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viernes, 10 de julio de 2026

UNA DE LAS MUJERES MÁS VIEJAS DEL MUNDO ERA DE CIUDAD REAL

 

Bernarda Patón recibiendo la felicitación del Obispo-Prior D. Juan Hervás cuando cumplió 121 años. Portada del diario Lanza el 22 de agosto de 1955


Bernarda Patón del Hoyo ha cumplido los ciento veinte años, y en toda su vida tomó un medicamento

La única superviviente del último centenario, el VI, de la fundación de Ciudad Real es Bernarda Patón del Hoyo, que cumplió ciento veinte años el 20 de agosto de 1954. Se trata de un caso de longevidad poco frecuente, tan poco común, que es posible que Bernarda sea uno de los pocos seres que aún vivan después de tanto tiempo.

Lo primero que hace Bernarda es señalarnos un cuadro en que aparece el documento que atestigua la fecha de su nacimiento y enseñarnos unas fotos en las que aparece junto al obispo prior de las Ordenes Militares, que cada año ha ido a visitarla en el día de su cumpleaños para entregarle un donativo. El pasado, de manera expresa, el doctor Echevarría Barrena, recientemente fallecido, le redondeo la cantidad dándole 25 pesetas de más, y buena prueba de la memoria de Bernarda para las cosas que ocurrieron hace un siglo como para las que se produjeron hace un año, en que esta, nada más ver al prelado, le dijo:

-Señor obispo, descuénteme cinco duros que me dio de más la última vez.

Hemos visitado a Bernarda para que nos hable de ella y de Ciudad Real y le hemos preguntado si recuerda lo que ocurrió en la capital hace cien años, cuando el VI centenario de su fundación.

-Me acuerdo de muchas cosas ¿sabes, hijo mío?, pero si era cosa de discursos y todo eso…, seguro que no fui. A lo que yo no faltaba nunca era “La Pandorga” (fiesta popular manchega) y a los “mayos”.


Bernarda Patón junto al Obispo-Prior D. Emeterio Echevarría



Nuestra Bernarda es una mujer de genio alegre, fuerte y recto, aparte de fervorosa creyente. Nació -según ella nos cuenta- en una noche de tormenta. Que tormenta seria lo aclara ella diciendo que el 20 de agosto de 1834 cayó sobre Ciudad Real y su término tan gran cantidad de agua y pedrisco, que su madre, que la había traído al mundo unas horas antes de empezar “el concierto”, hubo de salir con la criatura en brazos del chozo en que vivían y buscar refugio en lugar más seguro.

Desde niña trabajó siempre la tierra, y la azada fue el único instrumento con el que, en crudos inviernos y calurosos veranos, curtió su naturaleza. Nunca estuvo enferma y no ha salido de Ciudad Real, salvo al ser arrollada por una caballería, hubo de trasladarse a Madrid para ser curada. No ha tomado jamás un medicamento.

De su matrimonio tuvo nueve hijos, muriéndosele cuatro. De los que le viven, el mayor ronda los setenta años, y el menor, cincuenta y seis. Estos han dado a Bernarda veinticinco nietos y quince bisnietos que viven en la actualidad.

Evoca sus recuerdos infantiles más lejanos:

-Siendo muy joven y viviendo con mis padres en un chozo en el campo, llegó hasta allí una partida de soldados carlistas, al mando de “el feo cariño” y “el cabo Peco”, que combatieron por estas tierras. ¡Que susto, Dios santo! En mi choza terminamos por hacer comida para todos.


El Correo Gallego. Número 25361 - 19 de abril de 1955


-Años después visitó Isabel II esta ciudad. Hubo muchas fiestas, y mis padres no me dieron permiso para venir desde el campo. Me escape de casa sin zapatos, pues me los había escondido mi madre. Cuando regresé de los festejos que se organizaron tuve otros con mi familia. Y me dieron una buena paliza.

-¿Sabe usted leer y escribir?

-No. En mis tiempos solo aprendían los hombres. Pero conozco las letras de los anuncios y las “entiendo”.

Cuenta el refrán que los niños y los viejos dicen la verdad. Bernarda, que aparte de ser una vieja de las más viejas es tan llana como la tierra que la vio nacer y enormemente sincera, nos responde cuando la preguntamos cual ha sido la mayor amargura de su vida:

-Mi mayor amargura fue no haberme casado con mi primer novio. Se opusieron sus padres por cuestión de intereses. El pobre hombre “desesperao” se marchó a la guerra de Cuba. Cuando volvió ya estaba yo casada.

