jueves, 21 de noviembre de 2019

EL ANTIGUO EDIFICIO DE MATERNIDAD Y CASA CUNA


 
Vista de la antigua maternidad y casa cuna antes de la última reforma que la convirtió en centro de exposiciones

Dentro de los terrenos del desaparecido convento de los Franciscanos y con cargo al presupuesto de la Diputación Provincial, aparte del Hospicio Provincial, ubicado en la Plaza de San Francisco, el arquitecto Francisco Alonso Martos, levantaría la “Casa de Expósitos” en 1928-1929, con vistas a la Ronda de Granada. Pero este proyecto no se terminaría, por lo que el arquitecto Telmo Sánchez construiría en 1932, una ampliación para maternidad y casa cuna, que es el edificio que actualmente se conserva como Centro de Exposiciones (CEX) de la Diputación Provincial.

Vistas de la maternidad-casa cuna en 1949

Detrás de este edificio, la Diputación Provincial construirá en 1943 el nuevo servicio de maternidad, con cincuenta camas, que es el actual edificio de recaudación provincial, que tras el paso de las competencias en esta materia a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en 1991, el edificio fue adaptado a su nueva función como centro recaudatorio provincial e inaugurado en 1993.

Otra de las instalaciones de la maternidad-casa cuna en 1949

miércoles, 20 de noviembre de 2019

EL HOGAR PROVINCIAL FEMENINO VIRGEN DEL PRADO


Taller de corte y confección de prendas de vestir en el antiguo Hogar “Virgen del Prado”

Desde la llegada de la Hijas de la Caridad al Hospicio Provincial en 1879, estas se harían cargo de la educación de las niñas, que se encontraban en dicho centro benéfico, donde recibían clases de corte y confección, costura y bordado. 

Una de las galerías del Hogar Virgen del Prado

Con la proclamación de la Segunda Republica Española, el hospicio pasa a denominarse Hogar Provincial. Con la llegada de los Salesianos en 1961, estos se harían cargo de la educación de los niños en el hogar “Santo Tomás de Villanueva”, mientras las niñas la recibían en el “Hogar Virgen del Prado”, a cargo de las Hijas de la Caridad.

Taller de costura y bordado

A parte de las clases de corte y confección, costura y bordado, las Hijas de la Caridad también llevaban la educación de las niñas en el Colegio Virgen del Prado, que aceptaba también a niñas no internas en el colegio. Con la entrada en vigor de la Orden Ministerial 14-07-1988, en las dependencias del antiguo hogar y colegio “Virgen del Prado”, se crea el actual colegio Santo Tomás de Villanueva, desapareciendo las Hijas de la Caridad del mencionado centro en 1991.

Niñas del antiguo colegio “Virgen del Prado” en los años sesenta del pasado siglo

martes, 19 de noviembre de 2019

IMÁGENES DE LA ESCUELA-HOGAR SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA EN LOS AÑOS SESENTA DEL SIGLO XX



Traigo hoy al blog, unas imágenes de la Escuela-Hogar Santo Tomás de Villanueva de 1961, publicadas en una Memoria descriptiva de las principales características de la provincia, y del funcionamiento y actividades de los diversos servicios dependientes de la Diputación Provincial, que nos acercan la imagen de la Escuela-Hogar en aquellos años.







lunes, 18 de noviembre de 2019

LA BANDA PROVINCIAL DE CIUDAD REAL 1869-1976



En el contexto de la sociedad católica del siglo XIX fue creado el Hospicio Provincial. Su misión era recoger niños huérfanos, abandonados, sin recursos, ejercer la caridad para evitar la marginalidad y mantener el orden social establecido. A este fin fundamental obedecían los presupuestos de beneficencia de la Diputación Provincial, la partida más amplia dentro de las cuentas provinciales. El cuidado y la educación de los niños del Hospicio fue encomendada a las hermanas de la Caridad. El centro funcionaba como un internado y una escuela nacional. Contaba con talleres para preparar a los asilados en un oficio. El rasgo más destacable era la severidad del régimen disciplinario.

