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viernes, 23 de octubre de 2026

CIUDAD REAL EN EL DICCIONARIO HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, BIOGRÁFICO Y BIBLIOGRÁFICO DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL (III)

 



La causa esencial y primitiva de esta perpetua rivalidad está vinculada al pensamiento, que guió á nuestros Reyes, para fundar a Ciudad-Real y cuidar en todo tiempo de su mejoramiento; guerra que informa toda la Edad Media, puesto que, representa la aspiración constante de los Reyes en conservar su primacía en lucha continua con los nobles y ricos hombres, que tendían á mermar la autoridad real. Pero el motivo que dió origen á todas sus querellas, paladinamente lo expresa y determina Alfonso XI; “por cuanto, dice, vi cartas é privilegios del rey Don Alfonso mio abuelo é del rey Don Fernando mío padre.... en que mandava que el consejo de Villa Real que cortase leña verde, é seca, de los montes, veviesen las aguas, paciesen las yerbas son sus ganados, é agora la Reyna mi madre dijome que habia Maestre de Calatrava é sus frayles que non los dejan á los vecinos é moradores de Villa Real e su termino cortar leña de los montes.... ni traer el carbón.... ni el esparto, ni las otras casas que seas menester.... en esto dispassan contra las cartas e' los Privilegios, é los usos, é las costumbres que el Concejo de Villa Real ovieron con los otros maestres, ---13 de julio de 1329—(1) Careciendo Ciudad-Real de estas cosas necesarias para su existencia, siéndole reconocido, estos servicios por los Reyes en sus cartas y por los Maestres en sus repetidos convenios, al ser violados estos derechos por la Orden, faltaba a la justicia y conculcaba la fe jurada. Mas el pensamiento de destruir á Ciudad-Real fue en ella permanente, como este era el camino más seguro y expedito para conseguir su codiciado objeto, de aquí el que no cesara en su ocupación en prender á los leñadores, lanzar de sus dehesas a los ganados y prohibir el uso de sus molinos; reclamaba siempre el concejo de Villa Real, aunque sin resultado y enardecidos unos y otros en la defensa de sus intereses, guiados por la pasión y añejos rencores, lanzabanse a la lucha sangrienta, allegando al combate cuantos recursos hallaban a las manos y les prestaba el estado de la nación. Tanto influía la situación del reino en el proceder de los conténdientes, que fué ley invariable la que no faltaron jamás, el recurrir á las armas, cuando el desorden del gobierno y debilidad del Monarca les impedían ocuparse en otra cosa, que sostener su autoridad, y el pleitear en su curia cuando era ésta potente y robusta, para la defensa de sus derechos sostenía Villa Real una milicia permanente de cien jinetes y doscientos ballesteros, y reclamando esta fuerza el infante D. Felipe, tutor del Rey, en 1325, hubo de contentarse con un auxilio de dinero, por no dejar desamparada en la lucha empeñada con la orden de Calatrava autorizando este mismo Infante á Villa Real, para que ocupara el Castillo de Guadalerza, que pertenecía á sus contrarios.

El reinado de Fernando IV y menor edad de Alfonso XI fueron tan provechosos á Villa Real como perjudiciales á la Orden; pero el fuerte reinado que inició el último hizo cesar la lucha en el terreno de la fuerza, para llevarla al de la ley, y llamando á su tribunal las pruebas todas del proceso dictó su sentencia en 1329, ordenando en ella, que Villa Real devolviera á la Orden á Benavente, Alcolea, Picón, Sedano, Turrillo, Hernán Caballero, Peralbillo, La Celada, Fuente Porcuna, Robledo con todos sus términos y las ruedas ó aceñas del Espino, Cación, Batán el Nuevo, Pedro Sancho, Batanejo, Emperador, Salceda y Torrecilla, condenándole además al pago de 60.000 maravedis por los frutos que de los mismos había recibido. Al fin de cortar de raíz estas discordias dio varias providencias el Rey de Castilla, las que mencionaremos al tratar de Miguelturra; pero desgraciadamente no lograron calmar las excitadas pasiones de los dos bandos contendientes, contribuyendo á ello la Orden como siempre en primer termino, pues según nos refiere Rades de Andrada, su cronista más conspicuo, continuó en su fatal tarea de hacer mala vecindad á Villa Real, castigando con rigor inusitado á las que cogía cortando leña en sus dominios y haciéndole á sus vecinos, en las demás cosas el mayor mal que podía; vengáronse estos y terriblemente de tales demasías, admitiendo á los caballeros rebeldes D. Alonso de Mantilla, D. Juan Ramírez y D. Gonzalo de Mera, y acaudillados todos por don Juan Nuñez vencieran al Maestre en batalla campal y asolaron el vecino pueblo de Miguelturra.




