jueves, 21 de junio de 2018

EL INSTITUTO DE SEGUNDA ENSEÑANZA EN LA CÁMARA DE JULIAN ALONSO


Gabinete de Historia Natural, vitrinas de zoología el 5 de enero de 1937

Julián Alonso Rodríguez, Cronista Oficial de Ciudad Real y gran conocedor de nuestra historia, llegó a ocupar entre los años 1938-1939 el cargo de Director del Instituto de Ciudad Real. Tuvo dos pasiones que le acompañaron en su vida: el amor a la fotografía y su dedicación a la enseñanza.

Gabinete de Historia Natural, vitrinas de zoología el 28 de marzo de 1939

La cámara de Julián Alonso se disparó en cientos de ocasiones, formando un valioso archivo. Algunas de estas fotos están agrupadas en álbumes, que se conservan en el archivo de la Diputación Provincial. El número VI contiene unas fotografías del estado del Instituto entre los años 1937 y 1939, es decir cómo se encontró Julián Alonso el Instituto y como lo dejo tras ocupar el cargo del Director del mismo.

Gabinete de Historia Natural, vitrinas de mineralogía el 5 de enero de 1937

Gabinete de Historia Natural, vitrinas de mineralogía el 28 de marzo de 1939

Gabinete de Agricultura, laboratorio el 5 de enero de 1937

Gabinete de Agricultura, laboratorio el 28 de marzo de 1939

Pared en la Cátedra de Agricultura el 5 de enero de 1937

Cátedra de Agricultura con la pared arreglada el 28 de marzo de 1939

Cátedra de Castellano el 5 de enero de 1937

Laboratorio de Química el 5 de enero de 1937

Material de Gimnasia el 5 de enero de 1937

Galería el 5 de enero de 1937

Clase el 5 de enero de 1937

Gabinete de Ciencias Naturales  el 28 de marzo de 1939

Estado de los urinarios el 5 de enero de 1937

Estado de los urinarios el 5 de enero de 1937

Estado de algunas ventanas el 5 de enero de 1937

Secretaria el 5 de enero de 1937

Estado del Instituto el 5 de enero de 1937

Estado del Instituto el 5 de enero de 1937

Patio interior el 5 de enero de 1937

Patio interior el 5 de enero de 1937

Escalera en el patio interior el 5 de enero de 1937

miércoles, 20 de junio de 2018

LA FACHADA DEL VIEJO INSTITUTO “STA. MARIA DE ALARCOS”



En nuestro diario LANZA del día 9 de diciembre de 1984, se publicó un artículo escrito por don Ángel Jara y su hijo, referente a un capítulo de la historia del viejo instituto de "Santa María de Alarcos".

Me gusto mucho, todo cuanto se escriba de este Instituto lo leo con gran alegría, pero veo que todavía hay buenas personas que se interesan por “mi viejo Instituto”: Digo mío, porque en este centro nací, me crié y estudié, y todo cuanto soy lo aprendí y conseguí viviendo bajo su techo.

Don Ángel y Angelito, sin ánimo de molestar les digo, que en los años 20 no era así la fachada del Instituto de Segunda Enseñanza como dicen en su artículo estaba peor arreglada por no decir cochambrosa.

En el curso académico de 1927 a 1928, siendo director del Instituto don Ramón Álvarez Martín, catedrático de Lengua Francesa y el secretario don Rodrigo Méndez Sánchez, catedrático de Agricultura consiguieron un buen pellizco del Ministerio (como entonces se decía), para realizar una obra de consideración en el mencionado Centro.

Arreglaron los tejados, dependencias interiores y hasta le tocó el turno a la “fachada”. La retocaron y la pintaron de color caña y de blanco los adornos de los huecos de las ventanas y balcón principal, el friso como era de piedra también le retocaron y limpiaron muy bien.

Según me contaba mi padre y que yo recuerdo, de esta obra se hizo cargo el maestro Burgos (abuelo materno de don Manuel Espadas Burgos, director del Instituto de Estudios Manchegos y etcétera etcétera). Cito al maestro Burgos porque en aquellos años fue uno de los maestros de obras de más prestigio de esta ciudad, siéndolo hasta su fallecimiento que me parece que fue por los años 41 al 43.

A mediados del año 1940 y comienzos del año 1941, siendo director del Instituto don José Balcázar y Sabariegos, se hicieron obras importantes en el mencionado centro, se arregló muy bien la fachada dándole aire más moderno, pues quería que todo estuviese bien arreglado para celebrar el día 31 de abril de este mismo año el primer Centenario de la Fundación del Instituto.