La música fue uno de los talleres que primera se implantaron en el Hospicio Provincial junto a la imprenta y la contabilidad). En los reglamentos de 1884 y 1887 quedaba definida la figura del maestro de música y sus funciones: formar individual y colectivamente en la disciplina musical a los asilados, organizar y dirigir la banda del establecimiento. El maestro de música podía recomendar a los alumnos aventajados para posibles becas de la Diputación Provincial. Debía recoger los donativos y gratificaciones que obtuviera la banda, ingresando la mitad en las cartillas de los alumnos músicos, con el fin de que tuvieran unos ahorros a la hora de abandonar el Hospicio.

El primer maestro de música del que conocemos el nombre fue Sebastián Barrajón (dato de 1866). En 1869 ya estaba montada la Banda Provincial, compuesta por 36 músicos. A partir de 1885 fue dirigida por Justo Sánchez Escribano, que estuvo en el puesto hasta 1924. Uno de sus cometidos fue la selección de voces para formar un coro de asilados. En ocasiones Justo Sánchez colaboró con la Catedral (intercambio o unión de asilados con el coro de seises).


1924-1930: una banda infantil muy admirada

Con la dictadura de Primo de Rivera hubo notables cambios en la Diputación Provincial y en las instituciones que de ella dependían (Real Decreto de 12 de enero de 1924). El nuevo diputado visitador del Hospicio fue Ponciano Montero. En su memoria correspondiente a 1924 se mostraba contrario al rigor disciplinario excesivo, dispuesto a fomentar una educación alternativa de índole vital, capaz de convertir a los niños en hombre futuros integrados en la sociedad. En este sentido, inició una puesta al día, mejora y ampliación de los talleres del Hospicio, entre ellos el de música. Las instalaciones fueron mejoradas y se aumentó el presupuesto.

Dentro de esos cambios tuvo gran importancia la rehabilitación de la Banda provincial y la dotación para becas. En 1924, tras las correspondientes oposiciones, Antonio Segura se convirtió en el nuevo director de la banda, demostrando grandes dotes con los niños. Cobraba 2.475 pesetas anuales (casi 15 euros). En 1925 la Provincial ya estaba completamente reactivada, a nivel público, mereciendo todos los elogios de las crónicas locales. Hasta 1930 su actividad fue incesante: procesiones, conciertos, verbenas, salidas a otras poblaciones… Destacó especialmente la actuación en el Teatro Cervantes, 20 de abril de 1926, con el estreno del Himno a la Mancha, obra de Segura. También fue memorable la actuación en el mismo escenario el 19 de diciembre de 1927 (estreno del pasodoble Ruano, del mismo autor). Las últimas actuaciones de la Banda Provincial en esta etapa se produjeron durante la República: concierto conmemorativo del 12 de abril de 1932 y actuación con motivo de la visita de Alcalá Zamora a la ciudad (27 de abril de 1933).


La desaparición de la banda en la Segunda República

En 1932 el nombre de Hospicio fue cambiado por Hogar Provincial. Cuatro años después, en medio de una gran polémica fueron despedidas las hijas de la Caridad, siendo sustituidas por funcionarios de la Diputación Provincial. En el campo de la música, dentro del contexto de la creación de las Escuelas Profesionales del Hogar Provincial (1932), lo más destacable fue la conversión de la banda en un taller de enseñanza artística especial, restringido a nivel interno, lo que suponía el final de la banda, cuyo mantenimiento se hizo demasiado caro. Antonio Segura pasó a ser “profesor especial” y se contrataron nuevos profesores para instrumentos: Eleuterio Romero, Martín Calvillo y Joaquín Bermúdez. Poncio Montero, el artífice de la banda previa, se quejó amargamente de esta política a través de sus “Notas del día” en El Pueblo Manchego”. Ya durante la guerra, en 1937, se hizo una gran reforma educativa (diseñada por Luis Castillo Almena), dentro de la cual la música se afirmaba como “enseñanza especial” con una amplia dedicación dos horas al día.