El diligente cronista Rades de Andrada nos refiere el último ato de hostilidad armada de la Orden contra Ciudad-Real. “Elegido, nos dice, don Rodrigo Tellez de Girón Maestre de Calatrava en Villarrubia á los ocho años, administró el maestrazgo su tío D. Juan Pacheco, pero muerto este cuando aquel contaba solos 16 años de edad tomó las riendas del gobierno; al mismo tiempo que se declaraba fogoso partidario de Dª. Juana y hacía crecer las hondas divisiones de Castilla, declaró la guerra á Ciudad-Real como de la Corona. “Junto, en Almagro 300 de á cavallo con otros 2000 peones y fue contra esta ciudad con intento de tomarla para su orden. Decia pertenecerle por virtud de la donacion que el rey D. Sancho el Bravo havía hecho de aquel pueblo. Los de Ciudad-Real se pusieron en defensa por no salir de la Corona Real y sobre esto uvo guerra entre el Maestre y ellos, en la qual de ambas partes murieron muchos hombres. Finalmente el Maestre tomó la ciudad por fuerza de las armas como parece por la cronica de los Reyes Católicos, la tuvo muchos días y hizo cortar la cabeza á muchos hombres de ellos, porque habían dicho algunas palabras injuriosas contra el; y á otros de la gente pleveya hizo azotar con mordazas en las lenguas. Los de la ciudad se quexaron á los Reyes Católicos de los agravios y afrentas que los de la Orden de Calatrava les hazían; y dixeron como en aquella ciudad avia pocos vezinos, y ninguno dellos era rico ni poderoso para hazer cabeza del contra el Maestre: antes todos eran gente comun y pobre, por estar la ciudad cercada de pueblos de Calatrava y no tener términos ni aldeas. Los Reyes Católicos viendo que si el Maestre de Calatrava quedava con Ciudad-Real, podía más fácilmente acudir con su gente á juntarse: con la del Rey de Portugal, que ya avia entrado en Extremadura, enviaron contra el á D. Diego Fernandez de Cordova, Conde de Cabra, y á D. Rodrigo Manrique, Maestre de Santiago con mucha gente de guerra. Llegaron estos dos capitanes á Ciudad-Real donde el Maestre D. Rodrigo Tellez estava, y pelearon la gente de unos con la de otros á la entrada y por las calles, que no es pueblo de fortaleza, ni castillo, sino solamente cercado de una ruyn cerca. "Cotos pelearon valerosamente, y de ambas partes murieron muchos; mas como los dichos dos capitanes avían llevado mucha gente, y los de la ciudad eran con ellos, vencieron, y echaron fuera al Maestre con los suyos estuvieron allí los capitanes mucho tiempo haciendo guerra en las tierras de la Orden á fin de que el Maestre por defender las dexase de acudir al Rey de Portugal.(1)

D. García López de Padilla en el siglo XIV y D. Rodrigo Téllez Girón en los últimos años del siguiente fueron los Maestres de Calatrava, que irás extremaron su odio a Ciudad-Real, jurando su ruina, la que estuvieron á punto de conseguir; porque circunscribiendo el primero su término á poco más de sus murallas, hacía imposible la vida de sus vecinos, y á durar más tan penosa situación se hubieran visto obligados á dejar desiertos sus hogares. Decretando el segundo su exterminio, hacia sufrir la última y huir no pudieron; a no venir las tropas reales en su auxilio, esta ciudad en breve tiempo dejara de existir a manos de su implacable verdugo.

 

(1) Libros Capit. Núm. 26.

(2) Chrónica-Calatrava-fol.º 79.


jueves, 22 de octubre de 2026

CIUDAD REAL EN EL DICCIONARIO HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, BIOGRÁFICO Y BIBLIOGRÁFICO DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL (II)

 



Esta pasión, que era la nota dominante de su carácter, era alentada por los desaciertos de su padre en el gobierno de la nación y descontento de la nobleza. No podía ignorar D. Sancho, que á esta aguijoneaba en su rebelión contra el Rey su padre su insaciable ambición, y por esto, para atraer á los nobles á su partido, no escaseó las mercedes, ni escatimó las promesas. La Orden de Calatrava tomó no pequeña parte en estas revueltas, y como quiera, dice la Crónica de Alfonso XI, que desde la fundación de Villa Real, 'trabajaba de facer mucho mal et mucho daño á los de Villa Real porque eran del Rey, otros¡, porque faciendoles el mal se herniaría aquella: bien fuera que pusiese, por precio á su adhesión a los tenebrosos planes del hijo rebelde la cesión de esta codiciada villa ó que D. Sancho, para mejor atraer á su partido elemento tan influyente y poderoso, la ofreciese, ello es, que hallandose en Córdoba á 7 de Agosto de 1280, expidió el documento siguiente: “Sepan quantos esta Carta vieren. como yo Infante Don Sancho..... por facer bien, é merced á vos Dan Joan Gonzalvez Maestre de la Orden y Caballeria de Calatrava, é á la Orden desde mismo lugar, dovos la villa de Villa Real, con todos quantos derechos Nos i habemos, con entradas é con salidas; salvo ende moneda forera, et que, la hayades vos, é la Orden daqui adelante para siempre jamas, é que fagades como de, lo vuestro, para vender, para empennar, é para facer de ello toda vuestra voluntad.....„ Dos años después a instancias repetidas de, la Orden. confirmaba D. Sancho esta donación. pero comprendiendo también á Alarcos(1). La preferencia que en to lo tiempo dieron los castellanos al señorío, realengo sobre el particular y la rivalidad ya existente entre la Orden y los de Villa Real hizo, que éstos resistieran á la orden de D. Sancho; favoreció su noble empresa la tenáz lucha entre padre e hijo empeñada y las gestiones que sus diputados hicieron, logrando merced a su constancia y esfuerzos repetidos, el verse libres de la dominación y señorío de los ambiciosos caballeros de Calatrava.

