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viernes, 7 de enero de 2022

CIUDAD REAL CUMPLE 750 AÑOS: REPOBLACIÓN (II)

 



No siempre el paso del tiempo borra las huellas que dejaron los hombres. En el mundo moderno permanecen numerosas señas de identidad de los que habitaron estos lugares durante la Edad Media. Las universidades, la consolidación de nuestro idioma, instituciones un largo etcétera de formas de vida costumbres.

Aún hoy, ciertas celebraciones, comidas, juegos, cantos... nos transportan lejanos tiempos. Son las zonas rurales las pequeñas ciudades donde mejor se conservan estas tradiciones, aunque poco a poco, el ímpetu de la modernidad las vas erosionando haciéndolas desaparecer.

Es en la Baja Edad Media cuando se ve renacer la vida urbana, aunque en convivencia con la rural.

A partir del siglo XII, con el florecimiento de la economía de los reinos cristianos la aparición de una nueva clase social, la burguesía, cuando irán surgiendo de nuevo las ciudades, generalmente sobre antiguos asentamientos.

Alfonso VII, consiguió recuperar Calatrava junto otros castillos de cierta importancia estratégico-militar: Mestanza, Alcudia, Caracuel Almodóvar.

A falta de hombres del rey que la defiendan, entrega la plaza de Calatrava la Orden del Temple, que poco después renunció mantener la fortaleza por temor un posible asedio almohade.

Poco servía la ocupación militar si no se podían cultivar ni defender las nuevas tierras. Era necesario repoblarlas.




Repoblación

 

Algunos reyes estarán preocupados por obtener de estas tierras riquezas con las que mejorar la calidad de vida de sus habitantes de paso incrementar las arcas de la Hacienda real.

Así Alfonso X, no en vano apodado el Sabio, trató de mejorar el comercio interior en sus tierras, para lo cual favorece la creación de ciudades, de ferias mercados. Estas ciudades de nueva creación no surgirán como en la etapa anterior alrededor de la catedral, sino en el cruce de caminos fin de facilitar el comercio intercambio de productos.

Surgirá pues esta nueva villa (Villa Real) donde se cruza el camino que lleva Toledo (hoy, calle Toledo) el que lleva Calatrava (hoy, calle de Calatrava). En las proximidades de estas cuatro esquinas que forman la calle de Toledo, Calatrava, Feria María Cristina, surgiría esta nueva Villa. Tiene un claro sentido burgués comercial. La Plaza que sirve de mercado, el Ayuntamiento otras dependencias es el núcleo de esta nueva villa, alrededor de esto irá surgiendo los demás elementos:

Su Fundación.

En la Crónica General de España de Alfonso X, aparece: "....Por un lugar que dicen El Pozuelo de Don Gil, que era término de Alarcos, entre tanto que llegaban las campañas porque había enviado, mandó venir gentes de la comarca, mandó que le dijesen Villa Real, ordenó luego las calles señaló los lugares por do fuese la cerca (muralla). fizo facer luego una puerta labrada de piedra esta es la que está en el camino que viene de Toledo, mando los del lugar como ficiesen la cerca".




La Muralla

 

La muralla en Villa Real, tenía un perímetro de 5.152 varas (4,5 km), limitaba la villa por donde actualmente está situada la Ronda, Tenia 130 torreones siete puertas.

Su finalidad, además de defensiva, tenía una función fiscal jurídica. El vivir en la ciudad concedía ciertos privilegios para tener acceso ella vender productos se debía pagar un impuesto, el llamado portazgo.

Los regidores de la villa, con tal de cobrar mayor cantidad de tributos, evitaban que se pudiera acceder la misma por otro lugar que no fueran sus puertas: la de Toledo, Granada, Alarcos, del Carmen, la Mata, Ciruela, Calatrava.

Sus calles, igual que la mayoría de las ciudades cristianas del medievo, eran estrechas (entre 2,5 m.), sucias con malos olores. En ellas convivían animales personas.

En época de lluvia, el barro casi las hacia intransitables. Pero, pesar de ello, eran animadas, en ellas se mostraban los artesanos que tenían el taller con vistas a la calle, donde trabajaban largas jornadas; Estos artesanos se asocia ban en gremios para favorecer la venta de sus productos evitar intromisiones. Solían vivir en una misma calle que podía llevar el nombre del oficio industria. Por ejemplo, la calle Cuchillería, próxima la Plaza, nos demuestra la importancia de esta industria en la Villa.

 

Amalio Astilleros Ramos, diario “Lanza”, sábado 9 de octubre de 2004

 


jueves, 6 de enero de 2022

CIUDAD REAL CUMPLE 750 AÑOS (I)

 

Vista de la Plaza Mayor de Ciudad Real en 1960



Es a partir del año 1212 cuando se vuelve a organizar bajo dominación de los reyes cristianos esta tierra

 

Por unos meses, celebraremos el 750 aniversario del nacimiento de Ciudad Real. Alfonso X, El Sabio, le otorgó su Carta puebla en 1255.

Con motivo de este acontecimiento las instituciones municipales, provinciales regionales llevarán cabo diversos actos culturales destinados dar conocer tan digno evento.

Es mi intención, través de estos artículos dar conocer cómo sucedió este nacimiento del cual podemos estar orgullosos todos los ciudadrealeños.

Cuando en el 711 la Península Ibérica se vio invadida por los pueblos musulmanes del Sur, los hasta entonces legítimos detentadores del poder de la administración del Estado tuvieron que replegarse hacia las montañas del norte.

