Emilio Butragueño y Manuel Fraga,
abandonaron la pasada semana la camiseta del Real Madrid y el traje de corbata
respectivamente para investirse con los atuendos que los atribuyen a ambos como
nuevos socios honorarios de la hermandad de los cabezones de Ciudad Real, en
sendos actos que tuvieron lugar en Madrid. La capital se convirtió durante un
día en embajada de La Mancha.
¡Que viva o noso Cabezón moitos años!
Madrid vivió hace siete días una intensa jornada de mancheguismo. El pasado martes 11 de enero, la Hermandad de cabezones de Ciudad Real hizo el desembarco en la capital de España a bombo y platillo para mostrar al país la campechanía de la tierra manchega otorgando, por partida doble, el título de cabezones al futbolista Emilio Butragueño y, por la tarde al presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga. En sendos actos que sorprendieron al futbolista por su espontaneidad y agradaron al presidente autonómico por la cordialidad, los cabezones de Ciudad Real ataviados con el traje típico llevaron el espíritu de la tierra de Don Quijote de la ciudad deportiva del Real Madrid hasta la casa de Galicia, situada en el corazón de Madrid, justo a espaldas del museo de El Prado.
Fue sin duda, una jornada completa. A las
nueve en punto de una fría mañana del martes, los Cabezones más ilustres de la
hermandad acompañados con sus esposas, su particular banda de música y un
formidable cargamento de perrunas, hojaldres, queso, chorizo, vino y mistela,
todo ello del país, partían hacia Madrid a formalizar el acto de nombramiento
de dos nuevos miembros de la hermandad, un acontecimiento que con el tiempo, se
ha convertido en un perfecto protocolo de entrega de cartas credenciales de la
región manchega.
LA BOINA CALADA
Ataviados con el uniforme oficial, los embajadores de La Mancha abrieron su círculo "a la gran calidad humana y profesional" del popular futbolista merengue. Butragueño, de natural taimado y parco en palabras, se quedó helado, más cuando vio la que se le venía encima como protagonista del homenaje más peculiar, espontáneo y pintoresco de cuantos tendrá a lo largo de su vida, que por el intenso frío que hacía en el césped de la ciudad deportiva. Tras la lectura de méritos que lo acreditan como nuevo miembro de la hermandad, realizada por el presidente Antonio Serna, los cabezones impusieron sus atributos autóctonos al centrocampista blanco que recibió la boina manchega como talismán para que no le abandonen las buenas ideas en el terreno de juego, aunque de todos los poderes que recibió el pequeño deportista, fue la garrota la que acogió con más entusiasmo, "ah, pero ¿garrota también? -exclamó el jugador- "¡hombre mira, esto es más interesante!".
Vestido con la clásica blusa campesina
bajo el chandal, la boina calada hasta las cejas, la garrota en su mano derecha
y el pañuelo de yerbas al cuello se culminaba así un largo proceso iniciado en
la navidad de 1990, cuando la hermandad de cabezones de Ciudad Real nombró
Cabezón del año al jugador por haberle marcado cuatro goles a la selección de Albania.
Con ademanes campechanos y esforzada sonrisa, la foto del futbolista ataviado a
la antigua usanza, recorrió al día siguiente muchos medios de comunicación que
ofrecieron una atípica imagen de Butragueño. Al final, daba su particular
opinión sobre su homenaje: “hombre, teniendo en cuenta los últimos momentos que
hemos vivido de gran convulsión social, estas muestras de apoyo se agradecen
profundamente. La verdad es que han sido muy generosos conmigo, porque, cabezón
físico no soy -o eso creo- y sobre mi actuación en aquel partido pues..., sí,
ciertamente creo que han sido muy generosos y el hecho de que se acuerden de
mí, sinceramente, un detalle que agradezco ...”.
GALLEGO CABEZÓN
... y por la tarde Fraga. El presidente de la Xunta que realizaba su primera visita a Madrid tras su victoria en las últimas elecciones autonómicas recibió a la cabezona comitiva en su despacho de la casa de Galicia. Sin más protocolo que un saludo individual a cada uno de los visitantes, Manuel Fraga invitó a todos a firmar en el libro de honor mientras que el presidente de la asociación, Antonio Serna le iba relatando los pormenores de la hermandad y, de manera informal, los méritos realizados para la inclusión en la larga lista de ilustres miembros entre los que se encuentran desde el expresidente soviético, Mijail Gorbachov hasta el propio alcalde de Madrid, Antonio Álvarez del Manzano.
La tenacidad y cabezonería del presidente gallego “puesta de manifiesto día a día con gallardía y sin desaliento en conseguir metas cada vez más altas, desde que ganara sus primeras oposiciones con el número uno hasta la consecución del último Xacobeo” le han hecho acreedor del galardón de cabezón del año 1994, “por su tenacidad en conseguir para Galicia y para España que el Xacobeo 93 sea un absoluto éxito universal y que las elecciones gallegas hayan supuesto igualmente un triunfo trascendente para la organización política que él dirige”.
Tras estas palabras del presidente Antonio Serna, Manuel Fraga, ataviado con el atuendo típico manchego, pronunció unas breves palabras sin abandonar su particular cadencia gallega. Una amalgama de imágenes y palabras que le convirtieron en la otra foto de la jornada. En referencia al Xacobeo, Fraga dijo: “Somos muchos los cabezones que nos empeñamos en tal empresa y, por tanto, permitidme que las haga extensivas a todos los que han puesto voluntad en ella”.
El presidente de Galicia agradeció
cordialmente el título y los atributos concedidos por la hermandad
ciudadrealeña y señaló: "no olvidaré vuestro acendrado y manifiesto santiaguismo
porque Ciudad Real es el histórico enclave, de fundación realenga, en una
tierra que fue asiento de las tres grandes órdenes militares, defensoras del
Camino de Santiago", y terminó diciendo, “sabemos que La Mancha estima
en gran medida a nuestra tierra y por esto siempre podréis hacer buenas migas
con Galicia, aunque allí el pan trigo y la leche tengan, naturalmente, sabores
distintos a los de La Mancha; aunque estoy seguro que nunca os defraudarán las migas
hechas o compartidas con nuestras viandas”.
Los encendidos discursos que a menudo pronuncia el nuevo e ilustre Cabezón provocan la adhesión inquebrantable y el delirio en sus seguidores, uno de los cuales, gallego de nacimiento naturalmente, no dudó en espetarle mientras le agarraba del brazo "¡que viva o naso Cabezón moitos años!", al tiempo que el presidente no dejaba de repartir abrazos a diestro y siniestro entre una nube de fotógrafos y periodistas.
Fraga ha vuelto a vivir La Mancha auténtica, la cervantina, la de sancho panzas orondos y sencillos empeñados en realizar otros ideales como estrechar lazos de amistad con otras gentes llevando por delante el mancheguismo, un valor en desuso que ellos saben promocionar. Desde la creación de la hermandad en 1982, los Cabezones han dejado de premiar los cráneos excepcionales (motivo para el que fue creada) concediendo creciente importancia al esfuerzo, el tesón y la cabezonería en conseguir progreso social. Y todo ello en clave de humor.
Ángel N. Velduque. Revista Bisagra
Nº 310, Revista Semanal del 16 al 22 de enero de 1994








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