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lunes, 7 de julio de 2025

ANUNCIOS

 


Están vacantes las segundas Coadjutorías de nueva creación de las tres Parroquias, Santiago, Santa María y S. Pedro de Ciudad Real, capital de la provincia de su nombre es este Arzobispado. Los Sacerdotes, que provistos de las competentes licencias opten a ellas, percibirán 5000 reales, pagados por el Gobierno de S. M. a los de esta clase, y además los derechos, que según arancel tienen señalados en las asistencias. Si fuesen predicadores podrán contar con varios sermones. Las solicitudes se dirigirán a los respectivos párrocos.

Boletín-Eclesiástico-del-Arzobispado-de-Toledo-27-6-1863-n.º-25-8


domingo, 6 de julio de 2025

CRONIQUILLA: LA PUERTA DE TOLEDO

 


El presidente de la comisión de policía urbana señor Yaner y los vocales de la misma señores Rueda y Salazar giraron ayer una visita a la puerta de Toledo y, para su parecer en ciertas obras en proyecto, tuvieron la gentileza de invitar al Presidente de la Comisión de Monumentos y al Delegado regio de Bellas Artes. Asistieron también el Secretario del Ayuntamiento y el arquitecto municipal y su ayudante. El señor Alcalde que había prometido acompañarlos no lo hizo sin duda por retenerle en la Casa consistorial quehaceres de su cargo.

Sobre el terreno se vio la necesidad de aislar la Puerta de Toledo, de que se realice la plazoleta tantas veces proyectada y de impedir que se edifique en el terreno que esta ha de ocupar.

El señor Yaner ordenó al señor Arquitecto que cuanto antes haga el trazado para hacer la proposición consiguiente y en sus palabras vimos un excelente, deseo, plausible por todos conceptos.

Se dijo al señor Yaner que en el año 22 se tomaron por el Ayuntamiento dos acuerdos relacionados con la puerta de Toledo que ¡como tantos otros! Ni fueron suspendidos ni ejecutados. Y yo, insistiendo en lo acordado entonces desearía que el señor Yaner patrocinara su ejecución y que su nombre se asociara a tan importante mejora. Querer es poder y si no hay consignación en el Presupuesto, cabe hacer una transferencia de crédito para abrir, por lo pronto un portillo en la muralla que dá frente a la calle de Pedrera y aislar así enseguida la histórica puerta.

Hoy es ya de que el milenario monumento tenga el respeto y la veneración que merece por sus años, de que sus entrañas no se conmueven por el paso de los cañones, ni que las jambas se deterioren más de lo que están, ni que el amarillento rostro de la obra alfonsina, restos gloriosos de la arquitectura militar del siglo XIII, se convierta ¡horror! en cartelera del Municipio. Sería cosa de averiguar aunque más vale ignorarlo, quién permitió del anterior Ayuntamiento esta licencia y este beneficio. El señor Yaner ordenó en el acto que desaparezcan enseguida esos anuncios como venía clamando constantemente la Comisión de Monumentos. También esta debe fijarse en el estado en que se encuentra la parte superior de la puerta convertida hoy en un erial agostino.

La obra de embellecimiento que todos deseamos es más necesaria hoy que nunca, porque, como el mismo señor Yaner reconoció, dada la moda de viajar en automóvil, cuantos viajeros distinguidos o personajes vienen a Ciudad Real entran por la puerta de Toledo y tal como está hoy la primera impresión del visitante no puede ser más desastrosa.

José Balcázar. Periódico Vida Manchega 3 de Julio 1928. 


sábado, 5 de julio de 2025

MI LLANURA, CULPABLE

 



¡Ay, tierra mía, tú tienes la culpa! ¡Tú tienes la culpa, tierra novia, si desde este instante no me supieran a agua fresca tus besos apretados! ¡Tú tienes la culpa, madre tierra, si mi cabeza, cansada no descansase con placer, como antes, en tu seno henchido de recuerdos y melancolías! ¡Tuya es toda la culpa del desaguisado que me han hecho! Entre ti y yo, me han pegado una cosa rara que se llama “Cronista”. A ti no te gusta eso. Ni a mí tampoco. ¡Ya parecerá no estamos solos cuando estruje tus labios o duerma en tu halda, parda de lana merina! ¡Nosotros, que gozamos el encanto mutuo de gozarnos solos! ¡Porque sí! Me forzaste a decir, en alto, mi cariño a ti y, ahora, ¿lo ves?, por ello –tú eres culpable—tengo de desbordar sin riberas, el río grande del agradecimiento a ellos, pues si el hecho me incomoda, la distinción, inmerecida e indeseada me honra.

Después, ¡déjame a mí!, cualquier día haré mi oficio tan mal, para ellos, y tan bien, para nosotros, que vengan en la cuenta de la verdad, que les dije con ansias, del error en que caían y habrán de cumplir la justicia de degradarme.

