No dejaremos pasar en silencio el hecho de
que D. Álvaro de Luna, privado de D. Juan, no se desdeñó de obtener el
nombramiento de Almojarife, y más tarde la escribanía mayor de Ciudad-Real; y
el de que el médico del citado monarca, el bachiller Fernán Gómez, célebre como
médico y como literato puesto que su Centón epistolario se tiene y es
considerado como acabado modelo en su género, era natural de la misma ciudad.
Enrique IV, manteniendo á Ciudad-Real en
el propósito de no ser enajenada, no quiso prestarla sino a sus dos consortes,
Dª. Blanca y Dª. Juana, debiendo a esta en 1473 su Alcázar una nueva torre, y
la ciudad completa exención de cualquier pecho y pedido de moneda, según real
cédula de 22 de Junio del indicado año.
Entre tanto seguía animosa y viva la lucha
con Calatrava. En 1397 ocurrieron nuevos desórdenes, saqueos y mortandades; en
1424 acordáronse treguas en Almagro con el Maestre Luis de Guzmán; en 1445 resistió
la ciudad a los infantes de Aragón que pretendían el Maestrazgo para el joven
D. Alonso, y estorbó la entrada a Lope de Vega, caudillo del partido aragonés,
viendo asolada en venganza su campiña.
En 1449 era corregidor Pedro Barba,
recaudador Juan González y alcalde el bachiller Rodrigo, su sobrino, los cuales
validos de su influjo y del auxilio de sus parientes, cristianos nuevos casi
todos, gobernaban con tal violencia y tiranía que los robos y muertes cometidas
exasperaron a los caballeros y súbditos de la Orden, y hasta pusieron a algunos
ciudadanos de parte de los ofendidos. Temiendo ó afectando temer que iban a ser
robados, armáronse la noche del 18 de Junio más de trescientos conversos, y mientras
otros de su raza, juntamente con los cristianos viejos, dormían sosegados, corrían
ellos en tumulto por la población, amenazando abrasarla con fuego de alquitrán.
Repitióse la alarma el 7 de Julio, y el bachiller Rodrigo, rodeando la plaza de
fuerza armada, quiso prender á D. Gonzalo Manuento, comendador de Almagro, que
se hallaba en la ciudad; pero libertado por los regidores y ornes buenos, que deseaban
paz, volvió al siguiente día el comendador con gran golpe de gente, y
apoderándose de una puerta empeñóse dentro de los muros un recio combate, durante
el cual murió de un saetazo. Sin embargo, tras dos días de lucha, quedó por sus
parciales la victoria, y corrió la sangre de los conversos, y abrasó el fuego
sus casas, y el alcalde y su hermano Fernando, muertos a lanzadas, fueron
colgados en la plaza de una picota con 20 cadáveres de los suyos.

La Plaza Mayor un día
de mercado a principios del siglo XX
Muerto en 1474 D. Enrique el Impotente, y
dividida la nación en bandos con motivo de la sucesión a la corona, el Maestre
de Calatrava D. Rodrigo Téllez Girón, joven a la sazón de 16 años e hijo
bastardo de D. Pedro Téllez Girón —pretendiente a la mano de la infanta y después
reina Isabel, y que murió, tal vez envenenado, en su Castillo de Villarubia— fue
de los primeros que lomaron el partido de Dª. Juana, llamada la Beltraneja, y
de su marido el rey de Portugal, siguiendo en esto los consejos de su primo el
Marques de Villena y de su hermano el Conde de Ureña, en cuyo poder se
encontraba Dª. Juana. Persistiendo Ciudad-Real en su fidelidad a Dª. Isabel, a
la que había prestado pleito homenaje en manos del mismo D. Rodrigo, verificándose
este acto con singular regocijo y representando a la población sus cuatro
regidores Fernando Treviño, Fernando Oliver, Fernando de Torres, y Fernando de
Foces, el citado Maestre reunió en Almagro300 soldados de ¿caballo, freires, y
2.000 peones, seglares, con los que se proponía hacerla suya, alegando no sé
qué donación de Sancho el Bravo, y cabeza de la Orden. Dícese por unos
historiadores que la ciudad resistió denodadamente a las tropas del Maestre,
habiendo hecho una defensa heroica, en la que fue herido y de sus resultas
murió D. Rodrigo del Pulgar y Poblete, padre del de las Hazañas y pariente de
D. Luis Osorio, después obispo de Jaca, uno de los que con más ardor abrazaron
la causa de los reyes católicos; y que la reina agradecida les escribió el 24
de Abril de 1475 una carta encomiando sus virtudes cívicas. D. Rodrigo del
Pulgar había corrido a la defensa de su pueblo natal, y sus paisanos le
encargaron la dirección y jefatura de las tropas. Y supónese por otros
historiadores que, abiertas pérfidamente las puertas, el Maestre entró en la
ciudad, reduciéndola a servidumbre, habiendo sido decapitados muchos vecinos
principales, y azotados con mordaza en la boca los plebeyos; pero que enviados
por los reyes, acudieron en su auxilio con numerosa hueste el Conde de Cabra y
el Maestre de Santiago, D. Rodrigo Manrique; y unidos los oprimidos a los libertadores
arrollaron en sangrienta lid al de Calatrava de calle en calle hasta arrojarle
de su recinto. Pero lo que parece completamente averiguado es que el Maestre
con ardidosa traza se apoderó del Alcázar, y que los católicos reyes, por esto
y por asegurar la paz, determinaron arruinar las casas fuertes y hacer donación
y gracia de su palacio a Fernando Cerrera, natural de la ciudad y apoderado de
SS. AA., despachándole cédula de posesión en Valladolid el 15 de Agosto de
1475. Poco tiempo después mandaron reparar los muros, fomentar el laboreo de
las minas y escoger para su propia escolta cien arcabuceros.
