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miércoles, 7 de febrero de 2018

LAS FICHAS PUBLICITARIAS POBLADOR


  

La página http://www.botonistica.es, tiene publicado un catalogo de Exonumia Monetaria Iberoamericana, que es el estudio de, o la afición por, aquellos objetos semejantes a monedas, pero que no lo son, aunque puedan usarse eventualmente como tales. En esta definición quedan incluidas medallas o pines conmemorativos, botones monetarios, jetones o contadores, fichas comerciales (publicitarias, canjeables por bienes, de teléfono, de casino, de juego ...) y otros artículos semejantes. En general son objetos similares a monedas o que pueden usarse como medio de intercambio de bienes, en lugar de monedas, pero que no han sido fabricados por la autoridad monetaria.

La Farmacia de Poblador de la que hablaba ayer, emitió una serie de “Fichas Publicitarias”, que fueron fabricadas durante el periodo alfonsino (1875-1931) y que hoy reproduzco en el blog como algo curioso que llevo el nombre de Ciudad Real por toda la geografía nacional.


martes, 6 de febrero de 2018

LA FARMACIA DE JUAN OBON Y GREGORIO POBLADOR DE LA CALLE DE LA CRUZ



La céntrica y pequeña calle de la Cruz de Ciudad Real, fue una calle en la cual durante el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, tuvo en el número 3 de la misma una farmacia.


La farmacia más antigua que se estableció en el siglo XIX en el ya citado número 3, fue la farmacia de Juan Obón, que como todas las farmacias de la época tuvo un laboratorio donde se realizaban formulas de manera artesanal. Fue en este siglo XIX cuando la farmacia cambia por completo de modelo como consecuencia de la aparición de la industria, pasando el  boticario a llamarse farmacéutico.


A principios del siglo XX la farmacia pasaría a ser propiedad de Gregorio Poblador Alarcón, farmacéutico que llego a tener un gran prestigio en Ciudad Real y toda España, por los Autoinyectables que realizaba en el laboratorio que montó en nuestra ciudad. Gregorio Poblador también llegó a ser Presidente del Colegio de Farmacéuticos de Ciudad Real.


lunes, 5 de febrero de 2018

EL MOTÍN DE LAS MUJERES


Cola de ciudadanos en la calle Cuchillería para la compra de tabaco en febrero de 1920. Fotografía publicada en la revista “Vida Manchega” el día 10 del mencionado mes

Hoy, 22 de septiembre de 2017, se cumplen noventa y siete años de la resaca producida tras los graves disturbios vividos en Ciudad Real el día 21 de septiembre de 1920, con protestas y manifestaciones por el elevado precio del pan y del aceite. Un típico motín de subsistencia. Hay tardanza en el reparto de vales para adquirir el aceite a precio de tasa y el malestar se controla en las semanas precedentes, hasta que estalla la revuelta. Comienzan mujeres y niños. Después entran en acción los hombres, algunos armados, según el diario católico El Pueblo Manchego, con “azadones, barras de hierro, palos y mazas”.

Es preciso recordar que la situación económica mejora en términos generales durante las dos primeras décadas del siglo XX, con positiva repercusión en el empleo, no tanto en las condiciones de trabajo. Pero tras el fin de la Gran Guerra hay una coyuntura desfavorable, que se manifiesta en 1920 con fuerza en la provincia. Una gran plaga de langosta en el campo y la incidencia del pedrisco durante el mes de mayo agravan la situación.

En septiembre, una comisión de agricultores de la provincia de Ciudad Real visita al ministro de Fomento, Luis Espada Guntín, en el cargo sólo desde el 1 de septiembre de 1920 hasta el 13 de marzo de 1921, para entregar las conclusiones votadas en asamblea. Se piden medidas para acabar con la “terrible plaga de la langosta” y la resolución del expediente instruido para indemnizar a los pueblos afectados por el pedrisco del mes de mayo que, según informa Mundo Gráfico (22.9.1920), obliga a muchos labradores a desprenderse de mulas y yuntas para poder sobrevivir.

Con esa situación general en la provincia se produce en la capital el llamado motín de las mujeres. En el Ayuntamiento se reparten vales con los que luego es posible comprar medio litro de aceite. Y el día 21 de septiembre de 1920 las mujeres esperan desde el amanecer sin que se produzca el reparto. Como el malestar viene de lejos, comienza la protesta.

