Buscar este blog

domingo, 21 de abril de 2019

sábado, 20 de abril de 2019

ASPECTOS GRÁFICOS DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE UN SIGLO






Revista “Vida Manchega”, año VIII, Núm. 228, Ciudad Real 20 de abril de 1919

viernes, 19 de abril de 2019

LAS FIESTAS DE SEMANA SANTA



Con gran orgullo podemos hablar de las fiestas religiosas, que comemoran la Semana de Pasión, en nuestra Capital. Por la solemnidad con que se celebran; por la belleza artística de las imágenes que las integran; por las cofradías que en realzarlas constantemente ponen todos sus deseos, creando elegantes y bien ataviados Nazarenos, por el entusiasmo que en ellas ponen el pueblo entero, anheloso de que estas fiestas sean una demostración más de nuestro buen gusto y de nuestra cultura.

Este año han superado a las de años anteriores y también ha sido más numeroso el núcleo de forasteros que llegaron atraídos por la emotividad artística de nuestra Semana Santa.

Las constantes mejoras que las respectivas cofradías introducen en sus hermandades, vense recompensadas por la admiración y el aplauso del público, que ciertamente sabe apreciar esos esfuerzos.

Precisa añadir al encanto de las fiestas de Semana Santa el atractivo de unas brillantes fiestas de resurrección para completar el motivo que haga venir al forastero.

Hase iniciado algo este año, pero feble y raquítico. Necesítense espectáculos de más visualidad y de más interés que los fuegos de artificio y una novillada.

El Ayuntamiento ayudado por el Comercio, reacio para prestar concurso, puede muy bien organizar un programa de festejos capaz y agradable, que constituya el señuelo de atracción.


Los días de Semana Santa vistieron las galas de la Primavera y en el ambiente plácido y agradable, la gente luciendo sus trajes de fiesta prestó animación a las calles.

Bajo el sol espléndido, la ciudad ofrecía un hermoso aspecto lleno de color y de vida. Silencio en el ambiente; la multitud caminando lenta y grave a contemplar el desfile de las procesiones; las mujeres, las bellas mujeres de esta tierra hidalga, adornadas en su juventud y en su lozanía con la mantilla clásica y con claveles de pétalos sangrantes que arrancaron la coloración de sus labios rojos, y en el vientecillo leve aromas de nardos y de jazmines...

Rasgando el silencio, claros sones de trompetas anuncian el paso de la procesión. Todo calla. Y la imagen del Justo pasa entre la muchedumbre silenciosa, sembrando en las almas un sentimiento de dolor.

v   

Pero el encanto singular de las procesiones es contemplarlas por la noche y a su paso por las apartadas y misteriosas callejas de la ciudad. Presenta un aspecto fantástico. La calleja desierta, oscura, que apenas iluminan los gruesos hachones de los Nazarenos. Monótonas, pausadas, piérdense en la lejanía las notas de un organo y la voz de un bajo que canta algún salmo; luego el silencio que apenas irrumpen las pisadas de los penitentes; y después, en la calma de la noche abrileña una voz melodiosa que entona una sentida saeta, una copla de dolor que conmueve nuestra alma y la procesión que se pierde en el recodo de la calleja, oscura y silenciosa, de fantasmagoria...

Revista “Vida Manchega”, año VIII, Núm. 228, Ciudad Real 20 de abril de 1919


jueves, 18 de abril de 2019

SARA Y POBLETE LOS ENAMORADOS DE CIUDAD REAL


Bello rostro de la desaparecida y antigua imagen de Jesús Nazareno 

En estos días de Semana Santa es hora de traer a la memoria de unos y al conocimiento de otros, la leyenda de Sara y Poblete, leyenda que bien pudiera ser cierta en su totalidad y que, como todas, lo es, sin duda, en parte. Me extraña que no sea popular, y me extraña porque cuenta con todos los elementos necesarios para serlo: hay en ella amor, abnegación y milagro.

Siempre me han interesado los problemas referentes a nuestras tradiciones, y es porque ellas son las que dan carácter a los pueblos. Un pueblo que no cuenta historias de sus antepasados y que no tiene viejas piedras, carece de personalidad, no tiene eso que se llama solera y que es lo que le da carácter. Nosotros, afortunadamente, tenemos ambas cosas.

