elevada por Juan II a ciudad. Siempre tuvo una fuerte tradición católica que lo envolvía todo, como ocurría en el resto de la sociedad de aquellos siglos en nuestro país. El sustento de los habitantes de nuestra ciudad era la agricultura, la cual estaba sujeta a las inclemencias meteorológicas que se producían a lo largo del año, cuyas cosechas muchas veces se encontraban en peligro por las sequías, pedriscos y plagas. A partir del siglo XIV a parte de la preocupación de los habitantes de la entonces Villa por el tiempo, se sumaría una grave amenaza al bienestar colectivo como la peste.

Frente a estas amenazas, los habitantes de pueblos y ciudades buscaban distintos sistemas para luchar contra las mismas, y es en este contexto donde surge el sentido habitual que se les daba a las catástrofes, el cual no podía ser otro que de índole religioso, aunque con tres posibles vertientes: en primer lugar, las catástrofes podían acontecer por obra del Maligno (que busca el mal para el hombre), en segundo lugar por obra de Dios (quien castiga a los hombres cuando se desvían del camino divino) o bien por obra de los santos (quienes utilizaban las catástrofes como señales para que se les prestara la devoción debida o bien como castigo por haber roto los votos prometidos). Ante esta situación, las distintas poblaciones querían saber quiénes podían ayudarles y qué se esperaba que hicieran o dieran a cambio de dicha ayuda. Para ello, las comunidades buscaban abogados celestiales, los santos, con los que llegaban a acuerdos y compromisos, los votos, a cambio de que les proporcionaran la defensa necesaria contra las amenazas que se cernían sobre ellas.


Ciudad Real medieval


Por lo que un Voto, como ya se ha mencionado anteriormente era un compromiso que adquiría el concejo de una villa, pueblo o ciudad con un santo con el fin de que este intercediera por la comunidad. Ciudad Real no iba a ser ajena a estos Votos, y a lo largo de los siglos los miembros de nuestro ayuntamiento realizaron varios, que fueron desapareciendo con el tiempo, conservándose algunos de ellos en la actualidad. El voto traía consigo la realización de rituales litúrgicos, no trabajar los días dedicados a los santos, realizar procesiones a ermitas, o celebrar una corrida de toros (en la que se sacrificaba al animal en honor al santo).

El Concejo de nuestra ciudad tuvo un gran número de Votos a la largo de los siglos, que obligaba al ayuntamiento a invertir grandes cantidades de dinero para su celebración. Estos votos fueron al apóstol Santiago, San Juan “Ante Portam Latinam”, San Sebastián, San José, San Lino Papa, San Agustín, a los que, en un inventario del archivo municipal de 1595 desaparecido, transcrito por D. Emilio Bernabeu y Novalbos y publicado por el Instituto de Estudios Manchegos en 1952, se les denominaba como “Patronos y defensores desta Muy noble e muy leal Ciudad de Ciudad Real”. A estos votos habría que sumar el que en 1631 se realizó de celebrar la Concepción de la Virgen y el del patrocinio de Nuestra Señora impuesto por Felipe IV en toda España. En el siglo XVII también hay constancia de la celebración del Voto a San Blas, San Roque, San Marcos y el sacerdote Joseph Diaz Jurado en su obra “Singular idea del Sabio Rey Don Alonso, Dibujada en la fundación de Ciudad Real”, escrita a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, recoge que la ciudad tenía voto a Santa Catalina y Santa Brígida. Posteriormente en 1763 el Ayuntamiento capitalino acordó celebrar un Voto anual a la Virgen del Prado, el 25 de mayo, coincidiendo con la fecha que los ciudadrealeños conmemoramos la aparición de la Virgen en el entonces Pozuelo Seco y en 1886 acordó el Voto de la ciudad y costear anualmente la función religiosa de Santiago por la desecación de las lagunas de los Terreros. A estos votos había que sumar el de la Virgen de Alarcos en su santuario, el de San Miguel en la Poblachuela y la festividad del Corpus Christi.



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