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martes, 20 de octubre de 2026

EL POZO DE DON GIL, Y EL OTRO POZO

 

La Plaza del Pilar en los años cincuenta del pasado siglo XX. Fotografía Salas


…Y “siete días andados del mes de febrero, año 1255”, el Rey Sabio fundó, en el llano una “grand Villa bona” para que en ella afincasen los pobladores del empinado Alarcos, azotados por las miasmas del cercano Guadiana.

Y, dotándola de muchas mercedes, la marcó en el sitio del Pozuelo de Don Gil. Lugar de colmeneros y ovejeros, con lo cual dicho queda que pradería tenía y encinares cobijadores.

Y mandóla amurallas, luego, y llamarla real. Esto, por su fundador y, lo otro, para acantilado realengo donde habían de romperse los crecientes, orgullosos y avalladores ímpetus de monjes más dados a la espuela y a la espada, que a las sedentarias preces corales.

Y, durante siglos, ese fue el sino de la villa, y ciudad después, que rodeo, de casas al pozo de Don Gil y cuyo término los calatravos apretaban por doquier.

Y creció, y se extendió dentro de su amurallamiento, y tuvo esplendores de real alcázar, y ferias junto a un pilar, abastecido por un pozo hondo, a la vera del camino que a la Andalucía y a la Extremadura llevaba desde Castilla.

El rústico Pilar, hoy ciudadano y coqueto, esta añoroso y avergonzado porque lo llaman plaza de Cervantes y le birlaron la estatua del manco, que estuvo unos años en su centro, y porque, siendo Pilar, no lo tiene y le han puesto, enmedio una fuente mona y el pozo hondo esta tapado, cual boca de letrina.

Tapado, y no cegado, lo recordamos desde que íbamos a jugar a ese sitio. En una sequía, lo abrieron, le hicieron una entrada y sacaron agua, cántaros moros, enteros y partidos, y arcaduces. Yo los vi y, quizá, tú también si tu edad llega a la mía.


La Plaza del Pilar en la primera decada del siglo XX con la barandilla de la que habla Julián Alonso en el articulo


Dicen , las gentes, que ese pozo es el de Don Gil, Pero Hervás en su Diccionario escribe: “El pozo de Don Gil estaba en la Plaza del Pilar, entre el puente y la primera casa de la calle que va a la puerta de Alarcos; lo mandó cegar el intendente conde de Benagiar porque estorbaba al paso de su coche -1764”-

Repara, por tanto, son al parecer, dos los pozos: Uno, el tapiado, pero no cegado y bien visible cuando escribía Hervás, está donde concluye la calle de los Arcos, separada del comienzo de la de Alarcos por el Pilar, que se cruza a lo ancho. Y el otro, el de Don Gil, al lado opuesto, en el arranque de esta última calle, según cuenta el historiador mentado.

Por la comodidad, egoísta e inculta, del conde de Benagiar, en tiempos decadentes, perdimos el pozo preciado recuerdo y raíz de nuestra fundación. En el rocoso subsuelo de Ciudad Real, con un poco de amor al pasado, fácil hubiera sido al reformar la calle y desaparecer el puente, buscar el pozo y, al hallarlo, conservarlo vaciado y preminente. Así, ahora, con marco de barrio de edificios suntuosos y de vida próspera, urbana, culta, actual, y ribeteado con flecos de los viejos, moruno, interesante, y de la judería, llenos de leyendas y con patios con pericones, higueras, granados y cuevas interminables… cuando un nuevo centenario se acerca, podríamos, en un palmo de terreno, presentar al visitante el carcomido y modesto, pero honroso, terso y limpio, pergamino de nuestras bien queridas armas dúrelos:

Un Pilar que recuerda, con su nombre, un pasado de sedientas ovejas y juntas pegujaleras y diligencias trajineras; un “olmo viejo” que no quiere morir sombreando literatura barata y si al mando glorioso que nos glorificó y la forjó valiosa; el pozo, seco o no, de Don Gil, muy cerca del olmo; un tantico más allá, aquellas nuestras praderías que con el desastroso XVII vinieron a ser basurero hasta que, en 1778, Isidoro Madrid, allanando y plantando árboles, inicia, beneméritamente, su estado actual de arboleda, grojeos y flores, ante la casa de una muy manchega Señora, morena y alegre, de nombre agreste, poético y de reconfortador reposo.

