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viernes, 13 de febrero de 2026

IMÁGENES DEL GUADIANA POR ALARCOS Y DEL EMBALSE DEL VICARIO

 

Imágenes del puente viejo de Alarcos









Imágenes del Vicario desembalsando agua







jueves, 12 de febrero de 2026

EL CARNAVAL EN CIUDAD REAL EN 1898

 

Jugadoras de tenis en los bailes de Carnaval en el antiguo casino de 1917. Revista “Vida Manchega” 10 de marzo de 1917

 

Efecto, sin duda, del mal tiempo, el Carnaval ha resultado desanimadísimo en esta capital.

Ninguna mascarada ha llamado la atención, excepto el segundo día, en que recorrió las principales calles una comparsa parodiando a una familia austrohúngara.

Estaba tan perfectamente imitada, que al discurrir por su lado los auténticos húngaros, no podía apreciarse cuáles eran los verdaderos hijos del Danubio.

Si no hubiéramos tenido bailes de máscaras en los centros de recreo, seguramente la epoca que media entre el domingo de Quincuagésima y el miércoles de Ceniza, hubiera transcurrido sin notarse que estábamos en Carnaval.

Y ya que hablo de bailes, diré que han resultado lucidísimos, sobre todo el celebrado el martes en el Casino de Ciudad Real.

A él asistió lo más selecto de nuestra buena suciedad y resultó con una brillantez extremada.

Por todas partes se distinguían caras bonitas y criaturas angelicales, infinidad de máscaras luciendo preciosos disfraces. Recuerdo entre ellas tres monjas calatravas que me hicieron perder el juicio con sus gracias bromas, y a las cuales no puedo olvidar; una comparsa de militares en traje de rayadillo y al lado de las cuales no tendría inconveniente pelear con las fuerzas de Máximo Gómez, en la inteligencia que solo con una mirada de sus abrasadores ojos habíamos de conquistar toda la isla; gitanos que profetizaban nuestro oráculo, gallegas, bebes; capuchones muchos y de varios colores; en fin, el disloque. Aquello, más bien que baile, parecía una sucursal del paraíso.

El sexo fuerte también tuvo mucho gusto para disfrazarse, pues hubo payasos, tontos, etc., con trajes de bastante valor.

Y no teniendo ganas de escribir más, porque aún resuenan en mis oídos los gritos de las máscaras y los acordes de la música, hago aquí punto, prometiendo a ustedes informarles más detenidamente de lo que suceda en el baile de Piñata, en el que se espera echar otra canita al aire.

El Loco de Siempre. Ciudad Real 24 de febrero de 1898.

La Juventud Torralbeña 16 de febrero de 1898


miércoles, 11 de febrero de 2026

EL ESTANCAMIENTO DE AGUAS EN LA PLAZA DEL PILAR SE REPITIÓ DURANTE SIGLOS

 

Fotografías de “Foto de la Cruz” del 29 de junio de 1967

 

El estancamiento de aguas en la Plaza del Pilar y su entorno, fue algo a lo que se tuvo que enfrentar la ciudad a lo largo de su historia. Según Hervás y Buendía en su “Diccionario histórico geográfico de la provincia de Ciudad Real” nos dice que, “la necesidad apremiante de dar salida a las aguas pluviales que se estaban por la parte saliente y mediodía de la ciudad, siendo origen de epidemias mortíferas que diezmaban su población y de grandes perjuicios materiales, obligó a pensar en la construcción de sus minas o desaguaderos”. Por este motivo se realiza la denominada “La Cava”, una zanja de drenaje que, partiendo de la Plaza del Pilar, recogía las aguas de lluvia hacia la puerta de Alarcos para seguir paralela a la antigua muralla hasta una mina que llevaría las aguas hacia el Guadiana.

