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martes, 28 de abril de 2026

LA PARROQUIA DE SAN PEDRO APÓSTOL EN LA GUIA DE DOMINGO CLEMENTE EN 1869

 



Hállase rodeado el edificio, que por cierto denota mucha antigüedad, por sus tres costados de un atrio más alto que las calles. Y el templo ofrece un severo y monumental carácter con sus tres espaciosas naves, con sus anchas ojivas, con sus pilares compuestos de ocho cilíndricas columnas que ciñen capiteles de rudo follaje y con sus hermosas gradas en el presbiterio, cuyo retablo de escayola, que es magnífico, fue ejecutado en 1863 por D. Silvestre López Donaire, hijo de la capital.

El coro, que es bajo y pertenece al siglo XVI, tiene una muy buena sillería, perfectamente tallada, y a su entrada se eleva en la nave principal el caprichoso altar de Ntra. Sra. de la Guía, que es considerado por los inteligentes como acabado modelo del estilo churrigueresco y cuyo dorado se hizo con limosnas en el año de 1765. La Virgen ocupa silla de plata, dando la espalda al altar mayor.

Tiene este templo tres puertas, distintas en el género si bien acordes en la antigüedad. Abrese la principal entre robustos machones, en frente de la cárcel, formada por cinco semicírculos en degradación, cuyos arquivoltos clavetean florones bizantinos y puntas de diamante, y una linda claraboya gótica completa la fachada de las dos puertas laterales: la del N. reviste su arco inferior con arábigas dentalladuras; y la del S. es puramente gótica, y se agrupa bellamente con la cuadrada torre rematada en agudo y moderno chapitel y con los muros exteriores de una capilla que flanquean sólidos cubos y adornan ojivales ventanas bordadas de arabescos.



Fundó esta capilla, que es actualmente la del Comulgatorio, al espirar el siglo XV, el dadivoso cura Fernando de Coca, dando a su portada y al retablo de la Virgen (que es la de Loreto) cuajado de relieves, que representan los misterios de ésta, toda la riqueza, ya que no el primor que la decadencia del arte admitía, y erigiéndose en el fondo de ella un sepulcro de alabastro con efigie sentada sobre la urna, escudo de armas y un paje reclinado a sus pies.

Contemporáneas muestran ser aproximadamente otra pequeña capilla con bóveda de crucería al extremo de la nave izquierda, y la mayor reedificada en 1473 por Fernando de Torres, regidor perpetuo y su esposa Juana.

Esta iglesia es riquísima en ornamentos y vasos sagrados. Posee dos aderezos, uno de ellos compuesto de una cruz y pendientes con un lazo de diamantes, regalado a la Virgen de la Guia en el año que se doró su retablo por D. Antonio Triviño y Carbajal, y el otro de esmeraldas y perlas, también regalada a la misma Virgen por una persona, cuyo nombre se ignora. En 1776 el capitán de navío y caballero del hábito de San Juan de Malta, D. Francisco Javier Treviño, envió a esta iglesia desde Nápoles una diadema de plata con ráfagas sobredoradas, cuyo peso es de 7 onzas y 13 adarmes con destino á San Francisco Javier.




El órgano, que es muy bueno, fue construido en 1762 por D. Lorenzo Fernández Dávila, organista mayor del rey, quien por afecto a la iglesia solo se dató en sus cuentas de una pequeña cantidad, aun cuando el valor de él y las obras ejecutadas eran de más de 3.000 escudos. El dorado del mismo se hizo cuatro años más tarde.

A los pies del templo y cerca de la puerta de la Umbría, hay un buen cuadro de grandes dimensiones, que representa la cura milagrosa del paralítico hecha por San Pedro, debido al pincel de D. Vicente López, y el cual estovo colocado en el altar mayor desde el año de 1825 hasta que se construyó el nuevo retablo. Y como esculturas son notables el Jesús Nazareno que hay en la capilla de San Juan Bautista, propiedad de los Medranos, y la Virgen de la Guía.

Las reliquias, que con su auténtica se guardan en esta iglesia, son de San Felipe Neri y de San Blas, y un lignum crucis. Y las imágenes más veneradas en la misma, además de la Virgen de la Guía, que se celebra en su natividad, son la de Jesús Nazareno y la del Cristo del Perdón y de la Aguas, que están en su capilla respectiva, una a cada lado del altar mayor.




También se celebra, en esta iglesia la función o publicación de la Bula de la Santa Cruzada, yendo por ella el clero de las tres parroquias a las Casas Consistoriales, desde donde se conduce en procesión bajo el palio; y cuando por lluvia o mal tiempo, no puede hacerse en dichas Casas la bendición de los ramos, en el domingo así llamado, cuyo privilegio tiene el Ayuntamiento, se bendicen en esta iglesia con asistencia asimismo del clero de las tres parroquias, según la constitución 17 de las del Cabildo y clerecía de la ciudad, aprobadas por el arzobispo Fonseca en el año 1532.

