Por el presidente de la Comisión Permanente de la Semana Santa de Ciudad Real, el buen amigo Vicente García Minguillán, se me pide una colaboración para el extraordinario que nuestro periódico LANZA va a dedicar a la Semana Mayor -cultos y procesiones ciudarrealeña. No puedo negarme por varias razones, pero en especial por colaborar a la entusiasta y acertada gestión que vienen realizando, en pro de la Semana Santa de la capital, un grupo de cofrades de las distintas Hermandades y también porque al haber formado parte de la Comisión Permanente buen número de años, sé, calibrar como se agradecen estas ayudas. Vaya pues, querido lector amante de nuestras tradiciones, esa cronología semanasantera, casi desde principios de siglo, aún a costa de que pueda resultar un poco más extensa de lo debido su narración.
En 1911, cinco procesiones y 13 pasos
Por esas circunstancias que en ocasiones
favorecen al periodista, incluso por inesperadas más de agradecer, llega ahora
a mis manos un extraordinario dedicado a 1a Semana Santa de Ciudad Real por el diario
"El Pueblo Manchego", para mi tan querido por iniciarme en él, en 1932,
como profesional de la prensa. El extraordinario lleva la fecha de 12 de abril
de 1911. Miércoles Santo. Y en él se hace un resumen, lo suficientemente
detallado, de las procesiones de Semana Santa, todas ellas en los días de
Jueves y Viernes Santos, “a cuyo esplendor y lucimiento - copio
literalmente- vienen contribuyendo, hace pocos años, las distintas Hermandades,
reformando unas la indumentaria de sus cofrades, mejorando otras las efigies de
los "pasos" y rivalizando todas en un piadoso entusiasmo y emulación
cristiana dignos de los más justos y merecidos elogios”.
Las procesiones se iniciaban en la tarde del Jueves Santo, a las cinco, de la parroquia de Santiago Apóstol, pero el itinerario, prácticamente el mismo que en la actualidad, se modificaba al llegar a la calle Cuchillería para seguir por Dorada (hoy Ruiz Morote) en su totalidad, Granada y Palma, donde continuaba por la calle de la Mata para regresar al templo por Compás de Santo Domingo, Lirio y Norte.
Los tres "pasos" que formaban en esta primera procesión eran obra del escultor valenciano Federico Zapater. Según la referencia del periódico local fue en este año 1911 cuando salió por primera vez el grupo del "Ecce Homo" que muchos conocimos hasta 1936, con su típico balcón al que se asomaba Pilato mostrando a Jesús. Era hermano mayor don José Gómez y sus más entusiastas colaboradores, con Cayetano Bermúdez y don José Calvo.
El Santo Cristo de la Caridad era el segundo "paso" de la procesión perchelera y había sido adquirido el año 1908 por aportaciones de los cuarenta y seis cofrades que integraban la Hermandad. Componían la junta directiva don Ramón González, como hermano mayor, don Ángel Ocaña, don José Muñoz, don Santiago Velázquez, don Federico Vacas y don José Mota.
Cerraba la procesión del Jueves Santo la
Santa Espina, "precioso relicario en forma de templete gótico, de airosa y
finísima talla". Fue adquirida en 1909 y la túnica de los cofrades -lo
detallamos para el recuerdo- era de veludillo rojo con escapulario y capillo
morados. La junta directiva la integraban los señores Santos Quintanilla, como
hermano mayor, Agustín Lorente, tesorero, y Juan González, secretario, a quien
conocí en los años veinte como hermano mayor, al vestirme por primera vez en
esta Cofradía.
En el periódico se detalla que las tres Hermandades irán acompañadas por bandas de música, la del Municipio de la capital, la de Torralba de Calatrava y al Provincial. Este acompañamiento de bandas de música, amigos de la Comisión Permanente, es lo que se echa de menos en los actuales desfiles procesionales de nuestra Semana Santa. ¿Nos animamos para años sucesivos?
