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miércoles, 14 de mayo de 2014

CIUDAD REAL, LA DE LA PRÓCER (II)


 Blanco y Negro 02/05/1926, Página 45

Alfonso XI reunió Cortes en Villa Real por las que llevó a cabo el célebre Ordenamiento. Aquí recibió a los embajadores del Emperador de Marruecos que fueron a testimoniarle su gratitud por la libertad que concedió a sus hijos, prisioneros en la batalla de Tarifa. Este Monarca se albergó en Villa Real siempre que atravesaba el territorio manchego en aquellas sus gloriosas incursiones por tierra enemiga, fruto de la cuales fue el triunfo del Salado, con el que marcó tan decisiva fecha en la Reconquista. De Villa Real salió el Concejo, con sus ballesteros y demás gente de guerra, que tanto ayudó a levantar el cerco de Algeciras, que ya duraba año y medio. Aquí vivieron los condes de Arbi y Soler, omes de grand guisa del regno de Inglaterra. Después, en los reinados de Juan I y Enrique III, Villa Real pasó a ser señorío de doña Beatriz y, más tarde, de doña Blanca de Navarra. En tiempo del segundo acaeció la matanza de judíos en toda España, siendo víctima de ella la Aljama de Villa Real, una de las más nutridas y laboriosas, con lo qué sufrió la ciudad análogo perjuicio al experimentado más tarde, cuando la expulsión de los moriscos, principales productores de la agricultura, quedaron yermos sus campos y, con ello, la ciudad en la pobreza. Juan II otorgó a Villa Real el título de ciudad, ordenando que a partir de entonces se llamara Ciudad Real, en gratitud al buen servicio que le hicieron sus milicias, que fueron las primeras en acudir a su llamamiento, cuando logró evadirse del castillo de Montalbán, en donde le había encerrado el infante D. Enrique. Enrique IV dióla en dote a su mujer, doña Juana de Portugal en 1455, quien mandó construir la torre del Alcázar, en el lugar que ocupaban unas casas adquiridas en 1473 para este objeto. Además, concedió a la ciudad la exención de todo perdido y moneda forera.

Al advenimiento de los Reyes Católicos, Ciudad Real fue por algún tiempo asiento del Tribunal de la Inquisición, después trasladado a Toledo, así como de la Audiencia o Chancillería, llevada más tarde a Granada.

Ya era entonces sede de la Santa Hermandad, que perseguía y castigaba a malhechores y golfines, y en sus cercanías, camino de Toledo, se contaba el triste lugar de Peralvillo, verdadero osario de aquéllos, que eran perseguidos por los cuadrilleros de que nos habla Cervantes en el Quijote. En esta ciudad eligieron los Reyes Católicos cien de sus vecinos para arcabuceros de su escolta. Y por entonces tuvieron lugar las últimas manifestaciones de la hostilidad sangrienta entre la Orden de Calatrava y los realengos. El alma de este recrudecimiento de rencores fue el maestro D. Rodrigo Téllez Girón, que, ambicioso e iracundo, a pesar de sólo sus diez y seis años, declaró la guerra a la plaza, así como a los Reyes, pues era partidario de la Beltraneja. Armó en Almagro un ejército de 300 caballos y 2000 infantes, y atacó a la ciudad, que fue al fin tomada, tras gran efusión de sangre. Los ciudadrealeños quejáronse a los Monarcas, quienes, viendo el peligro que representaba el que el maestre se quedase con Ciudad Real y marchase después en ayuda del Rey de Portugal, que pretendía asentar en el Trono  español a doña Juana, enviaron contra él a D. Diego Fernández de Córdoba, conde de Cabra, y a D. Rodrigo Manrique, maestre de Santiago, con mucha gente de guerra, con la que vencieron a Téllez Girón.

