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martes, 7 de septiembre de 2021

PLAZA DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL AMOR

 



La Plaza del Santísimo Cristo del Amor, es una plaza de nueva creación que se sitúa ambos lados de la Ermita de los Remedios, comunicándose ambas partes por la parte trasera o del ábside de la ermita. Su origen lo tiene en las demoliciones de antiguas casas y expropiaciones, que realizó el ayuntamiento en los años ochenta y noventa del pasado siglo XX, para dejar exenta de edificaciones la ermita.

El Cristo del Amor, es el titular de la Hermandad del Descendimiento, que tiene su sede en la Ermita de los Remedios, desde principios del siglo XX. A petición de la hermandad, el ayuntamiento acordó rotular esta nueva plaza con su actual nombre en el año 2003, realizándose el acto de inauguración de la misma el Miércoles Santo 16 de abril del citado año.

 

Imágenes del día de la rotulación de la plaza el 16 de abril de 2003. En las imágenes podemos ver al Alcalde de entonces D. Francisco Gil-Ortega, y al Hermano Mayor del Descendimiento D. Jesús Melero


lunes, 6 de septiembre de 2021

CALLEJÓN DE LOS REMEDIOS

 

Vista del callejón de los Remedios en 1990, en su confluencia con la calles Paz y Pedrera, cuando aún existían las viejas construcciones junto a la ermita Fuente: https://www.flickr.com/photos/ceclm/collections/

 


Según la Real Academia Española, un callejón es un “Paso estrecho y largo entre paredes, casas o elevaciones del terreno”. En Ciudad Real junto a la Ermita de los Remedios, nos encontramos la calle denominada “Callejón de los Remedios”, que nace en las confluencias de la calles Paz y Pedrera, y muere en la calle del Espino.

Su nombre está asociado a la Ermita de los Remedios, construcción del siglo XVII de una sola nave, con planta de cruz griega y cúpula de media naranja en el centro. En ella tiene su sede la Hermandad del Santo Descendimiento, que procesiona la tarde-noche del Viernes Santo. Esta ermita tiene su origen, en la antiquísima devoción a la Virgen de los Remedios, iniciada en el desaparecido hospital de la Pedrera (http://elsayon.blogspot.com/2011/09/la-devocion-y-culto-la-virgen-de-los.html).

Cuando se construye la ermita, esta se realiza en los límites de edificaciones construidos en la ciudad, estando rodeada de grandes huertos y zonas sin edificar, por lo que no sería hasta los siglos XVIII y XIX, cuando se realizarían las viviendas pegadas a la ermita, que darían nombre al actual callejón.


domingo, 5 de septiembre de 2021

DESTROZOS EN LA ERMITA DE LOS REMEDIOS EN 1915

 



Estado en que quedó el campanario y tejado de la ermita de los Remedios con motivo de las descargas eléctricas que produjo la última tormenta, sin ocasionar afortunadamente desgracias personales.

 

Revista “Vida Manchega”, jueves 10 de junio de 1915 Núm. 139

 

sábado, 4 de septiembre de 2021

LA HERMANDAD DE LA ORACIÓN EN EL HUERTO SE FUNDÓ EN 1688 NO EN 1599

 



Al visitar la iglesia de San Martín de Porres (Madres Dominicas), el pasado miércoles, día que se encuentra abierta todo el día para facilitar la visita al santo dominico, me acerque para admirar la imagen de Jesús Orando en el Huerto, titular de la Hermandad que lleva su nombre y procesiona la mañana del Viernes Santo ciudadrrealeño. Junto a la imagen se encuentra una placa que dice lo siguiente: “Hermandad de la Oración en el Huerto de los Olivos, fundada en 1599, hace su primer desfile procesional. Escultor Luis Marco Pérez. Ciudad Real”.