En la fotografía que aparece en el artículo y que es de mi Propiedad, se hizo a Primeros de marzo de 1941 y se puede apreciar en el dintel de la puerta un rótulo de madera que lo hizo el maestro carpintero Ángel Díaz en el que dice "Instituto Nacional de Enseñanza Media "Maestro "Juan de Ávila", nombre con el que se designó al Instituto por orden ministerial de 23 de marzo del mencionado año, siendo entonces ministro de Educación Nacional don José Ibáñez Martín.

En la parte superior dé la fachada y a la derecha justamente donde estaba situada el aula de Lengua y Literatura, Cátedra que desempeñaba don José, se ve la efigie de la destruida imagen de Nuestra Señora del Prado en azulejos trianeros que don José en persona encargó en Sevilla en la fábrica de"' cerámica de Ramos Rejano. También se trajo  dos farolillos que según el compro en la calle de las Sierpes que luego lucieron durante muchos años y a su costa.

Imagen de la Virgen del Prado en azulejos trianeros en la fachada del instituto

En la parte, baja deja efigie, hay una lapida en la que dice:

Conmemorando el primer centenario de la fundación de este Instituto, su director don José Ba1cázar y Sabariegos rinde este homenaje a la Santísima Virgen del Prado, Patrona de Ciudad Real: "Monstra te esse matrem; sumat per te preces qui pro nobis natus tulit esse mus".

Siendo director del Instituto don Manuel Romero Miguélez, catedrático de Dibujo, se realizaron obras de consideración en este Centro. Recuerdo que una mañana del mes de enero del año 1974, pasé por la calle de Caballeros, al mirar hacia el Instituto sentí una alegría muy grande al ver que era cierto que estaban restaurando por completo este Centro, pero al mirar hacia el sitio donde tantos años estuvo colocada la imagen de Santa María del Prado con el objeto de que guardase al Centro bajo su manto protector y ver construida la pilastra que quitaron antaño para que volviera a guardar la estética de la facha, comprendí Virgencita, que ya no volvería al sitio que con tanto amor eligió para ti, mi querido profesor don José Balcázar y Sabariegos.

Lo que sí data con anterioridad a los años 20, son los dos bancos de piedra que están situados uno a cada lado de la puerta principal y que en la fotografía sólo sé ve uno, que después el día 20 de diciembre de 1962 siendo alcalde de nuestra ciudad don Victorino
Rodríguez Velasco, mando quitarlos para poner otros nuevos y darle otro estilo más moderno a la puerta principal de entrada, cosa que a la vista está no se cumplió.

Recuerdo que ese día 20 de diciembre de 1962, salí por la mañana temprano a por unas diapositivas para don Nicolás Rodríguez Santana; catedrático de Ciencias Naturales. Al volver a media mañana" vi con pena, que habían quitado y partido por la mitad los dos viejos bancos de piedra. No sé qué pasó por mí ¡tantos recuerdos me traían a la memoria!, en ellos descansó mi padre muchas veces y yo según me contaba mi madre aprendí a dar mis primeros pasos.

En este año de 1962 era director del Instituto don José María Martínez Val, catedrático de Geografía e Historia. Lo saco a relucir porque él también descansó muchas veces en estos bancos y, también sus hijos aprendieron a dar sus primeros pasos en ellos: José Mari y Rodrigo de la mano de la abuelita Isabel y Juan Jesús de Gloria su niñera.

No sé por qué, circunstancia don José María consiguió que desaparecieran estos bancos; pero en fin, no alarguemos más este artículo y lo pasado, pasado está.

De este pequeño escrito pueden dar fe dos señores que son muy queridos y respetados por mí y que del Claustro de Profesores de entonces son los únicos que viven en esta ciudad. Uno es don Ramón de la Osa Rivero, profesor de Dibujo y secretario del instituto y que esculpió la lápida que lleva la Virgen del Prado a sus pies, también esculpió otras lápidas más que en su día hablaré de ellas. Otro es don Ángel Rojas Dorado, profesor que fue de la Escuela Preparatoria del Instituto.

Maruja Zorita. Diario “Lanza” domingo 10 de febrero de 1985


martes, 19 de junio de 2018

ALGUNOS DATOS DE ISABEL II.- EL INSTITUTO DE 2ª ENSEÑANZA IMPROVISADO PALACIO.- PREPARATIVOS Y ESTANCIA DE LOS REYES EN CIUDAD REAL


Vista de la fachada del antiguo instituto, antes de convertirse en museo

Se cumplen hoy 9 de diciembre de 1984, el 118 aniversario de uno de los mayores acontecimientos históricos que ha conocido Ciudad Real y su provincia: la visita de Isabel II, la de su esposo, don Francisco de Asís María de Borbón, la de don Alfonso de Borbón, Príncipe de Asturias, y la de la Infanta doña María Isabel, acompañados de un elevado número de miembros de la Corte y servidores de Palacio, grandes de España, Cuarto Militar del Rey, capitán de Alabarderos, el P. Claret, que era el confesor de la reina, gentiles-hombres…

Entre todos los componentes de la regia embajada que visitaba Ciudad Real, Isabel II acaparaba el protagonismo del acontecimiento.