¡Así volverá mi libertad, sin sombras, querida, alegre, gris, recoleta, y feliz sorberé tus labios, limpios de la tinta oficial con que los han tocado ahora, y levantaré, descansada, mi cabeza vencida en tu regazo, sano, oloroso panjino florido y a terrones mojados de barbecho! ¡Que alegres, estaremos entonces! Igual que éramos antes. Si tú quieres, podemos triunfar sobre ellos. ¿Vamos? “¡Chócala!”

Pero ¿ves, tierra mía, cómo eres la culpable de todo lo que me ocurre? ¿Por qué me hostigas después de prometerme lo contrario, para contar cosas muy sabidas y otras leídas en papel pajizo, de viejo y escritas con tinta descolorida? Te empeñas y ahí va, pero será como noticia escueta, que alterado y emocionado está el ánimo y apenas puede “gañir” y tan a trueque de tropezar, y tan cierto de mal decir y peor escribir, y tan enclenque, que bien pudiera comenzar aquí “cualquier día”, antes invocando, de nuestra liberación plena:


Reja de la casa número 9 de la calle Barrionuevo


Pues, señor, el convento de Santo Domingo, de la Orden de Predicadores de la Provincia de Andalucía, estuvo enclavado hacia la mitad de la calle de la Mata, a la izquierda mano según se sube de la parroquia de San Pedro y San Pablo, y se fundó en 1399 y tenía iglesia dedicada a San Juan Bautista –así lo quiso el fundador— consagrada sobre la sinagoga mayor después de los sangrientos sucesos sufridos por los judíos en el siglo XIV. Sabido es: la Orden predicadora perseguía la proximidad de los barrios judíos, si no es que sobre ecos se asentaba y enraizaba.

Solo la calle del Compás de Santo Domingo nos recuerda, en Ciudad Real, la grandeza de estos frailes.

Noticias, escritas de 1835 relatan existían varias capillas en la iglesia:

La de Jesús. El añorado imponente y bellísimo Nazareno que miraba al pueblo enseñándole a llevar la cruz con virilidad y serenidad. El que se veneró después durante un siglo justo, --1835 a 1936— en la Iglesia de San Pedro. El Jesús de ahora rinde su rasero al suelo, no es castellano y recio y sufrido y no vencido.

La capilla del Rosario, con el camarín donde el Padre Prior recibió en confesión, a la monja carmelita medio loca, o ¿qué?, que una madrugada se escapó de su monasterio dejándose caer, a la calle del Carmen, por la cuerda de las campanas. Amarró Bien uno de los cabos para que no tocara el badajo, y el otro lo tiró, sobre los tejados, a la calle. ¡Ah, y en las manos se puso las badanas del breviario, “para que no se le ardieran” al deslizarse por la maroma. Estas precauciones sensatas no están muy acordes con la locura que se le achaca a la monjita. La Virgen del Rosario, desde su trono, escuchó a la penitente, y vio el refrigerio que le sirvieron antes de retornar, contra su voluntad a la celda. Encantador grupo dieciochesco –destruido en las Dominicas, donde lo trasladaron al siglo pasado el de aquella Virgen del Rosario, sedente entre nubes y ángeles, dando el Rosario al Fundador, postrado. Sin este, mucho nos la recuerda la Virgen de la Consolación agustiniana de la calle de Valverde, de Madrid. Más ciertamente, que la grandota y poca afortunada reproducción hecha, estos últimos años, para el Convento de Calatrava, de Almagro.


Imagen destruida en 1936 de la Virgen del Rosario


Cuentan, estaba dedicada a Santa Juana otra capilla, y que la sillería coral pasó a la iglesia de Torralba, donde se conservaba, y alguien me apuntó, no sé con qué fundamento, también era de ese convento el hermoso Cristo de la Agonía, de Picón.

¿Dónde tendrían los PP. Dominicos colocado, y cómo sería, la antiquísima Virgen de la Valvanera –típica advocación riojana—que les entregaron, para darle culto, ¿una vez fenecida su capilla propia de la puerta de la Mata?

En 1835, al desaparecer el convento y hacer el inventario de los bienes –en la Biblioteca Provincial, donde se guarda, nos lo muestra la bibliotecaria doña Isabel Pérez de López Salazar—se consigna la existencia de sesenta cuadros, nada menos, y su distribución en cada capilla, en la sacristía y el coro, colocados junto al cancel, en la galería baja, en la subida a la escalera principal, en la celda del Prior, en la cocinilla baja del Prior, en la galería alta.

Hace algunos años, quizá se pudieron localizar estos lienzos en iglesias y casas, pues el inventario describe los asuntos de cada uno y detalla las características de los marcos, pero, en la actualidad ¿cuáles quedarán?, ¿dónde pararan? En otra ocasión, cuando el horno este para bollos, volveremos sobre esta local pinacoteca dominicana.

Escucha. ¿No sabes cuántos religiosos tuvo el convento?, pues lee esta nota que me facilita la señora de López-Salazar, sacada de un próximo y sustancioso trabajo suyo que esperamos con avidez: “En 1750, había veinticinco religiosos. Los diez y siete sacerdotes y los ocho legos”

Y ¡hasta otra, tierra llana! El verano se apaga. Lejos, obliga la obligación.