El ministro de Fomento con la Comisión de agricultores de la provincia de Ciudad Real. Fuente: Mundo Gráfico (22.9.1920)

Las autoridades en lugar de reconducirla, la avivan con su incompetencia y prepotencia. La prensa de Madrid publicada el día 22 habla de manifestación con más de dos mil mujeres y de complicada situación social: “El precio del aceite. Graves sucesos en Ciudad Real”, indica Heraldo de Madrid; “Por la carestía. Graves desórdenes en Ciudad Real”, titula El Imparcial; en El País se escribe “Manifestación y tumultos en Ciudad Real”; “La carestía de la vida. Un motín de subsistencias en Ciudad Real”, señala El Siglo Futuro; o “Graves disturbios en Ciudad Real. Las mujeres realizan una protesta vigorosa contra acaparadores y autoridades”, apunta El Socialista.

El diario El Pueblo Manchego, también del 22, es más sensacionalista, con el título de “El conflicto del aceite. Ciudad Real a merced de las turbas” y los subtítulos “Las famosas ‘colas’ que nosotros censuramos han traído otra ‘cola’ de espanto. El saqueo, la destrucción y el incendio. Todo al revés: el gobernador no se ha ido todavía y el Ayuntamiento dimite en pleno. El comercio sigue cerrado. La Guardia civil patrulla por las calles”.

Juan Medrano, Alcalde de Ciudad Real cuando se produjo el Motín de las Mujeres

Las amotinadas abuchean al alcalde o al gobernador y apedrean a la Guardia civil. Además, causan, según noticias de prensa, diversos estropicios, como el incendio de automóviles. La  panadería de los Ayala es asaltada y esparcidos por el suelo los sacos de harina. También la bodega de Ricardo Arévalo, donde se abren los caños de las tinajas de vino. La salchichería de la viuda de Mazo sufre graves destrozos. La casa del presidente de la Cámara de Comercio e Industria, Policarpo Núñez, es apedreada y su establecimiento se libra gracias a la Guardia Civil. Asimismo es asaltado el comercio de Ponciano Montero, como otros bares, tiendas y los molinos de aceite del alcalde, Juan Medrano, en la calle Paloma, y del marqués de Treviño, en la calle Postas. Se cuenta en ABC que grupos de chicos acompañan a mujeres provistas de estacas y obreros les dan escolta.

Parece que el chivo expiatorio es el gobernador civil, José Muñoz Oñativia, vizconde de San Javier, nombrado por real decreto el 5 de julio de 1920 y con dimisión admitida el 14 de octubre del mismo año. En El Pueblo Manchego se recogen así las palabras del gobernador: “si no les daban bonos en el Ayuntamiento se lo procurasen libremente”, en referencia al aceite.

Esquela publicada en el diario “El Pueblo Manchego” (23.9.1920)

La descripción de ABC (22.9.1920) sitúa al motín de las mujeres en la antesala de la revolución −está muy cerca en el tiempo y en las conciencias de la burguesía la Revolución rusa−. Por razones familiares el redactor jefe del diario, Blanco-Belmonte, se encuentra en Ciudad Real y comienza así su crónica: “Los huéspedes del hotel Miracielos hemos tenido hoy, para amenizar el almuerzo, el espectáculo de un ensayo general de revolución con todo: carreras, pánico, vocería, campaneo avisador de incendios, asalto de tiendas, saqueo y edificios puestos a fuego”.

El mismo día 22 se reúnen los miembros de la Cámara de Comercio en sesión extraordinaria. El presidente cita graves perjuicios por saqueos y propone que conste en acta los daños sufridos por “las clases mercantiles e industriales”. Añade que los sucesos son provocados por la imprevisión de las autoridades, principalmente del alcalde, al retardar el reparto de los vales del aceite. Y propone elevar una enérgica protesta al presidente del Consejo de Ministros y al ministro de la Gobernación, solicitar la destitución de gobernador y alcalde, indemnizar a los comerciantes afectados y mantener los comercios cerrados hasta que se garantice el orden público.

En sesión ordinaria de 25 de septiembre el presidente de la Cámara informa de la dimisión del gobernador y del alcalde. Tranquilidad y orden se aseguran gracias a la enérgica intervención de la Guardia Civil, que controla la ciudad tras llegar numerosos guardias de otras localidades. Para dar sensación de completa normalidad se procede a la apertura del comercio y se felicita al gobernador interino, señor Carrión, presidente de la Audiencia provincial, por hacerse cargo del mando de la provincia.