Aun se emociona esta mujer cuando se destapa el frasco de sus esencias sentimentales. Le preguntamos que diferencia encuentra entre las costumbres de ahora y las de hace un siglo:

-Entonces no había tanta vanidad, porque no había el destrozo de dinero que hoy se hace. Un vestido nuevo duraba para “tres ferias”.

Hemos dejado a Bernarda sentada en su sillón, del que casi no se mueve. Pero es feliz, y ese es su mejor premio.

El Correo Gallego. Número 25361 - 19 de abril de 1955


Bernarda Patón falleció en 1956 tal y como informó lanza en su número del 2 de enero del citado año

jueves, 9 de julio de 2026

CIUDAD REAL EN PUEBLO DIARIO DEL TRABAJO NACIONAL EN 1945

 



Pueblo fue un periódico vespertino español que existió durante la Dictadura de Franco. El diario era propiedad de los sindicatos verticales del régimen, y en su momento llegó a ser uno de los tres periódicos más importantes de España.

En octubre de 1945 dedicó un extraordinario a Ciudad Real, en el cual se informa de las obras acometidas en la ciudad y las que se estaban realizando, destacando la construcción del nuevo Mercado de Abastos, la Cámara Propiedad Urbana, la Delegación de Hacienda y viviendas protegidas. Junto al texto se reproducen imágenes históricas de la construcción de dichos edificios.



miércoles, 8 de julio de 2026

POR MAYORIA ABSOLUTA ES ELEGIDO PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE COFRADÍAS EMILIO MARTÍN AGUIRRE

 

Foto: Rueda Villaverde “La Tribuna de Ciudad Real”


El Pleno de la Asociación de Cofradías de Semana Santa de Ciudad Real, reunido ayer tarde para elegir a su nuevo presidente y, con él, a la Comisión Permanente que lo acompañará en el cargo durante los próximos cuatro años de mandato, acordó por mayoría absoluta elegir a Emilio Martín Aguirre como nuevo Presidente de la Asociación de Cofradías.

Emilio Martín Aguirre, actual Hermano Mayor de la Cofradía de La Flagelación, obtuvo 13 votos a favor frente a los 10 del otro candidato, José Manuel Moreno Mascaraque, Hermano Mayor de la Hermandad de Las Palmas. El voto restante, de las 24 hermandades que componen el Pleno ha sido un voto en blanco.

A la salida del Pleno, Martín-Aguirre manifestaba su alegría por haber conseguido que las cofradías «hayan depositado su confianza» en mi persona y su programa para luchar por la Semana Santa ciudadrealeña.

Sobre su  programa dijo que es “ambicioso” y cuyo primer objetivo es la reforma de los estatutos y de los reglamentos de la Asociación de Cofradías, así como pulir ciertos aspectos que redunden en “mejorar la imagen de la Semana Santa de Ciudad Real”.


Foto: Rueda Villaverde “La Tribuna de Ciudad Real”


EL programa presentado por Martín-Aguirre y que ha obtenido la mayoría absoluta del Pleno de Hermanos Mayores es el siguiente:

El presente proyecto de candidatura nace con el objetivo de impulsar una Semana Santa más cohesionada, participativa y adaptada a los nuevos tiempos, sin perder la esencia, la tradición y el valor patrimonial que la definen. Las propuestas incluidas se estructuran en torno al fortalecimiento de las hermandades, la mejora organizativa y la proyección cultural y social de la Semana Santa.

  • Organización interna de la Asociación de Cofradías: Redacción de nuevos Estatutos y Reglamentos, en los cuales se debe recoger la realidad actual de nuestra Semana Santa. En cuanto a los reglamentos hay que realizar uno nuevo del Guardapasos, y otro que incluya todo el régimen disciplinario de la Asociación y de nuestras procesiones.
  • Realizar cuantas reuniones de trabajo con las hermandades sean necesarias, para llevar al Pleno los acuerdos previamente alcanzados en ellas.
  • Recuperar la ayuda económica de instituciones como la Diputación, Junta de Comunidades, Cajas de Ahorro, Asociación Provincial de Hostelería y empresas privadas.
  • Realizar un estudio del impacto económico de nuestra Semana Santa.

