
DOCTOR RICARDO CHAMORRO
RODRIGUEZ-SALINAS (1912- 1961)
Nace en Madrid, Hortaleza, en una
familia de médicos y farmacéuticos originarios de Alcalá de Henares, Madrid.
Termina brillantemente sus estudios en
la Universidad Complutense de Madrid, año 1935 con la calificación de
Sobresaliente. Alumno Interno de
Patología Quirúrgica en los cursos 1933-34 y 1934-35, Médico Interno en el
curso 1935 – 36. Matrícula de Honor en la Especialidad. Después de un intenso
periodo de formación quirúrgica en Alemania vuelve a Madrid donde sufre como
todos los españoles la terrible guerra civil. Como español, ajeno a cualquier
tendencia ideológica y basándose en la experiencia adquirida participa y ayuda
como Jefe de Equipo Quirúrgico Militar en Hospital de Guerra en primera línea
en Alcázar de San Juan
Al finalizar esta triste etapa de nuestra
historia reciente en el año 1940 se incorpora como Profesor Clínico, Ayudante
de Cirugía de la cátedra del Prof. Cardenal y Ayudante del Dpto. Anatómico,
sección de histología, como investigador y docente.
Deja su actividad universitaria, pero no
docente, al conseguir por oposición con el nº 1 plaza de Profesor Jefe de
Cirugía en la Diputación Provincial de Ciudad Real en Junio de 1942.
Aunque su subconsciente le predecía,
dada su profunda vocación universitaria, una transitoria estancia, en nuestra
ciudad, en corto tiempo, modifica su pensamiento y convierte en pasión su
fervor, hasta su definitiva desaparición a los 48 años, por Ciudad Real.
Hombre ilustrado y cirujano culto encuentra
a su compañera vital en Mª Fernanda Prado, ciudadrealeña que comprendió la
grandeza de un hombre al que ayudo sin fisuras para que nuestra tierra , su
querida Ciudad Real, se ubicase, no solo en el lugar que por derecho le
correspondía en La Mancha, sino en el resto de España. Ayuda, como compañera,
como esposa y como responsable del progreso de un pueblo, al ser la primera
concejala del Ayuntamiento capitalino dedicándose en cuerpo y alma a su ciudad.
Su acusada personalidad en el campo de
la Medicina, su capacidad de trabajo y sus cualidades docentes, constituyeron
el pedestal científico para la creación de una escuela de cirujanos jóvenes que
divulgaron la ciencia del Dr. Ricardo Chamorro a lo largo y ancho de nuestras
fronteras. Su entrega, su pasión por la cirugía, llena de humanismo, es decir
el ejercicio de su profesión sin reservas, muchas veces, sin expresarlo, hasta
el agotamiento físico le granjearon el respeto y el cariño de cuantos a su
sombra crecían en sabiduría y en valores, que le hicieron acreedor de una bien
ganada popularidad y prestigio profesional y social dentro y fuera de nuestra
provincia.
Durante sus veintiochos años de
magisterio en el Hospital Provincial, practicando con éxito indiscutible todas,
las en la época, indivisas ramas de la cirugía, interviene quirúrgicamente a
más de veinte mil pacientes de toda la provincia y entonces aún no definida
Región. Si por algo se caracteriza un maestro es por su continuidad en la
renovación del conocimiento, su afán de mantener una constante y adecuada
formación científica y técnica sin límites, que hacía patente junto a sus
discípulos, en los escasos intervalos libres tomando parte activa en diferentes
Congresos Nacionales e Internacionales demostrando en sus comunicaciones al
I-II Congreso de Cirugía –II –III –IV Congreso Nacional de Gastroenterología,
el buen hacer y el prestigio conseguido a través de los éxitos su técnica
quirúrgica. Labor que quedaba plasmada en Artículos científicos (Archivos de
Medicina y Cirugía Revista Clínica Española del aparato Digestivo y de la
nutrición).

Quien es auténtico, asume la
responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es. Por eso
sabiendo la gravedad de su enfermedad, poco antes de decirnos adiós para
siempre, participa en el Congreso Internacional de Nueva York, con una entonces
innovadora comunicación sobre Cirugía de fémur.
Intuyo el futuro, que desgraciadamente
no pudo ver y planteo la necesidad como parte importante de su vocación
universitaria de crear un laboratorio de cirugía experimental para que, la por
el soñada labor docente, fuera completa, tal y como siempre recuerda el
Profesor D. Vicente Calatayud, hijo predilecto de Ciudad Real, que se
manifiesta como discípulo del Dr. Ricardo Chamorro.
Inquieto y previsor en el año 1958, con
gran esfuerzo personal, funda el Sanatorio Nª Sª del Prado, situado en la Calle
Toledo dotándolo de todos los adelantos técnicos de la época. Sala de
mecanoterapia para rehabilitación hermana gemela de la que existía en
Barcelona. El destino solo permite que el Dr. Chamorro “disfrute” durante dos
años de la obra que con ilusión, esfuerzo y trabajo fundo para beneficio de sus
convecinos manchegos. Deja como director
del Sanatorio a su amigo e indispensable Médico de Cabecera Dr. Don. Eduardo
Rodríguez Arévalo, con el que va germinando la Clínica Coreysa.
El compromiso del Dr. Ricardo Chamorro
con Ciudad Real fue total profesional,
cultural, como ciudadano integrado en esta tierra que vio nacer a sus hijos,
que nunca quiso abandonar a pesar de tener grandes oportunidades, que participa
en la vida social y deportiva de nuestra ciudad, buen cazador , y socio desde
su llegada del Deportivo Manchego, desde su responsabilidad como Cirujano Jefe
de la plaza de Toros interviene en todas la cogidas de toreros ,aún se recuerda
la que supuso la retirada del torero albaceteño Abelardo Vergara donde con
medios quirúrgicos limitados le salva la vida.
Participa en el Municipalismo de Ciudad
Real, proponiendo siempre la mejora de infraestructuras para mejorar la calidad
de vida de sus convecinos siendo a su muerte concejal del Ayuntamiento de
Ciudad Real.
Convencido de su Fe y profundamente
religioso, lo que manifestó siempre sin complejo alguno. Interprete desprendido
de la Semana Santa de Ciudad real, hermano mayor de la cofradía del “Silencio”
utilizando su túnica como sudario en su viaje a la eternidad.
Liberal convencido, lleno de vida y de
proyectos que el destino no dejo que fueran realidad, en pleno triunfo personal
y profesional con cinco hijos el mayor de trece años y una que llegaría dos
meses después de su muerte, muere en Ciudad Real el tres de febrero 1961.
Extraordinario personaje de nuestro
tiempo, de nuestra ciudad, con capacidad humana para entender y hacer realidad
los valores de nuestra tierra que no quiso abandonar para dejar en ella la
simiente científica, académica y familiar para que sus sueños nunca
desaparezcan siempre que existan personas que no los abandonan y los recuerden.
Escrito
por su hijo Ricardo Chamorro Prado, médico especialista en medicina interna,
endocrinología y nutrición. Con apuntes del Dr. Vicente Calatayud Maldonado,
miembro de la Real Academia Nacional de Medicina.
Fuente:
https://www.miciudadreal.es/2011/06/23/semblanza-del-doctor-ricardo-chamorro/