Un periódico de la mañana denuncia el siguiente hecho ocurrido en Ciudad-Real:
Instruyese un expediente sobre defraudación de sellos del Estado, en el que aparece responsable la comisión provincial. Por virtud de la inspección de libros y documentos se fija el importé de los sellos que dejaron de usarse y la multa correspondiente, que la comisión provincial se niega a satisfacer, aun después de aprobado el expediente por los centros directivos. Cumpliendo las disposiciones en vigor, la administración económica usa el expediente ejecutivo, y como consecuencia de él, se expide mandamiento de apremio por medio de un comisionado.
Se entera del hecho el gobernador, y fuera por exceso de autoridad suya o debilidad de carácter del jefe económico obtiene que el apremio se retire y se otorgue la comisión de ejecutarlo en favor de un agente de orden público que, como es de suponer, guardará el despacho en el bolsillo mientras su jefe el gobernador lo ordené.
El hecho, de ser cierto, reviste notoria gravedad, sobre todo por la participación en el asunto de una comisión provincial encargada de velar por los intereses del Estado. Esperamos que la dirección del ramo se enterará de lo ocurrido.
La Paz de Murcia 3 de febrero de 1878

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