Ya en la Edad Moderna, cesado que hubieron las luchas con los calatravos y reconstruida la ciudad tras la gran inundación sufrida en 1508 por el desbordamiento del Guadiana, Ciudad Real gozó de una próspera paz, que sólo fue turbada cuando, tres siglos más tarde, aconteció la invasión francesa. En 1674 fue designada para residencia de la Tesorería, con la que después, en 1691, al crearse la provincia de la Mancha, eligióse como su capital. En 1750, siendo ministro de Fernando VI el conde de Valparaíso, natural de Almagro, logró en beneficio del lugar de su origen, que fuera trasladada la capitalidad a la antigua ciudad calatrava. Pero al advenimiento de Carlos III volvió aquélla a regir la provincia. Tras los desmanes sufridos en los primeros meses de la francesada, durante la cual Ciudad Real estuvo guarnecida por los 19.000 hombres del Ejército español de la Mancha, al mando del conde de Cataojal, y los episodios del Carlismo, no registra la historia de la capital manchega hechos importantes  de la índole de los reseñados.


En ninguna otra ciudad como en ésta experimentará el viajero que la visite, conociendo su historia, el sentido elegíaco de los versos de Jorge Manrique, cuando hable de “Los castillos impugnables, los muros y baluartes y barreras.” Porque la transformación de Ciudad Real en el época contemporánea ha sido asombrosa. Apenas queda nada del famoso Alcázar, ni de las murallas, un día acaso las mejores de España. Todo está derruido, excepción hecha de la Puerta de Toledo. Desaparecieron iglesias y conventos famosos, así como otros muchos edificios celebres, que se modificaron adaptándolos al sentido utilitario que poco a poco fue imponiendo el nuevo ritmo de la vida. Y es lástima, porque Ciudad Real debió –como Segovia, como Ávila, como algunas otras vetustas ciudades- haber adunado sabiamente lo “muy antiguo y muy moderno”. A esta ciudad acogedora, atrayente y pulquérrima, con bellas edificaciones modernas, tales que la Diputación, el Ayuntamiento, el Instituto, el Seminario, el Palacio Episcopal y otras, algunas de ellas dignas de admitir el parangón con las mejores similares de otras ciudades;  con feraz campiña e hidalgos moradores, no le falta –en sentir de los que en su solar hemos evocado siempre su pasado esplendoroso, lleno de leyendas caballerescas y de gestas bizarras- otra cosa que ese conjunto de vestigios que muy bien pudo conservar.

Empero, el turista siempre encuentra en Ciudad Real muchas y muy interesantes cosas. Le deleita la Puerta de Toledo, ese admirable paradigma de la antigua arquitectura militar, terminada en 1328, cuyos seis esbeltísimos arcos de gran altura –los mayores del estilo ojival, que arrancan de los muros laterales, descansando sobre fustes cilíndricos con capiteles cónicos, y los otros de herradura coronados con impostas- no tienen, sencillamente, superación. La eurítmica belleza de esta Puerta ha merecido de un escritor estas brillantes líneas: “Estos arcos, gótico el uno, árabe el otro, separados entre sí por su parte superior, cobijado éste por aquél y formando ambos armónico y bellísimo conjunto, parecen simbolizar la doble raza de cristianos y mudéjares que constituían entonces el núcleo de esta población, amparándose los segundos bajo la noble y franca protección de los primeros, y viviendo, a pesar de sus distintas creencias religiosas, en la mejor paz y armonía, y hasta mutuamente contentos y satisfechos.”

