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viernes, 11 de marzo de 2011

EL VIEJO CARNAVAL CIUDADREALEÑO


Cartel Anunciador del Carnaval de 1919 pintado por Angel Andrade

El Carnaval, celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la Cuaresma cristiana, es ilusión, disfraces, colores, pinturas, máscaras, bailes, canciones, mucha diversión y sobre todo, los desfiles de Carnaval. Los verdaderos orígenes del Carnaval todavía son una incógnita. No hay cómo comprobar científicamente dónde y cuándo nació el Carnaval. El origen de su celebración parece probable en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.

El Carnaval está asociado principalmente con el catolicismo, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes usualmente no celebran el Carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el Carnaval danés.

A comienzos de la Edad Media, la Iglesia Católica propuso una etimología de Carnaval: del latín vulgar carne-levare, que significa 'abandonar la carne' (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma). Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra italiana carnevale, que significaba la época durante la que no se podía comer carne. Pero a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar del origen pagano del nombre. Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí). Algunas personas creen que la palabra Carnaval hace referencia a una supuesta antigua tradición pagana en la que se ofrecía carne al dios Baal (carna-baal) en una fiesta de donde todo vale.

En general, puede decirse que el Carnaval occidental moderno debió de configurarse en formas muy parecidas a las que hoy conocemos en la Edad Media. Son innumerables los documentos que lo describen a lo largo y ancho de toda la Europa medieval, e innegable la importancia que su celebración y significación tenían en aquella sociedad. A partir sobre todo del Renacimiento, los intentos de regulación y de prohibición que sufrió fueron continuos. Así, en la España de 1523, Carlos I prohibió que los hombres se enmascarasen.

En el siglo XVIII, el Carnaval se vio inmerso en un proceso de aceptación por las cortes y las ciudades europeas, que llevó a su refinamiento y estilización. Pero puede decirse que, en general, el Carnaval ha seguido siendo siempre una fiesta eminentemente popular, en que sobre todo las clases humildes y los jóvenes se enfrentaban temporalmente e intentaban subvertir un orden social muy oneroso para ellos. Ello explica que sus intentos de regulación y de prohibición no hayan cesado hasta el mismo siglo XX, como ilustra el hecho de que, durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), la celebración de los Carnavales estuviese prohibida en toda España, donde, sin embargo, volvió a resurgir tras aquel período con enorme vitalidad.

En la comunidad castellano-manchega se consideran días propios de Carnaval el “jueves lardero”, domingo de Carnaval y de Piñata, junto con el lunes, martes de Carnaval y Miércoles de Ceniza. Antiguamente en Ciudad Real sólo se celebraba el domingo de Carnaval, el de Piñata, y el lunes y martes de Carnaval, siendo la máscara callejera con la frase “¿A que no me conoces?” la mas utilizada en nuestra ciudad.

El diario local El Pueblo Manchego en su crónica de Carnaval de 1909 publica la siguiente nota: “Por la tarde tanto en la calle de Arcos, y en el paseo del Pilar, como en las de Alarcos y Morería la animación fue extraordinaria durante toda la tarde. Hubo momentos en los cuales no se podía dar un paso.
Las máscaras, en regular número pero de poco o ningún gusto. Abundaron los mamarrachos y escasearon, casi totalmente, las máscaras bonitas y que supieran ser máscaras. ¡Qué sosería! -No me conoces -Parece mentira- y de ahí no salen nunca.”.



Mascaras callejeras en 1916 en nuestra Plaza Mayor

El antiguo Carnaval ciudadrealeño era un Carnaval sin organización institucional cuyo protagonista era la máscara callejera en la calle Morería, y su actividad giraba en torno a los bailes del antiguo Casino, hoy centro cultural, el antiguo “Circulo de la Unión”, el Ateneo y el Teatro Circo organizados por la Sociedad “Circulo Artístico Mercantil”. En 1919 el Ayuntamiento presidido por D. José Cruz Prado, intervino por primera vez en la organización del Carnaval ciudadrealeño, trasladando la celebración al Parque de Gasset. El ya citado El Pueblo Manchego el lunes 3 de marzo de 1919, realizaba el siguiente comentario: “El traslado del Carnaval al Parque de Gasset, ha sido un acierto estupendo, pues la fiesta de ayer resulto esplendidísima sobre toda ponderación. A lo largo del paseo se colocaron varias tribunas. La del Ayuntamiento que era muy artística, estaba destinada al público, mediante el pago de los asistentes. El Casino de Ciudad Real y la Cámara de Comercio construyeron, también otras tribunas para sus socios respectivos. Varias familias particulares costearon las restantes”. [1]Para el Carnaval de 1919 el Ayuntamiento editó por primera vez un cartel anunciador pintado por el artista local Ángel Andrade y convocó un concurso de premios “para dar más realce a la fiesta Carnestolendas”[2]. Este concurso se celebró el domingo de Carnaval con premios para carrozas, coches de caballo, automóviles, comparsas y estudiantinas, y máscaras a pie, oscilando los premios entre las 200 y 25 pesetas. Entre las bases de la convocatoria que hizo el Ayuntamiento quedaban “prohibidos los disfraces y mascaradas que puedan menoscabar la consideración debida a las autoridades o sean atentatorias a la moral y buenas costumbres.

