Buscar este blog

jueves, 17 de febrero de 2022

EL AVANCE DEL PLAN GENERAL: ENTRE LA REALIDAD Y EL DESEO (Y II)

 



TERCERA VISION: LA CIUDAD EN EL TERRITORIO

 

La ausencia más notable que se encuentra en la documentación expuesta es la falta de análisis territoriales. Se ha partido y se ha concluido de una visión estrictamente municipalista, la ciudad se considera como un enclave autónomo en el territorio, con unos límites definidos por su frontera administrativa. Ignorar hoy los efectos supramunicipales y las interrelaciones funcionales entre Ciudad Real y su entorno, es pretender limitar y desconocer determinados hechos que hoy tienen una presencia y una voluntad supramunicipal. Ciertamente, se puede objetar que tal cometido excede de las competencias municipales, pero no es menos cierto que nadie sustenta tanto interés en resolver y mejorar los efectos derivados del efecto de atracción urbana, como la Corporación de Ciudad Real. Los problemas de asentamientos industriales, la localización de segundas residencias, la resolución de ciertas infraestructuras requiere una visión que supere la frontera municipal y acometa pautas generales de organización territorial y da compatibilización en el Planeamiento urbano. Hecho este que ya aparece recogido eh la documentación de las Normas Subsidiarias provinciales y que probablemente haya que potenciar. La visión del APG, ha olvidado pues la voluntad territorial de la ciudad, limitando sus efectos a los específicamente urbano: si positiva es la voluntad de recuperar la ciudad, ello no debe hacer olvidar la presencia de un territorio que se organiza en buena medida en torno a esa ciudad.

 

SEGUNDA METAFORA: LA PARTICIPACION COMO SILENCIO ELOCUENTE

 

Advertíamos antes las dificultades encontradas en la participación en torno al avance del APG. Dificultades, que salvado el obstáculo del lenguaje gráfico y de cierta jerga técnica, formulan a mi juicio una suerte de sabio escepticismo, por cuanto el común ciudadano, muestra su limitada fe en un instrumento anunciado como herramienta transformadora. La esperanza transformadora, las vincula ese común más a la mano que gobierne la herramienta que a la herramienta misma. De aquí que la pasión suscitada por la exposición de la herramienta, haya sido un discreto interés. Interés que muestra la supuesta indiferencia/neutralidad de determinadas previsiones teóricas y que conecta con la posición del Pian como instrumento abierto y flexible que se colmata de sentido con su ejecución misma. Derivándose de ello un menor interés en el debate formal sobre la posición inicial del APG, con la salvedad de determinadas grandes opciones. Opciones. que ciertamente en una Ciudad altamente consolidada; se limitan a aspectos marginales, complementarios y tangenciales. Posición que esbozaba recientemente al fijar que las soluciones del APG serían «soluciones que movidas, por el posibilismo teórico y la imposibilidad práctica pueden ser refutadas como insuficientes». Insuficiencia que quizá sea ya una constante en cualquier propuesta que pretenda racionalizar la organización espacial acumulada y que precisa dosis de optimismo vital y pesimismo histórico a partes iguales.




3.-ACERCA DE LA GESTION V SUS POSIBILIDADES LA GESTION COMO MEDIO Y COMO DIFERENCIA

 

Limitadas las posibilidades reales de actuación, fijada la posición de partida habrá que decir que buena parte del interés del debate en toro no al APG habría que circunscribirlo a su capacidad de producir resultados. El fin propuesto, compartido al menos formalmente por todos, es conseguir mayores cotas de racionalidad urbana; racionalidad que actuaría como equivalente de esa «ciudad mejor». Ciudad mejor que no basta con enunciar como propósito, sino que requiere un proceso continuado. Formulándose aquí el ya conocido principio de preferir por tanto, un plan discreto pero bien gestionado, antes que un plan bueno mal gestionado. La deducción correcta de todo ello, es la de vincular una gestión adecuada como la mejor garantía de mantener la moral de aproximación a ese buen puerto de mejorar la ciudad. Puerto utópico que precisa más naves que las de la calidad formal de la ciudad. Mejorar la ciudad, es a fin de cuentas mejorar la condición humana, mejorar la historia, mejorar la vida, ... Propuestas todas ellas transformadoras que contrastan con la modestia conceptual del APG, con las limitadas maniobras posibles y con la forzosa herencia edificada. Desde estos supuestos limitativos, ¿cómo entender la propuesta de transformación urbana? ¿cómo gerencia de lo razonable o como demanda de lo imposible? Demanda de lo imposible que conecta con la vieja base de la Urbanística, y gerencia de lo razonable que es hoy la concepción política posible. Si la forzosa situación de partida limita la salida de alternativas globales, habrá que reforzar las transformaciones localizadas espacialmente y temporalmente.

Transformaciones en las que la gestión diferenciada y el juego de la figuración arquitectónica están llamadas él desempeñar un importante papel. Papel consistente en otorgar nombre y apellidos a la abstracción organizativa del APG, produciendo visualizaciones a posteriori frente a la pretendida visualización que acompaña, que suele acompañar a las visiones ideales de propuestas globales.

