Boletín
de Información Municipal Nº 30, julio de 1969
domingo, 21 de abril de 2019
sábado, 20 de abril de 2019
viernes, 19 de abril de 2019
LAS FIESTAS DE SEMANA SANTA
Con gran orgullo podemos hablar de las
fiestas religiosas, que comemoran la Semana de Pasión, en nuestra Capital. Por
la solemnidad con que se celebran; por la belleza artística de las imágenes que
las integran; por las cofradías que en realzarlas constantemente ponen todos
sus deseos, creando elegantes y bien ataviados Nazarenos, por el entusiasmo que
en ellas ponen el pueblo entero, anheloso de que estas fiestas sean una
demostración más de nuestro buen gusto y de nuestra cultura.
Este año han superado a las de años
anteriores y también ha sido más numeroso el núcleo de forasteros que llegaron
atraídos por la emotividad artística de nuestra Semana Santa.
Las constantes mejoras que las
respectivas cofradías introducen en sus hermandades, vense recompensadas por la
admiración y el aplauso del público, que ciertamente sabe apreciar esos
esfuerzos.
Precisa añadir al encanto de las fiestas
de Semana Santa el atractivo de unas brillantes fiestas de resurrección para
completar el motivo que haga venir al forastero.
Hase iniciado algo este año, pero feble
y raquítico. Necesítense espectáculos de más visualidad y de más interés que
los fuegos de artificio y una novillada.
El Ayuntamiento ayudado por el Comercio,
reacio para prestar concurso, puede muy bien organizar un programa de festejos
capaz y agradable, que constituya el señuelo de atracción.
Los días de Semana Santa vistieron las
galas de la Primavera y en el ambiente plácido y agradable, la gente luciendo
sus trajes de fiesta prestó animación a las calles.
Bajo el sol espléndido, la ciudad
ofrecía un hermoso aspecto lleno de color y de vida. Silencio en el ambiente;
la multitud caminando lenta y grave a contemplar el desfile de las procesiones;
las mujeres, las bellas mujeres de esta tierra hidalga, adornadas en su
juventud y en su lozanía con la mantilla clásica y con claveles de pétalos
sangrantes que arrancaron la coloración de sus labios rojos, y en el vientecillo
leve aromas de nardos y de jazmines...
Rasgando el silencio, claros sones de trompetas
anuncian el paso de la procesión. Todo calla. Y la imagen del Justo pasa entre
la muchedumbre silenciosa, sembrando en las almas un sentimiento de dolor.
v
Pero el encanto singular de las
procesiones es contemplarlas por la noche y a su paso por las apartadas y
misteriosas callejas de la ciudad. Presenta un aspecto fantástico. La calleja
desierta, oscura, que apenas iluminan los gruesos hachones de los Nazarenos. Monótonas,
pausadas, piérdense en la lejanía las notas de un organo y la voz de un bajo
que canta algún salmo; luego el silencio que apenas irrumpen las pisadas de los
penitentes; y después, en la calma de la noche abrileña una voz melodiosa que
entona una sentida saeta, una copla de dolor que conmueve nuestra alma y la
procesión que se pierde en el recodo de la calleja, oscura y silenciosa, de
fantasmagoria...
Revista
“Vida Manchega”, año VIII, Núm. 228, Ciudad Real 20 de abril de 1919
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SEMANA SANTA CIUDAD REAL
jueves, 18 de abril de 2019
SARA Y POBLETE LOS ENAMORADOS DE CIUDAD REAL
Bello
rostro de la desaparecida y antigua imagen de Jesús Nazareno
En estos días de Semana Santa es hora de
traer a la memoria de unos y al conocimiento de otros, la leyenda de Sara y
Poblete, leyenda que bien pudiera ser cierta en su totalidad y que, como todas,
lo es, sin duda, en parte. Me extraña que no sea popular, y me extraña porque
cuenta con todos los elementos necesarios para serlo: hay en ella amor,
abnegación y milagro.
Siempre me han interesado los problemas
referentes a nuestras tradiciones, y es porque ellas son las que dan carácter a
los pueblos. Un pueblo que no cuenta historias de sus antepasados y que no
tiene viejas piedras, carece de personalidad, no tiene eso que se llama solera
y que es lo que le da carácter. Nosotros, afortunadamente, tenemos ambas cosas.