Había nacido la reina el día 10 de octubre de 1830, del matrimonio formado por Fernando VII y María Cristina de Nápoles, sobrina del rey y su cuarta y última esposa,  matrimonio que tuvo lugar en 1829. Isabel fue proclamada Reina el día 29 de octubre de 1833, un mes después de la muerte del rey, su padre. El 10 de octubre –coincidencia de fechas- de 1846, con sólo 16 años de edad, se casa con Francisco de Asis, primo de la reina.

“El matrimonio –se lee en la Historia de España dirigida por T. de Lara, editada por Labor- fue un acto contrario a la voluntad de la reina, cuya separación práctica respecto de su cónyuge corrió pareja con su vida privada propensa al escándalo.

La vida de Isabel II transcurre en el s. XIX, posiblemente el más turbulento de nuestra historia. Una parte importante, tal vez la más decisiva por sus indudables repercusiones en posteriores acontecimientos la ocupa el reinado de Isabel II. Fernández Carvajal va a calificar el s. XIX "como el siglo de inestabilidad por antonomasia en nuestra patria". Inestabilidad que se refleja en los levantamientos y sublevaciones como la de Barcelona de 1842 y el de los sargentos del Cuartel de San Gil; en los períodos de dictadura, incluso, como la de Narváez en 1848; en las coaliciones de Espartero-O'Donnell; en las desamortizaciones, en las guerras internas en las exteriores también, como la de Marruecos o los inicios de la dé Cuba; depresión económica; gobernantes que lideraron las más bajas ambiciones del poder; en la implantación del liberalismo burgués de mano de la violencia; en el carlismo y el anarquismo reacciones populares de distinto signo al liberalismo del s. XIX español.

Una visión, ésta tal vez hipercrítica, pesimista, nacida de la consideración que ofrecen los acontecimientos. Visión que puede quedar justificada con las palabras de Palacio Atard, cuando afirma que las frustraciones de nuestro s. XIX han sensibilizado nuestra actitud hipercrítica" .

No obstante lo negativo de los hechos que marcan el reinado de Isabel II, incluidas las tristes guerras dinásticas. "que comienzan en el Norte herencia evidente –dice Tuñón de Lara- del fracaso de la revolución liberal en España"; así como otros motivos de descrédito no fueron óbice para que la monarquía como institución contase, a lo largo de la época, con un amplio apoyo popular, ejerciendo en el pueblo una fuerza de mito fascinante y que se va a confirmar, una vez más, con ocasión de la visita de los reyes a Ciudad Real, en medio de una explosión de auténtico fervor popular.

Entrada al viejo instituto antes de su restauración 

En este tiempo 1866, Ciudad Real y su comarca tenían una población de 26.945 habitantes de los que 13.520 eran hombres y 13.425 mujeres. La población escolar era de 2.475 alumnos y 825 vecinos eran pobres de solemnidad. La cosecha de 1866 fue pésima, debido a la pertinaz sequía y a la permanente invasión de langosta que asolaba gran parte del terreno cultivable de la provincia.

Ciudad Real contaba desde 1842 con la Escuela Normal Superior, con el Instituto de Segunda Enseñanza, "nacido a la sombra de la Escuela Normal", afirma Pablo J. Vidal, en 1843 y, finalmente la Escuela Normal Femenina en 1859.

IMPROVISADO PALACIO REAL

Con ocasión de la visita real, el Instituto de Segunda Enseñanza va a cobrar singular importancia porque sus dependencias -en él funcionaba desde 1848 el Colegio de alumnos internos del Instituto- se va a convertir en "improvisado palacio", según expresión de don Agustín Salido, para albergar a tan egregios huéspedes. Era el único edificio de la capital que podía ofrecer unas instalaciones mínimas necesarias. Téngase en cuenta que pasarían algunas décadas para que se edificasen los palacios Episcopal –la Diócesis Priorato se crea en 1876- y Provincial, cuyas obras comenzaran en 1889.

