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jueves, 28 de marzo de 2019

HISTORIA DEL PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL (I)


Decoración del escenario del Teatro Cervantes, durante el pregón de la Semana Santa de 1952

El Pregón de Semana Santa es el gran evento cofrade que precede a los días en que celebramos,nuestra Semana Santa, organizado actualmente por la Asociación de Cofradías  de Ciudad Real, que a lo largo de la historia ha sido organizado por diferentes asociaciones y ha tenido varios formatos. El primer pregón se organizó en el año 1946 en el entonces Casino de nuestra ciudad, actual centro cultural, en plena reorganización de nuestra Semana Santa, tras la destrucción de casi todo el patrimonio artístico, por los partidos de izquierdas del Frente Popular de la II Republica Española.

A este primer pregón que se celebró en el año 1946, le sucedieron muchos pregones, que no tuvieron continuidad en el tiempo hasta el año 1983, año que ocupaba la presidencia de la Asociación de Cofradías, D. Vicente García-Minguillán Lara, y desde entonces anualmente se organiza este acto literario en nuestra ciudad, con asistencia de autoridades religiosas y civiles, cofrades y no cofrades, para escuchar como un pregonero desde un atril desgrana verso y prosa la Semana Santa de Ciudad Real.

La relación de años que se ha pronunciado el pregón, el lugar de celebración y las personas que han intervenido en el mismo, son las siguientes:

Carlos Calatayud Gil

1946

Día de Celebración: Domingo de Ramos 14 de abril.
Lugar de celebración: Casino de Ciudad Real.
Desarrollo del acto: Comenzó el acto con la intervención de la Banda del Regimiento de Artillería, a continuación la Banda de Música Municipal, seguida de una orquesta de profesores, dirigida por el maestro de capilla de la S.I.P. y un coro formado por cantantes de la época. La parte literaria la presentó el subdirector del diario “Lanza” Carlos María San Martín. Tras él, el archivero Francisco Tolsada Picazo disertó sobre el tema “La Semana Santa de ayer y hoy”. El lírico estuvo a cargo de Pedro Alpera, con piezas poéticas, exaltando en brillantes párrafos las procesiones ciudadrealeñas. Cerró el discurso Carlos Calatayud Gil, que trató el tema “La mujer manchega en la Pasión”.

Organiza: Directiva del Casino de Ciudad Real.

Francisco Serrano Anguita

1948

Día de Celebración: Sábado 20 de marzo.
Lugar de celebración: Teatro Cervantes.
Desarrollo del acto: En primer lugar intervino Enrique Pérez, un joven recitador de Puertollano, después la señorita Maruja Saiz interpretó varias composiciones de grandes músicos, y como final de esta primera parte se proyectó la Semana Santa antigua de Ciudad Real y otra sobre la Semana Santa de Castilla. Posteriormente intervino la soprano Sagrario Aparicio de Arce. La segunda parte estuvo a cargo de D. Francisco Serrano Anguita, que fue presentado por don Francisco Tolsada.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Federico Romero Saráchaga

1950

Día de Celebración: Sábado 1 de abril.
Lugar de celebración: Teatro Cervantes.
Pregonero: D. Federico Romero Saráchaga.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Elías Goméz Picazo

1951

Día de Celebración: Sábado 17 de marzo.
Lugar de celebración: Pronunciado por los micrófonos de Radio Ciudad Real.
Pregonero: D. Elías Goméz Picazo.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Federico Muelas Pérez de Santa Coloma

1952

Día de Celebración: Sábado 5 de abril.
Lugar de celebración: Teatro Cervantes.
Pregonero: D. Carlos Ballester.
Organiza: Hermandad del Silencio.

1954

Día de Celebración: Martes 6 de abril.
Lugar de celebración: Cine Proyecciones.
Pregonero: D. Federico Muelas Pérez de Santa Coloma.

Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Antonio Rodríguez de León

1955

Día de Celebración: Viernes 1 de abril.
Lugar de celebración: Cine Proyecciones.
Pregonero: D. Antonio Rodríguez de León.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Julián Alonso Rodríguez

1956

Día de Celebración: Viernes 23 de marzo.
Lugar de celebración: Teatro Cervantes.
Pregonero: D. Julián Alonso Rodríguez.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Francisco Pérez Fernández

1957

Día de Celebración: Viernes 12 de abril.
Lugar de celebración: Teatro Cervantes.
Pregonero: D. Francisco Pérez Fernández.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Francisco García Pavón

1958

Día de Celebración: Viernes 28 de marzo.
Lugar de celebración: Salón Olimpia.
Pregonero: D. Francisco García Pavón.
Organiza: Asociación de Cofradías de Semana Santa.

Desde el Pregón de la Semana Santa de 1958, este no volvió a celebrar hasta el año 1983.

 
Actuación del sexteto de música de cámara de la Obra Sindical “Educación y Descanso”, en el pregón de la Semana Santa de 1950 en el Teatro Cervantes

miércoles, 27 de marzo de 2019

RECUERDOS DE OTROS TIEMPOS


El Niño Jesús de la Parroquia de San Pedro la mañana del Viernes Santo en 1918

Una de las mayores satisfacciones y alegrías que tiene un manchego, es la de volver a su patria chica, y estas aumentan, si a su regreso tiene el gusto de abrazar a sus amigos de la infancia y ver siguen con los ideales y fe católica que les enseñaron sus padres.

Uno de los orgullos de los ciudarrealeños son sus procesiones de Semana Santa. Porque ellas, son manifestaciones de su fervor religioso, por su orden y por su entusiasmo.

Y si el regreso a la patria chica es en vísperas de los días de Pasión, es mayor la alegría, al ver los preparativos que cada cofradía hace, superándose a los años anteriores, para demostrar su fe y entusiasmo. En todas las tertulias no es otro el tema de las conversaciones, que las procesiones de Semana Santa y se van dando cuenta al paisano que vuelve, de las innovaciones que hay, de las cofradías nuevas que salen, de las imágenes nuevas que se han adquirido. Y nos hacen recordar aquellos tiempos de la niñez que estábamos deseando llegara el lunes de Pasión y salir de la escuela a las doce, para ir a casa del Sacristán de San Pedro y alquilar a Eloy una túnica del “Niño”.

Por estrecha y crujiente escalera de madera, salíamos a una sala donde de grandes arcones iba sacando las túnicas. Por cincuenta céntimos nos la alquilaba y por otros cincuenta nos daba el cetro a los que primero llegábamos. Túnicas de percalina morada las que nos daban, en unión de unas varillas de madera donde colocábamos el capillo. Y colocando la cabeza entre ellas, nos las sujetábamos con correas al pecho metiendo los extremos de las varillas en unos agujeros que tenían las túnicas. A casa con la túnica bajo el brazo a que nos las plancharan nuestras madres, para el miércoles, a las tres de la tarde, ir a recoger al Niño Jesús a la Plaza de la Constitución, en casa del señor Ruiz Moya, donde se guardaba en una vitrina durante el resto del año. El Jueves Santo, por la tarde, la procesión de Santiago, en la que los penitentes con túnicas encarnadas, de las que arrastraban grandes colas y en las que las travesuras de los muchachos ponían piedras. Al día siguiente, por la mañana, la procesión de San Pedro, en la que salían el Niño Jesús, la Oración del Huerto, que era adornada con ramas de olivo, entre las que con pericia colocaba Eloy, el sacristán, naranjas y limones. Después el “paso” de “Los Judíos”, que causaba temor entre la chiquillería, por las caras tétricas de dos judíos que con cañas mortificaban a Jesús, “paso” este que por su falta de gusto religioso y artístico no ofrecía respeto. Después el “paso” de “Jesús Caído”, también poco valioso en el orden artístico y, por último, el “Cristo del Perdón”, cofradía la más numerosa y cuya imagen era de mejor talla que las anteriores, y que su tuvo hasta años después, que merced al entusiasmo de don Federico Fernández se trajo uno nuevo. Por la tarde, la procesión de la Merced, en la que lo que más nos llamaba la atención a los chicos, eran los “armaos” con su reluciente armadura de hoja de lata, su lanza y sus medias de colorines y en la que el hermano mayor, como señal de jerarquía, llevaba un bastón de mando. Después de las procesiones a esperar el Sábado de Gloria, para ir temprano a Misa, a la Merced, y coger sitio en el coro para desde allí ver batirse a los “armaos” en el altar mayor, hasta que se cantaba el Gloria, en cuyo momento se los veía tirarse al suelo, mientras el abanderado agitaba la bandera, el tambor batía, las campanas volteaban y en la calle sonaban los cohetes que anunciaban la Resurrección.