Semejante triunfo y victoria tan apetecida carne disputada no les hizo dormirse sobre sus laureles, sino que juntos todos los moradores de la Villa Real hacen confederación y pacto de no darse á hombre poderoso y permanecer siempre, fieles vasallos de los Reyes de Castilla y celebraron hermandad con los concejos de Extremadura y Toledo para mutuamente ayudarse en la defensa da sus fueros y privilegios. – 1290 –(2)

Esta fidelidad y amor a los Reyes con tanto valor sostenida fué siempre muy del agrado de listos, así es, que no le escasearon sus mercedes. El infante D. Federico no solamente renueva y pone en vigor el antiguo privilegio de Alfonso X, de poder extraer leñas y maderas del territorio de la Orden, sino que concede a Villa Real por el tiempo de diez años exención completa de toda pecho y tributo á la Corona,-- 1281--franquicia que por espacio de siete años había ya gozado en el reinado de Alfonso X. Confirma D. Juan I á sus vecinos en el goce del fuero real y privilegio de caballeros; D. Juan II en 1417 ratifica cuantas concesiones habían obtenido de sus predecesores; dan los Reyes Católicos á esta ciudad en 1504 las ordenanzas de Valladolid, y conociendo cuanto importaba su conservación, no sólo envían poderosos auxilios á sus vecinos, para sacudir el yugo del Maestre de Calatrava, sino que les conceden, que de muros adentro sean libres de pedido, moneda y martiniega; (3) hallándose la Reina Isabel en Membrilla á 7 de julio de 1477 otorga exención de bagajes a los hijosdalgo, dueñas y doncellas de esta ciudad, y en 15 de Octubre de 1485, que estaba aquí, satisfizo por completo el memorial de peticiones que le presentó su concejo. Confirmó todos estos privilegios el Emperador en 1506, autorizando á sus vecinos para que pudieran usar daga y espada en 1521.



Apenas Villa Real se vió libre de las garras de la Orden de Calatrava, cuando hubo de defenderse contra una provisión real, que tendía á menoscabar su libertad y á sujetarle al yugo particular, que tanto odiaba D. Alfonso XI de Castilla concedió á D. Leonor Fernández, doncella de D. Leonor de Guzmán, el derecho de dar las varas á sus alcaldes ordinarios; preeminencia de que ya gozaban los comendadores en el Campo de Calatrava --1334-- Tuvo el buen acuerdo este concejo de escribir á la encumbrada dama manifestándole, ser aquel derecho contra los fueros de la villa, y respetuoso suplicaba, tuviese á bien interponer su poderosa influencia con el Monarca para conseguir su derogación; accedió gustosa y deferente, y Villa Real se vió libre de esta servidumbre.

D. Juan I, que se, había interesado por la suerte de León V, Rey de Armenia, preso por el Soldan de Babilonia, cuando llegó a Castilla para darle las gracias, además de obsequiarle con grandes fiestas en Segovia, donde se hallaba celebrando Cortes, le hizo donación de Villa Real por los días de su vida no sin empeñar su palabra real, que de allí en adelante no la daría á otro, sino que él conservaría en su Corona. --1353-- ¡Tan firmes y enérgicas serian la, representaciones de esta villa, que obligaron al Monarca castellano á alentar á sus vecinos con la esperanza, de que no habían de pasar otro señorío! Pero su hijo D. Enrique III no se creyó obligado á la promesa de su padre, y en 1396 hizo merced de esta villa á Dª. Beatriz, su madre, ordenando sí, que á la muerte de ésta no se volviera á enagenar(4). Tampoco se creyó obligado D. Juan II, su hijo, á respetar la forzada cláusula, al hacer las paces con su hijo D. Enrique y devolver la tranquilidad al reino hizo donación de esta villa á su mujer Dª. Blanca de Navarra; pero sus vecinos hubieron de manifestar sus fueros, y tan acertadamente diridieron sus pretensiones, que el Rey de Castilla no se contentó con revocar su donación, sino que confirmó además sus amados privilegios. --1442-- Poco tiempo duró á los vecinos de Ciudad-Real el gozo de verse libres de dominio extraño, pues condenada estaba su libertad e independencia á, padecer de tiempo en tiempo eclipses, que la habían de hacer para ellos más apetecida y estimada D. Enrique IV la dá en dote á su mujer Dª. Juana de Portugal en 1455: dejando esta señora como recuerdo de su señorío la torre del Alcázar, que mandó edificar en el sitio que ocupaban unas casas que había junto á él, las que adquirió a este objeto; --1473-- debiendo además á Dª. Juana los vecinos de Villa Real la exención de todo perdido y moneda forera.