De entonces sin duda data el nombre que
tienen algunas calles de la ciudad, tales como la de la Lanza, del Caballo, de
la Lentejuela, de la Sangre, de la Mata y de la Cuchillería; y también aunque
alguna sea de fecha anterior, la de Ballesteros, de los Reyes, de los Infantes,
de Caballeros, de Calatrava, de Granada y la Morería.
Vista de la Plaza
Mayor a principios del siglo XX durante un acto castrense. Imagen del Centro de
Estudios de Castilla-La Mancha
En 1483 se estableció en Ciudad-Real, como
rango propio do una capital, el Tribunal de la Inquisición, teniendo por primer
presidente a Pedro Diaz Cotane, licenciado en teología y canónigo de la
catedral de Burgos, y su asiento en el mismo sitio que ocupa la casa del Sr.
Conde de Montesclaros, calle del Lirio, núm. 2; y aunque en breve fue
trasladado a Toledo, no por eso dejó de ejercer con aprovechamiento su santo
oficio, pues que en los cinco autos de fe de 1484 fueron quemadas según el
abate Mongaillard tres mil trecientas setenta y siete personas, siéndolo:
El 13 de Febrero.......................
750
El 2 de A b r i l ........................
800
El 7 de Mayo............................
750
El 16 de Agosto........................
127
El 12 de Diciembre................... 950
Total.......................................
3.377
Por los años de 1487 y hallándose en
Málaga los citados reyes, pidieron a Ciudad-Real gente y subsidios, que se
apresuraron a llevar, por lo que agradecidos a este servicio y atendiendo
también al céntrico sitio que aquella ocupa en medio de la Mancha y entre Castilla
y Andalucía, otorgaron privilegio, que fue expedido en Madrid a 30 de Octubre
de 1494, para establecer en ella una Real Audiencia y Chancillería, con título
de perpetuidad, la misma que por ennoblecer a Granada trasladaron en 1505 con
calidad de por ahora, tanto que al salir el sello
real dijo el pregón que iba depositado a dicha ciudad.
Las diferencias entre Ciudad-Real y la
Orden de Calatrava no terminaron con el poder de ésta absorvido por la corona;
de la adquisición de casas y bienes en el término de la primera hallamos
todavía excluidos en 1506 los caballeros de Calatrava -y Alcántara; del
desempeño de su Vicaría eclesiástica en 1520 los naturales del Campo de
Calatrava; del cargo de regidor en 1526 los comendadores, y hasta en 1542 vemos
retoñar con nuevo brio las tradicionales contiendas.
Pero libre ya Ciudad-Real de sus
implacables enemigos, vió aumentar su población durante el reinado de Dª.
Isabel y D. Fernando, y de sus sucesores hasta Felipe III, floreciendo en ella
la industria en tales términos que llegó a poseer las mejores fábricas de Castilla,
donde se curtía una inmensa cantidad de pieles y se-hacia el comercio de
guantes en grande escala.
Otra vista de la
Plaza Mayor en la segunda década del siglo XX
El decreto de 11 de Setiembre de 1609 dado
por el último rey citado contra los moriscos, y según el cual se les obligó a
salir de España, hirió de muerte la industria y la agricultura de nuestro país,
y Ciudad-Real quedó cusi destruida, porque alejándose de ella más de cinco mil
ricos propietarios y comerciantes, con sus bienes y sus riquezas, se arruinaron
sus abandonadas fábricas y quedó sumida en la miseria, yermos los campos y
desierta la población, no habiendo bastado después nada para volverla su
comercio, su industria y el grado de prosperidad que en aquellos tiempos
alcanzó.
Queriendo Felipe IV recompensar al Duque
de Aveiro sus servicios le consignó reñías; y, entre otras cosas, le hizo
merced de Ciudad-Real en 1640, lo cual dio motivo á que una comisión compuesta
de cinco personas de las más ricas de la población se acercase al rey, y le arrancara
la promesa de que la ciudad no sería enajenada de la corona de Castilla.
En tiempo de Carlos II fue nombrada
Ciudad-Real cabeza de partido para conocer de millones en el Campo de
Calatrava, librándose real privilegio y hasta tercera carta, a fin de serlo
también en lo eclesiástico con Vicario, Juez ordinario de la ciudad, partido y Campo
de Calatrava, que subsiste desde el siglo XVII con casa propia.
Ciudad-Real, finalmente, fue declarada
capital de provincia por las Cortes en 24 de Abril de 1814, y cuando se hizo la
última división de España en provincias; y la Junta eclesiástica en 1834 la
marcó para silla episcopal, lo cual se hubiera ya verificado a haberse cumplido
en esta parte el concordato últimamente celebrado con la Santa Sede.
Hasta aquí la historia de la ciudad,
prescindiendo de hechos contemporáneos por ser de todos conocidos: ahora la
presentaremos tal cual la han dejado las mejoras que ha recibido en los últimos
diez años, y con las cuales, si bien no ha despertado de su abatimiento y
postración, háse logrado al menos volverla parte de lo mucho que había perdido.
El escudo de Ciudad
Real en el interior del viejo ayuntamiento