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domingo, 23 de diciembre de 2018

EL POZO DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL PULGAR. UN DEPOSITO ALTOMEDIEVAL EN CIUDAD REAL (V Y ÚLTIMO)



V.- CRONOLOGÍA DE NUESTRO DEPÓSITO.-

Es suficientemente conocido por lo general, que la cronología de las cerámicas altomedievales, cristiano-musulmanas, halladas y estudiadas en el ámbito peninsular, se mantiene en una imprecisión y vaguedad extraordinaria. En Ciudad Real, existe sin embargo una singular ventaja, por cuanto la cronóloga islámica puede que marque unas cotas finales muy seguras con la reconquista de Alarcos en 1.212, aún cuando la mano de obra alfarera persistiera en la zona; los gustos de los nuevos dominadores cristianos cambiarían, produciéndose en parte una clara intromisión e interrupción de tipos cerámicos a partir del siglo XIII. No obstante y en muchos casos, la cerámica de tipo “común” especialmente, pese a la pervivencia de unas formas gorros, cazuelas. marmitas, etc.). Las variaciones son sustantivas y el elemento decorativo variará totalmente.

Por el momento el análisis de lotes peninsulares, puede proporcionar importantes bases para la interpretación cronológica de la cerámica cristiano árabe de Ciudad Real. Por desgracia en la mayoría de ellos, la imprecisión es bastante grande por falta de contextos estratigráficos, pero al poseer nosotros algunos sondeos estratigráficos, es posible intentar un estudio comparativo de los mismos en relación con el cuadro tipológico propuesto por ROSELLO BORDOY en su obra “Ensayo de sistematización de la cerámica árabe en Mallorca·. (4) SANTOS GENER. 1.952 (5), publica una serie de ataifores enlazables con nuestros tipos de cronología imprecisa, fuera de contexto estratigráfico. Algo similar podría decirse del ataifor en verde y manganeso de Pechina, sin repié y con solero plano descrito por OCHOTORENA (1 .952) (6). Respecto a los ajuares de la Alcazaba de Málaga (Camps Cazorla. 1.962) (7), la imprecisión también es manifiesta, pues la ocupación del lugar entre los siglos XI y principios del XIV, invalidan en parte todo intento de datación exacta. Esta misma observación puede hacerse respecto al estudio de Almería pues el periodo que abarca es excesivamente dilatado y que al igual que nuestro depósito, corresponderían desde un inicio del siglo XIII a finales del XV, con lo que conllevaría a la persistencia de tipos cerámicos, muy difíciles de estudiar.

Otros tipos definidos como almohades en Almería, serían los  “Alcadafes” de tipo “C” como el que nos ha aparecido en nuestro pozo enlosado, fechado entre los años 1.157 y 1.288 aproximadamente, llevándonos a un pleno siglo XIII, e incluso con perduraciones en el siglo XIV (inicios), aunque seria más oportuno no pretender identificar las cerámicas con estas denominaciones y utilizar esencialmente un término puramente cronológico, pues en el caso concreto de Ciudad Real puede aducirse que la mano de obra dedicada a las técnicas alfareras seña indígena, posiblemente procedente de Alarcos y asentada en la nueva villa uno vez se abandona paulatinamente la fortaleza a partir de la reconquista de esta ciudadela en 1 .212 (inicios del XIII), por lo tanto se vería afectada incidentalmente por los cambios políticos que alterarían únicamente las directrices de las clases dirigentes.


Lo que sí es de observar como claro signo de modernidad (siglo XII al XV), es la aparición del repié anular en los objetos peninsulares y de los cuales tenemos constancia en nuestro hallazgos.

En espera de nuevos hallazgos, la tipología de la cerámica medieval de Ciudad Real, de posible época islámica, con una base cronológica suficiente, quedaría incluida con todas las reservas, dentro de los siglos XIII al XV.

