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lunes, 7 de diciembre de 2020

CALLE EXTRAMUROS DE CALATRAVA

 


La calle Extramuros de Calatrava es una calle surgida en los años cuarenta del pasado siglo XX, enfrente del edificio principal de la desaparecida Granja Agrícola, que tiene su entrada por la calle Carlos López Bustos y salida por la Ronda de Toledo. Popularmente este barrio era conocido como "barrio de la lata".

Las edificaciones que se construyeron en esta calle, eran viviendas de una sola planta, que en la actualidad se encuentran casi todas deshabitadas.



domingo, 6 de diciembre de 2020

EL DESAPARECIDO MONOLITO POR LOS CUARENTA ASESINADOS POR COMUNISTAS, SOCIALISTAS Y ANARQUISTAS EL 9 DE AGOSTO DE 1936 EN CIUDAD REAL

 

Monolito situado en los terrenos situados tras la Granja Agrícola

En extramuros de calatrava, existió un monolito, desde 1954 hasta los años ochenta del pasado siglo XX, en homenaje a los cuarenta asesinados el 9 de agosto de 1936 por milicianos del frente popular, es decir comunistas, socialistas y anarquistas.

Los asesinados, solo por el simple hecho de tener ideología de derechas, provenían de Alcázar de San Juan, Socuellamos y el Romeral. Fueron trasladados la noche del 8 al 9 de agosto de 1936, en tren a nuestra ciudad. Una vez en la estación de tren de Ciudad Real, se procedió a cachearlos y llevados hasta los muros de la desaparecida Granja Agrícola de nuestra ciudad, donde tras alinearlos debidamente fueron fusilados. Una vez asesinados, según Fernando del Rey en su obra “Retaguardia Roja. Violencia y revolución en la guerra civil española”, el jornalero de Fuente el Fresno, Francisco Velasco Fernández; que paso a las pocas horas por el lugar de los asesinados, pudo ver que había “mucha gente que se arremolinó para ver los cuerpos de las víctimas, a las que se hizo objeto de burlas e incluso de extorsión por parte de algunos: “presenció cómo una gran multitud contemplaba los cadáveres de los que hacía todo género de mofa recordando perfectamente que un sujeto conocido por Frasquele de Ciudad Real les hacía todo género de profanaciones, robándoles los objetos que llevaban encima (…) acompañando todo ello con frases y conceptos injuriosos y con invectivas y dicterios de toda clase”.

En memoria de estos cuarenta asesinados, el 9 de agosto de 1954, fue inaugurado un monolito en el lugar donde fueron martirizados, es decir en los terrenos situados tras la Granja Agrícola. 


Autoridades presentes en la inauguración del monolito el 9 de agosto de 1954


sábado, 5 de diciembre de 2020

EL POZO DE SANTA CATALINA

 


…Y tope, a la mano diestra, mediado el camino que va desde la Puerta de Calatrava a la de Toledo, con el pozo de Santa Catalina abierto a la vera, según crónicas centenarias, de una ermita, que allí hubo dedicada a la santa.

Hoy seco y arruinado, es difícil encontrarlo. Al borde de un caminejo-calle, agobiado lo tienen casuchas de adobes, sin la alba cariciada de la cal, y panizares polvorientos, pero verdes. A un centenar de metros, no se veía, antes un muy miserable espectáculo, actual de Ciudad Real, porque solo desde hace algunos años han dado en verter allí, las basuras de la ciudad, sin duda para cegar antiguos socavones de caleras agotadas.

Al atardecerse, es deprimente aquello. El cielo cristalino, se ensucia con espirales de acres y nauseabundos humos. Recontase, en la línea recta del horizonte sobre pardo suelo, purulento de basuras, mujeres zancajosas, costrosas, sin sexo; hombres escuálidos cubiertos con pingajos sus enjutos cuerpos; jóvenes envejecidos; viejos corcovados y sarnosos; chicos en cueros de informes barrigas de Buda amasadas con cieno; chicuelas maldicientes de melenas lacias trabadas de polvo y liendres. Pocos son, peros todos escarban afanosos; buscan escogen, ¡qué sé yo qué! Y lo almacenan en capachos rotos y roñosos. Perros vagabundos, de traza hieniforme, populan husmeando carroñas. Ningún otro cuadro más duro, desolador, dantesco, miserable y bochornoso para Ciudad Real, pero no exclusivo de él, que buena replica tiene, sin disculpa para ninguno, en el corralón, apestoso, próximo a la Caleta gaditana, frontero de cuarteles y fábricas abastecido por camiones, churretosos, y antro de gentes pringosas, y en el famoso Tetuán de las Victorias, o de los basureros madrileños. Es que este problema, de limpieza e higiene, no admite soluciones parciales.

