La ciudad se transforma y viejas
edificaciones dan paso a nuevos bloques de pisos. En concreto este verano se
han derribado dos edificios, uno en la calle Borja y otro en la calle Elisa
Cendrero. Edificios sin valor histórico ni artístico alguno, pero que con su
demolición transforman la calle con su derribo y las obras de nueva edificación, que como
casi siempre serán bloques de hormigón y ladrillo. Con esta entrada solo quiero
dejar constancia de la transformación arquitectónica del centro de nuestra
ciudad.


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