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martes, 21 de enero de 2025

NOTAS SOBRE PATRIMONIO

 

Las imágenes publicadas en esta entrada, son del archivo de Herrera Piña

 


1. La euforia expansiva de unos años, que se encaminan al Plan de Estabilización de 1959, concluye con un inusitado fervor económico y con una fuerte apuesta de renovación material de la ciudad. Más allá de las realizaciones que se glosan como éxitos indubitables del Régimen, comienza a asentarse toda una estrategia del sentido -o del sin sentido- de la ciudad que se verifica entre las visitas de los Ministros Arrese en 1958 y Sánchez Arjona en 1962. Estrategia que requiere una puesta a punto de los mecanismos productivos del suelo y una ordenación adecuada de sus rentas.

2. ¿Qué queda ya?, esa era la pregunta que formulaba atónito y dolorido Julián Alonso el 18 de enero de 1962, ante el hundimiento del Torreón del Alcázar el primer día del mes del año recién estrenado. Si en tal año, hace ya 44, se podía aún, ingenuamente, preguntar ¿qué queda ya?; hoy no es que no podamos contestar al requerimiento del profesor, sino que, tal vez, no seamos capaces ni de preguntar lo que queda, o lo que va quedando de la ciudad histórica.

3. Es esta la afirmación, ya no encubierta sino visible y triunfal, de la prensa: Ciudad Real se transforma a costa de perder ciertos edificios singulares. Es esta la valencia de la mutación y de la pérdida, aún no sentida como tal. (1969).

4. Si tuviéramos que sintetizar diríamos que todas (las causas de la destrucción) se resumen en la actuación de una sociedad dirigente amparada por un poder político que presidía el General Franco...Las razones de tales catástrofes patrimoniales las ubica Chueca en la «inexistencia de clases rectoras cultas». (1977).

5. Aceptarla transformación productiva de la ciudad moderna requiere, pese a todo, construir un nuevo universo de valores y símbolos que hagan tolerable la permuta. Desde aquí lo histórico se identificará con lo viejo, con lo inservible, con la rémora para el cambio que es preciso remover. Y por tanto se dictará su extinción o su desaparición, en aras de un orden nuevo que definirán como la ciudad moderna y urbanizada; sin que el resultado obtenido sea moderno ni urbanizado, ni tampoco ciudad.

6. ¿Cómo es posible que Corporaciones administrativas, Comisiones de Monumentos, Doctos Institutos de estudios, y reputados intelectuales locales se avinieran a una mutación tan lejana de la inteligencia y de la sensibilidad?

7. En esa misma regla de valor, y por obvia aplicación de sus principios, únicamente serían intocables algunos templos significados y los restos de la Puerta de Toledo. Por esa misma regla de valor de lo histórico y artístico, se produjeron las demoliciones del Torreón del Alcázar, del Convento de las Dominicas, de la vieja Cárcel, de los restos de la Sinagoga del Lirio, de los restos de la muralla, de la Real Chancillería, de la Iglesia de San Juan, del convento de San Francisco o del Hospital convento del Espíritu Santo. Elementos todos ellos que pasaron a verificar esa ley de hierro de la renovación presurosa y de los solares calmos, para abrir un vacío que debía de colmatarse de mediocridad alarmante.

8. Hoy, a la capital manchega le ha quedado lo peor de la vieja y caótica urbanización antigua en el trazado de sus calles y los más feo de la arquitectura contemporánea del desarrollismo opusdeiano». (1981).

9. En la búsqueda del Estado del bienestar, conservarlo que se dice conservar, sólo había que conservar los elementos emblemáticos y prototípicos de un repertorio visual del pasado; obras canónicas, aisladas no ya de su tiempo sino del espacio inmediato circundante. Vividas, percibidas y exhibidas más como un corte histórico, como un sobresalto, asimilándose a iconográficas flotantes en el diluvio de la contemporaneidad más preocupada por olvidar el pasado que por entenderlo.