A ti, al pie de la reja que hay en la casa número 19 de la calle de Barrionuevo con la cruz de Santo Domingo en los hierros, y que debió de pertenecer al convento y, a ellos, a esos que en grupo, a traición premeditada, atropellaron mi ilusión sentimental y me ataron a ESO tan raro --¡Dios, y es lo grande, sin nadie amigo que viniese en mi auxilio!— a ti y a ellos digo, y a ese entrometido buen amigo García Pavón--¿ quién le dió vela en este entierro?— al comenzar mi emigración golondrina, a pesar de los pesares, honrado sin valimiento, como hombre de bien, y como el gañán de ronda y “vigüela”, y al “dirse”

“La despedida sos echo

la que Cristo echó en Belén

y El, que aquí nos ha juntao,

nos junte en la Gloria. Amén

Julián Alonso Rodríguez. Jueves 23 de septiembre de 1954



viernes, 4 de julio de 2025

EL LAMENTABLE ASPECTO QUE PRESENTA LA FUENTE TALAVERANA EN SU PRIMER SIGLO DE HISTORIA

 



El pasado domingo 29 de junio, la Fuente Talaverana del Parque de Gasset, celebraba su primer siglo de historia, celebrándolo el Ayuntamiento el sábado 28 con un concierto. Aniversario que ha sido desaprovechado por nuestro consistorio para recuperar una de las fuentes emblemáticas de la ciudad, ante el aspecto lamentable que presenta.

 



La Fuente Talaverana ha sufrido a partir de los años ochenta del pasado siglo XX, gran cantidad de gamberradas que acabaron con la fuente original obra de Ruiz de Luna, siendo respuesta esta a lo largo de los años, con otras que no llegaron a reproducir la original.

 



Cuando el ayuntamiento de nuestra ciudad tomó la iniciativa en el año 2008 de recuperar la imagen original de la Fuente Talaverana y su entorno, encargo una fuente no de cerámica, sino realizada por sublimación, más barata que la realizada con cerámica, que con el paso de los años ha terminado con perder sus grecas y mostrarnos el estado lamentable que actualmente presenta.




En las fotografías que publico se puede ver la base, la taza con su pedestal y surtidor como ha perdido totalmente su policromía. No sé quien de nuestro Ayuntamiento tiene que supervisar el estado de los monumentos locales, lo que si se que el consistorio municipal no ha estado a la altura del primer centenario de la fuente, encargando una de cerámica para darle el aspecto original que tenia y no el aspecto lamentable que actualmente presenta en su centenario.



jueves, 3 de julio de 2025

LA TALAVERANA: HISTORIA Y GLORIA DE LOS CONCIERTOS EN CIUDAD REAL (II)

 




Escuela de selectividad social y de aristocratismo provinciano”

El ciudadrealeño Pepe Rivero reconoce que La Talaverana tuvo una función “simbólica y social” para la “gente de Ciudad Real evidentísima”. Recuerda como en el año 1916 “la feria se trasladó desde la Plaza Mayor (al ser una feria mercantil como todas en su origen), hasta el Parque de Gasset, un espacio donde se acometieron reformas, pues en el parque hubo un kiosko de la música, que finalmente fue desmontado. Ya sobre los años 60 fue cuando realizaron la concha donde se producían las actuaciones”.

Desde su punto de vista uno de los momento culminantes en el devenir de la importancia que adquirió el parque de Gasset y la Talaverana se produjo en 1959 cuando el Noticiario Cinematográfico Español, más conocido como NODO, “se desplazó hasta Ciudad Real para grabar parte de la batalla de flores del 16 de agosto, que tradicionalmente era el Día de la Provincia y en el que también se realizaba un desfile de alto nivel para el momento. Por tanto, podría decirse que la vida de la Talaverana en su plenitud simbólica y álgida transcurrió entre 1959 y 1985”.

En cualquier caso, aclara que las citadas actuaciones artísticas y musicales de renombre que se celebraron y que “trataban de complacer a tanta gente, al final lo hacían a unos sí y a otros no”.

A este respecto indica que uno de los factores por los que la Talaverana adquirió tanto protagonismo fue porque en Ciudad Real “en esos años no había salas de fiesta ni discotecas, debido a que el obispo prior, Juan Hervás, tenía una oposición cerrada a estos lugares donde, desde su punto de vista, se producían ‘licencias y aproximaciones de índole erótica’”. Por este motivo, Rivero piensa que “la centralidad de los bailes de sociedad (así llamados entonces) de la Talaverana ocupaba todo por ese vacío circundante al que me refiero. Por tanto, una parte queda disuelta por el  aura efímera de las actuaciones y el esplendor del verano, pero también tenía una línea de educación sentimental y de aprendizaje ideológico que considero necesario poner encima de la mesa”.