Las hermandades principales que se hallan adscritas a esta iglesia son: la del Cristo del Perdón y de las Aguas, la de la Paz y Caridad, que asiste a los reos condenados a muerte, la de la Coronación de Cristo, la de Jesús Nazareno, y la sacramental de Nuestra Señora de los Dolores.

Son, por último, anejos a esta parroquia el santuario de Alarcos y la capilla de la Soledad y de San Juan de Dios.



lunes, 27 de abril de 2026

AYUNTAMIENTO O CASAS CONSISTORIALES EN LA GUIA DE DOMINGO CLEMENTE EN 1869

 



Hállase este edificio ocupando el lado menor del trapecio que forma la plaza de la Constitución, habiendo sido construido en el presente año. Su planta se compone de tres crujías terminadas simétricamente y en degradación de N. á S., y se eleva sobre un gran zócalo de un metro de altura, el cual se salva con una amplia escalinata de seis batientes con subida de frente y por los costados: esto por la parte de la fachada principal. Desde la escalinata se penetra en el vestíbulo que es octogonal, a cuyo frente se halla el tiro central de la escalera principal, del cual parten otros dos, uno a cada lado. En esta planta baja encuéntranse los despachos de los Teniente-Alcaldes, el cuarto del repeso etc.

Tiene también el edificio entrada directa por la fachada de la calle de los Arcos por medio de otra escalinata, a la que precede otro pequeño vestíbulo que se relaciona por ambos lados con la escalera principal.

En la planta alta se han colocado el salón de sesiones, la secretaría, el archivo y los despachos del Alcalde y el Secretario. El desembarco de la escalera es precioso y toda la caja de ella, pues en los ángulos tiene hornacinas propias para la colocación de estatuas, y en el lienzo del centro y para iluminar la escalera una grandiosa ventana de tres arcos divididos con pilastras y con sus vidrieras de colores. También tiene una pequeña escalera para la torre del reloj, que es atrevida y se halla fundada sobre cuatro arcos.

El indicado salón de sesiones está sencillamente decorado, pero presenta cierto aspecto de grandeza, en lo bien proporcionado de sus pilastras con capiteles de follaje y esmeradamente estriadas, sobre las que aparece apoyar la gran escocia, teniendo en la parte central un rosetón muy bien moldado: su longitud es de 13 metros y su latitud de 6; siendo la balaustrada de la plataforma de escayola, y de mucho gusto sus balaustres.

 



En cuanto al decorado del edificio en las tres fachadas que presenta, distínguese el cuerpo bajo por su severidad, poco atavío y robustez en sus detalles, consistiendo en unos pequeños resaltos almohadillados en los centros, gruesos amagos de pilastras en los extremos, y arcos escarzanos y de medio punto para todos los vanos de las puertas y ventanas, diferenciándose únicamente los de la fachada principal por llevar un poco más de riqueza en sus guarniciones y repisas. Este piso se halla coronado por una imposta moldada todo alrededor para que la divida del superior, en el cual la decoración tiene más adornos tanto en la fachada principal como en las demás.

En aquella, que es la que da frente a la plaza, se ha empleado el mayor lujo posible. Su zócalo con molduras en la parte superior e interior, sirve de base para las pilastras de orden compuesto con basa ática, con sus capiteles de follaje y estriadas en sus dos tercios, dividiendo estas los diferentes grupos de pabellones y frontones. Todos los vanos de los entrepaños tienen sus guarda-polvos con triangulillos en los que se ostentan las armas de la ciudad, y medios puntos en el centro figurando estar sostenidos por otras pequeñas pilastras estriadas. En el grupo central hay un gran balcón corrido al descubierto con balaustrada de escayola, así como también los antepechos de los vanos de los pabellones, estando los de los entrepaños cerrados con fábrica hasta la altura de los balcones, pero formando bonitos recuadros en los cuales se ostentan unos lindos y bien entallados rosetones. Corona todo este cuerpo una gran cornisa de piedra de Novelda, y sobre ella una balaustrada interrumpida solamente por el ático que ocupa todo el grupo central. Es este de mayor altura y en él se ha colocado la lápida de la Constitución de piedra de mármol, pero muy bien orlada. Sobre estay en el vértice del frontón, que forma, se halla el escudo de las armas de la ciudad cogido por dos grandes genios. A cada lado del frontón hay una estatua, que representan la Justicia y la Prudencia. Los pabellones formados a cada uno de los lados de la fachada están asimismo terminados por frontones sumamente graciosos, y sobre sus vértices y esbelto pedestal las estatuas de la Industria y la Agricultura. En el tímpano de los frontones laterales de esta fachada hay escudos de armas de Castilla y de la ciudad, muy bien orlados por racimos de vástagos de sarmientos y hojas de acanto. La ornamentación de las fachadas lateral y posterior consiste en almohadillados en los ángulos, habiendo recuadros en los entrepaños, y en todos los vanos guarniciones de piedra de Novelda muy bien moldadas: las pilastras que afectan sostener los frontones son lisas, y sin follaje los capiteles. Son notables sin embargo en estas dos fachadas las ventanas centrales y particularmente la que por la fachada posterior ilumina la escalera, terminando con un hermoso frontón en cuyo tímpano hay un gran ojo circular.




