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lunes, 9 de mayo de 2022

EL AGUA EN CIUDAD REAL HISTORIA DE UN RETO DIFERIDO (II)

 



Los pozos de Pérez Molina no eran suficiente, por lo que el Ayuntamiento se dispuso a buscar fuentes de agua de calidad y cantidad suficiente: Embalse de Gasset, Higueruela, Bullaque, Valle de los Molinos (fuente de la Teja, cerca del Cristo del espíritu Santo de Malagón).





En 1917, un empresario vasco, Rafael Picavea propone al Ayuntamiento la construcción de un abastecimiento y saneamiento por una sociedad privada que recibiría la concesión del servicio. Pese a ciertas reticencias, finalmente logra la concesión para lo que se crea una sociedad.




En 1917, un empresario vasco, Rafael Picavea propone al Ayuntamiento la construcción de un abastecimiento y saneamiento por una sociedad privada que recibiría la concesión del servicio. Pese a ciertas reticencias, finalmente logra la concesión para lo que se crea una sociedad.




Surge así la Sociedad General de Obras de Saneamiento (S.G.O.S.), una sociedad anónima que emite acciones y obligaciones que se venderán a aquellos interesados en participar del negocio del agua.




El ingeniero de Caminos de la empresa, Julian Soriano, redacta los proyectos (1918) para traer, por gravedad, el agua del valle de los Molinos hasta un depósito en la Atalaya. Para ello se construyen sifones para cruzar los valles de los ríos Becea y Guadiana.



En 1919 se pone la primera piedra del depósito de la Atalaya, pero la empresa no logra cumplir los plazos, y en 1924 el Ayuntamiento se incauta lo construido del abastecimiento (el saneamiento seguía siendo una quimera).



Por entonces empieza a llegar el agua del Valle de los Molinos a algunas casas privilegiadas y a las fuentes públicas que, a partir de ese momento, serán gratuitas. En el valle quedan aún hoy, restos de esa traída.



 

¿Asunto resuelto? Para nada. El recurso disponible en el valle de los Molinos era limitado y la conducción tenía pérdidas. En verano de 1932 la situación se hace crítica y el agua deja de llegar a las fuentes como se aprecia en estas noticias del diario AHORA.




El alcalde José Maestro aprueba una conexión de urgencia del embalse de Gasset, cuyas aguas, mediante un bombeo, se combinarán con la del valle de los Molinos, una solución provisional que, como todos sabemos, a la larga, sería la definitiva.




En 1930 se diseña la red de alcantarillado por Casimiro Juanes, un ICCP muy vinculado a la ciudad, y durante los 30 y 40 se construye por fin, la primera red de alcantarillado, que mantiene el emisario de la ciudad hacia las Casas, reutilizando en parte, la vieja mina del XVI.




Tras la Guerra Civil, la ciudad sigue abasteciéndose del Gasset, sin concesión y tras muchos intentos infructuosos y diversos estudios técnicos, la ciudad solicita el auxilio del Estado que se otorga en 1959 para construir un abastecimiento definitivo.




Guillermo Heras, ingeniero de Confederación redacta los proyectos, con nuevos bombeos, ETAP, depósitos, red de distribución, etc… Las obras fueron ejecutadas por Entrecanales y Távora, S.A., y se inauguraron oficialmente el 18 de julio de 1960.




Acabado el abastecimiento, y también con la ayuda del Estado, el ing. Manuel de la Barreda (ICCP) de Confederación, proyecta la nueva red de saneamiento, más profunda que la existente, y un nuevo emisario hacia Alarcos, lugar más cercano y favorable que las Casas.




Sobre esta base y desde entonces, se ha continuado mejorando el sistema de modo que hoy, los ciudarrealeños usamos el agua sin reparar en el difícil reto que la ciudad hubo que superar. El libro está dedicado a todos los que abordaron y solventaron ese reto diferido.



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