Cabe pues concluir, esta aproximación al APG, apuntando que la sola posibilidad de conseguir una ciudad mejor va a estar basada en una gestión diferenciada y diferente. Gestión diferenciada que sepa entender y definir ámbitos concretos de actuación en los que a redefinición sea posible y sea tendente al proceso global de construir la ciudad en sus partes y en sus relaciones. Gestión diferente, obviamente, desde la experiencia que nos transmite el pasado reciente; que sepa abordar el contenido social y económico de las propuestas de transformación sin cesiones y sin debilidades; con un solo compromiso de progreso urbano y con un aprendizaje fruto de los errores del pasado. Para esto y aquello, habrá que contar y confiar en otras manos y otras cabezas de políticos, arquitectos, diseñadores, promotores y constructores, que aquellas que nos condujeron reiteradamente a la «imperfección de estas calles».

 

José Rivero Serrano. Diario “Lanza”, 28 de agosto de 1986
              


miércoles, 16 de febrero de 2022

EL AVANCE DEL PLAN GENERAL: ENTRE LA REALIDAD Y EL DESEO (I)

 



«Hasta un ciego podría adivinarlo la perfección reside en estas calles», Ángel González.

 

Concluida la exposición del Avance del Plan General de Ordenación urbana (APG) podrían formularse bastantes preguntas, justificarse algunos silencios y solicitarse algunas, respuestas. De cualquier forma un hecho evidente, a mi juicio, ha sido la escasa atención prestada y el nulo debate originado. Extremos éstos, que habría que despejar y valorar para saber qué se piensa del APG, qué se espera y a qué se aspira. Estas líneas tratan de favorecer una aproximación a la propuesta que formula el APG, aunque claro está la reflexión se, formula desde una personal posición. Posición personal, que tiene un punto de partida sustentado en la evidencia de la degradación de la ciudad contemporánea y que advierte las grandes dificultades de conseguir una adecuada conclusión en el proceso de construcción de la ciudad. Pese a todo y pese a ello, iniciar un proceso de reflexión, retomar un análisis o rectificar un rumbo puede abrir intersticios de esperanza proyectual. Conseguir esa esperanza, no es tarea aislada y requiere la Combinación afortunada de esfuerzos, conocimientos y gestión administrativa adecuada. Por lo demás, la documentación expuesta es la conclusión provisional en forma gráfica de juicios y balances sobre el estado de la ciudad. Estado que puede ser objeto de diversas lecturas, donde surgirían las crónicas recientes de una gestión urbanística incapaz de sobreponerse a la evidencia de los hechos. en comunión con los intereses económicos y sociales que han configurado un «orden espacial» equívoco. Orden espacial que, en buena medida, habla de otros órdenes y. desordenes asentados en la vida ciudadana. Junto a juicios y balances, se apuntan en esquema propuestas de ordenación como faceta positiva a desarrollar en el futuro. Tales desarrollos pretendidos por el APG podrán ser instrumentos eficaces o no en función de otros desarrollos sociales positivos y culturales, que habrán de llenar de contenido los soportes espaciales expuestos.

 

l. SOBRE EL PLAN Y SUS VISIONES. -PRIMERA VISION: LA CIUDAD VERTICAL Y LA CIUDAD HORIZONTAL

 

 Hasta hace bien poco un grafiti realizado sobre una valla de la Plaza del Pilar, junto al noble edificio del Banco de España, advertía a caminantes, transeúntes y mirones rezagados, de un futurible: «Esta será nuestra Ciudad dentro de tres días gracias a arquitectos, promotores, constructores y ... RIP» Junto al epitafio, un paisaje urbano de transición tecnocapitalista, silueteaba torres agresivas, campanarios neomodernos, andamiajes, apeos, chimeneas humeantes, antenas televisivas y un cielo difícilmente azul. Los tonos terrosos, los emplastes malvas y la presencia de grises metálicos venían a componer una visión de difícil ubicación geográfica. Ubicación geográfica que a mano anónima había fijado en CIUDAD REAL, jugando con la alteración del nombre de la ciudad, CIUDAD REAL se había metamorfoseado por voluntad de los autores del grafiti en un apunté costumbrista donde el futurismo nuclear se daba la mano con el canibalismo, urbano, e terrorismo edilicio y el expresionismo «fin de siglo».




Tiempo después, hemos podido observar otra propuesta de figuración urbana, movida por voluntad bien distinta. La cartelería institucional que acompañaba al APG nos proponía una secuencia, visual en tonos verdes en la que la propuesta en planta de la ordenación de la ciudad, emerge parcialmente de un plástico volumétrico de la calle. de Toledo. Bajo esa visión elaborada se nos invitaba a la expresión en pro de una ciudad mejor. A mi entender, entre estas dos visiones tan distantes y tan próximas, se debate la dialéctica del APG, al fijar los límites de lo real frente a los límites de lo posible. Real versus ideal, sintetiza el campo de acción, llamado a llenarse de acontecimientos edificios que fijaran su significado en relación a la ciudad entendida como proyecto histórico que camina entre «lo que es» y «lo que pudo ser».

La posición del Planeamiento Urbano en la vida social contemporánea; hay que entenderla desde la óptica ge la normación y de la regulación edificatoria, antes que desde la visión de propuestas de mundos posibles. El espacio que durante el XIX y buena parte del XX, estuvo dedicado en la urbanística a la producción de imágenes, visiones y paisajes, hoy pertenece a otras parcelas de lo imaginario: el cine, la pintura o el comic. La renuncia impuesta a la urbanística. en tal sentido, ha propiciado la pérdida de la componente utópica, limitando pues la voluntad transformadora del planteamiento. Otorgando a éste, un estatuto más gerencial que poético, más organizativo que visual, más plano que volumétrico.