La conquista fue fácil para los musulmanes en poco espacio de tiempo se hicieron dueños de la casi totalidad de nuestro suelo patrio.

Los reinos cristianos del norte tuvieron que esperar hacer verdaderos esfuerzos organizativos de unión para que partir del siglo comenzara una verdadera labor de Reconquista.

Lentamente los cristianos irán avanzando en su Reconquista para conservar facilitar su defensa, se van corriendo las fronteras aprovechando el curso de los ríos, Duero, Tajo, Guadiana...

Se establece la frontera del Tajo, una vez conquistado Toledo en el 1085 por Alfonso VI. Alfonso VII, hacia el ll47 ocupa las tierras situadas entre el Tajo el Guadiana,' el Campo de Calatrava, que hasta entonces desde el comienzo de la ocupación musulmana venía siendo tierra de moros, en la cual establecieron una ciudad amurallada, punto clave en la defensa de la Meseta, puente entre las grandes ciudades medievales de Toledo Córdoba, ésta era Calatrava (Qal' at Rabat), cerca del actual Carrión de Calatrava. Esta ciudad perteneciente la dinastía de los Omeyas, fue la más importante de la zona en el siglo XIII. Hoy se puede visitar ya que forma parte del Parque Arqueológico de Ciudad Real junto con Alarcos.

En este tiempo, lo que actualmente es Ciudad Real, era una pequeña aldea agrícola en manos de los musulmanes que dependía de la fortaleza de Alarcos. Tenía abundante agua en el subsuelo incluso flor de tierra en épocas de lluvia, lo cual permitía la existencia de una rica agricultura incluso pastos para el ganado.


La ermita de Alarcos en las primeras décadas del siglo XX


Zona islamizada

 

Toda esta zona islamizada permanecerá como tal hasta que después del fracaso de los ejércitos cristianos al mando de Alfonso VIII, la derrota de la Batalla de Alarcos en ll95 posteriormente la recuperación de estas tierras perdidas en la Batalla de las Navas de Tolosa 1212 donde el mismo rey se saca la espina clavada en Alarcos.

Es partir de 1212 cuando se vuelve organizar bajo dominación de los reyes cristianos esta tierra.

Sería el pensamiento del rey Alfonso X, el Sabio, fundar una nueva ciudad sobre las ruinas de Alarcos, ya que aquí concurrían una serie de factores favorables para tal fin. saber: Alarcos está bien situada en el cruce de caminos que comunica la España del Oeste Este, del Norte del Sur. Está también en un sitio elevado donde tradicionalmente se venía estableciendo las ciudades para su mejor defensa. El río está junto la ciudad el agua es elemento de vida. Y, por si fuera poco, ya existía una estructura, aunque en parte derruida en mal estado, de la fortificación medieval, con murallas, castillo, aljibe, iglesia... Pero, parece ser que este intento fracasó. Fracasó quizá porque los habitantes del pozo de D. Gil de sus alrededores no querían habitar este lugar donde hacía poco se había producido tal masacre como consecuencia de batalla tan cruenta. Es posible que también influyera la propagación de enfermedades (paludismo) como consecuencia del estancamiento de las aguas del río Guadiana.

Se ha de buscar otro lugar próximo que reúna las condiciones para ser una "grande bona villa". En el cruce de caminos que conduce Toledo Calatrava. Lugar con agua abundante, aunque esta sea subterránea en vez de la de superficie de un río como el Guadiana. El Pozo de D. Gil.

La escultura de José Antonio, González López-Arza, situada en la Plaza del Pilar simboliza el nacimiento de nuestra ciudad. El agua es el elemento sustancial de la misma, es por eso que de un manantial surge la vida con los brazos abiertos como de acogida otras gentes, otras culturas.

 

Amalio Astilleros Ramos, diario “Lanza”, sábado 2 de octubre de 2004



miércoles, 5 de enero de 2022

UN INTENTO FALLIDO DE RECONSTRUIR LAS ALMENAS DE LA PUERTA DE TOLEDO EN 1921

 



PROYECTO DE OBRAS DE CONSOLIDACIÓN Y AISLAMIENTO DE LA PUERTA DE TOLEDO EN CIUDAD REAL

 

Ponente: ILMO. SR. D. VICENTE LAMPÉREZ.

 

Excmo. Señor:

 

Esta Real Academia ha examinado el expediente remitido por V. E. a su informe, relativo al proyecto de obras de consolidación y aislamiento de la Puerta de Toledo, en Ciudad Real.

Al proyecto, que contiene los documentos reglamentarios, y está firmado por el Arquitecto D. Telmo Sánchez, acompaña un oficio del Ministerio, en el que se copia parte del informe que emitió la Junta facultativa de Construcciones civiles sobre el mismo.