Se prohibirá también que las estudiantinas, comparsas y mascaradas, lleven como estandarte la Bandera Nacional" [3] .


Carroza tirada por bueyes en el Parque de Gasset

Con gran éxito se celebró el Carnaval ciudadrealeño en este año en nuestra ciudad, tal y como lo recoge la prensa local, celebrándose tan solamente el sábado, domingo, lunes y martes de Carnaval y Domingo de Piñata, únicos días que se celebró el Carnaval en nuestra ciudad desde antiguo.

Los años veinte fueron años de auge del Carnaval en Ciudad Real, asumiendo el Ayuntamiento la organización de actos en torno al mismo, siendo los años treinta de decadencia de esta celebración, donde desaparecieron los actos organizados por nuestro consistorio.

La Iglesia siempre miró con recelo la celebración de Carnaval, y en nuestra ciudad en las tres parroquias se iniciaba el domingo de Carnaval un triduo en honor a Jesús Sacramentado en desagravio por las ofensas durante los días del Carnaval. Triduo que después de la Guerra Civil (1936-1939) se seguía celebrando, aunque no existía el Carnaval en nuestra ciudad.

Con la llegada de la democracia, el Ayuntamiento presidido por D. Lorenzo Selas Céspedes asume resurgir el Carnaval en Ciudad Real, organizando actos en torno a él como el pregón, el entierro de la sardina y una programación que abarcaba toda la semana y terminaba el Domingo de Piñata con el desfile de Carnaval, que sería declarado de Interés Turístico Regional el 27 de noviembre de 1991. Años de un gran auge de nuestro Carnaval en el cual tuvieron gran protagonismo las peñas nacidas en la ciudad.



Otra carroza de la epoca

El entierro de la sardina nunca se celebró en nuestra ciudad hasta los años 80 del pasado siglo XX. El origen del entierro de la sardina comienza a celebrarse sobre la mitad del siglo XIX, en que un grupo de estudiantes de Madrid, reunidos en la Farmacia de San Antón, resolvieron realizar un cortejo fúnebre presidido por una sardina, simbolizando el ayuno y la abstinencia, para así revivir el festejo Carnavalesco que se celebraba en Madrid el Miércoles de Ceniza. Esta costumbre se difundiría por España y actualmente está presente en todas las celebraciones Carnavaleras de la geografía española.

Actualmente el Carnaval no goza de buena salud, no es apoyado por los ciudadrealeños y tan sólo el Domingo de Piñata es el día grande de nuestra fiesta. Sus motivos podrían ser varios, el principal yo creo, que es una fiesta sin arraigo entre la población, que sólo es mantenida con la ayuda de nuestro Ayuntamiento que se afana en intentar resurgirla sin éxito. Pero sin duda alguna esto es debido que el Carnaval en Ciudad Real nunca tuvo en su historia un apoyo grande de la población y tan sólo los bailes y la máscara callejera fueron su base, máscara que sólo salía a la calle el domingo, lunes y martes de Carnaval, no en gran número como se puede ver en la prensa local del primer cuarto del pasado siglo XX.

[1] El Pueblo Manchego. Año IX Núm 2.439. Lunes 3 de marzo de 1919 (portada).[2] El Pueblo Manchego. Año IX Núm 2.433. Lunes 24 de febrero de 1919 (portada).[3] Ibídem.

jueves, 10 de marzo de 2011

MIERCOLES DE CENIZA

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Bondad permanece sin potencias durante la Cuaresma

El miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma en los calendarios litúrgicos católico, protestante, y anglicano. Se celebra cuarenta días antes del inicio de Semana Santa, es decir, del Domingo de Ramos.
¿Por qué miércoles?

