martes, 23 de julio de 2019

COMERCIOS Y TIENDAS DE CIUDAD REAL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX: AVENIDA DEL REY SANTO (II)



El "Cine Savoy", que varios años después suplió la necesidad de locales al aire libre en el largo y cálido verano de nuestra ciudad, donde no existían tantas terrazas como en el presente, ni se había inventado la televisión. El "Savoy", explotado por la empresa García, ofreció también al público muy buenas temporadas, aunque en alguna ocasión por razones de los obligados "lotes" de las casas distribuidoras, se viera obligada a proyectar algún que otro "tostón", como era corriente llamar a las películas flojas. Subsistió el "Savoy" hasta que llegó la apertura de la nueva avenida y entonces hubo de trasladarse a un solar de la calle de Ruiz Morote, contiguo al domicilio de la familia Lorente.

En la parte izquierda de la calle y en su final, haciendo esquina con Tinte, había por aquel entonces algunas dependencias de la residencia de los Padres Jesuitas, incluido un pequeño campo de deportes.


Y ahora vamos a referirnos brevemente a los primeros establecimientos que se abrieron en la avenida, una vez fue llenándose de edificaciones modernas, unas más acertadas que otras. En los números 2 y 4, construidos para viviendas de los funcionarios del extinguido Instituto Nacional de Previsión, instaló sus primeras oficinas la Caja de Ahorros de Cuenca, hoy ampliada a Cuenca y Ciudad Real, así como un moderno local dedicado a joyería, propiedad del señor Carrera, la droguería y perfumería "Avenida", de Vicente Díaz de Elvira, y la pasteria "Lucar". Seguía después Alimentación Muñoz, un surtido establecimiento del ramo, y la Casa Trujillo, con artículos de saneamiento y la distribución de butano. Continuando hacia la Plaza de la Provincia, en cuyo centro se halla una artística fuente con esculturas de Donaire y que luciría más si la plaza fuera mayor, como debía haber sido, encontramos "Castillos Hotel", que fuera construido en los años 60 con asentimiento general por los hermanos García del Castillo -de ahí su nombre- atendiendo a una necesidad hondamente sentida de nuestra capital, que en esas fechas carecía de un mínimo de plazas hoteleras de cierta categoría. Fue su director bastante tiempo el popular Eduardo Pérez, conocedor como pocos de los secretos del negocio de hostelería. Seguía el garaje del mismo nombre, dedicado a los clientes del hotel y a particulares, y por último, ya en la plaza de la provincia, hubo varios negocios, entre ellos el de la sociedad Asepeyo.


En la acera de los impares, en el número 3, haciendo esquina con la calle de Ramírez de Arellano, se estableció la cafetería-cervecería "Trini", una de las más concurridas de la ciudad, propiedad de Ramón Ramírez, y que al ser traspasada cambió de nombre por el de "Casablanca", muy acreditaba por su buen marisco. "Trini Avenida", que tal era su nombre, era el continuador del bar "Trini", de la calle de Carlos Vázquez, 3; establecido por el padre, Trinidad Ramírez, que fuera uno de los camareros del primitivo Bar León. A continuación se instaló "Electrovic", especializado en el ramo de la electricidad, la peluquería de caballeros de Juan José Carretero Hidalgo, y la cafetería "Las Nieves", con servicio de restaurante, propiedad de Juan José Lozano. Y tras un pequeño pasaje, en el que instaló un estanco, el "Cine Castillo", una de las dos salas con que actualmente cuenta Ciudad Real, construido igualmente por la empresa Hermanos García del Castillo, amplio y bien acondicionado. Antes de llegar a la esquina estuvo cierto tiempo abierto un establecimiento dedicado a artículos de caza, pesca y deportes, llamado "Lince", posteriormente sustituido por otros negocios.


Se llega así a la Plaza de la Provincia, en la que se hallan edificios dedicados a funcionarios de Hacienda, Colegios de Médicos y de Veterinarios, Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos y un edificio particular realizada por don Luis Ortega, que da prestancia a la plaza, que fue inaugurada en 1963, siendo alcalde el señor Rodríguez Velasco, con proyecto del entonces arquitecto municipal don Fernando Luis Bendito Serrano y como contratista don Bonifacio Villaverde. El grupo central de la fuente, obra de nuestro paisano y académico García Donaire, representa una mujer alegoría de la Mancha y varios motivos de nuestra tierra.

Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986


lunes, 22 de julio de 2019

COMERCIOS Y TIENDAS DE CIUDAD REAL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX: AVENIDA DEL REY SANTO (I)



La pomposamente llamada Avenida del Rey Santo es la última calle que se abriera en Ciudad Real antes de iniciarse la gran mejora urbana del Torreón del Alcázar, gestionada por sucesivas Corporaciones Municipales hasta conseguir que el Ministerio de la Vivienda atendiera las peticiones formuladas desde Ciudad Real, defendidas por ilustres manchegos, de ver hecho realidad este polígono urbano de ensanche, pero dentro del recinto de la ronda de circunvalación de la capital. No hemos olvidado un viaje corporativo a Madrid, en los años 60, cuando se venía defendiendo la urgencia de esta moderna realización que nos pondría a nivel de otras ciudades españolas.

Lástima que en el mismo centro de Ciudad Real no se aprovechase debidamente la posibilidad de crear una avenida, que permitiera las dos circulaciones e incluso un pequeño seto entre ellas como en otras poblaciones españolas, máxime cuando se disponía de suficiente espacio para ello.


Nulo prácticamente era el interés comercial de la hoy nueva avenida en su antigua configuración. Quienes remonten la cincuentena recordarán como se hallaban distribuidas las construcciones y solares de esta zona. En su primera parte de siempre fue conocido comúnmente como callejón del Gas, por haber estado ahí instalada una fábrica de dicho combustible desde 1886, por feliz iniciativa de un hombre de empresa: don Dámaso Barrenengoa, que aunque vasco de nacimiento vivió en Ciudad Real desde que contaba 30 años y aquí murió, reposando sus restos en nuestro cementerio. La fábrica del gas fue dirigida buen número de años por el señor Hernández y posteriormente por don Marcial Sánchez de Molina y Portocarrero, que también tenía en el mismo local un almacén de carbones, su despacho de corredor de Comercio y la vivienda familiar.

En una puerta anterior, casi a continuación de la casa del médico Messia de la Cerca, donde después se construyó el edificio del Instituto Nacional de Previsión, estuvo una taberna llamada de Camacho, por ser este el apellido de su propietario, y seguidamente se hallaba un establecimiento de alquiler de bicicletas del que eran propietarios Paz Medina y Feliciano Rodríguez. Después estuvo la fábrica de gaseosas de Jesús Sánchez, muy conocido por "Pataleche" y en este mismo local pero bastante posterior, se hallaba la tabernabar de "El tío Pepe" muy concurrida por jóvenes y mayores, por estar acreditada en excelentes aperitivos. Esta taberna subsistió hasta la demolición del inmueble donde se hallaba instalada, para procederse a la apertura de la actual avenida del Rey Santo. Lo anteriormente reseñado se refiere al lateral derecho de la calle y al ángulo que formaban las dos fincas que hemos citado.


En el verdadero centro del callejón del Gas se hallaba un gran huerto-solar llamado de Arévalo, donde existía un almacén de abonos, creemos recordar que de la Sociedad Peñarroya; unos graneros, cuyos locales cambiaban de fisonomía y utilización durante los carnavales, celebrándose en ellos animados bailes, con un nombre muy característico y que, como puede suponerse, diferían bastante de las actuales salas de fiestas y clubs de juventud. Más reciente, los almacenes de don Andrés Caballo Calderón, dedicados a vinos y licores, posteriormente trasladados a la calle de Carlos Vázquez.