Foto: Clara Manzano “Lanza”. Martín-Aguirre charla con Moreno, tras el final de la asamblea en la que ha salido elegido presidente de la Asociación de Cofradías de Ciudad Real.


  • Aprobar un nuevo reparto equitativo de las subvenciones que ampare toda la realidad actual de nuestra celebración pasional.
  • Recuperar las actividades culturales y de convivencia entre hermandades con conferencias, mesas redondas y exposiciones, intentando estrechar lazos de colaboración con instituciones culturales de nuestra ciudad.
  • Crear un centro que recopile un archivo histórico y digital de nuestra Semana Santa, abriendo un dialogo con el Ayuntamiento sobre el futuro del Convento de las Terreras.
  • Abrir un dialogo con el Obispo y el arciprestazgo de Ciudad Real, para que las imágenes titulares que aún no tienen culto público durante todo el año lo tengan. Dialogar sobre la apertura de días disponibles para que hermandades de nuestra Semana Santa puedan cambiar si lo creen oportuno su día de salida.

  • Recuperar espacios de culto entre las 24 Cofradías, como el desaparecido Vía Crucis de nuestra Asociación.
  • Realización de publicaciones conforme a la categoría de nuestra Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional, debiendo ser un medio más para difundir los valores de nuestras corporaciones.

Foto: Clara Manzano “Lanza”. Uno de los representantes de las cofradías que han participado en la votación felicita a Emilio Martín-Aguirre, tras su elección.


  • Que las redes sociales de la Asociación sirvan para difundir durante todo el año la actividad de nuestras hermandades y Asociación, así como Arreglo de los desperfectos que tiene el Guardapasos, intentando que las instalaciones en el mismo crezcan y estén al servicio de las cofradías y hermandades, aumentando las medidas de seguridad de este espacio. Crear en la sala de salidas procesionales, una exposición permanente de enseres y patrimonio de las hermandades con una renovación anual de los mismos, para su visita y divulgación durante todo el año entre turistas, cofrades y colegios.
  • Los jóvenes son el futuro de nuestras hermandades, por este motivo con el fin de canalizar la acción de la Asociación con respecto a los jóvenes, se creará una Comisión de Juventud que estará formada por un miembro perteneciente a todos los grupos jóvenes de las cofradías de nuestra Semana Santa. Esta comisión será la encargada de elaborar un programa de actos común anual, intentando que se celebre en nuestra ciudad un encuentra nacional de jóvenes cofrades.
  • Carrera oficial. Su terminación y mejora cuyo montaje debe estar instalado desde el Domingo de Pasión, creando una venta de sillas directa en ella que repercute en los ingresos de nuestra Asociación.
  • Recuperar la presencia en los encuentros y congresos nacionales cofrades, que ponga a nuestra ciudad como lugar de referencia de la Semana Santa a nivel nacional, y que sirva para divulgar nuestra celebración nacional.
  • Mesa de trabajo sobre la procesión del Resucitado.
  • Mesa de trabajo para solicitud de Interés Turístico Internacional de nuestra Semana Santa.

Foto: Clara Manzano “Lanza”. Felicitaciones a Martín-Aguirre por representantes de cofradías que han tomado parte en el Pleno


La candidatura está formada por:

Presidente:  Emilio Martín Aguirre.

Vicepresidente: José Luis Burgos del Rio.

Secretario: Luis Alberto Selas Alcázar.

Vicesecretario: Pedro Lobo Guzmán.

Tesorero: Jaime Pascual Dondarza.

Vicetesorero: Manuel Alcázar Alcántara.

Vocal: Antonio Tercero Cerro.

Vocal: Laura Arroyo Naranjo.

Vocal: Agustín Sánchez Casas.



martes, 7 de julio de 2026

AGUAS Y BAÑOS HERVIDEROS DE FUENSANTA

 

Vista del hervidero de baño. Fotografía Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

A quince kilómetros de la capital, en el término municipal de Pozuelo de Calatrava en la carretera que une Ciudad Real con Aldea del Rey-Calzada de Calatrava, vemos en la actualidad los restos de uno de los balnearios más famosos con que contó el centro España “Aguas y baños de Hervideros de Fuensanta”, cuyos restos están destinados en la actualidad a una granja ganadera.

