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martes, 27 de junio de 2017

BERNARDO MULLERAS GARCÍA


 
Foto Matos. Archivo López de la Franca

La calle que une la Plaza de Cervantes con la calle General Aguilera, lleva el nombre de Bernardo Mulleras, médico ciudadrealeño que nació en nuestra ciudad en la calle Calatrava el 18 de junio de 1877, y murió también en la calle Calatrava de  Ciudad Real,  el 17 de octubre de 1954. Francisco Pérez Fernández en sus “Efemérides Manchegas”, publicadas en el diario Lanza durante 1970,  le dedicó una el 18 de junio del citado año, cuyo título fue: “18 de junio de 1877, Nace Don Bernardo Mulleras, Apóstol de la Medicina”, que reproduzco a continuación y que nos acerca a la figura de este médico:

Ahora es un bar-taberna de la calle de Calatrava. Antes, hace un siglo poco más o menos, era una casa particular perteneciente a una familia ciudarrealeña por los cuatro costados y relativamente acomodada. Aquí, en una de las paredes, leemos la inscripción sobre sencilla lápida: “En esta habitación nació don Bernardo Mulleras García el 18 de junio de 1877”.

¿Recordáis al buenazo de don Bernardo? Aún nos parece verlo con su sempiterno cigarro puro, su mostacho de un rubio acentuado por la nicotina, su desaliño en el indumento, su frase ocurrente y oportuna… Definir su personalidad médica es bien sencillo: don Bernardo Mulleras fue un apóstol de la Medicina. Apóstol en el más amplio sentido de la palabra. Ejerció únicamente por hacer el bien, sin miras lucrativas. Todos sabemos que murió más pobre que vivió. Jamás pasó factura ni recibo a su numerosa clientela. La pagaban –si le pagaban- cuando querían, cobraba su sueldo de la Beneficencia y nada más. A nadie negó su auxilio: ricos y pobres le tuvieron siempre dispuesto con su bagaje científico y más aún con su arte clínico extraordinario y personal. Él decía siempre que convenía dejar obrar a la naturaleza, la más sabia de todas las ciencias, y que la, labor del médico consistía en procurar con sus recetas no perjudicar al enfermo, sino ayudar a esa naturaleza. Con tal criterio ejerció y la verdad es que siempre con resultados positivos.

Cuando salía de visitar en las casas humildes, dejaba unas monedas de plata para ayudar a la adquisición de medicinas o alimentos. Precisamente esta manera de proceder le salvó la vida. Había sido don Bernardo Mulleras político de ultraderechas, monárquico hasta la raíz, creyente sin mojigaterías, presidente del Casino, diputado provincial, miembro destacado de la Unión Patriótica, presidente de la Diputación provincial durante la Dictadura y hasta sabemos positivamente que estuvo en contacto epistolar con José Antonio Primo de Rivera cuando éste, allá por 1930, pensaba en la creación de un partido político “para continuar las enseñanzas y, en su día, la obra del Gobierno de mi padre”, según fragmento textual de una carta que reproduciremos íntegra en alguna otra ocasión, debidamente autorizados por el buen amigo que la posee. La ideología de don Bernardo Mulleras, que supo mantener siempre con gallardía y firmeza, fue el motivo de su detención apenas comenzada la guerra de Liberación nacional. El “comité” juzgador le condenó a muerte. Pero uno de los jefes de la cheka salió en su defensa y debió decir algo parecido a esto:

-“Yo no puedo condenar a muerte al hombre a quien debo la vida: hace unos años me asistió de una pulmonía y todos los días, apenas se marchaba, nos encontrábamos sobre la mesilla una moneda de un duro. Y yo estaba sin trabajo”.

Don Bernardo, salvó la vida. Algún caso raro se dio de reconocimiento de bondades y agradecimientos y éste fue uno de ellos.

