1. INTRODUCCIÓN
A pesar de la existencia de algunos estudios sobre el tema que nos ocupa (1) nos decidimos a trabajar en él en un intento de profundizar principalmente en los conflictos del siglo XV, a nuestro juicio los más interesantes y los más llamativos desde el punto de vista social.
Aunque las tensiones se diversifican
fundamentalmente en tres niveles (Orden-Concejo. Orden-Hermandad y Concejo Encomienda
de las Casas de Ciudad Real), en todos ellos
subyacen motivaciones sociales que hay que poner en relación con lo que VALDEON (II) ha calificado de conflictos de resistencia a la expansión señorial, ya, que muchas de las características de estos movimientos. son plenamente aplicables a los enfrentamientos que se producen entre Ciudad Real y la Orden de Calatrava durante este período.
Desde su fundación, la ciudad estaba abocada a profundos roces con la Orden pues, además de otros condicionantes, carecía de un alfoz lo suficientemente rico y amplio como para poder prescindir de los términos calatravos.
A esto se unían dos tipologías sociales
distintas que convivían en apenas unos kilómetros, por un lado, los realengos y
por otro, los calatravos, con una sujeción señorial mucho más fuerte que la
Orden en todo momento, intenta de una u otra manera extender a una villa que se
encontraba en el punto más céntrico de su señorío.
Para el análisis de todos estos aspectos nos hemos centrado en la documentación existente en el Archivo -Histórico Municipal de Ciudad Real (III) aunque también se han consultado otros fondos documentales como los del Archivo Secreto del Ayuntamiento de Toledo. Una serie de visitas a la Sección de Ordenes Militares del Archivo Histórico Nacional quizá hubiera dado como resultado una información más profunda, al tiempo que distinta, que nos hubiera servido, sin duda, para llenar lagunas y perfilar mejor determinadas cuestiones, pero por el momento, desbordaba nuestras posibilidades.
Es preciso señalar también que hemos considerado conveniente analizar los conflictos más destacados que se producen durante los siglos XIII y XIV, porque pensamos que, sin una perfecta comprensión de la «situación previa», resultaría imposible captar la pluralidad conflictiva que se desarrolla en el período final de la Baja Edad Media.
En general el lector se encuentra ante un
trabajo que, si no es innovador en líneas generales, creemos que sí aporta
algunos datos relativamente desconocidos y una interpretación diferente de determinados
acontecimientos fundamentales para la historia de la ciudad y para el
conocimiento de sus relaciones con una institución que, como la Orden de
Calatrava, tuvo una transcendencia tan importante en la vida castellana de este
período.
II. DE LOS CONDICIONANTES A LA PLURALIDAD CONFLICTIVA: LOS SIGLOS XIII-XIV
Con la victoria de las Navas de Tolosa (1212) el territorio situado entre el Tajo y Sierra Morena inició un claro desarrollo socioeconómico bajo el dominio directo de las órdenes militares.
Calatrava. la Orden fundada por el abad de Fítero en 1158, se constituirá desde muy pronto en el motor principal de la repoblación de la Mancha Baja e irá progresivamente afianzándose sobre un extensísimo dominio que le proporciona cuantiosos ingresos y una paulatina influencia socio-política (1).
Este sistema repoblador, utilizado principalmente a lo largo de los reinados de Alfonso VII y Alfonso VIII, motivó, como ha señalado L. R. VILLEGAS (2), que la región no pudiera contar con un territorio de realengo lo suficientemente amplio como para convertirse en una auténtica base de obtención de rentas para la Corona.
M. L. VILLALOBOS (3) en su estudio Régimen Dominical de la provincia de Ciudad Real desde el siglo XII hasta fines del Antiguo Régimen, ha dejado claramente demostrado cómo el control directo de la monarquía en la zona se limitaba al enclave de Alarcos y su término (cuyos límites no pueden hoy fijarse con plena exactitud). Es en este contexto en el que el profesor VILLEGAS (4) y la más reciente historiografía que se ha ocupado de Ciudad Real en el medievo, entienden los intentos repobladores de Alarcos por parte de Fernando III y Alfonso X: únicamente potenciando un núcleo de realengo, la Corona podría participar de las numerosas rentas que producía un territorio en plena expansión económica con base en la ganadería, y, al mismo tiempo, canalizar, controlar y percibir ingresos del tráfico comercial entre Toledo y Andalucía, hasta el momento absorbido por la Orden. De cualquier forma, los intentos repobladores de Alarcos, que se sucedieron con relativa frecuencia a lo largo de la primera mitad del siglo XIII, no tuvieron éxito, sin duda, aunque entre otras razones, porque la villa era ya un enclave en franca decadencia. La última de estas tentativas parece, aunque es poco probable, que pudo incluso realizarse pocos meses antes del otorgamiento de carta-puebla a Pozuelo de Don Gil (5), lugar muy próximo a Alarcos, donde la Corona encontró definitivamente un núcleo atrayente para la población (6).