“La Cava” fue el desagüe que se utilizó durante siglos para desalojar el agua que se estancaba en el centro de la población, aunque los días de grandes lluvias este sistema resultaba insuficiente y en la Plaza del Pilar y la calle Alarcos se formaban grandes lagunas de agua. Con la llegada del alcantarillado a la ciudad, el problema continuó y no seria hasta casi los años setenta del pasado siglo cuando el alcantarillado con un buen sistema de drenaje solucionó el problema. Las fotografías que publico hoy son de “Foto de la Cruz” del 29 de junio de 1967, y muestran como aún en aquellos años la Plaza del Pilar y la calle Alarcos se inundaban los días de fuertes lluvias.




martes, 10 de febrero de 2026

FUERTE TORMENTA SOBRE CIUDAD REAL

 

Fotografías de Matos del estado que quedó la calle Alarcos, totalmente inundada


Cerca de las cuatro de esta tarde, comenzó a descargar sobre esta capital y término municipal una fuerte e impresionante tormenta, acompañada de aparato eléctrico y granizo. Al principio, este caía unido a la lluvia, por lo que se amortiguaban sus efectos, pero luego cayó solo y con gran violencia. Hacia tiempo que no veíamos granizos tan grandes, pues algunos tenían el tamaño de huevos de paloma y de nueces. Y en general, eran mayores que las avellanas.

Se cortó el suministro de energía eléctrica y gran cantidad de cristales han sido destrozados, así como numerosos arboles han sido desgajados y quedado sin hojas por la enorme fuerza y gran tamaño del granizo caído. Numerosos pisos bajos de las casas, sobre todo del centro de la población quedaron inundados. Muchas bombillas del alumbrado público quedaron rotas asimismo.



Aunque los daños no se pueden calcular de momento, han debido ser muy graves, tanto por el tamaño de los granizos como por su fuerza, muy especialmente en las huertas y viñedos.

La tormenta duró más de una hora y la granizada más de media.

Poco después de las cinco y media, volvió a caer agua torrencialmente.

Diario “Lanza”, sábado 31 de agosto de 1957



lunes, 9 de febrero de 2026

LAS CALLES DE CIUDAD REAL EN PERIODO DE LLUVIA

 



¿Fecha? ¡Una cualquiera! Ha sido en estos últimos días, después de haber llovido durante una semana. El astro rey, pálido y débil, como convaleciente de una enfermedad que nos lo ha ocultado durante algún tiempo, no sirve para mitigar el frio sutil, ni para disipar la neblina húmeda y difusa. Un airecillo cortante y traidor, pone un tinte rojizo en las aletas de la nariz y en los lobulillos de las orejas; y de vez en cuando, ese airecillo, que colorea los rostros de los transeúntes, se agigante y se acrecienta transformándose en ventarrón fortísimo y huracán violento…

Es por la mañana… Hemos salido de la redacción, única y exclusivamente para dar un paseo por las calles de nuestra capital: Rafael con su máquina y trípode; yo con las cuartillas y el lápiz… vamos a fotografiar algunas calles de Ciudad Real en el periodo de lluvias; pero no somos mal intencionados… Podríamos -buscando el éxito periodístico- haber obtenido las gráficas un día de lluvia, y exagerar los hechos en parte. También hemos podido retratar las alcantarillas de la Plaza de Cervantes, o el barrizal de la puerta de Granada, o la laguna que se forma cerca de la Plaza de Toros, o el lodazal existente al final de la calle Sauco Diez, o… ¿más para que seguir? Si nuestra intención hubiese sido molestar y zaherir, habríamos presentado estas fotografías que  maravillarían a nuestros lectores de fuera; ¡los de aquí vemos estas cosas en la realidad!

Pero hemos preferido hacerlo hasta las calles más céntricas. Demostración palpable de que la desurbanización impera por doquier; hasta las calles últimamente adoquinadas, se convierten en lodazales inmundos con solo caer cuatro gotas. Y en las empredradas, los baches se llenan de agua y el cieno y el barro se amontonan.




Se nos objetará que, cuando llueve, esto sucede en todas partes; que Madrid, en tales días, se pone verdaderamente asqueroso… Estamos conformes; pero es que aquí hablamos del estado de nuestras calles ¡tres días después de llover! Además, los colegas de la Corte, están realizando, precisamente en estos días, una campaña sobre el pésimo estado de las rues madrileñas. Y en último término: ¿es que debemos de copiar los defectos de otras ciudades?. ¿Porqué  no hemos de imitar, entonces sus virtudes?