En la Memoria se hace la historia del edificio, mandado construir por Alfonso X el Sabio, en documento que expidió a su paso por la entonces Villa-Real, en 1262; entre cuya fecha y la de 1297, en que Gil Pérez, Alcalde de la Villa, libraba cantidades para construir ciertas murallas, debió ser levantada la Puerta de Toledo, pues la fecha de 1328, que da la lápida empotrada en el muro del Sur, no niega que la Puerta pudiera haberse comenzado anteriormente. Sigue en la Memoria otra parte destinada a la descripción y al estilo arquitectónico. Por aquélla, y por los detallados planos que acompañan, se conoce que el edificio consta de un vano flanqueado por dos torres de planta rectangular, cubierto el paso que aquél forma por dos bóvedas de crucería. El arco que está hacia Toledo es de herradura; el que da hacia la ciudad es tómido-apuntado, y los de las bóvedas son apuntados. Dejan estas ranuras para los peines o rastrillos, y tuvo, además, puertas atrancadas. Por una escalerilla embebida en un torreón se sube a una azotea con barbacana; pero en el estado actual, no es fácil deducir si tuvo sobre aquélla otro piso, ni cómo fueron las almenas y merlones que la defendían, a pesar de subsistir algunos de éstos. En las fachadas hay sendas lápidas: una contiene la Oración de Completas; otra, el escudo de Castilla y León. El edificio es de ladrillo y sillarejo. En cuanto al estilo, es claramente mudéjar. Viene Juego en la Memoria el plan de obras que se propone ejecutar, a saber: el aislamiento del monumento, derribando dos trozos de la muralla antigua para formar una plaza alrededor, dando circulación lateral, y prohibiéndola por el vano, el rejuntado y sustitución de sillares que están en mal estado; la restitución de las almenas; el solado de la azotea y la construcción de una garita que cubra el desembarque de la escalera.

Haciendo caso omiso de los demás documentos del proyecto, que se refieren a las partes técnica y económica de las obras, cuyas cuestiones no le competen a esta Real Academia, pasa al extracto del dictamen de la Junta facultativa de Construcciones civiles. Encuentra está bien el rejuntado y recalzo de las partes que están malas, en lo que sea absolutamente preciso para la conservación del monumento, el rejuntado de la bóveda, el solado de la terraza y los muretes de protección del desembarque de la escalerilla, y el aislamiento, cortando la muralla a dos metros de los torreones para que quede bien amparada. Pero no aprueba la Junta la ejecución del almenado, pues no existiendo datos para deducir cómo fue el coronamiento primitivo, y teniendo el que ahora se propone escaso sabor morisco, no es el más a propósito para el monumento, por lo cual, la Junta opina que debe oírse a esta Real Academia. 




Ordenado así por la Superioridad, cúmplela expresar su opinión, que es como sigue:

No es la vez primera que la Corporación se ocupa del monumento de Ciudad Real. En 11 de Noviembre de 1914, el numerario, ya fallecido, Excmo. Sr. D. Adolfo Fernández Casanova, informó en el expediente incoado para su declaración de Monumento nacional. Extensamente se exponía en su escrito que Villa-Real levantaba sus murallas en 1297, aunque la Puerta de Toledo se construyó algo después, en 1328, según la inscripción grabada sobre el arco interior; que el edificio es un ejemplar típico en el concepto arquitectónico-militar, por cuanto contiene los elementos defensivos usados en la época; de muy atractivo aspecto, si lo consideramos desde el punto de vista estético, por la belleza del conjunto, y de subido valor histórico, por ser testimonio de la protesta de la villa Realenga contra la absorbente Orden Militar de Calatrava, señora de la región; por todo lo cual, debe ser considerada como Monumento nacional. Acordado fue así por Real orden de 4 de Febrero de 1915, quedando con ella reconocida oficialmente la importancia que atesora.

Ya lo había sido, y lo fue luego por los escritores que de esta Puerta se habían ocupado. Quadrado y La Fuente, en su libro Castilla la Nueva; Ramírez de Arellano, en el suyo, Ciudad Real Artística; Amador de los Ríos (R.), en su Toledo, entre otros. Todos, siguiendo la lectura de la arriba mencionada inscripción, hecha por Delgado Merchán y por Piñera, aceptan el año 1328 para el de la erección, defiriendo en esto de la fecha que da el Sr. Sánchez, anterior en treinta y un año. En lo que hay conformidad es en las alabanzas al monumento, señalándolo como típico de un estado social, de una época histórica y de un estilo arquitectónico.

Laudabilísimo es, por tanto, el proyecto, ahora formulado, de aislamiento y reparación; aquél, por cuanto se evitará el tránsito rodado por el vano, causa principal de su deterioro, al par que dará al edificio mayor lucimiento; y la reparación, porque alargará su vida, tan cara para la historia y el arte españoles. En cuanto a los medios propuestos para lograr estos fines, esta Real Academia los encuentra acertados en su mayor parte. El aislamiento de la puerta, en el centro de una gran plaza, le da airosa situación; la conservación de los dos espolones de murallas laterales obedece a una necesidad, por cuanto su mayor altura sobre la muralla indica que son parte de la puerta, y, al par, su masa servirá de contrafuerte, convenientísimos para la estática de la construcción. Parece muy acertado, igualmente, el recalzo de muros y jambas, así como las demás obras menores propuestas por el Sr. Sánchez, y a las que ya dio su aquiescencia la Junta facultativa de Construcciones civiles.

Queda para discutir el coronamiento que el Arquitecto propone, consistente en un muro de defensa del adarve, corrido al mismo nivel por todo el perímetro, rematado por almenas y merlones, rectangulares éstos, perforados por sendas aspilleras y cubiertos por albardillas. La propuesta debe examinarse con detenimiento.

Desde luego, y previamente, la idea de completar el monumento con una parte nueva repugna a las actuales teorías restauradoras, que tienden a lo contrario en los monumentos que se llaman muertos (o sea fuera ya de uso social), entre los que ha de clasificarse la puerta ciudarealeña, tal como va a quedar.