 

SEGUNDA VISION: LA CIUDAD CERO Y LA ARQUITECTURA. COMO CIUDAD

 

Entre el pragmatismo histórico, la pérdida conceptual de «nuevas imágenes» y las limitaciones que ha fijado el desarrollo sociopolítico aquí y ahora el estatuto del Planteamiento se ubica en la necesidad de organizar y recuperar: Organización espacial de lo que está socialmente organizado y bien organizado; recuperación de los espacios de libertad intersticial que no han perecido en la tormenta de la configuración de la ciudad contemporánea. Organizar en suma el tráfico jurídico-normativo, entre los agentes urbanos y a marco espacial donde nacen, crecen y mueren vidas e historias. Como quiera que en 1986, la organización urbana está altamente consolidada, la regulación Jurídico-normativa que el APG desarrolle va a tener un ámbito espacial reducido. Produciendo obviamente un limitado efecto de innovación en la escena urbana. La visualización alternativa del ÁPG no será esa proclama bien intencionada que se leía días pasados en la prensa local como el «final de los bloques mastodónticos». Tales acontecimientos edilicios, seguirán existiendo y seguirán produciéndose físicamente y jurídicamente; seguirán pues generando significados más próximos al grafiti» que a la cartelería del APG, conectados con una secuencia histórica en la que la arquitectura no pudo o no supo producir ciudad. La propuesta, pues de mejorar la ciudad, habrá que entenderla en su ámbito pormenorizado más propio de operaciones arquitectónicas que de operaciones urbanísticas. Serán por tanto las operaciones arquitectónicas venideras las que revelen las condiciones de bondad del APG y las que formalicen esa visión que se considera posible. Mientras tanto, habrá que decir que no hay una visualización alternativa de ciudad desde las líneas del APG, existe, eso sí la constatación del deterioro y la evidencia de adoptar nuevos planteamientos en la gestión municipal urbanística.




2. DE LA PARTICIPACION y SUS METAFORAS. -PRIMERA METAFORA: LA PARTICIPACIÓN COMO LEGITIMACIÓN

 

La expresión de la colectividad que se solicita, salvada la obligatoria cortesía democrática y el derecho a la ciudad que a todos asiste, ¿a qué conduce? En buena medida a reclamaciones puntuales sobre derechos de propiedad presuntamente lesionados, en otras a peticiones concretas de reparación o intendencia y en escasas ocasiones a alternativas globales. Cifrada la aportación colectiva en aspectos menores, habrá que admitir que la participación y su integración en las directrices del APG tendrán más un carácter formal que esencial, salvo que lo esencial fuera la mera participación y su posible asunción. El estatuto de la participación en el planeamiento, aun siendo políticamente deseable y constitucionalmente exigible, tampoco va a garantizar la bonanza de los resultados derivados. Quedarán legitimados dichos resultados, desde la concepción de la soberanía popular, pero difícilmente podría apuntarse la visión de una ciudad como fruto de una decisión global. Es más potente la metáfora que se desprende: la ciudad como fruto de todos que la virtualidad de sus resultados. Desde este punto de vista, interesa más el control del seguimiento y su gestión que una pretendida autoría popular en los documentos de partida. La definición de derechos fundamentales, que formula el artículo 47 de la Constitución Española, parece garantía suficiente en la defensa que los poderes públicos deben producir sobre los ciudadanos en su r-elación con la ciudad.

 

José Rivero Serrano. Diario “Lanza”, 27 de agosto de 1986

 


martes, 15 de febrero de 2022

DE PLANES Y PATRIMONIOS (II)

 

 
Vista aérea de la Plaza de la Provincia en 1960, al fondo el desaparecido seminario diocesano


El avance del plan general ha recogido de una forma más amplia el conjunto de edificios a proteger en alguna medida y las posibles líneas de actuación.

El avance establece como objetivos de esta actuación:

«-Proteger de su destrucción el patrimonio edificado y propiciar y obtener su recuperación».

-Conservar en correcto estado de utilización aquellos edificios que presentan suficiente interés histórico-artístico para la colectividad propiciando su rehabilitación.

-Imponer la exigencia de conservar algunos de los elementos de los edificios en función de sus valores intrínsecos.

-Crear una normativa de condiciones estético-compositivas de los edificios de nueva planta que se construyan en zonas próximas a los edificios a conservar.

Y para ello establece dentro del conjunto de edificios un triple nivel de protección:

-Integral: Que se refiere a la totali9ad del edificio preservando todas sus características arquitectónicas.

En este nivel el avance de1 Plano recoge hasta 39 edificios que van a modo de ejemplo desde la Catedral, iglesia de San Pedro. Puerta de Toledo a edificios como el Conservatorio de Música, la casa de Hernán Pérez del Pulgar, la casa de la emisora o el Banco de España.

-Estructural: Que protege la apariencia del edificio y favorece la conservación de los elementos básicos.

En esta situación recoge el avance 12 edificios como el Mercado de Abastos, casa solariega de la calle Camarín, casa en Feria núm. 15, Cuartel de Artillería, María Cristina núm. 3...

En este nivel y en casos excepcionales puede autorizarse la demolición para su reconstrucción posterior.


La Plaza Mayor y su entorno en 1960

 


Es el caso que por comentado en la prensa recientemente interesa resaltar, de la casa de María Cristina núm. 3. La presencia de elementos metálicos en balcones y miradores, el uso de estos elementos, y el ritmo y proporción del conjunto la hacen merecedora de su conservación. Y por ello la edificación actualmente en marcha se realizará con una fachada similar a la anteriormente existente incorporando los elementos metálicos que poseía y con una composición de fachada similar a la existente.