La Banda Provincial en la posguerra

Terminada la Guerra Civil se acometió una tarea de recomposición de la beneficencia provincial bajo un concepto paternalista. En 1944 el Hogar Provincial sufría una superpoblación preocupante. El funcionamiento de los talleres y las escuelas especiales se hacía imposible, por falta de infraestructuras y recursos. Aún así constan unas oposiciones para elegir nuevo director de la Banda Provincial, puesto que recayó en José Caballero García, en reñida competencia con Cristóbal Ruyra (que ya era director de la Banda Municipal). También fueron contratados Eleuterio Romero Castellanos, profesor de bajo, y Zacarías de la Flor Albacete, profesor de clarinete. Las actuaciones de la banda son muy escasas, lo que prueba su extrema debilidad en estas fechas. En 1946 intervino en el Teatro Proyecciones, en el Cervantes y en el Casino. Desde 1947 a 1953 desaparece del contexto público.


La reactivación de la Banda Provincial en la segunda parte de los años cincuenta

Cecilio López Pastor, periodista de enorme prestigio en la capital, ocupó el puesto de diputado visitador del Hogar Provincial entre 1952 y 1958. Era gran admirador de Ponciano Montero y de su obra. Esa fue una de las razones que le movieron a reorganizar la banda de la institución, para lo cual se requería un gran esfuerzo de profesores y alumnos, que partían de un nivel mínimo. Con Germán Chacón figurando como director, asistido por Eleuterio Romero Castellanos, la nueva Banda Provincial hizo su presentación en el Palacio de la Diputación el día 31 de diciembre de 1954, con motivo de una celebración navideña. En la cabalgata de Reyes de 1955 inicia sus actuaciones en la calle. La agrupación aparecía con un nuevo nombre, dentro del contexto de las juventudes falangistas: Banda del Hogar Provincial Centuria Federico Ruyra.

Hasta 1961 la agrupación provincial estuvo muy activa. Tuvo una estrecha relación con determinadas hermandades de la Semana Santa de Ciudad Real: Hermandad de Jesús Nazareno y Hermandad de Jesús Caído. También era habitual su presencia en las festividades de la Hermandad de San Isidro y de la Hermandad del Carmen. Durante la feria de agosto fue habitual la programación de conciertos, lo cual supuso un avance notable en su repertorio (comparable al de la Banda Municipal). A partir de 1957 está documentada la dirección de José Martín Gil, al menos de forma esporádica. El veterano ex director de la Banda de Infantería de Toledo aportó toda su sapiencia musical a la agrupación. Como profesores destacaron Zacarías de la Flor (clarinete) y Antonio Ruda (saxofón).


El final de la Banda Provincial 1961-1976

A partir de 1961 los datos sobre la Banda Provincial son muy escasos; aparecen escuetamente en algunas de las memorias del Hogar Provincial. En este año la Diputación Provincial firmó un convenio con los salesianos para que se hicieran cargo de la educación en el asilo. A partir de entonces se potenció la formación profesional, al tiempo que disminuía el número de alumnos y el presupuesto provincial destinado a beneficencia. En el diseño de los salesianos la música fue considerada como una actividad formativa y lúdica dentro del Hogar, pero no externa, lo que suponía una disminución drástica de las actuaciones públicas de la banda.