Los Hervideros de Fuensanta era un manantial de aguas termales (hervidero) fruto de la actividad hidrotermal vinculada al volcanismo del Campo de Calatrava. Sus aguas, bicarbonatado ferruginosas acidulas, están indicadas principalmente en las enfermedades cardiovasculares del sistema nervioso (neurosis) y del aparato digestivo (gastritis, gastralgias, dispepsias). Las primeras noticias escritas sobre estos hervideros son del siglo XVI, y a lo largo de los años sus aguas fueron ganando fama por sus propiedades medicinales. Las gentes de la comarca acudían al manantial y se bañaban desnudas en él y muchas sanaban, por lo que la fama del hervidero se fue extendiendo, convirtiéndose el lugar con la llegada de gente de forma masiva, en un lugar con cierto desorden.


Vista del interior del balneario a principios del siglo XX. Fotografía Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

En el siglo XVIII el infante don Gabriel, propietario de la Dehesa de Villafranca, correspondiente a la Encomienda de Calatrava, para facilitar el albergue y comodidad de las cientos de familias que acudían al hervidero, mando construir hacia 1750 un estanque de 15 pies de lado, con cinco gradas de piedra caliza y algunas dependencias donde pudieran albergarse los bañistas.

Años mas tarde el infante don Carlos María de Borbón, sobrino del infante don Gabriel y heredero de la Dehesa de Villafranca, pensó en dotar al balneario de un establecimiento digno de su importancia, contrayéndose casa para operarios, capilla y hospedería. Entre 1833-1850 los hervideros pasaron a ser propiedad del tesoro público, y en 1840 la partida carlista de los Palillos los arrasó.


Al balneario acudía gente de toda condición esperando sanar sus dolencias. Fotografía Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.


Con la ley General de desamortización del 1 de mayo de 1855, planificado por Madoz, los baños salieron a subasta pública y fueron adquiridos por el militar y geógrafo Francisco Coello de Portugal y Quesada. Bajo su propiedad se realizan obras en los baños construyéndose dos edificaciones separadas, una la construcción de habitaciones bajas sin enlosar, a teja vana y sin cocina (que constituyeron el edificio que se llamó Triana); dos el edificio de la fonda. Este último estaba compuesto de un cuerpo central con una galería o pórtico de 13 arcos, que tenía la administración, despacho del director, comedores y habitaciones de los bañistas, terminado a cada extremo por dos torreones, con cuartos que se alquilaban. En el extremo norte estaba el salón de reuniones con un piano y, dentro de él, un oratorio. También se levantó una cubierta de madera para proteger del sol el hervidero grande.

En 1869 los baños pasaron a ser propiedad de Andrés Arango y en 1878 a ser propiedad de José y Antonio Beneytez que realizaron obras que afectaron principalmente en el edificio de la fonda y que supusieron la mayor transformación en la historia del balneario, construyéndose tres cuerpos más de habitaciones con sus galerías, que se amueblaron de lujo, y se plantaron árboles, comenzando el arreglo de la carretera que unía Ciudad Real con el balneario.


Comedor de primera del balneario a principios del siglo XX. Fotografía Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

El balneario siguió recibiendo mejoras y en 1892 siendo propietaria Cesárea Beneytez el edificio rodeado por arboledas formando paseos con asientos de piedra, ocupaba un inmenso espacio rectangular, con jardín central, rodeado de galerías espaciosas que daban acceso a todas las dependencias, despacho de medico director, capilla, salas de reunión y recreo, comedores, cocina y corral.

A finales del siglo XIX y principios del XX el balneario se encontraba en pleno apogeo, con adecuadas instalaciones, con todo género de adelantos, que provocaron una gran afluencia de bañistas, mayormente de clase social acomodada. En aquella época constaba de dos manantiales. En el grande se hallaba una piscina cubierta por una marquesina, y el hervidero pequeño era la fuente destinada a bebida. El agua brotaba de abajo arriba por entre las junturas de la roca caliza, desprendiendo multitud de burbujas. El aforo grande del hervidero fue de 100 litros por minuto, con unos 20º de temperatura y de 18 litros por minuto a una temperatura de 17º en el pequeño hervidero.  Este se encontraba a unos cincuenta metros de la piscina y al lado de la iglesia, bajo al advocación de Santa Cecilia.