Buen rato le retiene la Catedral, antigua iglesia de Santa María del Prado, Patrona de la ciudad, de estilo gótico con influencias del Renacimiento, cuya construcción data de los comienzos del siglo XV. Su única nave, de verdadera audacia arquitectónica por lo espaciosa y elevada, en la que penden los estandartes que se exhiben en la proclamación de los Reyes, causa admiración a todos, tanto como su retablo famosísimo, uno de los mejores de España, obra maestra de Giraldo de Merlo, según unos, y de Martínez Montañes, en opinión de otros, coincidiendo todos en el altísimo valor artístico que entraña la armonía de los tres estilos clásicos que en él se dan: dórico, jónico y corintio. Seguirá el viajero viendo grandes cosas; la iglesia de Santiago, la más antigua, edificada apenas fundada la ciudad, cuyas esbeltas bóvedas tenían bellísimas labores de ataurique y hoy están cubiertas con capas de cal y pintura, y cuyo retablo y cuadros son valiosísimos; y la de San Pedro, con altar churrigueresco y rica sillería de coro. Se verá cautivado por las frondas de los bellos jardines del Prado y el Parque de Gasset, y las alamedas de la Poblachuela. Comprobará la nombradía de sus industrias, la lindeza de las mujeres ciudadrealeñas y la cortesía de sus claros varones, cosas todas tan notables como sabidas. Se enterará silo ignoraba, que Ciudad Real alumbró en el decurso del tiempo varones tan conspicuos como Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas; Alvar Martínez de Villa Real, jurisconsulto de los más doctos de su tiempo; Juan Molina, gran escritor de Historia; García de Loaisa, el marino de la célebre; Adame, Medrano, Guzmán, Vargas, Poblete, Maestre, Rey, Aguilera, Andrade, Vázquez y otros, los tres últimos felizmente aún vivos, todos los cuales con la pluma, el pincel y la espada honraron el solar nativo. Y, finalmente se complacerá viendo que Ciudad Real va a erigir al fin un monumento que, siendo dedicado a Cervantes, lo es al héroe de la idealidad, el Quijote, a cuyo soberano espíritu debemos acogernos en esta torpe época materialista todos los manchegos fervorosos de nuestra estirpe, que ausentes de la Mancha, nunca olvidamos, y que sentimos revive en nosotros cuando nos asomamos a la prodigiosa llanura de otro que se abre en medio de la Patria como un corazón.

 Para consultar esta articulo pinchar en el siguiente enlace: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/blanco.y.negro/1926/05/02.html


martes, 13 de mayo de 2014

CIUDAD REAL, LA DE LA PRÓCER (I)


Portada de la revista Blanco y Negro nº 1824, 2 de mayo de 1926

La revista Blanco y Negro fue una revista ilustrada española fundada en 1891 por Torcuato Luca de Tena y Ossorio y base de la editorial prensa española, editora del diario ABC. Los rotativos de su tirada se encontraban en el calle Serrano.

De hecho, el éxito de esta revista motivó la creación posterior del diario monárquico. La publicación presentaba la novedad de las ilustraciones y gozó de gran prestigio por sus artículos y colaboraciones literarias. Siguiendo el estilo marcado años antes por ilustración española o americana  o mundo nuevo tuvo en su inicio tiradas cercanas a los 20.000 ejemplares. Fue la primera publicación periódica española en utilizar el color y el papel couché El 15 de mayo de 1912 publica la primera fotografía en color de la prensa en España. Se editó durante muchos años como publicación independiente, en diversas etapas. Entre 1891 y 1939 se editó de forma continuada. Volvió a reaparecer en 1957 como publicación independiente. En 1986 se convirtió en el suplemento dominical del diario ABC. En 2002, y con la constitución de vocento, xl semanal  se convierte en el suplemento dominical del diario ABC y la cabecera Blanco y Negro.

El 2 de mayo de 1926, esta revista publicó entre las páginas 42 y 47, un articulo de Ángel Dotor sobre la historia de Ciudad Real capital que lleva como título: “Ciudad Real, la de la Prócer” y que a continuación reproduciré ente hoy y mañana.

CIUDAD REAL, LA DE LA PRÓCER  (HISTORIA POR ÁNGEL DOTOR)

Tanta importancia reviste para el estudio de nuestra Edad Media la contienda perseverante de la Cristiandad contra la morisma como las luchas intestinas dentro de la primera. Al afianzar los Monarcas castellanos sus conquistas sobre los árabes, después de rehechos, en las Navas de Tolosa, de la formidable derrota de Alarcos, las Ordenes Militares, que tan decisivamente contribuyeron al triunfo, erigiéronse en dominadoras feudales en forma tal, que hicieron temblar sobre las testas reales la corona de Castilla.

En este momento tan significativo de los Anales patrios ábrese la historia de Ciudad Real, que en poco tiempo había de adquirir relieve extraordinario. Pocas ciudades españolas tienen tan soberana historia. Vamos a dar sobre ella una ojeada, señalando cronológicamente sus hechos más salientes.