Cuando en el siglo IV, se fijó la duración de la Cuaresma en 40 días, ésta comenzaba 6 semanas antes de la Pascua (Para calcular la fecha de la Pascua se usaba el Computus), en domingo, el llamado domingo de "cuadragésima". Pero en los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Y aquí surgió un inconveniente: desde los orígenes nunca se ayunó en día domingo por ser "día de fiesta", la celebración del día del Señor. Entonces, corrieron el comienzo de la Cuaresma al miércoles previo al primer domingo.

Imposición de la ceniza

Este día, que es para los católicos día de ayuno y abstinencia, igual que el Viernes Santo, se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza o la frente de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el Antiguo Testamento; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.

Origen de la costumbre

Antiguamente los judíos y otros pueblos de Oriente Próximo acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. La Biblia menciona múltiples ocasiones y pueblos que utilizaban la ceniza en significado de duelo como en Mt 11:21.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. De acuerdo a la creencia, esto recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.


La Virgen del Consuelo vestida de hebrea en esta Cuaresma 2011

Cuaresma tiempo de Oración, Ayuno y Limosna

martes, 8 de marzo de 2011

FELICITACIÓN DE LA DELEGACIÓN PASTORAL DIOCESANA DE JUVENTUD



La Cofradía de la Flagelación ha recibido una felicitación de la Delegación Pastoral diocesana de juventud, con motivo de la exposición “Creo” celebrada los pasados días 18 y 19 de febrero. En la carta la Delegación nos da las gracias por nuestra disposición de colaborar en el encuentro con la imagen de la Virgen del Consuelo.

lunes, 7 de marzo de 2011

COMENZARON LOS ENSAYOS DE LAS CUADRILLAS DE LA COFRADÍA DE LA FLAGELACIÓN


Ayer domingo día 6 de marzo a las 16’00 horas comenzaron los ensayos de las cuadrillas del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Bondad y del paso de palio de María Santísima del Consuelo de la Cofradía de la Flagelación.

El paso de misterio estará una vez más a las órdenes de José Luis Serrano Herrera y el paso de palio esta a las ordenes de José María Pastor Muñoz. Los próximos ensayos se realizaran en las siguientes fechas en el Guardapasos de Semana Santa en la calle Quevedo a las 16’00 horas: Domingos 20, 27 de marzo y 3 de abril. El retranqueo será el jueves 14 de abril.


Si algún hermano esta interesado en participar en la Estación de Penitencia como costalero, debe pasarse por el lugar de ensayo en los días y horas reseñadas.





Nuestro futuro lo tenemos garantizado

PREMIADAS LAS PARTICIPACIONES LOTERIA NACIONAL

La Cofradía de la Flagelación que jugaba en el sorteo del pasado sábado día 5 de Marzo el nº 75.107, del sorteo especial de la Lotería Nacional, en participaciones de 5 Euros, comunica a todos los hermanos y personas que hubieran adquirido participaciones que estas han sido agraciadas con 4 Euros por participación. Por este motivo las mismas se podrán cobrar en la Oficina de Unicaja, en la calle Obispo Esténaga a partir de mañana martes 8 de marzo.

La Cofradía también informa que ha puesto a la venta participaciones del nº 59.240 para el sorteo de la Lotería Nacional del próximo sábado 9 de Abril. Las mismas se pueden adquirir en la Casa Hermandad cualquier viernes de 20’00 a 22’00 horas o a cualquier miembro de la Junta de Gobierno.



LA DIPUTACIÓN SEGUIRÁ COLABORANDO CON LA ASOCIACIÓN DE COFRADÍAS DE CIUDAD REAL

Ángel Caballero recibe a Emilio Martín Aguirre

La Diputación Provincial seguirá colaborando con la Asociación de Cofradías de Semana Santa de Ciudad Real. Así se lo ha dado a entender esta mañana el vicepresidente segundo y responsable del Área de Cultura, Ángel Caballero, al presidente de esta entidad, Emilio Martín Aguirre, y a su vicesecretario, Pedro Lobo Guzmán.

Dicha colaboración se materializará con la ayuda de 12.000 euros que se viene otorgando años anteriores para sufragar distintos eventos relacionados con la Semana Santa, así como con la edición de cartelería y folletos a través de la Imprenta Provincial.

En la reunión se ha propuesto por parte del presidente de la Asociación de Cofradías, la posibilidad de publicar un libro con fotografías e imágenes de la Semana Santa de Ciudad Real. Al respecto, el vicepresidente de la Diputación ha indicado que será estudiado y evaluado una vez que se presente el proyecto.

Martín Aguirre en nombre de la Asociación de Cofradías ha agradecido a Ángel Caballero, la atención que reciben por parte de la institución provincial, en la que han encontrado siempre una muy buena disposición a colaborar en los proyectos y actividades de la Asociación. Ha hecho extensiva igualmente esta colaboración al Servicio de Imprenta Provincial por su atención y diligencia en la publicación del material propagandístico.