-Ambiental: Que trata de proteger el conjunto del ambiente urbano evitando las actuaciones que pudieran atentar contra la trama y calidad de las zonas y edificios protegidos.

Se trata como comentábamos al hablar de la modificación del plan parcial dentro de Rondas de proteger ambientes y conjuntos. Aquí recoge el avance conjuntos como las zonas reseñadas de la Catedral, principio de la calle Toledo o la Plaza del Carmen, Santiago, Inmaculada Concepción, Plaza Mayor ...

 

4. CONSIDERACIONES FINALES

 

1. Es bueno reseñar nuevamente el interés positivamente detectado en estos años por defender un patrimonio que es parte de nuestra vida y de nuestra historia.

Prueba de ello son las rehabilitaciones del Palacio Provincial de la Diputación, Conservatorio de Música, la compra por parte del Ayuntamiento de la casa Hernán Pérez del Pulgar, la rehabilitación del palacio Medrano para sede del Rectorado, las obras en el Instituto, el museo Elisa Cendrero, rehabilitación del Obispado, restauración de la iglesia de Santiago, las obras de la torre de la Catedral, iglesia de' la Merced o la continuación de las excavaciones en Alarcos.

Hay evidentemente una intención demostrada palpablemente con hechos, inversiones, adquisiciones e intervenciones de diverso carácter por parte de organismos como Ayuntamiento, Diputación, Junta de Comunidades ...

2. Los marcos normativos antes analizados: Plan parcial y avance del nuevo Plan General definen una referencia legal importante.

Imponen la necesidad de conservar un patrimonio que la comunidad ha asumido como suyo.

Por esa razón el Plan deberá estudiar no sólo las medidas negativas de protección sino los elementos positivos que de alguna manera compensen a los particulares afectados por esta normativa y sobre todo que favorezcan su rehabilitación y conservación.


Vista aérea de la Plaza de San Francisco en 1960



El momento de elaboración en que se encuentra exige la participación y aportación de todos para la incorporación de fórmulas viables e imaginativas.

Es necesario en primer lugar potenciar la sensibilidad general del valor de este patrimonio de la necesidad de conservado. Y que tanto la iniciativa pública como la privada sigan incidiendo en la revitalización del mismo insertándolo en la vida de la ciudad.

3. Por último reseñar la importancia que este patrimonio puede tener como catalizador en un proyecto de mejora de la ciudad. Todos somos conscientes del deterioro que ha sufrido la ciudad y de lo irreversible del tema en muchos aspectos.

Queda una posible actuación puntual de diseño urbano concreto. Y en este sentido este patrimonio puede y debe ser uno de los puntos básicos de referencia para la recuperación de la ciudad. La historia urbana reflejada en su arquitectura constituye un elemento que asumido por la Comunidad enriquece el conjunto y sirve de guía en un camino futuro.

Una historia que se asume por una vivencia profunda del momento actual que nos toca vivir.

Porque la inserción en nuestro tiempo la construcción de una arquitectura y un urbanismo actual nos hacen asumir y respetar este pasado que conservamos y queremos nuestro.

“De todos los objetos los que más amo son los usados”. B. BRECHT

 

Diego Peris Sánchez. Diario “Lanza”, 3 de septiembre de 1986

 

Vista aérea del entorno del Garaje Ford en 1960


lunes, 14 de febrero de 2022

DE PLANES Y PATRIMONIOS (I)

 

Vista de la Plaza de la Constitución en 1984. Fotografía Alejandro Moyano Gómez



Como expone en su preámbulo la nueva Ley del Patrimonio Histórico Español, este patrimonio es el principal “testigo de la contribución histórica de los españoles a la civilización universal y de su capacidad creativa contemporánea”.

Durante los últimos decenios hemos asistido a una supravaloración de la novedad, de la técnica y del progreso, fenómeno que en nuestra ciudad nos ha conducido a la destrucción de un patrimonio arquitectónico escaso, pero de valores indudables.

El Colegio Oficial de Arquitectos presentaba hace años una ex· posición fotográfica en la que mostraba aspectos de nuestra ciudad vistos antes y después de las intervenciones de estos últimos decenios. Las imágenes comparativas eran elocuentes de por sí. Como ejemplo en la mente de todos puede estar la imagen del conjunto de edificios que conformaban la Plaza del Pilar y la que presenta en la actualidad. La necesidad de “modernidad” unida a un intenso proceso especulativo nos llevó a la destrucción de parte de nuestro exiguo patrimonio arquitectónico.

Sin embargo asistimos en los últimos años a una nueva sensibilización general por la protección de este patrimonio.

Resultado de ese proceso han sido rehabilitaciones de edificios, como el palacio de la Diputación Provincial y del Conservatorio de Música Marcos Redondo, ambos obras del arquitecto Rebollar y propiedad de la Diputación y del Ayuntamiento de Ciudad Real.

En ellos se patentiza un modo de intervención sobre el patrimonio: la rehabilitación que lleva a una nueva edificación de lo edificado. En esta nueva funcionalidad del edificio que se integra en la vida de la ciudad es donde debe situarse la conservación del patrimonio, pues si no se incorpora a esta vida ciudadana de alguna manera acaba siendo un elemento muerto.

Estas actuaciones puntuales requerían un marco legal más amplio que ordenase todas las edificaciones que de alguna medida deben protegerse.

1. En esta línea se elaboró por, el Ayuntamiento un listado de edificios a proteger que revisado por la Comisión del Patrimonio sirvió como dato inicial de trabajo catálogo.