Alfonso X, el Sabio, dejado llevar de un alto fin político, como era su deseo de contar con una importante plaza en pleno campo de Calatrava de que poder servirse para contrarrestar el alarmante predominio de la Orden y asegurar las comunicaciones entre Toledo y Córdoba, determinó fundarla en el término de Alarcos, la antigua ciudad oretana de Laccuris, según Tolomeo Alejandrino, cabe el Guadiana. Inútiles habían sido hasta entonces los esfuerzos de los Reyes para repoblar aquel paraje, desde que fue reconquistado dada su insalubridad. Así pues, Alfonso X, que quería crear una “grand Villa é bona, é que conservasse é tuviese entre todos por fuero, é que fuesse cabeza de toda aquella Tierra”, eligió una de las aldeas circundantes, llamada el Pozuelo de Don Gil, a la qué cambió su nombre por el de Villa Real. Esta aldea era la antigua Philipopolis, en opinión de Laurent, y la romana Clunia, a juicio de Nebrija.

Siguiendo el común proceso evolutivo de nuestras poblaciones en el Medioevo, Villa Real adquirió pujante desarrollo en pocos años, merced a los privilegios concedidos por el Rey Sabio. En la Crónica de este Rey hay un capítulo consagrado a la fundación de Villa Real, en donde vese la carta-puebla dada en Burgos a 7 de Febrero de 1255, que establece: “E yo sobre dicho Rey D. Alfonso, dóles y otorgoles para siempre jamás, e á todos los moradores, que fincassen en Villa Real, la sobre dicha, é en todo su témino, que hayan el fuero de Cuenca en todas cosas, que han los caballeros, de Toledo, é quítoles, é franquéoles a todos comunalmente, que non dén Portazgo en ninguna de las partes de nuestros Reynos, sacando en Sevilla, é Toledo, é Murcia, en que quiero que lo den. E do a esta Villa sobre dicha, que aya por Aldeas, é por Termino Zuheruela, e Villar del Pozo, é la Figueruela, é Poblet, é Alvalat, con todos sus términos”. Largo sería explicar el significado de los privilegios y franquicias que esas líneas encierran, pues tanto el fuero de Cuenca, el más importante de aquellos tiempos para los hombres del estado llano, como el de los Caballeros de Toledo para los hidalgos, eximían a los que de ellos gozaran, entre otras cosas, de pagar diezmo ni tributo alguno a la Corona, ni al señor de la tierra, pudiendo aprovechar sin restricción los beneficios de ésta. Por todo ello, los caballeros de Calatrava combatieron con más encono, a partir de entonces, a los realengos, a la sazón habitantes de la prospera Villa Real.


Erigida en ciudad populosa a los pocos lustros, con su Alcázar, habitado a temporadas por el fundador; con sus murallas, en las que se alzaban 130 torres y se abrían ocho puertas, que la ponían a cubierto de las acechanzas de los calatravos dominadores de la llanura, sobre la que tenían a su vez castillos fieros; con sus industrias florecientes, desarrolladas por judíos y mudéjares, que habitaban, agrupados, sus barrios típicos, Villa Real fue adquiriendo prestigio en todos los órdenes, sin excluir el más elevado y perdurable: el artístico, en el que logró marcar su romántico esfuerzo de piedra con la erección de templos, puertas y otros monumentos valiosísimos, de los que queda, ¡ay! bien péquela parte.

Villa Real fue para Alfonso X el principal baluarte de defensa y habitación, al que se acogía siempre que iba a guerrear contra los árabes. En él murió su primogénito, D. Fernando de la Cerda, tras cruel enfermedad, siendo llevado a enterrar a las Huelgas de Burgos. El infante D. Sancho, al saber el óbito de su hermano, dirigióse con sus huestes, a marchas forzadas, hacia Villa Real, consiguiendo vencer a D. Lope Díaz de Haro y otros ricos-homes que allí intentaban hacerse los dueños, aprovechando la ausencia del Rey. ¡Lástima que estas circunstancias favorecieran al que había de ser Sancho el Bravo, de suyo ambicioso y rebelde, para, torpe e irreverentemente, levantar sus armas contra su progenitor! Don Sancho, que siguió recorriendo Castilla y Andalucía captando adeptos, quiso halagar a los calatravos, creyendo poder encontrar ayuda en ellos para sus ambiciones de alcanzar la Corona, y en tal sentido expidió desde Córdoba, el 7 de Agosto de 1280, un documento por el cual cedía Villa Real a D. Juan Gonzálvez, maestre de la Orden.