Al leer esta placa me quede totalmente sorprendido, y no podía salir de mi asombro, porque la fecha de fundación no es el de la Hermandad de la Oración en el Huerto de los Olivos, sino el de la Hermandad del Santo Crucifijo de San Pedro, actual Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, que fue fundada el 16 de marzo del citado año. La Hermandad del “Señor Nuestro Orando en el Huerto a su Eterno Padre”, fue fundada en el año 1688, tal y como se recoge en las nuevas ordenanzas que se redactaron para su gobierno en 1730, y que se conservan en el Archivo Diocesano General de Toledo, LEG. CR-3 EXP. 49.

Todos estos datos están recogidos en el libro “Hermandad de la Oración en el Huerto de los Olivos de Ciudad Real. Apuntes para su historia”, editado por la propia Hermandad en 2003, y que fue escrito por mí, por encargo de Vicente García-Minguillán y D. Pedro Martínez Díaz, por lo que no sé de donde sale esa fecha de fundación y primer desfile procesional, por lo que ruego a la Hermandad corrija esa placa cuanto antes para no llamar a la confusión.

 


viernes, 3 de septiembre de 2021

PÁGINAS DE UN CALLEJERO FLORAL: CALLE DEL JACINTO

 

Vista de la calle Jacinto en los años cincuenta del pasado siglo


Jacinto. La ciencia ha perpetuado el nombre del joven muerto por Apolo en una planta bulbosa, de hojas lineales y bella inflorescencia de florecillas con seis hojuelas, casi soldadas, de color blanco, azul, rosa, morado… según las variedades, pero siempre de penetrante y agradable olor.                                             

Y una calle de Ciudad Real lleva, desde época lejana y desconocida, el nombre del joven Jacinto. Se inicia, casi frontera de la de la Rosa, entre las casas números 40 y 42 antiguos de la de Toledo. Se diluye, al final, allá por el Perchel, en la descuidada plazuela dedicada al almodovense don Agustín Salido, gobernador civil de la provincia, bajo cuyo mandato, por el año 1868 y según los planes de Maldonado y Treviño, los “Terreros” fueron rellenados con los escombros de la demolición de la parte de la muralla que corría a lo largo de la ronda de Calatrava y con la tierra del cerro del Calvario, transportada por la histórica máquina Miguel de Cervantes del ferrocarril Madrid-Ciudad Real. Al quedar cegados definitivamente los “Terreos”, el día 21 de julio del citado año, con el último tren de tierra arrojado a la laguna Longuera, terminó el azote palúdico secular y depauperador de la ciudad, y se fundó, después, sobre los terrenos saneados, la Granja Agrícola de la Puerta de Calatrava.

A la calle del Jacinto se abren las ventanicas de las celdas del convento de Dominicas de Alta Gracia, fundado en 1435, en las casas de los ciudarrealengos don Alfonso Pérez de Ledesma, abogado de los Reales Consejos, y doña Mencía Alonso de Villaquirán, según disposiciones testamentarias. De las primitivas casas de los donantes aún se conserva, en la clausura, un hermoso arco de herradura.

La Sociedad Obrera tenía su edificio en una de las esquinas que esta calle forma con la Tintoreros, frente a la actual Casa de Socorro que ocupa parte de los antiguos graneros de don Luis Muñoz, fundador, creo, de la plazuela que ostentaba su nombre entre Tintoreros y Toledo.

 

Julián Alonso Rodríguez. Diario “lanza”, lunes 25 de febrero de 1956

 

La calle Jacinto en su confluencia con la calle Altagracia, cuando aún permanecía en pie el Monasterio de las Dominicas


jueves, 2 de septiembre de 2021

PÁGINAS DE UN CALLEJERO FLORAL: CALLE DEL ESPINO

 

La calle del Espino en los años cincuenta del pasado siglo. Fotografía Julián Alonso



Varias son las especies botánicas conocidas por “espino”. ¿A cuál de ellas estará dedicada la calle del Espino? Frecuente, en España, es el espino albar, planta arbustiva, con ramas espinosas, flores blancas o rosadas y frutos del tamaño de guisantes y de color rojo, insípidos, pero comestibles, llamados “mujuelas”, por lo cual a la planta también se le dice majuelo. Por otro lado, acá llamamos “majuelos” a los viñedos –quizá porque antiguamente estuvieran cercados con espinos o se cultivasen estos entre las cepas –lo que me hace pensar si no sería el espino albar, blanco o majuelo, quien dio título a la calle por la sencilla razón de existir algunos cercando los “majuelos” o entremezclados entre los viñedos, que indudablemente, en épocas remotas debió haber lindado con esta calle dado su enclave periférico en la antigua urbe.

