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lunes, 2 de febrero de 2026

LA REVUELTA ANTIJUDÍA DE 1474 EN CIUDAD REAL Y SUS CONSECUENCIAS (IV Y ÚLTIMO)

 

La calle Compas de Santo Domingo en los años cincuenta del pasado siglo XX

 

Al volver de Sevilla, Alfonso se fue a Almagro, donde aprendió el oficio de sastre de un converso que allí residía, tras lo cual se puso al servicio de Alfonso Gracia, sastre y vecino de La Solana, con el que estuvo trabajando durante tres años, aunque no vivía en dicha villa “a la contina syno yva e venia desde el dicho lugar de Mançanares”, donde vivía su madre. Con posterioridad se estableció en Membrilla, localidad en la que era vecino de un alcalde llamado Martín31, aunque visitaba con frecuencia la villa de Almodóvar del Campo, donde se relacionaba con los conversos allí establecidos, bastante numerosos y en la que fue detenido. Finalmente el pequeño de los varones, Cristóbal de Villarreal Barceno, se estableció en Manzanares donde residía su madre y tres de sus hermanas.

Vemos por tanto, cómo uno de los hijos aprendió un oficio artesano y se estableció o visitó otras localidades donde había comunidades criptojudías, como eran Almagro, cabecera de la Orden de Calatrava en la Mancha, con un importante contingente de población conversa y en la que se habían refugiado numerosos de los huidos de Ciudad Real, o Almodóvar del Campo, destacando ambas por el número de habilitados por el Tribunal de Toledo entre 1495 y 1497 (253 en Almagro y 135 en Almodóvar, frente a los 173 de Ciudad Real)32, lo que nos muestra la importancia de sus pobladores de origen judío; aunque en otros momentos busca poblaciones como Membrilla o La Solana, situadas en el Campo de Montiel y con menor población de origen hebreo.

Las mujeres, cuya principal función era prepararse para el casamiento, debían buscar a personas cuyas creencias fuesen compatibles para dicha unión. De ellas tres se habían casado en Manzanares, localidad donde vivían: Isabel casada con Antón Borrego e Inés que se desposó con Juan González Carretero, mientras que Constanza lo hizo con Juan Moreno, todos ellos vecinos de la villa de Manzanares. María, la hija mayor, se casó con Diego Rodrigo Pescador Avicena, vecino de Membrilla, villa donde se trasladó a vivir33, siendo reconciliados ambos en el auto de fe, que se celebró el 11 de marzo de 1487 en Toledo, contra los judaizantes del arcedianato de Alcaraz y el Campo de Montiel, reconociendo en sus confesiones haber practicado ritos y costumbres judaicas junto a “otras muchas personas ombres e mugeres, vecinos e moradores de la Membrilla y de otros lugares quel dicho dia del crimen de la heregia e apostasia abjuraron públicamente34.

Las dos últimas hermanas se casaron en otros dos lugares de la Mancha, donde había importantes poblaciones judaicas: Francisca se desposó con Lope de Alcaçar, vecino de Alcázar de Consuegra (de San Juan), donde se estableció, población con una fuerte comunidad hebrea, donde fueron reconciliadas 147 personas entre 1492 y 1497, por el Tribunal de la Inquisición de Toledo35, siendo también numerosos los conversos procesados por el tribunal de Cuenca, que ejercía su jurisdicción en la cercana población de Criptana. Finalmente, la última y más pequeña de las hijas, Juana, volvió a su lugar de origen, Ciudad Real, donde casó con Gonzalo de Moya.


La desaparecida casa del corregidor en la calle Libertad

 

En las declaraciones de los testigos, se ve claramente como todos los miembros de la familia continuaron practicando “ritos judaicos”, pues consideraban el sábado como día festivo, en el que “holgaban” y vestían ropas limpias de lino y paño, los viernes por la noche encendían velas nuevas y cocinaban para el sábado y aunque no tuvieran carniceros especializados en los ritos mosaicos, como en Ciudad Real, quitaban el sebo a la carne y la purgaban siguiendo ciertos ritos, no comiendo aves, conejos, carnes de animales ahogados o pescados sin escamas. Por otro lado, llevaban a cabo algunos ayunos de los judíos, entre ellos “el ayuno mayor” (Yom Kippur), o la confección de pan “çenceno” (ácimo) en la Pascua judía36. Todos los hermanos confesarán que desde que se establecieron en Manzanares, su madre les inculcó los ritos y prácticas propias de su religión, realizándolas con cierta libertad, lo que nos muestra cómo la presión en las localidades rurales calatravas contra los judíos será menor que en Ciudad Real, por lo menos hasta las persecuciones inquisitoriales que desarrollará el tribunal de Toledo en el segundo lustro de la década de los ochenta y cómo a pesar de las persecuciones y abusos cometidos contra los judíos, éstos no se resignaban a perder su cultura y todo aquello que les habían enseñado sus mayores.

Las profesiones que ejercían eran las propias de los conversos, así vemos cómo los hermanos de María López aprendieron oficios artesanos y ella se casó con Diego Rodrigo, un mercader converso de Membrilla. Dos de sus hijas, Leonor y Juana, se casaron con dos hermanos conversos de Ciudad Real, Alfonso y Ferrand Álvarez, y cuando María quedó viuda, se fue a vivir con ellas a Ciudad Real, donde sería detenida en 1512, por reunirse junto a sus hijas, yernos y otros conversos para realizar ceremonias judías37.