Durante los años sesenta las memorias de la Diputación Provincial dan noticias sobre formaciones instrumentales dentro del Hogar para actividades extraescolares y recreativas, y sobre profesores especiales de bajo, saxo y trombón, a extinguir. A principios de los setenta el Hogar fue dividido en dos escuelas provinciales: masculina y femenina, con alumnos internos y externos. En 1973 se adopta el sistema de la EGB. La Banda Provincial subsiste en informaciones puntuales hasta 1976. En la memoria correspondiente a ese año se afirma que fueron suprimidas todas sus actividades. Consta, aún después, cierta reconstitución del grupo por Antonio Velascoín, porque la institución aún disponía de los instrumentos. Cuando estos fueron donados a distintos ayuntamientos que los habían solicitado (especialmente al de Castellar de Santiago), la posibilidad de reactivación se cerró para siempre. Fue entonces cuando los empleados de la Corporación Provincial quemaron los viejos uniformes de la banda infantil, que se guardaban en un almacén del Hogar.

Vicente Castellanos Gómez. “Musicalerías. Ciudad Real: Música y Sociedad 1915-1965”, páginas 249-255


domingo, 17 de noviembre de 2019

LA PÁGINA http://aasalesciudadreal.novamix.es/ SOBRE LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA HOGAR SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA



La página web http://aasalesciudadreal.novamix.es/, dirigida por  Manuel García Isardo, está dedicada a los Antiguos Alumnos de la Escuela Hogar, “Santo Tomás de Villanueva –Salesianos Ciudad Real-, donde podemos encontrar fotos para el recuerdo, de los encuentros de la Asociación de Antiguos Alumnos, y la colección de revistas del colegio “Siempre en Marcha”, editada entre los años 1972-1975.


sábado, 16 de noviembre de 2019

50 AÑOS EN CIUDAD REAL



30 noviembre 1961. D. Benigno Castejón, destacado por el Sr. Inspector para organizar la apertura de la casa, recibe al clérigo D. Francisco Rodríguez de Coro, que, procedente del Bonal, viene destinado a esta nueva fundación. 1 diciembre 1961. A las 10 de la mañana, se empieza el traslado de las camas de los niños. Al mediodía, llega el resto de la comunidad…”; reza la primera página de la Crónica de la Comunidad de Santo Tomás de Villanueva de Ciudad Real.

 De esta manera sencilla, se iniciaba la andadura de los salesianos por la capital manchega. Ocho años antes, se había fundado en Puertollano la primera casa en la provincia de Ciudad Real, gracias al empeño, lleno de ilusión y tesón, de un grupo emprendedor de antiguos alumnos. Se llegaba, ahora, a la capital para fundar una presencia de colaboración, tipo de fundación que se había extendido por la España salesiana después de la guerra, especialmente durante los años 50.

En la nueva inspectoría de Madrid –nacida en la fiesta de Don Bosco de 1962 tras la división de la antigua inspectoría céltica en Zamora/León (1954) y Bilbao (1961)-, se regentaba el Colegio de San Fernando desde 1948, perteneciente a la Diputación de Madrid, se dirigía desde 1944 la Institución Sindical de Formación Profesional Virgen de la Paloma, y en 1954 se había aceptado el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios de la Dehesa de la Villa. En el caso de Ciudad Real capital, la Diputación Provincial ofreció a los salesianos encargarse de la Escuela-Hogar para atender “la formación religiosa, profesional y cultural” de los niños acogidos. Las Hijas de la Caridad se encargaban de las niñas. 


En 1859 se había creado el Hospicio Provincial de San José en los terrenos de lo que había sido Convento de San Francisco. Aunque se había cambiado el nombre de Hospicio por Escuela-Hogar en los años de la II República, los salesianos tuvieron que trabajar desde el primer momento para aminorar y hacer desaparecer la fama y carga de ‘hospicio’, que venía arrastrando. Se apostó fuerte por crear ese verdadero ‘hogar’ para niños y jóvenes, huérfanos, pobres o de extracción humilde, de la capital, provincia, e incluso, de fuera de ella. Abriéndose posteriormente a alumnado externo, manteniendo el internado, podemos afirmar que en los 25 años que duró la presencia en la Escuela-Hogar, se realizó una auténtica labor de promoción social, que se puede advertir en el tejido industrial y empresarial de la zona, y que se quiso reconocer, entre otras iniciativas, con la concesión de la mención de Ciudadanos ejemplares a los Salesianos en 1986.

