sábado, 4 de abril de 2020

LAS PUBLICACIONES OFICIALES DE LA SEMANA SANTA 2020



Traigo hoy al blog, las diferentes publicaciones oficiales de nuestra Semana Santa, editadas por la Asociación de Cofradías, muchas de las cuales desconocidas para la mayoría de los ciudadanos, ya que no ha dado tiempo a su reparto y difusión. La imagen que encabeza esta entrada, es la portada del programa de horarios e itinerarios de las cofradías de nuestra Semana Santa, que reproduce en su portada la imagen del Resucitado, que este año debería procesionar por primera vez por nuestras calles y plazas. Este programa consta de 48 páginas, con fichas de todas nuestras cofradías y hermandades, donde se recoge la información de los autores de las imágenes titulares, de los lugares de interés para ver la cofradía, el acompañamiento musical de los pasos y de los diferentes estrenos. Quien desee ver este programa, lo puede ver gracias a la página ciudad-real.es, y pinchando el siguiente enlace:   http://www.ciudad-real.es/semanasanta/semanasanta2020/programa_mano_2020.pdf


Otra de las publicaciones es el programa de “actos Cofrades y Cultos Públicos de Cuaresma y Semana Santa 2020”, donde se recoge la actividad de las diferentes cofradías y hermandades de nuestra ciudad, y de la propia Asociación de Cofradías. La portada, es una bella fotografía del Santísimo Cristo de la Caridad, al cumplirse el 75 aniversario de su hechura. Quien desee ver este programa, lo puede ver gracias a la página ciudad-real.es, y pinchando el siguiente enlace:  http://www.ciudad-real.es/semanasanta/semanasanta2020/programa_actos_2020.pdf


La guía oficial de nuestra Semana Santa “Ciudad Real 2020”, es una publicación de 120 páginas, con las tradicionales secciones de: saludas, entrevista al pregonero, memoria de actividades, las fichas de las hermandades y cofradías de la Semana Santa, cerrándose con la sección de se expresan los cofrades. La portada recoge el paso de misterio de la Cofradía del Encuentro, cuya imagen es la que reproduzco en esta entrada.


Por último el cartel oficial de nuestra Semana Santa, que corresponde a la Cofradía del Encuentro, describiéndolo así su autor:

Cartel Oficial Semana Santa Ciudad Real 2020.
Óleo sobre lienzo (50x70cm)

Se trata de una composición en la que se representan los rostros mirándose de las imágenes de Jesús y María que comparten la Pasión , es por eso por lo que la corona de estrellas de la Virgen tiene forma de corona de espinas.

Pertenecen al misterio de la hermandad de El Encuentro, obras de los imagineros Rausell y Llorens. Dichas tallas suponen una obra de arte que enriquecen la imaginería religiosa y Semana Santa de nuestra ciudad.

Pertenecen a la escuela levantina, la cual está llena de belleza, y es rica en decoración y movimiento, heredera de Salcillo. Por eso, se presta a la realización de un cartel colorido, que capte la atención del espectador.

La escena central y principal representada es el momento del encuentro de Jesús con su Madre en el Vía Crucis.

Al fondo, sobre un cielo dorado, se aprecia la Iglesia de San Pedro, a la que se encuentra vinculada la Hermandad de El Encuentro. Ciudad Real se transforma en la ciudad de Jerusalém para contemplar este acontecimiento.

En un primer plano unas flores unen ambas imágenes. En estas flores está representada la hermandad al llevar los tres colores seña de la misma: blanco, amarillo y morado; colores que lleva en su estación de penitencia. Para finalizar y comprender mejor la obra, voy a redactar un fragmento de "La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo" de acuerdo con las visiones de Ana Catalina Emmerick, en las que está inspirada la composición.

La beata Ana Catalina Emmerick fue una monja canonesa agustina mística y escritora que vivió entre los siglos XVIII y XIX. Fue bendecida con el don de acceder a un conocimiento directo de la vida de Jesús a través de las visiones.