Y por último, da un realce extraordinario al edificio la graciosa torre que arranca en la parte media de las cubiertas, guardando la más estricta simetría entre uno y otro lado. Es cuadrada, de tres cuerpos sencillamente decorados, siendo el último el más rico en detalles, pues tiene pilastras con graciosos capiteles, y en su parte media simula unos arcos que le dan mucha visualidad y cierto aspecto de ligereza que agrada: la cornisa es de piedra de Novelda y sumamente graciosa. Termina esta torre un elegante y sencillo chapitel, y sobre él hay un armazón de hierro muy vistoso, en el cual se halla colocada la campana del reloj, rematando con una pequeña caperuza de plomo que sostiene una, ni parecer aislada, estrella o grifo.

 

domingo, 26 de abril de 2026

CRÓNICA EN PIEDRA III-EL ALCAIDE DE LAS HAZAÑAS

 



Corre el siglo XV y la Guerra de Granada se acerca a su desenlace. Los Reyes Católicos estrechan el cerco sobre el último reino nazarí y la inminente batalla final convoca a héroes, soldados y aventureros de todos los rincones del reino.

Lejos de los grandes campos de batalla, en la Ciudad Real de un gélido mes de diciembre, sobrevive como puede Tomás Manuel de Almagro, un juglar de dudosa reputación, lengua afilada y más ingenio que fortuna. Con el estómago vacío y los pies helados, Tomás recala en la taberna de don Diego Jiménez, viejo conocido suyo, con quien ya ha tenido más de un encontronazo.

Tras un oscuro y poco claro trato, Tomás Manuel se ve obligado a desplegar todo su arte, palabrería y exageración para relatar ante los parroquianos una última historia. Pero no una historia cualquiera, sino la del héroe más grande y legendario que, según él, ha dado jamás la ciudad.

Lo que Tomás ignora es que su relato, entre enredos, fanfarronadas y situaciones absurdas, lo irá acercando peligrosamente a convertirse él mismo en parte de la leyenda que está narrando.

El Alcaide de las Hazañas es la tercera película de una trilogía cinematográfica iniciada en 2015. La preceden La Cruz de los Casados (2016) y Nuestra Señora de las Batallas (2021), en las que se narran hechos histórico-legendarios vinculados a la ciudad de Ciudad Real.



sábado, 25 de abril de 2026

HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DE CIUDAD REAL EN LA GUIA DE DOMINGO CLEMENTE EN 1869 (VI)

 

La calle Morería a principios del siglo XX


Calles. Estas son largas, casi rectas, espaciosas, con buen empedrado y con salidas naturales, de suerte que, para ir de un extremo a otro de la ciudad, apenas hay que dar la vuelta a dos o tres esquinas.





BARRIOS.

La ciudad está dividida en tres, a saber:

Barrio de S. Pedro. Su circuito lo forma la muralla, desde la puerta de Alarcos, y las calles de Postas, Feria y Mercado nuevo, aceras de la izquierda; y las de la Cruz y Libertad, correspondiendo al mismo además de la expresada puerta, las de la Mata, Granada, Ciruela y Alarcos.

Barrio de Santa María. Se extiende por las calles de Postas, Feria y Mercado nuevo; las de la Cruz, Paloma y Tintoreros, aceras de la izquierda; Jacinto, y Espartero, acera de la izquierda, estando dentro de el las puertas de Toledo, de Santa María y del Carmen.

Barrio de Santiago. Está limitado por las calles de la Libertad, acera de la izquierda; y de la Paloma y Tintoreros; Jacinto, acera de la izquierda, y Espartero. En él se hallaba enclavada la puerta de Calatrava.

 

viernes, 24 de abril de 2026

HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DE CIUDAD REAL EN LA GUIA DE DOMINGO CLEMENTE EN 1869 (V)

 



Cloacas. Como las calles y plazas son llanas, las aguas tienen muy poca pendiente, y esto ha sido causa de que la ciudad haya estado varias veces expuesta a ser inundada. Tal sucedió a principios del siglo XVI, por lo que a fines del pasado se abrieron unas cloacas muy profundas, las cuales teniendo su principio en la plazuela del Pilar, siguen la dirección de la muralla entre las puertas de Alarcos y la de Santa María por fuera de la población, y llegan al Guadiana. Por haberlas dejado casi cegar, en 1803 que fue año muy lluvioso, retrocedieron las aguas, que por ellas debieran correr, en tales términos que habiendo inundado la plaza de la Constitución, sus habitantes corrieron grande riesgo.