No ha dudado en asegurar que si no fuera por el apoyo de las administraciones, no sería posible materializar sus proyectos y darle a la Semana Santa la vistosidad que se merece. "Estamos muy agradecidos por toda la ayuda que recibimos”, ha comentado Aguirre. Ha recordado asimismo la implicación de todas las hermandades y el esfuerzo que realizan durante todo el año, por lo que valoran muy positivamente que instituciones como la Diputación Provincial respalden con su apoyo el trabajo que desarrollan.

martes, 1 de marzo de 2011

EL ANTIGUO DÍA DEL ÁNGEL EN CIUDAD REAL


Desgraciadamente, con el paso de los años, muchas de nuestras antiguas y ancestrales tradiciones fueron cayendo en el olvido, hasta llegar a desaparecer. Una de esas tradiciones en la Ciudad Real de antaño era el día del Santo Ángel de la Guarda, que se celebraba el 1 de marzo en el Parque Forestal de la Atalaya. Autentico pulmón vegetal de la ciudad, se encuentra situado a unos 3 kilómetros al norte de Ciudad Real, a 39º 2’ de latitud Norte y 0º 14’ de longitud Oeste, con cotas comprendidas entre los 670 y 715 metros sobre el nivel del mar y que tiene una superficie total de 102 hectáreas, albergando más de 350 especies de plantas. Actualmente es recorrido por casi 5 km. de carretera asfaltada, 3 km. de caminos y un sinfín de sendas, donde se produce el esparcimiento de los ciudadrealeños, ruta habitual de ciclistas, deportistas y paseantes.
A este lugar hasta casi los inicios de los años setenta del pasado siglo XX, los ciudadrealeños, llegado el día 1 de marzo, se desplazaban en romería para pasar una tarde de campo y realizar una curiosa costumbre que consistía en “Espantar el diablo”. De esta forma se alejaba el mal y el Ángel de la Guarda protegía los campos.

Ángel es un nombre masculino eclesiástico de origen griego "águelos o aggelos" que significa "mensajero" y derivado de "aguélo" cuyo significado es "Aquel que es portador de un mensaje" o "Aquel que anuncia un mensaje". Para los cristianos los ángeles son espíritus celestiales, los mensajeros de Dios. Es el vinculo entre los dioses y la humanidad, son mensajeros para informarlos, educarlos o dirigirlos; también actúan como guardianes protectores, como guerreros y con poder cósmico. Dentro de la jerarquía celestial, los ángeles ocupan el noveno y último lugar. La celebración del ángel de la guarda aparece a finales del siglo XV en Valencia y se extiende durante el siglo XVII por toda la península ibérica, Francia y demás países cristianos. Su festividad primero se celebraba el 1 de marzo, pero luego se adoptó como fecha el 2 de octubre.

Según Joaquín Gómez en su “Historia de la ciudad de Ciudad Real. Y extracto histórico de España y lista de sus Reyes, casamientos y muertes”, en el siglo XIX la Atalaya era “un sitio apacible por los Olivares, las Viñas, la Caza, bastantes yerbas aromaticas, dibersas flores, y Colmenas en varios puntos. En la temporada de Invierno, que hay agua, es un paseo agradable a los vecinos de Ciudad Real; siendo lastima no se componga el Camino, que a veces se pone intransitable, cuando los propietarios costeandolo, ganarían por evitar el que huellen sus tierras y estropeen las siembras.

Del mismo modo convendría depositar aguas, dirijiendolas con mas aseo y utilidad, pues bastantes mugeres haciendo días de campo, van á labar en aquellas corrientes; y los aguadores cargan en una pequeña e inmunda arca, que ni está cubierta, ni impide se llegue á ella toda clase de animales. A la derecha del arca había una hermita del Angel, por lo que el primero de marzo es de suma concurrencia
”.

Parece que la ermita ya no existía a finales del siglo XIX, pero aunque desapareció la ermita, la costumbre de salir al campo a merendar perduró en el tiempo y la prensa capitalina de principios de siglo XX nos da cuenta de la celebración. El Pueblo Manchego en su nº 1.839, publicado el 1 de marzo de 1917, en su página 2, bajo el titulo Noticias Generales aparece la siguiente nota: “La fiesta del Ángel. Se observa aquí desde tiempo inmemorial. Esta tarde, según costumbre tradicional, han ido numerosas personas de merienda á la Atalaya. Que el vino les sea leve, y no tengamos que lamentar disgustos”. Un día después el 2 de marzo el mismo diario publicaba en su portada bajo el titulo El día de ayer, lo siguiente: “Cerró el comercio á la una. El día del Ángel como el de San Antón y otros que no tenemos en la memoria son medio fiestas. Nosotros también adelantamos el cierre. A las dos y media echamos el periódico á la calle. Lo hicimos en un periquete y los cajistas corrieron más que el expreso. ¡Oh poder de los piñones en la Atalaya, remojados y cara al sol!”.