En estas reflexiones, continuamos nuestro paseo, calle de Toledo arriba, hasta que haciendo mil equilibrios arribamos a la plaza del cuartel. El camarada “Rafa” monta el trípode y se dispone a impresionar una placa, realizando difíciles piruetas para esquivar los charcos y evitar que el cieno le manche el pantalón. Una mujeruca,  que sacude fuertemente una esterilla en la puerta de su casa, nos mira asombrada y, cesando en su faena, nos interroga:

-¿Son ustedes del Ayuntamiento?   

-¡No señora! ¡Libera nos domine! -le espetamos pesarosos de que no confundan-. Somos periodistas.

-¡Ah! ¿Y van a preguntar estos retratos en los papeles?

-¡Claro! Para eso hemos llegado hasta aquí.

-Pues diga usted que no hay derecho al abandono en el que nos tienen. Antes cuando estaban los artilleros, se cuidaba un poco este barrio. Pero lo que es ahora…




-Si señora se dirá: ¡no faltaría más! ¡Y que conste que no somos del Ayuntamiento,- le repetimos.

…Bajamos por la calle Pedrera. Y después, al barrio de Santa María, donde describir el aspecto seria incurrir en constante repetición. La calle de los Reyes, con su nombre altisonante y aristocrático, es un verdadero cenagal. Aquí “tiramos” otra foto. Llegar hasta el Parque de Gasset en una mañana como la de hoy es una verdadera proeza: en la de Postas -¿Martínez Anido?- el barro invade hasta las aceras. Continuamos por la calle Alarcos, pues seguir los paseos de Cisneros es una temeridad. Frente al mismo teatro Cervantes, el lodazal se aumenta por la reciente plantación de árboles, sin que nadie se haya preocupado de empedrar nuevamente; en grafica no se aprecia esto, sino que muy ligeramente.

Los transeúntes, un poco extrañados, nos miran, detienen su paso y seguramente piensan: ¿Estarán locos? Los que nos conocen dicen en voz alta: -¡Ya estáis preparando algo! ¿verdad?

Un joven, pulcra y admirablemente vestido, se nos aproxima:

-¿Son ustedes de Vida Manchega?

Y, al responderle afirmativamente, nos dice:

-Miren la puerta y fachada de mi casa, que es la de ustedes.

-Muchas gracias.

 


-Al pasar los automóviles sobre el barro y el agua, despiden salpicaduras que manchan la pared, como lo pueden apreciar. Mi padre necesita continuamente de los pintores si quiere que la fachada permanezca limpia. ¿Hay derecho a esto?

-¡No señor, no hay derecho! -le respondemos dándole la razón.

El joven pulcro y atildado continúa protestando airadamente de las autoridades y de la desurbanización. En esto, un automóvil, que cruza a gran velocidad, levanta una verdadera nube de cieno, que va a estrellarse contra el grupo que formábamos la puerta y la fachada de la casa no han recibido el regalito; pero nosotros estamos perdido en el barro. Rafael y yo lo aguantamos estoicamente, pues con el paseo dentro de la población ha sido bastante. Pero el polo del garban limpio, traje impecable y zapatos relucientes, prorrumpe al verse múltiplemente manchado, en formidables improperios… Creemos que la inocente familia del shofer no salió muy bien librada de los insultos.

¿Tienen la culpa los conductores? ¡No! ¡Ni mucho menos sus familiares! Entonces, ¿los culpables son nuestras autoridades locales? ¡Tampoco! ¡No faltaría más!

Aquí no podemos achacar estas mas, cosas, que al agua. ¡Si no lloviese, no sucedería nada de esto! Las calles estarían relativamente bien y el cieno no mancharía las ropas de los transeúntes.

Pero si no lloviese, los agricultores se morirían de hambre.