Como resumen de lo dicho anteriormente, observamos que entre los materiales ciudarrealeños poseemos un punto de partida cronológico y un punto final, marcado respectivamente la primera por la reconquista de Alarcos por los cristianos en 1.212 y su posterior abandono, no lográndose nunca su plena repoblación, y la segunda marcada por la aparición del  empedrado de nuestro segundo patio en la casa del Ilustre Hernán Pérez del Pulgar, como fecha cercana a su posible construcción, y que no estaría alejada tanto de su fecha de nacimiento en 1.451. Los muros y estructuras descubiertos en nuestros sondeos, serían como poco contemporáneos a esta fecha, con posibilidad de pertenecer a restos de hábitats anteriores del XII y muy posteriormente recubiertos por un segundo nivel de patio, ya en los siglos XVI y XVII Y por necesidades especiales de habitabilidad de la casona inicial, sufrió reestructuraciones de mayor envergadura. Así pues entre 1.212 y 1.451- 1.531, puede quedar encuadrada toda la cerámica estudiada de nuestro pozo. En determinados yacimientos cerrados como el pozo de la casona de Hernán Pérez del Pulgar, es posible situar el momento de vigencia de los mismos, pero del análisis estadístico no cabe obtener una completa seguridad para datar aquellos tipos cerámicos que por el momento quedan fuera del cuadro cronológico que se acompaña. No obstante damos estas fechas a modo de hipótesis en espera de poder datar mejor al menos parte del depósito con la aparición de una moneda de cobre, perteneciente a una Blanca de Bellón del Rey Juan II de Castilla, en actual estado de restauración y que por cronología comparada, nos fechará parte de este descubrimiento.

VI CONCLUSIONES.

La documentación arqueológica estudiada en las páginas precedentes supone, para el conocimiento de la historia “Villarealeña”, un complemento de la documentación escrita de singular importancia, documentación nueva, única, inédita y al alcance ya de cualquier investigador.
Gracias a esta aportación documental proporcionada por el depósito de materiales encontrados en la excavación del “pozo enlosado” de la casona de Hernán Pérez del Pulgar y que podríamos definirla como masiva y de principal importancia; el contexto socio-cultural y en parte económico de los primeros pobladores de Villarreal, antes como Pozuelo de D. Gil y después como noble y leal ciudad a la corona, se nos presenta bajo un nuevo prisma, que, sin variar en esencia lo que conocíamos en torno a su desarrollo político, (Hervás y Buendía 1914) nos ofrece unas aportaciones singulares para el conocimiento del desarrollo del bagaje material y cultural de los Ciudarrealeños en una época transcendental de su evolución histórica, los siglos XIII. XIV Y XV... desde que se inicia el despoblamiento de Alarcos, en fecha posterior a su reconquista 1212 (Delgado Merchán, 1907) (8), pasando por la feliz idea que concibió Alfonso X de "crear una grand Villa e bona, e que consservasse, e tuviesse entre todos por fuero, e que fuesse cabeza de toda aquella tierra”, en una de sus aldeas (se refiere a posesiones de Alarcos) llamada “Pozuelo de D. Gil”, al que hizo variar este nombre por el de Villa Real, otorgándole su carta puebla el 7 de Febrero de 1253 (Carta Puebla 1253) (9).


Los documentos arqueológicos aparecidos, parecen demostrar una relativa importancia de la cerámica califal tardía, procedentes posiblemente de AL-Andalus y de zonas de Levante, de bastante uso común en ambientes urbanos, lo que nos viene a probar que la inicial población de Villarreal, al menos alguna parte, los pobladores que rellenaron este pozo, gozaban de una posición económica holgada capaz de mantener unas corrientes de intercambio de materiales de lujo que forzosamente tuvieron que proporcionar suficiente rentabilidad a los mercaderes que cuidaban de mantener estas vías de comunicación abiertas. En efecto, la Crónica de Alfonso X, consagra un capítulo a la fundación de Villa Real, dotándola de privilegios y dádivas, haciendo hincapié en todo momento en convertir el pobre lugar de Pozuelo de D. Gil en grande y poderosa villa, dando a conocer el mejoramiento social que adquirirían sus moradores y gozarían del Fuero de Cuenca y de numerosos y extensos términos que le fueron agregados a la villa (Carta Puebla 1.253)... es más, sigue diciendo que sus hidalgos no pagarían diezmo ni tributo alguno al Rey ni al señor de la tierra ni a otro alguno ... "lo que impulsó a gente de la nobleza de la época: caballeros de Calatrava, etc ... a residir en V. Real, lo que inútilmente combatirán sus Maestres y Capitanes Generales”, sobre todo por la mayor comodidad y holgura que les prestaba su crecido vecindario, además de sus inmunidades y franquicias (Carta Puebla 1.253)... Aquí las crónicas de la época vienen afirmadas por las excavaciones arqueológicas, al documentar hallazgos de cerámica denominada de “lujo”, así como cantidad de restos alimenticios de alto valor económico (cabra, oveja, caballo, vaca, etc.), lo que nos hace pensar en la idea de que “Hidalgos o Caballeros”, se asentarían en las inmediaciones de esta casa y utilizarían el “Pozo Seco” como depósito y basurero.