Mis Padres el día del Ángel de 1958

Por las notas publicadas y la transmisión oral de varias personas consultadas, el día del Ángel era esperado en la sociedad agrícola ciudadrealeña, que tenía una total ausencia de lugares de ocio, y la necesidad de expansión y esparcimiento público. Por eso, antes de que la televisión irrumpiera en los hogares y con sus contenidos inundara el tiempo de ocio, nuestros antepasados necesitaban celebrar festivamente varios días del calendario, con el fin de entretenerse y aliviar los avatares de su dura existencia, y el día del Ángel era la oportunidad para dejar los quehaceres cotidianos y salir al campo y estrechar lazos entre los pobladores de la vieja Ciudad Real.

Durante la visita a la Atalaya, los ciudadrealeños realizaban un ritual que en el lenguaje popular se denomina “atar el diablo”, cuyo acto consistía en anudar los tallos de una planta o las briznas de una hierba alta, una mata de trigo verde o la rama de un arbusto, con lo que simbólicamente se ata o arroja fuera del lugar a un diablo alegórico. Costumbre de origen anterior a la cristiandad, aún se celebra en muchas localidades de nuestra provincia, como el día de San Marcos en el Campo de Montiel.


Actual capilla en una roca cerca de los repetidores de televisión

El origen de este rito según Alejandro Faustino Idáñez de Aguilar, del Centro de Estudios de la Sierra del Segura, era habitual en la vida del mundo primitivo. De ahí que los romanos celebraran en estas fechas la fiesta de la Robigalia, cuyo fin era preservar las siembras de trigo de la temida enfermedad de la roña, entonces muy frecuente. En estas mismas fechas tenía lugar en la época romana la fiesta del Annus pastorum o Año de los pastores, según explica Caro Baroja. Todas estas conmemoraciones se prolongan durante los siglos siguientes, manteniendo un carácter muy popular y participando en ellas incluso los cristianos a pesar de su naturaleza pagana.

Por este motivo, y ante la imposibilidad de suprimir este tipo de fiestas tan usuales en otros tiempos, la Iglesia Católica procedió a cristianizarlas poniéndolas bajo la advocación de un santo protector cristiano, y de este modo la transformó. En Ciudad Real se desarrollaría bajo la protección del Santo Ángel de la Guarda.

El escenario donde se desarrolla esta celebración tanto en nuestra provincia como en muchos otros lugares de España, es siempre campestre, al aire libre y en plena naturaleza, que suele ser un lugar seleccionado por la costumbre en cada pueblo, en el caso de Ciudad Real era la Atalaya, lugar frondoso, de montaña y con abundante vegetación.

La tradición de ir a la Atalaya el día del Ángel, se vio ininterrumpida durante la Guerra Civil Española de 1936 a 1939, volviéndose a celebrar en los años cincuenta como nos lo recuerda la siguiente nota publicada en el diario Lanza el viernes 2 de marzo de 1956: “La Romería del Santo Ángel. Numerosísimas personas se desplazaron ayer tarde desde la capital a distintos puntos de los alrededores, pero de manera principal a “La Atalaya”, con motivo de la festividad del santo Ángel de la Guarda, que en tiempos se celebraba con extraordinaria animación. La costumbre de “espantar el diablo” y comer piñones parece que se ha restablecido este año y fueron centenares de personas los que ayer tarde acamparon en las proximidades del deposito del agua y en otros lugares, para merendar y disfrutar de la agradable temperatura”.

A comienzos de los años setenta del pasado siglo XX, y con la llegada de la democracia, esta tradición desapareció de nuestra ciudad permaneciendo aún en la memoria de nuestros abuelos, que con ellos desaparecerá para siempre. Hoy el Parque Forestal de la Atalaya es un lugar de recreo para los ciudadrealeños, que como único vestigio religioso de otros tiempos guarda una contemporánea pequeña capilla labrada en la piedra en el camino cerca de los repetidores de televisión. Parque que es el testigo mudo de una tradición ancestral que hundía sus raíces en la Ciudad Real de antaño.


Actual merendero en el Parque Forestal de la Atalaya