Para el relato de esta leyenda, tomo los datos que da el que fue inspirado poeta manchego, Juan Bautista Bernabeu, en  un libro de poesías publicado en el primer decenio de este siglo. El último de los poemas está escrito en octavas reales y se titula “La hebrea de Barrionuevo”; a él me refiero. ¿De dónde tomó el poeta estos datos? No importan a los poetas. Son algo tan hermoso que no se deben ensuciar con el polvo de los archivos. Esto es labor de eruditos.

Dibujo de Villaseñor publicado en el diario “Lanza”, sobre la leyenda de Sara y Poblete

A finales del siglo XV, los ciudarrealeños desencadenaron una persecución contra los judíos que, con sus obscuros manejos, amenazaban la paz de la villa. Estos tienen que abjurar de su religión si quieren permanecer en Ciudad Real. Algunos acceden, pero sus abjuraciones no son sinceras. Entre los pseudoconversos se encuentra Sara, hija del judío Efraín que murió en una de las celdas de la Inquisición. Esta mujer, joven y hermosa ella, no piensa dejar la religión de su padre.

Barrionuevo es el barrio de la antigua judería, el del Compás de Santo Domingo y la calle del Lirio. En esta calle vivía Sara y a ella iba a rondarla Francisco de Poblete, capitán de cuadrilleros de la Santa Hermandad, que se había enamorado perdidamente de la hebrea.

Este Poblete es un ferviente cristiano e insta a su amada a que se convierta a la verdadera Fe, pero ella no accede a sus ruegos. De todas formas el capitán espera que el amor haga el milagro y ablande su corazón. Mientras, Francisco se debate entre el amor y la Fe. Mientras prevé que acabaran siendo notarios sus amores y no deja de advertir las malas consecuencias que pueden traer para los dos, pues se rumorea ya que Sara sigue practicando la Ley mosaica, llega la noticia de que los moros han llegado a la Mariánica. El enamorado no tiene más remedio que marchar hacia allá al frente de sus cuadrilleros. Pero antes de alejarse, con el caballo ensillado, va a despedirse de Sara. Esta se deshace en lágrimas. El momento es propicio y Poblete Sabe aprovecharlo: Promete a la hebrea que, si al volver de la guerra la encuentra convertida, se unirá con ella en matrimonio. Además, ha obrado con nobleza. Dice a Sara que ha revelado a su madre el amor que se profesan y que esta la protegerá mientras falte él. Como recuerdo se deja una medalla de Jesús. Después va al templo de Santo Domingo a pedir por la conversión de Sara.

 
Reja de la desaparecida casa de la calle del Lirio, lugar donde Julián Alonso sitúa esta vieja leyenda

Sara cae enferma del disgusto y la madre de Francisco la asiste. Después de bastantes meses, parece que va a restablecerse su salud, pero la espera, el temor a la muerte de Poblete, la separación dolorosa, hacen que tenga recaída que la pone en el umbral del otro mundo. Llama a la madre de su novio al pie de la cama y le da la misión de decir a su hijo que ella, Sara la judía, ha rezado en los momentos amargos de la ausencia al Cristo por el que tanta devoción tiene Francisco.

Esto ocurre una noche de Jueves Santo. La procesión penetra en la calle del Lirio. Es el primer año que lo hace  Sara, debe luchar entre el amor, la religión que apenas conoce, la de sus padres, la ofensa que es para los judíos esa procesión de los cristianos por su propio barrio, pero… vence el amor.

En un descanso de la procesión, el paso se para ante la ventana de la hebrea. Esta se incorpora y reza llena de fe. Y entonces es cuando ocurre el prodigio.

Oigamos a Juan Bautista Bernabeu:

Nota el pueblo que la faz divina
y triste de Jesús Nazareno
hacia la reja con amor se inclina
y está aquel cuarto de fulgores lleno.

El poeta, como se comprende, se refiere al cuarto de Sara. Pero sigamos.