Si numerosos antiguos alumnos conservan vivo el recuerdo de su paso por la Escuela-Hogar, los salesianos que formaron parte de aquella presencia también guardan un recuerdo imborrable, pues pudieron desarrollar la paternidad más auténtica de Don Bosco, a través de una formación profesional de calidad –talleres de carpintería, imprenta, mecánica…-, y creando un ambiente de familia con el deporte, el teatro, la música… En este sentido, destaca la Banda de Música, que recorrió entusiasta los pueblos de la provincia, y era la joya de la Semana Santa capitalina, precursora de las actuales Bandas y Agrupaciones musicales. Esa misma Banda que daba el do de pecho en la que consideraba su fiesta principal, María Auxiliadora, a quien procesionaba, con inmensa alegría por las calles aledañas, en la carroza que se construyó en la misma Escuela-Hogar. Una imagen de María Auxiliadora, clásica, esbelta, de grandes y bellas proporciones, que sigue conservándose y venerándose en la iglesia del colegio actual. 


Con los cambios políticos, pedagógicos, sociales y estructurales de comienzos de los años 80, se rescinde la colaboración con la Diputación Provincial, como había ocurrido también con obras mencionadas anteriormente. Al mismo tiempo, los jesuitas estaban llevando a cabo una reestructuración de sus presencias en España, y se disponían a dejar el Colegio Hermano Gárate. Un diálogo fructífero, junto al interés mostrado por el obispo de Ciudad Real, monseñor Rafael Torija, condujeron a la aceptación de la nueva presencia, sin intervalo alguno de discontinuidad. Al mismo tiempo, tras 25 años justos, los salesianos entregaban las llaves de la Escuela-Hogar y se constituía la primera comunidad salesiana en la nueva sede.

El 10 de septiembre de 1986, memoria del Beato Hermano Gárate, con la celebración de la eucaristía y tras una comida fraternal, presididos por el Sr. Obispo, los jesuitas entregaban el testigo a los salesianos. La obra jesuita en Ciudad Real se inició con los albores del siglo XX, gracias al espíritu desprendido e innovador del padre Ayala. El Colegio y la Iglesia, que conserva sus restos, ocupan terrenos de la antigua casa y propiedades de la familia del padre Ayala. Después de la guerra civil, se crea formalmente lo que conocemos como Colegio Hermano Gárate, orientado de manera particular a la formación profesional. Además de ser conocido popularmente como ‘Los Gárates’, sorprende también por ser una obra ‘esparcida en tres lugares’.


En efecto, el edificio central de clases y el edificio de talleres –conocido como ‘la nave’-, se hallan separados como las dos orillas de un mismo río en la calle Ramírez de Arellano, verdadera calle y patio extraescolar del Colegio. Y es consustancial al barrio el trasiego diario de los chavales yendo al recreo o a las clases y actividades deportivas, atravesando la manzana para dirigirse a la zona deportiva, antiguo Romasol, hoy Pabellón Polideportivo Don Bosco. La incardinación en el nuevo colegio cuajó desde el principio. La acogida de los directivos, profesores y personal del Centro fue excelente.

Don Bosco se encarnó a gusto: clases y talleres, deportes, excursiones, convivencias, Caminos de Santiago, teatro y música (Godspel, Musical Don Bosco…), Centro Juvenil –que también celebra sus Bodas de Plata-, Iglesia, concurrida y popular, con oferta generosa de oración, facilidad para confesarse, eucaristía viva. La efeméride de oro tuvo un preludio íntimo el 1 de diciembre de 2011 con el encuentro de salesianos de las dos primeras comunidades y se celebra con diversos actos desde la fiesta de Don Bosco hasta el 15 de junio, donde se clausurará teniendo entre nosotros a la urna de Don Bosco.