La historia de Ciudad-Real en la Edad Media toda está como reconcentrada en la lucha porfiada y sangrienta con la Orden de Calatrava, que principió con la concesión de franquicias y privilegios de Alfonso X, la que se templó con la trascendental reforma que sufriera la Orden de Calatrava al ser incorporada á la Corona, pero cuyos vestigios duran aún hasta el reinado de Carlos III, defendiendo siempre esta ciudad las regalías que les concedieran los Reyes de Castilla. Enumerar todas las peripecias y lances de la continua lucha, hacer mención, siquiera fuera ligera, de los combates, atropellos y atentados contra las personas por una y otra parte beligerante realizados, dar cuenta de los pactos y concordias en los que Maestres, caballeros y concejo se prometían hoy buen trato, cordialidad mútua y respeto sincero de sus respectivos derechos, para quebrantarlos mañana confiando sólo en la fuerza de las armas, á la venganza y á la violencia su custodia y defensa; y referir, por último, los perdones generales que los Reyes de Castilla se vieron obligados á dar desde Alfonso XI hasta D. Juan II y los Reyes Católicos, para que á los vecinos de Villa Real y vasallos de la Orden no le fuesen mútuamente imputados los robos, muertes y toda clase de delitos cometidos al calor de la refriega y con el cebo siempre mortífero de la venganza, ocuparía muchas páginas, sin que de relato tan sombrío pudiera otra lección sacarse, sino es, cuánto unos y otros se apartaron del espíritu religioso y patriótico que animó á sus padres, aquéllos héroes de nuestra Reconquista que manejando al igual el arado v la espada pusieron el cimiento de nuestra libertad y riqueza. Nos detendremos, sin embargo, en sus rasgos más salientes, que aunque la sobriedad y concisión aquí se nos imponga, no nos es permitido el pasar por alto tres siglos, los más característica e interesantes de la historia de este pueblo.




(1) Bula O. de Calatrava Indice del Archivo del S. Convento fol. 64-108-

(2) Inventº de Escrit. Y privil-Leg. 27- Las famosas Hermandades de Castilla y León, que tan grande importancia alcanzaron en la Edad Media tuvieron su origen en el antagonismo que surgió entre las organizaciones oligárquicas de la sociedad antigua y la nueva vida municipal. El Instituto de Conservación de las villas y ciudades en su lucha sin tregua ni descanso terminaron la aparición de estas confederaciones, las que los Reyes, lejos de prohibirlas, fomentaron su formación, por hallar en ellas un apoyo en su lucha con la nobleza. Declaran además en esta los procuradores que lo hacían “por rrazón que nuestro ssennor el Rey es tan pequeño que no nos puede ende ffacer auer derecho e enmienda ffasta que nuestro señor Dios le llegue a hedat-Las Hermandades de Castilla y Leon-Pujol y Alonso-

(3) Monedas, Martiniega-Véase Apéndice 1º.

(4) Legajo núm. 27-Invent. De Escras, y privilegios.


miércoles, 21 de octubre de 2026

CIUDAD REAL EN EL DICCIONARIO HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, BIOGRÁFICO Y BIBLIOGRÁFICO DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL (I)

 



El Rey D. Alonso el Sabio, llenando un alto fin político de tener en el Campo de Calatrava una plaza, que á la vez que se daba la mano con Toledo y Córdoba, contrarrestara el poder y pujanza de la ya temida Orden de Calatrava, determinó fundarla en el término de Alarcos, antigua ciudad de Oretania, conservada en el señorío realengo ó de la Corona de Castilla, bien á pesar de las ambiciones de la Orden y sin tener para nada en cuenta sus pretendidos derechos.

Siendo inútiles cuantos esfuerzos habían hecho los Reyes por repoblar á Alarcos desde su reconquista en 1212, porque lo insano del lugar retraía á los pobladores ó alejaba prontamente á los que en él intentaban fijar su asiento; Alonso X concibió la feliz idea de crear una "grand Villa é bona: é que consservasse, é tuviesse entre todos por fuero, é que fuesse cabeza de toda aquella Tierra” en una de sus aldeas llamada el Pozuelo de Don Gil, al que hizo variar este nombre. por el de Villa Real(1).

Con el objeto de llamar pobladores á aquel lugar, concedióles D. Alonso los privilegios y franquicias siguientes: "E yo sobre dicho Rey D. Alonso. doles, i otorgoles para siempre jamas, é á todos los moradores, que fincassen en Villa Real, la sobredicha, e entodo su termino, que hayan el fuero de Cuenca en todas cosas. E do de mejoria á los Cavalleros, que ayan aquellas . franquezas en todas cosas, que han los Cavalleros, de Toledo, é quítoles, é franqueoles á todos comunalmente, que non cien Portadgo en ninguna de las partes de nuestros Reynos, sacando en Sevilla, é Toledo, é Murcia, en que quiero que lo den. E do á esta Villa sobre dicha, que aya por Aldeas, é por Termino Zuheruela, é Villar del Pozo, é la Figueruela, é Poblet, é Alvalat, en todos sus términos.... Fecha la Carta en Burgos por mandado del Rey, siete días andados del Mes de Febrero, en Era 1293 ---año 1255 ---(2)