En segundo lugar, ¿hay datos para tener por verídica la coronación que se proyecta? El Sr. Sánchez mismo, en su Memoria, expone sus dudas, aumentadas con la conjetura de que quizá hubo habitaciones superiores para cuerpos de guardia y para los mecanismos elevatorios de los peines. En efecto; a la vista de una fotografía del monumento, adviértese que en la actualidad, sobre una imposta nivelada, álzanse trozos de muros desmochados, de muy desigual altura, con restos en la parte sobre el vano, de algún merlón; haciendo sospechar si el segundo cuerpo tenía más altura sobre los torreones que sobre el vano, por razones de defensa. Y el ejemplo de las puertas mudéjares de la Herrería (o del Sol) en Toledo; de San Gil en Burgos, y de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), da esa disposición como general según los preceptos militares de la época. Tenemos, por tanto, un desconocimiento de la primitiva coronación, que aconseja no adoptar una nivelada muy dudosa.

Veamos ahora el detalle de merlones y almenas. El Sr. Sánchez dice que los que propone están copiados de algunos que existen. Conforme con esto, sería preciso probar que ellos son los primitivos. Las torres mahometano-españolas o mudéjares, anteriores o contemporáneas a la de Toledo en Ciudad Real, tienen merlones de muy otra forma. Prescindiendo, por demasiado antiguos, de los escalonados de las obras del Califato, y almohades, de que hay muestra, aparte de los de las mezquitas de Córdoba y Sevilla, en la puerta de Sevilla, en Carmona, vemos en el mahometano recinto de Niebla que los merlones son prismáticos cuadrados, rematados por pirámides y sin aspilleras; de igual forma y terminación son los de la Puerta vieja de Bisagra de Toledo, acaso ya mudéjares (aunque lo más del edificio sea mahometano), y los de las conocidamente mudéjares de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), y del Sol de Toledo, éstos con el aditamento de una pilastrilla en los frentes; sin que se pueda afirmar cómo fueron, por no existir ya, los merlones de otras puertas mudéjares, como la de San Gil en Burgos. Ejemplos son éstos que dan como muy dudosa, aunque no pueda decirse que como impropia, la solución propuesta en el proyecto del Sr. Sánchez para coronar la Puerta de Ciudad Real, ya en cuanto a su igual nivel, ya en cuanto a la forma de los merlones.

Ante estas dudas, y ante el criterio ya expuesto sobre las restauraciones de estos monumentos muertos de otras edades, que hoy impera, lo prudente es la abstención, y a ella se inclina esta Real Academia, apoyada, además, por varios precedentes. Entiende, pues, que esa parte del monumento debe dejarse como ahora está, limitándose la acción conservadora (y no restauradora) a coger con buen mortero los elementos disgregados, o a punto de estarlo, y cubriendo el trasdós de todos los muros y adarves con una capa de cemento que, sin percibirse desde abajo, los defienda de los ataques atmosféricos.

Y así, aislada y sin uso, recalzada y cubierta, y libre de aditamentos que por su juventud y discutible autenticidad arqueológica desdigan del histórico aspecto, la Puerta de Toledo, en Ciudad Real, se conservará en su vetusto y respetable estado.

Lo que, con devolución del expediente, tengo el honor de elevar al superior conocimiento de V. E., cuya vida guarde Dios muchos años. Madrid, 4 de Enero de 1921.-El Secreta1·io general, ENRIQUE M. a REPULLÉS y VARGAS.-Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes.

 

Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, segunda época nº57, Madrid 31 de marzo de 1921

 


martes, 4 de enero de 2022

CIUDAD REAL MEDIEVAL S. XIII (2)

 

Una vista de la desaparecida muralla de Ciudad Real en 1867, fotografía Laurent



Por cuanto antecede y después de conocer que el antiguo camino (vía romana) de Toledo a Córdoba "atraviesa Ciudad Real, capital, persistiendo su trazado en la topografía urbana" y, por otra parte, tras saber que Alfonso X ordena construir una puerta noble "labrada de piedra ... es la que está en el camino que viene de Toledo" (1), resulta evidente que este último es respetado; pero también respeta el susodicho camino de Toledo a Córdoba, por Calatrava la “vieja" (2) y, además, los caminos de Levante (3), Granada o Miguelturra (5), Ciruela (6), Alarcos (7) y Santa María (8), para construir sobre ellos una puerta y portillos. Y después, éstos, son adaptados a vías urbanas de la naciente Villa; siendo el eje y calle principal de la población regia la de Calatrava [a], empleando distintos nombres en su amplio y largo trazado [Feria, Postas y Alarcos].

Alfonso décimo, al fundar la Villa "ordenó luego las calles” y, también, mandó construir su Alcázar; así está documentado por la cédula con "sello real de cera", fechada el (día) 2 de enero de 1256; pero en la actualidad a penas se conserva de aquél un arco, al parecer tardío a la época alfonsina. Y este edificio regio estaba situado al sudeste de la ciudad y muy próximo a la llamada "Puerta de Granada" o también de "Miguel Turra”; protegido su lado sur por la propia muralla que rodeaba la villa real.

