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jueves, 21 de enero de 2016

POBREZA Y BENEFICENCIA EN CIUDAD REAL A FINES DEL REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS. LAS LIMOSNAS DE LA HERMANDAD VIEJA EN 1501 (I)



El estudio de la pobreza en las distintas épocas históricas es un tema que ha despertado la curiosidad de los investigadores en los últimos tiempos, y de la que no se sustraen los medievalistas (1). Sin embargo, creo no pecar de pesimista si preciso que es un tema sumamente lábil y escurridizo, no tanto por lo que se refiere a la fijación de conceptos y definiciones, sino en cuanto a la dificultad de aplicación de los mismos a la realidad en un momento histórico determinado, lo cual no es en modo alguno negar su existencia (2).

Tal como se ha definido, la pobreza es una situación (3) a la que se llega por distintas circunstancias. Pero es que, además, su manifestación no es uniforme y presenta una variedad tipológica muy diversa, que se complica aún más si se atiende al medio –rural o urbano- en que desarrollan su existencia los afectados por la misma (4).

Pero no se pretende en modo alguno aquí entrar en disquisiciones conceptuales ni metodológicas. Sin duda estas son de gran valor, más no creemos que sea éste lugar ni el momento adecuado. La pretensión es mucho más limitada: al hilo de un documento encontrado, proporcionar algunos datos sobre la pobreza y la beneficencia en Ciudad Real en los últimos años del reinado de los Reyes Católicos. Con ello no se intenta más que contribuir levemente al tema para cuando sea retomado de nuevo en su conjunto.

1.      La evolución socio-económica de la ciudad

Previo al estudio de los datos del documento, resulta de todo punto necesario hacer unas reflexiones, muy breves, sobre la situación anterior y el desarrollo de los acontecimientos por los que pasó su población.

Si en alguna ocasión nos encontrásemos –ojalá sea así- con otras fuentes hoy desconocidas para mí, en donde se constatase un elevado número de pobres en Ciudad Real a fines del siglo XV, no debe en modo alguno extrañar. Distintas circunstancias por las que atravesó la ciudad durante el mencionado siglo fueron causa de un abandono, con variado ritmo, de la población y de un descenso de las disponibilidades materiales de la misma. Las revueltas contra judíos y conversos desde finales del siglo XIV y a lo largo de la centuria siguiente, así como las repercusiones de la guerra sucesoria con Portugal y el establecimiento del tribunal de la Inquisición en la ciudad, fueron causa del abandono de amplios sectores de población y de un deterioro sensible de los recursos económicos de la misma (5).

Dejando a un lado el aspecto demográfico, no cabe duda que el tema de la pobreza se encuentra también estrechamente vinculado al de la fiscalidad. Es obvio que aquellas personas faltas de recursos económicos difícilmente pueden contribuir a cualquier tipo de cargas tributarias. Sin embargo, la presión fiscal sobre el núcleo se mantuvo, pese al descenso de sus disponibilidades económicas.

En este sentido, posible síntoma de este empobrecimiento de la población de Ciudad Real sea el frecuente recurso fiscal, a finales del siglo XV, de captación mediante sisas para subvenir a las necesidades de la misma, en lugar de hacerlo –como había sido más normal en época anterior- mediante repartimiento, del que quedarían exentas de tributación tales personas y, consiguientemente, la cantidad recaudada sería inferior. No quiere esto decir, sin embargo, que mediante el sistema de sisas tributasen aquellas personas necesitadas –posiblemente en algunos casos sí lo hicieran-, sino que sería una modalidad tributaria de imposición indirecta sostenida por otras clases sociales no dispuestas a renunciar a determinados bienes sobre los que se cargaba dicha sisa, que venía a recaer sobre el sector de la alimentación. Lo que no cabe duda es que la adopción de este sistema impositivo indirecto es consecuencia de la inviabilidad de su contrario y, por tanto, síntoma inequívoco de un empobrecimiento más o menos pronunciado, en líneas generales, de una población (6).


Ahora bien, la constatación de este empobrecimiento general de la misma no sería razón suficiente ni única para determinar un número elevado de pobres en ella. Es obvio que, ante la falta de recursos, la población intentaría la emigración hacia otras zonas o centros donde poder satisfacer sus necesidades más primarias. Cabe entonces preguntarse –independientemente de la cuantificación- por qué permanecen estos marginados en la ciudad. Si se hubiese logrado hacer una encuesta en su tiempo, posiblemente las razones personales aducidas hubiesen sido de lo más diversas y variopintas. Sin embargo, en un intento globalizador pienso que se podría responder a esta cuestión diciendo que su permanencia fue debida a la existencia en la ciudad de una estructura capaz de sostener su presencia y actividad.

Ya sé que la respuesta puede parecer en principio sumamente vacía, pero no lo será tanto si se analiza el intento de relanzar la ciudad constituyéndose en gran centro administrativo. Y me estoy refiriendo  concretamente al establecimiento en ella de la segunda Chancillería del reino en 1495 con competencias sobre la mitad inferior de la península, del Tajo al sur. Soy consciente de su escasa duración en la misma – pues en 1505 se traslada a Granada pero creo que es un fenómeno sumamente indicativo del carácter urbano de la ciudad y del esplendor conseguido por la misma en épocas anteriores. Si no fuese de la forma indicada, no es comprensible en modo alguno que la monarquía se fijase en ella, puesto que ni geográfica ni económicamente, en ese momento, tendría razón de ser. Toledo, Córdoba o Sevilla, por ejemplo, hubieran sido localidades más lógicas para su establecimiento, teniendo en cuenta que el reino granadino ya había sido conquistado.

