jueves, 28 de febrero de 2019

COLEGIO PÚBLICO CARLOS ERAÑA: OCHENTA Y CINCO AÑOS DE LA ATRAYENTE HISTORIA DE UN CENTRO QUE FUE SEDE CONSISTORIAL



Tras 85 años siendo colegio público y algunas otras cosas, entrar en el centro Carlos Eraña de Ciudad Real es como volver al pasado, a un pasado de enseñanzas de otros tiempos, de aprendizajes de aquellos niños hoy abuelos o bisabuelos, de prácticas de aprendices de maestro, de clases de alfabetización de adultos, de sede consistorial, de urnas en momentos electorales, de aulas con ordenador hoy día…

Portada del diario “Vida Manchega” del día 29 de noviembre de 1932, un día después de inaugurar el grupo escolar

La que suscribe no puede por menos de quedarse boquiabierta ante un colegio inaugurado durante la segunda República, en 1932, que permanece casi como entonces, con pequeños arreglos por el consabido paso del tiempo y con contadas reformas. Sus grandes aulas de casi 4 metros de altura, sus enormes ventanales, su galería superior, suelos, puertas,  -¿las primeras que hubo?-, con esos goznes que hoy chirrían como queriendo hablar de años pretéritos…, y una fachada imponente, declarada como Bien de Interés Cultural… ¡Y pensar que en los años 70 el Ayuntamiento quiso derribarlo para darle otro uso!


La razón de ser primera y última de este edificio fue y es ser colegio público, aunque ha sido ‘ocupado’ y dedicado a otros usos, educativos unos y otros no tanto. Según nos cuenta Vicente Palomares García, investigador y profesor del centro Pérez Molina, el Ayuntamiento compra los terrenos a la condesa viuda de la Cañada pagando 30.000 pesetas por algo más de 18.000 metros cuadrados. La construcción del colegio se financia entre el Ayuntamiento y el Estado, en un 30-70% aproximadamente. Las obras se adjudican en 1930 y el lunes 28 de noviembre de 1932 se inaugura el denominado entonces como Grupo Escolar Pablo Iglesias, acto presidido por el director general de Primera Enseñanza, Rodolfo Llopis, tal y como recoge el periódico ‘Vida Manchega’. Durante la guerra civil, Vicente Palomares indica que pudo ser ocupado por los milicianos como lo fueron otros colegios. Pasada la contienda civil, en 1939 el colegio cambia de nombre por el definitivo Carlos Eraña, en memoria del beato fallecido en Ciudad Real.


El actual director del centro, Eduardo Madrid de la Cal, lamenta la inexistencia de documentación o actas en el propio colegio desde su origen hasta finalizado los años 70, desconociendo por ejemplo quién fue el primer director o las enseñanzas impartidas durante la primera etapa del centro, aunque sí se conoce que los chicos accedían al centro por la fachada oeste (donde hoy se sitúa la escalera de emergencia) y las niñas por la fachada este (entrada actual). Tras la guerra civil, el colegio también se convierte en la sede de la ‘aneja’ de Magisterio o Escuela Práctica de la Normal de Maestras ‘Isabel la Católica’ (se encontraba en la calle Audiencia, hoy Elisa Cendreros). Allí permaneció durante 20 años, indica Vicente Palomares, y posteriormente, en los años 60 y 70 se realizaron campañas de alfabetización de adultos y fue centro piloto de adultos. En 1972 comienzan las obras del actual Ayuntamiento y se trasladan sus dependencias al colegio permaneciendo allí hasta más de cuatro años después (se apunta incluso que estuvieron hasta 1981) ya que la marcha de la actividad municipal al actual consistorio fue progresiva.


Colegio en exclusiva.- Será entonces cuando el colegio prosigue su camino como centro público de educación general básica en exclusiva. Desde entonces, cuatro son los directores que han pasado por el centro: Manuel Fernández Lozano, Emilia González Núñez, Dámaso Tapiador García de Marina y Eduardo Madrid de la Cal. El colegio es de una sola línea con 9 aulas, 3 de Infantil y 6 de Primaria; una matrícula media de más de 200 alumnos y una ratio con clases llenas pero que ha ido cambiando acorde a lo que iba marcando la administración educativa. La galería superior del centro está jalonada por imágenes de todas las promociones desde 1979 “es la más antigua que se conserva”, apunta el director, promociones entre las que se incluyen algunos alumnos conocidos como la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, o la que fue concejal de Educación, Ana Beatriz Sebastiá. En el año 1996 hay registradas tres promociones “por esa transición de EGB a la Logse”. En la actualidad existe un claustro de 17 maestros, y un equipo directivo encabezado por Eduardo Madrid, Rosario Aguilar como jefa de estudios y Prado Pérez secretaria.


En la etapa última del colegio se han acometido algunas reformas del colegio como la colocación de una parte del tejado que se cayó y arreglo del techo, instalación de una escalera de emergencia en la fachada oeste tras la insistencia de los padres, renovación total de los baños y pintura del centro. El colegio cuenta con biblioteca (con ningún volumen de su pasado más primitivo), aula Althia, aula de música, sala de usos múltiples, sala de profesores, sala de reuniones, despachos, etc. En el exterior cuenta con un patio de hormigón adornado con viejos olmos (alguno ya se ha tenido que cortar por una enfermedad), pista polideportiva vallada y arenero infantil. Se ha solicitado un comedor, un servicio que, curiosamente, cuando se vio la necesidad de un colegio en el barrio en 1905, el arquitecto municipal Florián Calvo incluyó comedor escolar y conserje aunque ese proyecto no salió adelante por falta de fondos municipales.


Un colegio público muy bien cuidado por docentes, personal del colegio, alumnos y mantenimiento municipal, que bien merece una mayor atención en su conservación como edificio histórico por parte de administraciones responsables sin menoscabo de su actividad colegial diaria.



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