Término y alrededores. El término de Ciudad-Real, aunque no tiene grande extensión, comprende las aldeas y caseríos que a continuación se indican, con su distancia a la capital expresada en kilómetros.




Armas de la ciudad. Tiene Ciudad-Real por armasen campo azul un trono de oro, la muralla y torres de plata sombreada denegro, figurando piedra, y en el trono un rey sentado con espada en la mano diestra y cetro en la siniestra, que representa a Alfonso X.

Carácter de sus habitantes. Así describe el señor Medrano, en su folleto citado al principio de este libro, el carácter y disposición física y moral de los habitantes de la Mancha: «El manchego, generalmente hablando, dice, es amigo de ostentar sus calidades físicas, como todo el que las tiene, y por consiguiente se inclina a los ejercicios gimnásticos, siendo sus diversiones en los días festivos desde muy joven los juegos de agilidad y fuerza, como la carrera, el salto, la lucha, tirar a la barra, jugar a los bolos u otros semejantes ejercicios, siguiéndose de esta costumbre fundada en su natural disposición, que participa de la ligereza que distingue a los valencianos y de la robustez y nervio de los habitantes de las provincias del Norte: es por tanto excelente soldado de línea como el gallego y el asturiano, buen cazador de tropas ligeras como el aragonés y el vascongado, y a propósito para la caballería como el andaluz; y en cuanto a la parte moral es por lo regular despejado, le son muy comunes las luces naturales, por lo que es penetrante y sagaz en todo lo que le llama la atención. Admira la frecuencia con que se encuentran hombres toscos que pasan la mayor parte de su vida en el campo, y que sin saber leer, ni mucho menos escribir, dirigidos únicamente por el buen sentido, y aleccionados por la experiencia, llegan a ser entendidos y diestros en los ramos a que se aplican: otros y no pocos, que sin más que una imperfectísima instrucción primaria adquieren singular acierto y desembarazo en el manejo y dirección de negocios, que por falta de conocimientos preliminares no debían considerarse a su alcance. Apenas hay pueblo, por reducido que sea, en que no se distingan por su sagacidad y penetración muchos sujetos que bajo la capa de ignorancia y sencillez ocultan una habilidad sorprendente para manejarse. Es imposible que haya un país en que la llamada vulgarmente gramática parda tenga más afiliados ni con más fruto para los mismos. La imaginación del manchego no se diferencia mucho de la del andaluz, o por lo menos participa de su vivacidad, y esta circunstancia, unida a las anteriores, le dan una disposición singular para recibir impresiones fuertes que le inclinan a los partidos extremos, y le impelen con violencia a empresas de riesgo, en las que tenazmente lucha con todas las contrariedades y peligros que se le presenten.»




Hombres célebres. Entre los principales que en la antigüedad descollaron, naturales de Ciudad-Real, se cuentan: Alfonso de Soto, jurisconsulto; Juan de Molina, historiador; el bachiller Fernán Gómez, médico y literato; y Hernán Pérez del Pulgar el de las Hazañas, guerrero, cuya biografía escribió Martínez de la Rosa. Notable fue también por su fuerza y valor D. Alonso Céspedes, llamado el Bravo. De entre los hechos que de él se conserva memoria, mencionaremos los más principales.

Contaba no más que seis años de edad, y conociendo que sus hermanas se asustaban de un ganso muy grande que tenían en su casa, se dirigió a él y le arrancó la cabeza.— Fueron tales las proezas con que se dio a conocer en Italia , que el emperador Carlos le dispensó una gineta o el empleo de sargento.—No pudiendo el ejército español, por carecer de medios, pasar al otro lado del rio Albis, se ofreció al emperador para tomar al enemigo las barcas y bageles que poseía; y, aceptado el ofrecimiento, se arrojó al río con la espada en la boca, acompaña do de nueve soldados elegidos por él, y ocasionando

