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sábado, 24 de enero de 2026

ARRAIGO DE LA DEVOCION MARIANA MEDIEVAL EN CIUDAD REAL COSTUMBRES POPULARES Y CELEBRACIONES SOLEMNES (II)

 

Rosetón en el imafronte de la Parroquia de San Pedro




Vamos a recoger, más adelante, los documentos inéditos de los Archivos de Ciudad Real y algún otro pueblo de la provincia, que nos transmiten esta misma actitud: tanto en las manifestaciones de alegría de las fiestas populares; como en las peticiones de ayuda ante situaciones límite: sequía, plaga; como ante el deseo de revitalizar la vida económica de la ciudad, el pueblo vuelve su mirada a la Virgen. Lo mismo ocurre en los acontecimientos solemnes como la proclamación del Rey, los funerales por su muerte, o la alegría por una visita regia de la ciudad. Todos estos hechos son acontecimientos, que tendrán su celebración primera y más solemne a los pies de la Virgen. Se trata de testimonios escritos posteriores, pero tienen sus raíces, en esos años en los que la Devoción Mariana era tan real, y tan verdadera, que movilizó a la población hasta el punto de llegar a construir esas imponentes catedrales que nos impresionan vivamente.

Por último, el aspecto religioso, y más concretamente Mariano, del tema general del Simposium, tiene también un especialísimo interés en nuestra civilización, que está vivamente sensibilizada por los temas femeninos y que presenta una gran ansiedad de la espiritualización por contraste con el edonismo y el materialismo dominantes. ¿No es esta situación algo parecido a lo que pasó en la Edad Media, cuando la sociedad busca en la mujer un contra punto en la figura del héroe?

De nuevo es la doctora Pernoud, la que nos señala la importancia y el papel que la mujer toma en la Edad Media. Después de narrar algunas historias fantásticas, precisa:

"Historias fantásticas, sí, pero cuyos detalles nos recuerdan que surgieron en una sociedad en la que contaban sobre todo los lazos personales, que exaltaba el Ideal del caballero culto y cortés, que magnificaba la fidelidad a la palabra dada y que hacía de la mujer una reina, una soberana (PERNOUD, Regine, pp. 97).

No es de extrañar que en este contexto la Devoción Mariana arraigara extraordinariamente y que oraciones como la Salve, se extendieran por toda Europa rapidísimamente.


Capiteles de la portada de la Umbría de la Parroquia de San Pedro decorador son de hojas y  racimos de vid y matas de encina


Este panorama histórico, interesante y arduo al mismo  tiempo, es el que nos ha puesto delante el título general del Simposium.

Ciertamente son muy pocos los documentos escritos de  época medieval en los cuales se nos narre, tal como quizá nos gustaría ver, la Devoción Mariana, pero esto no quiere decir que no tengamos fuentes históricas que nos permitan conocer lo que debió ser el culto Mariano en esos siglos de la historia occidental.

Podemos acudir a los temas que el arte, la escultura, la  literatura, la pintura, ha repetido en esas fechas; y salta a la vista, en primer lugar, la importancia que en la iconografía adquiere el tema de la Virgen. En el centro de los tímpanos de las portadas góticas, aparecerá con mucha frecuencia el tema Mariano sustituyendo al Pantócrator Románico. A este respecto es interesante observar también, cómo entre los testimonios sobre el nacimiento de las lenguas y de las literaturas romances uno de los primeros temas, es precisamente el de la más arraigada Devoción Mariana: su poderosa intercesión en favor de los hombres. Comentan, tanto Ángel Valbuena Prat, como Juan Luis Aiborg, en sus respectivas historias de la Literatura Española, que "Los Milagros de Nuestra Señora" y "Las Cantigas" son creaciones literarias que tienen una fuente común de inspiración:

"Sobre estos milagros y leyendas piadosas existía en todos los países de la Europa Medieval una abundantísima literatura latina de la que son modelos típicos y más populares el "Speculum Historiale" de Vicente Beauvals, la "Leyenda Aurea" de Jacobo de Varágine y en romance francés "Les Miracles de la Sainte Vierge” de Gautier de Coincy." (ALBORG. 1981, pp. 117).

Es decir, el tema de la intercesión mañana, no es algo de un lugar, de unas gentes, sino que se nos aparece como general en la sociedad medieval. Por otra parte, Berceo mismo nos dice que escribe en "romance": "en el cual suele el pueblo hablar de su vecino". Y naturalmente con este comentario nos está transmitiendo que lo que él hace, recoger unas historias sencillas y encantadoras donde se nos narra sobre todo el poder que la Virgen tiene para proteger a los que la invocan, es algo que tiene que hacerlo porque las gentes "quieren leerlo" y escucharlo, y para ello es necesario ponerlo en el idioma que hablan y entienden.


Decoración exterior en la fachada de la puerta del mediodía en la Parroquia de San Pedro


El que dentro de la amplísima temática y la variedad de géneros literarios que cultiva el Rey Sabio, aparezca de nuevo la Devoción Mariana es otra confirmación interesante para demostrar que este era un tema principal e inexcusable para cualquier escritor en aquella época.

Sería interminable enumerar todos los aspectos de la vida medieval en los que se hace patente la devoción Mariana, pero nos parece singular el hecho de que cuando alguien decidía donar un cuadro a una iglesia, fuera costumbre exigir al artista que situara, en actitud orante, a los pies de la Virgen al generoso fiel. ¡Qué duda cabe que es posible interpretar este hecho como un gesto de ostentación!, pero volvemos a encontrarnos aquí con una interpretación realizada "según nuestros esquemas" y probablemente no según los esquemas medievales.

"Como es lógico, cada visión del mundo atribuirá a la actividad y experiencia artísticas muy diferentes funciones. El pensamiento moderno le ha cortado al símbolo, a la imagen, todas sus amaras metafísicas; para Nietzsche el arte es una mentira, el producto de la voluntad heroica del artista de "huir de la verdad", y de crear esa "ilusión" que es lo único que hace llevadera la vida. La Edad Media percibía la belleza como el esplendor verítatis, como el resplandor de la verdad; la imagen no se percibía como ilusión, sino como revelación. El artista moderno es libre para crear; solamente le pedimos que sea sincero consigo mismo. Pero el artista medieval se hallaba comprometido con una verdad que transcendía la existencia humana. Los que contemplaban su obra la juzgaban en tanto que imagen de esa verdad, y de ahí la tendencia medieval a alabar o condenar una obra de arte en términos de lo absoluto de la expriencia religiosa.

Isabel Mansilla Pérez y Soledad López Fernández en “Devoción Mariana y Sociedad Medieval. Actas del simposio”. Instituto de Estudios Manchegos 1988

 

Heraldo con las armas del chantre, pero todo casi borrado por el tiempo, en el exterior de la capilla del Chantre de Coca en la Parroquia de San Pedro

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