Por último, recordar como en aquel amplio huerto-solar estuvo algunos años el "Ideal Cinema", un local de verano que fundó don Ángel Piqueras Abad, Angelito Piqueras para sus amigos, en la que se pudo ver la primera película del por entonces incipiente cine sonoro que se proyectó en Ciudad Real. El solar era propiedad de doña Florisa Salto, dama muy conocida y estimada en la capital. Angelito Piqueras, atrevido aprendiz por entonces de empresario cinematográfico, fue como decimos el primero que introdujo el sistema sonoro, ante la lógica expectación de los ciudarrealeños y aún de pueblos próximos, pues el acontecimiento lo merecía. En aquellos años existían dos locales dedicados a cine en la capital, el Teatro Cervantes y el Salón Olimpia, ambos ya desaparecidos, pero en ellos se proyectaban solamente películas "mudas", cuya exhibición se ambientaba con sendas orquestas. El "Ideal Cinema" se inauguró en el verano de 1932, con un aparato de disco, con la película "Bajo los techos de París", con una música pegadiza, que fue luego cantada mucho tiempo por jóvenes, sobre todo el vals que dió nombre al film, que dirigido por René Clair, tuvo un éxito extraordinario en Madrid y provincias. La misma noche de la inauguración surgió un inconveniente, cuando el público llenaba por completo las butacas y la general, uno de los altavoces de la pantalla no funcionaba bien, lo que honradamente obligaba a la empresa a suspender la esperada sesión y devolver el importe de las localidades, como así se hallaba dispuesta a hacerlo, en vista de que no se lograba reparar la avería. Pero era tal el interés y el deseo del público de presenciar el espectáculo, del que se había hecho mucha propaganda, que la proyección se inició con el asentimiento general, se perdonaron los fallos y al final salió bastante satisfecho. Ese mismo verano se proyectaron en el "Ideal Cinema" películas de verdadero éxito por aquellas fechas, tales como "El desfile del amor", de Maurice Chevalier y Jeannette Mc Donald, "Drácula", "El rey vagabundo", con Emil Jannigs, "Mamá" de Catalina Bárcena, "Cheri Bibi", con el veterano Ernesto Vilches, maestro de la caracterización, y una de Imperio Argentina, cuyo título era "Su noche de bodas". Otro verano -1934- la empresa trajo a una magnífica compañía de zarzuela coincidiendo con la feria de agosto, al frente de la cual estaban como figuras femeninas Felisa Herrero y Selica Pérez Carpio. Entonces no se utilizaban micrófonos en los escenarios ni altavoces en las salas, y sin embargo "Doña Francisquita", una de las obras representadas y que constituyó un exitazo, se podía escuchar en el Pilar en la función nocturna.

Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986


domingo, 21 de julio de 2019

CINE SAVOY EN CALLEJÓN DEL TINTE



Llegada la época estival, se inauguraban en nuestra ciudad varios cines de verano, uno de ellos era el “Cinema Savoy”, montado por la empresa de “Tomás García”, se accedía al mismo por el número 2 del Callejón del Tinte (solares donde hoy se ubica la Avenida del Rey Santo). Su apertura fue en el verano del año 1946, proyectándose la película “la ciudad de los muchachos”, el 14 de julio del citado año.

Cuando se comenzó a construir la Avenida del Rey Santo, el cine “Savoy” fue trasladado a la calle Ruiz Morote nº 9, funcionando hasta el año 1975.


sábado, 20 de julio de 2019

DE CALLEJÓN DEL TINTE A CALLE RAMÍREZ DE ARELLANO


Fachada del colegio Jesuita en 1950, que daba a la calle Ramírez de Arellano

La actual calle Ramírez de Arellano, es una pequeña calle céntrica y peatonal, que une la calle del Tinte con la Avenida del Rey Santo. Su antiguo nombre fue el de Callejón del Tinte, nombre con el que se conocía esta calle, y que se iniciaba en la Plaza del Pilar y terminaba en la calle del Tinte. Hay que tener en cuenta, que hasta los años cincuenta del pasado siglo, no existía la Avenida del Rey Santo, por lo que la fisonomía del actual callejero en aquella zona, nada tiene que ver con el que vivieron durante siglos nuestros antepasados.

El Callejón del Tinte, también fue conocido popularmente como Callejón del Gas, al encontrarse en el mismo la fábrica de Gas, de la cual hable ayer. En tiempos de la II Republica, se le cambio el nombre por el de “Ramírez de Arellano”, en memoria de Rafael Ramírez de Arellano y Díaz Morales, nacido en Córdoba el 3 de noviembre de 1954, y que falleció en Toledo el 21 de diciembre de 1921. Fue uno de los historiadores pioneros de nuestra provincia y fundador de la Real Academia de Bellas Artes de Toledo. Sus investigaciones abrieron paso a las siguientes generaciones de estudios del Arte y la Historia ciudarrealeña, y contribuyeron a sensibilizar a la sociedad sobre la riqueza patrimonial de la provincia.

En el año 2012 esta calle se dedicó a la orden religiosa de los Salesianos, al conmemorarse el cincuenta aniversario de la llegada de estos religiosos a nuestra ciudad, y al ocupar el colegio “Hermano Garate” que rige esta comunidad religiosa, parte de esta calle.

