Los principales de dentro y fuera de la capital y que más comúnmente sirven do punto de reunión y recreo a sus habitantes, son los siguientes:
El Campo de la Libertad. Hermosa planicie de más de tres hectáreas, que se extiende al E. de la población, cerca de la puerta de Calatrava, y en el mismo sitio que por largo tiempo llenaron unas infectas lagunas terraplenadas en el año último, merced a los mancomunados esfuerzos de la municipalidad, del vecindario, de la compañía de los ferrocarriles de Ciudad-Real a Badajoz y de Almorchon a las minas de carbón de Belmez, y sobre todo a la iniciativa de D. Agustín Salido, Gobernador civil de la provincia y Alcalde-Corregidor de la capital por aquel entonces (1). La acertada distribución del terreno, y el gran número de árboles que ya cuenta, le hacen muy a propósito, por esto y por su situación, para paseo de invierno.
El Pilar. Es una pequeña glorieta de forma irregular que, con sus anchas y enarenadas calles de árboles en que se dispone de asientos de piedra y con su fuente, ocupa casi toda la plazuela que le da nombre. En ella se encuentra el pozo, origen del primer nombre que llevara la ciudad.
El Prado. Esta glorieta de más de siete mil me cuadrados y de forma casi rectangular, elevase sobre el terreno que circuye al templo en que la patrona de la ciudad es venerada, sirviéndole de dilatado atrio. Extensas y enarenadas calles de árboles, con asientos de piedra, la tienen dividida en cuatro pequeños jardines.
La Carretera, que conduce a
Madrid y la que llega a Puertollano, ofrecen en sus primeros kilómetros dos
paseos con árboles, y asientos a uno y otro lado en su principio. Al primero se
sale por la puerta de la Mata, y al segundo por la de Alarcos; y de aquí el que
se les dé también el nombre que llevan estas puertas.
La Corredera. No es más que el camino que pone en comunicación a la ciudad con Miguelturra, y en el cual hasta el paso a nivel del ferrocarril se han plantado árboles a uno y otro lado, y puesto algunos asientos.
La Ronda. Este paseo, como su nombre indica, rodea a la ciudad. Se halla plantado de árboles desde la puerta de la Mata a la de Alarcos, y desde esta última a la de Granada flanqueado por un hermoso seto vivo, y una de sus dos anchas calles, en el trayecto que media desde la puerta de Granada a la de Ciruela, con asientos de piedra
(1) Tan inmundos pantanos eran causa de
perniciosas intermitentes, que llevaron al sepulcro gran número de habitantes
de la capital, en su mayor parte del barrio de Santiago. Con su desaparición ha
ganado mucho la salud pública; y, reconociéndolo así, la Municipalidad acordó
que, como Voto de Ciudad, se celebrase el 25 de Julio una solemne función en la
iglesia parroquial del expresado barrio.
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