Ahora bien: antes de proseguir quizás, forzosamente, se imponga una simple pregunta ¿Qué legados quedan, amén del histórico, de aquel núcleo poblacional que ordenó hacer Alfonso X "El Sabio" en el Pozuelo de D. Gil y, después, mandó que le dijesen Villa Real?. Sinceramente, creemos que del último tercio del s. XIII sólo y exclusivamente es el trazado de las principales vías urbanas; antiguos caminos medievos adaptados y transformados en calles y donde confluyen o son atravesadas por diversas vías públicas de menor rango. Y sobre ello, hacia fines del s. XVIII, un autor refiere que: "Las calles de Ciudad Real son largas, bastantes rectas y espaciosas, y con buen empedrado” (6).

* La crónica alfonsina también relata que el Rey Sabio “señaló los lugares por donde fuese la cerca": es decir, la muralla que rodease la nueva villa; diseñada ésta en forma ovalada. Ningún indicio ni tampoco dato histórico demuestra que la “línea primitiva" que llegó a rodear Villa Real fue distinta al cinturón urbano que sigue la actual ronda de circunvalación de Ciudad Real, formando su plano una elipse casi perfecta. Y resulta que de esta cerca o muralla existen, actualmente, muy escasos vestigios y situados en la Ronda de la Mata; pero también es cierto e indicamos que la mayor parte (3/4) del perímetro amurallado y puertas de tránsito se conservaban hacia mediados del s. XIX, para ser destruidos durante la segunda mitad del susodicho siglo y principios del siguiente siglo XX.

Las noticias facilitadas por el prfsor. Villegas Díaz, respecto al tema que nos ocupa, es muy importante saber que el amurallamiento que circundaría la villa real estaba sin terminar a fines del s. XIII; refiere que: "La evolución de su construcción probablemente corrió parejo con el desarrollo de la ciudad; lento y pausado. Poco se conoce de su construcción, pero nos ha llegado hasta hoy una noticia de que todavía en 1297 - rnás de cuarenta años después de la fundación- aún se trabajaba en ella” (7).


Otra vista de la desaparecida muralla de Ciudad Real en 1867, donde podemos ver de fondo a la Parroquia de Santiago y el desaparecido Monasterio de las Dominicas, fotografía Laurent



* Por otra parte, la propia Crónica de Alfonso X también nos indica que mandó "hacer luego una puerta labrada de piedra ...”, como queda dicho; situada al norte de la población actual y que permitía el tránsito de (esta villa] y hacia aquella Imperial Ciudad. Y pese a que su construcción se puede documentar en el primer tercio del s. XIV, por la fecha de la inscripción existente en ella, es muy probable que el año de 1238 que reza en la propia inscripción sea la de su terminación; reinando Alfonso once.

Ahora bien: no pretendemos hablar aquí, ni mucho menos, de la Puerta de Toledo supuesto que, actualmente, existen exhaustivos y detallados estudios que se refieren a ella con suma precisión (trabajos que definen una completa descripción sobre este preciado monumento) realizados por insignes historiadores e investigadores nacionales y locales, así como por cronistas; por lo que nos parece superfluo reproducirlos aquí. Si, en cambio, decir que todavía se conserva afortunadamente la mayor parte de este admirable resto arquitectónico, declarado hoy Monumento Nacional desde febrero de 1915; conocido en toda nuestra geografía española y considerado como principal símbolo de Ciudad Real.

* Otro legado de la época alfonsina es el trazado de la Plaza Mayor, centro administrativo y comercial de la villa regia; que al parecer con el transcurso del tiempo ha sufrido "distintas reformas el entorno de su espacio, dejando constancia A. Ponz cuando él la visitó de que "la han revocado nuevamente de muy mal gusto” (Viage de ...; XVI,40]. Y, según Luis Rafael Villegas, dice que "perfectamente documentada, su estructura fue la de un recinto porticado" (El Urbanismo de C. Real en la Edad Media; 4,64); con una longitud que "venía á ser de unos ciento y cincuenta pasos regulares con la mitad de ancho, ..." (Ant. Ponz: Viage de ...; XVI,40).

El prfsor. Villegas Díaz habla más extenso respecto a la Plaza Mayor; siendo quién facilita la noticia de que "en ella se encontraba el rollo o picota, donde ataban a los delincuentes y también en la misma se celebrarían a fines del siglo XV los autos de fe del Tribunal de la Inquisición" (El Urbanismo de Ciudad Real ....; 4,66). Y también se tienen noticias de ella por otros autores; como son Alejandro Moyano y José Rivero. "Plaza Mayor, memorias de una imagen".

* Por último, también hay que hacer mención a otros espacios urbanos más reducidos bajo los nombres de plazuelas; las cuales sirvieron para que frente a ellas, en época tardía a la que estudiamos, se levantasen edificios conventuales y otros de cierta relevancia.

 

Jorge Sánchez Lillo. Revista Formas de Arquitectura y Arte, nº 12, 10/2005

 

La Puerta de Ciruela en la fotografía de 1867 de Laurent


(6). PONZ, Antonio: "Viage de España"; tomo XVI, 40.

(7). VILLEGAS DIAZ, Luis Rafael: "El Urbanismo de Ciudad Real en la Edad Media". 5,26.


lunes, 3 de enero de 2022

CIUDAD REAL MEDIEVAL S. XIII (1)

 

Una perspectiva lamentable del ruinoso estado de la cerca medieval que mandó hacer Alfonso X para que rodease su 'villa'. Donde aparece en primer término la imagen de uno de los torreones y, contiguo, el resto de la muralla de tapial que llega hasta la monumental puerta de Toledo

 


En el décimo anno (año) del regnado de este rey don Alfonso, que fue en la era de mili é trescientos annos, andaba el anno de la nascencia de J.C. en mili é doscientos é sesenta é dos annos.....