…Y mucho más allá, al externo norte de la ciudad la desmantelada Puerta de Toledo, noble arco triunfal -si con ecuanimidad la restauran- para Alfonso, nuestro fundador, al sonar la hora del centenario de su “grand Villa e bona”, colocáramos, en el hueco gótico-arábico, su efigie, sabia y regía, mirando al caserío y bajo la roída lápida de la secular oración esculpida en caracteres monacales, implorante y casi exorcizadora:

“Visita, oh Señor, te lo rogamos, esta morada, y aparta de ella todas las asechanzas del enemigo: Tus santos Ángeles nos guarden en paz a los que habitamos en ella, y tu bendición sea, siempre sobre nosotros. Sálvanos oh Dios Omnipotente, y concédenos tu eterna luz, Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo”.

 

La Plaza del Pilar los primeros años del pasado siglo cerca del desaparecido Pozo de Don Gil


No quiero separarme de ti, lector paciente, sin decirte como guarda mi memoria -no sé si con fidelidad- el recuerdo del puente citado por Hervás, y aquellos contornos. Aún hay curiosas fotografías de ellos:

Existía “el olmo viejo”, fastuosamente grande y sin heridas de podas crueles. Donde el jardín, había una hondonada y una fuente pública. El puente, -de secano, excepto algún día de lluvia torrencial- extendido desde la esquina del palacete de Barrenengoa al comienzo de la calle de Alarcos, salvaba el desnivel. Sencilla barandilla de hierro hacía de pretil frente al olmo. Por este lado, protegido por una verja, se abría el arco de entrada a la bóveda que cruzaba hasta salir al Pilar. Cuando la lluvia era abundante, la riada que se originaba en las calles cercanas corría hasta la “hondaliza” y se sumía por la bóveda arrastrando la breza y, en su estación, melones y sandias de los puestos vecinos. Más de cuatro meses, si la verja estaba expedita, la infantil audacia nuestra cruzo de parte a parte, la obscura bóveda.

A lo largo, a lo que creo, de la calle de Alarcos, por el lado de la izquierda, una atarjea hacía de desagüe en la cava de la puerta de Alarcos. En la unión del Pilar con las calles del Gato y de Ciruela, había otro sumidero afluente.

El puente, se continuaba insensiblemente con la calle de Alarcos y, como dije, concluía a la altura aproximada del esquinazo de la primera casa de la calle.

Ese es el sitio, claro, sonde sitúa Hervás el Pozo de Don Gil, arranque de la fundación de la Ciudad Real, manchega, asentada al mediar el camino que de Toledo a Córdoba conducía y antes del foraz, abrigado y ganadero, valle de Alcudia, y capital de la provincia donde, en un lugar ignoto, nació el ingenioso hidalgo Alonso Quijano, el buen

Julián Alonso Rodríguez. Diario Lanza miércoles 16 de junio de 1954, página 3.

 


lunes, 19 de octubre de 2026

VALIOSO REGALO AL AYUNTAMIENTO DE CIUDAD REAL

 



Nuestro ilustre y querido paisano don José Antonio García Noblejas, director general de Bibliotecas y Archivos, ha tenido la gentileza de regalar al Ayuntamiento de esta capital dos magníficos cuadros de sumo valor artístico e histórico.

Uno es el escudo de la Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real, cuyo archivo custodia  en la Diputación Provincial, con todo esmero, nuestro distinguido compañero Dulce Ramírez.

El otro es una preciosa copia de la portada de la auténtica ejecutoria sacada de la Real Chancillería de Granada de la Muy Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, patrona de esta población.

Sabido es, que para defenderse de los ladrones, llamados Golfines, que tenían por jefe y hasta le llamaban rey a Carchena, Pozuelo de don Gil, hoy Ciudad Real, se juntaron formando Hermandad los vecinos del pueblo y estando aquí el conquistador de Córdoba y Sevilla, en 1243, con su madre la reina doña Berenguela se constituyó oficialmente la Santa Hermandad.

Fue esta Hermandad, algo así como la Guardia Civil de nuestros tiempos, que con sus cuadrilleros, pues iban siempre de cuatro en cuatro, armados con grandes ballestas, por eso se les llamaba ballesteros, limpiando los montes y caminos de tantos moradores como los infestaban.