10. El proceso constructor del patrimonio inmobiliario local no sólo no ha cambiado de signo con la primera corporación democrática, sino que ha experimentado un incremento progresivo. Una corporación que nacía con mucho bombo electoral-programático, se ha quedado en una reunión donde no hay cabida para ideas renovadoras, capaces de desarrollar una política urbanística alternativa y diferenciadora. La nómina destructiva, mirando hacia atrás, se nos antoja desmedida y reveladora del escaso interés municipal por preservar elementos edificatorios que deberían haberse respetado. (1982).

11. Si la ciudad histórica se ha extinguido y yace exangüe en aras de tal santificación laica, lo que quedó, lo que va quedando, son esas mismas piedras, ya descompuestas y extraídas de su origen para componerla imagen elocuente de un vertedero de la memoria.

José Rivero. La Tribuna de Ciudad Real, domingo 15 de octubre de 2006



lunes, 20 de enero de 2025

JUSTICIA EN LA CORTE DE ALFONSO XI

 



La minoría de edad de los testigos de una violación una mujer casada, determinantes para exculpar al agresor en un juicio en el siglo XIV

El Archivo Municipal de Ciudad Real guarda un valioso documento que recoge un juicio por agresión sexual que pone de manifiesto las bases de nuestro Estado de Derecho hace siete siglos. Con más menos garantías, la víctima de la violación, Teresa Juan, tiene la oportunidad de defender su honor "como mujer casada" ante el tribunal real que juzgó Juan Domínguez, por haberla mancillado "fuera de la aldea segura". En la vista, celebrada en Toro (Zamora) bajo el patrocinio de la Reina Doña María (esposa de Alfonso XI), declaran siete testigos, cuyo testimonio queda inhabilitado por ser menores de edad, incluso dos de ellos son doblemente descalificados por ser primos segundos de la víctima. Tanto es así, quizás por las razones culturales de una sociedad patriarcal, que Domínguez es exculpado por no poderse demostrar la denuncia de la mujer.

El documento será restaurado gracias la colaboración entre instituciones (Ayuntamiento Junta de Comunidades) y, más que ser un material único para la historia de la ciudad, pone en valor la posición de las mujeres en España hace más de 600 años, en una sociedad en la que su dignidad contaba para las leyes.

En la medida que se avanza en la revisión del pergamino -de 270 por 440' milímetros de dimensión fechado el 18 de septiembre de 1333-, cuyo texto ha recuperado el archivero municipal, Valeriano Villajos, se comprueba cómo el escribano del mismo, Alfonso Álvarez, relata el suceso de los hechos con la exposición del imputado, de la víctima de los testigos de ambas partes.

Al parecer, los hechos sucedieron en Trabadelo (León) cuando Domínguez, según Teresa, "la prendió, la cogió por los cabellos y le dio puñetazos en la cara, en la espalda la empujó hasta derribarla en tierra por la fuerza, siendo ella casada".

Álvarez reúne ante él ambos, que dan su versión bajo juramento para "probar dicha pesquisa", y...- " para fallar por fuero y por derecho", calificando finalmente que "en dicha querella no se probaba con ira él ninguna cosa que le penase". Así, una vez "vistos examinados los testigos contenidos en dicha pesquisa, fallara que ninguno de ellos no dicen de vista ni de cierta sabiduría que ninguno de ellos no decían que él (Domínguez) mesase la dicha Teresa, ni que le diese golpes en la cara, la espalda, ni que la derribase en tierra, ni que yaciera con ella por la fuerza". Por ello, el tribunal lo dio por libre, al no poder probar nada.



En el juicio comparecieron Diego Fernández, Pedro Alfonso, Antonio Juan, Ferrán Alfonso, Diego Fernández, Miguel Pérez Juan Gutiérrez, cuyos testimonios "no decían ninguna cosa contra él (Domínguez)", además de comprobarse que eran menores de edad y su testimonio resultó invalidado "según derecho de la ley del libro del Juzgado de León", que recogía "que no podía ni debía llamar ni recibir en testimonio en tal caso...".

Primos segundos

Igualmente, Teresa Juan hubo de certificar bajo juramento, petición del acusado, que Pedro Alfonso y Juan Gutiérrez eran sus primos segundos, "parientes en tal grado que no podían testificar por cuanto eran segundas personas de primas".