Añade a su vez como “en los momentos en los que funcionaban, las verbenas y los bailes populares se celebraban a las ocho y media de la tarde, mientras que las actuaciones más ‘selectas’ ya eran un poco más tarde, concretamente a las once de la noche. Todo ello hasta que se montó la pista popular en la parte de atrás, lindando con lo que hoy es la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, por lo que había cierta segregación social significativa, pues los más pudientes iban a La Talaverana, mientras que el resto se congregaban en la pista popular donde todo era más próximo como la indumentaria, las actuaciones, los precios, etc. Por ello, podría decirse que esa escuela de selectividad social y de aristocratismo provinciano se daba a la perfección en el recinto de la Talaverana”.

Centro neurálgico de la actividad social y cultural

El que fuera primer alcalde de la democracia en Ciudad Real, cargo que ostentó entre 1979 y 1993, Lorenzo Selas, recuerda como dentro de la feria de Ciudad Real el recinto de la Talaverana, que solía engalanarse para la ocasión, “era importantísimo para toda la actividad social de la ciudad”.

“A la Talaverana acudían los mejores artistas y las mejores orquestas de la época porque a ellos también les daba prestigio venir a actuar a Ciudad Real”.

Destaca que el recinto de la Talaverana y del Parque de Gasset, al que define como “muy bonito y con una gran historia”, cuando llegaba la Feria, “además de toda la instalación de las casetas, carruseles y demás artilugios que albergaba, era el centro social de la ciudad. De hecho, la noche del 16 de agosto, cuando previamente se había celebrado la batalla de flores, se hacía una cena de gala a la que asistían todas las reinas de los pueblos que habían participado en el desfile de la batalla de flores, así como las primeras autoridades de la ciudad”.

El que fuera primer edil de la capital también pone en valor como la Talaverana fue uno de los puntos neurálgicos de Ciudad Real en lo que a la celebración de conciertos de primer nivel se refiere: “Recuerdo como la contratación previa de los artistas había que hacerla con mucha antelación porque agosto es un mes en el que prácticamente toda España está de fiestas, por lo que teníamos que anticiparnos con tiempo suficiente a través de la Comisión de Festejos y Cultura para poder contratar a los mejores de la época”.




Selas aclara como por aquella época los conciertos eran contratados desde el Ayuntamiento, siendo una tarea muy trabajosa: “La Comisión de Cultura y Festejos era la que se encargaba de contactar con los representantes de los artistas, teniendo que negociar con ellos muchas veces ‘a cara de perro’, pues en algunos casos eran muy exigentes y los artistas tenían unos cachés muy caros, por lo que había que negociar mucho. Y cuanto antes se hiciese era mejor, porque si pasaba el tiempo tenían otros compromisos y subía su caché”. De hecho, recuerda como entre los conciertos de la feria que más trabajo le costó contratar a su equipo de Gobierno durante aquellos años fue el de Rafaela Carrá, que actuó en Ciudad Real en agosto de 1981.

Añade que, a su vez, dentro de la pista municipal, que se encontraba en el recinto que hoy ocupa el edificio donde después se construyó para el colegio de la Ferroviaria, también se llevaba a cabo “una importante actividad social y cultural “muy agradable con orquetas y con bailes”.

No se olvida tampoco de la importante labor que por aquella época realizó Eduardo Pérez, que llevaba el Hotel Castillo y que era la persona responsable de organizar las cenas: “Eduardo fue una persona imprescindible para que todos estos acontecimientos se pudiesen llevar a cabo”.




Pero el tiempo no perdona, y los encantos y la magia que transmitía el recinto de la fuente Talaverana y el Parque de Gasset también tuvieron que convivir con los desperfectos sufridos tras la celebración de cada feria: “Como vecino, y antes de ser alcalde, cada vez que iba al Parque de Gasset con mis hijos tenía la sensación de que este espacio sufría un gran deterioro. Asimismo, nada más llegar al Ayuntamiento, durante mis primeras ferias ya como alcalde, observé que el Parque de Gasset sufría un deterioro y un destrozo impresionante durante quince días (incluyendo la celebración de los actos de la feria propiamente dichos y de los momentos previos necesarios para todo el acondicionamiento). A ello había que añadir que este espacio se había quedado pequeño para atender todas las peticiones existentes. Por este motivo, a la primera Corporación municipal de la que fui parte le expuse la necesidad de trasladar la feria del Parque de Gasset hasta otro recinto, en este caso el actual barrio de La Granja, que por aquel entonces campo, pues aquellos años Ciudad Real terminaba en la Ciudad Jardín”.

Esa decisión provocó que surgieran algunas voces discordantes entre los ciudadanos de a pie que no se mostraron muy conformes con esta medida, pues “pensaban que el nuevo recinto les quedaba más lejos. Y luego también estaban los nostálgicos de la Talaverana”, comenta Lorenzo Selas.