Esta hermosa institución ha durado hasta mediados del siglo XIX en que fue suprimida, siendo ministro un preclaro ciudarrealeño, Don Diego Medrano y Treviño.

En el cuadro de le Ejecutoria de la Hermandad de Nuestra Señora del Prado, se ve con la imagen de la Virgen, lo que era entonces esta población, sus iglesias y torres, la Puerta de Toledo, murallas y otros edificios.

Nuestro ilustrado alcalde don Antonio Ballester, ha tenido el plausible acuerdo de colocar estas dos joyas en su despacho oficial, para su ornato y bella contemplación de los visitantes.

Emilio Bernabeu. Diario Lanza viernes 8 de febrero de 1957



NOTA : En julio de 1966 el director el Boletín de Información Municipal, Ramon González, en un artículo publicado en el boletín que lleva por título “La Virgen de Alarcos y Ciudad Real” aclaró que la ejecutoria era la Virgen Alarcos y no la Virgen del Prado.

 

domingo, 18 de octubre de 2026

LOS RENGLONES RECTOS DE DIOS

 



“Los Renglones Rectos de Dios” es otro de los paneles de la exposición “Trazas. Ciudad Real en Construcción S. XVI al XIX”, que se puede visitar en el patio del centro cultural municipal Antiguo Casino.

En este panel en concreto se nos muestra planos del Palacio Episcopal, del coro alto del antiguo monasterio de las concepcionistas, y fotografías del antiguo Seminario y del desaparecido convento masculino de carmelitas. Además de este último convento aparece unos planos de la iglesia y claustro, diseñado hacia 1612 por el arquitecto carmelita fray Alberto de la Madre de Dios. (https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los.html, https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los_23.html, https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los_24.html, y https://elsayon.blogspot.com/2018/10/el-desaperecido-monasterio-de-los_25.html).




El día de la inauguración de la exposición; José Luis Sobrino manifestó que esos planos eran inéditos y la primera vez que se veían. Siento corregir al señor Sobrino, ya que los descubridores de esos planos fueron José Luis García Martínez y José Miguel Muñoz Giménez, y están recogidos en el libro que publicaron en el año 2023 que lleva por título “Fray Alberto Arquitecto . (1575 – 1635)”, siendo utilizado parte de los mismos en la portada de la publicación, junto al plano del convento que me hicieron llegar los autores y que se recoge en la citada publicación.




sábado, 17 de octubre de 2026

REPRESENTACIÓN DE LA VIRGEN DE ALARCOS

 

En recinto amurallado de Ciudad Real en el siglo XVI en la miniatura de la ejecutoria del Concejo de Ciudad Real que se conserva en el Archivo Histórico Nacional


Otro de los paneles de la exposición “Trazas. Ciudad Real en Construcción S. XVI al XIX”, nos muestra una Ejecutoria a petición del Concejo de Ciudad Real en el pleito seguido contra la orden y lugares del Campo de Calatrava, sobre aprovechamiento de este término por la mencionada villa para pasto de ganado, corte de leña, etc. 1548 a 1715.

Es una miniatura iluminada contenida en un documento conservado en la sección de códices del Archivo Histórico Nacional, adquirida en 1912 por compra a José García Armesto. En 1966 la localizó José Antonio García Noblejas, identificando erróneamente el tema con una representación de Ciudad Real y de la imagen de la Virgen del Prado. Envió una fotografía al cronista oficial, Antonio Fernández Ballester, con la intención de darla a conocer entre los vecinos de la ciudad. Este la cedió finalmente a Ramón González, quien la incluyó en un artículo del Boletín de Información Municipal publicado en el verano de aquel año.

En la miniatura podemos ver a la Virgen de Alarcos rodeada por una filacteria en la que puede leerse: “BENEDICTUS DOMINUS DEUS ISRRAEL QUIA VISITAVIT ET FECIT REDEPTIONEN PLEBIS SUAE” (Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo) fragmento del llamado “Benedictus” o cántico de Zacarías, himno recogido en el evangelio de San Lucas (Lc 1:68). Solía rezarse diariamente en la liturgia de las laudes u oración de la mañana.