Por tanto, la sentencia que recoge Antonio Juanes rubrica Alfonso Álvarez, ambos escribanos de la reina Doña María, dice "yo, Antonio Juanes, visto examinado diligentemente todo el pleito que es entre Juan Domínguez Teresa Juan sobre la querella que me dio ésta,... visto la pesquisa vistos los testimonios,... todo lo que quisieron decir presentar por escrito, ambas las dichas partes,...en mí examinados, que lo librase como falle por fuero por derecho,... que no había ninguna cosa contra e dicho Juan Domínguez".

El estado de conservación del documento, catalogado con el número 501, es calificado por Villajos, de "regular", con parte del texto ilegible sin el sello real por su deterioro, por lo que se ha considerado desde la Concejalía de Cultura que era prioritario proceder su recuperación.

En realidad, el acta del juicio estaba fechada en 1371, según el calendario hispano, aunque se volvió datar para ajustarla la era cristiana, para cuya traslación hubo de restarse 39 años. EI pergamino es de piel está escrito en castellano antiguo con el tipo de letra albalaes (gótica minúscula), es muy descriptivo porque da cuenta de quienes participaron en el juicio, incluidos los abogados, aunque hay muchas partes que no se pueden leer.

Sobre por qué se encuentra en el archivo capitalino, Villajos señala que, a falta de datos históricos, se debió que aquel momento se encontrara Alfonso XI en Ciudad Real, donde sus asistentes le hicieron llegar el pliego para que lo certificara.

Julia Yébenes. Diario Lanza, domingo 22 de marzo de 2009

 


domingo, 19 de enero de 2025

CRISTÓBAL DE MENA

 

Vista del desaparecido chapitel de la Parroquia de Santiago

 


Por los años 1526 ó 1527 se ve por primera vez en las recién descubiertas Indias, a un tal Cristóbal de Mena, natural de Ciudad Real, de edad cercana a los treinta años y que sabía leer y escribir perfectamente. Pero su experiencia en los avatares que supuso la conquista debe remontarse más atrás, ya que por entonces era capitán, encomendero y regidor de la ciudad de Granada en Nicaragua.

Pronto se fue él mismo a Panamá a unirse a la expedición para la conquista del Perú, como uno de los capitanes principales, probablemente la figura más importante después de Francisco y Hernando Pizarro. Tras resolver algunos problemas, de los muchos que este valeroso e inteligente capitán ciudarrealeño tuvo que afrontar, pronto se reunió con Pizarro.

Cuando tocaron tierra en la costa norte, siguió encargándose a Mena misiones de honor y responsabilidad, siendo algunas veces segundo en el mando, en lugar de Hernando Pizarro. Pero su importancia disminuía conforme avanzaba el tiempo, y nunca por falta de valor o mancha en sus relevantes virtudes, sino por envidias, falsedades, más las pretensiones de los hermanos de Francisco Pizarro, quienes veían que el capitán Cristóbal de Mena les hacía sombra que ellos no deseaban. También empeoraba la situación del capitán manchego el ser natural de Ciudad Real, región de origen del gran rival de los Pizarro, Diego de Almagro, quien mantenía una excelente amistad con Mena. Todo esto hizo sospechoso al capitán Mena entre los Pizarro. Cuando llegaron a Cajamarca -entonces el ciudarrealeño contaba treinta años- su situación era insostenible. Todas las misiones importantes eran para los hermanos de Pizarro para otros, y la parte económica que le dio Pizarro no sólo fue la más pequeña entre los capitanes, sino que fue inferior a la de un hombre a caballo común. Ello equivalía a una invitación a irse, que Mena aceptó, solicitando y obteniendo permiso para regresar a España con el primer contingente en 1533.

En el equipaje de Mena iba una crónica de la conquista del Perú, la cual publicó en forma anónima en Sevilla en 1534. Todas las apariencias indican que efectivamente fue escrita por el capitán de Ciudad Real. Es una relación objetiva y un tanto engrandecedora de la figura de Pizarro, a pesar del trato que éste le dio. Esta crónica descubre a un hombre entendido en cosas de la estrategia y táctica de expediciones, expresándose con mayor originalidad y autonomía que otros cronistas oficiales, en ocasiones se trasluce una leve amargura.

