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domingo, 13 de marzo de 2022

PASOS ALEGÓRICOS EN LA SEMANA SANTA DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL. UN TIPO DE REPRESENTACIÓN RECUPERADA A LO LARGO DEL SIGLO XX (II)

 


Niño Jesús que abría la procesión del Santo Entierro la tarde del Viernes Santo

 


3. Los niños pasionarios de Ciudad Real. La recuperación de un modelo en la posguerra.

 

Con el fin de la Guerra Civil Española (1936-1939) los bienes de un buen número de cofradías y hermandades de la zona se vieron seriamente perjudicados (14), no sólo en cuanto a la imaginería se refiere, ya que también se destruyeron innumerables tronos, estandartes, ornamentos y documentación. A partir de los años cuarenta se vivió un momento de apogeo de la Semana Santa, ya que por un lado se refundaron cofradías y se fundaron otras nuevas. En este proceso durante la segunda mitad del siglo XX se recuperaron antiguas tradiciones que habían quedado pérdidas o de las que apenas quedaba constancia como fue el caso de la aparición de representaciones del Niño Jesús en las salidas procesionales de numerosas hermandades. La iconografía de estas representaciones fue muy variada encarnando todo el ciclo de la vida de Cristo y especialmente aquellos momentos relacionados con la Pasión. Era fácil encontrar niños vestidos de nazarenos que portaban algún atributo pasional come una columna, el martillo, los clavos, el Sudario o incluso el sepulcro en que sería enterrado. En algunas ocasiones podían aparecer atributos de más difícil lectura como la calavera, como símbolo de su triunfo sobre la muerte, o la serpiente con la manzana en la boca, como alegoría de la redención del pecado original en referencia a Adán y Eva. Todo este tipo de imágenes postridentinas pretendían conmover al fiel y destacar el drama del niño que desde prácticamente el momento de su concepción y nacimiento fue consciente en todo momento de su misión redentora y de su muerte en la cruz. Se procuraba a través de este tipo de imágenes resaltar el estrecho vínculo existente entre los misterios de la Encarnación y Pasión de Cristo (15). Muchas de estas escenas alcanzaron gran popularidad tras el Concilio de Trento, pues el tema se adaptó fácilmente al fervor devocional que buscó conmover e impactar al fiel a través de temas cercanos y amables (16).

Dentro de los Niños Pasionarios que forman parte de las salidas procesionales de la Semana Santa en la provincia de Ciudad Real podemos encontrar diversas variantes iconográficas. La representación más común es la denominada como "Niño de la Bola". Se trata de un modelo de imagen infantil que en- globa a aquellas figuras que portan en su mano izquierda un orbe crucífero como distintivo de la redención y con la mano derecha bendicen. Es una tipología muy abundante en la zona y dentro de ella se puede englobar, entre otros, al Niño Jesús de la Bola en la localidad de Villarrubia de los Ojos.

 

Niño Jesús que procesionó los primeros años la mañana del Viernes Santo


Una tipología menos desarrollada es aquella que representaban imágenes del Niño Jesús crucificado, que llegaban al extremo en la vinculación directa entre el nacimiento y la muerte del redentor, ya que como apunta Ángel Peña Martín, resultaban demasiado escalofriantes al espectador y fueron incluso censuradas desde la propia Iglesia (17). Se trataba de representaciones que mostraban al niño clavado en la cruz, con la lanzada en el costado y coronado de espinas. Erróneamente, en múltiples ocasiones, se han tomado como imágenes del Niño Jesús crucificado las representaciones de algún santo mártir crucificado durante la Edad Media supuestamente por los judíos, y, por el contrario, algunas imágenes del Niño Jesús se han interpretado como representación de estos santos, como ocurría frecuentemente con algunas representaciones del niño Cristóbal Pasamonte, más conocido como el Santo Niño de la Guardia. Para hacer alusión a la crucifixión los artistas recurrieron a un prototipo de imagen más dulcificada, presentando de manera alegórica al niño de pie, vestido con túnica, abrazando o extendiendo sus brazos horizontal- mente sobre una cruz de su mismo tamaño. El éxito de este tipo de representación radica en la ausencia de cualquier señal o estigma de la pasión como puede verse en el Niño Pasionario de la Cofradía del Cristo de la Columna en Campo de Criptana. En otras ocasiones como el Niño de la Vera Cruz de San Francisco en Alcázar de San Juan aparece la imagen del niño junto a la cruz acompañado por pequeños atributos pasionistas como los clavos, martillos y las tenazas empleadas en su crucifixión (18). Existen casos singulares podemos encontrar modelos mixtos que portan una cruz y la bola del mundo (19). Por otro lado encontramos las imágenes que procesionan los domingos de resurrección, en contraposición con los niños pasionarios que desfilan los días anteriores, estos se encuentran llenos de alegría y regocijo y su atributo más usual es el banderín triunfante que simboliza el triunfo de Jesús sobre la muerte, aunque en ocasiones los podemos encontrar combinados con la iconografía del Niño Salvador con la esfera (20), como ocurre en Villanueva de los infantes.