La calle Ramírez de Arellano en los años setenta del pasado siglo

viernes, 19 de julio de 2019

LA ANTIGUA FÁBRICA DE GAS DEL CALLEJÓN DEL TINTE


La fábrica de gas en lo que actualmente es la Avenida del Rey Santo

Hasta los años cincuenta del pasado siglo XX, no existía la calle de la Avenida del Rey Santo, esta estaba ocupada por la “Fabrica de gas”, las “Bodegas Arévalo” y varios huertos. El inicio de la actual Avenida del Rey Santo, se llamó siempre callejón del Tinte, callejón que se iniciaba en la misma Plaza del Pilar, seguía por la actual calle  Ramírez de Arellano, hasta llegar a la calle del Tinte, nombre que recibía el callejón.  

Como he dicho, uno de los negocios que ocupaba parte de lo que hoy es la Avenida del Rey Santo, era la “Fabrica de Gas”, a la que la revista “Vida Manchega”, le dedicó un reportaje el domingo 10 de octubre de 1915, que a continuación reproduzco. Las imágenes de esta entrada, también son del mencionado reportaje.


LA MANCHA INDUSTRIAL

Nos presentamos hoy a nuestros lectores bajo la impresión optimista que produce ver de cerca el capital y el trabajo unidos en halagadora prosperidad. Nosotros somos humildes, pero con elevadas miras, nos place el resurgimiento y la creación de industrias en Ciudad-Real. Tenemos buenos obreros, pero ocultos en la modestia o ignorados, somos a veces exportadores de nuestras ricas producciones del campo o de la mina, dejándonoslas llevar a centros trasformadores, para ser después tributarios de ellos. Pero no, capitales también existen, que generosamente se van poniendo en manos de la actividad.

En general se conoce esta región solo como esencialmente agrícola, pero nosotros daremos a conocer que es algo más que laboriosa en las rudas faenas del campo, pues están surgiendo hombres nuevos y capitales espléndidos alentados de engrandecimiento industrial de la capital de la Mancha.

Nuestra visita la hemos hecho hoy a la antigua Fábrica del Gas, de la cual son las fotografías de la presente plana, que representan algunos departamentos.
En este establecimiento fabril se están haciendo grandes reformas, al objeto de que vuelva a tener la importancia que en otras épocas, pues este preciado oxígeno se produce en Ciudad-Real hace ya muchos años.


Al efecto,—nos dicen,-—tratamos de que por su baratura, el Gas, puedan consumirlo todas las clases sociales no sólo en alumbrado, sino también en cocinas y calefacción.

Nos ha sorprendido grandemente que por medio de un pequeño resorte se pueda apagar y encender, sin ser necesario cerillas ni mecheros, pues equivale tal aparatito a una llave como de la eléctrica, que puede estar retirado cuando sea preciso, ventaja que seguramente es desconocida, pues es de muy reciente invención.

Además, muy en breve abrirá sus puertas al público, para vender toda clase de carbones y convertirá en valiosos productos los derivados de la hulla, como alquitrán, brea, aguas amoniacales, etc., etc., que no ha venido aprovechando.

En la actualidad, el Gas es la única fuerza motriz permanente para motores, alumbrado y calefacción, que con la ampliación del negocio que se proponen llevar a efecto los propietarios, darán más vida industrial y mercantil a esta capital, que está considerada solo como esencialmente agrícola.

Nosotros deseamos gran acierto a los señores propietarios y creemos que el público ha de corresponder a los esfuerzos que de capital e inteligencia están haciendo.

MERCURIO.


jueves, 18 de julio de 2019

CALLE GUTIÉRREZ ORTEGA



En el último Pleno del Ayuntamiento de la capital, último del año 72 por cierto, se acordó que la calle que unirá las dos Avenidas, la de los Mártires con la del Rey Santo, lleve el nombre de José María Gutiérrez Ortega. La petición la ha hecho el presidente del Consejo del Instituto Nacional de Previsión y el Ayuntamiento de la capital la ha atendido, en mérito a las circunstancias que concurrían en Gutiérrez Ortega, aparte de su hoja destacada de servicios a la ciudad y la comunidad ciudarrealeñas.

Gutiérrez Ortega, compañero entrañable, fundador y primer director de “LANZA” ya por este hecho, por el de crear un periódico manchego, que este año de 1973 va a cumplir treinta de existencia, era merecedor, no sólo del título de hijo adoptivo que se le concediera, sirio de que una calle llevase su nombre. Pero es que la calle que se le va a dedicar tiene especial significado, puesto que, además de propulsor de su apertura, en sus aledaños vivió muchos años, constituyó su hogar y su familia, y tuvo supuesto de trabajo en el Instituto Nacional de Previsión. Por otro lado, su propia vivienda particular, ahora de su viuda e hijos, está en el bloque de casas de funcionarios una de cuyas fachadas da precisamente a la calle que llevará su nombre.