El antiguo paso de Jesús Caído destruido en 1936, a su salida de la Parroquia de Santiago la mañana del Viernes Santo

Años después, ya las túnicas que llevaban los del “Niño” eran casi todas propiedad particular; no llevaban varillas de madera sino capirotes de cartón. Se trajo el “paso” de la “Oración del Huerto”, que tenia figuras muy buenas y, sobre todo, un ángel de fina escultura. Se trajeron nuevos pasos, como “Jesús Caído” y el nuevo “paso” del “Cristo del Perdón”, fue mejorado y aumentadas las imágenes. El gran entusiasmo de don Federico, hace aumentar el número de cofrades; que ya son tantos que han de ir dos horas antes a organizarse en las galerías del Hospicio y bajar formados por las calles del Horno, Ciruela, Pilar y Mejora, donde se unen a la procesión. Se hacen muchas túnicas nuevas en todas las cofradías, ya los penitentes llevan zapatos charol y guante morado, negro o blanco, según le corresponde a la túnica y cordones de oro. En la del “Cristo del Perdón”, cada penitente lleva un cetro con una alegoría de la Pasión. Entre las filas de penitentes van niños ataviados primorosamente representando personajes de la Pasión. La Virgen, la Magdalena, la Samaritana, San Pedro, San Juan, las Virtudes Teologales, un grupo de hebreos y como van muchos niños, hay uno con túnica diferente que en una cesta lleva galletas para ir obsequiando a los pequeños.

En Santiago se adquiere un paso “nuevo”, “Pilatos” y los nazarenos llevan túnicas de raso blancas con grecas rojas en las mangas.

En la Merced y por el entusiasmo de don Joaquín Menchero se trae un “Santo Sepulcro” nuevo que es de buen gusto artístico, aunque inferior al actual. Le acompañan numerosos faroles y, entre ellos, uno monumental, regalo del torero “Joselito” que es hermano mayor de la cofradía. Los “armaos” son más numerosos y llevan trajes más adecuados a la época. Se traen trajes de soldados romanos de caballería, que visten los soldados del Regimiento de Artillería, que montan briosos caballos. Acompaña al “paso” la Banda de Ingenieros de Madrid. En todas las cofradías despliegan gran entusiasmo y merece recordar el que pusieron aquellos ilustres paisanos como Rubisco Acosta, Rueda, Martín Serrano, Messia y tantos otros.

Niños pasionarios que procesionaban en la Cofradía del Cristo del Perdón y de las Aguas 

Después la República con su sectarismo… El Frente Popular, las persecuciones religiosas, para desembocar en las hordas que habían de robar, quemar y destruirlo todo, creyendo con ello habían de destruir una fe y unas tradiciones religiosas, que han renacido con más fervor y entusiasmo. Unos años de barbarie, crímenes, robos, profanaciones, sacrilegios, saqueos, hasta que nuestro invicto Caudillo nos trajo la victoria de las tropas nacionales, la Paz, el Orden y la Justicia.

Y los que por desgracia nos encontramos ausentes, pena y tristeza al enterarnos de los amigos asesinados, de los sacrilegios, de las profanaciones cometidas, añorando, más que nunca, volver a nuestro pueblo.