Isidro Sánchez


Fuente: La Acción, Madrid (22.9.1920)

domingo, 4 de febrero de 2018

JOSÉ LÓPEZ CALERO TEJIDOS Y NOVEDADES DEL REINO Y EXTRANJERO



En la calle de la Cruz, esquina con la calle María Cristina, donde hoy está “Fusión Óptica” y en otros tiempos estuvo la “Casa Ruiz Morote”, existió en las primeras décadas del siglo XX, un comercio propiedad de José López Calero dedicado a la confección. Este establecimiento tenía un extenso y variado surtido en géneros de seda, hilo, lana, algodón y camisería. También se podrían adquirir géneros de punto, paquetería, bisutería, pasamanería, corbatas sombrillas, paraguas, bastones y abanicos.


José López Calero fue un conocido comerciante en la sociedad ciudadrealeña de las primeras décadas del siglo XX, formando parte de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio e Industria de Ciudad Real, y siendo asaltado su negocio en el “Motín de las Mujeres” producido en nuestra ciudad el 21 de septiembre de 1920. En la revista “Vida Manchega” y en la prensa local de entonces, es frecuente encontrase anuncios de este comerciante, que nos dan una idea como era su negocio, y que era el reflejo de los que entonces había en nuestra ciudad.


sábado, 3 de febrero de 2018

LA PROCESIÓN DE SAN BLAS HACE CINCUENTA AÑOS



Como es tradicional, hoy festividad de San Blas, abogado contra males de la garganta, se celebra la procesión partiendo de la Parroquia de San Pedro Apóstol. Dará comienzo a las tres y media de la tarde, formando en la misma su Hermandad infantil y cuántos niños de la capital lo deseen. En los alrededores del templo parroquial podrán adquirirse hoy las típicas caridades benditas.

Diario Lanza, sábado 3 de febrero de 1968, página 9


viernes, 2 de febrero de 2018

COMERCIOS Y TIENDAS EN LA CALLE DE LA CRUZ EN EL CIUDAD REAL DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX (II)



Ya en la acera de los impares, el número 1 ha tenido mucha variación de comercios e industrias. Entre otros la taberna de Evaristo, trasladada después a la Plaza con "La Criolla"; la taberna del "Chato" y del "Chano", los dos oriundos del anejo de las Casas. Igualmente el primer establecimiento que instalaron en Ciudad Real los hermanos De los Reyes, hace más de cincuenta años, dedicado a tejidos y mercería, con un mostrador de mucho fondo. Estuvo también en el mismo edificio la churrería de Dolores, la taberna de Astilleros que por 10 céntimos daba un bocadillo de sardina; la pescadería de Polo, al frente de la cual se hallaba su mujer, Ramona, muy simpática en el trato con los clientes y que tenia pescados de muy buena calidad; el bar Usero, donde se comía en plan de restaurante económico, pero muy bien condimentado. Estaban también allí una tienda de confecciones de niños de Teresa Pastor, recientemente reformada, la relojería de Ángel y la joyería Gesemar, ambas trasladadas a los portales de la Plaza. Posteriormente se establecieron en los bajos de esta casa, la relojería "El Portal", de Angel Garrido, la tienda de T.V. y electrodomésticos de Esteban de Gracia y una oficina de viajes. Consignemos que al traspasar Mendoza a Corral, Buitrago y Vega la imprenta de la calle Calatrava número 10, en la segunda década del siglo se llevó al principal de Cruz, 1 la Redacción del periódico "La Tribuna".


En el número 3, donde en la actualidad existe un establecimiento de electrodomésticos, antes delegación de "Cibutano", estuvieron en épocas anteriores la relojería de don Antonio Tomás, una taberna-bar también restaurante económico, la taberna-bar de Esteban y la segunda "fase" de la farmacia de Poblador, así como zapatería y artículos de regalo de don José Pérez Ayala.


Ya en el número 5 y por los últimos años del siglo pasado y primeros del actual estuvo abierto el establecimiento de pañería y tejidos de don Francisco Serra, al frente del cual envió a don Ramón Goberna Marí, los dos procedentes de la villa albaceteña de la Roda. Después el señor Goberna se iraslado a la calle de Calatrava número 6. Más tarde, quizá al producirse el traslado anterior, se estableció en este local la farmacia de Obón, la que sucedió don Gregorio Poblador. También en parte de los bajos estuvo la droguería y artículos de fotogragia -ya sonaba la Kodac- de la familia Castro, que tenía un pequeño aparato con vistas fijas de distintos paisajes, que era la ilusión de los niños. En el principal de la casa tenía su vivienda y bufete de abogado don Cirilo del Río, que fuera ministro, en tiempos de la República, en dos ocasiones. Posteriormente, don José Cruz Oliver Paniagua, llegado a Ciudad Real desde la villa toledana de Villafranca de los Caballeros, construyó el actual inmueble, trasladado a los bajos el establecimiento de Almacenes "El Barato" de la calle de Toledo. Dividido el local, en uno de los dos resultados se ha instalado una moderna tienda de tejidos.