El extracto al que hago referencia del libro "La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo" pertenece a la parte XII Origen del Vía Crucis y dice así:

"Cuando Jesús fue conducido a Herodes, Juan acompañó a la Virgen y a Magdalena por todo el camino que había seguido Jesús. Así volvieron a casa de Caifás, a casa de Anás, a Ofel, a Getsemaní, al jardín de los Olivos, y en todos los sitios, donde el Señor se había caído o había sufrido, se paraban en silencio, lloraban y sufrían con Él. La Virgen se prosternó más de una vez, y besó la tierra en los sitios en donde Jesús se había caído. Este fue el principio del Via Crucis y de los honores rendidos a la Pasión de Jesús, aun antes de que se cumpliera. La meditación de la Iglesia sobre los dolores de su Redentor comenzó en la flor más santa de la humanidad, en la Madre virginal del Hijo del hombre. La Virgen pura y sin mancha consagró para la Iglesia el Vía Crucis, para recoger en todos los sitios, como piedras preciosas, los inagotables méritos de Jesucristo; para recogerlos como flores sobre el camino y ofrecerlos a su Padre celestial por todos los que tienen fe.


viernes, 3 de abril de 2020

EN EL VIERNES DE DOLORES: LA DESAPARECIDA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES “AVE MARÍA”



Pasan los penitentes tocados con fúnebres capuchones; los cirios encendidos parpadean agonizantes en la obscuridad; salmodian los sacerdotes sus rezos patriarcales y se escuchan las pisadas isócronas de los armados en el silencio de la noche callada como el velar de un moribundo.

Caminan los porteadores de los “pasos” lentos, pausados, y al armónico ruido de su marcha se inclina a uno u otro lado el “paso” que cargan sobre sus fatigados hombros. Encima, la Dolorosa bella, pálida, lirial, dirige su vista en un gesto de mortal angustia sobre los hombres, en busca de un resto de conmiseración para su hijo que agoniza en la Cruz, coronado de espinas…

Y en la paz silente de la noche serena y augusta, hiende la atmósfera el canto vibrante y emotivo de una saeta que va a morir dulcemente desflorada a los pies de la Virgen, que pliega su boca en una misteriosa y dulce sonrisa de consuelo.

LACCASSAIGNE.

Revista “Vida Manchega” Núm. 249, Ciudad Real 10 de abril de 1920

jueves, 2 de abril de 2020

EL CRISTO DE LA ORACIÓN EN EL HUERTO RECIBIRA CULTO PERMANENTE EN LA ANTIGUA IGLESIA DE LAS MADRES DOMINICAS



El Cristo de la Hermandad de la Oración en el Huerto, junto a las demás imágenes que formaban el misterio,  siempre recibió culto en la Parroquia de San Pedro desde el siglo XVI hasta el año 1965, que a propuesta del entonces vicepresidente de la hermandad, Miguel Cano Serrano, el misterio es sacado de la parroquia y depositado en las dependencias de la Cámara Agraria Provincial, que existían en la calle Zurbarán, junto al Colegio de Pio XII, para ahorrarse el dinero que se pagaba a la parroquia. 


Tras restaurarse la Parroquia de San Pedro, la hermandad ha intentado varias veces poner solo la imagen del Cristo al culto en el templo parroquial, recibiendo siempre la negativa para ello de los párrocos de San Pedro. Por este motivo la imagen del Cristo se volvió a poner al culto en la capilla del I. E. S. Maestro Juan de Ávila, en el año 2002, de ahí paso a la ermita de Alarcos, y a partir del pasado 13 de marzo, la imagen del Señor recibe culto, ya de manera permanente, en la iglesia de las antiguas Madres Dominicas, actual San Martín de Porres. La imagen ha sido colocada en el altar mayor, un acierto de la actual Junta Directiva de la hermandad, que harán más cercano el culto de la imagen de su Titular a los hermanos de esta hermandad del Viernes Santo, y a los fieles en general.


miércoles, 1 de abril de 2020

ORIGENES DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL: LA ANTIGUA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRUCIFIJO DE SAN PEDRO



El pasado 28 de febrero, presentaba el Licenciado en Historia y en Historia del Arte, Francisco José Turrillo Moraga, actual Presidente de la Asociación de Cofradías de Semana Santa, el libro editado por Serendipia “Orígenes de la Semana Santa de Ciudad Real. La Antigua Cofradía del Santísimo Crucifijo de San Pedro”. Un libro para leer en estos días de Cuaresma y Semana Santa, mientras que dure nuestro confinamiento por culpa de Covid-19.

La antigüedad de la Semana Santa de Ciudad Real, del mismo modo que las de otras ciudades castellanas, data de mediados del siglo XVI y al igual que otros aspectos patrimoniales de la ciudad, el patrimonio documental de las cofradías de penitencia ha sido poco cuidado y, en su mayoría, se encuentra desaparecido, por lo que el estudio científico de estas asociaciones es harto difícil.