 

Hervidero pequeño donde se cogía el agua para beber. Fotografía Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

El balneario siguió funcionando hasta la Guerra Civil Española, que fue ocupado por tropas y destinado a cuartel, quedando en estado deplorable al termino de la misma. Aunque hubo intentos de rehabilitarlo en los años cuarenta del pasado siglo, no se conseguido, y el edificio fue destinado a cuadras y granja ganadera.

Emilio Martín Aguirre


Vista de la capilla. Fotografía Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.

 

lunes, 6 de julio de 2026

PERIODICOS Y PERIODISTAS DE ANTAÑO “VIDA MANCHEGA” Y “EL PUEBLO MANCHEGO” DE CIUDAD REAL (II)


Reportaje gráfico del lugar y personas que realizaban “Vida Manchega” en la imprenta de Enrique Pérez en la calle Caballeros


Para mí fue aquélla una feliz iniciación en la vida literaria, algo así como un fogueamiento, a la vez que un continuado ejercicio intelectual en el que yo procuraba no concederme reposo. Leía mucho, escritores rusos y franceses del siglo XIX sobre todo, y procuré digerir, no sin grandes esfuerzos, a los alemanes Chopenhauer, Niestzche y Kant. Fue entonces cuando conocí a José Domingo de Mena y a Ángel G. Lugea. Domingo de Mena era cabo de Ingenieros y tenía ya terminada o próxima a terminar la carrera de abogado. Como escritor, en prosa y verso, era la corrección personificada. Lugea, perteneciente a un Cuerpo de Infantería, era un extraordinario poeta bohemio y un bebedor empedernido.

Nos reuníamos los ratos libres —no recuerdo qué extraña coincidencia nos hizo conocernos, estimarnos y ser inseparables mientras estuvimos en África —en una taberna, que más tenía de antro plutónico, de la calle Real. Allí hablábamos de literatura y de allí salió la idea de rendirme un homenaje de amistad y cariño en las páginas de “Vida Manchega”. Acepté emocionado aquella prueba de fraternal simpatía, y con los versos a mí dedicados por aquellos excelentes poetas, “Vida Manchega nos dedicó una página, ilustrada con nuestros retratos, bajo el título de “Soldados Españoles”, en la que en honor al Ejército y a los que visten el honroso uniforme militar, se enaltecía a tan preclaros soldados como Garcilaso, Ercilla y Cervantes, que, a la vez, supieron honrar las Armas y las Letras.


El Pueblo Manchego fue un periódico publicado en Ciudad Real entre 1911 y 1938


Mi modesta pero entusiasta labor en las páginas de “El Pueblo Manchego” y de “Vida Manchega” no caía por completo en el vacío. Recibía plácemes y frases de aliento que me animaban a proseguir en el camino emprendido y eran al mismo tiempo como un bálsamo para mi espíritu. Uno de estos plácernes lo recibí del propio obispo prior, de las Ordenes Militares de Ciudad Real, doctor Gandásegui que seguía con interés mi labor en aquellas publicaciones, por ‘‘resultarle sumamente simpático que esta labor la realizase un soldado”.

No hay para qué decir que mi labor era desinteresada y gratuita, pero cualquiera me venía a mí, a mis veinte años, con monsergas de dinero. El mundo era mío y el porvenir también. Yo procuraba que, fuera de Mena y de Lugea, nadie más supiera nada de mis andanzas literarias y periodísticas. Tuve que hacer una excepción, sin embargo, y fue con mi compañero de trabajo en la oficina. Se llamaba Fernando Pérez Fernández y era hermano de Perico, el ilustre colaborador del inolvidable Muñoz Seca, y también, recientemente, desaparecido del mundo de los vivos. A Fernando, por ser hermano de Pedro, lo consideraba yo como incurso en el oficio de escritor y me sinceraba con él sin ningún inconveniente.

Ya libre de mis compromisos militares fui a residir poco después a Cartagena. En Cartagena se publicaban, como periódicos importantes, “El Porvenir” y “La Tierra”. “El Porvenir” lo financiaba y lo dirigía Manuel Dorda y “La Tierra”, Joaquín Payá. Más tarde se fundó un gran semanario de carácter político y literario, “Cartagena Nueva”, dirigido por el abogado y propietario Pablo Sanz. Yo comencé mis tareas de colaboración en “El Porvenir” y, a su vez, en ‘‘Cartagena Nueva”. En Cartagena conocí a muy buenos escritores y periodistas. A Pepe Abdón Martínez y a su padre, don José, conocido por el pseudónimo de “Cyrano” y fundador del semanario de este mismo nombre. En “Cyrano” también colaboré, y antes, creo, que en “El Porvenir”.

