domingo, 31 de mayo de 2015

EL MURAL CASTELLANO MANCHEGO DE VELA SILLER



Celebramos hoy la fiesta de nuestra Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, por este motivo me voy a referir al mural que el pintor ciudadrealeño Francisco Vela Siller pintó en 1973 sobre la entonces Castilla la Nueva, hoy Castilla-La Mancha, y que se encuentra en el pasillo de entrada del edificio de oficinas Europa, en la Avenida del Rey Santo número, 8 y que anterior fue el antiguo Hotel Castillo.


Como he dicho el mural fue pintado en 1973 por Francisco Vela Siller, un pintor autodidacta ciudadrealeño nacido en 1946. Aunque también asistió a varios cursos de arte organizados por la Obra Sindical en la década de los años “70” del pasado siglo XX.

Tuvo una vida muy corta, pero muy activa artísticamente, ya que en sólo 13 años, consiguió colocarse a la altura de los pintores más consagrados de la provincia, habida cuenta, que su actividad profesional como dependiente de una casa comercial de Ciudad Real, también le restaba tiempo.


En 1969 a los 23 años de edad, presentó su primera exposición en Ciudad Real. En 1974, consigue el Primer Premio en el V Salón de Otoño de la provincia. También recibe otros premios en los “Cursos Nacionales de Arte” celebrados en Madrid y organizados por la Obra Sindical de Educación y Descanso, en 1974 y 1975. En 1977 realiza diversas exposiciones en Madrid, Salamanca, Ciudad Real y Puertollano.

Más tarde conquista varios galardones en Valdepeñas, el primero en la XXXVIII Exposición Nacional de Artes Plásticas en 1977 con el Premio “Uva de Oro” con la obra Homenaje a Juan Alcaide, y en 1979 vuelve a repetir consiguiendo el “Molino de Oro” en la XL Exposición Nacional de Artes Plásticas, con el cuadro titulado Hacia el interior de un recuerdo, más otros premios que no hemos podido constatar en Santander y Huesca.


Durante los años siguientes a estos premios, la actividad artística de Vela Siller, se multiplica. Se inauguran exposiciones del pintor en galerías y salas de exposiciones de muchas ciudades españolas. El trabajo del artista es intensivo y agotador, porque en cada manifestación artística que organiza vende todos los cuadros. Ya en la década de los años “80” sigue recibiendo numerosos premios en Sevilla, Alcázar de San Juan, Cuenca, Ponferrada, y un largo etcétera.


En 1984 la importante galería “Bernesga” de León, edita un lujoso ejemplar, con motivo de su décimo aniversario de su fundación. Para lo cual selecciona a 12 artistas más importantes de los que habían colgado obras en dicha galería durante esos últimos 10 años.


Francisco Vela Siller figura entre ellos, siendo el más joven. Entre las firmas que se exponían se pueden citar a Vela Zanetti, Viola, Lapayese del Río, Gutiérrez Montiel, Daniel Merino. Ese mismo año la Galería Winker de Salamanca fue más lejos, editando un volumen de 500 ejemplares, dedicado íntegramente al artista, con el título Vela Siller, complementándolo con la dedicatoria siguiente “Este libro es el homenaje de la galería Winker a Francisco Vela Siller. Homenaje al hombre, homenaje a la obra”.


Entre sus obras en pro del arte destaca la inauguración en 1976 de la Sala de Arte “Andrade” de la capital, de la cual fue su propietario y director. En 1985 muere en accidente de tráfico junto a su mujer y una hija.

La trayectoria artística de este autor, podemos sintetizarla de la siguiente forma: En su primera etapa como pintor de la década de los años “70”, trabaja un tipo de pintura, que destaca sobre todo la armonía cromática, la sensibilidad y la delicadeza por los temas que refleja en interiores, novias, velos, ropajes, lugares desolados, casas abandonadas, alacenas, temas de la vida cotidiana. Todo lo proyecta en un plano casi hiperrealista, pero con cierta tendencia surrealista, que consigue con fundidos, transparencias, veladuras, etc. Creando una atmósfera real pero antigua, con pátina, donde las figuras están en un plano irreal, es decir, como si de un recuerdo o un sueño se tratara.


En su última etapa, la paleta de Vela Siller se vuelve más clara, destacan los espacios abiertos, claridades, figuras con una estética un tanto original, lo que más trabaja es el color y su cualidad cromática, dejando en un segundo plano el dibujo, aunque domina magistralmente esta técnica. En cuanto a las herramientas que utiliza, son el pincel, la espátula, o cualquier elemento que sirva para conseguir esas transparencias.


El mural que es un gran desconocido, se encuentra como he dicho en el edificio Europa en la Avenida del Rey Santo y nos muestra  a través de los monumentos más representativos de cada provincia, la actual Castilla La Mancha.


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