 Para explicar satisfactoriamente cómo pudo cumplirse la predicción del rey Sabio, de convertir el pobre lugar de Pozuelo de Don Gil en grande y poderosa villa, precisa el que antes de dar cuenta de otros muchos privilegios con que fue enriquecida por la generosidad de los Monarcas de Castilla, vamos á conocer el mejoramiento social, que adquirían sus moradores con a mencionada carta y al gozar del Fuero de Cuenca con los nuevos y extensos términos; que le fueron agregados. Ya fuese este importante fuero dedo por Alfonso XI de Aragón a Teruel, como quiere Muñoz Romero, ó ya por Alfonso VllI á Cuenca, como pretende Martínez Marina, ello es, que en la legislación antigua, "ninguno hay comparable con el, ora se considere la autoridad y extensión que tuvo este cuerpo legal en Castilla, ora la copiosa colección de sus leyes, que se puede reputar como un compendio de derecho civil. Era este fuero tan respetable en tiempo de Don Alonso el Sabio, que o solamente le manejaban y estudiaban los jurisconsultos, sino que también cuidaban de cotejar sus leyes con las de aquel Rey. Los famosos fueros de Consuegra, Alcázar, Alarcón, & están tomados literalmente de este(3). No es menos notable el privilegio de los Caballeros de Toledo, del que igualmente habían de gozar los hidalgos de Villa Real. No pagaban éstos diezmo ni tributo alguno al Rey, ni a señor de la tierra, ni á otro alguno; y tanto de lo que labraren en heredad ajena, tonto de sus bienes propios, habían de estar libres é inmunes de toda exacción ó gravamen(4). La tendencia de los caballeros de Calatrava a residir en Villa Real, la que inútilmente combatieron los Capitulos Generales, los Maestres y Reyes, a más de la mayor comodidad y holgura que les prestaba su crecido vecindario, radicaba en estas inmunidades y franquicias.

La Crónica de Alfonso X consagra un capitulo á la fundación de Villa Real, y si no fuera común entre los historiadores, que el cronista del Rey Sabio llenó de fábulas su obra, bastaría á demostrarlo lo que á Ciudad Real concierne. El P. Mariana, que fielmente le siguió, incurre en los mismos errores. No acertó tampoco el sabio jesuita al decirnos, que al fundar el Rey de Castilla á Villa Real, "pretendía en esto, que por estar este pueblo asentado en la raya de Andalucía, sirviese como de un fuerte ó baluarte, para impedir las entradas de los bárbaros, y para que dende los nuestros hiciesen correrías y cabalgadas(5); pues ni Villa Real estaba cercano á la frontera, ni su posición tiene ninguna de las condiciones que e exigía la estrategia militar de aquel tiempo, para constituir una plaza de guerra. El pensamiento que impulsó á los Reyes de Castilla, para repoblar, aunque sin resultado, á Alarcos, y el que movió á D. Alonso á fundar á Villa Real sobre la aldea Pozuelo, consignado queda ya, y lo ha de comprobar suficientemente su historia y hasta si se quiere su nombre, no exento de marcada significación(6).




Ordenó Alfonso X á los de Villa Real que á la vez que construían sus casas levantaran también su Alcázar, autorizándoles para sacar libremente maderas para estas obras de todo el Campo de Calatrava; y por que los de la Orden vieron siempre con malos ojos la predilección é interés con que el Monarca de Castilla atendía á esta nueva población y trataran de estorbarla por todos los medios que estaban á su alcance, prohibeles el Rey bajo rigorosas penas, que impidan á sus vasallos y á los de fuera de la Orden el venir á poblar á Villa Real y á los concejos de Cuenca, Alcaraz y Alárcos les da a saber el privilegio que aquéllos tenían de poder libremente sacar madera, de sus términos para edificar sus casas --1263-- El desorden y desgobierne, característico á aquel reinado y las poderosas ambiciones coaligadas contra la nueva población hicieron, que estas franquicias no fuesen en todo tiempo respetadas, y sin fuerzas, ni prestigio la autoridad real para hacerse obedecer, los nuevos pobladores de Villa Real confiaran á las armas y á su valor la defensa de sus queridos fueros, obligando á la poderosa Orden de Calatrava á capitular, sancionando su primer convenio en Calatrava la Vieja doce años después de haber recibido del Rey Alfonso X sus privilegios(7).

Este Monarca pudo ya habitar su Alcázar, cuando se dirigía á guerrear contra el rebelde musulmán, y a su primogénito D. Fernando dióle igualmente albergue, cuando congregando todas las fuerzas cristianas intentaba contener a Jacub, el cual como torrente furioso, sembró la desolación y la muerte en Andalucía, amenazando también á Castilla. El Infante sintió aquí los primeros síntomas de la enfermedad cruel, que á los pocos días había de concluir con su vida, muriendo el 25 de Julio de 1275; "lleváronle á enterrar á las Huelgas de Burgos, dice la Crónica, ca allí avía el escogido su enterramiento”(8). El infante D. Sancho, segundo hijo de D. Alfonso, que desde Burgos venía también á la guerra con gran refuerzo, supo en el camino el fallecimíento le su hermano y á marchas forzadas se dirigió á esta villa, y, ganando de Lope Diaz de Haro y demás ricos hombres y caballeros, que, afín aquí se encontraban, se hizo proclamar heredero del Reino, á la vez que enviando á todas partes refuerzos, atendía á las necesidades de la guerra, demostrando ya, aun cuando sólo contaba 18 años, su gran esfuerzo y la ambición que alimentaba en su pecho.