Y al regresar a él, alegría al ver renacer con más pujanza que nunca el entusiasmo y el fervor de las procesiones de las que nuestros amigos de la infancia nos van dando noticias que deseamos ver y admirar. La procesión del Silencio, que en la madrugada del Jueves Santo sale de San Pedro y verla pasar por la típica calle del Lirio y allá en las Monjas Terreras, escuchar en el silencio de la noche una saeta que rasgue el aire  y diga al Salvador, con voz de llanto, el fervor de este pueblo cristiano tiene y retire sus creencias católicas, su fe y su amor al que murió en una Cruz por salvar a la Humanidad.

Pedro Majan. Diario Lanza, extraordinario de Semana Santa, Ciudad Real 28 de marzo de 1945

Antigua compañía de la Soldados Romanos

martes, 26 de marzo de 2019

LA HERMANDAD DE LOS MÉDICOS



La mayor parte de las Hermandades de la Semana Santa de Ciudad Real llevan un sobrenombre, conocido popularmente, con el que se identifica su origen o el núcleo principal de sus componentes. Así, la Hermandad de Jesús Caído se la conoce por la del Comercio; la de la Santa Cena, por la de los Estudiantes; la Virgen de la Esperanza, por la de los Agentes Comerciales; el Descendimiento, como la de la Construcción, etc.

La del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, también es conocida como la Hermandad de los Médicos. Daremos unos datos de su historia y veremos la justificación de este subtítulo popular.

Es la Cofradía más antigua de la Semana Santa ciudarealeña, ya que su fundación data del año 1599 y cuya primitiva imagen, denominada del Santísimo Cristo Crucificado de San Pedro, se relaciona con el origen de la ciudad. Con los años fue cambiando de nombre, llamándose después Cristo del Perdón y, desde el siglo pasado, se le añadió «y de las A guas» en reconocimiento a su intercesión milagrosa en una terrible sequía que asolaba nuestros campos. La imagen también sufrió cambios por destrucción unas veces, o deseo de mejora artística otras, hasta llegar a la actual, -obra-de Luis Marco Pérez, que se venera en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y preside su Altar Mayor.

La Hermandad, como todas las existentes en aquel pasado lejano, estaba integrado por personas piadosas que, a través de ella, daban culto a Nuestro Señor y ejercían la caridad de variadas formas. Salía en procesión en diversas ocasiones, especialmente en rogativas, pero su principal acto externo era la procesión del Viernes Santo por la mañana en un desfile modesto en cuanto a técnicas y enseres, pero austero y lleno de fervor religioso. Esta precaria existencia secular habría de interrumpirse para iniciar una transformación de la Cofradía y hacer, de rechazo, que las demás sintieran un plausible espíritu y aglutinantes de entusiasmo contagiados, en los momentos cruciales de la historia de nuestra Semana Mayor, dejando honda huella de su paso.

En el año 1908 se hace cargo de la Hermandad DON FEDERICO FERNÁNDEZ ALCÁZAR, ilustre médico de Ciudad Real, Jefe Provincial de Sanidad y que, por su prestigio, ocupó la presencia de nuestro Colegio. Este insigne colega, desplegó una actividad inusitada hasta llegar a conseguir una Hermandad que desfilaba el Viernes Santo con más de 500 personas entre penitentes, portadores de estandartes y gallardetes, niños y niñas representando personajes de la vida y pasión del Señor, banda de música, tambores y cornetas, soldados romanos, etc.

Hizo modificar el Paso sustituyendo el Cristo por otro, obra de Alsina. Después se añadieron las figuras de la Virgen, San Juan y Mª Magdalena y en el año 1915 se completó con los dos ladrones, dando a este conjunto escultórico una impresión majestuosa.

Federico Fernández Alcázar, gran impulsor de la Hermandad a principios del siglo XX, llegando el pueblo a conocer la Hermandad como la de Don Federico 

Con este impulso siguió la Hermandad en manos de otros directivos que no cesaron en su empeño de mejorarle, hasta que en el año 1936, cuando la persecución religiosa desencadena en los primeros días de la contienda civil, tuvo como objetivo inmediato la destrucción de imágenes y símbolos religiosos, todo el rico matrimonio, fruto de muchos años de trabajo y entusiasmo de tanta gente, desapareció. Al terminar aquella página negra de nuestra historia, no quedó nada de cuanto había sido el orgullo de Ciudad Real.