Por todo ello, y antes de que se procediera al citado traslado, desde la corporación municipal mantuvieron numerosas reuniones para poder exponer con calma y con todo lujo de detalles el proyecto que se pretendía realizar. “Fue un proyecto iniciado durante nuestra primera legislatura. Se hizo con paciencia y con muchos contextos, hasta que finalmente en junio de 1986 inauguramos todo lo que hoy se contempla como el Recinto Ferial de Ciudad Real, incluido su auditorio”.

Selas opina que al final el paso del tiempo es el juez y el que da y quita razones: “Hemos podido ver como el traslado de la feria ha funcionado y lo sigue haciendo en la actualidad. La gente desde el primer momento lo aceptó con toda naturalidad del mundo. Por ello, a día de hoy podemos sentirnos orgullosos del recinto que tenemos y de cómo hemos ido manteniendo el Parque de Gasset, aumentando también la superficie de este lugar centenario”.

 


Conviene recordar como la feria de Ciudad Real estuvo celebrándose en el Parque de Gasset cerca de 70 años, según indica Lorenzo Selas, después de que “la corporación de principios del siglo pasado tomase la decisión de que fuese trasladada desde la Plaza Mayor hasta el Parque de Gasset”.

Nuevo recinto ferial

Las obras del nuevo recinto ferial y del auditorio corrieron a cargo de los servicios municipales, estando encabezadas y dirigidas por los arquitectos Rafael Humbert y por Diego Peris. De hecho, el proyecto de Auditorio ubicado en ‘La Granja’ fue iniciado por Humbert y completado por Diego Peris.

Precisamente Diego Peris señala que el nuevo recinto ferial de Ciudad Real se planteó en la zona de ‘La Granja’ de Ciudad Real en un espacio de 48.000 metros cuadrados “pensado como una zona verde en la que se insertaban las diferentes actividades”.

Explica que el elemento central del proyecto era el Auditorio de unos 4.000 metros cuadrados con capacidad para 2.500 personas: “Un elemento que se hundía de forma escalonada en el terreno, cerrado con módulos construidos y elementos vegetales y un gran escenario en su frente que permitiría la celebración de diferentes actividades musicales o de convivencia”.

Junto a esa instalación también se realizaron espacios para casetas, atracciones, zona de bares y zonas especiales para actividades infantiles y juveniles. A este respecto, Diego Peris indica que el folleto que el ayuntamiento editó con motivo de la inauguración del nuevo recinto “explicaba las superficies de cada una de las zonas y la organización del gran espacio pensado como zona verde en la que se insertaban los paseos y las zonas de cada una de las actividades”.

 



Según el arquitecto ciudadrealeño el proyecto fue realizado por la administración, siendo el propio Ayuntamiento el encargado de realizar las obras que tuvieron a Bonifacio Villaverde como aparejador, a Pepe Vinuesa como maestro de obras y a Gumersindo Arenas como ingeniero técnico industrial, añadiendo que “en apenas unos meses y con un presupuesto austero se completaron las obras del nuevo espacio”.

Peris también recuerda como el anterior recinto que albergaba la Feria de Ciudad Real, en concreto el entorno de la Talaverana “era apreciado como recinto tradicional, pero tanto esa zona como el conjunto del Parque de Gasset era considerado por la gente como un espacio en el que era difícil desarrollar las actividades, a la vez que sufría un importante deterioro cada año de celebraciones”.

Desde su punto de vista el nuevo ferial “fue valorado muy positivamente, en especial el auditorio de La Granja, que permitía todo tipo de celebraciones desde las cenas del día de la provincia a conciertos y bailes tradicionales. La solución del espacio escalonado, ajardinado con una iluminación ambiental suave y continua generaba un espacio amable para la gente”.

Para Peris la solución del escenario con el frontón postmoderno sobre las columnas de barras metálicas “era una aportación novedosa y se publicó en las revistas de arquitectura del momento, recogiendo una moda muy concreta de esos años”. Asimismo, destaca como “la jardinería (dirigida por Pepe Arrieta) contribuyó de forma esencial a definir y organizar los espacios con una imagen de zona verde”.

Pese a ello, opina que el espacio del recinto ferial que ha sido utilizado durante 37 años “ha seguido funcionando bien”, “está muy necesitado de una rehabilitación en muchos de sus elementos”, pues “el tiempo no perdona”.

Fuente: https://www.lanzadigital.com/provincia/ciudad-real/la-talaverana-historia-y-gloria-de-los-conciertos-en-ciudad-real/

 


miércoles, 2 de julio de 2025

LA TALAVERANA: HISTORIA Y GLORIA DE LOS CONCIERTOS EN CIUDAD REAL (I)

 




El recinto de la fuente Talaverana, situado en el corazón del Parque de Gasset, acogió durante varias décadas el encanto y el glamour de las mejores noches de fiesta. En este espacio tuvieron cabida numerosas actuaciones musicales de los artistas y orquestas más importantes del momento, tanto dentro del panorama nacional como internacional

La Talaverana, espacio que albergó la Feria de Ciudad Real durante muchos años, poseía un encanto especial en medio de un entorno ideal rodeado de espacios verdes y arropado con su césped, árboles y jardines. Pero la verdadera estrella era la fuente de cerámica talaverana que se llevaba todo el protagonismo y que ocupaba el espacio central de la pista de baile en la que, al fondo, se situaba un amplio escenario flanqueado por una concha que proporcionaba un sonido envolvente y magnífico. Pese a las odas hacia este recinto, no faltan tampoco las opiniones que señalan que las actuaciones musicales en La Talaverana estaban dirigidas a un público más selecto, con un nivel económico medio-alto dentro del conjunto de la sociedad.