A Miguel Pelayo, a Carmelo Martínez Peñalver, a José Pérez Alonso, a Jiménez de Letangia Pepe Conde, a Manuel Cortina, a Pepe Iglesias, a Orencio Bernal y algunos otros. Los conocí, los traté y fui amigo de todos, sin excluir a Vicente Pérez Pascual, el fino autor de “Diálogos Amatorios”. Pero bueno será dejar toda esta sarta de evocaciones para otro artículo.

Juan del Sarto. Gaceta de la Prensa Española, nº 97, Madrid marzo de 1956


Cabecera de diarios que se publicaban en la provincia en tiempos de “El Pueblo Manchego”

 

domingo, 5 de julio de 2026

PERIODICOS Y PERIODISTAS DE ANTAÑO “VIDA MANCHEGA” Y “EL PUEBLO MANCHEGO” DE CIUDAD REAL (I)

 

Banco con publicidad del desaparecido diario “El Pueblo Manchego” en la Plaza del Pilar en los años veinte del pasado siglo


No puedo dejar de referirme a estas publicaciones que marcaron un hito en mi vida de escritor novato. Menester será primero que haga un poco de historia y que hable de mi estancia en Valencia allá por los años de 1912, cuando hacía el servicio militar. Fui a parar al Cuerpo de Intendencia, por recomendación y consejo de un tal coronel Muro, amigo de mi padre. El cuartel de Intendencia estaba en la Plaza del Pilar y próximo a ésta la calle de Don Juan de Austria, donde estaba la redacción del diario “El Pueblo”, que dirigía el diputado republicano Félix Azzati.

Los días francos de servicio, pero siempre de uniforme, yo asistía a una pena medio militar, medio literaria, que se reunía en el café de la Paz, en la calle de este nombre, y que era por aquel tiempo la más céntrica y elegante de la hermosa capital levantina. A la peña del café de la Paz me llevó David Ros, sargento de Artillería, y que además de amigo simpatiquísimo de todos los de mi casa, cuando era estudiante, sentía por mí una exaltada admiración literaria que logró comunicar a todos los de la peña.

Esto estuvo a punto de perjudicarme grandemente, pues un día, alguien del grupo y sin duda con la mejor intención del mundo, me propuso que fuese a ver a Félix Azzati y le ofreciese mi colaboración para “El Pueblo”. Naturalmente, yo rechacé de plano la insinuación, haciendo constar ante todos, no sólo lo comprometido de mi situación, como militar que era, sino que no eran los ideales de “El Pueblo” ni los de su director, precisamente, los que a mí me habían inculcado. Sin embargo, algo debió rodar la bola cuando llegó hasta el mismo cuarto de oficiales de mi cuartel. Un día cualquiera me llamó el capitán Almela, y con un tono paternal y amistoso, me habló del rumor que había corrido acerca de mi supuesto contacto con “El Pueblo” y con Azzati. Me aconsejó que, a ser posible, me abstuviese de escribir mientras llevase el uniforme, al menos en Valencia, y me aseguró, sonriendo y estrechándome la mano, que ni él ni ninguno de mis otros superiores habían creído nada de aquello, por lo que podía estar tranquilo y no preocuparme de nada.


Vida Manchega fue una revista gráfica que se editó en Ciudad Real entre 1912-1920


Al año de mi estancia en Valencia, fui sorteado para África. Ya en Larache, después de pasar unos días en Cádiz, en la misma fonda y calle de Flamencos de que habla Pío Baroja en su novela de navegantes “La estrella del Capitán Chimista”, mi hermano Francisco, que estaba en Ciudad Real de redactor jefe del diario “El Pueblo Manchego” y de la revista semanal “Vida Manchega”, me escribió pidiéndome impresiones de África para sus publicaciones. “El Pueblo Manchego” y “Vida Manchega” eran de una Empresa católica y solvente, por lo que no tuve ningún inconveniente en acceder a los requerimientos de mi hermano cuyo sólo propósito era darme una oportunidad de entrenamiento en las páginas de aquellos periódicos.