Pero si lo material había desaparecido, la fe popular estaba ahí; nuestras tradiciones estaban vivas y la Semana Santa, enraizada en lo más íntimo del pueblo, resurgió como nueva Ave Fénix de sus cenizas.

Otro ilustre Médico, DON PASCUAL CRESPO CAMPESINO, al dejar la Alcaldía que presidió unos años, se aprestó a la urgente tarea de la reconstrucción de la Hermandad. Se propuso vincularla a la clase sanitaria y, a su llamada, médicos, veterinarios, farmacéuticos y practicantes respondieron con casi unanimidad unos, haciéndose túnica para participar en el desfile procesional y otros, aportando una modesta cuota como socios. Este núcleo fue el que mereció que nuestra Cofradía se conociera como la «Hermandad de los Médicos».

Con el esfuerzo común se hicieron túnicas, centros, estandartes, vestidos y mantos para las imágenes y, como principal logro, un magnífico trono conjuntando el trabajo de artistas y artesanos locales.

A la muerte del Dr. Crespo, le sucede el que esto suscribe, médico también y colaborador íntimo del anterior en aquella etapa apasionante.

Los médicos han sido siempre personas de fina sensibilidad, que han sabido integrarse en la sociedad que les ha acogido, haciendo suyas sus costumbres, asimilando sus tradiciones para llegar a ser, voluntariamente, hijos adoptivos de esta hospitalaria Ciudad.

Pero los colegas que fueron colaboradores de esta reconstrucción de la Hermandad, van desapareciendo. En la lista de hermanos se abren huecos que no se llenan con otros nombres, y la colaboración que necesitamos es cada vez más escasa y, por consiguiente, la penuria económica más peligrosa cada día. Muchos compañeros son alta en nuestro Colegio; el número de médicos en ejercicio se ha multiplicado en pocos años y yo quisiera llamar la atención de todos —colegiados nuevos o menos nuevos— para que con una pequeña cuota de asociado a esta Cofradía de nuestra Semana Santa, siga mereciendo, como hasta aquí, el nombre de «Hermandad de los Médicos».

Por Dr. Carlos Rojas Dorado

Revista del Colegio de Médicos de Ciudad Real, Nº 152, marzo de 1991


lunes, 25 de marzo de 2019

“LA SUSTANCIA DE LAS ORDENANZAS” DE LA HERMANDAD DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN Y DE LAS AGUAS DE 1599


La imagen del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas a su salida la mañana del Viernes Santo de la Parroquia de San Pedro en 1912. En la imagen podemos ver que la imagen del crucificado procesionaba solo sin las imágenes de los dos ladrones. Fotografía de “Vida Manchega”

Las antiguas cofradías y hermandades de Ciudad Real, apenas guardan documentación de su fundación, saben al día de hoy la fecha de su fundación, a raíz de la publicación de mi libro “Semana Santa en Ciudad Real. Historia de una Tradición”, en el año 2001, excepto la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, que atesora en su poder, el libro de actas de la hermandad, donde se recoge la fecha de la fundación de la misma.

Entre la documentación que guarda esta hermandad del Viernes Santo ciudadrealeño, se encuentra, una transcripción de sus ordenanzas fundacionales del año 1599, y que a continuación reproduzco:

LA SUSTANCIA DE LAS ORDENANZAS QUE ESTA COFRADÍA TIENE

 Primeramente ordenamos que el título y nombre de esta cofradía sea y llame del Santo Crucifijo de San Pedro.

