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lunes, 17 de agosto de 2026

EL SOLEMNE PONTIFICAL DE LA ASUNCIÓN EN HONOR A LA VIRGEN DEL PRADO 2026 EN IMÁGENES

 



Solemnidad de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos en Ciudad Real, festividad de la Santísima Virgen del Prado. Por este motivo la S. I. P. B. Catedral, acogió el 15 de agosto a las 10:30 horas el Solemne Pontifical, que estuvo presidido por el Obispo-Prior, D. Abilio Martínez Varea, y en el que concelebraron el Vicario General de la Diócesis, miembros del Excmo. Cabildo Catedral, sacerdotes de la ciudad, un diácono y seminaristas de nuestra diócesis como acólitos.




En el Pontifical estuvieron representadas la junta directiva de la Real e Ilustre Hermandad y Corte de Honor de la Virgen del Prado, miembros de la corporación municipal, encabezada por su Alcalde, Presidente de la Diputación Provincial,  representante de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, diputados regionales y nacionales, autoridades militares y de cuerpos de seguridad del estado; así como el Pandorgo y la Dulcinea del presente año.




Durante la homilia el Obispo-Prior monseñor Abilio Martínez Varea, pidió a los cristianos que, desde la mente y el corazón depositen dos rosas a la Virgen del Prado a modo de intenciones: una por la paz en el mundo y, de manera especial, otra para pedir que se cuide el amor y la unidad entre los esposos y de las familias.




El obispo ha lamentado que los conflictos y las guerras continúen provocando destrucción de edificios, carreteras, hospitales y escuelas, pero, sobre todo, la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento de numerosas familias.




En este punto, ha recordado a su vez los llamamientos a la paz realizados por el Papa Francisco y por el Papa León XIV, a la vez que ha incidido en la importancia de utilizar un «lenguaje desarmado», un lenguaje que contribuya al encuentro, a construir puentes de diálogo y a la reconciliación dentro de las relaciones humanas. Asimismo, ha animado a los cristianos a no limitarse a reclamar la paz para el mundo, sino a vivirla personalmente y a convertirse en constructores de paz en su entorno.




Amor entre esposos y entre las familias

La segunda petición que ha planteado el obispo ante la Virgen del Prado ha estado relacionada con las familias de Ciudad Real y, especialmente, para que «se cultive el amor entre los esposos». Martínez Varea ha pedido que se cultive y proteja el amor conyugal, comparándolo con una planta que necesita cuidados constantes para crecer, no ponerse mustia y para no marchitarse: «Y lo mismo sucede en el amor de los esposos, pues si no se cuida en todo momento, puede desaparecer».




A este respecto, Martínez Varea se ha centrado el amor entre los esposos, señalando al diálogo como una de las herramientas fundamentales para mantener viva la relación, junto con la oración, la celebración de los sacramentos y la presencia de Dios en el matrimonio. «Poner a Dios en medio» de la vida matrimonial, ha defendido, puede ayudar a fortalecer el vínculo entre los cónyuges en un contexto social cada vez más complejo.




Durante su reflexión, también ha advertido sobre la educación de los hijos y la amenaza que plantea el mundo digital. Por este motivo, ha llamado a padres y madres a acompañar a sus hijos y a transmitirles valores humanos, además de subrayar la responsabilidad de las familias cristianas en la transmisión de la fe: «Lo digital es muy importante, aunque muy difícil de controlar. Y puede conseguir que la educación se escape de las manos de los padres e incluso de la de los maestros».



En este punto, Martínez Varea ha destacado el papel de la Virgen María como referencia para todas las edades, a la vez que ha animado a las familias a mantener y transmitir a las nuevas generaciones el amor a María, convencido de que esta relación puede contribuir también a fortalecer los vínculos familiares.



A partir de la fe en la resurrección de Cristo, ha recordado que la Asunción de María representa para los creyentes una promesa y un anticipo de la vida eterna.



Al término de la celebración, el Obispo-Prior, por disposición especial de la Santa Sede, ha impartido la bendición apostólica con indulgencia plenaria. Las condiciones para recibir este perdón es el arrepentimiento de los pecados, haberse confesado quince días antes o después de la bendición y haberse acercado a comulgar. También, rezar el Credo o el Padrenuestro.



Después se ha interpretado el Himno a la Virgen del Prado finalizando con varios vivas, entre ellos: ¡Viva la Virgen del Prado!, ¡Viva la patrona! y ¡Viva la Santísima Virgen! Por su parte, el obispo de Ciudad Real ha felicitado a todas las mujeres que se llaman Prado y a pedido a los futuros padres que a sus hijas le pongan más el nombre de Prado, al considerarlo «muy bonito».






























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