A lo largo de este trabajo de divulgación nos aproximamos al origen de la Semana Santa de Ciudad Real capital, a través de una de las cofradías primitivas, la del Santo Crucifijo de San Pedro, pues es la única de la ciudad que posee su documentación localizada. Lo más destacable y lo que más luz nos ha aportado han sido dos libros de asientos de la cofradía, dos documentos únicos que sirven para conocer no sólo su historia, sino otros aspectos de la vida cotidiana. Que sepamos sólo esta cofradía de Ciudad Real tiene documentación de este tipo, de ahí que su estudio ha supuesto una serie de aportaciones novedosas y exclusivas.


El primer libro lo hemos podido estudiar gracias a su fortuito hallazgo en la Sección de Clero del Archivo Histórico Nacional y abarca desde la fundación de la corporación, el tres de marzo de 1599, hasta el tres de mayo de 1652, mientras que el segundo, que custodia la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, contiene todo el siglo XVIII. Resultan extremadamente interesantes y útiles porque nos ofrecen de primera mano indicaciones muy variadas relativas a la vida cotidiana de la hermandad: ordenanzas, acuerdos de los cabildos, inventarios, asientos de cuentas, visitas del Vicario Visitador del Campo de Calatrava, asientos de hermanos, etc.

Así mismo, hemos manejado otra variada documentación de otras cofradías, algunas ya extintas, legajos notariales de los Archivos Históricos Nacional y Provincial…, que nos han completado el retarato que nos acerca fielmente a la vida de nuestros cofrades antepasados de los siglos XVII y XVIII.

martes, 31 de marzo de 2020

VOCINGLERO QUINCENAL


La Procesión de Jesús Caído que sale de San Pedro en la mañana del Viernes, a su paso por la plaza de D. Agustín Salido

Ciudad Real, este pueblo nuestro tan apático y tan sin bríos, tiene, como una excepción en su temperamento, un gran entusiasmo por su Semana Santa. Aquí, donde se marchitan sin fruto, por la influencia contraria del ambiente, toda iniciativa elevada y todo intento de resurgimiento, ha podido tener realidad, sin embargo el deseo de unos hombres de voluntad que quisieron hacer una fiesta de arte de esta clásica Semana de Pasión.

Tenemos, hoy unas cofradías brillantes y bien organizadas, que son objeto de elogios por cuantos forasteros acuden a nuestra capital a presenciar las fiestas religiosas de la Pasión.

En estos días, la vida ciudadana se ha intensificado gracias al atractivo de nuestras procesiones. Las viejas calles dormidas mansamente, han visto turbada su mística tranquilidad manchega por el reír de las bellas mujeres, por el deambular constante del pueblo que se divierte.

Hubo un bando de la alcaldía rogando a los vecinos, enjalbegarlas calles del tránsito. Y los buenos vecinos, pusieron una mano de cal blanca y alegre, sobre la antigua amarillenta de las paredes. Bajo el sol primaveral las fachadas encalados reverberan. Sentimos ante ellas una alegría sana, de alma primitiva y llana, sin recovecos, ni torceduras.

Leyendo este bando de la alcaldía, creemos encontrarnos en un pueblecito pequeño y humilde, perdido en la inmensidad del llano castellano. Simpatizamos con este espíritu, un poco rústico, de la disposición municipal que pide una sencilla colaboración a los vecinos.

Se adecentó así el aspecto de la ciudad, para ser dignos — la limpieza es una manera de dignidad — de los huéspedes que habían de llegarnos.

Las guapas mujeres manchegas — estas muchachitas nuestras, eternamente encerradas en la lobreguez de las viejas casonas – gustan de estos días románticos de la pasión sagrada, que tienen un aspecto de rudeza bíblica, y un aroma voluptuoso y sensual en la claridad de las noches luneras, perfumadas por las primeras flores abrileñas. Tienen para ellas un gran encanto estos días, en que las blondas almágrenos difuman sus siluetas entre las espumas rizadas de las albas mandilas o enmarcan los rostros morenos, de ojos abismales, entre la severidad castiza de la mantilla negra.

Por eso vienen a Ciudad Real, desde todos los pueblos de la provincia las lindas paisanas, las bebas mujercitas manchegas, encerradas siempre entre la tristeza de la viejas casonas castellanas.

El Viernes Santo, al mediodía, la gente “bien”, presencia desde la terraza del Casino, entre sorbo y sorbo de cerveza, el paso de las procesiones

Y en la mañana del Jueves Santo, en la severidad triste de los templos colgados de paños, estas muchachas gentiles, ponen una nota clara de alegría con sus mantillas blancas almagreñas y sus rojos claveles sobre el pecho.

La muerte del Rabí Galileo, ha hecho del Viernes Santo el más triste de todos estos días. No conocemos nada tan triste como el crujido ronco de la vieja carraca, que deja caer la aspereza de sus sonidos, desde lo alto del campanil de la torre.