muchas muertes a los contrarios, se apoderó de sus embarcaciones, con las cuales el ejército imperial se trasladó a la opuesta orilla, en donde Se dió la batalla, quedando prisionero, el Duque de Sajonia. —Hallándose en la iglesia principal de Barcelona observó que a una dama no le era posible tomar agua bendita, por impedírselo el gran número de personas allí reunidas; y acercándose a la pila la arrancó con una sola mano, y la acercó a la señora, causando el mayor asombro en los que tuvieron ocasión de presenciar tan extraño acontecimiento. —A presencia de Felipe II detuvo en Aranjuez la piedra de un molino harinero, habiendo después arrojado al Tajo a los molineros porque con malicia hicieron que toda el agua del rio, aunque por distintos puntos conducida, fuese a aumentar la corriente que movía la piedra, la cual con violento esfuerzo llegó a parar. —En Ocaña, y a petición de sus parientes, levantó con la punía de los dedos de la mano derecha, una pesada mesa sobre la que se habían colocado muchos vasos llenos de agua, consiguiéndolo sin que ni una gota se derramase. —Sirvióse en una ocasión de su brazo como de barrera para detener a un caballo que iba desbocado; y, en otra, paró una galera que cargada y lirada por un par de muías, era conducida a la carrera.—A propuesta del príncipe D. Carlos y con permiso del rey su padre, soltóse un tigre, y le acometió con tal fuerza que le causó la muerte al primer golpe que le asestó con su espada. —Cual otro Sansón desquició las puertas de la ciudad de Toledo, según asegura Méndez Silva. Y con una sola mano sacó de un profundo hoyo a un turco de elevada estatura, arrojándole por encima de la cabeza. —Paseando a caballo por una calle de su ciudad natal se afirmó a una reja, y excitado por una señora levantó con sus piernas al animal. Y amostazado porque la dama le significara que aquel hecho no era nuevo, se agarró a la reja y la echó al suelo. —Molestado en una noche de invierno por un alguacil, que quería despojarle de su espada, le mandó de un voleo a un tejado. —Tan esforzado varón fue acometido otra noche por un encubierto en el sitio llamado la Alcaná y después de haberse roto en la lucha las espadas y su rodela, lidiaron brazo a brazo, quedando ambos si no heridos bastante magullados. Retirado a su casa, supo por su hermana Dª. Catalina que ella era el encubierto, con quien había peleado. —Por último, al frente de 300 hombres causó a los moriscos de las Alpujarras en diferentes encuentros no pocas bajas; pero asediado de improviso por un numeroso ejército, en el que su espada dejó señales evidentes del indomable valor y fiereza con se hallaba adornado, una bala le dejó sin vida.

 


jueves, 23 de abril de 2026

HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DE CIUDAD REAL EN LA GUIA DE DOMINGO CLEMENTE EN 1869 (IV)

 

Exterior de la Parroquia de San Pedro antes de construirse las dependencias parroquiales


Situación topográfica. La situación geográfica de Ciudad-Real es de 38°,59’ y 21,3” latitud N.; y 14’ y 29” de longitud O., medidas ambas desde la iglesia de Santiago en 1861, y su altitud 650 metros.

Tiene un horizonte dilatado; su cielo es despejado y alegre, y su clima benigno y excelente. Vista de lejos presenta un aspecto agradable, ya por el conjunto de sus casas, murallas y avenidas, ya por sus arboledas, viñedos y olivares. El Guadiana y el Jabalón,

su afluente, corren a una legua de ella, el primero al N. y el segundo al O.

 

Contorno. La circunferencia o perímetro de la ciudad es de unos 4.500 metros, y fué señalado por su regio fundador. El ámbito que cogen sus murallas es, pues, capaz de los diez mil vecinos que, en otro tiempo, según fama, contenía. La cerca, reparada en 1489 y maltratada por la inundación desastrosa de 1508, en que el Guadiana salvó una legua de distancia para visitar hostilmente la ciudad, ofrece una construcción mixta de tapia y sillería, de trecho en trecho coronada de almenas, aunque ya demolida en su mayor parte, así que de las ciento treinta torres que un tiempo la flanqueaban y guarnecían , quedan ya muy pocas en pié.

Entradas. La ciudad tiene ocho, tituladas puertas, con los nombres de Toledo, Calatrava, Mata, Granada, Ciruela, Alarcos, Santa María y Carmen. Retiene su fisonomía antigua la del P., vuelta hacia Alarcos, y la del M. hacia Miguelturra, flanqueada por dos torreones.

La mas notable de todas es la de Toledo: ábrese entre dos cuadradas torres, evocando arábigas memorias, si no supiéramos que el origen de la ciudad es muy posterior a la dominación de los moros. Los esbeltos arcos de herradura, descritos por uno y otro lado dentro una grande ojiva, y la bóveda interior de fábrica puntualmente sarracena, solo acreditan cuán en boga permanecieron entre los cristianos del siglo XIII la arquitectura y los arquitectos musulmanes.