7. Conclusiones.

Los estudios sobre los judíos y conversos de Ciudad Real han sido numerosos y extensos, destacando a finales del siglo XIX, los artículos más específicos del Padre Fidel Pita38 y de Ramón Santa María39, junto a la completa y extensa obra de Luís Delgado Merchán, ya citada. En los últimos años destacan las obras de Haim Beinart, completa y pormenorizada aportación para el conocimiento de la comunidad judía manchega, y los estudios de Luís Villegas Díaz, Carlos Carrete Parrondo40 y de Juan Blázquez Miguel41, más centrado éste último en temas inquisitoriales. A ellos habría que unir los de María Pilar Menchero42 sobre los conversos de Almagro y Valdepeñas, lo que nos muestra que es un tema estudiado a fondo, aunque no por ello se puede considerar cerrado, pues siempre es posible hacer una nueva aportación a un tema tan amplio y complejo.

Los judíos representaban una comunidad con una clara diferencia cultural y religiosa, con respecto a la sociedad en que estaban inmersos, lo que unido a su gran capacidad económica y la práctica de la usura, provocaron una fuerte animadversión contra ellos, deseando su desaparición a través de la desarticulación de sus comunidades.


La puerta de la Sinagoga  en su primitiva ubicación en la calle Libertad con Lirio


Sin embargo, sus fuertes convicciones y su resignación por el continuo acoso y persecuciones que habían sufrido durante siglos, les permitió resistir los embates. Unas veces mediante la conversión y otras a través de la huída buscando lugares donde la persecución fuera menor, pudieron sobrevivir y evitar su total desaparición.

Las persecuciones se siguieron repitiendo, sobre todo en momentos de inestabilidad política, reproduciéndose los ataques contra sus comunidades, pues aunque muchos de ellos se habían convertido al cristianismo, continuaban estigmatizados y eran vistos como criptojudíos, que bajo una apariencia cristiana continuaban practicando su religión.

Los tumultos de 1449 y en especial los de 1474, provocaron la huída de numerosos miembros de la comunidad hebrea de Ciudad Real y mientras que en los sucesos de Córdoba, los judíos se refugiaron en una gran ciudad, como era Sevilla, donde eran amparados por el duque de Medina Sidonia y las autoridades locales, (huyendo a lugares más apartados como Niebla o Gibraltar43 sólo cuando la situación empeoraba), en Ciudad Real, al tener en cuenta que el centro urbano más próximo era Toledo, y allí la presión sobre los conversos era también fuerte, éstos intentaron diluirse en zonas rurales, donde el control sobre ellos fuera menor.

El hecho de contraer matrimonios “seguros”, entre personas de origen judío, que les permitiera poder continuar manteniendo sus ritos y costumbres, provocará una importante relación entre las comunidades judías de la Mancha, que se verían reforzadas por los contingentes huidos de Ciudad Real. Estas relaciones se llevarían a cabo entre poblaciones pertenecientes a distintas jurisdicciones y órdenes militares, como Manzanares, Almagro y Almodóvar del Campo (Calatrava), Membrilla (Santiago) y Alcázar de Consuegra (San Juan), y además no se cortarían totalmente las relaciones con los conversos habían seguido viviendo en Ciudad Real, como hemos podido ver en la familia de Leonor López.

Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil. V Congreso de Historia Social. Ciudad Real, 2005

31 Ibídem. Declaraciones de Alfonso López Barceno.

32 VILLEGAS DÍAZ, Luís Rafael: “Sobre judeoconversos manchegos. Unas apreciaciones” en Encuentros en Sefarad. Actas del Congreso Internacional “Los judíos en la historia de España”. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1987, pp. 176 y 177.

33 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 163, expediente 7. Proceso contra María López por judaizante. 1512-1522. Declaraciones de los testigos.

34 Ibídem. Copia de los procesos seguidos por los Tribunales de Toledo y Jaén contra Diego Rodríguez Pescador y su mujer María López en 1487.

35 VILLEGAS DÍAZ, Luís Rafael: Op. cit., pág. 177.

36 AHN. Sección Inquisición. Tribunal de Toledo. Legajo 163, expediente 7. Proceso contra María López por judaizante. 1512-1522. Declaraciones de Alfonso, Constanza e Inés López Barceno y confesiones de María López.

37 Ibídem. Declaraciones de Francisco de Mesa, vecino de Ciudad Real.

38 FITA, P. Fidel: “La Inquisición de Ciudad Real en 1483-1485” en Boletín de la Real Academia de Historia, nº 20, 1892, pp.462-520.

39 SANTA MARÍA, Ramón: “La Inquisición de Ciudad Real. Proceso original del difunto Juan Martínez de los Olivos (6 septiembre-1484-15 marzo 1485) en Boletín de la Real Academia de Historia, nº 22, 1893, pp. 355-372 y “La Inquisición de Ciudad Real. Proceso original del difunto Juan González Escogido (8 agosto 1484-15 de marzo 1485) en Boletín de la Real Academia de Historia, nº 22, 1893, pp. 189-204.

40 CARRETE PARRONDO, Carlos: “El criptojudaismo manchego en las actuales investigaciones israelíes” en Actas del I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha, Tomo VII. Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Talavera, 1988, pp. 225- 227.

41 BLAZQUEZ MIGUEL, Juan: Ciudad Real y la Inquisición (1483-1820). Fondo de Publicaciones Municipal. Ayuntamiento de Ciudad Real. Ciudad Real, 1986.

42 MENCHERO MÁRQUEZ, María del Pilar: “Judíos y conversos de Almagro a fines de la Edad Media” en Historia de Almagro. Biblioteca de Autores Manchegos. Diputación Provincial de Ciudad Real. Ciudad Real, 1993, pp. 129-168 y “El problema converso en Valdepeñas a fines del siglo XV” en Cuadernos de Estudios Manchegos nº 22, II época. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1996, pp. 77-89. 

43 CARO BAROJA, Julio: Op. cit., pp. 145 y 146.


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