(1) El pozo de D. Gil, del que esta aldea tomó su nombre, estaba en la Plaza del Pilar entre el puente y la primera casa de la calle que va a la puerta de Alarcos, lo mandó cegar el intendente Conde de Benagiar porque estorbaba para el paso de su coche -1764- Laurent Echard en su Diccionario Geografico la llama Philipopolis con la misma razón que Nebrija y el autor de la Bula de Institución del O. Priorato Clunia.

(2) Carta puebla-M.S.-Bib. Nac.-P.V.-C.3-núm. 13-Arch. Municipal-

(3) Ensayo hist. Crit. Sobre la antigua legisl. De León y Cast.-núm. 126.

(4) Colección de Fueros-Muñoz Romero- pág. 384.

(5) Libro XIII-Cap. 15.

(6) Véase su Sentencia en el Pleito de la Orden con Bolaños.

(7) Archivo Munic. De Ciudad-real.-Leg. N. 27.

(8) Crón. De D. Alf. X.-Cap. 55.

 

martes, 20 de octubre de 2026

EL POZO DE DON GIL, Y EL OTRO POZO

 

La Plaza del Pilar en los años cincuenta del pasado siglo XX. Fotografía Salas


…Y “siete días andados del mes de febrero, año 1255”, el Rey Sabio fundó, en el llano una “grand Villa bona” para que en ella afincasen los pobladores del empinado Alarcos, azotados por las miasmas del cercano Guadiana.

Y, dotándola de muchas mercedes, la marcó en el sitio del Pozuelo de Don Gil. Lugar de colmeneros y ovejeros, con lo cual dicho queda que pradería tenía y encinares cobijadores.

Y mandóla amurallas, luego, y llamarla real. Esto, por su fundador y, lo otro, para acantilado realengo donde habían de romperse los crecientes, orgullosos y avalladores ímpetus de monjes más dados a la espuela y a la espada, que a las sedentarias preces corales.

Y, durante siglos, ese fue el sino de la villa, y ciudad después, que rodeo, de casas al pozo de Don Gil y cuyo término los calatravos apretaban por doquier.

Y creció, y se extendió dentro de su amurallamiento, y tuvo esplendores de real alcázar, y ferias junto a un pilar, abastecido por un pozo hondo, a la vera del camino que a la Andalucía y a la Extremadura llevaba desde Castilla.

El rústico Pilar, hoy ciudadano y coqueto, esta añoroso y avergonzado porque lo llaman plaza de Cervantes y le birlaron la estatua del manco, que estuvo unos años en su centro, y porque, siendo Pilar, no lo tiene y le han puesto, enmedio una fuente mona y el pozo hondo esta tapado, cual boca de letrina.

Tapado, y no cegado, lo recordamos desde que íbamos a jugar a ese sitio. En una sequía, lo abrieron, le hicieron una entrada y sacaron agua, cántaros moros, enteros y partidos, y arcaduces. Yo los vi y, quizá, tú también si tu edad llega a la mía.


La Plaza del Pilar en la primera decada del siglo XX con la barandilla de la que habla Julián Alonso en el articulo


Dicen , las gentes, que ese pozo es el de Don Gil, Pero Hervás en su Diccionario escribe: “El pozo de Don Gil estaba en la Plaza del Pilar, entre el puente y la primera casa de la calle que va a la puerta de Alarcos; lo mandó cegar el intendente conde de Benagiar porque estorbaba al paso de su coche -1764”-

Repara, por tanto, son al parecer, dos los pozos: Uno, el tapiado, pero no cegado y bien visible cuando escribía Hervás, está donde concluye la calle de los Arcos, separada del comienzo de la de Alarcos por el Pilar, que se cruza a lo ancho. Y el otro, el de Don Gil, al lado opuesto, en el arranque de esta última calle, según cuenta el historiador mentado.

Por la comodidad, egoísta e inculta, del conde de Benagiar, en tiempos decadentes, perdimos el pozo preciado recuerdo y raíz de nuestra fundación. En el rocoso subsuelo de Ciudad Real, con un poco de amor al pasado, fácil hubiera sido al reformar la calle y desaparecer el puente, buscar el pozo y, al hallarlo, conservarlo vaciado y preminente. Así, ahora, con marco de barrio de edificios suntuosos y de vida próspera, urbana, culta, actual, y ribeteado con flecos de los viejos, moruno, interesante, y de la judería, llenos de leyendas y con patios con pericones, higueras, granados y cuevas interminables… cuando un nuevo centenario se acerca, podríamos, en un palmo de terreno, presentar al visitante el carcomido y modesto, pero honroso, terso y limpio, pergamino de nuestras bien queridas armas dúrelos:

Un Pilar que recuerda, con su nombre, un pasado de sedientas ovejas y juntas pegujaleras y diligencias trajineras; un “olmo viejo” que no quiere morir sombreando literatura barata y si al mando glorioso que nos glorificó y la forjó valiosa; el pozo, seco o no, de Don Gil, muy cerca del olmo; un tantico más allá, aquellas nuestras praderías que con el desastroso XVII vinieron a ser basurero hasta que, en 1778, Isidoro Madrid, allanando y plantando árboles, inicia, beneméritamente, su estado actual de arboleda, grojeos y flores, ante la casa de una muy manchega Señora, morena y alegre, de nombre agreste, poético y de reconfortador reposo.