 

Vista de la calle Cuchillería a principios del siglo XX



La de Ciruela, inmediata a la estación del ferrocarril, es también notable y de construcción moderna. Su combinación es sencilla, pues solamente se compone de dos torreones separados entre sí por una cortina ó muro, el cual, terminado por ménsulas y almenas sostenidas por arquitos de medio punto, abre el ancho y único arco gótico de bizantinas reminiscencias, que constituye la puerta flanqueada por los dos macizos y elevados torreones coronados también en sus cuatro frentes de muralla y almenas. Cada lino de estos dos torreones tiene practicadas en sus dos caras principales y á diferente altura dos angostas ventanas, como para dar luz á lo interior: entre las ménsulas y debajo de cada una de las almenas, tiene simulado otro orden de pequeñas troneras, como sí pretendiese aumentar los medios de defensa. Arranca el arco sobre impostas entalladas de rudo follaje y en sus enjutas hay dos medallones por ambos haces. La fábrica es de mampostería desconcertada con aristones de sillarejos de mayor y menor. Él ancho total de la puerta inclusos los torreones es de diez metros por once de altura, contados hasta la cúspide de las pirámides en que terminan las almenas; la luz es de cuatro metros y veinte centímetros, y su alto hasta el vértice es de seis y cuarenta. Los torreones son de base cuadrada. Trazó esta puerta y dirigió la obra el entendido arquitecto D. Cirilo Vara y Soria, ayudado de su inteligente hermano D. Antonino.

Población. En el último censo verificado en la noche del 26 de Diciembre de 1860, que es el que rige oficialmente, aparece que Ciudad-Real con sus aldeas y caseríos tiene 10.366 habitantes. De ellos 5.280 varones y 5.086 hembras; solteros 3.235 y solteras 2.775; casados 1.793 y casadas 1.739; viudos 252 y viudas 572. Sabían leer 154 hombres y 262 mujeres; leer y escribir 1.817 varones y 735 hembras; y no sabían leer ni escribir 3.309 personas del sexo masculino y 4.089 del femenino. Los vecinos eran 2.463.

Edificios. El número de edificios, viviendas, albergues, etc., es de 1.279 dentro de la ciudad, y de 379 fuera de ella; ó sea de 1.658, en la forma siguiente:


Riqueza. La imponible fue clasificada así en el año económico de 1868 A 1869:

Rústica............................. 176.580’900

Urbana .............................. 74.364’200

Ganadería.......................... 32.9S6’100

Total escudos. ……….. . 283.931’200

Propietarios. En el año económico último había en la capital 2.770, siéndolo de propiedad:

Rústica.................    812

Urbana................. 1.556

Ganadería……….    355

Colonia.................     47

Pozos. Para el riego de huertas se cuentan dentro del término unos 500.

Contribución. En el citado año económico pagó la capital 81.266’648 escudos, siendo por

Contribución territorial.................... 67.966’879

Id. industrial y comercial................ 13.299’769



Consumos. En el último año que se cobraron, pagó la capital por tal concepto 20.100 escudos.

Impuesto personal. Lo que con este nombre corresponde pagará la ciudad se eleva a 39.000 escudos.

Quintas. El número de mozos del último sorteo fue de 118, y el de los soldados 18, de los cuales una mitad han sido redimidos con los fondos del Ayuntamiento y los donativos hechos por particulares, y la otra por la Diputación provincial.

Terreno.  El del término no puede ser más feraz, y a excepción de algunos cerros insignificantes todo es llano, por cuya razón los caminos que llegan a la capital son carreteros.

Producciones. Críanse con tal abundancia los cereales, que ni aun por aproximación pueden calcularse; además cógese muchísimo panizo, patatas, aceite, verduras, higos, zumaque; hay muy buenos pastos para toda clase de ganados, manteniéndose de ellos manadas de toros y muías sumamente apreciadas tanto en la Península como en el extranjero; yeguadas de alguna consideración y ganaderías de lanar y cabrío: su vino es excelente y fue ya justamente alabado por Cervantes en el Quijote y en el Coloquio de los perros, y citando varios vinos de fama en el Licenciado Vidriera, nombra también el de la imperial más que real ciudad, recámara del Dios de la risa.



miércoles, 22 de abril de 2026

HISTORIA Y DESCRIPCIÓN DE CIUDAD REAL EN LA GUIA DE DOMINGO CLEMENTE EN 1869 (III)

 

El desaparecido ayuntamiento del siglo XIX a principios del siglo XX


No dejaremos pasar en silencio el hecho de que D. Álvaro de Luna, privado de D. Juan, no se desdeñó de obtener el nombramiento de Almojarife, y más tarde la escribanía mayor de Ciudad-Real; y el de que el médico del citado monarca, el bachiller Fernán Gómez, célebre como médico y como literato puesto que su Centón epistolario se tiene y es considerado como acabado modelo en su género, era natural de la misma ciudad.

Enrique IV, manteniendo á Ciudad-Real en el propósito de no ser enajenada, no quiso prestarla sino a sus dos consortes, Dª. Blanca y Dª. Juana, debiendo a esta en 1473 su Alcázar una nueva torre, y la ciudad completa exención de cualquier pecho y pedido de moneda, según real cédula de 22 de Junio del indicado año.