Cuando yo conocí aquellos parajes ¡eran otra cosa! El pozo de Santa Catalina, era un hito, jugoso en la llamada reseca que mira a la vieja Calatrava. El brocal tenia relejes de verdín, y seguiles de soga. Había reguerillos de agua derramada. La blanca ropa, se blanqueaba más al sol, extendida como pródiga alfombra de alegría y trabajo. En pilas de madera, brillaba el agua jabonosa. Olía a ropa lavada -¿hay algún olor más sano?- en aquel lavadero popular del barrio de Santiago. Había risas; charloteo; dicharachos; comadreos; cantos hirientes y bromas ofensivas: mozas garridas; viejas limpias, duchas en rezos y tercerías. Gañanes cortejadores se acercaban atrevidos. Un gallo negro chillaba al sol su lujuria. Borregas blancas balaban pacientes su dulce oración de maternidad, y las crías agitaban sus colas con el placer de mamar.

Detrás hornos humeando cales; un trigal cuajaba; olivos retorcidos; la Atalaya al fondo…



Apoyado al pétreo brocal chorreante; un cubo nuevo de zinc, sorbo a sorbo fresca y clara, bebí el agua del pozo de Santa Catalina que una samaritana “perchelera”, prieta y morona, cerril, guapa y sabrosa, me dio un buen día, por amor de Dios, con arrogancia y donaire ¡Agua aquella, de aquel día del pozo de Santa Catalina!

Y el caminante ¿siguió melancólico hacia el camino de cipreses que trillan con sus plantas, gentes enlutadas, que van y vienen? Quizá, iba pensando si el pozo del final de la vereda de cipreses, que riega flores de muerto, era el que cerca de la Puerta de Toledo, junto a las de otro ermitorio desaparecido saciaba la sed de los peregrinos, cuando a rezar acudían a Santa Brígida su titular…¡pero no llegó nunca, el averiguarlo!

El caminante, ¿siguió andando hacia “la huerta del escándalo”, blanca y frondosa, donde en aquella hora cantaban su rústica monotonía la noria y el grillo real? ¡Quizá el caminante pensaba en la samaritana “perchelera”, caritativa, prieta, cerril, guapa y sabrosa, del pozo de Santa Catalina!

El caminante se paró en su camino y escuchó. Las madres lavaban la ropa con agua limpia, del pozo de Santa Catalina, y los hijos jugaban al corro y cantaban:

“Santa Catalina

mañana es tu día

subirás al cielo

con mucha alegría

y dirán los ángeles:

¿Qué señora es esta?

La que cortó el ramo

de la oliva fresca”.

La paz, el trabajo y el bien andaban libres por la llanada, al pie y al otro lado de las murallas, entre las Puertas de Toledo y Calatrava y soplaban y alborotaban, rizándolas las faldillas de las niñas del corro y la ropa mojada, soleándose en el suelo; tendida sobre la hierbecilla que crecía al amparo y a la frescura del pozo de Santa Catalina.

Julián Alonso Rodríguez. Diario “Lanza”, viernes 15 de junio de 1951, página 6

 



viernes, 4 de diciembre de 2020

LAS FIESTAS DEL PERPETUO SOCORRO EN EL BARRIO DE LA CAJA DE AHORROS DE MADRID - EL GRUPO SANTA CATALINA

 

Retablo cerámico de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la barriada de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid

La barriada de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, adoptó a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro como su patrona, llegando a conocerse la barriada como la del Perpetuo Socorro, colocándose un retablo cerámico sobre la fachada de uno de los bloques que dan a la plaza, y celebrándose fiestas en honor a su patrona, que llegaron a desaparecer con el paso de los años.



A las espaldas de esta barriada, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, donaría al ayuntamiento en 1973, los terrenos que donde se levantaría el grupo de viviendas Santa Catalina, un total de 7.236 m2, y que se conocería popularmente como la barriada “Liang Shan Po”.  Fue un total de 80 viviendas construidas por la Obra sindical del Hogar y Arquitectura, distribuidas en nueve bloques, ocho de ellos con tres dormitorios y uno de cuatro. Estos estarían ausentes de planta baja, pudiendo así servir de porche. Las viviendas de tres dormitorios tendrían una superficie útil de 70, 2 m2, mientras las de cuatro, de 84 m2. El presupuesto de ejecución fue de 44.198.529 ptas.



jueves, 3 de diciembre de 2020

EL BARRIO DE LA CAJA DE AHORROS Y MONTE DE PIEDAD DE MADRID

 


La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, adquirió en 1959 parte de los terrenos que habían sido campo de labor que se encontraban en la calle San Antón, junto a la Ronda de Toledo. Fue en el año reseñado cuando la caja solicitó al Ayuntamiento licencia para poder construir 158 viviendas y 6 locales comerciales en terrenos enclavados entre las calles del Norte, San Antón y Ronda de Toledo. Serian viviendas de renta limitada, y que se adjudicarían a favor de sus imponentes.