…Y mucho más allá, al externo norte de la ciudad la desmantelada Puerta de Toledo, noble arco triunfal -si con ecuanimidad la restauran- para Alfonso, nuestro fundador, al sonar la hora del centenario de su “grand Villa e bona”, colocáramos, en el hueco gótico-arábico, su efigie, sabia y regía, mirando al caserío y bajo la roída lápida de la secular oración esculpida en caracteres monacales, implorante y casi exorcizadora:

“Visita, oh Señor, te lo rogamos, esta morada, y aparta de ella todas las asechanzas del enemigo: Tus santos Ángeles nos guarden en paz a los que habitamos en ella, y tu bendición sea, siempre sobre nosotros. Sálvanos oh Dios Omnipotente, y concédenos tu eterna luz, Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo”.

 

La Plaza del Pilar los primeros años del pasado siglo cerca del desaparecido Pozo de Don Gil


No quiero separarme de ti, lector paciente, sin decirte como guarda mi memoria -no sé si con fidelidad- el recuerdo del puente citado por Hervás, y aquellos contornos. Aún hay curiosas fotografías de ellos:

Existía “el olmo viejo”, fastuosamente grande y sin heridas de podas crueles. Donde el jardín, había una hondonada y una fuente pública. El puente, -de secano, excepto algún día de lluvia torrencial- extendido desde la esquina del palacete de Barrenengoa al comienzo de la calle de Alarcos, salvaba el desnivel. Sencilla barandilla de hierro hacía de pretil frente al olmo. Por este lado, protegido por una verja, se abría el arco de entrada a la bóveda que cruzaba hasta salir al Pilar. Cuando la lluvia era abundante, la riada que se originaba en las calles cercanas corría hasta la “hondaliza” y se sumía por la bóveda arrastrando la breza y, en su estación, melones y sandias de los puestos vecinos. Más de cuatro meses, si la verja estaba expedita, la infantil audacia nuestra cruzo de parte a parte, la obscura bóveda.

A lo largo, a lo que creo, de la calle de Alarcos, por el lado de la izquierda, una atarjea hacía de desagüe en la cava de la puerta de Alarcos. En la unión del Pilar con las calles del Gato y de Ciruela, había otro sumidero afluente.

El puente, se continuaba insensiblemente con la calle de Alarcos y, como dije, concluía a la altura aproximada del esquinazo de la primera casa de la calle.

Ese es el sitio, claro, sonde sitúa Hervás el Pozo de Don Gil, arranque de la fundación de la Ciudad Real, manchega, asentada al mediar el camino que de Toledo a Córdoba conducía y antes del foraz, abrigado y ganadero, valle de Alcudia, y capital de la provincia donde, en un lugar ignoto, nació el ingenioso hidalgo Alonso Quijano, el buen

Julián Alonso Rodríguez. Diario Lanza miércoles 16 de junio de 1954, página 3.

 


lunes, 19 de octubre de 2026

VALIOSO REGALO AL AYUNTAMIENTO DE CIUDAD REAL

 



Nuestro ilustre y querido paisano don José Antonio García Noblejas, director general de Bibliotecas y Archivos, ha tenido la gentileza de regalar al Ayuntamiento de esta capital dos magníficos cuadros de sumo valor artístico e histórico.

Uno es el escudo de la Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real, cuyo archivo custodia  en la Diputación Provincial, con todo esmero, nuestro distinguido compañero Dulce Ramírez.

El otro es una preciosa copia de la portada de la auténtica ejecutoria sacada de la Real Chancillería de Granada de la Muy Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, patrona de esta población.

Sabido es, que para defenderse de los ladrones, llamados Golfines, que tenían por jefe y hasta le llamaban rey a Carchena, Pozuelo de don Gil, hoy Ciudad Real, se juntaron formando Hermandad los vecinos del pueblo y estando aquí el conquistador de Córdoba y Sevilla, en 1243, con su madre la reina doña Berenguela se constituyó oficialmente la Santa Hermandad.

Fue esta Hermandad, algo así como la Guardia Civil de nuestros tiempos, que con sus cuadrilleros, pues iban siempre de cuatro en cuatro, armados con grandes ballestas, por eso se les llamaba ballesteros, limpiando los montes y caminos de tantos moradores como los infestaban.

Esta hermosa institución ha durado hasta mediados del siglo XIX en que fue suprimida, siendo ministro un preclaro ciudarrealeño, Don Diego Medrano y Treviño.

En el cuadro de le Ejecutoria de la Hermandad de Nuestra Señora del Prado, se ve con la imagen de la Virgen, lo que era entonces esta población, sus iglesias y torres, la Puerta de Toledo, murallas y otros edificios.

Nuestro ilustrado alcalde don Antonio Ballester, ha tenido el plausible acuerdo de colocar estas dos joyas en su despacho oficial, para su ornato y bella contemplación de los visitantes.