En esto debió influir positivamente el
hecho de que Alfonso X, en 1255 (7), transformara una situación de hecho en
otra de derecho (8) con la concesión
de este documento jurídico. Surge así Villa Real sobre un núcleo preexistente y
con un alfoz que, siendo totalmente insuficiente para la villa que aparentemente
se pretende crear, constituye en acertadas palabras de L. R. VI LLEGAS, una
deficiencia congénita que va a condicionar para siempre el desarrollo económico
de la ciudad (9). Los límites del
término de Villa Real, aunque sufrirán algunos cambios, permanecerán circunscritos
al ángulo natural formado por los ríos Guadiana y Jabalón, ahogados
constantemente en el cinturón del territorio calatravo que lo rodea.
Era lógicamente un caldo de cultivo donde
los enfrentamientos tenían que estallar. La fundación significaba para la Orden
un importante menoscabo para su situación socioeconómicamente privilegiada en
la zona, pero al mismo tiempo, las gentes de la villa recién establecida debían
buscar la mayor parte de sus recursos en la zona calatrava ante la estrechez de
sus términos. Los primeros conflictos se producen ya durante toda la segunda
mitad del siglo XIII y se concretan en las dificultades que pone la Orden, de
una manera más o menos directa, al paulatino desarrollo de la villa.
Ya en 1257 Alfonso X se ve obligado a
ratificar a la ciudad su exención del pago de portazgo, al quejarse la villa de
que algunos lugares se negaban a respetar esta franqueza (10) concedida por el
monarca en la carta puebla junto a la «mejora de los caballeros hijosdalgo». Hacia
esta fecha, el poblamiento de la nueva villa debía de ser dificultoso (11) y Calatrava intentaba
sin duda presionar, cobrando toda clase de impuestos sobre las mercancías que
llegaban a la ciudad. Sin embargo, sus acciones contra Villa Real iban aún más
lejos llegando a poner serias trabas a las gentes de la Orden que querían ir a
poblar la nueva villa de realengo (12), lo que obliga al monarca a
ordenar en 1262 « ... que aquellos omes que y quisieren venir e poblar la de
tierra de la orden o de otros lugares que vengan salvos e seguros con todas sus
cosas. E defendemos que ninguno non sea osado de les fazer tuerto ni fuerca nin
demas nin de les contraliar sus cosas que quisieren vender dando el derecho que
dar devieren ... » (13).
De cualquier forma, los mandatos reales no
eran escuchados por la Orden que siguió manteniendo su postura respecto a la
ciudad como demuestra la reiterativa documentación de la época (14). Sobre este tema
incide también don Fadrique nada más conseguir de Alfonso X el señorío de la ciudad,
solicitando al mismo tiempo que no se embarge a los de Villa Real por la corta
y el acarreo de madera desde otras zonas a su término (15). Es el primer
documento conservado que menciona de modo directo el aprovechamiento de los montes
(prácticamente inexistentes en el alfoz realengo), un factor clave en las
relaciones entre Calatrava y Ciudad Real durante los siglos XIV y XV.
A pesar de todo, aunque como se aprecia de una manera lenta y dificultosa, la nueva población va consolidándose, por lo que la Orden adopta un cambio de actitud aprovechando el conflicto sucesorio entre Alfonso X y su hijo Sancho: a cambio del ofrecimiento de ayuda al pretendiente a la Corona reciben del infante la promesa de donación de la villa por tres veces consecutivas en 1280, 1281 y 1282.
Juan Carlos Buitrago Oliver.
Revista Montesinos, Ciudad Real 1ª Época 1988. Nº 7/8.
(I) Nos referimos a dos articulos de VILLEGAS. L.R.: Calatrava y Ciudad Real: Unas notas sobre las relaciones entre la ciudad y la Orden. en Cuadernos de Estudios Medievales. Vols. VIII·IX. Granada. 1981. También en Algunos datos acerca de las luchas entre la Orden de Calatrava y el Concejo de Villa Real en la primera mitad del siglo XIV, en VII Centenario del Infante don Fernando de la Cerda. Ciudad Real. 1976.
(II) VALDEON BARUQUE. J.: Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV. Madrid. 1975.
(III) Para citar estos documentos no hemos
utilizado el tradicional catálogo publicado por PEREZ VALERA. I.: Índice de los
documentos del Archivo Municipal de Ciudad Real (1255-1899). Ciudad Real. 1962.
sino el realizado por ROMERO. M. que ha catalogado de forma exhaustiva el
archivo en fecha muy reciente y que pronto verá la luz. De cualquier forma, la
documentación medieval apenas sufre cambios en su numeración.