2. Este listado perdió su capacidad legal con el transcurso del tiempo y ante la necesidad urgente de proteger elementos importantes de nuestro patrimonio se elabora por parte del Ayuntamieto a principios del presente año una modificación del Plan Parcial dentro de Rondas consensuado con la Comisión del Patrimonio.


Otra de la Plaza de la Constitución en 1984. Fotografía Alejandro Moyano Gómez

 


Esta modificación aprobada inicialmente, trata de proteger dos zonas fundamentalmente.

-El entorno de la Diputación Provincial: Tramo de la calle Toledo desde su principio hasta la Plaza de la Diputación con la presencia del edificio museo municipal Elisa Cendrero, Diputación, iglesia de la Merced, Instituto...

La propuesta del Plan introduce un tema básico en el patrimonio: no se trata sólo de proteger el edificio, sino el entorno en el que se inscribe. Y por elio se rebajan a tres el número de plantas en ese tramo de la calle y en ambos márgenes, se exige una armonización de los nuevos proyectos con los edificios protegidos y se propone un cambio de alineaciones en la Plazuela de la Merced al objeto de favorecer la presencia del edificio desde la calle Toledo.

Tal vez fue este uno de los puno tos más discutidos por la Comisión del Patrimonio en su momento al considerar algunos de sus miembros la necesidad de conservar los edificios que conforman esta zona con un indudable sabor tradicional.

La opinión general valoró sin embargo más la posibilidad de liberar vistas desde la calle Toledo al conjunto de la Diputación, Iglesia de la Merced. La demolición de uno de los edificios que conformaba el callejón del Instituto ha dado por zanjado definitivamente el tema.

La construcción de un edificio en el margen derecho de la calle Toledo y la redacción del proyecto junto al museo Elisa Cendreros ya en marcha deben marcar un inicio de solución realizada para esta zona que los autores de los proyectos y promotores deben aprovechar como fundamental.

 

EL ENTORNO DE LA CATEDRAL

 

Para ello se propone una reducción importante de alturas y un cambio de alineaciones en la calle Camarín considerando la necesidad de conservar la casa solariega existente al principio de la calle. Se trata con esta actuación de mantener las vistas de la Catedral desde la calle Camarín y evitar en lo poco que aún es posible el ahogo del edificio por la altura de lo colindante.

Por otra parte, es necesario como completar la ordenación del Prado reduciendo el número de plantas en el solar entre la Casa de Cultura y el Conservatorio y manteniendo una alineación similar a la actual.

Se definen como edificios a proteger la casa de los «Ayala» y la de Hernán Pérez del Pulgar liberando como no edificable esta esquina que en su momento permitirá una bella visión de la Catedral.

La adquisición por parte del Ayuntamiento de este edificio ofrece garantías  de una pronta rehabilitación.

3. Esta modificación es claramente puntual y quedaban una serie de edificios y actuaciones por estudiar.

Diego Peris Sánchez. Diario “Lanza”, 3 de septiembre de 1986


Solares tras el derribo de la casa Ibarrola en 1984 en la calle Toledo. Fotografía Alejandro Moyano Gómez

 

domingo, 13 de febrero de 2022

1979-1986: LA OTRA HISTORIA INTERMINABLE (III)

 



Los ya citados escritos ponían sobre la mesa la posición de dos colectivos que ejemplificaban la visión contrapuesta del desarrollo urbano de la ciudad en los últimos años. Si la prensa había comprendido las razones de la renovación desde la óptica de la modernización de la estructura urbana, los arquitectos a través de su Colegio habían cuestionado las vías propuestas por la normativa urbanística, generando alegaciones y recursos antes la administración urbanística. Pese a ello, la visión que de este colectivo se ha difundido, trataba de hacerles acreedores del desastre (5) como únicos agentes responsables. El resto de los agentes urbanos no habían mantenido una posición pública abierta sobre los problemas de la Ciudad merced en unos casos al escaso arraigo del movimiento vecinal y en otros al celoso silencio que se suele producir sobre los negocios inmobiliarios.

La ausencia de debate ciudadano (6), venia. siendo aprovechado por la administración municipal para justificar una política urbanística caracterizada no sólo por directrices erróneas, sino por una gestión defectuosa que favorecía las infracciones urbanísticas y la comisión de irregularidades edificatorias.

Mientras tanto, la concepción del Planeamiento iba a experimentar una importante inflexión producida por la experiencia del Plan de Madrid. El deterioro de los modelos expansivos-de ciudad, -consecuencia de la crisis económica motivada (por los costos crecientes de la energía, iba a unirse a la voluntad de una recuperación ciudadana que ponía el énfasis en la construcción de la ciudad antes que en la clasificación masiva e indiscriminada de suelo. Los modelos teóricos que sustentaban tal opción venían de la mano de las mejores experiencias europeas, celosas en la conservación del patrimonio y conscientes del necesario equilibrio espacial como paso necesario para la obtención de un mejor equilibrio social. La aportación relevante de Campos Venutti, Nuno Portas, Eduardo Mangada y Eduardo Leira, unía La reflexión conceptual con la experiencia en la lucha ciudadana por la conquista de la racionalidad urbana. El efecto de las premisas del Plan de Madrid ha ejercido una notable influencia en la configuración de alternativas a la, hora de acometer las revisiones de diferentes Planes de Ordenación; siendo quizá la experiencia andaluza la más beneficiada de la reflexión que inauguró el Plan de Madrid.