Actualmente, los salesianos siguen desarrollando la misma labor de siempre en los variados ambientes de la Obra: Escuela –con más de 1000 alumnos, desde Infantil a Bachillerato y Formación Profesional, amén de los numerosos cursos de Enseñanza Profesional no reglada-, Iglesia de San Ignacio, Club Deportivo Don Bosco –celebrando este año el ascenso a Nacional del equipo absoluto de fútbol-sala-, Chiquicentro y Centro Juvenil Pozo Don Gil, Asociación de María Auxiliadora y Hermandad de Las Palmas.



viernes, 15 de noviembre de 2019

LA ESCUELA-HOGAR SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA



Su organización, labor que desarrolla y misión que cumple. Una entrevista con su joven director, D. Benigno Castejón

Hace tiempo que conocemos la obra extraordinaria y verdaderamente magnífica que están realizando los Salesianos al frente de la Escuela Hogar Santo Tomás de Villanueva, en ese local que podríamos llamar suntuoso, en que ha quedado convertido el antiguo «Hospicio», gracias a la generosidad de la Excma. Diputación. Para que nuestros lectores lo conozcan hasta en sus más íntimos detalles, hemos entrevistado al Director del Establecimiento, D. Benigno Castejón, salesiano, joven, inteligente, dinámico y con una gran simpatía, que conquista a todas cuantas personas trata. Tiene un entusiasmo sin límites por cuanto se relaciona con la Escuela-Hogar, y como ejemplo de esto, todos los que hemos presenciado las procesiones de la pasada Semana Santa, le hemos visto acompañando a la recién creada banda de tambores y cornetas de la Escuela durante todo el recorrido de ellas. Veamos, pues, lo que nos dice don Benigno:

—La Escuela-Hogar es fruto de una colaboración entre la Excma. Diputación Provincial y la Congregación Salesiana. Aporta aquella lo necesario para su funcionamiento con verdadera largueza y generosidad, entrega ésta su trabajo y su experiencia en la formación del alumnado.


—¿Qué diferencia existe entre el antiguo «Hospicio» y el actual Escuela-Hogar y qué requisitos son necesarios para ingresar aquí?

— El «Hospicio», con todo lo que representaba y significaba, desapareció hace tiempo. Haría falta que desapareciera también del vocabulario del pueblo. Aquellos caserones de España donde se «recogían» a los niños para darles asilo, van dando paso en todas las provincias a Escuelas y Hogares como el nuestro, que cumplen de verdad como tales. Escuelas de instrucción, de educación y de aprendizaje de un oficio con la mayor eficacia y dentro de las mayores comodidades precisamente porque lo han de necesitar más que nadie. Hogar, que supla en todo lo posible a la familia que un día tuvo que abandonar, cuando ésta se vio deshecha por la desgracia. Hoy, el 80 por 100 de nuestros alumnos, son huérfanos.

¿Requisitos? Es la Diputación quien admite y vela para que se cumpla la función específica del Hogar. Ser huérfano o carente de lo más perentorio para la vida, bien probado, son los requisitos indispensables para entrar a formar parte del alumnado de estas Escuelas.

— Don Benigno, ¿capacidad de niños?

— De 250 a 300 cuando estemos a pleno rendimiento. Le hablo de la sección de niños, ya que aparte está la de niñas dirigida magistralmente por las Hijas de la Caridad.


—¿Cómo es su organización general?

— Dos secciones bien diferenciadas dividen hoy sus 170 alumnos. Los pequeños, forman la enseñanza elemental. Están divididos hoy en tres clases graduadas, permanecen en ella desde los 8 a los 14 años. El deseo es que adquieran bien, como base para sus futuras enseñanzas, todos los conocimientos de la elemental. Un horario bien estudiado les lleva a lo largo del día, alternando con recreos, al aprovechamiento del tiempo y a crear en ellos hábito de estudio y de orden. En los dos últimos años se abre para ellos el camino de la enseñanza profesional con la iniciación y el preaprendizaje. Rotando por todos los talleres se despierta en ellos su verdadera vocación. Mediante un estudio de sus cualidades tratamos de colocarle en lo que ha de ser su vida.