Después de diversos avatares contra la persona de Mena, hacia el año 1536, Mena desaparece para residir finalmente en Ciudad Real, su lugar de origen y que tan alto dejó siempre por sus virtudes guerreras, personales y calidad humana de. un hombre que formó parte importante en la conquista del Perú.

Francisco Mena Cantero. Diario Lanza, viernes 5 de julio de 2002


Vista de la Parroquia de Santiago en los años cuarenta del pasado siglo

 


Mena, Cristóbal de. Ciudad Real, 1502 – ?, s. XVI. Conquistador y cronista.

Nació en el seno de una familia de hidalgos. No se sabe la fecha exacta de su llegada a las Indias, pero en 1526 ya era capitán, encomendero y miembro del Cabildo de Granada en Nicaragua. Enterado de la expedición a Perú por su amigo Diego de Almagro se traslada a Panamá e invierte en ella aportando hombres y caballos. Estuvo con el grupo de expedicionarios que comandó Hernando Pizarro y junto a él participó en varias de las primeras exploraciones por territorio inca. Estuvo en Cajamarca y fue uno de los primeros españoles junto a Hernando de Soto y Hernando Pizarro en entrevistarse con el Inca Atahualpa.

Se benefició del reparto del botín y cansado de las tensiones entre su amigo Almagro y su jefe Hernando, en 1533 decidió regresar a España.

Un año después publicó anónimamente en Sevilla la crónica La Conquista de Perú, llamada la Nueva Castilla, impresa por el sagaz editor Bartolomé Pérez, el mismo que editó la obra de Jerez. Además de su valor literario y documental, por estar escrito por uno de sus protagonistas directos, es la primera narración, junto a la de Jerez, de los acontecimientos acaecidos en Perú. Las versiones de la conquista de Mena y Jerez son las primeras que tienen los españoles del fabuloso acontecimiento peruano, es a través de sus ojos con los que los españoles conocen lo allí visto y sucedido.

Su versión castellana y las inmediatas traducciones al italiano y al francés sirvieron para popularizar el descubrimiento del imperio Inca por toda Europa. Es probable que Mena se retirase a su ciudad natal hasta su muerte a disfrutar de cierta popularidad y vivir de lo obtenido en Cajamarca.

Obras de ~: “Conquista de Perú, llamada la Nueva Castilla”, en H. Urteaga, Los Cronistas del Perú, Paris, Biblioteca de Cultura Peruana-Desclée de Brouwer, 1938.

Bibl.: J. M. ª González Ochoa, Quién es quién en la América del Descubrimiento, Madrid, Editorial Acento, 2003.

José María González Ochoa

Fuente: https://dbe.rah.es/biografias/95465/cristobal-de-mena


Otra vista de la Parroquia de Santiago de dependencias desaparecidas junto a la puerta de la sacristía


sábado, 18 de enero de 2025

CIUDAD REAL PREÑADA DE FRÍO

 

Fondo Salas Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

 


PAISAJES Y ESCENAS CIUDARREALEÑAS DE HACE CINCUENTA AÑOS

Preñada de frío, la bóveda gris de la tarde parió, sin dolor, nieve en la noche interminable. Amaneció la llanura, silenciosa, envuelta en papel de barba. Dios sepa quién lo pintarrajeó con gruesos difuminos. Trazos rectos, anchos, largos, con las calles principales. Irradian de un manchón cuadrangular donde las ramas de los árboles, deshojadas, copian gigantescas telas de arañas escondidas y aletargadas en el rincón más oscuro de los portales de la plaza o en el arco de las campanas de la torre. Otras rayas (callejas y callejones) cruzan, recruzan, culebrean y se énroscan en los largos y anchos trazos que se pierden, sin fin, carretera adelante o, cercenados, en el campo blanco. Plano de la ciudad en papel de nieve.

El cielo sigue blanquecino, amenazador. Clama la vida en piar de gorriones ateridos de frío y resuella con la columna, vertical, de humo de cada chimenea y, por fuera, nada más que eso: humo subiéndose y enganchándose en las nubes y piar moribundo de gorriones helados. Bajo la capa blanca vive la cocina y vive la cuadra. Vive la vida animal. La vegetal está latente. La mula y el asno se apretujan escalofriados, ante el pesebre. Los bueyes humean por las narices, tumbados en el estiércol caliente; en la penumbra del establo parecen filosofar, con voz apagada, cuando rumian. El hogar devora sarmientos, ramas de olivo y paja; hace hervotear, en el puchero, el tocino fresco y el chorizo nuevo, y entibia la cocina. El gato, enroscado junto a las brasas, runrunea sus sueños. Moquitea el viejo sentado en el poyo, bajo la campana.