Debemos de tener en cuenta que fue frecuente el uso de imágenes de niños Jesús pue no presentan elemento iconográfico alguno y que incorporaban a la composición algún elemento pasionista como proceso de adaptación al medio. Así, la mayor parte de ellos procesionan con túnica larga de colores relacionados con la pasión, y exhiben en su paso motivos pasionistas, como ocurre con el Niño Jesús de la Hermandad de la Esclavitud de Jesús Rescatado en La Solana que porta un escapulario trinitario exactamente igual que la imagen titular de la cofradía. Además debemos tener en cuenta que por norma general, los elementos iconográficos que llevan los niños Jesús son móviles, como buena parte de las imágenes de vestir, y en ocasiones las imágenes que hoy aparecen como Nazarenos en origen no fueron concebidas como tales, sino que son fruto de la adaptación de otras imágenes del divino infante de distinta iconografía (21).


 
Niño de la Paz de la Hermandad de Las Palmas


Tras la guerra muchas hermandades impulsaron la aparición de nuevos elementos. En este sentido, se optó por la incorporación de imágenes procesionales de niños pasionarios para abrir sus desfiles, en muchos casos sin tener un precedente histórico directo con anterioridad, ya que apenas se tienen referentes documentales anteriores al conflicto bélico exceptuando el caso concreto de la Semana Santa de la capital. Estas imágenes contribuyeron a incrementar el patrimonio que sacan anualmente a la calle, y que durante el resto del año se encuentran custodiados en templos, casas de Hermandad o incluso en casas particulares. Un alto porcentaje de las imágenes religiosas de la zona son posteriores a 1939, destacando tablas realizadas por los gran- des imagineros españoles de la segunda mitad del siglo XX, como Antonio Castillo Lastrucci, Luis Marco Pérez o Faustino Sanz Herranz. Pero al mismo tiempo encontramos otras imágenes que fueron realizadas en serie con materiales más pobres en los talleres de Olot (Gerona), fruto de las circunstancias económicas del momento.