El gobernador, Agustín Salido, publicó en el B. O. de la Provincia del día 11 de diciembre, la siguiente orden:

“Con el objeto de que el grande acontecimiento del paso por esta capital y su provincia de SS. MM. Y AA. quede consignado de modo imperecedero, se va fijar en el muro de la escalera principal del Instituto de provincia una lapida de mármol blanco con letras de oro, que dirá lo siguiente:

El día 9 de diciembre de 1866 entró en esta Capital doña Isabel II de Borbón, acompañada de su Augusto Esposo, Don Francisco de Asís, y de sus hijos, el Príncipe don Alfonso y la Infanta doña Isabel, pernoctando en este edificio; y el Ayuntamiento de la Capital, acordó fijar esta lápida para eterna memoria”.

Cambiada de sitio miles y miles de personas vinculadas al Instituto “el viejo caserón de la calle de Caballeros”, como lo recuerda López Bustos, hemos visto esta lápida, desaparecida desde sólo hace unos años, deteriorada con ocasión de unas obras de restauración del Instituto, siendo director del mismo el catedrático de Dibujo, don Manuel Romero.

Por el significado que entraña, Por el Significado que entraña, nuestro Instituto; uno de los pioneros de la Segunda Enseñanza de España desearíamos que Ayuntamiento y Claustro del actual Instituto “Ntra. Sra. de Alarcos”, se pongan de acuerdo y se reponga la lápida en el sitio que corresponde.

Galería del Instituto antes de su restauración y transformación en museo  

Ordenó, asimismo el gobernador, que en todos los Ayuntamientos de la provincia se guarde en sus archivos una carpeta que llevará la siguiente inscripción: “Carpeta de documentos e impresos referentes a los festejos y demás actos oficiales que tuvieron lugar en esta provincia de Ciudad Real con motivo del paso por ella de la reina Isabel II, con los demás particulares que se refieren a la parte que esta población tomó en dichos festejos, nombres de las personas comisionadas para felicitar a las reales personas y niños que llevaron las ofrendas”.

Sirva esta aportación de datos, para que personas vinculadas a la búsqueda histórica, indaguen en los archivos municipales la posible existencia de esta documentación a la que se hace referencia.

PREPARATIVOS Y ESTANCIA DE LOS REYES

Por parte de la comisión correspondiente se había preparado un detallado programa con minuciosa relación de actos horarios, itinerarios, personalidades que debían intervenir, etcétera. Un bando del Gobernador invitaba a todos los ciudadanos a hacer patente su entusiasmo, mantener el orden, rogando a los vecinos de la capital a que sean hospitalarios con las personas que os demanden un lugar en donde pasar una noche, que va a hacer época en nuestros anales”. Suponemos que nuestros antepasados secundaron la invitación de la primera autoridad provincial, no obstante lo cual, la totalidad de las iglesias de la ciudad estuvieron abiertas la noche de aquel 9 de diciembre de bajísimas temperaturas, según las crónicas de la época.

Los festejos comenzaron en la tarde del día 8, lidiándose unas vaquillas en la plaza de toros, a beneficio de la comida que se daría a los pobres de la ciudad el día siguiente. Hacendados hombres de la capital contribuyeron con sus aportaciones a éste y otros actos de beneficencia destinados a los asilos, hospitales, conventos de clausura, parroquias…, pobres de la cárcel, también. Entre otros donativos se colectaron 100 arrobas de vino mil reales de vellón, 20 fanegas de candeal y otras 100 arrobas de vino; doce dotes de quinientos reales para chicas huérfanas.

A las doce y media del día 9, repique general de campanas en toda la provincia, “y, desde aquel momento tres fuentes de vino correrán en el Pilar o Pozuelo Seco de don Gil, Plaza de la Constitución y Prado de la Virgen”, continuando así todo el tiempo que los egregios visitantes estuvieron en Ciudad Real. Buen remedio, además de la lógica alegría que posibilita el vino por aquello de que el “vino alegra el corazón de los hombres”, para combatir las bajas temperaturas exteriores, porque las interiores… Sin embargo, no hubo que lamentar ningún incidente, felicitando el gobernador a todos los ciudadanos por su comportamiento.

Vista del claustro

El tren real, que había salido a las 8,30 de Madrid, llegó a Ciudad Real a las 16,20, deteniéndose en las estaciones del recorrido: Alcázar, Manzanares, Daimiel –dedicaremos un capitulo al accidente provocado por el tren que precedía al tren real-, Almagro, Miguelturra, rivalizando todos los pueblos, en dispensar calurosos recibimientos a los reyes: arcos de triunfo en Alcázar, con gentes venidas de todas partes, estruendo de los cohetes, silbidos de las máquinas locomotoras…;  en Manzanares “donde el gusto más exquisito había presidido su decoración, pareciendo breves a los leales habitantes los minutos de espera; en Almagro con banderas, gallardetes y flores en la avenida de la Estación, presidiendo toda la ciudad las cruces de la Orden, de la que la reina era Gran Maestre y el rey, clavero mayor; Miguelturra, “siendo notable el entusiasmo de aquel pueblo excitado por las elocuentes y sentidas manifestaciones de su alcalde y de su párroco.