Los villarrealenses, que ya en 1267 habían vencido a los calatravos, consiguiendo que reconocieran , en el propio castillo de Calatrava la Vieja, el derecho de aquellos al aprovechamiento de las maderas de su campo con que edificar las casas de la nueva ciudad, resistieron sin temor la orden de D. Sancho, no sólo porque, conscientes de su razón, tenían jurado no ceder nunca a las ambiciones calatravas, sino por cuanto que, sabiendo que el pretendiente estaba comprometido en las lucha contra su padre, no temieron que pudiera hacerles deponer su actitud por la fuerza. “Todos los moradores de Villa Real –dice un cronista- hacen confederación y pacto de no darse a hombre poderoso y permanecer siempre fieles vasallos a los Reyes de Castilla, y celebran hermandad, en 1290, con los concejos de Extremadura y Toledo, para mutuamente ayudarse en la defensa de sus fueros y privilegios”.

Como escribe Rades de Andrada, el perspicuo cronista de la Orden de Calatrava y de sus luchas con Villa Real, la historia de la capital manchega está reconcentrada en su sangrienta, y porfiada contienda con la Orden fundada por Raimundo de Fitero y el caballero Velázquez, contienda derivada de la constante rivalidad de aquélla, que sólo se templó con la radical reforma que sufriera al ser incorporada a la Corona. El reinado siguiente, o sea el de Fernando VI, fue beneficioso para Villa Real; pero, en cambio, Alfonso XI, si bien consiguió cesara la lucha para emplear la ley, dando justificación a su sobrenombre de el Justiciero, dictó en 1329 sentencia por la cual condenaba a que Villa Real devolviera a la Orden 18 lugares y aldeas y pagara fuerte indemnización por los frutos recibidos. No bastó esto, ni las providencias dictadas por el Rey, para amenguar la inquina de los calatravos, cuyo maestre era a la sazón el osado D. Garci López de Padilla, pues que volvieron a hacer mala vecindad a Villa Real, por lo que los de esta ciudad, que acababan de abrir sus puertas a don Alonso de Mansilla, D. Juan Ramírez y D. Gonzalo de Mesa, calatravos disidentes del maestre por haberles recriminado este el haber sido derrotados por los árabes en Baena, acaudillados por D. Juan Núñez atacaron a los de la Orden, venciéndolos en la batalla de Malas tardes, junto a Miguelturra, a la que devastaron.

Para consultar esta articulo pinchar en el siguiente enlace: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/blanco.y.negro/1926/05/02.html


lunes, 12 de mayo de 2014

LA VIRGEN DEL PRADO EN LA REVISTA “MATER PURISSIMA” EN MAYO Y JUNIO DE 1928



Las Congregación de la Pureza de María, es un instituto de religiosas fundado en 1874 por Alberta Giménez en Palma de Mallorca, dedicado a la enseñanza. En 1922 crearon la revista “Mater Purissima”, la revista de las casas y amigos de las religiosas Pureza de María.


En el año 1928, entre los meses de mayo y junio, se publicó en dicha revista por María del Consuelo Erquisi, un artículo que llevaba por nombre “Nuestra Señora del Prado (Patrona de Ciudad Real)”. Este articulo comienza afirmando que: “La imagen de Nuestra Señora del Prado, es una de las más celebres de España, pues en ella concurren de una manera palpable los tres motivos que hacen se tenga en estima las sagradas imágenes los cuales ordinariamente son tres: antigüedad, maravillosas y hermosura”.


A continuación el artículo relata cómo fue escondida la imagen en Velilla de Jiloca tras la invasión árabe de España y como fue encontrada por el caballero Ramón Frolaz. Después relata el articulo cómo se apareció la Virgen en el entonces Pozuelo Seco y como los vecinos de Ciudad Real con el tiempo levantaron la actual Catedral.


Concluye el artículo haciendo referencia a la imagen de la Virgen del Prado que fue llevada a Perú, y porque recibe el nombre de Prioral nuestra Catedral. El articulo se puede consultar pinchando los siguientes enlaces:




domingo, 11 de mayo de 2014

LA ILUSTRE HERMANDAD PUBLICA SU BOLETÍN NÚMERO 39



La Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, ha publicado su boletín número 39 correspondiente al presente mes  de mayo. Un total de veinticuatro páginas que es abierto por un comentario al discurso del Santo padre Francisco, a los Obispos de la Conferencia Episcopal Española en visita “Ad Limina Apostolorum” el pasado 3 de marzo. Reproduciéndose en su interior el discurso completo.