En el ámbito de las fundaciones de cofradías durante la posguerra, algunas de ellas se plantearon como principal objetivo recuperar la presencia de imágenes infantiles para abrir sus desfiles procesionales. En el año 1940 se reorganizó en Ciudad Real la Hermandad del Santísimo Niño de la Pasión y de San Blas desfilando el paso del niño por primera vez la mañana del viernes santo de 1943 con una imagen de serie que fue sustituida tres años después por una imagen de los escultores valencianos José María Rausell Montañana y Francisco Lloréns Ferrer (22). De esta hermandad existen referencias documentales desde principios del siglo XX, cuando se independizo de la Herman- dad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, a principios de los años setenta se extinguió y la imagen dejó de procesionar (23). Otra de las cofradías que existía antes de la guerra fue la Hermandad del Niño Jesús de la Parroquia de Santa María del Prado, de la que no sabemos la fecha de su fundación, pero sí su carácter familiar ya que la imagen del Niño Jesús era propiedad de la Familia Ayala. Se fundó para abrir el desfile procesional del Santo Entierro del Viernes Santo, y estaba formada exclusivamente por niños. Tras la Guerra Civil no volvió a salir en procesión hasta el año 1952, pero en este caso como hermandad dependiente del Cristo de la Piedad, extinguiéndose veinte años después (24). La imagen del niño Jesús es una talla completa que vestía con túnica de terciopelo negra y llevaba pelo natural con bucles sobre la que iba una corona de espinas y potencias en metal plateado, llevaba una cruz de plata en una mano y el cestillo con los emblemas de la pasión en la otra (25). En 1964 apareció la Hermandad del Niño Jesús de Santiago que apareció en 1964 vinculada a la Família Messia de la Cerda que era la propietaria de una antigua imagen del niño que abría el desfile procesional de la Pasionaria de Santiago la tarde del Jueves Santo. Cuando la Semana Santa cayó en decadencia a principios de la década de los setenta la imagen dejó de procesionar. Del año 2000 al 2006 la imagen acompañó a Nuestra Señora de los Dolores hasta que el propietario decidió que no saliera más con la finalidad de fundar su propia cofradía. La imagen del niño es una obra de talla completa de finales del siglo XVIII, que viste túnica roja bordada en oro, peluca de pelo natural y potencias de metal plateado. En su mano izquierda porta una cruz y en la derecha una cesta de plata donde se colocan los emblemas de la pasión (26). Vinculada con el desfile procesional de la Pasionaria de Santiago, al quedarse sin imagen del niño en el año 1976 se fundó la Hermandad del Niño Jesús del Amor Divino y María Santísima de Belén con la intención de recuperar la costumbre de que la procesión fuera abierta por una imagen de Cristo niño, procesionando para ello una talla de Olot. La cofradía tuvo una corta vida ya que se extinguió en 1984 (27). En la capital no se ha mantenido en la actualidad ninguna de las cofradías fundadas relacionadas con el culto al niño, pero en otras localidades de la provincia sí. 


Ramón Vicente Díaz del Campo Martín Mantero. IV Jornadas de Historia de Daimiel 2018

 

 
Niño del Amor Divino que procesionaba la tarde del Jueves Santo desde la Parroquia de Santiago


 

(14)  PRADO, J.F. (2013) “Daimiel y su patrimonio histórico artístico durante la Guerra Civil” en II jornadas de Historia de Daimiel, Daimiel, Ayuntamiento, 247-261.

(15) PEÑA MARTIN, A.  (2011) “El Peregrino de! Cielo. La devoción al Niño Jesús peregrino en las clausuras femeninas” en CAMPOS Y FDEZ. DE SEVILLA, F.J. (Dir.). La clausura femenina en el mundo hispánico.’ Una fidelidad secular San Lorenzo de El Escorial, Estudios Superiores del Escorial, 437-450.

(16) VEGA GIMÉNEZ, M.T. (1984) Historia, monografía y evolución de las imágenes exentas del Niño Jesús. Valladolid. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 31-47.

(17) PEÑA MARTÍN, A. 12011) "El Peregrino del Cielo. La devoción al Niño Jesús peregrino en las clausuras femeninas" en CAMPOS Y FDEZ. DE SEVILLA, F.J. Dir.}. La clausura femenina en el mundo hispánico. Una fidelidad secular, San Lorenzo de El Escorial Estudios Superiores del Escorial, 438.

(18) HENARES PAQUE, V. (2008) “U n modelo olvidado. Las imágenes del Niño Jesús que posesionan en la Semana Santa Hispana en Actas del Congreso Internacional de Cofradías Hermandades (vol2.), Murcia. Universidad Católica de San Antonio, 459.

(19) Ibídem.

(20) Ibídem, 461-463.

(21) PENA MARTÍN, A. (2011) El Peregrino del Cielo. La devoción al Niño Jesús peregrino en las clausuras femeninas", op. cit, pp42.

(22) MARTIN AGUIRRE, E. (2001) Semana Santa en Ciudad Peal. Historia de una tradición, Ciudad Real, Ed. G. Lozano, 81-83.

(23) La imagen actual corona el retablo de Nuestra Señora de la Soledad de la Parroquia de San Pedro.

(24) MARTIN AGUIRRE, E. (2001), op. cit., pp. 55-56.

(25) Actualmente la imagen del niño se custodia en el Convento de la Mínimas en Daimiel.

(26) MARTIN AGUIRRE, E. (2001), op. cit., pp. 111-115.

(27) Ibidem, 119-120.


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