Iguales o parecidos sentimientos de fervor, de recibimientos multitudinarios, se pusieron de manifiesto en los pueblos del recorrido del tren real con dirección a Badajoz y Lisboa.

Por lo que toca a Ciudad Real, los alrededores de la estación de ferrocarril estaban ocupados por un inmenso gentío de todas clases y condiciones, expectantes desde muchas horas antes. Junto al pueblo, autoridades, comisiones, Corporaciones… En carruaje descubierto, propiedad del Tte. General, conde de la Cañada, SS. MM. Marcharon desde la Estación a la iglesia de Ntra. Sra. del Prado, actual Catedral, recorriendo el siguiente itinerario: Puerta y calle de Ciruela, Pilar, calle de los Arcos (Gral. Aguilera), plaza de la Constitución, Mercado Viejo, calle de Toledo, Estación, Caballeros, Azucena, Camarín y Prado de la Virgen. Calles y plazas llenas de público que obstruían materialmente el paso del cortejo regio, hasta el punto de hacer imposible, en algunos momentos, el avanzar.

En el templo parroquial, profusamente iluminado y adornado, se cantó un Te Deum y una salve, por una coral traída de Madrid para este acto. Posteriormente, los reyes subieron al Camarín de la Virgen, rindiendo honores, a uno y otro lado de la escalinata, los cofrades con hachones encendidos. Los reyes recibieron ejemplares, ricamente encuadernados, de la historia de la Virgen, publicados en 1648. A la reina de España se le entregó la credencial de hermana mayor de la Cofradía, para sí y para todos sus sucesores, y las credenciales de hermanos de la Cofradía para el rey, el príncipe de Asturias, y para la infanta. La entrega fue hecha por  don Santiago Maldonado, caballero de Santiago y hermano mayor de la Virgen.

Se encargó al profesor catedrático de Dibujo del Instituto, don Antonio Gabriel Monsegue que pintase un cuadro, reflejando la escena que se había vivido en el Camarín de la Virgen, y que sería expuesto de forma permanente en la iglesia (1).

Con tres arcos de triunfo y el estruendo de las campanas y cohetes, y de los compases de varias bandas de música, la comitiva real llegó a palacio, el Instituto de Segunda Enseñanza, que contaba con una distribución y amplitud distinta y superior a la actual. Se celebró la recepción y besamanos, y a continuación. La comida regia, finalizando la jornada con fuegos de artificio en la calle de Caballeros y Plaza de la Constitución.

Antigua escalera del viejo instituto, actualmente desaparecida 

 A las 7 de la mañana del día: 10, los reyes partieron con destino a Badajoz.

La "Gaceta de Madrid" del día 10 de diciembre, refiriéndose a la estancia de los reyes en Ciudad Real, dice:

"Son las siete la mañana y SS.MM. y AA. van a partir en este momento para Badajoz. Anoche  verifícó el besamanos general, que duró tres horas y puede decirse qué toda la provincia de La Mancha sé ha concentrado en la capital para ofrecer a los reyes el acendrado testimonio de adhesión, respeto y cariño: Habrían pasado de 500 las comisiones que se han presentado a SS. MM. Ciudad Real y sus pueblos hecho a sus magestades, (sic) y altezas un recibimiento que formará época en la historia de esta comarca de castilla”.

El Viaje de regreso de Lisboa a la capital de España lo realizaron los reyes siguiendo el mismo itinerario, llegando a Ciudad Real a las 7 de la mañana del día 16 diciembre. A lo largo del trayecto Almadén-Ciudad Real, en una de las noches frías de aquel riguroso invierno, en torno a miles de hogueras repartidas de trecho en trecho, que alegraban y. llenaban de luz, el entorno las gentes esperaban el paso  del tren que conducía a los reyes con tal entusiasmo y concurrencia "como si el viaje se hubiera verificado a las doce del día más hermoso de primavera", según relata el cronista.

En Ciudad Real, la familia real no descendió del tren, aceptando el desayuno que el Ayuntamiento le había ofrecido. Las gentes entusiasmadas podían a los reyes ver a sus padrino, el simpático príncipe de Asturias. "El entusiasmo rayó en delirio cuando S. M. misma alzó en sus brazos al tierno ruño, esperanza de este país".