Cuando niños, nos tiroteábamos con huesos de majuelas escupiéndolas por un canuto que con ellas vendían, a modo de cerbatanas.

¡Cómo se alegra y bulle la calle Espino los días de toros! Su labriega tranquilidad diaria, solo alterada con gritería de chicos, vocerío de las madres y tin-tin jubiloso del cimbalillo de la vecina ermita de los Remedios anunciando la feliz llegada al mundo de un ciudarrealeño se hace regocijo cuando, desde la calle Toledo número 61 (antiguo), donde comienza, hasta la plaza de Toros, donde fina, la recorre el gentío que va de fiesta. Mulillas, picadores, botas barrigudas, almohadillas de papel, cascabeleo de coches, ronquido de autos, mantillas, gaseosas… cruzan, corren, se aprietan entre casas viejas, pobretonas, de paredes blancas de jalbiego y tal cual casona de ancho portal empedrado, con columnas de piedra con grandes zapatas, escalera de ladrillo y cal y barandal ampuloso y bello de rica madera torneada como recuerdo de un lejano pasado holgado y señorón.

 

Julián Alonso Rodríguez. Diario “lanza”, lunes 25 de febrero de 1956


Casa de la del calle del Espino número 12 ya desaparecida, de la que Julián Alonso hace referencia en su escrito. La fotografía también es suya


miércoles, 1 de septiembre de 2021

PÁGINAS DE UN CALLEJERO FLORAL: CALLE DEL CLAVEL

 

La calle Clavel en los años cincuenta del pasado siglo



La flor del clavel en su forma silvestre tiene, como la de la rosa, cinco pétalos, pero en este caso son de uña larga y desbordan los limbos el largo dedal del cáliz cilíndrico. El cultivo hizo fastuosa la flore aumentándole sus hojuelas, unas veces blancas, otras rojas, rosa…, hasta reventar el cáliz en orgía de color y olor. ¡Claveles reventones de verbena, de toros, de Calvarios!

Con el nombre de esta bella flor empieza una calle en la acera izquierda de la de Toledo, cuando en esta, rompe la alineación de su lado derecho la plaza de la Misericordia. Ancha, recia, corta, pobre, de casas bajas, la calle del Clavel muere en la de Pedrera Baja.

Antaño –y aun ahora- cuando llovía, la calle se hinchaba de agua de acera a acera y la vertía a raudales, en la citada plazuela hasta inundarla y convertirla en tranquila laguna para que se minaran los seculares olmos y se reflejara la severa fachada de la Casa de la Misericordia fundada por el Cardenal Lorenzana, en 1784, y en cuyo interior “trescientas personas pobres se ocupaban en desmontar, lavar, cardar, hilar, tejar la lana y hacer paños no finos pero muy buenos para el abrigo. Tenía un sacerdote como rector, capellán y mayordomo, contador y escribiente, celadores y rectora de mujeres. Cada mes en una sala muy bien compuesta, con el retrato de Carlos IV, se reunía la Junta constituida por el Corregidor como presidente, el Vicario, algunos Regidores y los tres párrocos y acordaban lo conveniente para el mejor arreglo de la casa. Ya no existe más que el edificio muy estropeado porque lo han vendido y sirve de cuartel” –contaba un cronista de mil ochocientos y pico.

Y como cuartel, con el bello escudo original en el tímpano de la fachada, continúa en la actualidad. Pero sin la hermosa reiría de las ventanas altas que fueron arrancadas en 1937 o 1938.

 

Julián Alonso Rodríguez. Diario “lanza”, lunes 25 de febrero de 1956


La calle Clavel en la actualidad