El aplazamiento de la Revisión del Plan de 1977 y la modificación de las Ordenanzas del PPCR, operado bajo el mandato local de UCD, no habían contribuido más que aumentar el grado de conflictos latentes: planeamiento parcial aprobado y no gestionado, ausencia de actuaciones en los polígonos en suelo urbano, crecimiento de la construcción ilegal en el suelo no urbanizable, densificación creciente en el casco, ausencia de alternativas al sistema viario, colapso del tráfico... Puede pues decirse que buena parte de los problemas vigentes en 1979 seguían sin resolverse, sí exceptuamos la difícil aventura del abastecimiento del agua.




1983, NUEVAS EXPECTATIVAS

 

La renovación de la Corporación municipal en 1983, abría una expectativa nueva sobre el cambio de rumbo en la política urbanística local. Cambio de rumbo pregonado con más énfasis por el PSOE y PCE que por la Coalición Popular. Así la oferta socialista en materia de urbanismo fijaba como Prioridad la Revisión del Plan; frente a ello la oposición conservadora se limitaba a propugnar la revisión del programa de Actuación, dando por buenas las líneas de actuación del Plan vigente.

El control del gobierno local por C.P. tras las elecciones de mayo, parecía postergar nuevamente la Revisión necesaria a otra Corporación con otra concepción diferente de la realidad urbanística. El trabajo de oposición de los socialistas, fue inclinando lentamente los puntos de vista conservadores sobre la necesidad de organizar el urbanismo local sobre bases renovadas. Urbanismo local fuertemente zarandeado en sus posiciones tradicionales con el asunto de Los Girasoles, surgido en agosto de 1984 y la posterior renuncia del arquitecto municipal señor prieto.

El trabajo socialista en el desgaste de las posiciones conservadoras a través de mociones e interpelaciones, culminaba en septiembre del mismo año con la petición del cese del concejal delegado de Urbanismo señor Vich Iglesias, que obviamente no prosperó, pero que puso en evidencia la imposibilidad de transitar la senda de la pasividad en la solución de los múltiples problemas existentes. Problemas a los que vendría  a sumarse la sentencia número 301 de la Territorial de Albacete, que venía a establecer la nulidad parcial de la modificación de las Ordenanzas: del PPCR, aprobadas definitivamente el l julio de 1983 y recurridas por el Colegio de Arquitectos.

Mientras tanto el 12 de agosto de 1985, se acordaba iniciar los trabajos preparatorios para acometer la Revisión del Plan General, contándose entre otras razones el vencimiento de los ocho años establecidos legalmente para proceder a tal efecto. El 22 de junio de 1986. se aprobaba el Avance del nueva Plan, que había contado con una fase de iniciativas y sugerencias en octubre pasado.

Diferentes son las novedades propuestas por el Avance y qua merecerán otro comentario exclusivo. Sirva ahora reseñar la reducción de suelo clasificado, la catalogación de edificios, la protección del suelo no urbanizable en diferentes grados y la remodelación de diferentes áreas del PPCR. El Avance en suma viene a demandar nuevas soluciones en la configuración de la ciudad. Soluciones que movidas por el posibilismo teórico y la imposibilidad práctica pueden ser refutadas como insuficientes. Insuficiencia que es preciso conocer como dato de partida y que debe requerir una gestión audaz e imaginativa, basada en fuertes componentes de diseño urbano: si ya es imposible una organización espacial alternativa, deberán de practicarse ejercicios de formalización urbaria al modo de cirugías que restañen heridas mejores fisonomías y cualifiquen lo que permita la realidad construida.

La sensación después de todo es la del tiempo perdido, tiempo perdido que al transcurrir ha dificultado otras opciones alternativas, ha impedido la racionalidad urbana anticipada y nos ha hecho envejecer en una batalla que otra vez hay que iniciar. Después de todo hemos recorrido un camino desde la nada para llegar a la absoluta pobreza.


José Rivero Serrano. Diario “Lanza”, Extra de Feria, Agosto de 1986

 



(5).- El 23 de noviembre de 1985, un ilustre periodista mantenía en el acto de presentación del libro de Félix Píllet “Geografía urbana de Ciudad Real”, que los culpables de la destrucción de la ciudad habían sido los arquitectos (¿ ... ?).

(6).-Habría que exceptuar la polémica centrada en la construcción del actual Ayuntamiento y el Consiguiente debate en 1972.


sábado, 12 de febrero de 2022

1979-1986: LA OTRA HISTORIA INTERMINABLE (II)

 



2. URBANISMO V DEMOCRACIA

 

Los prolegómenos de las elecciones locales de abril de 1979 son frecuentes en referencias al urbanismo, existiendo una común coincidencia entre los diferentes partidos Políticos presentes (con la salvedad de la Coalición Democrática) sobre la necesidad de acometer la revisión de la Adaptación del Plan General de 1977, aprobada justamente el año anterior. Así para UCD la situación era descrita como ala evidencia de que el Plan General no cumple las necesidades de la capital, al existir suelo escaso y caro». El PSOE fijaba la «lucha por un urbanismo más racional y más humano capaz de frenar el caos urbanístico». El PCE, bajo su eslogan «quita un cacique, pon un alcalde» incitaba a un urbanismo participativo y democrático. Finalmente, la Agrupación Independiente manifestaba lo extraído de diferentes sondeos populares, haciendo hincapié en el tráfico o la limpieza.