Como respondiendo a esta severidad del día, las mujeres castellanas abandonan la alegría de la mantilla blanca y quitan a sus bustos el bello realce de los claveles. Entre las sombras de la mantilla negra, en el crepúsculo infinitamente melancólico de la tarde del Viernes Santo, los ojos de las mujeres morenas son más negros y más seductores. Y es, que no hay en todos estos días un momento más bello, que este del vespero rojo; rojo por el sol que muere entre una esplendidez de tonos purpúreos, rojo en la cara de las mujeres y en los cuerpos desnudos y sangrantes de los cristos al resplandor de las bengalas.

Tenemos en Ciudad Real un Cristo viejo divinamente hermoso: el Cristo de la Piedad.

Cuando al morir la tarde del viernes, marcha por la amplitud de la calle de Toledo entre el resplandor oscilante de los hachones que llevan los cofrades vestidos con la túnica negra y elegante, sentimos una rara emoción infantil, diríamos anonadamiento y pequeñez; como un encogimiento espiritual.

El sábado de gloría, oímos desde la cama el alegre repicar de todos los campanarios. Es el aleluya con que saluda la resurrección del Hijo del Hombre.

Parece que el espíritu sobrecogido todavía por el recuerdo de la tragedia sacra, nos pide esparcimiento.

El municipio, de acuerdo con el comercio—que sería, el más beneficiado con ello—debería organizar un par de días de festejos lucidos en estos días pascuales.

Después de la brillantez de las solemnidades religiosas resulta mezquino y ridículo obsequiar al forastero con una función de pólvora ramplona y una becerrada. Veremos si otro año se pone remedio a esta deficiencia.

SIMÓN ABRIL.

Revista “Vida Manchega” Núm. 249, Ciudad Real 10 de abril de 1920

El Descendimiento “Paso” existente en la Parroquia de Santa María de la Merced, que estrenó una artística carroza, en la procesión del Santo Entierro

lunes, 30 de marzo de 2020

IMÁGENES DE LA SEMANA SANTA DE HACE UN SIGLO



La revista “Vida Manchega” en su número 249, del 10 de abril de 1920, publica varias imágenes de la celebración de la Semana Santa de Ciudad Real hace un siglo, algunas de cuyas imágenes publico hoy.

La imagen que encabeza esta entrada, nos muestra a la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas en pasacalles dirección a la Parroquia de San Pedro, la mañana del Viernes Santo. Los pasacalles fueron típicos en casi todas las cofradías de nuestra ciudad, tanto en las cofradías de penitencia como de gloria, y consistían en juntarse en casa del Hermano Mayor, o un lugar establecido, todas las personas que formaban parte en las diferentes procesiones, y dirigirse desde allí al lugar de la salida procesional. Tanto en casa del Hermano Mayor, como en los lugares de concentración de cofrades, se solía servir limonada y dulces típicos, para todos los asistentes.

La fotografía nos muestra una Plaza del Pilar, arquitectónicamente hablando, que nada tiene que ver con la actual. En ella podemos ver la antigua fachada de la iglesia y colegio jesuítico, hoy salesiano, y las desaparecidas casas palacio de dos y tres alturas del siglo XIX y principio del XX, como la de los Messia de la Cerda.

El collage de imágenes que también público, con diferentes imágenes de la celebración de la Semana Santa de 1920 tiene el siguiente texto: “La Semana Santa en Ciudad Real. En esta plana insertamos varios aspectos gráficos de las procesiones pasionarias, que dicen más de cuanto nosotros pudiéramos decir con la pluma. La belleza de nuestras paisanas, el lujo de las hermandades, el valor artístico de los “pasos”, la suntuosidad, en fin, de las más bella de las fiestas que celebra nuestro pueblo, patentes están en las presentes gráficas. La bella señorita Luisa Saráchaga (x) que cantó sentidísimas “saetas” al paso de las imágenes por la plaza de Don Agustín Salido”. 


domingo, 29 de marzo de 2020

CARTELERÍA DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL 2020


Cartel Oficial de la Semana Santa editado por la Asociación de Cofradías

Hermandad de las Palmas

Hermandad de la Coronación de Espinas

Hermandad del Prendimiento

Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Medinaceli)

Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza

Cofradía de la Flagelación

Hermandad del Ecce-Homo (Pilatos)

Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad

Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Santiago

 
Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno

Hermandad de la Oración en el Huerto

Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído

Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas

Hermandad Santísimo Cristo de la Piedad

Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias

Hermandad Nuestra Señora de los Dolores “Ave María”

Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad

 
Tertulia Cofrade Codal de Plata

Sociedad Gastronómica “Las Penas”