Tras el saluda del Presidente de la Hermandad, Francisco Pajarón López, y del Hermano Mayor fallecido, José Luis Fernández Ruiz, se publica un artículo de Leticia Isabel Cabezas Bermejo, que lleva como título “Madre y maestra”.

En la páginas 10 y 11 se da cuenta de la donación de dos cuadros a la Ilustre Hermandad por el hermano, Juan Bermúdez Calahorra, ocupando las páginas centrales del boletín, un resumen de la homilía de la octava del sacerdote Benito Calahorra. A continuación el Secretario de la Ilustre Hermandad, Rafael Cantero Muñoz, informa sobre la actividad de la Hermandad en estos últimos meses.

Recoge el boletín también toda la información de la Novena en honor a Nuestra Señora la Santísima Virgen del Prado, que comenzará el próximo 17 de mayo, y que concluirá el día 25 con la Misa del día de la aparición de nuestra patrona y que estará presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio Algora Hernando.

En la página 17 y 18 se informa de lo acordado en la última Asamblea General de Hermanos del pasado mes de noviembre, convocando de nuevo a todos los hermanos de la Ilustre Hermandad, a la Asamblea General Ordinaria que se celebrará el jueves 5 de junio.

En las últimas paginas del boletín se publica el informe económico de la Hermandad, desde el 19 de noviembre de 2012 al 14 de noviembre de 2013, y que fue presentado en la última Junta General de la Hermandad del pasado mes de noviembre por el Tesorero, Emilio Martín Aguirre, un escrito del hermano Seve Calvillo Moraga sobre el retablo de la Catedral y la información sobre los hermanos y aspirantes admitidos y los fallecidos.

Quien quiera consultar el boletín, lo puede hacer pinchando el siguiente enlace: http://www.virgendelprado.es/hermandad/publicaciones/boletin_mayo_2014.pdf


sábado, 10 de mayo de 2014

EN APOYO A HERMANDADES PEQUEÑAS Y MODESTAS COMO LA DEL SANTÍSIMO CRISTO DELPERDÓN Y DE LAS AGUAS



La Semana Santa de Ciudad Real está formada por veinticuatro cofradías de penitencia, cofradías antiguas y modernas llenan los días pasionales de nuestra ciudad. Cofradías de apenas quince años de historia, procesionan en Ciudad Real junto a cofradías que hunden sus raíces en el siglo XVI.

Hay muchas formas de pensar en el mundillo cofrade de nuestra Semana Santa, desde los que manifiestan públicamente que las hermandades pequeñas deben fusionarse, hasta los que creen que las Junta de Gobierno de estas modestas hermandades deben dimitir en bloque por no llevar un gran número de hermanos de túnica en sus cortejos procesionales. Yo creo que ambas posturas están equivocadas, ya que ninguna resolvería el problema de estas pequeñas corporaciones nazarenas.

De entre las pequeñas o modestas cofradías que procesionan en Ciudad Real, se encuentra la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, cuya Hermana Mayor es Pilar Cervantes Tera. Pilar es una cofrade de los pies a la cabeza, trabajadora incansable por su cofradía, pendiente durante todo el año de sus Titulares e intentando engrandecer la cofradía con estrenos y restauraciones ¿Qué más se le puede pedir a un Hermano Mayor?

Un fabuloso trabajo el dorado este año del respiradero delantero del paso de misterio

La Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, dentro de sus posibilidades, hay que recordar que tiene una nomina de 250 hermanos, realiza diferentes actividades durante el año, culto al Santísimo Cristo en Cuaresma, publicación y presentación de un cartel para este mismo tiempo litúrgico, celebración de la Santa Cruz el 3 de mayo, aparte de colaborar en las actividades conjuntas y formación de las cofradías y hermandades de la Parroquia de San Pedro.

