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jueves, 12 de febrero de 2026

EL CARNAVAL EN CIUDAD REAL EN 1898

 

Jugadoras de tenis en los bailes de Carnaval en el antiguo casino de 1917. Revista “Vida Manchega” 10 de marzo de 1917

 

Efecto, sin duda, del mal tiempo, el Carnaval ha resultado desanimadísimo en esta capital.

Ninguna mascarada ha llamado la atención, excepto el segundo día, en que recorrió las principales calles una comparsa parodiando a una familia austrohúngara.

Estaba tan perfectamente imitada, que al discurrir por su lado los auténticos húngaros, no podía apreciarse cuáles eran los verdaderos hijos del Danubio.

Si no hubiéramos tenido bailes de máscaras en los centros de recreo, seguramente la epoca que media entre el domingo de Quincuagésima y el miércoles de Ceniza, hubiera transcurrido sin notarse que estábamos en Carnaval.

Y ya que hablo de bailes, diré que han resultado lucidísimos, sobre todo el celebrado el martes en el Casino de Ciudad Real.

A él asistió lo más selecto de nuestra buena suciedad y resultó con una brillantez extremada.

Por todas partes se distinguían caras bonitas y criaturas angelicales, infinidad de máscaras luciendo preciosos disfraces. Recuerdo entre ellas tres monjas calatravas que me hicieron perder el juicio con sus gracias bromas, y a las cuales no puedo olvidar; una comparsa de militares en traje de rayadillo y al lado de las cuales no tendría inconveniente pelear con las fuerzas de Máximo Gómez, en la inteligencia que solo con una mirada de sus abrasadores ojos habíamos de conquistar toda la isla; gitanos que profetizaban nuestro oráculo, gallegas, bebes; capuchones muchos y de varios colores; en fin, el disloque. Aquello, más bien que baile, parecía una sucursal del paraíso.

El sexo fuerte también tuvo mucho gusto para disfrazarse, pues hubo payasos, tontos, etc., con trajes de bastante valor.

Y no teniendo ganas de escribir más, porque aún resuenan en mis oídos los gritos de las máscaras y los acordes de la música, hago aquí punto, prometiendo a ustedes informarles más detenidamente de lo que suceda en el baile de Piñata, en el que se espera echar otra canita al aire.

El Loco de Siempre. Ciudad Real 24 de febrero de 1898.

La Juventud Torralbeña 16 de febrero de 1898


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