Nos parece un acertado y justo homenaje y, por otra parte, el medio más popular de que su nombre perdure. Muchas personas del pasado perviven en nuestra memoria porque tienen una calle y, entonces, el pueblo se interesa por lo que hicieron en favor y en servicio a los demás.

Para los que trabajamos en el periódico, y sobre todo para los que convivimos con él las horas inciertas de los primeros pasos de "LANZA", es una satisfacción el reciente acuerdo municipal.

Es una  calle corta, pero céntrica, en el corazón de la ciudad, que va a ser paso de gran parte del tráfico de norte a sur de la población. La calle de Gutiérrez Ortega será abierta e inaugurada este año de 1973. En los treinta años transcurridos desde la salida del primer número de nuestro periódico, hay que ver el incontable número de acontecimientos ciudadanos que han ocurrido y el progreso de la capital hasta contar con los modernos edificios que forman el entorno de la nueva vial.

El ambulatorio de la Seguridad Social en Valdepeñas también llevará el nombre de Gutiérrez Ortega, como adelantado en la provincia de estas instituciones sanitarias. El reconocimiento de los méritos destacados de una persona, nos parece un acto de justicia. Gutiérrez Ortega, como adelantado en la provincia de estas instituciones sanitarias. El reconocimiento de los meritos destacados de una persona, nos parece un acto de justicia. Gutiérrez Ortega los contrajo en beneficio de todos. Nuestra gratitud a la corporación municipal que, con sensibilidad, ha tenido a bien estimar la petición que se le ha hecho.

Diario “Lanza”, "Hora Cero", Carlos María San Martín, 4 de enero de 1973, página 16.


miércoles, 17 de julio de 2019

EN EL AÑO 1974 FUE ABIERTO AL TRAFICO EL PASAJE GUTIÉRREZ ORTEGA


Inmuebles de la calle Alarcos que fueron expropiados y demolidos para hacer el pasaje

A propuesta del Presidente de la Comisión de Urbanismo de nuestro Ayuntamiento, en el año 1968, con el fin de mejorar el tráfico en el centro de la ciudad, se propone abrir una nueva calle  que uniera la entonces Avenida de los Mártires, actual calle Alarcos, con la Avenida del Rey Santo.

Aspecto que ofrecía el solar, que luego sería Pasaje Gutiérrez Ortega en 1971, tras la demolición de los inmuebles de la calle Alarcos y la desaparición del jardín del I.N.P.

Para poder realizar esta nueva calle, era preciso expropiar los inmuebles número 5 y 7 de la calle Alarcos, más la cesión gratuita de los jardines del Instituto Nacional de Previsión, llegando un acuerdo el consistorio con el I.N.P. de cesión de terrenos, con el compromiso de no cobrar al instituto, contribuciones especiales por concepto de obras de urbanización de las calles o plaza que se proyectaban en ese sector.

Durante el año 1969, el ayuntamiento intenta llegar a un acuerdo con los propietarios de los inmuebles de la calle Alarcos, pero a no llegar a ningún acuerdo, el Ayuntamiento decidió en mayo del citado año, llevar a cabo los artículos 15 y 17 de la Ley de Expropiación forzosa.

Plano del nuevo pasaje comercial

Una vez realizada la expropiación en 1971, se saca a concurso las obras de urbanización y de construcción de la nueva calle, ganando el concurso la Sociedad Mercantil “Mesta S.A.”, quien realizaría la construcción de la nueva calle y edificio del pasaje, que ya tenía totalmente terminado en 1973, pero debido a un pleito que el Ayuntamiento mantuvo con la empresa “Eletrofil”, con motivo de las expropiaciones que se realizaron para abrir la nueva calle, esta no se pudo abrir al tráfico hasta agosto de 1974.

En plena construcción del pasaje en noviembre de 1972

A la nueva calle, el consistorio le puso el nombre en el pleno que celebró el viernes 29  de diciembre de 1972, de “Pasaje Gutiérrez Ortega”, por ser uno de los promotores del nuevo pasaje y participar en la donación de los terrenos del I.N.P., al ser Gutiérrez Ortega el Director del mismo en Ciudad Real.

 
Nota de la apertura del pasaje publicada en el diario Lanza, el 14 de agosto de 1974