Este año la Cofradía ha sorprendido a todos con el dorado del respiradero delantero de su paso de misterio. Un fabuloso trabajo que ha pasado desapercibido para muchos eruditos cofrades, y que yo quiero felicitar a la Cofradía por ello, más aun teniendo en cuenta de los escasos recursos que dispone, me supongo el gran trabajo que ha tenido que realizar su Junta de Gobierno para conseguir tan importante desembolso económico.

Aunque tanto trabajo de algunas veces sinsabores, yo quiero felicitar a Pilar Cervantes Tera y su Junta de Gobierno y animarles a seguir trabajando por esta Cofradía de nuestra Semana Santa, ya que es sin duda, una de la que cuenta con más historia de nuestra celebración pasional. Yo hoy os quiero felicitar, en especial a ti Pilar, animarte y espero que la Cofradía siga durante muchos años tan bien dirigida y gobernada por ti, al mismo tiempo que quiero felicitar a toda la Cofradía por el dorado del paso.

El pasado sábado día 3 de mayo, la Cofradía celebró la Santa Cruz 

viernes, 9 de mayo de 2014

CIUDAD REAL, TIERRA DE MOLINOS DE AGUA


En el volumen 2 se encuentra toda la información de los molinos de agua que existieron en Ciudad Real capital

El pasado mes de abril se presentó el libro “Ciudad Real, tierra de molinos de agua”, obra de Domingo Melero Cabañas. Esta obra que consta de cuatro volúmenes, ha tardado su autor siete años imedio en su realización, tras un amplio trabajo de campo e investigación, recogiendo información de muchas “fuentes orales” -generalmente de personas mayores- y con el apoyo de foros locales en las redes sociales

“Ciudad Real, tierra de molinos de agua” se abre con una introducción sobre la historia del uso de estos molinos desde los romanos hasta la actualidad, y continúa con una descripción de los principales ríos y arroyos molineros de la provincia, siendo el más importante el Guadiana donde hay molinos de hasta ocho piedras como el de Puente Navarro, en Daimiel, mientras que los de los arroyos tienen una o como mucho dos piedras. También explica los tipos de molinos en la provincia -de canal abierta, regolfo y cubo-, y las partes del molino como, entre otras, las piedras bajera y voladera, tolva, cabria y rodezno. En el siguiente apartado expone el estado de conservación de los 367 molinos de los que se tiene constancia desde 1880 hasta la actualidad, especificando el término, arroyo o río en los que se encuentran y su estado actual. Muchos de ellos están en ruinas, otros han desaparecido y otros son usados como casas de campo, mientras que algunos se han rehabilitado como los del Brezoso, en Cabañeros; Molemocho, en las Tablas de Daimiel; y Rezuelo, en Membrilla.

Descripción

A excepción de los 86 desaparecidos y los tres no encontrados, el libro ofrece una completa descripción de los 278 restantes. A cada uno de ellos les dedica cinco hojas con el mapa de su ubicación, una fotografía actual adjuntado las coordenadas y e indicando la cuenca hidrográfica a la que pertenece y un segundo mapa de acceso, así como información sobre su uso actual, descripción del entorno, una ortofoto con identificación del bien y una descripción del molino, exponiendo sus características, relevantes datos históricos, estado de conservación actual y fuentes documentales.

Así mismo, fotografías de molinos desaparecidos se incluyen en la parte final de un libro, fruto de mucho esfuerzo y un gran trabajo de campo, que persigue que no se pierda este patrimonio en torno a los molinos de agua, muchos de los cuales se encuentran en “parajes magníficos”, indica Melero Cabañas, que expone en su obra, en muchos de los casos, hasta cuándo estuvieron funcionando y quiénes fueron los últimos dueños y molineros de estos ingenios, con nombres que a veces se refieren a motes ya que son los que han quedado en la memoria popular.

Domingo Melero Cabañas autor del presente trabajo 

También refleja el aprovechamiento de los recursos hídricos mediante estos molinos para moler el cereal en la provincia, donde hay zonas como la de la Rivera del Riofrío, en Valdemancos del Esteras, con un tramo de 16 kilómetros en el que se pueden contabilizar 17 molinos, o la del Arroyo de la Rivera de Gargantiel, en Almadén, con más de una veintena de molinos en unos doce kilómetros.