Para el relato de esta leyenda, tomo los
datos que da el que fue inspirado poeta manchego, Juan Bautista Bernabeu,
en un libro de poesías publicado en el
primer decenio de este siglo. El último de los poemas está escrito en octavas
reales y se titula “La hebrea de Barrionuevo”; a él me refiero. ¿De dónde tomó
el poeta estos datos? No importan a los poetas. Son algo tan hermoso que no se
deben ensuciar con el polvo de los archivos. Esto es labor de eruditos.
Dibujo
de Villaseñor publicado en el diario “Lanza”, sobre la leyenda de Sara y
Poblete
A finales del siglo XV, los
ciudarrealeños desencadenaron una persecución contra los judíos que, con sus
obscuros manejos, amenazaban la paz de la villa. Estos tienen que abjurar de su
religión si quieren permanecer en Ciudad Real. Algunos acceden, pero sus abjuraciones
no son sinceras. Entre los pseudoconversos se encuentra Sara, hija del judío Efraín
que murió en una de las celdas de la Inquisición. Esta mujer, joven y hermosa
ella, no piensa dejar la religión de su padre.
Barrionuevo es el barrio de la antigua
judería, el del Compás de Santo Domingo y la calle del Lirio. En esta calle
vivía Sara y a ella iba a rondarla Francisco de Poblete, capitán de
cuadrilleros de la Santa Hermandad, que se había enamorado perdidamente de la
hebrea.
Este Poblete es un ferviente cristiano e
insta a su amada a que se convierta a la verdadera Fe, pero ella no accede a
sus ruegos. De todas formas el capitán espera que el amor haga el milagro y
ablande su corazón. Mientras, Francisco se debate entre el amor y la Fe.
Mientras prevé que acabaran siendo notarios sus amores y no deja de advertir
las malas consecuencias que pueden traer para los dos, pues se rumorea ya que
Sara sigue practicando la Ley mosaica, llega la noticia de que los moros han
llegado a la Mariánica. El enamorado no tiene más remedio que marchar hacia
allá al frente de sus cuadrilleros. Pero antes de alejarse, con el caballo
ensillado, va a despedirse de Sara. Esta se deshace en lágrimas. El momento es
propicio y Poblete Sabe aprovecharlo: Promete a la hebrea que, si al volver de
la guerra la encuentra convertida, se unirá con ella en matrimonio. Además, ha
obrado con nobleza. Dice a Sara que ha revelado a su madre el amor que se
profesan y que esta la protegerá mientras falte él. Como recuerdo se deja una
medalla de Jesús. Después va al templo de Santo Domingo a pedir por la
conversión de Sara.
Reja
de la desaparecida casa de la calle del Lirio, lugar donde Julián Alonso sitúa
esta vieja leyenda
Sara cae enferma del disgusto y la madre
de Francisco la asiste. Después de bastantes meses, parece que va a
restablecerse su salud, pero la espera, el temor a la muerte de Poblete, la
separación dolorosa, hacen que tenga recaída que la pone en el umbral del otro
mundo. Llama a la madre de su novio al pie de la cama y le da la misión de
decir a su hijo que ella, Sara la judía, ha rezado en los momentos amargos de
la ausencia al Cristo por el que tanta devoción tiene Francisco.
Esto ocurre una noche de Jueves Santo.
La procesión penetra en la calle del Lirio. Es el primer año que lo hace Sara, debe luchar entre el amor, la religión
que apenas conoce, la de sus padres, la ofensa que es para los judíos esa
procesión de los cristianos por su propio barrio, pero… vence el amor.
En un descanso de la procesión, el paso
se para ante la ventana de la hebrea. Esta se incorpora y reza llena de fe. Y
entonces es cuando ocurre el prodigio.
Oigamos a Juan Bautista Bernabeu:
Nota
el pueblo que la faz divina
y triste
de Jesús Nazareno
hacia
la reja con amor se inclina
y
está aquel cuarto de fulgores lleno.
El poeta, como se comprende, se refiere
al cuarto de Sara. Pero sigamos.
Y
Jesús de aquel sitio no camina
ni
alcanzan fuerzas a mover su seno:
Espira
Sara, se escucho una queja
y avanza
el Cristo entonces de la reja.