De vez en cuando, escondiéndose entre mandil y saya, buscan el calor de la panza las manos coloradotas de la madre que trajina. Los chicos, mirando al corral, estrujan la nariz en el cristal churreteado de la ventana. El último pajarillo revolotea fuera. El padre calla esperanzado.

Chupa el suelo, poco a poco, animoso, gozoso, gotitas de nieve que se derrite; las guarda en sus entrañas como prenda de cosecha futura “Año de nieves, año de bienes”. Soledad, silencio, blancura de un cielo blanco pegado, a lo lejos, a un campo blanco. Uniformes, sin límites, sin fronteras.

Hoy no hay aceituneras madrugadoras, sufridas y parladoras, en el olivar. Del tejado se escurre una plasta de nieve; después caen gotitas claras y, alpaca, chorros finos de agua. Hay blandura. Las nubes se quiebran. Por las rendijas azules aparece, frío, un sol ictérico. Es la señal: ¡resucita la vida!

Pisadas tímidas, esparcidas, machacan la nieve; más, luego Cenagal las calles. Charcos, barrizales. En la carretera, tres surcos: uno cada rueda; otro; en medio, de herraduras. La nieve, avergonzada de tanta mancilla, tímida, huidiza, se entierra. Sigue chupando, hipódrico, el suelo.

- “Hace frío, hace frío”; dice la mujer.

- “Así tié que ser”; comenta el abuelo. “San Antón, hogaño, nos prepara bienes, que na nevao en enero”. Ya va el sol cayendo por los Castillejos y helará pronto. Mañana, los charcos serán espejos de frío para el sol, y en las umbrías de la Atalaya, del corral, en los valles de los surcos, las migajas de nieve están duras, duras. Pero, en verano, habrá faena, de cumplida cosecha, en la era y, todo el año, pan en el talego.

Julián Alonso Rodríguez. Diario Lanza Extra de Navidad. Diciembre de 1996



viernes, 17 de enero de 2025

BARRAGANAS EN EL SIGLO XVI EN EL CONVENTO DE SAN ANTÓN CIUDARREALEÑO

 



Recoge Aichinger Wolfram, en su libro “El fuego de San Antón y los hospitales antonianos en España, Wien, Verlag Turia+Kant, 2009”, un caso ocurrido en el desaparecido convento-hospital de San Antonio Abad de nuestra ciudad en el siglo XVI, entre el comendador del mismo y una mujer barragana. Una barragana era manceba o concubina; es decir una mujer soltera que convivía habitualmente y de forma pública con un hombre, soltero o casado.

Nos cuenta Aichinger en su libro que en una visita de inspección al convento en 1502, se constató, que habiendo ido a predicar a Ciudad Real un franciscano la vuelta a la pureza de costumbres, denunció la indigna actitud de muchos clérigos que mantenían barraganas; el alguacil municipal conmovido y conocedor de un caso se fue hasta San Antón y “detuvo a su comendador al que halló con su manceba, llevándose presos a ambos y quitándole a ella anillos de oro, sayuelos de seda y otros vestidos bordados de oro… que el dicho comendador le avia dado”.


Croquis del desaparecido convento de Antonianos ciudarrealeño publicado en el libro “Antonianos (1090-1800) de Ángel-Pedro Gómez Pazos

jueves, 16 de enero de 2025

LA PUERTA DE TOLEDO DE CIUDAD REAL

 

 
Vista de la Puerta de Toledo y su entorno en los años treinta del pasado siglo XX


Ante las murallas venerables. -Hundimiento de almenas.-Las heladas y traidoras charcas....-El vecindario y las autoridades.-La piqueta de los futuristas y el indiferentismo de los admiradores del pasado.-¿Extravíos?-Un amigable convenio.-No cabe discusión.