Poco después se reanudaba el viaje hacia Daimiel, donde los reyes presidieron el funeral por las víctimas del desgraciado accidente del día 9.

Ángel Jara B. y Ángel Jara L. Diario “Lanza” 9 de diciembre de 1984

(1) Maruja Zorita y otras personas conocedoras de la historia del Instituto afirman tener noticia de éste y otros cuadros de la familia de Isabel II, y que desaparecieron durante la guerra civil al ser utilizados como combustible para calefacción.

Parte superior de la antigua escalera del viejo instituto

lunes, 18 de junio de 2018

1 DE OCTUBRE DE 1910: INAUGURACIÓN DEL CURSO ACADÉMICO


Apertura del curso académico. Revista Vida Manchega, 15 de noviembre de 1918

Si hay algo que haya experimentado un cambio radical en solamente unos años, es la Enseñanza Media. Y no digamos si nuestro punto de comparación lo remontamos a más de medio siglo.

Por entonces solamente había un centro oficial de Enseñanza Media en toda la provincia: era el Instituto General Técnico de Ciudad Real. Ahora, entre Institutos Nacionales, Técnicos, Secciones Delegadas, Filiales, Colegios reconocidos y autorizados, pasan quizá de los cuarenta, si no nos quedamos cortos.

El alumnado femenino no existía. Bueno, estudiaban tan pocas chicas que en muchos cursos no las había y en otros una sola alumna o dos a lo sumo.  La profesión de la mujer, por aquellas calendas, se sintetizaba en la sigla sencilla: S.L. (sus labores). ¿Ahora? Ahora estudian casi tantas hembras como varones y hasta tienen sus Institutos Femeninos, con matrícula de centenares y miles. Y la verdad es que ellas no desmerecen en inteligencia, listeza, memoria y fuerza de voluntad, comparadas con los muchachos.

Jóvenes que obtuvieron matrícula de honor en el curso pasado. Revista Vida Manchega, 15 de noviembre de 1918

La máxima solemnidad era ésta de la inauguración del curso académico, que se celebraba invariablemente el día 1º de octubre. Asistían las autoridades enchisteradas de copa las civiles y rutilantes de condecoraciones las militares. Nunca faltaba el señor Obispo, que venía a pie desde su frontero palacio, ofreciendo a besar su anillo a diestra y siniestra. La banda de música daba un concierto, mientras llegaban los invitados, padres de alumnos en su mayoría, y señoras y señoritas con galas lujosas y sombreros descomunales. Los profesores más jóvenes las recibían y obsequiaban con flores naturales. Y los catedráticos, con sus togas negras, mucetas de azul marino o celeste y birretes con borlas de los mismos colores, emblemas respectivos de las Facultades de Ciencias y Letras, ocupaban lugares preferentes del estrado. Los chicos, son jubiloso tropel, llenaban el suntuoso salón. Comenzaba el acto con la lectura por el Catedrático-Secretario de la memoria del curso anterior. Seguía luego el reparto de diplomas a los alumnos que habían obtenido matrícula de honor –había, ¡los muy empollones!, quienes recibían tantos diplomas como asignaturas- y las ovaciones entusiastas, o los aplausos de compromiso con que se acogía a los premiados, eran como el refrendo de la mayor o menor justicia y simpatías. Por último, un Catedrático pronunciaba una lección y al final el señor Gobernador civil declaraba inaugurado el curso, que en la reseña del periódico que extractamos era el de 1910-1911.

Al día siguiente comenzaban las lecciones. Y las clases. Y los estudios. Y los apuros. Y las travesuras, también. Algunos catedráticos explicaban en clase con su birrete y todo. De mostachos y barbas no hay que hablar, porque parece que ahora vuelven a estar de moda.

El lector que ronde los sesenta y un pico largo recordará quizás al sabio don Maximiano de Régil: casi ciego, aún desempeñaba la cátedra de Geografía e Historia. Llamaba al alumno con voz débil, pero bien perceptible en el silencio denso de la clase:

-¡Señor Pérez!

Y perecillo, que apenas alzaba tres palmos del suelo, subía a la plataforma como si fuese al patíbulo y temblaba azorado ante aquella figura imponente, severa, mayestática.

¿Ahora? Bueno, lo de ahora vamos a dejarlo, máxime hallándonos en vísperas de otra honda transformación. ¿Mejor aquello? ¿Peor? ¡Completamente distinto… y basta!