(1) Para conocer esta situación previa pueden resultar muy interesantes algunas obras generales recogidas en el trabajo de LOMAX. D. W.: “Las Ordenes Militares en la Península Ibérica durante la Edad Media”, en Repertorio de Historia de las Ciencias Eclesiásticas de España. Salamanca 1977.
(2) Villegas L. R.: “Calatrava y Ciudad
Real. Unas notas sobre las relaciones entre la ciudad y la Orden (siglos
XIII-XV)” En Cuadernos de Estudios Medievales.
Vols. VIII-IX. Granada 1981pp. 215-240. Para el tema de la Repoblación en la Mancha pueden resultar de gran utilidad obras como MOXO S.: Repoblación y Sociedad en la España cristiana medieval. Madrid 1979, y sobre todo las de GONZALEZ J.: La Repoblación de Castilla-La Nueva 2 vols. Madrid 1975 y “La Repoblación en la Mancha”, en VII Centenario del Infante don Fernando de la Cerda. Ciudad Real 1976.
(3) Villalobos M.L.: “Régimen Dominical de la provincia de Ciudad Real desde el siglo XII, hasta finales del antiguo régimen”, en VII Centenario del Infante don Fernando de la Cerda. Ciudad Real 1976.
(4) Villegas L. R.: Ciudad Real en la Edad
Media. La ciudad y sus hombres (1255-1500). Ciudad Real 1981.
(5) Bernabeu y Novalbos E.: Inventario del Archivo del Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real, hecho en el año 1595. Ciudad Real 1952 p. 13 Doc. 1 (para citar la documentación reflejada en este inventario reseñaremos el número de página y el número de documento que se obtiene de una forma progresiva.
(6) El lugar ocupado por Pozuelo de Don Gil, es evidente que ya preocupaba a la Orden con anterioridad a la fundación alfonsí. Esta queda claramente de manifiesto como han señalado diferentes autores, con la concesión de la carta puebla a Miguelturra lugar muy cercano a la futura Villa Real en 1230 por Calatrava.
(7) Sobre la carta puebla de Ciudad Real ver el trabajo de Ruiz Gómez F: “La Carta Puebla de Ciudad Real (1255) Comentario histórico-jurídico” en Alfonso X y Ciudad Real. Ciudad Real 1986.
(8) La mayor pujanza de Pozuelo de Don Gil respecto a otros núcleos próximos era evidente ya con anterioridad como lo demuestra el hecho de que la villa fuera escenario de las últimas vistas entre Fernando III y su madre doña Berenguela.
(9) Muy interesante puede resultar para el estudio del Alfoz de Villa Real el trabajo de Santiago Yustres M.: “El Alfoz de Ciudad Real en la Edad Media” en el I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha (en prensa).
(10) 1257 junio. 7 Monteagudo. Archivo Histórico Municipal de Ciudad Real (A. H. C. R.) núm.. 2.
(11) Así lo han manifestado Delgado Merchán L.” “Historia Documentada de Ciudad Real. La Judería y la Inquisición. Ciudad Real 1907, y Villegas L.R. Op. Cit. Ciudad Real en la Edad Media… achacando a este problema la diferencia de fechas que para la fundación de Villa da la carta puebla (1255) y la Crónica de Alfonso X (1262). Incluso en 1273 el infante don Fadrique señor de la ciudad hace libre de pechos por 10 años a los que vinieron a poblar a Ciudad Real para que estas y sus aldeas se poblaran mejor, 1273, agosto 1. Toledo A. H. M. C. R. núm. 7.
(12) Sin duda las gentes que habitaban en territorio de la Orden se verían atraídas por la villa alfonsí al tener que sufrir en ella un menor peso impositivo y menores cargos señoriales.
(13) 1262 diciembre I Sevilla A. H. M. C. R. núm. 3.
(14) 1266 Octubre 15 Sevilla A. H. M. C. R (sin numerar cosido a los números 3 y 4) 1269 mayo 6. Toledo A. H. M. C. R núm. 5 (Ay B) 1279 Octubre 20 Sevilla A. H. M. C. R. núm. 8. 1289 febrero 10 Badajoz A. H. M. C. R. núm. 3. Estos dos últimos documentos resultan muy interesantes porque demuestran como la Orden prendaba a los vecinos de Ciudad Real por no pagar el portazgo de sus mercancías y como para cobrárselo se valían de artimañas exigiéndoselo en virtud de impuestos como la alcabala o la veintena:
(15) 1272 abril 4 Toledo A. H. M. C. R. núm. 6.



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