“Vida Manchega” tenía un formato similar al de “Mundo Gráfico” y al de otra revista, también semanal, editada en Málaga y cuyo título escapa en estos momentos a mi memoria. La revista manchega tuvo una gran acepción entre los escritores madrileños que entonces estaban ya en candelero. Compartía las tareas de redacción con mi hermano Isaac Antonino, que usaba el pseudónimo de “Aviceo”, y que antes se había pasado en Madrid algún tiempo, no sé si trabajando ya en algún periódico o simplemente como paseante en Cortes.

Completaba el “cuadro” de redacción de aquellas simpáticas publicaciones —que financiaba el industrial y comerciante de Ciudad Real don Enrique Pérez— Francisco Herencia, que publicaba sus trabajos con el pseudónimo de “El Pájaro de Lesbia”. Francisco Herencia era un caso de vocación periodística y de honradez personal extraordinarias. De humilde extracción social, consiguió, a fuerza de tenacidad y de sacrificios, estudiar dos carreras —abogado y maestro nacional— y actuaba en “El Pueblo Manchego” de gacetillero y redactor de sucesos. Ganaba treinta pesetas al mes. Mucho después supe que Paquito Herencia se había casado con una rica heredera de la Mancha y había llegado a ser alcalde de Ciudad Real.


Vida Manchega se realizaba en la imprenta de Enrique Pérez en la calle Caballeros


No sé si llegaba a veinte duros mensuales lo que ganaban “Aviceo” y mi hermano, más cinco o seis duros de gratificación por su intervención en “Vida Manchega”. Por las firmas que aparecían en sus páginas, cualquiera hubiera dicho que esta revista se editaba en Madrid. Entre los colaboradores que recuerdo y que enviaban directamente sus trabajos a “Vida Manchega”, estaban Concha Espina, Emilio Ramírez Ángel, Rafael López de Haro, José Francés y otros muchos de igual nombre y categoría literaria.

Yo no hacía reportajes entonces, afortunadamente. Suponía que un escritor tenía que escribir lo que se le antojara, siempre que fuera bueno, y no hacer cosas de pie forzado, sobre todo esa horrenda modalidad de la interviú y de las encuestas, que tantas posibilidades naturales han frustrado y tantas publicaciones han convertido en pasto de corredor y portería. En África y en mis primeros tiempos yo escribía eso, impresiones, “mis impresiones”, en la forma más correcta y literaria posible. Si la impresión era puramente objetiva me limitaba a describir, y si era subjetiva siempre iba aderezada con ringorrangos de un casi exasperado romanticismo, que en aquella edad —poco más de veinte años— me parecía inevitable y tan pegado a mi temperamento como la piel lo está al músculo.

Juan del Sarto. Gaceta de la Prensa Española, nº 97, Madrid marzo de 1956

 


sábado, 4 de julio de 2026

DESARMANDO A LA POBLACIÓN

 

Antigua fábrica de gaseosas en el Prado. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, fondo Morales

 

Ciudad Real 15 de septiembre.= En la misma noche hemos sabido que por la fuerza armada y con la asistencia de los celadores de policía de esta capital, se han sacado de varias casas de ella, respetables algunas por las buenas cualidades de sus dueños, las armas que con las oportunas licencias de policía tenían para la defensa de sus personas e intereses. Ya por otra vez se practicó igual operación en este pueblo, y a algunos sujetos que se las han sacado anoche con la incomodidad de la deshora, les fueron devueltas, de modo que esto aparece bastante singular. Llegue el tiempo en que disfrutamos sin azares la libertad que proclamamos, y sea respetado en su asilo el ciudadano pacífico y honrado. No gustamos de procedimientos ruidosos, si el mismo efecto puede conseguirse sin ellos. Por otra parte, si algún día se presentase una fuerza facciosa, que si bien no lo esperamos al fin es posible, ¿cómo había de resistirla esta población desarmada? Entraría en ella y haría cuanto quisiese, porque su milicia urbana es cortísima y todavía no la hemos visto uniformada, armada ni en estado de hacer una gran resistencia. Se quería imponer a la población el castigo de la ley, y no sería a nuestro entender muy justo si se la desarmara. Tómense enhorabuena tales providencias con el hombre malo o sospechoso, pero no se confunda con esta clase el honrado traficante, labrador pacifico ni demás conocidos por su nunca desmedido buen obrar; esto en nuestro entender debe contribuir a consolidar más y más el gobierno de nuestra Reina.

Mensajero de las Cortes. Viernes 19 de septiembre de 1834