Ítem (1), que el prioste (2) y cofrades de esta cofradía, el día de la Invención de la Cruz, que señalamos por la fiesta titular y principal de esta cofradía, desde las vísperas de ella, los cofrades vayan a casa del prioste y le acompañen y vengan con él hasta la iglesia del señor San Pedro donde por el cura, beneficiados(3) y racioneros(4) de ella se digan vísperas(5) solemnes. Y otro día en dicha iglesia se haga procesión por dentro o fuera y se diga una misa cantada de dicha fiesta y después de ella, un responso cantado por los cofrades difuntos de esta cofradía, a todo lo cual han de acudir el prioste y cofrades en orden con velas encendidas. Y el cofrade que faltare pague de pena media libra de cera para el gasto de la cofradía, y al cura y beneficiados que son los que han de decir la misa, se les pague la limosna conforme a las sinodales(6) , y a los demás sacerdotes no se les ha de dar limosna por su asistencia por cuanto son cofrades, antes como tales, han de ser obligados a asistir con los demás seglares a dichas vísperas, misa y procesión.

Otrosí(7) ordenaron que por cuanto en dicha iglesia se tiene de costumbre que en todos los viernes de la Cuaresma, a las cinco de la tarde, al fin de las completas(8), decir el salmo del miserere mei y otras rogativas por la paz y concordia de la cristiandad y extirpación de las herejías y por la vida y salud del sumo pontífice y rey nuestro señor y del ilustrísimo y reverendísimo arzobispo de Toledo, lo cual se hace delante del santo crucifijo, para que con mayor devoción se haga ordenamos que salgan doce cofrades con el preste(9) que va a decir las oraciones al altar mayor, los cuales lleven doce hachas encendidas y asistan con ellas delante del santo crucifijo hasta ser dichas las oraciones; y los cofrades que así hubieren de llevar las hachas sean nombrados por el prioste y sea a su cargo el poner de los bienes de esta cofradía la cera acostumbrada en el altar mayor, que son diez velas, y así mismo otras diecinueve en el tabernáculo(10) del santo crucifijo.

Ítem ordenamos que el viernes santo de cada año se junten los cofrades, eclesiásticos y seglares, en dicha iglesia, donde se diga un sermón de la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo y, acabado, salgan todos en procesión con su estandarte e insignias en la forma y manera como a más devoción convenga, según la orden que en los cabildos se decretare;esto en cuanto a los seglares. Y los cofrades clérigos vayan diciendo, en tono con las insignias de la procesión, los salmos penitenciales hasta haber andado las estaciones (11) de las iglesias parroquiales y conventos de esta ciudad, hasta volver a la iglesia.

Otra imagen del crucificado del Cristo del Cristo del Perdón y de las Aguas en 1913, en la puerta de la Parroquia de San Pedro. En aquellos años el crucificado que procesionaba era del escultor de José Alsina del año 1905, y en su salida procesional era acompañado por las imágenes de la Virgen, San Juan y la Magdalena. Fotografía de “Vida Manchega”

Ítem ordenamos que cuando muriere algún cofrade de esta cofradía, clérigo o seglar, los demás cofrades sean obligados, así eclesiásticos como seglares, a acompañar a dicho cofrade difunto a su entierro con doce hachas encendidas, las cuales lleven los cofrades que el prioste nombrare y asistan con ellas hasta ser sepultado el tal difunto; y los cofrades clérigos sean obligados a decirle tres responsos a punto de órgano en el acompañamiento de su entierro, sin poder llevar más derechos de solo la vela que es costumbre dar en los entierros, la cual, si el cofrade fuere pobre, la dé la cofradía por dicho difunto. Y en lo que toca a los responsos, si el difunto no se enterrare con la clerecía(12) del señor San Pedro, no sean obligados a decírselos, enterrándose en otras parroquias, y lo mismo se entienda en cuanto a las mujeres de tales cofrades.

Ítem ordenamos que si muriere en casa de alguno de dichos cofrades algún hijo suyo, hermano o padre, sirva esta cofradía en su entierro con cuatro hachas encendidas y, si fuere criado, con dos.