La composición del Consistorio salido de las urnas fijaba un equilibrio de 10 concejales para UCD, B para el PSOE, 2 Independientes y 1 PCE. Equilibrio que se traduciría finalmente en una incapacidad para acometer la tan prometida Revisión. Aún en octubre de 1979 el estado general de la opinión es favorable a la Revisión.

Así en el número monográfico que el diario Informaciones» (20 de octubre 1979) dedica a Ciudad Real, puede leerse tal coincidencia de políticos locales y empresarios bajo el titular “Debe revisarse el PGOU”, en donde se apuntaba que la escasez del suelo calificado había originado la especulación y el destrozo urbanístico. Destrozo que meses más tarde sería objeto de unas jornadas promovidas por el Colegio de Arquitectos orientadas a la Conservación de la Ciudad. El texto que apoyaba la citada Exposición fue posteriormente publicado en el número extraordinario de «Hoja del lunes» del 2 de junio, dedicado a la Construcción. Dicho número contenía tres artículos más que curiosamente venían a anticipar el sesgo emprendido por el Gobierno local de UCD. La entrevista «El alcalde opina sobre Urbanismo», ofrecía una visión suavizada de Lorenzo Selas sobre la realidad del Plan General vigente, sin que existiera ya pronunciamiento expreso a favor de la Revisión comprometida en campaña electoral. Idéntica opinión sustenta Juan García Toribio, primer teniente de alcalde y desde junio de 1981 concejal delegado de Urbanismo, quien solamente apreciaba la necesidad de acometer la modificación de las Ordenanzas del PPCR. Punto éste, que curiosamente, era expuesto en términos parecidos por la asociación de empresarios de Construcción (APEC). La reforma prioritaria para este colectivo era la suprimir el volumen como fórmula de cómputo de la edificabilidad, según lo fijaba el artículo 40 de las Ordenanzas del PPCR, dejando solamente la altura y el fondo como parámetros de control edificatorio.

 



Asistíamos de esta forma, en el plazo de un año al cambio de posición del Grupo mayoritario en el Ayuntamien.to sobre la necesidad de acometer la Revisión del Plan General. Para atar todos los cabos de dicha operación, se irían introduciendo nuevos factores condicionantes, tales como la asunción de la Delegación de Urbanismo (hasta el momento ostentada por concejales del PSOE), la potenciación del desarrollo del Planeamiento Parcial a través de las actuaciones en los sectores A-2, B-3, G-1, N-3 Y N-4 y finalmente la aceptación de operaciones de remodelación preexistentes, como la organizada sobra la Plaza de  José Antonio (Constitución) que comportaba la destrucción sistemática da nuevos elementos del patrimonio edificado. Remodelación que mereció un escrito del tor de estas líneas (LANZA, 11 de julio 1981) en termino de juicio global sobre la gestión urbanístico de la Corporación: “El proceso destructor del patrimonio inmobiliario local, no sólo no ha cambiado de signo con la primera Corporación democrática, sino que ha experimentado un incremento progresivo. Una Corporación que se ha quedado finalmente convertida en una reunión donde no hay cabida para ideas renovadoras capaces de desarrollar una política urbanística alternativa y diferenciadora ... Las actuaciones municipales en materia de urbanismo, han sido no sólo escasas sino faltas de planteamientos capaces de cambiar el pulso de la ciudad. Pretender justificar (si es que fuera posible) una gestión urbanística con el desarrollo de alguna peatonalización, unos kilómetros de asfaltado, unos cuantos metros de zona verde (lejana, y distante) o la redacción de dos o tres planes parciales, es cuando menos pretencioso. Qué decir, por contra de la Revisión necesaria y no acometida del Plan General...»

El contexto de tal escrito se formulaba desde la óptica de 1981 como año europeo para el Renacimiento de la ciudad, y desde el convencimiento de la contraposición entre el eslogan de éste, ciudades para vivir” con el más próximo del derribo que no cesa».

Julio de 1982 vería un nuevo debate escrito en LANZA a raíz de la conclusión del edificio de la calle Alarcos 19, y que en 1980 había motivado las jornadas sobre Conservación de la ciudad. El escrito “Nobleza obliga” fijaba con una enorme simplificación las causas del deterioro urbano en dos factores: la piqueta del progreso y la ineptitud profesional. La réplica a tal escrito fijaba otros criterios que merece recordar. “Por 16 demás resulta absolutamente inexacto esa imputación del deterioro urbano a la ineptitud profesional, como hace M.L.C. Los depredadores urbanos no han sido nunca los arquitectos, como colectivo profesional. Habrán tenido participación como ejecutores, y su acierto o desacierto en el diseño queda ahí; pero su actuación en todo caso se ha producido en el seno de una mecánica normativa, social y económica a la que han prestado su quehacer profesional. Si se quiere ser riguroso, hay que asumir el costo de decir las cosas como son y han sido, aunque ello cueste enfrentamientos; porque si no lo mejor es callarse ... En la batalla por la conservación de la ciudad, las lanzas rotas por la prensa local no han sido excesivas. Cuando entendemos que la capacidad de sensibilización que puede ejercerse desde el periódico es muy importante. Por ello estimamos que es importante que el debate sobre este tema en particular y sobre otros en general, sea siempre un campo donde se expongan opiniones y se produzcan aportaciones. Por lo cual animamos a M.L.C. a que escriba durante horas sobre el desastre urbanístico sin miedo a enfrentamientos con nadie».