Desde el punto de vista socio-económico considero que el material cerámico nos da unas posibilidades de investigación nuevas, suficientes para incidir en la problemática de unos puntos que considero fundamentales para el conocimiento del fenómeno cristiano morárquico villarealense: primero una interdependencia político-cultural de las tierras castellanas en un primer momento (S.XIII) Y conexiones íntimas en época algo posterior, mediados del XIII y XIV con AL-Andalus y zonas limítrofes pese a que las tensiones políticas propias de la pugna cristiano-musulmana no facilitara estos contactos.

Segundo, cristianización y acatamiento a la realeza, no sólo de la posible población autóctona, sino de la proveniente de Alarcos y de todos los que se trasladan a esta villa atraídos por sus exanciones y dádivas, aceptando no sólo un vehículo lingüístico y una fé, sino un acatamiento total a la corona frente al poderío de unas órdenes militares. Firme y tradicionalmente arraigados en la zona, esto se ve en la identificación de piezas de utillaje doméstico que confirman las referencias proporcionadas por las crónicas.

Tercero, creemos ver en su vajilla de lujo, una conexión comercial fluida, no sólo entre tierras cristianas, sino con tierras de AL-Andalus, en un momento en que la situación política no era la más adecuada para un intercambio normal.


De momento el estado de la cuestión no permite ampliar en demasía el tema, si bien las  investigaciones de nuestro “pozo” en este sentido, ofrece unas magníficas perspectivas.

Constatamos la existencia de dos series de cerámica: de lujo y común, utilizadas en ambientes domésticos no solo con sus posibilidades económicas, sino de acuerdo con la función específica de la serie. Así no es de extrañar el hallazgo de cerámicas comunes propias del menaje de cocina o servicio o almacén en otras zonas de la excavación.

Dentro de la serie de posible lujo se observa la existencia de piezas importadas de la zona de AL-Andalus y del Levante español, zona de Murcia, etc... así como hemos documentado la gran cantidad de elementos de vidrio, de momento sin determinar,  prueba de unos contactos comerciales y de una fluidez económica importante.

En las cerámicas comunes por el contrario, creo necesario aventurar la hipótesis de poder rastrear los verdaderos especímenes locales, donde a unas formas más o menos similares o iguales, se aplican unas formas decorativas diferentes... observamos en la medida que lo limitado del tiempo dedicado al estudio de los materiales nos permite, un mayor número de perduraciones formales en cerámicas posteriores. Posiblemente y siempre a modo de hipótesis, decir que en esta pervivencia de formas tenemos una prueba de la existencia de una mano de obra alfarera de raíz islámica que prolongará sus actividades en épocas posteriores, sobre todo cuando hemos documentado restos deformes de cerámica mal cocida en el pozo, como si hubiesen utilizado el pozo como testar donde arrojarían los desperdicios del “alfar”.

Además se han documentado tres  “Atifles·”o piececitas que a modo de soporte, aguantan las piezas dentro del horno para que no se junten o se aplasten y se mezclen o se peguen entre sí las piezas. También hemos documentado multitud de objetos mal cocidos, deformes, escorias. etc... documento arqueológico de la existencia de alfares propios en la época que nos ocupa.