A las nueve y media de la noche se iniciaba la procesión de N, P. Jesús Nazareno en la parroquia de San Pedro Apóstol, cuya imagen seguía en veneración a la de la Patrona por el vecindario y era atribuida al gran artista sevillano Montañés o a uno de sus más aventajados discípulos. Prueba de ello es que, según la referencia de la época, la Hermandad contaba de cerca de quinientos cofrades. Era hermano mayor don Miguel Espadas, y segundo hermano don Manuel Lázaro, que años después ocuparía la Alcaldía de Ciudad Real, siendo otros directivos don Manuel Astillero, don Agustín Lorente, don Tomás de la Fuente, don Aurelio Bermejo y don Pascual García y capellán don Manuel Consuegra, así como la camarera doña Teresa Rosales, viuda de Medrano.
El Viernes Santo, de siempre el día grande
de la Semana Santa de la capital, contaba en primer lugar con la procesión
pasionaria de la parroquia de San Pedro, que hacía su salida a las nueve de la
mañana, siendo la primera Hermandad la de la Oración de Nuestro Señor
Jesucristo en el Huerto, con nuevo "paso" también este año, obra del
notable escultor murciano Venancio Marco, inspirada en la de igual nombre del
famoso Salzillo, aunque por premura de tiempo los cofrades no podrían vestir hasta
el año siguiente las nuevas túnicas, del modelo de la Hermandad sevillana del
mismo nombre. Es hermano mayor don Ezequiel Naranjo, segundo don José Ruiz de
León, capellán don Eloy Fernández y otros directivos don Ildefonso Cañadas, don
Bernardo Mergeliza, con Eustaquio González, don Fernando Fernández y don
Celestino del Campo.
La segunda Hermandad de esta procesión era la de Jesús Caído, que precisamente en este año de 1911 "estrenaba" una nueva imagen de Jesús, obra del ya citado escultor Marco, para posteriormente agregársele otras dos figuras, que junto con el Cirineo completarían el "paso" como nosotros lo conocimos ya en la década de los años veinte. La mayoría de los cofrades estaban en el gremio del Comercio, siendo hermanos mayores don Rafael Martín Herrera y don Leopoldo Acosta y tesorero-secretario don Facundo Fernández, propietario de un acreditado establecimiento de tejidos en la entonces calle de Arcos, hoy General Aguilera.
Cerraba esta procesión de la mañana del viernes el "paso" del Stmo. Cristo del Perdón y de las Aguas, adquirido en 1908 por la numerosa Hermandad -166 cofrades concretamente- y realizado por el escultor valenciano residente en Zaragoza Francisco Borja, de justo renombre por sus famosos "Misterios" para el gran Rosario de la capital maña. Precisamente este año a que nos estamos refiriendo estrenaron valiosos mantos las figuras de la Virgen, al pie de la cruz, San Juan y la Magdalena, bordados por distinguidas damas, mientras era propósito de los directivos adquirir para el año próximo las tallas de los dos ladrones, lo que parece que no se realizó hasta años más tarde y por lo que el pueblo comenzó a llamar a este "paso" por el nombre de "Las Tres Cruces". Ya era hermano mayor don Federico Fernández, prestigioso médico ciudarrealeño, con cuya amistad nos honramos en los años treinta, segundo don Enrique Pérez Pastor, capellán don Rafael Sanz, que después fue párroco de la Merced y posteriormente canónigo, y directivos don Leopoldo Acosta, don Vicente Canut, don Manuel Messía, don Adrián Saráchaga, don Antonio Folache, don José Alcázar Oliver, muchos años secretario del Ayuntamiento, don Enrique García y don Manuel Sánchez Gijón. Con esta Hermandad formaba siempre la Banda Municipal, que incluso en el año 12 comenzó a salir con túnica todos sus componentes, mientras la Provincial o del Hospicio desfilaba con Jesús Caído.
Cecilio López Pastor. Diario “Lanza” sábado
7 de abril de 1990. Especial de Semana Santa

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