-¿Has pasado por la Puerta de Toledo?-interroga el periodista.

-¿Qué objeto tiene la pregunta.?-contesta el ecuánime vecino de “la grande e bona villa bona” que se llama Ciudad Real.

- El de recomendarte que no pases.

-¿Por qué...?

-Porque peligrará si lo haces, tu cabeza; de modo que, si tienes gusto en conservar ese ligero detalle de tu físico, ya lo sabes; abstente...

-Bien. Pero ¿es que sigue hundiéndose, ante la indiferencia de todos, nuestro glorioso monumento?

-Inevitablemente, por lo visto la prensa estos días nos ha dado la noticia, - yo lo leí en “Vida Manchega”- de haberse desprendido más almenas y de hallarse sus murallas en un estado lamentable...

-¡Esas charcas...!

-Sí; ordinariamente se culpa, a esas charcas de hielo, al invadir con su humedad los gruesos murallones, de la ruina inminente de éstos, demandándose del Estado, cuando menos, una expropiación de tales charcas, definitiva y salvadora...

-A menudo se escucha ese argumento: algo de ello dijo también en un hermoso artículo publicado hace unos años en “La Esfera”, en 1920 si no me traiciona la memoria, el Sr. Ortega Munilla, ocupándose de los urgentes medios a poner en práctica para la conservación de esta histórica puerta, construida hacia el año 1255, durante la época del Rey de las Partidas, fundador de la ciudad. Pero toda la culpa no es imputable al negocio frigorífico, como le calificó el escritor ya mencionado.

-Las autoridades, el vecindario, los entusiastas de los antiguos esplendores, de las pretéritas proezas...

-Todos, todos debían soslayar esta ruina; la Comisión Provincial de Monumentos, la Dirección de Bellas Artes, el Municipio, las iniciativas privadas...

-Tiene usted razón, amigo mío -responde el periodista-; aunque ciertas "corrientes modernistas" proclamen lo contrario, usted tiene mucha razón...

-¡Y tanto que la tengo!, aunque usted ponga en sus palabras un matiz imperceptible de ironía... Yo no puedo explicarme cómo no les mueve a los admiradores del pasado el amor propio de las glorias nacionales, a evitar, por todos los medios y a costa de todo, una vergüenza semejante...




-Encuentro, sinceramente se lo digo, muy sensatos sus juicios, y no admito su suspicacia sobre mi matiz imperceptible de ironía.... Hube de referirme, quise apuntar mejor dicho, tan sólo, viéndole "poseído" de una tan entusiasta exaltación, a las doctrinas curiosísimas que expone Marinetti en su libro “El Futurismo” intentando crear un evangelio nuevo, calificado por unos de admirable por otros del arbitrario...

-Y a esa orientación, a ese credo, ¿qué significado le inspira?

-Un significado tan rebelde, tan inflamado de audacia, tan henchido de violencia, que no ha podido triunfar con la celeridad vertiginosa que su creador imaginaba, aunque en no pocas ocasiones, de una manera tácita, parece que las gentes no repudian el sistema...

- Es una doctrina de fiebre, de agitación, de movimiento, de torbellino, de salto hacia el futuro, sin actitudes de reverencia hacia el pasado... El apóstol del futurismo quiso revelarse como el iniciador de una belleza nueva, que tiene su origen en la energía, en la arrogancia y en la lucha, que "toma las formas diversas y brillantes en todo aquello que la vida moderna ofrece de apasionada y de exuberante a la mirada del hombre, considerando el pasado, con todo su arsenal de reliquias, como una cosa muerta, indigna de tomarse por modelo... Vea usted algunas de sus máximas: "Admirar un cuadro antiguo, es verter nuestra sensibilidad en una urna funeraria, en lugar de lanzar hacia adelante con ademán violento de creación y acción. “En verdad que el frecuentar a diario los Museos, las bibliotecas y las Academias - ¡esos cementerios de esfuerzos perdidos, esos calvarios de ensueños crucificados, esos registros de impulsos rotos...! -es para los artistas lo que la tutela prolongada de los padres para los jóvenes inteligentes, ebrios de talento y voluntad ambiciosa...” “En los moribundos, en los inválidos y los presos, podría pasar aún; para ellos la admiración al pasado es un bálsamo a sus heridas; desde el momento en que les está vedado el porvenir... ¡Pero para nosotros...¡” “incendiarios de dedos carbonizados! ¡Mano a las piquetas y a los martillos! ¡Socavad los cimientos de las murallas venerables...!”