Francisco Pérez Fernández. Efemérides Manchegas. Diario Lanza 1 de octubre de 1970

El profesor Emilio Bernabeu en la puerta del instituto junto alumnos del mencionado centro. Revista Vida Manchega, 10 de abril de 1913

domingo, 17 de junio de 2018

INSTITUTO GENERAL Y TÉCNICO



Hoy honramos estas columnas publicando varias fotografías de nuestro primer centro de Enseñanza, clases, gabinetes, claustros, etc., etc., con el retrato del director del instituto, sintiendo no disponer de espacio suficiente para haberlo hecho del distinguido claustro de profesores, uno de los más ilustrados de España, y gracias al cual la juventud estudiosa de la Mancha adquiere todos los conocimientos necesarios para alcanzar el Título de Bachiller.

Gran sentimiento nos produce no poder dar una explicación y vista de la monumental biblioteca, que más de once mil volúmenes encierra tesoros inmersos de todas las ciencias, obras todas perfectamente catalogadas por el activo y concienzudo archivero-bibliotecario del centro Sr. Tolsada.

Severo, elegante y no exento de grandiosidad es el aspecto que presenta la gran fachada principal de este edificio, ahora restaurado y modernizado y que hasta el año 44 fue convento de mercedarios. Destacase su sencilla fachada cubierta de grandes ventanas y un balcón central por lo armonioso del conjunto y perfectas líneas.

Coronando esta fachada hiérguese en lo más alto el moderno observatorio astronómico en constante relación con el de Madrid.

Es sin duda alguna la clase de Geografía e Historia la que más modernizada se encuentra respecto al material docente.

Desde los más perfectos globos y mapas de relieve, colecciones de cartas geográficas, aparatos de geografía astronómica, etcétera, etc., hasta cráneos y fósiles de razas humanas y animales antediluvianos, todos sabiamente escogitados para el mejor provecho de los alumnos, se puede contemplar en el Gabinete de que es copia la fotografía que publicamos.

Bien surtido con ejemplares de los tres reinos de la Naturaleza, este salón es digno de visitarse por ofrecer a primera vista, casi a los ojos del profano, la admirable gradación de los seres del mundo, gracias a la exquisita y concienzuda colocación y clasificación que el catedrático de la asignatura ha sabido dar a tan numerosísimas y valiosas piezas como existen  en tan espacioso local.


Ilustrísimo Señor Don Maximiano de Régil

No pretendemos hacer una biografía del ilustre hombre que hoy se encuentra al frente del primer centro de enseñanza del Estado en la provincia de Ciudad Real.

Solo a grandes rasgos diremos algo, aunque sea someramente, de los talentos del sabio catedrático, del bibliófilo distinguido, del anticuario y arqueólogo eminente del publicista ameno e instructivo y del amigo particular.

Cúpole en suerte a nuestro Instituto que por rigurosa oposición de brillantes y renombrados ejercicios, viniera a explicar las difíciles y extensas asignaturas de Geografía, Historia de España y Universal, el Sr. Régil, cuando estos estudios petrificados en la mayor parte de los centros de enseñanza por el uso y el abuso de los antiguos métodos memoristas y teóricos, esperaban espíritus educados a la moderna  que los sacaran de la triste postración en que vivían, si esto es vivir.

Uno de estos espíritus cultos que había respirado la atmósfera de Universidades extranjeras, donde la Geografía y la Historia, levantan raudo vuelo gracias a los progresos de la crítica, de los viajes, exploraciones y desarrollo de las ciencias auxiliares, el señor Régil vino, al encargarse de sus cátedras, a estudiar y enseñar sobre sólidas bases, paralelizando la teoría con los métodos experimentales eminentemente prácticos que tan excelentes resultados producen al ayudar a la inteligencia, grabando en la imaginación de los jóvenes, ora la configuración de los continentes por medio de magníficos mapas y globos de relieve, ora admiración fósiles de otras faunas y floras ya pasadas, etc., etc., dando resultados inmejorables y ópimos frutos entre la juventud estudiosa de la Mancha, que con cariño y respeto acudía a las aulas del Instituto.


Como bibliófilo, a costa de grandes dispendios pecuniarios y grandes trabajos de investigación a logrado reunir obras preciosas y raras del saber humano, que como tesoros guarda en tallados armarios, constituyendo la mejor y más nutrida biblioteca particular de la provincia.

En los amplios salones de su casa museo, dentro de artísticas vitrinas, posee el erudito catedrático completas y ricas colecciones numismáticas y mineralógicas, pacientemente reunidas y cuidadosamente ordenas y clasificadas. En una de estas vitrinas se admiran objetos preciosos encontrados en las ruinas de Alarcos y proximidades, como también en los campos donde tuvo lugar la gran derrota de los cristianos mandados por el VIII de los Alfonsos. Tales como la espuela o acicate de un guerrero, flechas, lanzas, monedas, hasta una sortija de oro, quizá perdida en la tremenda batalla.