Cuando
Poblete sabe la cruel noticia
se
lanza al combate como loco y es
muerto
al escalar un muro.
v
Esta es la leyenda. Porque merece la
pena que se conozca, la he traído a las páginas de LANZA. Es un triunfo del tos
que siempre ha impulsado a los hombres y les han hecho hacer y decir amor y de
la fe, de esos dos sentimientos son las cosas más bellas y geniales.
Por
Ángel Crespo y P. de Madrid. Diario “Lanza”, extraordinario con motivo de la
Semana Santa, Martes 16 de abril de 1946
La destruida
imagen de Jesús Nazareno, en su paso procesional a principios del siglo XX
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HISTORIA CIUDAD REAL,
SEMANA SANTA CIUDAD REAL
miércoles, 17 de abril de 2019
EL VIDEO DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE VEINTICINCO AÑOS (II)
La segunda parte del video de la Semana
Santa de Ciudad Real de 1994, recoge la Procesión Oficial del Santo Entierro,
la de Nuestra Señora de la Soledad y el Resucitado. Una Semana Santa completa,
que dejo que procesionaran todas las Cofradías de Penitencia de nuestra ciudad.
martes, 16 de abril de 2019
EL VIDEO DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE VEINTICINCO AÑOS (I)
Traigo hoy al blog, la primera parte del
video que elaboró “Foto Hora”, de cómo se vivía la Semana de Ciudad Real en el
año 1994. Esta primera parte, recoge el Domingo de Pasión, Viernes de Dolores,
Domingo de Ramos, Vía Crucis del Lunes Santo, Martes, Santo, Miércoles Santo,
Jueves Santo y Mañana del Viernes Santo, una Semana Santa muy distinta de cómo se
celebra actualmente en Ciudad Real, veinticinco años después.
lunes, 15 de abril de 2019
EL PROGRAMA DE MANO DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE VEINTICINCO AÑOS
En el año 1994, es decir hace
veinticinco años, la Semana Santa de Ciudad Real se encontraba en auge, tras
los años de crisis de finales de los años sesenta y la década de los setenta
del pasado siglo XX, habiendo sido declarada de Interés Turístico Regional en
1985.
El programa de 1994, fue editado por la
desaparecida Caja de Castilla-La Mancha, y su formato nada tiene que ver con
los que se publican actualmente. La Semana Santa del citado año se celebró del
27 de marzo al 3 de abril.
La procesión del Nazareno del Domingo de
Pasión, se celebraba en aquellos años el Domingo de Pasión a las 12 del
mediodía, iniciándose la procesión de la Hermandad de Las Palmas el Domingo de
Ramos, desde la S. I. P. B. Catedral y no desde el colegio Salesiano Hermano
Garate, como actualmente ocurre.
En la madrugada del Miércoles Santo, a
la 1,30 horas, salía desde el Guardapasos la entonces Hermandad de la
Humillación, actual de Las Penas, y las Hermandades de la Pasionaria del
Santiago (Santa Cena, Ecce-Homo “Pilatos”, Cristo de la Caridad y Dolorosa de
Santiago), se formaban en la Plaza de Santiago y no desde su lugar de salida,
no procesionando aún el palio de la Virgen del Dulce Nombre.
La Hermandad del Jesús Nazareno, salia a la calle a la 1 de la madrugada del Viernes Santo, y no a las 12 de la
noche como actualmente ocurre, y la entonces conocida como Procesión del Cristo
Ultrajado, actual Coronación de Espinas, también salía la madrugada del
Viernes Santo, y no el Domingo de Ramos, sin el palio de Santa María del
Perdón.
La Procesión Oficial del Santo Entierro,
se iniciaba en la Parroquia de Santa María del Prado (Merced), donde llegaban las
hermandades sin organización alguna, y era allí en el momento de procesionar
cuando se organizaban.
Por último la Hermandad de Nuestra
Señora de la Soledad la tarde del Sábado Santo, salía a la calle a las 19,30
horas, entrando en la Parroquia de San Pedro, después de la Vigilia Pascual.
El programa de mano reproduce varias imágenes
históricas, como Nuestro Padre Jesús de la Bondad solo en su antiguo paso, la
antigua imagen del Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas, y Nuestro Padre Jesús
Nazareno procesionado la mañana del Domingo de Pasión.
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