En la miniatura de la ejecutoria aparece la Virgen de Alarcos con la fortaleza de Alarcos, el molino y puente sobre el rio Guadiana, el humilladero y a los pies de la imagen las iglesias, ermitas, casas y muralla dibujadas idealizadas y simplificadas


La imagen principal se acompaña de cinco pequeños dibujos en los que se representan otros tantos votos de cinco santos a los que la ciudad tenía gran devoción en el siglo XVI, además del voto de Nuestra Señora de la Anunciación que se celebra el 25 de marzo en la ermita de Alarcos (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-santa-maria-de-alarcos-v.html): San Sebastián Asaetado (https://elsayon.blogspot.com/2024/01/el-voto-san-sebastian-ii.html), San Roque (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-san-roque-xi.html), San Juan “Ante Portam Latinam” (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/voto-san-juan-evangelista-ante-portam.html), San Lino (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-san-lino-papa-xii.html) y San José (https://elsayon.blogspot.com/2024/02/el-voto-san-jose-iv.html).

El panel de la exposición está incompleto en su descripción, ya que omite los estudios sobre esta miniatura realizados por el historiador Jorge Sánchez Lillo en sus dos obras publicadas sobre “Nuestra Señora de Alarcos Estudio Histórico e Iconográfico de la Sagrada Imagen”, publicadas por el Instituto de Estudios Manchegos. El primer estudio se publicó en el año 1984, y el segundo en el año 2009, que es cuando se publica por primera vez en color la miniatura de la ejecutoria del siglo XVI, y no con motivo de esta exposición tal y como afirmó José Luis Sobrino el día de su inauguración.


En la miniatura del siglo XVI publicada por primera vez en color en el año 2009 por Jorge Sánchez Lillo en su obra “Santa María de Alarcos. Ermita e Imagen de Nuestra Señora”


viernes, 16 de octubre de 2026

PEDRO SÁNCHEZ DE MOYA, TRACISTA DE CIUDAD REAL

 

Exposición: “Trazas. Ciudad Real en Construcción SS. XVI Al XIX”


Pedro Pablo Antonio Sánchez de Moya nació en Ciudad Real, el 29 de junio de 1763, siendo bautizado en la iglesia de Santa María del Prado el 11 de junio.

Hijo de Josef Casimiro Sánchez de Moya y de Manuela de Aaribas. Su infancia debió transcurrir muy vinculada al gremio de la construcción. Su hermano mayor, Joseph, ejerció, al menos entre 1789 y 1800, el oficio de contraste municipal de madera. Su madrina y tía materna, Isabel de Arribas, estuvo casada con Jerónimo García Céspedes, miembro de una importante saga de maestros alarifes ciudadrrealeños que acapararon multitud de obras, civiles y religiosas, realizadas en el último tercio del siglo XVIII no solo en la capital sino también en toda la provincia: convente e iglesia de San Juan de Dios y convento de madres carmelitas de Ciudad Real, Casa de la Encomienda de Moral de Calatrava, Iglesia parroquial de Mestanza, casa-quintería de Sancho Rey, Iglesia parroquial de Valverde, ermita de Santa María del Valle en Aldea del Rey, etc. En el año 1789 entró como aprendiz en el despacho notaria de Manuel Dávila Muñoz, ejercitándose en el oficio de la escribanía. Estas dos facetas en su formación le conferirían una gran habilidad para trazar, dibujar y delinear.

 



Plano de la planta de la ciudad de Ciudad Real, en el que se manifiestan las plazas, calles, iglesias, ermitas, casas y otros edificios que contiene en el día / ha sido delineado y formado por Pedro Sánchez de Moya, vecino y escribano de número de dicha ciudad capital de La Mancha y lo concluyó en 30 de noviembre de 1819; copia del original que existe en Ciudad Real 24 de agosto de 1848. El comandte. Del Cpo. De E. M. Juan de Dios Sevilla (1848). 1:1.750. Escalas gráficas de 600 pies castellanos y 200 varas =9,6cm) CDU:912:314 (084.3):721(464.315-2)”1819” 464.315-2. Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del centro Geográfico del Ejército – Ubicación: AR – Signatura: Ar.E-T-C.4-233 – Código de barras: 2205986


Pedro Sánchez Moya, proyecto para un retablo para la capilla de la Real Casa de la Misericordia de Ciudad Real, 22 de octubre de 1793. Leandro Higueras del Pino, “arbitrismo y reforma durante la ilustración en La Mancha. La real Casa de la Caridad de Ciudad Real, en CEM, Nº 6, 1976, pp. 63 a 163.