E partió de Segovia, é fue a Toledo é donde a la frontera é pasando por un lugar que dicen Pocuelo de D. Gil, que era en término de Alarcos; entretanto que llegaban las campañas por que (h)avia enviado, ...é ordenó en cual manera se poblase allí una villa é mandó que la dijesen Villa Real é ordenó luego las calles é señaló los lugares por do(nde) fuese la cerca. E hizo hacer luego una puerta labrada de piedra, é esta es la que está en el camino que viene de Toledo é mandó a los del lugar como hiciesen la cerca.

"De cómo el rey don Alfonso hizo a Villa real é la pobló yendo camino de la frontera" (Crónica de los Reyes de Castilla. Alfonso décimo. Capítulo XI).

 

Es evidente que Inocente Hervás y el presbítero Luis Delgado se contradicen en cuanto al emplazamiento del Pozuelo de Don Gil, seudónimo del primitivo asiento de Ciudad Real (1); y, aunque estos historiadores expongan su parecer con datos totalmente diferentes, también se deduce que olvidan otros argumentos que a nuestro juicio pueden ser importantes y fundamentales para aproximarnos a la ubicación de la popular e histórica aldea sobre la que se fundó "Villa Real”: es decir, la población actual. Y al respecto, el prfsor. Villegas Díaz dice que "es preciso y resulta muy ilustrativo el análisis del trazado de la red viaria de época romana que atravesaba el territorio".

Sin duda estamos de acuerdo con susodicho profesor; por tanto, para conocer la situación geográfica de la célebre aldea que precede o al menos tener una idea aproximada de su emplazamiento dentro del actual casco urbano de Ciudad Real, debemos acudir a los estudios existentes sobre las Calzadas Romanas. Y lo consideramos necesario porque estas vías que atravesaban la actual provincia de Ciudad Real fueron respetada y utilizadas después por los musulmanes en la época de su denominación (más de cuatrocientos años) aunque sus trazados sufriesen alguna que otra modificación; usándolos posteriormente la cristiandad en tiempos de nuestra Reconquista.

 

Vista de la muralla de Ciudad Real en el siglo XIX, fotografía Laurent



Por los estudios de Manuel Corchado (2), entre otros autores, hoy sabemos que el antiguo camino de Toledo a Córdoba tenía doble trazado a saber por la provincia de Ciudad Real: a) por la Torre de Abraham y Puente de las Ovejas [término de Los Pozuelos de Calatrava] y, b], por Calatrava [la vieja] y Puerto Mochuelo; límite de los valles de Alcudia y los Pedroches.

Ahora bien: siguiendo el segundo trazado: Calatrava "la vieja" / Puerto Mochuelo, la calzada romana pasaba a la provincia de Ciudad Real por Fuente el Fresno; continúa por el camino denominado de Ciudad Real y camino Hurtado; sigue por este último hasta el río Guadiana, que cruza por el antiguo molino de Calatrava [desaparecido], pasa al oeste y junto a las ruinas de la plaza fuerte de Calatrava "la vieja" y prosigue por el Camino Real..../ Atraviesa Ciudad Real por el centro de la población, persistiendo su trazado en la topografía urbana; sale por el actual parque municipal (de "Gasset") y sigue .... por la Poblachuela y Poblete, donde se observan trozos empedrados y así mismo en la Torrecilla; cruza el río Jabalón en el sitio de “Puente Morena", continuando por el paso de ganados; deja éste y sigue la actual carretera (N-4-20) hasta Caracuel ...(3)

El traslado de los calatravos, en 1217, desde su casa matriz a otros "castillo que está .... a la parte de Mediodía y de allí (en) adelante fue llamado Calatrava la nueva (4), hizo que parte del tránsito y tráfico comercial se desviase a la variante que transcurría al oeste del histórico carmino de Toledo a Córdoba (por Guadalerza, Toledo], para continuar por el puerto de la "Matanza", Malagón, Fernán Caballero, Peralvillo y el Pozuelo de Don Gil; con el fin de confluir de nuevo con el antiguo trazado y seguir por Poblete, Torecilla, Caracuel, ... hacia el Valle de Alcudia.


Durante el reinado de Fernando III ‘‘El Santo”, como consecuencia de los continuos avances de la Reconquista del Andalus, es cuando se potencia este nuevo camino real; pero hasta la reconquista de Córdoba (1246) no "marca” el definitivo dominio cristiano de la totalidad del camino y, ello, lo eleva nuevamente a ser uno de los más importantes de la Península.


Otra imagen de las ruinosas murallas de Ciudad Real en los años cuarenta del pasado siglo



Prosiguiendo con el tema que nos ocupa y tras saber por dónde discurría el tan repetido trazado del antiguo camino: Toledo a Córdoba, creemos que éste debían pasar muy próximo a la humilde aldea del Pozuelo de D. Gil y, por otra parte, sabiendo que Alfonso décimo ordena la construcción de una puerta "labrada en piedra" en el camino (real) que viene de Toledo, parece clara evidencia que tenemos una referencia muy aproximada del posible asiento de legendaria e histórica aldea precedente; que por capricho de la naturaleza u otras circunstancias, debía estar ubicada en el espacio dirección norte nordeste que comprendía el antiguo camino de Toledo a Córdoba (por calatrava la vieja) y el nuevo camino (real o cristiano] que venía de Toledo tras de ordenar y señalar el Rey castellano "los lugares por do(nde) fuese la cerca"; supuesto que debían ser los más transitados durante el s. XIII, adaptándolos después a calles principales de la nueva villa.

