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lunes, 5 de agosto de 2019

CIUDAD REAL DE ANTAÑO Y HOGAÑO (I)


La puerta de la antigua Sinagoga de Ciudad Real a principios del siglo XX

(BARRIO DE LA JUDERÍA)

Cuando contemplo desde la azotea del Instituto la vista panorámica de Ciudad Real, me doy cuenta de que crece de día en día de una forma extraordinaria su casco urbano.

Ya han traspasado los límites de sus antiguas murallas los nuevos barrios de la ciudad. Sus calles principales tienen aire señorial como las de las grandes ciudades, ejemplo de ello es la Avenida del Rey Santo enclavada donde hasta hace poco tiempo eran solo callejuelas y huertos en estado calamitoso.

Razón tenía don José Balcázar Ilustre catedrático y director que fue de nuestro Instituto, cuando nos decía en clase, que Ciudad Real llegaría a tener la misma importancia que tuvo en el siglo XV.

Efectivamente, en los primeros años de aquel siglo nuestra ciudad tuvo mucha importancia, pues se vio favorecida constantemente con privilegios y mercedes por los Reyes de Castilla.

A pesar de estar formado su vecindario por cristianos, moros y judíos conversos, y aún siendo gentes de distinta raza y diferentes costumbre, era la envidia de muchos pueblos, empequeñecidos al lado de nuestro malparados por sus mismos dominadores.

Entonces formaban el casco de la población cuatro barrios, siendo el más rico el de los judíos. En lo que hace años fue Plaza de la Constitución y hoy del Generalísimo, estaba situada la Alcaicería, donde los judíos, dueños por completo del comercio de la ciudad, hicieron grandes capitales, siendo los únicos también en dedicarse a la usura, prestando dinero.

En el mes de marzo de 1391, las relaciones tirantes entre cristianos y judíos era cada día mayores. Hasta que el arcediano de Écija y prior del Arzobispado de Sevilla, don Ferrán Martínez, con sus predicaciones turbulentas, fueron la causa del movimiento antisemita en España. Suceso inolvidable pues llevó consigo la muerte, la destrucción, el odio, la venganza, el crimen y el robo. Destruidas las Sinagogas y desmanteladas las casas de los judíos entran en el siglo XV llenos de dolor y amargura pero con la esperanza de tomar desquite ante tanto atropello, pero por ventura estas esperanzas no llegarían a cumplirse nunca.

Azulejos de la antigua Sinagoga de Ciudad Real

Tenían instalada su Thora en la calle de la Mata, y la Sinagoga Mayor que después fue convento de los Dominicos, ricos, los judíos manchegos en destruido hace muy poco tiempo, entre las calles de la Barrera y de la Peña, hoy Compás de Santo Domingo.

Aunque convertidos a la fe del cristianismo, en su interior seguían practicando su religión impía y por esta causa se implantó la inquisición en la ciudad.

D. Luis Delgado Merchán, profesor de Religión que fue de nuestro Instituto y que no tuve la dicha de conocer puesto que falleció el 18 de marzo de 1909, sintetiza de un modo perfecto el estado del pueblo israelita en el siglo XV, en un libro “La Juderia, la Inquisición y la Santa Hermandad”.

Según don Luis, se extendía este barrio por el lado de oriente de la ciudad hasta la muralla levantada entre las puertas de la Mata y la de Calatrava; por poniente hasta la calle de la Paloma, llamada en otros tiempos de Leganitos; lo cerraban por Norte y Sur respectivamente las de Calatrava y Lanza con la de la Mata, su continuación, estaba dividida en dos partes desiguales de Oeste a Este por la rua principal o calle de la Judería, que al desaparecer la Aljama de Villa-Real a consecuencia de las matanzas de 1391, tomó el nombre de calle Real de Barrionuevo, pero al instalarse en ella el tribunal de la Inquisición en 1483 tomó el nombre de la Inquisición, después se llamó de la Libertad, Nocedal y en nuestros días se la conoce con el nombre de Comandante Lopez Guerrero.

De Norte a Sur la cruzan varias calles transversales todas ellas casi paralelas, pero con diferentes nombres; a la derecha las de la Culebra, Sangre y Lobo; a la izquierda Tercia, Combro y Refugio. Luego siguen en la alineación de las tres primeras la Barrera (Compás de Santo Domingo) y la Peña, y en la de las tres segundas la calle Lirio, que remata al salir a la de Calatrava en la Cruz Verde, este nombre se la dio al establecerse el Santo Oficio en la ciudad.

Maruja Zorita, Domingo 13 de agosto de 1967, número extraordinario de Feria y Fiestas de Ciudad Real

Vista de la calle Libertad en los años sesenta del pasado siglo

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