En 1793 Pedro Sánchez Moya presentó en Toledo un proyecto e informe destinado a la Real Casa de la Misericordia, fundada por el cardenal Lorenzana en Ciudad Real, en el que proponía crear una escuela de Arquitectura abierta a todos los vecinos que lo deseasen. Además, envió una traza para el retablo de la iglesia de esta nueva institución. Ambos fueron revisados y rechazados por el arquitecto Ignacio Hann, miembro de la Real Academia de San Fernando y discípulo de Sabatini, artista predilecto del cardenal, quien, a pesar de reconocer su buena voluntad, le recriminó cruelmente por intentar ejercer un oficio ( el de arquitecto y tracista) que solo estaba al alcance de aquellos que hubieran podido costearse los estudios en la mencionada Academia, menospreciando así una formación tradicional, a pie de obra, heredera de los gremios medievales, y muy habitual todavía en muchas ciudades del momento.


Pedro Sánchez Moya, proyectos para la torre de la iglesia de Santa María del Prado de Ciudad Real, 1793. Archivo Diocesano de Toledo, Reparación de Templos, CR, 1, exp. 16


En el año 1793 recibió un importante encargo por parte del ayuntamiento de Ciudad Real: debía dibujar dos proyectos para la torre nueva que se quería construir en la iglesia de Santa María del Prado, para sustituir a la que se había tenido que desmontar en el año 1780 por los problemas de estabilidad que sufría desde el terrible terremoto de Lisboa -1755-. Presentó dos trazas. La primera era más sencilla y económica (710.542,32 reales). Se accedería por el interior del templo, constaría de cinco cuerpos y reaprovecharía el capitel de la antigua torre que estaba desmontado en el suelo. La segunda era mucho más ambiciosa y cara (su ejecución superaría el millón de reales, 1.034.125,17 reales), tanto por los materiales como por la elección de elementos arquitectónicos, así como la propuesta de levantarse sobre una nueva capilla del Descendimiento, que vendía a sustituir a la anterior derribada también junto con la torre del siglo XVII.


Pedro Sánchez Moya, proyectos para la torre de la iglesia de Santa María del Prado de Ciudad Real, 1793. Archivo Diocesano de Toledo, Reparación de Templos, CR, 1, exp. 16


Ambos proyectos fueron rechazados por la Gobernación del Arzobispado de Toledo tachándolos de desproporcionados para una iglesia de capital tan modesta. La torre definitiva sería diseñada en 1817 por el arquitecto Troconiz y dirigida por el maestro de obras Joaquín Romero, ambos aprobados por la Real Academia de San Fernando, experimentando muchas reformas y un lento proceso de construcción, motivado por la escasez de fondos, que no finalizaría hasta 1835.


En el panel de la exposición aparece esta fotografía atribuyéndola a Balcazar y Sabariegos, cuando en realidad es propiedad de Liberto López de la Franca, cuyo original conserva y publicada en el libro “Notas Históricas  Santa maría del Prado, Patrona y Fundadora de Ciudad Real” en el año 1997


jueves, 15 de octubre de 2026

EL PRADO EN 1791 (SEGÚN ALFONSO SÁNCHEZ DE LA ORDEN)

 

La Parroquia de Santa María del Prado en 1791


Entre las cosas curiosas que nos muestra la exposición “Trazas. Ciudad Real en Construcción SS. XVI Al XIX”, se encuentra un plano de los jardines del Prado, que ha sido publicado por la Concejalía de Turismo con la siguiente descripción que a continuación reproduzco.

“Esta traza forma parte de un informe enviado por el ayuntamiento de Ciudad Real al Consejo de Castilla en el año 1791, para apoyar los méritos realizados por el corregidor Martín de Aguirre y Arzubia, con la intención de renovar su mandato seis años más. Lleva la irme de su autor, Alfonso Sánchez de la Orden, y la fecha en que lo concluyó: 9 de junio de 1791. Sobre este personaje tenemos muy escasas noticias. Sabemos que fue elegido contraste de la madera por el concejo de la ciudad en varias ocasiones, que casó en segundas nupcias en la parroquia de Santa María en 1769 y que murió, sin testar, en 1796, siendo enterrado el 4 de noviembre en la parroquia de San Pedro.

