En un paseo céntrico, junto a la catedral,
aprovechando un solar extraordinariamente irregular, me fue propuesto proyectar
un edificio para lo que se llama una Casa de Cultura.
El programa inicial era bastante concreto.
Consistía fundamentalmente en un local para reunirse, es decir, un lugar de
tertulia con todas sus consecuencias: solar de exposiciones, salón de actos,
seminarios, biblioteca y sala de lecturas, etc. Además, se estimaba del mayor interés
la zona destinada a los niños, que debía ser en lo posible independiente.
Con arreglo a estas bases, proyecté una
distribución de elementos que me parece resolvía bastante bien los problemas de
aprovechamiento de un solar tan enrevesado como el propuesto. La zona infantil
tenía una entrada totalmente independiente, y se destinaba la parte delantera
del edificio, acristalada, a sala de tertulias con vistas al parque. Un poco al
estilo de los viejos casinos provincianos.
Posteriormente me fue cambiada esta disposición,
situando en primer término a fachada principal la zona infantil, que ocupa
ahora precisamente la entrada del edificio.
A pesar de lo que a primera vista pueda
parecer, he procurado mantener el carácter de la región en que se iba a
construir este edificio.
Aproveché, de los elementos constructivos
propios del país, el tapial, por considerarlo tan apropiado como económico. En
cuanto a la cubierta, deseché la idea de la teja árabe por dos razones.
Primera, porque la forma del solar a cubrir hubiera traído como consecuencia una
complicada disposición de líneas cuya realización material no me merecía
confianza.
Y segunda, que considero que lo
auténticamente peculiar de la Mancha no es la teja árabe en sí, sino la
disposición estructural de crujías muy estrechas que producen unos faldones de
cubiertas muy cortos. Dada la forma del solar, no me era posible organizar esta
disposición.
De modo que decidí adoptar la solución de
cubierta plana de aluminio, que, por cierto, en este caso concreto, me ha dado
bastante guerra.
Al mismo tiempo considero que se ha
conseguido el carácter propio de esta región estableciendo un contraste entre
los elementos tradicionales-tapial, escaleras, patio interior, celosías, etc.-,
y los actuales, estructura de hormigón vista, carpintería de aluminio y cubierta
plana del mismo material.
A propósito de la carpintería, distingo el
cerramiento a los haces exteriores de fachada del situado a los haces de
dentro. Es decir: en la fachada principal se trataba de colocar una "tapa
"-por decirlo así-que ocupa casi la totalidad del paramento; por tanto, se
sitúa la carpintería al exterior. Por el contrario, en algún hueco aislado se
sitúan las ventanas al paramento interior, porque se trata de cerrar un pequeño
agujero en el muro.
En lo que se refiere a la instalación de
los locales, me parece interesante la forma de aislamiento acústico del salón
de actos, que está resuelto por medio de
corcho en fruto "afrisonado" contra el muro por medio de una celosía
de ladrillo enjalbegada con cal.
El mobiliario no fue proyectado por mí,
aun cuando se procuró que tuviera la máxima sencillez y estuviera de acuerdo
con el ambiente a que se destinaba.
Miguel Fisac. Revista Arquitectura,
Nº 35- 1961- pag11-14