Las viviendas contarían con 2 0 4 dormitorios, un comedor-estar, cocina y cuarto de aseo; estas oscilarían entre una superficie útil de 38 a 58 m2. Todas ellas, menos los pisos bajos, dispondrían de terraza. Las fachadas serian de ladrillo visto.

Estos bloques fueron terminados en 1962, alcanzando un presupuesto total su construcción de 17.881.558 ptas.



miércoles, 2 de diciembre de 2020

DE REFUGIO MUNICIPAL A VIVIENDAS PARA LOS NECESITADOS EN LA CALLE SAN ANTÓN

 

Las 32 viviendas para los necesitados en plena construcción

En el año 1954, el ayuntamiento pone en marcha en la calle San Antonio, el denominado Refugio municipal, un lugar para recoger a las personas que vivían en chozas y cuevas en la ciudad. Pero este albergue se llegó a colapsar rápidamente, ante la gran cantidad de familias humildes que vivían en chozas y cuevas en nuestra ciudad, y fueron alojadas en este albergue municipal. En 1967 el aspecto que presentaba era insostenible, al encontrarse en mal estado, viviendo veintiuna familias hacinadas en pocas habitaciones.

Por este motivo en 1967, la que fuera esposa del entonces gobernador civil de  Ciudad Real, doña Natividad Rodríguez Miñón de Rico, puso en marcha la construcción de 32 viviendas para estas familias desfavorecidas, en la calle San Antón, esquina con la calle Norte, siendo entregados los pisos el 20 de diciembre del referido año.



martes, 1 de diciembre de 2020

LA DESAPARECIDA PLAZA DE SAN ANTÓN

 

Vista de la Plaza de San Antón en 1955


En el barrio de Santiago existió una plaza pública de unos 7.000 metros cuadrados, que comenzó a desaparecer en el año 1921, con la construcción en parte de la misma de un grupo escolar, me estoy refiriendo a la Plaza de San Antón, plaza que se formó sobre los terrenos del desaparecido Convento-Hospital de la Orden Hospitalaria de Canónigos Regulares Agustinos de San Antonio Abad, desaparecido en el siglo XVIII, y que se encontraba comprendido entre las calles Altagracia, Don Quijote, Luz y San Antón.


Plano del colegio Cruz Prado que se proyectó en la Plaza de San Antón en 1921


Sobre el solar de la Plaza de San Antón, el ayuntamiento acuerda en 1920 la construcción en parte de la plaza pública, de una escuela para niños y otra para niñas, con fachada a cuatro calles sobre una superficie total de cuatro mil trescientos noventa metros cuadrados; siendo edificables dos mil setecientos veinticuatro, y mil quinientos ochenta y seis para jardín delante del edificio. Cada escuela contaba de portal, vestíbulo, galería guardarropa, cuatro salas capaces para ciento sesenta y cuatro alumnos, despachos para el regente y profesores, galería cubierta para recreo, patio enarenado para juegos, fuente de agua potable, retrete, urinarios y lavabos, biblioteca, museo, enfermería, cocina, comedor de cantina y baños.


Vista de la Plaza de San Antón con el antiguo surtidor de petróleo instalado en 1963


La primera piedra de este grupo escolar se colocó el domingo 13 de marzo de 1921, con asistencia de las autoridades locales y provinciales de la época, acto que fue presidido por el Obispo-Prior Francisco Javier Irastorza Loinaz. El plazo de ejecución de estas obras fue de un año con un presupuesto de 120.500 pesetas. Pero las obras se retrasaron y el grupo escolar fue inaugurado el 6 de enero de 1924, con el nombre de “José Cruz Prado”, alcalde que fue de nuestra ciudad. Un año después de su inauguración, en diciembre de 1925, el edificio amenazaba ruina, lo que obligó a la construcción de un nuevo edificio.

En el año 1963, el edificio primitivo es demolido y construido uno en su lugar, y en la parte de la Plaza de San Antón que aún era publica, se construyó un surtidor de petróleo, que desaparecería en 1989, anexionándose el colegio el resto de la plaza pública en 1991, y con ello la desaparición de la Plaza de San Antón.

 

Colegio Cruz Prado, que ocupa lo que fue la Plaza de San Antón