El dibujo incorpora valiosos datos, como el estado aproximado del paseo del Prado a finales del siglo XVIII, así como un curioso e idealizado alzado de la iglesia de Santa María, en el que se muestran simultáneamente los lados sur y oeste del templo, así como algunos elementos icónicos del mismo, aunque bastante reinterpretados, como el rosetón, las portadas de ambos lados, la sacristía vieja coronada con un telar de campanas, el cuerpo rectangular de la sacristía nueva construida en 1632, e incluso el camarín de la Virgen, realizado a principios del siglo XVIII por mandato del contador Felipe Muñiz Salcedo y de su esposa Quiteria Vair. (Archivo Histórico Nacional, Consejos, 13599, exp.1; Archivo Municipal de Ciudad Real, Actas municipales años 1777, 1787 y 1788; Archivo Diocesano de Ciudad Real, libros parroquiales, matrimonios Santa María, 1764 a 1782, fol. 77r; defunciones San Pedro, años 1785 a 1802, fol. 175r y v.)


La Parroquia de Santa María del Prado y los jardines del Prado en 1791


(1) En el dibujo aparecen representados el quinto y último cuerpo de la torre del lado norte, donde se alojaban las campanas, y su chapitel de pizarra construidos según el diseño dado el 26 de junio de 1668 por el arquitecto Bartolomé Zumbigo y Salcedo. Pero en realidad, en 1791, ya no existían pue los daños sufridos en su estructura por el terremoto de Lisboa (1755) obligaron a desmontarla entre los años 1780 y 1783, permaneciendo desmochada más de cincuenta años.

(2) El diseño falsea la perspectiva al mostrar simultáneamente los lados sur y oeste de la iglesia. De esta forma vemos las dos portadas más importantes en estos momentos. Por ambas podía salir procesionalmente la imagen de la Virgen del Prado. En el caso de usar la puerta del Perdón el recorrido giraba hacía la derecha, subiendo por la actual Azucena llamada antiguamente del Dulce Nombre de Jesús al coincidir con una capilla situada entre la torre y el cuerpo del camarín, con esa misma advocación (conocida también como del Descendimiento o de los panteones) desaparecida tras la construcción de la capilla de Santo Tomás de Villanueva o del Santísimo a principios del siglo XX).

(3) En 1791, se mantenía el viejo cementerio de la parroquia de Santa María, usado desde época medieval como enterramiento de sus vecinos hasta que la ampliación del templo, ocurrida desde finales del siglo XV y durante toda la centuria siguiente, permitió trasladar las sepulturas al interior de la iglesia. Se trataba de un espacio poligonal, rodeado de álamos, separado del resto del paseo mediante una cerca de mampostería. Se podía acceder a él desde la iglesia, por una puertezuela situada en el patinillo que existía entre la sacristía nueva y el camarín, lugar ocupado hoy en día por el bloque del vestuario de canónigos construido a finales del siglo XIX.

(4) Sobre el camarín, en la parte superior del muro del presbiterio, todavía hoy se conserva un revoco de yeso rectangular con la inscripción:

SE ACABO ESTA OBRA AÑO DE 1764

SIENDO CURA DON JUAN ANTONIO FERRER

Y MAYORDOMO DON DIEGO GARCIA PABON

Se refiere a las importantes obras de reparación de la cubierta y tejado de la iglesia realizadas entre 1762 y 1764 por los maestros de obras Jerónimo y Ramón García Céspedes. (ADCR, Santa María, cuentas de fábrica, años 1762 a 1764, sig. 237).


Revoco de yeso sobre la parte superior del camarín con la inscripción de 1764


(5) Los sucesivos corregidores y el ayuntamiento de la ciudad, siguiendo la moda francesa del momento difundida desde la Corte y los reales sitios, decidieron crear un espacio de paseo y recreo para disfrute de todos los vecinos. Se delimitó el recinto con muretes de piedra y puertas flanqueadas por pináculos. Se plantaron árboles y flores que se regaban con una noria situada junto al cementerio. Se construyeron dos fuentes y todo el espacio se completó con bancos corridos (canapés). Incluso se pintaron escenas de retratos e historias profanas.

(6) En el lado este se aprecia una estructura unida al presbiterio correspondiente al camarín de la Virgen del Prado, construido a partir de 1713 por los maestros Francisco Pantaleón, Juan de Villanueva Castillo y Sebastián Paz. Sobre su tejado observamos un remate piramidal con su bola, cruz y veleta hoy inexistentes.

