Pintura
con la dedicación de la capilla
La iglesia parroquial de Santiago
Apóstol está considerada como el templo más antiguo de Ciudad Real. Su
construcción se sitúa en las postrimerías del siglo XIII y principios del XIV,
a los pocos años de la fundación de la entonces llamada Villa Real en 1255.
Según algunos autores, lo más antiguo de la edificación sería la torre, que
habría sido un antiguo torreón defensivo. Lo cierto es que en sus piedras se
aprecian marcas de canteros que denotan su procedencia, los edificios de la
ruinosa Alarcos. Adosada a ella se habría iniciado la construcción del templo
de tres naves, mediante columnas de sección octogonal de las que arrancan arcos
ojivales sobre los que se situaban cubiertas simples de madera. El templo se
completa con la cabecera, con bóvedas de crucería y terminada en tres ábsides,
que muestran un gótico más elaborado.
Posteriormente se reformó el templo,
como es el caso de la magnífica armadura mudéjar que cubre la nave central,
construida en torno al año 1400. A finales del siglo XV y en el siguiente, se
amplió el edificio mediante la construcción de dos capillas en la cabecera de
las naves laterales, rompiendo los ábsides y construyendo en su lugar sendos
arcos de medio punto para dar entrada a las mismas. En una de estas capillas,
la situada en la nave del Evangelio, recibe culto desde tiempo inmemorial el
Santísimo Cristo de la Caridad.
La construcción de la capilla se puede
fechar con bastante precisión gracias a que en la clave de la bóveda se encuentran
pintadas las armas de los Reyes Católicos, por lo que habría sido edificada
entre 1474, inicio de su reinado, y 1492, año de la toma de Granada, cuyo
emblema se incorporó al de los monarcas pero no aparece en el citado escudo.
Julián Alonso se hizo eco de una
leyenda, aunque sin darla como cierta, que afirmaba que la capilla fue
construida como homenaje al infante Fernando de la Cerda, hijo primogénito de
Alfonso X, fallecido en Villa Real en 1275, además de explicar su uso
primitivo: “Por algunos meses estuvo
depositado el cadáver del Infante en la Parroquia de Santiago. Luego se lo
llevaron a enterrar a las Huelgas de Burgos. En recuerdo del piadoso depósito,
D. Sancho regaló a la iglesia una de las 72 espinas de la corona del Redentor.
También, como memoria, erigióse en Santiago, pasando el tiempo, la Capilla de
San Benito, donde los “Sambenitados de la Cruz Verde” celebraban sus cultos y
que hoy se llama del Sto. Cristo de la Caridad. Su clero constaba de cuatro
sacerdotes. En la clave de la bóveda, por ser de fundación real, se veían las
armas de Castilla y de León. De sus murallas colgaba una pequeña cadena”(1).
El mismo autor da más datos al respecto:
“…la Cruz Verde del barrio de los
cristianos nuevos, “los sambenitados”, acosados hasta la apostasía o cristianos
hasta el sacrificio heroico, que, en la iglesia del señor San Tiago fundaron la
congregación de San Benito, con capilla propia “donde hoy está la imagen del
Cristo de la Caridad”.”(2)

Clave
de la bóveda de la capilla
Es verdad que la fecha de construcción
de la capilla coincide en el tiempo con un periodo de gran actividad contra los
judíos conversos por parte de la Inquisición, que llegó a tener un tribunal en
Ciudad Real entre 1483 y 1485. Los “sambenitados” eran aquellos condenados por
la Inquisición a llevar puesto un hábito penitencial o sambenito, prenda en
forma de amplio escapulario cuyo fin era avergonzar públicamente a quien lo
llevaba, bien por un periodo determinado o para toda la vida. Los sambenitos,
una vez cumplido el plazo previsto, eran colgados en las paredes de la iglesia
parroquial donde el hereje vivía, para escarnio y recuerdo perpetuo de los
parroquianos. Junto al sambenito se indicaba el nombre la familia, el delito
cometido contra la Iglesia y el castigo impuesto.
Llama la atención que, efectivamente, en
las ordenanzas de la Hermandad del año 1612 se la llama capilla de San Benito: “…sanctísimo Crucifixo de la Caridad que
esta en la parroquial de señor Santiago de esta dicha ciudad en la Capilla de
señor sant Benito della…”. Hay que tener en cuenta además la cercanía de la
iglesia de Santiago con la antigua judería, ubicada aproximadamente entre las
calles Calatrava y Mata. Además, el símbolo de la Inquisición era una cruz
verde, y tradicionalmente se ha denominado Cruz Verde al ensanche de la calle
Calatrava en su confluencia con Lirio, lugar inmediato a la iglesia de
Santiago. En cualquier caso, no se conocen datos que permitan dar como cierto
lo afirmado por Julián Alonso.