Pasando a la casa siguiente, el 7, fue durante muchos años la posada de la Cruz, por el nombre de la calle, que tenía una gran entrada más angosta y ensanchada luego en un gran patio. En la actualidad y tras eficiente reforma, se han instalado hace bastantes años los Almacenes Magón, del ramo de tejidos al por mayor.


La vivienda del inmueble siguiente fue propiedad y domicilio de don Maximiliano de Regil Alonso, catedrático muchos años de Geografía e Historia en el Instituto de Ciudad Real y por cierto, según un documentado estudio publicado en el diario "Lanza" el 14 de agosto de 1969 por el también catedrático don Carlos López Bustos, fue dicho señor de Regil, el que, como secretario del Instituto, hizo la inscripción de matrícula del alumno Gabriel Miró el día 30 de septiembre de 1893. En el domicilio no tenía nada más que su vivienda y un pequeño museo con piezas históricas y arqueológicas.


En los bajos comerciales de la casa el primero que se estableció fue el guarnicionero Adelaido Menor, al que le tedio dos habitaciones en alquiler por el precio de cinco reales cada una, al mes. También estuvieron más tarde, en dicho inmueble la "Fonda Francesa", de Tomás Carrión, durante bastantes años, ocupando todo el piso alto; la alpargatería, estería y cordelería de Garrido y el bar Maside, que después lo trasladara al "Chato", muy popular en el gremio. Más tarde se establecieron Fernando Carrero, con despacho de pan y bollería, el taller de la sastrería Caparrós, situada enfrente como ya hemos dicho, la peluquería de Manuel Ramírez y la Casa Lover, de electrodomésticos y cristalería, de Lorenzo Vera.


En el final de la calle, casi esquina, estaba en los años 20 la barbería de "Tobalico", con su hermano de ayudante, "Tobalico" alternaba la navaja, brocha y maquinilla de pelar - aún no se había inventado el corte a navaja-, con unas magnificas tenazas, con las que sacaba alguna muela que otra a los más desamparados del dolor, y por toda anestesia utilizaba el "aguantoformo". Posteriormente se instaló en ese local el moderno establecimiento "Discofer", propiedad de Vicente Fernández, quien recientemente adquiriera estos dos últimos inmuebles de la Cruz con vuelta a Paloma, para levantar un nuevo edificio, en cuyos bajos se han instalado, además de "Discofer", que ha ampliado notablemente sus secciones musicales, una surtida florería "Santa Elena", establecimiento de moda infantil "Los Pitufos" y una relojería.


Como complemento final en el número 4 estuvo la farmacia del licenciado don Félix Rios, hasta su traslado a la calle Dorada, 2, hoy Ruiz Morote. En el número 9 estuvo la fontanería de Trujillo, que posteriormente se trasladara a la calle Alfonso X el Sabio, más conocida por Ciruela, que es como ahora se llama realmente. Y también en el número 8 estuvo bastante tiempo la oficina de la Delegación Nacional de Ciegos, que posteriormente se trasladó a la calle del Cardenal Monescillo.

Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986


jueves, 1 de febrero de 2018

COMERCIOS Y TIENDAS EN LA CALLE DE LA CRUZ EN EL CIUDAD REAL DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX (I)



Es esta de la calle de la Cruz, no muy larga, una de la más concurridas de la capital, porque es otro de los principales accesos hacia la Plaza Mayor, procedente de unos barrios cada vez más poblados en la actualidad y por si fuera poco una de las entradas hacia el centro desde el polígono educacional y deportivo levantado, con pleno acierto, en los terrenos de la antigua Granja Agrícola, cosa que si no se hace constar podría olvidarse por las generaciones ciudarrealeñas.


En el número 2 de esta céntrica calle se halla instalada la Librería y Papelería de Ruiz Morote, a la que ya se hace referencia en el capítulo correspondiente a la calle María Cristina. A continuación una tienda de Luis Carrero y de su abuela Francisca Roncero, que anteriormente fue de Manuel Novés, que llegó a ser alcalde en los años treinta. Era una cordelería junto con otros artículos y en la actualidad escaparate de calzado y alpargatería.


El número 4 estuvo ocupado bastantes años por el almacén de coloniales de don José Navarro Carrillo y era corriente ver descargando carros de artículos cuando se utilizaba esta clase de transporte para bajar mercancías desde la estación del ferrocarril. Anteriormente estuvo la confitería de Gutiérrez, daimieleño y que por tanto elaboraba buenos porrazos y merengues. En fechas anteriores aún, esta casa fue vivienda del señor Ríos. En la actualidad el establecimiento está dedicado a la venta de balanzas y otros artículos análogos.


