Un nuevo 9 de agosto, la Virgen del Prado
bajo a su paso de salida en otra víspera de San Lorenzo. Antes de abrirse las
puertas de la Catedral, un gran número de fieles esperaba reencontrarse con la
Virgen del Prado en su paso, cerca de su pueblo.
A las siete en punto de la tarde, las
campanas de la Catedral comenzaban a repicar y las cajas chinas con un estruendoso sonido anunciaban a
toda Ciudad Real que la Virgen del Prado nos espera una vez más en la Catedral
en su paso de salida.
Tras la apertura de la reja, cientos de
ciudarrealeños entraban al templo catedralicio, y comenzaban las ofrendas a la
Patrona. En primer lugar, el Ayuntamiento seguido de la Asociación de Dulcineas
y Damas, y los Pandorgos, junto a la ofrenda en forma de flor de los devotos de
la Virgen.
La Virgen en su paso de plata de meneses
del año 1954, luce este año el manto donado en 1968 por doña Elisa
Cendrero y Arias del Castillo, viuda de Medrano, llamado de “la coronación”. La
corona de la Virgen, del niño y el rostrillo de la Virgen son obra del platero José
Puigdollers Oliver Vinader, estrenadas en 1967 con motivo de la coronación
pontificia de la Virgen del Prado. La
bola del mundo que lleva el niño en la mano, fue realizada por el mismo platero
que las coronas en 1969, en plata sobredorada y adornada con amatistas regalada
por el hermano de la Virgen del Prado Ricardo Rivera.
Los zapatitos del Niño Jesús son del siglo
XVIII y fueron labrados por el platero de Ciudad Real Juan Rivera, que dejó
grabados en ellos el lugar y fecha de realización junto con su nombre y
apellido en las siguientes inscripciones: “Cd. EI. Año de 1730” y “Juan
Rivera”, son de plata. En las suelas van cinceladas las armas de las casas
Muñoz-Bera, porque el donante fue Álvaro Muñoz de Torres Gutiérrez de Montalvo
y Muñoz, Caballero de la Orden Militar de Calatrava. Con motivo de la
coronación pontificia, fueron dorados y enriquecidos por el joyero Puigdollers
a expensas de Ricardo Rivera Muela, de cuyo nombre y apellido dejó constancia
en los tacones de los mismos con la fecha 28-V-1967.
A los pies de la Virgen se encuentra una
media luna en plata sobredorada, regalada en 1967 por el platero local Benjamín
L. Fernández Malagón, quien también regalaría en 1954 las ráfagas de plata que
se colocan actualmente a la Virgen en su paso.
La Virgen lleva prendida en su manto la medalla
de oro de Ciudad Real, que le fue ofrendada en 1943, y una medalla de oro
donada por el Obispo-Prior, D. Juan Hervás y Benet, que le fue entregada en el
Concilio Vaticano II con motivo de la proclamación de la Virgen María como
Madre de la Iglesia. La Hermandad le costeó un artístico marco de plata
cincelada, siendo ofrecida a la Virgen el 15 de agosto de 1965 por el señor
obispo en la Plaza Mayor. También lleva la medalla de oro de la Provincia de
Ciudad Real, que perteneció al Obispo Hervás y que regaló a la Virgen tras su
muerte en 1982.
Junto a estas medallas luce también la
Virgen diferentes joyas. En la parte trasera, la Virgen lleva en su
manto un águila bicéfala labrada por el platero Puigdollers en 1967. Esta
águila es una reconstrucción de la desaparecida en 1936. Donada por la familia
Alonso Rodríguez, es de plata sobredorada en oro fino con las cruces de las
órdenes militares españolas en esmalte tipo “Limoges”, con corona sobredorada
en oro fino, incorporando en los ojos de las águilas chatones de oro con
esmeralda fina.
La Virgen lleva a la cintura el fajín del
Estado Mayor donado por el Coronel D. Juan Antonio Valle, primer coronel al
mando de la Guardia Civil de Ciudad Real, en el año 2025.
A las ocho de la tarde se ofició la Santa Misa, que este año fue cantada por el grupo de Coros y Danzas de Mazantini en el 85 Aniversario de su fundación. Terminando esta con el canto de la Salve delante de su paso.














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