-Me parece todo eso un semillero de extravío, y por encima de ellos sigo sosteniendo que nuestra Puerta de Toledo, “bajo las que entraron victoriosas las tropas de la Reconquista” y que se edificó por orden de la Corona y a expensas de la misma en un siglo de grandezas patrias, debe procurarse que no perezca derrumbada....

-Pero si así no ocurre, y continúa desmoronándose el histórico arco de estilo plenamente gótico, y las recias murallas laterales, convendremos en que quienes consientan el "desastre" apoyarán el postulado que Marinetti preconiza…

-Lo convendremos...

Y ante la vieja mole agrietada que decora la pintoresca calle de Toledo en un interesante fondo arábigo de famosos prestigios, el vecino exaltado y el periodista discretísimo se separan cordialmente estrechándose las manos... porque si bien es cierto que en pose, filosófica cabria discutir el intento restaurador de la antañona Puerta de Toledo, no cabe en postura periodística -necesariamente acoplable al general sentir del público- la más somera discusión…

Periódico “La Tierra Hidalga” número 44-19 de enero de 1924


Otra vista de la Puerta de Toledo y su entorno en los años treinta del pasado siglo XX


miércoles, 15 de enero de 2025

CIUDAD-REAL

 




Ciudad-Real es la capital de la Mancha española, esta provincia que no puede mencionarse sin evocar al mismo tiempo el recuerdo de la inmortal obra de Cervantes y de estos dos héroes incomparables que vivirán tanto, tal vez más, que el idioma español: don Quijote y Sancho Panza.

Sentados en medio de un paisaje exuberante, los clanes en el que la vid, los cereales y el olivo crecen libremente, la ciudad de los reyes, como llamaron sus fundadores, tuvo un pasado que no estuvo exento gloria; su mercado agrícola fue alguna vez el lugar de encuentro de toda España, y contaba nada menos que con cincuenta mil habitantes.

¡Cuánto ha caído de esta antigua prosperidad! La mayoría de sus barrios están desiertos;

las paredes y las murallas de las que estaba tan orgullosa ya no ofrecen ahora sólo un montón de ruinas; la hierba crece en los pocos palacios que han sobrevivido a su desaparecido esplendor; contiene apenas diez mil habitantes tanto, y, por ejemplo, no lo reconocemos ¡hoy solo es feria de mulas y burros!...

¡Triste compensación!..

Sin embargo, todavía quedan algunos vestigios de su grandeza pasada. Entre los monumentos de antaño que permaneció de pie, admiramos con razón su antigua Colegiata, cuya arquitectura es realmente destacable. La nave única de esta venerable iglesia tiene nada menos que cincuenta y cinco metros de largo y su construcción es tan armoniosa como atrevida.

También podemos citar el lugar de la Plaza de la Constitución, que forma un gran rectángulo, rodeado como de costumbre una doble hilera de arcadas superpuestas; sus numerosas calles, anchas, bien ventiladas y bien pavimentadas; y sobre todo, su nueva puerta, que reproduce nuestro grabado, y que, como podemos convencernos estudiándolo es una auténtica joya arquitectónica.

Con todas las ciudades españolas, Ciudad-Real tuvo que pagar su deuda de sangre con la invasión napoleónica. Esta fue en 1809, al iniciarse la Guerra de la Independencia, que la Ciudad de los Reyes cerró sus puertas ante las tropas francesas; y fue entonces, bajo sus muros, cuando el general Sébastiani entregado al general español Urbino una batalla donde mató a mil quinientos hombres, hizo cuatro mil prisioneros, le quitaron siete piezas de cañón y le quitó cuatro banderas.

Así, la fortuna sonrió ante los primeros pasos de Napoleón en la Península; sabemos lo que ella tenía reservado para el futuro.

C. LAWRENCE. Traducido de la Revista francesa “La Semaine Des Familles”. 9 de octubre de 1869