La presencia del Santísimo Cristo de la
Caridad llevó a la actual denominación de la capilla, probablemente a raíz de
la fundación de la Hermandad. Pese a la casi total pérdida del archivo
parroquial de Santiago, el nuevo nombre está documentado en las postrimerías
del siglo XVIII, aunque debió de llamarse así desde mucho antes: “En la Ciudad de Ciudad Rl, en treze dias del
mes de febo del año de mil ochozs y tres Joaqna Bollon, natl. y beza. de esta
Ciud, viuda de Vizente Muñoz y Osma, habiendo recibido los Stos. Sacramentos de
Penitencia, Eucaristia y extrema Uncion fallecio, y habiendo otorgado testamto
en nuebe de Dizre. del año pasado de mil setezs. nobenta y ocho ante Fernando
Camborda y Espinosa, ssno. del numo. de referida Ciud. por el qual se mandó
enterrar en la Capilla del SSmo. Christo de la Caridad de esta Iglesia Parroql.
del Sr. Santiago con la asistencia de todo el clero de ella, y la Comunidad de
N. P. Sn. Franco…”(3)
Queda constatado, además, el uso de la
capilla como lugar de enterramiento. Muy probablemente serían sepultados en
ella los hermanos fallecidos, como sucedía en otras cofradías de Ciudad Real en
los siglos XVII y XVIII. También hay constancia de que se enterraba a otras
personas de las que no se hace mención a su pertenencia a la Hermandad. Tal es
el caso de José Messía de la Cerda en abril de 1830, y Manuel Messía de la
Cerda, coronel de infantería de los Reales Ejércitos y Regidor perpetuo de la
ciudad, apenas unos días después: “En la
Ciudad de Ciudad Real en diez y siete de Abril de mil ochoctos. y treinta se
dio Sepultura Eccca. en la Capilla del Smo. Cristo de la Caridad de esta
Iglesia Parroql. del Sr. Santiago, con asistencia de todo el Clero de la misma
al cuerpo de Dn. Manl. Mesia de la Cerda, legítimo marido de Da. Josefa
Palacios…”(4)
Segunda
imagen del Cristo de la Caridad del valenciano Federico Zapater del año 1908 y
destruida en 1936
En esta capilla existió una lápida, hoy
desaparecida, donde se hacía constar que “en
el año 1861 el culto y conservación estaba a expensas del excelentísimo señor
don Fernando Palacios, conde de Montesclaros”(5). Fernando
Palacios Azaña tenía su palacio al principio de la calle Lirio, en el lugar
donde la tradición situaba el tribunal de la Inquisición, aunque en dicho año
residía en Madrid. Cuentan los hermanos más antiguos, que este noble local hizo
donación de la capilla a la Hermandad, pero falta la documentación que lo
avale.
Hasta principios del siglo XX hubo en la
capilla “un retablo barroco, ejemplar
profuso de la ornamentación del estilo”(6). Probablemente se trate del “altar del Cristo de la Caridad”(7) que recordaba el
profesor Alonso. También existía a la entrada, bajo el arco, una gran reja de
madera, y recibió culto en ella, hasta 1936, la imagen del Cristo de los Ojos
Vendados.
Durante la Guerra Civil (1936-1939), la
iglesia de Santiago fue incautada por los milicianos de la coalición
izquierdista Frente Popular, quedando prohibido el culto y práctica religiosa
en toda la ciudad. Las imágenes fueron sacrílegamente destruidas, entre ellas
el antiquísimo Cristo de la Caridad y el moderno que lo sustituyó en 1908. El
templo se dedicó a almacenes y estancia de evacuados, sufriendo grandes desperfectos.
Se quemaron la mayoría de elementos que pudieran arder, como retablos,
imágenes, el archivo parroquial o la puerta de acceso a la torre. Una auténtica
catástrofe cultural y religiosa que borró de un plumazo siglos de historia.
Concluida la Guerra Civil, se restauró
el culto en el templo, siendo necesario efectuar importantes obras de
reparación y acondicionamiento. Entre ellas, en 1951 se proyectó renovar el
solado de la iglesia, pero no el de la capilla. Ante esta circunstancia, la
junta directiva de la Hermandad se puso al habla con el cura ecónomo, Javier
María de Castro, llegando al acuerdo de arreglarla también, poniendo nuevo
solado, pintándola y procediendo a la “instalación de altar para poder colocar
el paso fuera de la carroza una vez pasada la Semana Santa”(8).