(7) En este detalle podemos ver la transformación experimentada por dos elementos: a la izquierda el bloque rectangular correspondiente a una inacabada torre con su escalera de caracol, construidas en la segunda mitad del siglo XVI, utilizado después como sacristía vieja o sacristía de beneficiados, y a la derecha una estructura con doble ventana perteneciente a una sacristía nueva edificada en 1632, mutilada en el siglo XX para construir la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, conocida hoy en día como del Cristo de la Piedad o capilla penitencial.

(8) Como podemos observar, tanto en el dibujo de 1791 como en el plano realizado por el escribano Pedro Sánchez Moya en el año 1819, el perímetro del Prado era más pequeño al estar ocupado gran parte del lado del oeste por distintas construcciones (casas, corrales y tapias). El ayuntamiento subsanó esta irregularidad en 1821, comprando las casas a sus propietarios. Las piedras obtenidas al derribarlas sirvieron para ampliar el muro de cerramiento del paseo y levantar algunos paramentos de la torre de la iglesia de Santa María, que por esos momentos se encontraba en pleno proceso de construcción".


Cementerio de la Parroquia de Santa María del Prado en el plano de 1791


miércoles, 14 de octubre de 2026

TRAZAS CIUDAD REAL EN CONSTRUCCIÓN SS. XVI AL XIX

 



Ayer en el patio del Antiguo Casino se inauguró la exposición, “Trazas. Ciudad Real en Construcción S. XVI al XIX”, un trabajo de investigación coordinado por José Luis Sobrino, con la colaboración de los investigadores Pilar Molina, Juan Crespo y Vicente Torres, que cuenta con el respaldo de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Ciudad Real, y que se podrá visitar hasta el próximo 30 de octubre. La muestra analiza el papel de las trazas (dibujos, croquis, pinturas y bosquejos históricos) como la herramienta clave que los antiguos arquitectos y tracistas utilizaron para diseñar y configurar el entorno urbano actual de Ciudad Real.




Desde albores de los tiempos los seres humanos han usado trazos como herramientas para llegar a conseguir distintos fines, desde las impresionantes y enigmáticas manifestaciones de Arte Paleolítico hasta los complejos diseños informáticos actuales.

 



De sus manos han nacido bocetos, bosquejos, esquemas, plantas, proyectos y croquis convertidos en la antesala de multitud de edificios y de objetos de todo tipo, guías a seguir fielmente para llegar a buen puerto, hasta conseguir crear lo que todavía solo existe en la mente de quien lo diseña y en el deseo de quien lo encarga.




Pero también las trazas son instrumentos para desvelar la historia y el tiempo pasado, el ofrecernos testimonios, más o menos fidedignos, no ya de un proyecto futuro, sino de la apariencia de algo que fue real (un paisaje, una ciudad, un monumento, una joya) aunque ya no exista o haya cambiado de aspecto.




El tracista es la persona, anónima en muchas ocasiones, que da la traza, combinando líneas, colores y perspectivas para elaborar un diseño. Su labor implica desarrollar distintas habilidades técnicas, adquiridas de diversas formas dependiendo del momento, desde el aprendizaje a pie de obra, propio de los gremios medievales, hasta la formación reglada y académica, imperante a partir de la segunda mitad del siglo XVIII.

 



Esta exposición muestra un conjunto de trazas, algunas ya conocidas, otras inéditas, procedentes de distintos archivos locales, provinciales, regionales y nacionales, y presenta noticias de alguno de sus desconocidos artífices, con el objetivo de acercar a los visitantes la evolución histórica, social y patrimonial de nuestra ciudad entre los siglos XVI y XIX.




Durante los meses de octubre y noviembre, el propio Antiguo Casino albergará distintas conferencias relacionadas con el patrimonio y la arquitectura local. Hoy día 14, Pilar Molina ofrecerá la ponencia “Trazas para el esparcimiento. Los jardines del Prado y el desahogo moral y mundano”; le tomará el relevo el día 28 Juan Crespo con “Trazas para lo sagrado. Entre la quimera y la realidad en iglesias y cenobios”; y cerrará el ciclo el 4 de noviembre Vicente Torres con la conferencia titulada “Trazas para el bienestar. La salubridad de los espacios públicos, cementerios y paseos”. Todas las ellas darán comienzo a las 19.30 horas.