En cualquier caso, lo cierto es que los espectáculos sobre el escenario de La Talaverana ya han quedado para el recuerdo y forman parte de la historia social, cultural y artística de Ciudad Real.

Con el fin de rememorar aquellos años, y la importancia que este espacio tuvo desde el punto de vista artístico y como punto de encuentro de la sociedad ciudadrealeña (la fuente de La Talaverana hoy sigue siendo uno de los principales iconos de la ciudad), Lanza se ha puesto en contacto con algunas personas que, desde sus respectivos cargos y posiciones, vivieron aquellos años de una manera especial, los cuales han constatado que por aquella época, todos los artistas de renombre querían actuar en La Talaverana pues eso les daba prestigió y caché.





Jesús Romero, actual presidente de la Asociación Cultural Amigos de Javier Segovia, recuerda bien la magia de aquellas noches estivales. No en vano, en numerosas ocasiones actuó junto a su orquesta en el escenario de la pista municipal, si bien, en otras, las más contadas, tuvo el privilegio de hacerlo en el recinto de La Talaverana. Este artista, conocido artísticamente como Jesús Roco, merced al nombre que le puso el conocido periodista Tico Medina, tuvo la satisfacción de impregnar de música y acordes el aire de La Talaverana allá por el mes de agosto de 1985 durante la última actuación que albergó el escenario de este maravilloso recinto, dentro de una velada llena de alegría pero también de mucha melancolía y recuerdos.

Romero explica que durante la feria de Ciudad Real tradicionalmente había varios bailes, entre los que se encontraban el de La Talaverana donde “globalmente iban artistas más punteros”, y el de la pista municipal, que estaba a la espalda del primero. Pese a ello, indica que las actuaciones en la Talaverana estaban dirigidas fundamentalmente a un público perteneciente a una sociedad media-alta y los conciertos tenían unos precios elevados para la época. “Incluso te exigían llevar chaqueta para poder entrar”.

Jesús tuvo una orquesta desde 1968 hasta el año 1986. Principalmente actuaron en la pista municipal durante las fiestas de Ciudad Real, sobre todo en la década de los 70, si bien, alrededor de 1982, “en el momento en el que los bailes se acercaron más a la gente fue cuando empezamos a actuar en La Talaverana, ya con la orquesta que tenía por nombre ‘Jesús Roco, Maribel y Orquesta Guadiana’”.



Recuerda con mucha emoción como fue la última actuación que brindaron al público de Ciudad Real sobre el escenario de la Talaverana, justo la noche en el que este emblemático espacio echó el cierre al lucimiento de los espectáculos musicales, coincidiendo a su vez con el último momento en el que el Parque de Gasset albergó la feria de Ciudad Real: “No estaba previsto hacer baile esa noche, pues, según la hora programada, el momento del espectáculo coincidía en que finalizaba el 22 de agosto para dar paso al día 23. Pero la Federación de Peñas, que acababa de conformarse y que estaba presidida por Justo Serrano, se puso en contacto con nosotros para organizar un baile. Y, debido a que teníamos mucha amistad, hablé con los músicos y decidimos organizarlo todo. Conmigo cantó Maribel García Trujillo. Y fue un baile muy emotivo”.

Romero fue testigo en primera persona, tanto como músico como siendo espectador y aficionado a la música, de la magia que tuvo La Talaverana durante aquellas décadas: “Era un escenario maravilloso y todos los músicos valorábamos mucho poder venir hasta La Talaverana, que tuvo un gran esplendor y vivió su máximo apogeo desde 1967 hasta 1985”.

Considera que la Feria de Ciudad Real no habría sido la misma sin el espacio de la fuente Talaverana: “Las personas de la época solían irse a mediodía a los bares a tomarse unas cañas, luego daban un paseo por la Feria, acudía a ver los toros y, finalmente, terminaban la velada en la pista municipal o en La Talaverana, los que podían hacerlo”.

La propia Asociación Cultural Amigos de Javier Segovia quiso rememorar durante los últimos años las actuaciones en la mítica Talaverana. Así, en 2014 ofreció un emocionante concierto donde el hilo conductor fue el recuerdo de los bailes de la feria durante los años sesenta y setenta. Para tal fin, actuaron con un repertorio de 17 canciones compuesto de pasodobles, rumbas, chachachás, baladas, boleros, etc. A su vez, la misma asociación presentó en la fuente Talaverana en agosto de 2019, justo un verano antes de que llegase la pandemia, ‘Voces para el recuerdo’, que aunó canciones y poemas de diferentes autores.