En el número 6 hay un inmueble recientemente construido, en el que ya se señala la alineación que ha de tener la calle en ese lado. La calle -que ya estuviera cortada al tráfico rodado a últimos de la década de los sesenta y principios de los setenta-, es ahora peatonal a todos los efectos por el Ayuntamiento, con elegante pavimentación y buen alumbrado. Pues bien, este número 6 estuvo siempre dedicado a salón fotográfico. El primero que se recuerda fue don Manuel Cortés Gómez, que llegó a ser fotógrafo de cámara del Rey Alfonso XII, durante algún tiempo, también fue estudio del pintor de fama mundial Benjamín Palencia, que residió en Ciudad Real allá por los años veinte.


En fechas posteriores tuvieron en esta antigua casa, su estudio fotográfico Novillo y Gregorio Muñoz, a quien se le llamaba cariñosamente "Campua", por la maestría con que manejaba el objetivo, en aquellos tiempos de magnesio y placas. Más tarde, el edificio siguió la tradición del arte de la fotografía, con el estudio de Luis Morales, que hiciera sus primeras armas con el blanco y negro en la calle de Toledo.


Don José María Cortés tuvo en esta misma casa su despacho profesional y el de la compañía de seguros "Occidente" y en el bajo la peluquería Lola, así como la panaderia de Fernando Carrero. En época, alrededor de los años treinta, el pintor Vicente Rubio, instaló allí su estudio, en el piso superior, que tenía magníficas luces, por la mayor altura sobre las edificaciones colindantes. Hoy, en el nuevo edificio, ocupan los bajos dos conocidos establecimientos: uno de calzado y otro de confección, "Los Amigos Modas".


En el número 8 estuvo muchísimos años, dando a esa zona de la calle el olor característico, la vaquería de Mariano Lavin, de la que fue continuador José Cieza y su esposa, conocida por Paca la lechera, hasta que se prohibió la estabulación de ganado en el interior de las poblaciones. En los bajos comerciales estuvieron las zapaterías de Bernardo Pozo y la del señor Serrano, que más tarde se trasladó a la calle de María Cristina. Y en el principal, la Casa del Estudiante, de emotivos recuerdos por ser la sede social de la Federación de Estudiantes Católicos, en el año 1931. Sobre el 35 ocupó dicho piso el Circulo político TYRE, anagrama que acogía a dos partidos de la derecha, la Comunión Tradicionalista y Renovación Española. En la actualidad hay una bollería, la lavandería y tintorería Juan Pablo y la mercería Loli. En esos mismos locales estuvieron la sastrería de Caparrós, la Casa de Mobba, que se trasladó al número 4 recientemente, especializada en balanzas y otros artículos de precisión y con anterioridad ocuparon parte de los bajos la cervecería Maquea y la taberna del popular Antonio Molina "Molinillo".


Hace bastantes años -según informaciones que merecen garantía- existió en dicha casa un cuarto de tipo particular, del que eran asiduos, entre otros, Adelaido Rodríguez, el guarnicionero; Pocho, el maestro de pala de la panadería de Avala; Ricardo Sabater, de igual profesión y gran aficionado taurino, prácticamente incluso, en algunas ocasiones, de la tauromaquia y asesor de la plaza de todos de Ciudad Real durante buen número de años, y el gran simpático José Hierro, retirado de la Guardia Civil y después cobrador del Banco Español de Crédito y al jubilarse de este destino, pasó a la "Unión y el Fénix", prueba de su infatigable afán de trabajo.


Pues bien, estos y otros amigos, pasaban sus ratos de ocio disputando partidas de truque y contribuyendo a paliar los excedentes de vino de la tierra, no permitiendo otro consumo de bebidas. Pagaban de cuota mensual 4'50 pesetas, para atención del local y luz solamente, pues es lógico que no tenían teléfono y otros adelantos modernos.


En el siguiente inmueble, construido para casa palacio del que fuera alcalde de Ciudad Real en los años 20, don Juan Medrano Rosales, adquirido después por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento don Jacobo Roldán Losada, a últimos de la década de los años cuarenta, para Jefatura de FET de las JONS, y en la actualidad Rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, estuvo instalado hasta el año 1914 un establecimiento llamado "El Arca de Noé", propiedad del padre de los hermanos Mur Escolá, en el que como el nombre indica había de todo, con variedad de artículos de regalo.

Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986