— Y al cumplir los 14 años y hasta los 18 que tenemos entendido permanecen los muchachos e n el Hogar, ¿qué hacen?

—A los 14 años pasan a los talleres. Se está tramitando el reconocimiento oficial de la Sección de formación profesional, con objeto de que al terminar su aprendizaje, dispongan los alumnos, no solamente de los conocimientos de su oficio, sino su título de oficial industrial. A ello ya van encaminados en la actualidad los estudios acomodados en todo a los planes oficiales del Ministerio.


—¿De cuántos talleres disponen?

— Disponemos en la actualidad de talleres de mecánica en las especialidades de ajuste-matricería, torno y fresa, carpintería-ebanistería, imprenta, sastrería y zapatería. Este último estamos a punto de mecanizarlo y poder así preparar a los muchachos para el trabajo en fábricas de calzado.

—¿Pasan todo su día en el taller estos muchachos?

—Ni mucho menos. Unas cuatro horas aproximadamente. Luego completan los conocimientos con la tecnología del oficio y con dibujo industrial. Por las tardes disponen de tres horas y media para clases y estudio. Así atienden a estudios de matemáticas, física, gramática, etc., etc.

—Aparte de taller y clases ¿tendrán otras actividades?

— La formación física tan necesaria para su desarrollo. Además de las clases propiamente dichas de gimnasia, practican toda clase de deportes en los recreos y así tienen todos dos horas largas donde se ejercitan en el fútbol, balón-volea, balón-mano y atletismo.


—¿ Toman parte en campeonatos locales?

—Y provinciales. El equipo de Santo Tomás es ya célebre. Hemos quedado este año subcampeones provinciales de fútbol juvenil. Nos clasificamos para la fase nacional y caímos con verdadera gloria. En los Juegos nacionales de Escolares nos clasificamos los terceros de la provincia, tanto en juveniles como en infantiles en atletismo. Somos Campeones provinciales de balón-volea. Teniendo en cuenta el escaso número de alumnos en comparación con los demás centros de la provincia, son marcas que demuestran su buena preparación.

—¿Otras actividades?

—Al margen de estudios y trabajos mantenemos la Banda de Música de sobra y conocida. Queremos llegar a los 60 de número. Ahora hemos formado la Banda de cornetas y tambores que tan grata sensación ha causado en su estreno en nuestra Semana Santa. Vamos a poner muy pronto en marcha una Rondalla. Todo esto hace que la inmensa mayoría de los alumnos vivan la educación musical que forma y mucho lo espiritual en la persona.

—Tienen, además, en días alternos, clases de canto coral y polifónico, por cierto este último ejecutado con bastante gusto y perfección.


— Completan su formación intelectual las obras de teatro y las veladas lírico-musicales que prodigamos hasta donde da de sí el tiempo y siempre con motivo de fiestas. Se han llevado a la escena entre otras y por citar algunas, «El último mono», «El rey negro» y «Las grandes fortunas». Con los que nos se representan piezas corlas que les van educando y formando para el futuro.

—Con tantas cosas parece que el tiempo no les debe llegar.

— Pues parecería que no lo habría. Pero contra los hechos no valen los argumentos. Se ha hecho y se hace. Desde las siete y media que se levantan, hasta las diez y media que se acuestan los mayores, dentro de un horario estudiado, da para mucho. Y no le he hablado de otras actividades, como compañías piadosas, círculos misioneros, preparación de murales, actividades filatélico-misioneras, etc., que también encuentran su hueco en la semana.

—¿Frutos?