La aldea del "Pozuelo de Don Gil", un lugar hasta entonces sin ninguna importancia, estaba llamado a tenerlo precisamente por esa aproximación de caminos; al igual que el punto de confluencia del antiguo y nuevo camino de Toledo a Córdoba. Y antes de proseguir, recordemos que a fines de 1253 salió Alfonso X de Sevilla para Toledo; siendo muy posible que en este viaje se fijase el Rey castellano en el susodicho núcleo poblacional para fundar, sobre la base de su reducido vecindario, la villa independiente y fiel a la Corona de Castilla.

Por otra parte, el prfsor. y medievalista Julio González refiere que: "la complicación de la topografía y (otras) circunstancias históricas había determinado en las viejas ciudades un trazado de vías en el que descuellan como características la irregularidad y la variedad, relevando claramente una falta de plan previo de organización; las únicas directrices para construir han venido señaladas por las vías preexistentes, entre las cuales se pueden apreciar las que antes de ser calles habían sido caminos trazados por diversas motivaciones ....Una puerta de muralla manifiesta su vigor constituyéndose en foco de irradiación vital de caminos divergentes hacia el exterior y de confluencia interior de calles, destacando la vía inicial que había determinado la construcción de la puerta ,..." (5). Y Ciudad Real no puede ser un caso más parecido a pesar de no ser una ciudad antigua; sino que fue diseñada y trazada en la época del bajomedievo (s. XIII).

Jorge Sánchez Lillo. Revista Formas de Arquitectura y Arte, nº 12, 10/2005


Resto del mal llamado 'Torreón del Alcázar’ , puesto que no lo es ni tampoco lo ha sido nunca; sino los vestigios, por cierto escasísimos, del edificio regio construido por Alfonso X hacia mediados del siglo XIII. Es muy probable que estos restos fuesen los mismos que vieron los Srs. Ramírez de Arellano I1893), Hervás y Buendía (1914] y Portuondo (1917); puesto que todos ellos coinciden en su descripción artística que facilitan.



(1). HERVAS y BUENDIA, I.: "Diccionario Histórico Geográfico,... de la Provincia de Ciudad Real".I,30. DELGADO MERCHAN, L. "Historia Documentada de Ciudad Real". Libro 1º., capítulo IX,69.

(2). CORCHADO SORIANO, M.: "Estudio sobre las vías romanas entre el Tajo y el Guadalquivir". Archivo Esp. de Arqlogía. VoL.XLII, 136 -7. Y del mismo autor: "El Camino de Toledo a Córdoba; pág., 16.

(3). CORCHADO SORIANO, M.: "Estudio sobre las vías romanas....”; pág., 137.

(4). RADES Y ANDRADA, fry Francisco: "Crónica de las tres Ordenes y Caballería de Santiago, Calatrava y Alcántara". Calatrava, fol., 33r°.

(5). GONZALEZ GONZALEZ, J.: "Repoblación de Castilla la Nueva”; tomo II, 241.


domingo, 2 de enero de 2022

EL OLMO VIEJO

 

El desaparecido olmo de la Plaza de Cervantes a principios del siglo XX



Para solazarte con la visión, sin par, de la llanura, te empinabas de puntillas, sobre tus raíces –dorsos gigantescos de culebrones medio enterrados— y por encima de las casas y del palacete de tu triangular, honda, plazuela sobresalían tus ramas.

Quisiste ser más alto que la torre de la Catedral clavada en las copas orondas de tus hermanos del Prado, y al reguerito verdoso escapado de la fuente vecina pediste ayuda. Hundiéndose en la tierra, te la daba sin fin el reguerico. Te hacía cosquillas entre los dedos de tus raíces. Tú te escalofriabas en risas de hojas y hojas y cada vez estirabas un poco más las puntas de tus tallos tiernos. ¿Cuántas primaveras, ¡cuantos años y años ya! has ido creciendo?

¿Recuerdas, cómo despeinado por el vendaval, lavado con goterones de tormenta, te mirabas y acicalabas en el charcón formado por la riada en la plaza, mientras poco a poco, la boca negra y enrejada de la alcantarilla se tragaba el agua?

Y crecías y crecías, y mirabas a la torre lejana, frente a frente, orgulloso, enamorado, y, recio, macho, llegaste a ser su novio feliz. Con palabras de campanas te hablaba ella. El viento se llevaba tus ansias silenciosas y tus hojas, bulliciosas piropos sin tregua. Cuando se hacían viejos, dorados, los tirabas elegante, al suelo del otoño. Llegaba cada abril y tu novia se reía, el domingo de Gloria, con los nuevos crujientes y tiernos, que le ofrecías en cada hoja recién venida. Día a día, año a año.

 

Alguien, rellenó tu plaza y floreció llana, muelle, en hierbecicas, pero tus raíces sin aire, en lo profundo se ahogan. La fuente y su reguerico, de líquida esmeralda sucia, desaparecieron. No volvieron a mojar tu pie aguas embalsadas de tormentas. Las hierbecicas esclavizaron las gotas, finas y pobres, de la manga de riego, y te entristeciste. Te entristeciste y ¡te cortaron los brazos! ¡Ya no ves a tu novia ni puedes mover banderitas de hojas para jugar con la soledad alta! Te entristeciste y enfermaste.

