sábado, 1 de agosto de 2026

LA PANDORGA

 



El pueblo español, está demostrado hasta la saciedad, no quiere renunciar a sus tradiciones. Y hace bien. Y para demostrarlo pone su presencia enfervorizada junto a aquellas manifestaciones que, extraídas del más puro costumbrismo, del más anejo sabor del acervo popular, están ahí más o menos dormidas y que el público, el viejo y buen publico manchego se deja bonísima gana entusiasmar por ellas.

La Pandorga, realmente nadie sabe ni de donde vino, ni qué es, ni cuál es su origen. El pueblo a través de su forma más risueña y más primitiva también expresa así, danzando, su amor a la Virgen. Es, como una forma de rezar. Una forma cuajada de alegría y también de esperanza. El pueblo danza a la sombra íntima y bonancible de la Reina del Cielo. Tiene mucho también como de acción de gracias y de rogativa, al mismo tiempo. La Pandorga es así y así será para siempre jamás.

 



Este año, la Pandorga se acercó un paso más a lo que tradicionalmente es. Hubo aguaduchos. Hubo danza y hubo canción. Una enorme multitud, los que quisieron volver a recordar y los que quisieron inaugurar una sensación nueva, admiró y aplaudió música y danza, músicos y danzantes y refresco después con esos aguaduchos con que quiso regalarles el Ayuntamiento en la noche caliente y bella del 31 de julio, y asomando la fiesta en paz…

Boletín de información municipal. Otoño de 1975

 


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