El coste de estas obras ascendería a tres mil pesetas, que la Hermandad
pagaría merced a una operación financiera con un banco. De lo anterior parece
deducirse que, efectivamente, la Hermandad tenía ciertos derechos y obligaciones
sobre la capilla, como aseguran los cofrades más antiguos. Debió de ser durante
estas mismas obras cuando se rebajó el nivel del suelo de la capilla, a la que
hasta entonces se accedía subiendo un escalón, dejándolo a la misma altura del
resto del templo. Al acometer estos trabajos se puso de manifiesto su antiguo
uso como lugar de enterramiento, al aparecer numerosos huesos humanos.
Hasta 1985, el Santísimo Cristo de la
Caridad recibía culto bajo el arco de entrada a la capilla, en su paso procesional,
flanqueado por los candelabros posteriores y con la trasera del paso haciendo
de altar. Para ello, se giraba la cruz sobre sí misma 180 grados, y tras el
Cristo se colocaba una gran tela roja que tapaba el resto de imágenes del
misterio. De esta manera, la capilla era inaccesible para el público. A la
izquierda del arco, existía una lápida de mármol con la leyenda “Stmo. Cristo
de la Caridad (Longinos)”.
Capilla
del Santísimo Cristo de la Caridad, hacia 1985, fotografía Francisco Granados
Entre septiembre de 1985 y julio de 1989
la iglesia de Santiago estuvo cerrada al culto, llevándose a cabo unas
profundas obras de restauración cuyo objetivo era dejarla en su estado
original, eliminando añadidos y deformaciones. Entre ellas, se dejó la piedra
vista en las paredes, se eliminaron las falsas bóvedas de yeso que ocultaban
los techos de madera, se sacaron a la luz varios ventanales góticos, se
demolieron capillas, se suprimió la puerta por la que salía la procesión del
Jueves Santo y la de entrada exterior a la torre, y un largo etcétera.
Tras la citada restauración, la capilla
sufrió importantes cambios. El Santísimo Cristo de la Caridad sigue
presidiéndola, pero ahora situado en la pared, frente al arco de entrada. En el
centro se decidió colocar la pila bautismal, pieza de gran antigüedad que
anteriormente estaba a los pies del templo. A ambos lados se puso sillería
coral de nueva factura. En la pared de la derecha, que da al altar mayor, se
encuentra la lápida sepulcral de Alfonso Molina, diácono beneficiado, fechada
en el año 1600. En la pared opuesta, una ventana por la que recibe luz, y
debajo, un cuadro de la Virgen con el Niño. En la parte exterior del arco de
entrada, a la derecha, pintada en la piedra, la dedicación de la capilla:
“Stmo. Cristo de la Caridad”. La bóveda muestra las armas de los Reyes
Católicos en el centro, así como conchas de Santiago y cruces de Calatrava. En
los nervios se ven cabezas de dragones similares a los que existen en la otra
capilla y en el ábside del altar mayor. Desde el 17 de abril del año 2000,
Lunes Santo, el Santísimo Cristo del Ecce Homo, que hasta entonces no estaba al
culto, se encuentra en la capilla del Santísimo Cristo de la Caridad, en un
pedestal construido bajo la ventana, desplazando el cuadro de la Virgen con el
Niño junto al arco de entrada.
Exteriormente, destaca el tamaño de la
capilla, mayor en altura y anchura que la nave de la que es prolongación. La
fachada de la calle Norte presenta un hueco, que debió de ser parte de una
galería de acceso al camarín del desaparecido retablo del altar mayor. En la
fachada de la calle Estrella, tapada parcialmente por las dependencias
parroquiales, se aprecia una ventana muy deteriorada, probablemente de estilo
gótico-renacentista, con una gran grieta que se abre desde el tejado. Con total
seguridad, debió tener esta ventana su parteluz, hoy perdido, similar a los de
las ventanas de la capilla de Jesús Nazareno de la parroquia de San Pedro,
construcción de la misma época.
Alberto
Carnicer Mena. “Santísimo Cristo de la Caridad. Cuatro Siglos de Hermandad”
(1)
La
más antigua Semana Santa de Ciudad Real. Artículo en Lanza, 12 de abril de
1949.
(2) Páginas de
nuestro callejero botánico: Calle del Lirio. Artículo en La Pasión, 1963.
(3) Libro de
defunciones de la Parroquia de Santiago (1793-1831). Folios 174 y 174 vto.
(4) Ibídem. Folios
414 vto. y 415.
(5) Semana Santa
Española. Ángel Rodríguez y Francisco Narbona. Madrid, 1960. P. 556.
(6) Catálogo
monumental artístico-histórico de la provincia de Ciudad Real. Bernardo Portuondo. Madrid, 1917. Pág. 262.
(7) “El Cristo de
las enagüillas” de Santiago y Matías. Artículo en el diario Lanza, 1 de abril de 1958.
(8) Acta de la
Asamblea General Ordinaria de 25 de febrero de 1951.

Imagen
que presenta actualmente la capilla