Pues bien, aunque el establecimiento de la Chancillería y el tema de la pobreza-o mejor, de la permanencia de pobres en la ciudad- puedan aparecer como fenómenos muy alejados entre sí, pienso que tienen una vinculación mucho más estrecha de la que pudiera sospechar a simple vista. No cabe duda que a ella acudirían letrados y pleiteantes con poder adquisitivo que permitirían la persistencia en la ciudad de este tipo de personas marginadas. Es más, posiblemente al amparo de la misma acudirían a ella necesitados de otras partes, produciéndose un tipo de picaresca propio de estas circunstancias (7). Finalmente, aunque desde otra perspectiva, de la vinculación de ambos fenómenos proporciona un dato el mismo documento que se publica, al señalar el descenso a esa situación de pobreza de un pleiteante que había llegado a la ciudad procedente de Málaga (8).

Luis Rafael Villegas


(1)     Buena prueba de ello es la serie de trabajos llevados a cabo por Mollat, M. Recherches sur les pauvres et la pauvreté au Moyen Age, Paris, 1963-1970.
Por lo que se refiere al ámbito peninsular, pueden verse los trabajos recogidos en las Actas de las Jornadas Luso-españolas de Historia Medieval, que versaron sobre La Pobreza e a asistencia sos pobres na Peninsula Ibérica durante a Idade Média, 2 vols., Lisboa, 1973. Los trabajos en ellas aparecidos ya remiten a la bibliografía sobre el tema, lo que excusa una mayor amplitud aquí de la misma.
(2)     Este relativismo es debido al carácter de los documentos utilizados, que no permiten precisar con exactitud los límites de la pobreza. Es obvio que no pueden tener, desde este punto de vista, la misma consideración los de carácter fiscal que otros, como puede ser el presente. En la misma medida pueden resultar diversos los pobres para poder subvenir a las cargas del Estado mediante los impuestos, que los que carecen de lo más elemental para su subsistencia. Entraríamos, pues, en una distinción entre pobres y necesitados, o si se quiere de otra forma más ambigua, en distintas gradaciones de pobreza.
(3)     Mollat, M., Les pauvres et la societé mediévale, en Actas del XIII Congreso Internacional de Ciencias Históricas, Moscú, 1970, 2, que repite en las Actas de las Jornadas luso-españolas mencionadas, 12.
(4)     Sobre la tipologías dadas por los que se han ocupado del tema, cfr. Valdeon, J., Problemática para un estudio de los pobres y de la pobreza en Castilla a fines de la Edad Media, II 889-918, en las Actas mencionadas. También en el mismo lugar, el trabajo de Martin, J.L., La pobreza y los pobres en los textos literarios del siglo XIV, II, 587-635, concretamente en 589, siguiendo la clasificación de Frantisex Graus, Au bas Moyen Age. Pauvres des villes et des campagnes, en Annales E. S. C., 16, 1961, 1053-1065.
(5)     Estas causas no serán únicas, pues a la ruina de ciertas familias por motivo de las revueltas (cfr. p.e. 1477, marzo 25. Madrid, AGS, RG. Sello, 1477-marzo, fol. 396) abría que añadir también la escasez de cosechas (cfr. p.e. 1493, julio S. AGS, R.G. Sello, 1493-julio, fol. 127), para concluir en el empobrecimiento de la población (cfr. p.e. 1485, diciembre 17. Alcalá de Henares. Ag. S, R.G. Sello, 1486-Marzo fol. 69. Inserto en doc. de esta fecha) y también Beinart, H. Records of Trials of the Spanish Inquisiction in Ciudad Real, II, Jerusalén, 1977, 329, 399, 400.
Sobre la situación de la ciudad en años posteriores del siglo XVI, cfr. el trabajo de Lopez-Salazar, J., Estructura socio profesional de Ciudad Real en la mitad del siglo XVI, en 20.000 Km2 (Ciudad Real), núm. 11-12, 1977, 51-92, que propondría al autor publicase en otro sitio más accesible al gran público. Desconozco –pues aún no lo he podido consultar, pese a los intentos realizados- lo que al respecto puede aportar Carla Rahn Phillips, Ciudad Real, 1500-1750. Growth, Crisis and Readjustment in the Spanish Economy, Nueva York, 1979.
(6)     Todos estos datos estan sacados, de manera suscinta, de mi trabajo de tesis doctoral Una ciudad en la baja Edad Media: Ciudad Real, que no volveré aquí a citar por no haberse aún publicado. No obstante la comprobación de este empobrecimiento puede realizarse teniendo en cuenta los datos aportados por Cantera Burgos, F. y león Tello, P., Judaizantes del arzobispado de Toledo habilitados por la Inquisición en 1495 y 1497, Madrid, 1969. En el mismo, teniendo en cuenta solamente los de la ciudad, se aprecia que de las cantidades con que fueron multados los judeos conversos, que totalizaban 10.047.500 mrs., solamente se habían cobrado 422.700 mrs., lo que representaba el 3 ó 5 %, según los casos.
(7)     Cfr. p.e. 1480, noviembre 14. Medina del Campo. Los RR.CC. a petición de Fray Fernando de Haro, comendador de San Antón de Ciudad Real, por sí y en nombre de su orden, mandan que sean prendidas ciertas personas que piden limosna en nombre de ella. AGS. R.G. Sello, 1480, noviembre, fol. 224.
Nótese que cuando se establece la Chancillería se produjo un aumento considerable de los alquileres en la ciudad, que afectarían no sólo a los miembros de la misma, sino a la población en general. Cfr. 1496, octubre 21. Burgos, AGS. R.G. Sello, 1496 –octubre, fol. 327. Cit. Delgado Merchan, L. Historia documentada de Ciudad Real. La Judería, la Inquisición y la Santa Hermandad. Ciudad Real 2ª ed., 1907, 276.
(8)     V. Apéndice, núm. 90.


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