Como publicista ha producido la pluma del Sr. Régil importantes monografías, sobre descubrimientos arqueológicos hechos por el mismo, sobre cuestiones científicas y políticas i mil más artículos que han visto la luz en afamadas revistas españolas y del extranjero.

Por último en su trato es el docto catedrático Sr. Régil, correctísimo en grado sumo, conversador ameno e ingenioso, verdadero causeur como dicen los franceses, encantando por su amabilidad y sabiduría.

Tal es, a grandes rasgos, la figura del director del primer centro docente del Estado en nuestra provincia.

La Tribuna. Extraordinario de la Ferias y Fiestas, Ciudad Real 15 de agosto de 1910


sábado, 16 de junio de 2018

PRESENTADO EL LIBRO: “PLAZA DEL PILAR”



El claustro del Convento de la Merced se llenó el pasado jueves para la presentación de “Plaza del Pilar”, el libro de Honorio Javier Álvarez García y Manuel Molina Cañadas editado por Serendipia Editorial (nº2 de la colección Ciudad Real Ensayo) y dedicado, como su propio nombre indica, a este singular enclave de la capital manchega.

Momentos antes del inicio de la presentación, Honorio Javier Álvarez García, explicaba que dos de los iconos de la Plaza del Pilar, el Banco de España y la torre Cervantes, comparten la portada del libro. Esta última, llamada así porque en el momento de su construcción la plaza se llamaba Cervantes y no del Pilar, “es el mejor ejemplo de aquella pretensión de ciudad que quería ser gran capital emulando a las grandes urbes europeas y sus rascacielos”. La obra, comentaba el autor, aporta novedades, más allá de las fotografías y datos sobradamente conocidos gracias a la labor de anteriores historiadores, como instantáneas y documentación inéditas, además de memoria e historia oral “de gente que ha vivido la ciudad”. La publicación incluye, ha destacado, un plano con la evolución arquitectónica de la plaza.

Alvárez García señala otras curiosidades, como que el 1830 se llevara a cabo en la Plaza del Pilar una ejecución pública por garrote. A finales del siglo XIX se configura como uno de los espacios fundamentales de la ciudad. Aunque pasó a llamarse Plaza Cervantes (entre los años veinte hasta bien avanzada la década de los sesenta) y a acoger la estatua del insigne escritor, los vecinos seguían llamándola Plaza del Pilar y los comerciantes renunciaban a utilizar en su publicidad la nueva denominación. De ahí que el edificio de 14 plantas, construido en este período, se llame Torre Cervantes.


Honorio Javier Álvarez García es arqueólogo, lleva dos décadas consagrado a la investigación y difusión del Patrimonio Histórico. Presente en diversos proyectos que abarcan un amplio espectro cronológico desde la Prehistoria a la Edad Moderna. Entre otros, ha sido codirector de las excavaciones de la ciudad hispanorromana de Mentesa Oretana (Villanueva de la Fuente), de la villa romana de La Ontavia (Terrinches), los castillos de Peñarroya y Terrinches, de la Vía Augusta, etc. Es autor de varias decenas de escritos científicos y divulgativos, y conferenciante sobre Arqueología y Patrimonio. El otro autor, Manuel Molina Cañadas, es licenciado en Historia por la Universidad de Castilla La Mancha y especialista en Arqueología de la Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Desde el año 2002 ejerce la profesión de Arqueólogo, destacando numerosas intervenciones en yacimientos arqueológicos y edificios históricos de las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Actualmente es colaborador asiduo de diversos proyectos de investigación de la Facultad de Letras, así como Técnico del Laboratorio de Arqueología, Patrimonio y Tecnologías Emergentes de la UCLM.

Han participado en la presentación el director del Museo de Ciudad Real, José Ignacio de la Torre Echávarri, el prologuista del libro y profesor del departamento de Historia de la UCLM, David Rodríguez González, y José Luis Sobrino, por parte de Serendipia Editorial.

  

viernes, 15 de junio de 2018

SAN ANTONIO EN TORRALBA DE CALATRAVA



Se celebró el pasado miércoles la festividad de San Antonio de Padua, santo que se honra de una manera especial en Torralba de Calatrava, donde su Hermandad procesiona a la bella imagen de su titular, obra de 1940 del escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci. La procesión se inició a las 22:00 horas en la ermita del Cristo, terminando la misma con la quema de una buena colección de fuegos artificiales. Las imágenes que ilustran esta entrada son de mi amigo “Luviru”.