 

José Rivero Serrano. Diario “Lanza”, Extra de Feria, Agosto de 1986

 


viernes, 11 de febrero de 2022

1979-1986: LA OTRA HISTORIA INTERMINABLE (I)

 



Una de las primeras consecuencias de la renovación democrática de los Ayuntamientos en 1979, fue la puesta en crisis de los modelos de planeamiento urbanístico que habían regido la vida de las ciudades. Puesta en crisis que se fundamentaba en dos razones diferentes: la poca o nula legitimidad popular de las corporaciones locales anteriores a 1979 y el abandono de los modelos urbanos expansionistas. Si el primer aspecto cuestionaba la validez política de los Planes producidos bajo el mandato de corporaciones no democráticas, el segundo reflejaba el cambio de rumbo experimentado por la Urbanística española en la definición de los límites del planeamiento. La herencia que recibían pues, los ayuntamientos democráticos estaban formada por unas ciudades que habían crecido al compás de los años de crecimiento económico, bajo pautas de acumulación de capital y altas tasas de rentabilidad en la producción del espacio inmobiliario ignorando, los problemas inherentes al equipamiento, a la infraestructura, al equilibrio centro-periferia, ignorando en suma la construcción de la ciudad como un proceso equilibrado del desarrollo social y económico. La cobertura jurídica y técnica de tales hechos se producía bajo Planes de Ordenación que legitimaban la destrucción del patrimonio arquitectónico y amparaban actuaciones en donde lo importante' era la tasa de beneficio y la rotación del capital invertido.

 

1. EL ESTADO DE LA CUESTION

 

Planes de Ordenación que la Reforma de la Ley del Suelo de 1975, consideraba como instrumentos que, a pesar de los esfuerzos de gestión, no habían impedido el proceso de desarrollo urbano caracterizado por la densificación congestiva de los cascos centrales, el desorden de la periferia, la indisciplina urbanística y los precios crecientes e injustificados del suelo. Las características del Plan General de Ordenación de 1963 basaban su propuesta en modelos derivados de los viejos Planes de Extensión, según Fernando Terán. Así la organización propuesta se constituía por el núcleo existente al que se rodeaba de superficies envolventes destinadas a áreas de reserva urbana, propiciándose una rudimentaria estructuración por vías anulares y radiales y marcando el cierre con una vía de cintura a modo de anillo perimetral (1).

La zonificación propuesta era muy elemental, con una asignación de usos no siempre respetada en actuaciones posteriores. Actuaciones que al no subordinarse a las directrices del Plan General entraban en conflicto con las propuestas de éste. Tal fue el caso del Plan Parcial del Casco dentro de Rondas (PPCR), comenzado a tramitar en 1968 y aprobado definitivamente en 1973; dicho instrumento no solo vulneraba determinaciones del Plan General, sino que aumentó la altura de edificación en dos plantas pasando de 5 a 7. Las características del PPCR a la postre, propiciaban el estado de cosas que la Adaptación del plan General, redactada en 1977, reconocía en su Exposición de Motivos como acumulación excesiva de densidades en el antiguo casco urbano con las consecuentes congestiones de tráfico» (2).




Estas razones en unión de una escasa sintonía con la realidad urbana eran las justificaciones que 14 años después se aducían para promover la Adaptación del Plan General a la Reforma de la Ley del Suelo del 12 de mayo de 1975. Curiosamente el documento de Adaptación, postulando unos principios determinados opta por alternativas contrarias a los mismos. Así el mantenimiento del PPCR como parte integrante de la Adaptación vendría a perpetuar la denunciada densidad excesiva, con capacidad de asentar en su ámbito espacial 92.480 habitantes.

La clasificación de 306 hectáreas desvelo urbanizable programado sin que paralelamente se redujera la densidad media del PPCR carecía de todo fundamento real ya que la población que era capaz de absorber todo el suelo urbano, se elevaba a 121.263 habitantes, cuando la previsión de la Adaptación, para 1988 era de 66.721 habitantes. Finalmente, el haberse acometido una Adaptación del Plan General, sin revisión del mismo, con la coartada de adecuarse al nuevo marco legal, propició el mantenimiento de los principios que habían regido la política urbanística durante la Dictadura. Principios que centrados en la productividad del suelo, se basaban en la obtención del máximo beneficio, olvidando la dotación de equipamientos, servicios, o la resolución de los problemas de infraestructura. Haciendo bueno el diagnóstico de la Exposición de motivos de la ya citada Reforma Legal de 1975 (3).

Así entre los factores que se señalaban como causantes de la situación urbanística se fijaban: a) la poca incidencia de la Planificación económica, b) la indisciplina urbanística, c) la inadecuación de las estructuras administrativas, d) el uso abusivo de las normas sobre fomento de edificación y e) la oferta del suelo escasa y cara.

Pese a todo los regidores municipales podían permitirse la osadía de enunciar el urbanismo local como el tránsito de la estética a la ética (4). Obviamente si ello era así fácilmente puede deducirse la ética política dominante a la vista de la catástrofe que traspasaban a las Corporaciones democráticas.

 

José Rivero Serrano. Diario “Lanza”, Extra de Feria, Agosto de 1986

 

(1).- Fernando Terán: “El planteamiento urbano en la España contemporánea. G. Gili, Barna 1978.

(2).-Gabriel Riesco y Pedro Morales: “Plan general municipal de Ciudad Real” 1977.  

(3).-“Reforma de la Ley del Suelo”. Civitas, Madrid 1975.  

(4).-“Hoja del lunes”, 4 enero 1971. En manifestaciones del presidente de la Comisión municipal de Urbanismo, señor Carretero Perales.