Entre tanto seguía animosa y viva la lucha con Calatrava. En 1397 ocurrieron nuevos desórdenes, saqueos y mortandades; en 1424 acordáronse treguas en Almagro con el Maestre Luis de Guzmán; en 1445 resistió la ciudad a los infantes de Aragón que pretendían el Maestrazgo para el joven D. Alonso, y estorbó la entrada a Lope de Vega, caudillo del partido aragonés, viendo asolada en venganza su campiña.

En 1449 era corregidor Pedro Barba, recaudador Juan González y alcalde el bachiller Rodrigo, su sobrino, los cuales validos de su influjo y del auxilio de sus parientes, cristianos nuevos casi todos, gobernaban con tal violencia y tiranía que los robos y muertes cometidas exasperaron a los caballeros y súbditos de la Orden, y hasta pusieron a algunos ciudadanos de parte de los ofendidos. Temiendo ó afectando temer que iban a ser robados, armáronse la noche del 18 de Junio más de trescientos conversos, y mientras otros de su raza, juntamente con los cristianos viejos, dormían sosegados, corrían ellos en tumulto por la población, amenazando abrasarla con fuego de alquitrán. Repitióse la alarma el 7 de Julio, y el bachiller Rodrigo, rodeando la plaza de fuerza armada, quiso prender á D. Gonzalo Manuento, comendador de Almagro, que se hallaba en la ciudad; pero libertado por los regidores y ornes buenos, que deseaban paz, volvió al siguiente día el comendador con gran golpe de gente, y apoderándose de una puerta empeñóse dentro de los muros un recio combate, durante el cual murió de un saetazo. Sin embargo, tras dos días de lucha, quedó por sus parciales la victoria, y corrió la sangre de los conversos, y abrasó el fuego sus casas, y el alcalde y su hermano Fernando, muertos a lanzadas, fueron colgados en la plaza de una picota con 20 cadáveres de los suyos.


La Plaza Mayor un día de mercado a principios del siglo XX



Muerto en 1474 D. Enrique el Impotente, y dividida la nación en bandos con motivo de la sucesión a la corona, el Maestre de Calatrava D. Rodrigo Téllez Girón, joven a la sazón de 16 años e hijo bastardo de D. Pedro Téllez Girón —pretendiente a la mano de la infanta y después reina Isabel, y que murió, tal vez envenenado, en su Castillo de Villarubia— fue de los primeros que lomaron el partido de Dª. Juana, llamada la Beltraneja, y de su marido el rey de Portugal, siguiendo en esto los consejos de su primo el Marques de Villena y de su hermano el Conde de Ureña, en cuyo poder se encontraba Dª. Juana. Persistiendo Ciudad-Real en su fidelidad a Dª. Isabel, a la que había prestado pleito homenaje en manos del mismo D. Rodrigo, verificándose este acto con singular regocijo y representando a la población sus cuatro regidores Fernando Treviño, Fernando Oliver, Fernando de Torres, y Fernando de Foces, el citado Maestre reunió en Almagro300 soldados de ¿caballo, freires, y 2.000 peones, seglares, con los que se proponía hacerla suya, alegando no sé qué donación de Sancho el Bravo, y cabeza de la Orden. Dícese por unos historiadores que la ciudad resistió denodadamente a las tropas del Maestre, habiendo hecho una defensa heroica, en la que fue herido y de sus resultas murió D. Rodrigo del Pulgar y Poblete, padre del de las Hazañas y pariente de D. Luis Osorio, después obispo de Jaca, uno de los que con más ardor abrazaron la causa de los reyes católicos; y que la reina agradecida les escribió el 24 de Abril de 1475 una carta encomiando sus virtudes cívicas. D. Rodrigo del Pulgar había corrido a la defensa de su pueblo natal, y sus paisanos le encargaron la dirección y jefatura de las tropas. Y supónese por otros historiadores que, abiertas pérfidamente las puertas, el Maestre entró en la ciudad, reduciéndola a servidumbre, habiendo sido decapitados muchos vecinos principales, y azotados con mordaza en la boca los plebeyos; pero que enviados por los reyes, acudieron en su auxilio con numerosa hueste el Conde de Cabra y el Maestre de Santiago, D. Rodrigo Manrique; y unidos los oprimidos a los libertadores arrollaron en sangrienta lid al de Calatrava de calle en calle hasta arrojarle de su recinto. Pero lo que parece completamente averiguado es que el Maestre con ardidosa traza se apoderó del Alcázar, y que los católicos reyes, por esto y por asegurar la paz, determinaron arruinar las casas fuertes y hacer donación y gracia de su palacio a Fernando Cerrera, natural de la ciudad y apoderado de SS. AA., despachándole cédula de posesión en Valladolid el 15 de Agosto de 1475. Poco tiempo después mandaron reparar los muros, fomentar el laboreo de las minas y escoger para su propia escolta cien arcabuceros.