Otrosí ordenamos que dentro de quince días después de que cualquier cofrade muriere, clérigo o seglar, en cualquier parte que muriere, sea obligado el prioste y cabildo de esta cofradía a hacerle decir una misa cantada y vigilia(13) delante del santo crucifijo del señor San Pedro, a la cual asistan todos los cofrades, así clérigos como seglares, rogando a Dios por el ánima del tal difunto. Y ardan en el ínter(14) que celebraren tales oficios, doce hachas de la cofradía y cuatro velas en el altar y ciriales y sea a costa de la cofradía; y al cura y beneficiados, que son los que han de decir la misa, den la limosna conforme a las sinodales, aunque sean como son cofrades nuestros.

Ítem ordenamos que si algún cofrade viniere a mucha necesidad y pobreza, nombre el prioste dos cofrades que sean obligados a que, el día que los nombrare, a pedir limosna para socorrer tal necesidad, y si fuere en el artículo de su muerte de alguno de los cofrades, nombre así mismo el prioste dos cofrades los cuales sean obligados a velarle y ayudarle a bien morir.

Otrosí ordenamos que cualquier cofrade que no cumpliere con las constituciones y cargos arriba dichas y declaradas, que por cada falta que hicieren, no teniendo legítimo impedimento, pague una libra de cera para los gastos de esta cofradía.

Otrosí ordenamos que el domingo siguiente a nuestra fiesta, que es la Cruz de mayo, junte el prioste cabildo y oficiales de ella a cabildo, así clérigos como seglares, y en él nombren prioste y oficiales del año siguiente, el cual nombramiento se haga por votos de los oficiales viejos que acaban su año y si no se conformaren, dos cofrades clérigos y otros dos seglares, los más antiguos, se junten con los susodichos a la tal elección y si hubiere votos iguales, se sorteen tales oficios.

Otrosí ordenamos que si hubiere copia y número de cofrades, sea cada año prioste de diferente estado, de manera que si un año es hijodalgo(15) , otro lo sea ciudadano, sin poderlo ser más de un año.

Ítem ordenamos que los mayordomos de la cofradía tengan en su poder la cera y bienes de la cofradía y las mandas(16) y limosnas que a ella y al santo crucifijo se hicieren, con libro en que se escriban las tales limosnas por el escribano que se nombrare por la cofradía, de las que se le tome cuenta en el cabildo arriba dicho del domingo siguiente a la Cruz de mayo por las personas que dicho cabildo nombrare, cuyo alcance(17) se de luego, sin que se les admita por descargo haber dado al prioste cosa alguna, sino solo el gasto que se hiciere de estas ordenanzas y capítulos de sus cabildos, y la cobranza del tal alcance que se hiciere a los mayordomos(18) viejos sea a cargo de los oficiales nuevos.

La imagen del Cristo del Perdón y de las Aguas en 1918, cuando ya se había incorporado las imágenes de los dos ladrones. Fotografía “Vida Manchega”

Otrosí ordenamos que para recibir cofrades se haga por los cabildos de esta cofradía o personas diputadas(19) para ello, las cuales personas han de ser de buena vida y costumbres y, así mismo, el cofrade que entrare en la cofradía, ha de dar por su entrada de limosna una hacha de cera de seis libras de peso para gastos de los cargos de la cofradía, excepto los señores clérigos, sacristanes y pertiguero(20), que no han de dar limosna alguna por cuanto se encargaron de limosna cumplir con los cargos que a ellos les toca según arriba va declarado.

Ítem ordenamos que en esta cofradía suceda el hijo mayor de cualquier cofrade difunto u otro heredero no habiendo hijo más cercano, dando una libra de cera a la cofradía, teniendo las partes susodichas.

Otrosí ordenamos que, porque esta cofradía no tiene bienes para cumplir los cargos y obras pías en ella declaradas, se pida limosna por los cofrades que señalare el prioste en los días de fiesta y cuaresma, los cuales estén obligados a hacerlo so la pena arriba dicha, y para esto pedimos y suplicamos a su ilustrísima señoría y señores de su Consejo nos hagan merced y caridad de darnos licencia para ello; dáseles esta licencia con que se pida esta limosna entre los cofrades y no de otra manera.

Otrosí ordenamos que si algunas dificultades u otras cosas necesarias al servicio de Dios nuestro señor y buena orden de esta cofradía se ofrecieren, quede a la determinación de los cabildos que para ello en esta cofradía se hicieren.