Muchas más cosas se podrían decir de este médico ejemplar, consuelo de todos los humildes ciudarrealeños. Algún día publicaríamos, con tiempo y espacio, su más detallada semblanza biográfica. Hay anécdotas, ocurrencias, frases y episodios tan gráficos como aleccionadores. La vida de don Bernardo Mulleras no es de las vulgares. ¡Merece la pena contarla!


lunes, 26 de junio de 2017

LA ANTIGUA CALLE NUEVA HOY BERNADO MULLERAS


 
Así era el inicio de la calle Bernardo Mulleras con General Aguilera, hasta los años sesenta del pasado siglo XX. Como se puede ver en la fotografía era un estrecho callejón

La actual calle Bernado Mulleras, no tiene nada que ver su fisonomía con la que tuvo hasta los años sesenta del pasado siglo. El tramo que comunica la calle General Aguilera con la  calle Bernardo Mulleras, fue hasta los años sesenta del siglo XX, un estrecho callejón maloliente,  en el que la vecindad depositaba basura, obligando al Ayuntamiento a tomar medidas en varias ocasiones para erradicar esta costumbre.

Hasta el año 1954, la calle de Bernardo Mulleras se llamó calle Nueva, pasando en el año referido a su actual denominación. En los años sesenta el ayuntamiento expropio las casas que iniciaban entonces el estrecho callejón, que comunicaban la calle General Aguilera con la Plaza de Cervantes, construyéndose con el paso de los años las modernas edificaciones que actualmente hay.

 
El estrecho callejón de la calle Bernardo Mulleras visto desde la Plaza de Cervantes

domingo, 25 de junio de 2017

IMÁGENES DE LA PISCINA MUNICIPAL DEL PRINCIPE JUAN CARLOS DE LOS AÑOS NOVENTA DEL PASADO SIGLO XX



Estamos en Verano,  en la estación cálida del año que este año nos está trayendo unas temperaturas más altas de lo normal en estos primeros días. Los manchegos para refrescarnos ante la falta de mar,  buscamos las piscinas públicas para sofocar el calor.


En Ciudad Real por la pésima gestión municipal de Pilar Zamora y su equipo de gobierno, aún no ha abierto sus puertas la piscina municipal del “Príncipe Juan Carlos”, y no hay fecha para su apertura. Por este motivo traigo hoy al blog, unas postales de los años noventa del siglo pasado de esta piscina municipal, que fueron publicadas por “Ediciones Paris”.


sábado, 24 de junio de 2017

APROBADO EL NUEVO ESCUDO DE LA HERMANDAD DE LA VIRGEN DEL PRADO




































La Asamblea General de Hermanos de la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, aprobó en su reunión del pasado jueves, aprobar el nuevo escudo de la Hermandad. Hasta la aprobación de este nuevo escudo, la Hermandad utilizaba como escudo corporativo el anagrama mariano, que a partir de ahora será sustituido por el diseñado por el hermano D. Adrian Sánchez Gómez, que traigo hoy al blog y cuya descripción es la siguiente:

En primer lugar el escudo podemos dividirlo en tres partes diferenciadas:

- En la parte central, como motivo principal y destacado podemos ver el anagrama mariano, sin olvidar que hasta día de hoy ha sido el símbolo utilizado por la Hermandad como escudo oficial, por ello se ha querido respetar dejándolo en medio del conjunto y en color azul, uno de los colores que se utilizan para la representación de la inmaculada concepción.

Esta parte central y a ambos lados aparecen dos motivos en color plateado que recuerdan a las ráfagas de la Virgen del Prado, representando sobre ellos las puntas de sus ráfagas hacia el exterior y en la parte interior las campanillas que también forman parte de ellas. Se ha querido representar de esta manera uno de los detalles más destacables y reconocibles que tiene nuestra patrona.

- En la parte inferior tenemos varios motivos. A cada lado tiene un óvalo en los que podemos ver que el óvalo de la izquierda contiene el escudo de Ciudad Real, lugar donde aguarda el patronazgo de nuestra Virgen del Prado, sobre un fondo rojo carmesí, color de la bandera de la ciudad.

El óvalo de la derecha contiene el escudo de la catedral, sobre un fondo amarillo pálido símbolo de gloria a Dios y divinidad. Ambos óvalos están enmarcados con distintos motivos vegetales en tonos dorados.

Entre los mismos podemos observar un ramillete de 14 azucenas, flor representativa de la Virgen María aludiendo a su pureza.

Como parte final de la parte inferior del escudo que encierra y sostiene el diseño está representada una cinta o banda, de color blanco, color que representa la pureza virginal de María, con la inscripción “HERMANDAD VIRGEN DEL PRADO CORONADA”

Para finalizar la explicación de este diseño, en la parte superior que corona el escudo, y nunca mejor dicho, se ha colocado la corona imperial de nuestra titular, corona que también es un detalle muy característico de nuestra amada imagen, La Virgen del Prado.