Curiosidades y anécdotas de los artistas

Javier Naharro, vicepresidente de la Asociación Cultural Amigos de Javier Segovia, también pudo palpar el esplendor que tuvo la Talaverana dentro del plano cultural y social.

Indica como artistas tan conocidos como Lola Flores, Bety Misiego, Mara Lasso, Luciana Wolf, Peret, Mike Kennedy, Raphael, Rita Pavone, Conchita Márquez Piquer, Nino Bravo, Julio Iglesias, Alberto Cortez, Dyango, Nicola di Bari, las hermanas Kessler, Ana Belén, Rocío Jurado, Mocedades, Rocío Durcal, Georgie Dann, Rafaela Carrá, Camilo Sexto, Manolo Escobar, Dyango, la orquesta Platería, Bertín Osborne, Manolo Escobar, Juan Pardo, Sergio y Estíbaliz, la Orquesta Mondragón y la Topolino Radio Orquesta, así como un largo etcétera, no quisieron perderse la oportunidad de actuar dentro de un recinto tan emblemático y lleno de magia en el que la música adquiría otra dimensión.

El propio Javier Naharro comenta que la capitalidad de Ciudad Real conllevaba que “los artistas más relevantes de la época actuaran en la Talaverana, regentada por el popular Eduardo Pérez, quien fue capaz de llenar de glamour el parque de Gasset, concentrando la actividad musical en el recinto de la fuente talaverana”.

Y es que comenta que “las veladas conformadas por las canciones del momento e interpretadas por las orquestas más afamadas, sonaron en el recinto de la Talaverana desde 1967 hasta 1985, último año en el que la feria de Ciudad Real se celebró en el Parque de Gasset”.

El vicepresidente de la Asociación Amigos de Javier Segovia, quien aclara que los cachés de los artistas podían oscilar por aquella época entre las 60.000 pesetas de Lola Flores y las 335.000 pesetas de Raphael, recuerda algunas anécdotas curiosas y divertidas de los cantantes que actuaron en la Talaverana. Una de ellas se produjo en 1971 y estuvo protagonizada por Lola Flores, pues cuando fue recibida oficialmente por el Ayuntamiento, en la cafetería Ruidera, regentada por Manolo Vacas, como solía ser costumbre con los famosos que visitaban la ciudad, “viendo el edificio municipal exclamó: ¡Vaya cafetería bonita que tenéis en Ciudad Real!”

A su vez Mike Kennedy, el conocido cantante afincado en la ciudad de Vitoria, y que es recordado especialmente como líder del grupo Los Bravos, cuando cantó en la Talaverana de Ciudad Real “exigió que en su camerino estuviera un cardiólogo durante su actuación, al ser algo hipocondriaco”.




Por su parte Conchita Márquez Piquer “incluía en su contrato que le tenían que proporcionar músicos de primera categoría al igual que instrumentos perfectamente afinados”.

El genial Nino Bravo cuando el 18 de agosto de 1972 cantó en la Talaverana, en la que fue una de sus últimas actuaciones en vida, “solicitó para su concierto una pasarela que uniera el escenario principal con la fuente Talaverana, recorriendo la misma en varias de sus interpretaciones, algunas de ellas realizadas a viva voz sin micrófono, lo que impactó muchísimo en el público asistente”.

Javier Naharro comenta a su vez que otra de las anécdotas sucedió en 1975 cuando tenía que actuar en La Talaverana la estrella inglesa Shandy Shaw: “Parece ser que la cantante padecía de una ligera afección a la garganta, por lo que expuso que no podía cantar. Y lo hizo sin exhibir ningún certificado médico. Después de entablar una fuerte conversación con su representante y los organizadores, la artista accedió a subir al escenario e intentó cantar, pero finalmente reconoció públicamente que no podía hacerlo, por lo que se bajó del estrado y se marchó del recinto y de la ciudad, motivo por el cual la gente quedó bastante enfadada y desencantada”.

Concluye destacando que “la Talaverana demostró en su justa dimensión, fuera de toda especulación posible y de intenciones políticas, ser un encuentro lúdico, especialmente estético y social, sin dejar a un lado la importancia de la capitalidad, como la elaboración de su magnífico programa artístico internacional”.  