Y así, presentadas las ordenanzas por nuestra parte, nos fue pedido y suplicado que las mandásemos confirmar y aprobar para que fuesen guardadas, cumplidas y ejecutadas, atento(21) que de ello se seguía nueva utilidad y provecho a dicha cofradía o que proveyésemos como la nuestra merced y voluntad fuese. Y visto por los de nuestro Consejo y ser justas y hechas para el servicio de Dios nuestro señor, bien y utilidad de dicha cofradía buena y orden y concierto, tuvímoslo por bien. Por la presente confirmamos y aprobamos dichas ordenanzas de su uso insertas, para que sean guardadas, cumplidas y ejecutadas y se cumplan y guarden y ejecuten so las penas en ellas y en cada una de ellas contenidas y declaradas; esto por el tiempo que fuere nuestra voluntad. Y os mandamos no uséis de otras ordenanzas sin que primero sean vistas y confirmadas por nosotros o por los del nuestro Consejo so pena de excomunión, y mandamos que pongáis por cabeza de estas ordenanzas la doctrina cristiana, y la aprendáis y enseñéis a los de vuestras casas y familias.

Dada en Toledo, a dieciséis del mes de marzo del mil quinientos y noventa y nueve años. Don Pedro Carvajal(22) , deán. El doctor don Gabriel Suárez de Toledo(23). El licenciado don Francisco de Monsalves(24). Don Francisco de Mendoza (25). El doctor don Juan Bravo de Acuña (26). Por su mandado del deán y cabildo de la santa iglesia de Toledo, primada de las Españas, sede vacante, Juan B. de Chaves (27).

Notas:

(1) Del mismo modo, también.
(2) Hermano mayor.
(3) Presbítero o clérigo de grado inferior que goza un beneficio eclesiástico.
(4) Prebendado que tenía ración en una iglesia catedral o colegial.
(5) Una de las horas del oficio divino que se dice después de nona, y que antiguamente solía cantarse hacia el anochecer.
(6) Decisiones del Sínodo, del Obispo.
(7) Además.
(8) Última parte del oficio divino, con que se terminan las horas canónicas del día.
(9) Sacerdote que preside la celebración de la misa o de otros actos litúrgicos.
(10) Capilla.
(11) Visita que se hace por devoción a las iglesias deteniéndose a orar delante del Santísimo Sacramento.
(12) Conjunto de clérigos.
(13) Oficio de difuntos que se reza o canta en la iglesia.
(14) En tanto o entre tanto.
(15) Hidalgo. De clase noble y distinguida.
(16) Legado de un testamento.
(17) Saldo que, según las cuentas, está debiéndose.
(18) Oficial que se nombra en las cofradías para que atienda a los gastos y al cuidado y gobierno de las funciones.
(19) Persona nombrada por un cuerpo para representarlo.
(20) Ministro secular en las iglesias catedrales, que asistía acompañando a los que ofician en el altar, coro, púlpito y otros ministerios, llevando en la mano una pértiga o vara larga guarnecida de plata.
(21) Atendiendo a, teniendo presente.
(22) Pedro de Carvajal Girón de Loaysa: canónigo y deán de la catedral de Toledo. Después obispo de Coria.
(23) Gabriel Suárez de Toledo: canónigo de la catedral de Toledo y presidente del Consejo del ilustrísimo de Toledo.
(24) Francisco de Monsalve y Ulloa: canónigo de la catedral de Toledo.
(25) Francisco de Mendoza y Ribera: canónigo de la catedral de Toledo. Obispo de Salamanca, Pamplona, Málaga y Plasencia.
(26) Juan Bravo de Acuña: canónigo de la catedral de Toledo y visitador general del arzobispado de Toledo.
(27) Juan Bautista de Chaves Arcayos: racionero de la catedral de Toledo, secretario y notario del cabildo.


Dos hermanos de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, con la antigua túnica procesional. Fotografía publicada en “Vida Manchega” en 1913