Que la intervención cristiana presenta un aspecto muy peculiar en parte de la evolución de la cerámica común Villarrealeña es un hecho, no es de extrañar... pues la rápida re cristianización llevada a cabo en un plazo breve (1 .212 Reconquista _+ Alarcos. 1.220 +_ abandono progresivo. 1.254 Fundación plena de Villareal por Alfonso X),  supuso por un lado la superposición de un estado oligárquico que se apodera de la villa, introduciendo costumbres algo diferentes, con la consiguiente ruptura total con el pasado introduciendo técnicas y formas de tradición altomedieval cristiana, en un principio, y , a fines del XIII, la proliferación de cerámicas de lujo catalanas y valencianas en verde y manganeso, después en azul de cobalto, presentan sistemas decorativos y temáticas totalmente diversas, aunque lógicamente deriven de técnicas árabes.

Por otra parte, que la perduración formal, se observa sobre todo en el menaje común, queda plenamente justificado ya que parte de la mano de obra alfarera en la Villa real cristiana de los siglos XIII-XIV, sería, posiblemente mudéjar o descendientes conversos, lo que explicaría la persistencia de determinados tipos: jarras y jarritos y sus series análogas, alcadafe, marmita, etc.


Ahora bien, aunque la mano de obra sean conversos mudéjares, el estrato social que utilizara estos productos está formado por los nuevos ciudadanos: hidalgos, colonos de Castilla e incluso gente de las Ordenes Militares que atraídos por las dispensas idones de la realeza para los pobladores de la villa se asientan en ella. Sus necesidades domésticas van a tener diferentes gustos y por eso la decoración del momento islámico no les guste o les resulte extraña y ofensiva, por lo que no es extraño aventurar que la degradación decorativa e iconográfica que hemos encontrado en nuestros materiales esté motivada por estos cambios sociales que marcan de una manera clara el desarrollo socio-económico de C. Real en su época fundacional y Altomedieval.

De esta manera observamos cómo el alfarero tradicional por excelencia, sigue fabricando piezas de tipología tradicional, pero quitándole los elementos decorativos que no gustan a los nuevos compradores.

Queda, pues, este trabajo, como punto de partida para posteriores y nuevas investigaciones acerca del tema. En la memoria de excavación de los sondeos de la casa de Hernán Pérez del Pulgar, creemos y una vez finalicemos la excavación de su pozo, poder aportar nueva documentación que afirme definitivamente este estudio y estas pre-conclusiones e hipótesis que esbozamos en este artículo, realizado más como necesidad de presentar tan ilustre hallazgo a la sociedad científica que como fruto de una elaborada y exhaustiva labor de reflexión investigadora, que en breve plazo quedará subsanada en un 2º artículo definitivo y, que como memoria definitiva de excavación de este depósito arqueológico, pueda confirmar o por el contrario reestructurar de acuerdo a la información obtenida con los nuevos hallazgos, nuestras opiniones sobre el tema.

Esperamos que este primer trabajo sobre hallazgos arqueológicos en nuestra ciudad, suscite nuevas investigaciones de especialistas sobre nuestra desconocida Época Medieval.

(4).- ROSELLO BORDOY, G. (1.978) “Ensayo de sistematización de la cerámica árabe en Mallorca”.
(5).- SANTOS GENER, Samuell de, (1.952) “Adquisiciones del Museo Arqueológico de Córdoba”. M. Arq. Prov. 11, 12 Madrid 1.952 pp. 41-44.
(6).- OCHOTORENA, Fernando “Cerámica árabe de Pechina” M. Arq. Prov. 13 y 14 Madrid 1.952-53 pp. 126-134.
(7).- CAMPS CAZORLA, E. “Cerámica musulmana de Málaga”. Adquisiciones del Museo Arq. Nac. 1.960-65. Madrid pp. 154-161.
(8).- DELGADO MERCHAN, L. (1 .907) “Historia Documentada de Ciudad Real”.
(9).- CARTA PUEBLA, M.S. Bib. Nac. P.V. 3 nº 13 Archivo Municipal.

JUAN JOSE ESPADAS PAVÓN
LICENCIADO EN GEOGRAFÍA E HISTORIA: DIRECTOR DE LA EXCAVACIÓN DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL PULGAR.
REVISTA VILLA REAL 1255 Nº 1. D. L.: CR -862- 1989.


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