Emilio Bernabeu. Diario Lanza viernes 8 de febrero de 1957



NOTA : En julio de 1966 el director el Boletín de Información Municipal, Ramon González, en un artículo publicado en el boletín que lleva por título “La Virgen de Alarcos y Ciudad Real” aclaró que la ejecutoria era la Virgen Alarcos y no la Virgen del Prado.

 

domingo, 18 de octubre de 2026

LOS RENGLONES RECTOS DE DIOS

 



“Los Renglones Rectos de Dios” es otro de los paneles de la exposición “Trazas. Ciudad Real en Construcción S. XVI al XIX”, que se puede visitar en el patio del centro cultural municipal Antiguo Casino.

En este panel en concreto se nos muestra planos del Palacio Episcopal, del coro alto del antiguo monasterio de las concepcionistas, y fotografías del antiguo Seminario y del desaparecido convento masculino de carmelitas. Además de este último convento aparece unos planos de la iglesia y claustro, diseñado hacia 1612 por el arquitecto carmelita fray Alberto de la Madre de Dios. (https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los.html, https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los_23.html, https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los_24.html, y https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los_25.html).




El día de la inauguración de la exposición; José Luis Sobrino manifestó que esos planos eran inéditos y la primera vez que se veían. Siento corregir al señor Sobrino, ya que los descubridores de esos planos fueron José Luis García Martínez y José Miguel Muñoz Giménez, y están recogidos en el libro que publicaron en el año 2023 que lleva por título “Fray Alberto Arquitecto . (1575 – 1635)”, siendo utilizado parte de los mismos en la portada de la publicación, junto al plano del convento que me hicieron llegar los autores y que se recoge en la citada publicación.




sábado, 17 de octubre de 2026

REPRESENTACIÓN DE LA VIRGEN DE ALARCOS

 

En recinto amurallado de Ciudad Real en el siglo XVI en la miniatura de la ejecutoria del Concejo de Ciudad Real que se conserva en el Archivo Histórico Nacional


Otro de los paneles de la exposición “Trazas. Ciudad Real en Construcción S. XVI al XIX”, nos muestra una Ejecutoria a petición del Concejo de Ciudad Real en el pleito seguido contra la orden y lugares del Campo de Calatrava, sobre aprovechamiento de este término por la mencionada villa para pasto de ganado, corte de leña, etc. 1548 a 1715.

Es una miniatura iluminada contenida en un documento conservado en la sección de códices del Archivo Histórico Nacional, adquirida en 1912 por compra a José García Armesto. En 1966 la localizó José Antonio García Noblejas, identificando erróneamente el tema con una representación de Ciudad Real y de la imagen de la Virgen del Prado. Envió una fotografía al cronista oficial, Antonio Fernández Ballester, con la intención de darla a conocer entre los vecinos de la ciudad. Este la cedió finalmente a Ramón González, quien la incluyó en un artículo del Boletín de Información Municipal publicado en el verano de aquel año.

En la miniatura podemos ver a la Virgen de Alarcos rodeada por una filacteria en la que puede leerse: “BENEDICTUS DOMINUS DEUS ISRRAEL QUIA VISITAVIT ET FECIT REDEPTIONEN PLEBIS SUAE” (Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo) fragmento del llamado “Benedictus” o cántico de Zacarías, himno recogido en el evangelio de San Lucas (Lc 1:68). Solía rezarse diariamente en la liturgia de las laudes u oración de la mañana.


En la miniatura de la ejecutoria aparece la Virgen de Alarcos con la fortaleza de Alarcos, el molino y puente sobre el rio Guadiana, el humilladero y a los pies de la imagen las iglesias, ermitas, casas y muralla dibujadas idealizadas y simplificadas


La imagen principal se acompaña de cinco pequeños dibujos en los que se representan otros tantos votos de cinco santos a los que la ciudad tenía gran devoción en el siglo XVI, además del voto de Nuestra Señora de la Anunciación que se celebra el 25 de marzo en la ermita de Alarcos (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-santa-maria-de-alarcos-v.html): San Sebastián Asaetado (https://elsayon.blogspot.com/2024/01/el-voto-san-sebastian-ii.html), San Roque (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-san-roque-xi.html), San Juan “Ante Portam Latinam” (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/voto-san-juan-evangelista-ante-portam.html), San Lino (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-san-lino-papa-xii.html) y San José (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-san-jose-iv.html).

El panel de la exposición está incompleto en su descripción, ya que omite los estudios sobre esta miniatura realizados por el historiador Jorge Sánchez Lillo en sus dos obras publicadas sobre “Nuestra Señora de Alarcos Estudio Histórico e Iconográfico de la Sagrada Imagen”, publicadas por el Instituto de Estudios Manchegos. El primer estudio se publicó en el año 1984, y el segundo en el año 2009, que es cuando se publica por primera vez en color la miniatura de la ejecutoria del siglo XVI, y no con motivo de esta exposición tal y como afirmó José Luis Sobrino el día de su inauguración.


En la miniatura del siglo XVI publicada por primera vez en color en el año 2009 por Jorge Sánchez Lillo en su obra “Santa María de Alarcos. Ermita e Imagen de Nuestra Señora”