Molinos en Ciudad Real Capital

La obra recoge en su volumen segundo, los molinos de agua del término municipal de Ciudad Real. Un total de diez molinos, siendo estos: Nolaya, Higuera, Piconcillo, Molinillo, Gaitanejo, Gajión, Pedregoso, Alarcos, Argamasilla y Albalá.

El libro publicado por la Diputación Provincial, puede ser descargado gratuitamente en la web de la Diputación en el icono "Libros imprenta on line. Quien quiera consultar la obra completa, solo tiene que pinchar los siguientes enlaces:


(En este volumen entre  las páginas 523-574, aparecen los de Ciudad Real capital)



Ruinas del antiguo molino de Gajión en el término municipal de Ciudad Real 

jueves, 8 de mayo de 2014

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO HERMANO MAYOR DE LA ILUSTRE HERMANDAD DE LA VIRGEN DEL PRADO


Don Ángel Ballester Escobar nuevo Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado

El pasado mes de marzo fallecía José Luis Fernández Ruiz, Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado. Por este motivo siguiendo la costumbre, y procediendo de la misma forma que se procedió en casos similares, la Junta Directiva de la Hermandad, comunicó a Don Ángel Ballester Escobar, que le correspondía ser Hermano Mayor para el presente año en atención al turno de antigüedad. El Hermano Don Ángel Ballester aceptó el nombramiento, y en consecuencia, ayer miércoles día 7 de mayo a las 19,30 horas, se celebró un acto en la capilla de la Casa de La Iglesia, c/ Caballeros, 7, donde tomó posesión.

El Secretario de la Hermandad, D. Rafael Cantero Muñoz, leyó el acuerdo de la Junta Directiva del nombramiento de Hermano Mayor

El acto fue presidido por el Consiliario de la Ilustre Hermandad y Canónigo de la S. I. P. B. Catedral, D. Jesús Abad Ramos. Este comenzó con la lectura por parte del Secretario de la Hermandad, D. Rafael Cantero Muñoz, del acuerdo de la Junta Directiva del nombramiento de Hermano Mayor a D. Don Ángel Ballester Escobar. A continuación el miembro de la Junta Directiva, D. Carlos Rojas Aguilar, leyó un fragmento de los estatutos de la Hermandad.

El miembro de la Junta Directiva, D. Carlos Rojas Aguilar, leyó un fragmento de los estatutos de la Hermandad

La ceremonia continuó con la lectura por parte del Vicepresidente de la Hermandad, D. Jesús Gonzalez Adanez, de una exhortación del Papa Francisco a los Obispos en la pasada visita “ad limina”. Por último el Vocal de la junta directiva, D. Juan Miguel Ruiz González, leyó el artículo que regula todo lo relacionado con el Hermano Mayor en los estatutos.

El Vicepresidente de la Hermandad, D. Jesús Gonzalez Adanez, leyó una exhortación del Papa Francisco a los Obispos

Tras unas palabras del Consiliario, el Presidente de la Ilustre Hermandad, D. Francisco Pajarón López, hizo entrega al nuevo Hermano Mayor, del cetro que lo reconoce como tal. A continuación D. Ángel Ballester Escobar realizó la profesión de Fé y Juramento tras lo cual queda reconocido como nuevo Hermano Mayor para el presente año 2014.

D. Juan Miguel Ruiz González, leyó el artículo que regula todo lo relacionado con el Hermano Mayor en los estatutos

El acto terminó rezando por los difuntos de la Ilustre Hermandad, en especial por el Hermano Mayor fallecido, D. José Luis Fernández Ruiz, a quien la hermandad le ofrecerá una misa por el eterno descanso de su alma, el próximo 15 de mayo a las 20,30 horas en la S. I. P. B. Catedral.

El Consiliario de la Ilustre Hermandad, M. I. Sr. D. Jesús Abad Ramos, fue quien presidió la ceremonia 

Momento que el Presidente de la Ilustre Hermandad, D. Francisco Pajarón López, se dirige al nuevo Hermano Mayor para hacer entrega del cetro 

D. Ángel Ballester Escobar tras recibir el cetro 

El nuevo Hermano Mayor realizando la Profesión de Fé y Juramento 

El Presidente de la Hermandad con el nuevo Hermano Mayor tras el acto de su toma de posesión 

La Junta Directiva con el Hermano Mayor