De entonces sin duda data el nombre que tienen algunas calles de la ciudad, tales como la de la Lanza, del Caballo, de la Lentejuela, de la Sangre, de la Mata y de la Cuchillería; y también aunque alguna sea de fecha anterior, la de Ballesteros, de los Reyes, de los Infantes, de Caballeros, de Calatrava, de Granada y la Morería.


Vista de la Plaza Mayor a principios del siglo XX durante un acto castrense. Imagen del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha


En 1483 se estableció en Ciudad-Real, como rango propio do una capital, el Tribunal de la Inquisición, teniendo por primer presidente a Pedro Diaz Cotane, licenciado en teología y canónigo de la catedral de Burgos, y su asiento en el mismo sitio que ocupa la casa del Sr. Conde de Montesclaros, calle del Lirio, núm. 2; y aunque en breve fue trasladado a Toledo, no por eso dejó de ejercer con aprovechamiento su santo oficio, pues que en los cinco autos de fe de 1484 fueron quemadas según el abate Mongaillard tres mil trecientas setenta y siete personas, siéndolo:

El 13 de Febrero....................... 750

El 2 de A b r i l ........................ 800

El 7 de Mayo............................ 750

El 16 de Agosto........................ 127

El 12 de Diciembre................... 950

Total....................................... 3.377

Por los años de 1487 y hallándose en Málaga los citados reyes, pidieron a Ciudad-Real gente y subsidios, que se apresuraron a llevar, por lo que agradecidos a este servicio y atendiendo también al céntrico sitio que aquella ocupa en medio de la Mancha y entre Castilla y Andalucía, otorgaron privilegio, que fue expedido en Madrid a 30 de Octubre de 1494, para establecer en ella una Real Audiencia y Chancillería, con título de perpetuidad, la misma que por ennoblecer a Granada trasladaron en 1505 con calidad de por ahora, tanto que al salir el sello real dijo el pregón que iba depositado a dicha ciudad.

Las diferencias entre Ciudad-Real y la Orden de Calatrava no terminaron con el poder de ésta absorvido por la corona; de la adquisición de casas y bienes en el término de la primera hallamos todavía excluidos en 1506 los caballeros de Calatrava -y Alcántara; del desempeño de su Vicaría eclesiástica en 1520 los naturales del Campo de Calatrava; del cargo de regidor en 1526 los comendadores, y hasta en 1542 vemos retoñar con nuevo brio las tradicionales contiendas.

Pero libre ya Ciudad-Real de sus implacables enemigos, vió aumentar su población durante el reinado de Dª. Isabel y D. Fernando, y de sus sucesores hasta Felipe III, floreciendo en ella la industria en tales términos que llegó a poseer las mejores fábricas de Castilla, donde se curtía una inmensa cantidad de pieles y se-hacia el comercio de guantes en grande escala.


Otra vista de la Plaza Mayor en la segunda década del siglo XX


El decreto de 11 de Setiembre de 1609 dado por el último rey citado contra los moriscos, y según el cual se les obligó a salir de España, hirió de muerte la industria y la agricultura de nuestro país, y Ciudad-Real quedó cusi destruida, porque alejándose de ella más de cinco mil ricos propietarios y comerciantes, con sus bienes y sus riquezas, se arruinaron sus abandonadas fábricas y quedó sumida en la miseria, yermos los campos y desierta la población, no habiendo bastado después nada para volverla su comercio, su industria y el grado de prosperidad que en aquellos tiempos alcanzó.

Queriendo Felipe IV recompensar al Duque de Aveiro sus servicios le consignó reñías; y, entre otras cosas, le hizo merced de Ciudad-Real en 1640, lo cual dio motivo á que una comisión compuesta de cinco personas de las más ricas de la población se acercase al rey, y le arrancara la promesa de que la ciudad no sería enajenada de la corona de Castilla.

En tiempo de Carlos II fue nombrada Ciudad-Real cabeza de partido para conocer de millones en el Campo de Calatrava, librándose real privilegio y hasta tercera carta, a fin de serlo también en lo eclesiástico con Vicario, Juez ordinario de la ciudad, partido y Campo de Calatrava, que subsiste desde el siglo XVII con casa propia.

Ciudad-Real, finalmente, fue declarada capital de provincia por las Cortes en 24 de Abril de 1814, y cuando se hizo la última división de España en provincias; y la Junta eclesiástica en 1834 la marcó para silla episcopal, lo cual se hubiera ya verificado a haberse cumplido en esta parte el concordato últimamente celebrado con la Santa Sede.

Hasta aquí la historia de la ciudad, prescindiendo de hechos contemporáneos por ser de todos conocidos: ahora la presentaremos tal cual la han dejado las mejoras que ha recibido en los últimos diez años, y con las cuales, si bien no ha despertado de su abatimiento y postración, háse logrado al menos volverla parte de lo mucho que había perdido.


El escudo de Ciudad Real en el interior del viejo ayuntamiento