—Buenos, óptimos. Los alumnos progresan en todo sentido. Respiran buen ambiente y viven alegres. Tienen satisfechas con amplitud sus necesidades corporales. Comen muy bien, visten bien y. . . tienen hasta televisión.


  
— Todo esto ¿con qué sistema?

— Con el Salesiano. El único que practicamos porque es el nuestro y senos viene transmitiendo desde los tiempos de nuestro Fundador San Juan Bosco. El Trinomio de «Razón Religión y Amor», llevado a la práctica, aunque a veces cueste, es capaz de hacer florecer los más grandes milagros pedagógicos. La explicación de estos términos sería una conferencia y ya por sí solos son suficientes para explicar lo intrínseco de un Colegio Salesiano. Por otra parte, el trabajo sin regateos de los salesianos en talleres y en clases y la «asistencia» amorosa y constante a lo largo del día y de la noche, hacen que a1 tiempo que se impide cualquier brote de mal, se mejoren todos y se superen a sí mismos. Y no olvidemos, como es lógico, y no haría falta decirlo, la fuerza generadora de bien de la gracia de Dios, cuya vida en todos es nuestra preocupación constante.

— ¿Esperanzas en los alumnos para un mañana?

—Grandes y fundadas. Esperamos entregar a la Patria, para cooperar a su engrandecimiento, promociones constantes de jóvenes formados en cristiano y, por tanto, honrados, buenos y trabajadores. El gozo en el futuro será grande para quienes hicieron posible esta realidad.


—No nos ha hablado del edificio donde se asienta esta hermosa obra de que me ha hablado.

— El edificio es completamente nuevo. Está aún pendiente de inauguración oficial. Tiene algo más de 150 metros de fachada Lina visita detallada le daría idea perfecta de él En la planta primera están ubicadas las aulas separadas del resto de la casa. Están amuebladas con el material más moderno que maravilla a cuan tos le ven y se interesan por él. Tienen una luminosidad perfecta, de tal modo que hacen agradable el aprender. En la misma planta se encuentra el taller de imprenta y el taller de ebanistería; los alumnos ya se van soltando en la fabricación de muebles. El comedor es más que de Colegio, parece de «hotel». El campo de deportes donde se forjan los atletas y todos se fortalecen de cuerpo en las horas de recreo. En el semisótano, está instalado el taller de mecánica con sus mesas de ajuste y maquinaria auxiliar, tornos y fresas, así como soldadura. En la segunda planta están los dormitorios, con sus camas nuevas y su colchón flex; el teatro, con capacidad de cuatrocientas butacas, y los talleres de sastrería y zapatería, así como la academia de la Banda de música. Y en la tercera planta, más dormitorios, la Residencia de la Comunidad y la Capilla, sobria, digna y elegante. Todo hace vivir a los muchachos en un tono que eleva y ayuda grandemente a su transformación. No ha habido regateos en el montaje de estas Escuelas, que si bien es cierto aún necesitan muchas cosas, sin embargo hay que dar tiempo al tiempo y seguir trabajando para ello. Le he hablado en la descripción nada más que de la parte que ocupamos los Salesianos con los niños. Las niñas disponen de las mismas secciones que los niños en el otro ala del edificio.


-Quiero agradecer, una vez más, al Iltmo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial, todo el cariño que tiene puesto en la obra, y todas las facilidades que encontramos los Salesianos en la tarea de formar a estos muchachos en quienes un día se cebó la desgracia y que tan merecedores son preocupación de todos.

A los diputados provinciales, y en particular a nuestro D. Antonio Rojas, identificado plenamente con nosotros, nuestra gratitud y cariño. Y a todos los ciudarealeños que miren este Hogar - Escuela con el afecto que se merece.

Damos las gracias a D. Benigno y pedimos a Dios le conserve muchos años al frente de esta Institución, que convierte a los desvalidos en hombres útiles para la Patria. R. G. D.

Fuente: Boletín de Información Municipal N.º 9 mayo de 1963.