Esta iglesia, indudablemente la más antigua, aunque ha perdido mucho de su fisonomía con el reboque de la techumbre recién adornada de casetones de yeso, es la que, con su torre, sus tres naves y sus anchas ojivas conserva gran parecido con la de S. Pedro. Tiene un excelente retablo en el altar mayor con la efigie de Santiago, y posee muy buenas imágenes, entre las que descuellan la Dolorosa, que está en una muy magnifica capilla, la Virgen de la Blanca (1), S. Antón, que se veneraba en el Convento de su nombre, Sta. Ana, S. Juan evangelista y San Joaquín.
Consérvense además en ella los preciosos cuadros de la Purísima y de San Ildefonso, una cruz parroquial de plata de mucho valor y mérito, y un terno de tisú de oro.
Tiénense en gran veneración las imágenes de Santiago, S. Antón, S. Isidro, y la Virgen de los Dolores, el Ecce-Homo y la Santa Espina.
Las principales hermandades que a esta iglesia pertenecen son: la sacramental de Nuestra Señora de los Dolores, la de la Santísima- Trinidad, la del Santísimo y la de la Santa Espina, estando a ella también adscrita la Congregación de servitas.
En este templo celebrase el día de San Marcos
una solemne función, con asistencia del clero de las tres parroquias y del ilustre
Ayuntamiento, después de la bendición de los campos, acto que tiene Jugar al lado
del Campo de la Libertad, y cuya procesión sale de San Pedro.
A la parroquia de Santiago, finalmente, corresponden los Conventos de Dominicas y Concepcionistas de S. Francisco y la pequeña ermita del Refugio.
(1) Esta efigie,
traída a la defensa de Calatrava por los vizcaínos, que en 1158 acompañaron a
Fr. Raimundo, abad de Filero, y a Fr. Diego Velázquez, se colocó en la iglesia
de aquella tan disputada fortaleza, siendo en ella venerada durante mucho
tiempo como patrona y metropolitana del Campo de Calatrava.—Abandonada la vieja
por la nueva Calatrava, fue sin duda escondida la imagen de la Virgen para
evitar que se profanara, y a últimos del siglo XV se encontró por unos
pastores, habiendo cedido á Ciudad Real el Maestre de la Orden, D. Gabriel
López Padilla, en 10 de Abril de 1481 y hallándose en Toledo, la ermita, la
casa del santero y el término de los Palacios de los reyes moros , o sea desde los
muros de la antigua fortaleza hasta el Guadiana.—Continuándose la devoción, era
conducida procesionalmente a la capital, siempre que la piedad de los fieles volvía
a ella los ojos buscando amparo en las grandes y generales aflicciones. —Por
último, las circunstancias de los tiempos hicieron que la ermita llegara a
amenazar ruina, por lo que el 28 de Mayo de 1773 se trasladó la milagrosa
imagen a Santiago hasta que aquella estuviese reparada.


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