Antón de Villarreal. Vida Manchega, Ciudad Real sábado 8 de febrero de 1930



domingo, 8 de febrero de 2026

VIDEO XX ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL COMO FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL

 



Video presentado en la Feria Internacional de Turismo Fitur, el 25 de enero de 2026 por el Ayuntamiento de Ciudad Real, con motivo del XX Aniversario de la declaración de la Semana Santa de Ciudad Real como Fiesta de Interés Turístico Nacional. 



sábado, 7 de febrero de 2026

RESPALDO OFICIAL A LA SEMANA SANTA

 

Acto organizado por la Hermandad del Cristo de la Caridad en el Hotel Doña Carlota el sábado 18 de marzo de 2006 para homenajear a Emilio Martín Aguirre por su esfuerzo al frente de la Asociación de Cofradías en la declaración de Interés Turístico Nacional

 

Ciudad Real capital vivió, el sábado, una jornada con dedicado sabor semanasantero que se dijo siempre, aunque ahora se diga cofrade. En el edificio del  antiguo casino, hoy Conservatorio y mañana ¡vaya usted a saber qué!, sito en la calle de Caballeros/Prado, pues tiene dos entradas, tuvo lugar un acto, importante para la Semana Santa ciudadrealeña, en el que, fundamentalmente, se festejaba la concesión del título de “Semana Santa de Interés Turístico Nacional” que ha recibido recientemente. De ahí que fuese el subdelegado del Gobierno, en representación del gobierno central, quien entregase una reproducción del BOE, en el que figura la concesión del título, al presidente de la Asociación de Cofradías de Semana Santa, Emilio Martín Aguirre. Y quiere decir, conocida mi nula afición a menear el incienso ante nadie que no lo merezca mucho, que Ciudad Real tiene una deuda especial con este hombre, que ha sido capaz, en unos pocos años, de lograr lo que otros llevaban años intentando. Y al decir Ciudad Real, aludo a la ciudad en sí, al sector, o sectores, empresarial que más se beneficia del auge de los desfiles pasionales, y a esas 15.000 personas que, con túnica o sin ella, viven la Pasión de manera especialmente intensa y forman el núcleo de la Semana Santa capitalina. O sea, que quede claro que estamos en deuda con él.


Reconocimiento a todos los que habían contribuido a la Declaración Nacional de la Semana Santa en el acto celebrado el sábado 1 de abril de 2006 en el salón de actos del Centro Cultural Municipal Antiguo Casino

 

Dicho esto, hay que añadir que los dos actos celebrados el sábado, el de entrega de unas sesenta distinciones a personas e instituciones y la inauguración del monumento al penitente, ¡magnífico!, obra de Kirico López Gómez e instalado en la plazuela de la Merced, resultaron pero que muy bien. Al fin y al cabo, superadas las posturas estúpidas de los primeros años de la llamada transición política, en los que algún que otro niñato crearon diversos tipos de problemas durante salidas, recorridos y entradas, la Semana Santa es respetada, tanto como manifestación religiosa, objeto fundamental, como artística. De ahí que, sin empacho, no entienda los eternos miedos del Ayuntamiento capitalino (muy acertado el alcalde en su propuesta de homenaje a todos los presidentes de la Asociación) desde los tiempos de Lorenzo Selas -presupuesto de entonces en torno a 100 millones de pesetas, si no se me han ido de vacaciones las neuronas- en embarcarse, como sea, en la construcción de un Museo decente para todo lo que hoy poseen las distintas hermandades, empezando por los grupos escultóricos. Y ahí, como es lógico, justo y necesario, debería echar una mano la Junta de Comunidades, cuyo titular, nobleza obliga, estuvo enorme en su discurso de cierre, en el que los recuerdos y las vivencias personales buscaba camino hacia el viejo salón de baile del Casino, lleno hasta la bandera.

Lo dicho, una intensa jornada semanasantera de homenaje a aquellos que, desde 1939 hasta hoy, han contribuido y colocado donde está a nuestra Semana Santa, interesante simbiosis entre Castilla y Andalucía.

Manuel López Camarena. La Tribuna de Ciudad Real 4 de abril de 2006 “El Yelmo de Mambrino”.