 



martes, 1 de julio de 2025

NOCHES DE FERIA EN LA TALAVERANA

 

Fotografías de Manuel Herrera Piña de diferentes años de las actuaciones en la Talaverana en los años setenta


El centro de la fiesta donde se celebraba la cena del día de las carrozas (Día de la Provincia lo llamaban), donde acudían todos los alcaldes y concejales de los pueblos muy trajeados con las reinas de las fiestas y las mujeres de vestido largo y un chal sobre los hombros. Donde todos los días acudía la gente bien de la ciudad a exponerse, a divertirse y a compararse entre otros que querían o podían estar allí, porque algunos conseguían entradas de “gañote” que regalaba el Ayuntamiento. El público que ocupaba las mesas y escuchó a Julio Iglesias, a Lola Flores, Raphael, Rita Pavone y a muchos famosos del momento que no recuerdo ahora mismo pero que puedo ver en el escenario entre las luces, aunque algunos los viera desde fuera, antes o después

La Talaverana de aquellos veranos de la primera mitad de los 70, en la adolescencia, cuando la realidad era tan nítida y también tan incierto el lugar que se ocupaba en el mundo, lo que se valía o no valía, lo que se podía intentar conseguir, lo que se perseguía con tanta torpeza sin saber muy bien lo que se buscaba más allá del impulso azul del deseo o la esperanza de conocer amigos con los que se pudiera conversar y que compartieran algunas aficiones o algunos sueños futuros.

 



La feria en el parque. En el paseo central, los puestos de turrones, algodón de azúcar, gajos de coco, martillos rojos de caramelo con un palo muy largo, que eran muy dulces y no se podían morder porque se pegaban a los dientes y eran imposibles de partir. La pista de baile de la Ferroviaria que siempre había sido la de los obreros y que no estaba abierta entonces aunque se abrió años después para dar conciertos y una vez vi allí, cuando ya estaba en Madrid en los ochenta, a Alaska cantando aquello del bote de Colón. Los urinarios a la izquierda con su olor característico que se fundía con el de los churros que freían por allí cerca. Los caballitos, la ola y los coches de choque cerca de la Cruz de los casados. También la noria, el trenecillo de la muerte y sus escobas, el ruido tan intenso de las tómbolas y esas atracciones que daban vueltas hasta marearse en las que no siempre apetecía montarse. Las gambas y los cucuruchos de camarones tan ricos como nunca más lo han sido en el comienzo del paseo paralelo hacia abajo. Los vendedores de juguetes llenos de rifles del oeste que disparaban un tapón de corcho unido con un cordel al final del cañón, balones de goma y muñecas que cerraban los ojos al balancearse y tenían el pelo de nylon. Los puestos de comidas con ruidos de vidrio de botellines de cerveza, olor a pinchos morunos, chorizos y morcillas a la plancha o a pollos asados que la gente humilde comía con trajes de domingo y esa alegría espontánea que no puede comprarse en ningún sitio. Las orzas de berenjenas y las casetas de tiro con escopetillas de plomos donde se disparaba a un palillo mondadientes que sostenía un cigarro rubio o un llavero con una navaja pequeña. La Pista Municipal a la derecha para la gente modesta o para los jóvenes sin demasiado dinero que bailaban hasta la madrugada con orquestas pachangueras que siempre terminaban tocando el “poronpompero”.




Los bares de la Talaverana a la derecha, que se clareaban casi enfrente y, vistos desde fuera, eran una tentación que parecía inalcanzable. Un tintineo de luces verdes entre el follaje donde se movían camareros de pajarita negra y chaquetas blancas. El centro de la fiesta donde se celebraba la cena del día de las carrozas (Día de la Provincia lo llamaban), donde acudían todos los alcaldes y concejales de los pueblos muy trajeados con las reinas de las fiestas y las mujeres de vestido largo y un chal sobre los hombros. Donde todos los días acudía la gente bien de la ciudad a exponerse, a divertirse y a compararse entre otros que querían o podían estar allí, porque algunos conseguían entradas de “gañote” que regalaba el Ayuntamiento. El público que ocupaba las mesas y escuchó a Julio Iglesias, a Lola Flores, Raphael, Rita Pavone y a muchos famosos del momento que no recuerdo ahora mismo pero que puedo ver en el escenario entre las luces, aunque algunos los viera desde fuera, antes o después.



Luego, el baile de las orquestas donde se movían las parejas, las familias o los grupos de amigos que venían juntos cuando se bailaba “suelto”. Pero también las mujeres solas que se habían hecho un traje largo para la ocasión en alguna modista y esperaban encontrar un príncipe azul que les pidiera bailar agarrado en las canciones lentas. Los hombres solos que recorrían el recinto acumulando valor para poder tener una mujer posible o imposible entre sus brazos, aunque muchas veces les dijeran que no y pareciera que se cayera un mundo entero. El refugio de esos bares maravillosos donde te atendían como si fueras un caballero, donde las botellas relucían de luz verde y blanca y era un lujo tomar un cubalibre muy cerca de una estatua desnuda. Quizá ese día que te decían que sí y entonces la noche se iluminaba de estrellas y las melodías sonaban más intensas y se hacía como si se bailaba pero se estaba en un paraíso con ranas verdes y fuentes de colores que parecía el centro del mundo. Y quizá lo era, aunque entonces no lo sabíamos, en aquellas madrugadas donde ya refrescaba y había que ponerse algo encima de los hombros.

Ramón González Correales

Fuente: https://www.lanzadigital.com/provincia/ciudad-real/noches-de-feria/