Y Jesús de aquel sitio no camina
ni alcanzan fuerzas a mover su seno:
Espira Sara, se escucho una queja
y avanza el Cristo entonces de la reja.
Cuando Poblete sabe la cruel noticia
se lanza al combate como loco y es
muerto al escalar un muro.

v   

Esta es la leyenda. Porque merece la pena que se conozca, la he traído a las páginas de LANZA. Es un triunfo del tos que siempre ha impulsado a los hombres y les han hecho hacer y decir amor y de la fe, de esos dos sentimientos son las cosas más bellas y geniales.

Por Ángel Crespo y P. de Madrid. Diario “Lanza”, extraordinario con motivo de la Semana Santa, Martes 16 de abril de 1946

 
La destruida imagen de Jesús Nazareno, en su paso procesional a principios del siglo XX

miércoles, 17 de abril de 2019

EL VIDEO DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE VEINTICINCO AÑOS (II)



La segunda parte del video de la Semana Santa de Ciudad Real de 1994, recoge la Procesión Oficial del Santo Entierro, la de Nuestra Señora de la Soledad y el Resucitado. Una Semana Santa completa, que dejo que procesionaran todas las Cofradías de Penitencia de nuestra ciudad.



martes, 16 de abril de 2019

EL VIDEO DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE VEINTICINCO AÑOS (I)



Traigo hoy al blog, la primera parte del video que elaboró “Foto Hora”, de cómo se vivía la Semana de Ciudad Real en el año 1994. Esta primera parte, recoge el Domingo de Pasión, Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Vía Crucis del Lunes Santo, Martes, Santo, Miércoles Santo, Jueves Santo y Mañana del Viernes Santo, una Semana Santa muy distinta de cómo se celebra actualmente en Ciudad Real, veinticinco años después.



lunes, 15 de abril de 2019

EL PROGRAMA DE MANO DE LA SEMANA SANTA DE CIUDAD REAL DE HACE VEINTICINCO AÑOS



En el año 1994, es decir hace veinticinco años, la Semana Santa de Ciudad Real se encontraba en auge, tras los años de crisis de finales de los años sesenta y la década de los setenta del pasado siglo XX, habiendo sido declarada de Interés Turístico Regional en 1985.

  
El programa de 1994, fue editado por la desaparecida Caja de Castilla-La Mancha, y su formato nada tiene que ver con los que se publican actualmente. La Semana Santa del citado año se celebró del 27 de marzo al 3 de abril.


La procesión del Nazareno del Domingo de Pasión, se celebraba en aquellos años el Domingo de Pasión a las 12 del mediodía, iniciándose la procesión de la Hermandad de Las Palmas el Domingo de Ramos, desde la S. I. P. B. Catedral y no desde el colegio Salesiano Hermano Garate, como actualmente ocurre.


En la madrugada del Miércoles Santo, a la 1,30 horas, salía desde el Guardapasos la entonces Hermandad de la Humillación, actual de Las Penas, y las Hermandades de la Pasionaria del Santiago (Santa Cena, Ecce-Homo “Pilatos”, Cristo de la Caridad y Dolorosa de Santiago), se formaban en la Plaza de Santiago y no desde su lugar de salida, no procesionando aún el palio de la Virgen del Dulce Nombre.


La Hermandad del Jesús Nazareno, salia a la calle a la 1 de la madrugada del Viernes Santo, y no a las 12 de la noche como actualmente ocurre, y la entonces conocida como Procesión del Cristo Ultrajado, actual Coronación de Espinas,  también salía la  madrugada del Viernes Santo, y no el Domingo de Ramos, sin el palio de Santa María del Perdón.


La Procesión Oficial del Santo Entierro, se iniciaba en la Parroquia de Santa María del Prado (Merced), donde llegaban las hermandades sin organización alguna, y era allí en el momento de procesionar cuando se organizaban.
  

Por último la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad la tarde del Sábado Santo, salía a la calle a las 19,30 horas, entrando en la Parroquia de San Pedro, después de la Vigilia Pascual.


El programa de mano reproduce varias imágenes históricas, como Nuestro Padre Jesús de la Bondad solo en su antiguo paso, la antigua imagen del Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas, y Nuestro Padre Jesús Nazareno procesionado la mañana del Domingo de Pasión.