 

Los muñones, tus heridas, quieren tener fuerza y pasión para parir tallos verticales, hacía arriba, pero; en lugar de saetas firmes, tensas, parecen ¡ayes! lastimeros desnudos en el azul de tu cielo y mío. Tus horas son ahora, ralas, lágrimas arrugadas de mártir que sucumbe de injusticia lenta. ¡Pobre olmo viejo, el más viejo del lugar!


Alguien rellenó tu plaza honda y te entristeciste (Foto Alonso)



A pesar de todo, aún quiere vivir. En tu gordo tronco prieto en ti mismo, con tinta de savia, con letras de liber y de leño esculares, sigues escribiendo lo que viste; lo que te chillan cada anochecer, gorriones y más gorriones discutidores venidos de acá, de allá a enredarse en tus ramas en vaho de plumas pardas calientes de sol y sangre, y en lluvia de loca algarabía; lo que te cuentas las repiqueteadotas campanas de tu novia, siempre juncal y rubia, con peineta con pico de veleta y cruz.

Dime: ¿Te alborotó el carlismo. Fuiste liberal? ¿Viste a “Feocariño” y a la gente de su partida?

¿Fue muy grande en tu corteza, el pinchazo de emoción del silbido de la primera locomotora que paró más allá de la puerta de Ciruela? Cuéntame los sonrojos de la de Alarcos cuando el sol la acariciaba y sus dolorosas ansias al hacerla saltar la piqueta demoledora, y al aventar sus sillares. Cuéntame el cuento de los meloneros veraniegos acampados bajo tu sombra y el palique de las mozas, chismosas, en la vieja fuente. ¿Recuerdas, árbol viejo, la de Hernán Pérez del Pulgar con sus cuatro dragones, culebreantes, vomitando, sin vomitar, sobre las conchas secas que escalábamos los chicos trepando por las rejas protectoras? ¿Te gustaba más el capirucho, negro, de pizarra, de tu torre novia o prefieres el capote romo, de azulejos de ahora?

Calle de Ciruela adelante llegaron reyes, obispos, Gasset, Aguilera….y hacías escuchar ¡vivas! Y músicas a los pajarillos soliviantados. El hombre del “al higuí”; la murga indecorosa; el mascarón aguardentoso de larga camisa de mujer con festones rojos, gorro de fruncido pañuelo de seda y calcetines en las manos ---de “niño llorón” disfrazado--, cuando iban a la calle de Morería, ¿te ensuciaron el tronco aquel martes de Carnaval?

Recostado en ti, escuche un crimen vergonzoso pintado en el cartelón horrible. El frío que sentiste, de tu tronco pasó a mí y mi curiosidad se cuajó.

 

Tus tallos parecen ahora ¡ayes! lastimeros en el azul del cielo


Háblame de novios camino del Parque; de la “paleta” que compró sartén; de los “sorches” que van a Marruecos en tiempo de guerra; del “Tremendo” y sus estacas y de la “Carrata” y su “¡arena fina de la Atalaya!”; de la “saeta” del chico villano que rompe tus hijas protectoras de “guácharos volantones”; de los seminarista formados y uniformados de más arriba, ¿Por qué no tarareas el “cuple” --¡de aquella zarzuela pícara!— que aprendiste cuando se escapaba, balanceándose, por la techumbre endeble del Teatro de Verano, tu vecino, en días de Feria? ¿Te chamuscó un cohete escapado de la Plaza en Feria o cazaste un globo grotesco en la red de tus ramas?

Cuéntame, cuéntame; charla, viejo amigo charla, lo que vio tu vida, lo que ve lo que oyó, lo que te contaron; todo lo que sabes de la historia chica, de la historia grande, de mi pueblo, y ¡no te mueras, árbol viejo! Sigue saludando al que llega; despidiendo, con tus dedos de esperanza, al que se va; alegre tu visión las tertulias de los bares, cercanos, en verano; sigue acogiendo alrededor de ti, a quincalleros y chatarreros mañaneros. Ornato y símbolo, solitario en la plazuela eres --¡eras!—envidia de los olmos del Parque de las carreteras y del Prado. ¡No te mueras! ¿No ves que estaría muy feo el Pilar sin ti, como fondo frondoso? y si, al fin decide tu sacrificio la indiferencia y mueres antes de mi muerte, ¡que me guarden una astilla de tu tronco seco! Con ella quiero hacer una cruz para, a punta de navaja cabritera, grabarle el nombre --¡si lo supiera!—de quien te plantó y, en todo caso, otro nombre: Costa, y un famoso lema:

“Quien planta un árbol no pierde su vida”.

(Quien los martiriza y destruye ¿qué?...)

Mandaría colgar esa cruz en el Camarín de la Virgen. Allí, recoletamente hasta lo último, como oración de muerte por la vida, entre chasquido y chasquido leves, la carcoma iría desgarrando cada molécula de tu madera, y, gota a gota de polvillo fino, desparramaría el sahumerio, bien oliente, del largo trozo de Historia de Ciudad Real que guardas viva en tus entrañas como, --¡todavía! -la savia que sube, la savia que baja por ellas.

¡Allí, a la vera de tu novia campera... y a los pies de la mejor Moza morena de Ciudad Real!

Julián Alonso Rodríguez, Diario Lanza, jueves 29 de julio de 1948




sábado, 1 de enero de 2022