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lunes, 30 de abril de 2018

EL EDIFICIO DE FERIA CON MERCADO VIEJO: BIEN DE INTERÉS CULTURAL CON LA CATEGORÍA DE MONUMENTO



En el año 1991, el edificio de la calle la Feria, esquina con Mercado Viejo, fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En la resolución publicada en el boletín Oficial de la Comunidad, publicada el 18 de diciembre del citado año 1991, se describe así al edificio:

El edificio ofrece dos fachadas, una a la calle Feria y otra a Mercado Viejo.

Estructural y decorativamente se asemeja a la contigua (actualmente se encuentra separada por un solar) y ambas podrían constituir un conjunto representativo de la arquitectura de principios del siglo XX en Ciudad Real, a caballo entre el Eclecticismo y el Neohistoricismo.


En este edificio el juego decoratico se basa sobre todo en la bicromía entre el ladrillo rojo y el azulejo de color azulón como un detalle más de la arquitectura industrial con fuertes connotaciones historicistas que podrían, en este caso, recoger tradiciones islámicas.

La composición general es más rica que en la otra casa ya que se estructura simétricamente a base de dos cuerpos de ladrillo rojo muy diferenciados en las dos esquinas que unirán con otras edificaciones y otros dos cuerpos centrales, decorados con azulejos y separados entre ellos por una pilastra de ángulo también en ladrillo rojo en la esquina de las dos calles.

Los dos cuerpos laterales, que presumimos iguales (el de la calle Feria tiene la planta baja alterada) constarían de una sencilla puerta en arco de medio punto en la planta baja que se separa de la primera planta por una línea de impostas geométricas.

En esta planta hallamos una ventana geminada de aire neomedievalista trasdosada en piedra y apoyada sobre una decoración del mismo ladrillo pero que forma un juego de luces y sombras a bese de relieve.


Tras otra imposta, la segunda planta abre un hueco en forma de ojo de buey y remate final de la misma es una cornisa sobre la que descansa un arco rebajado que, en ambos lados, sobreeleva el resto de la fachada.

Las dos partes restantes del edificio se estructuran simétricamente a ambos lados de la pilastra angular en tres plantas, en este caso sin división de impostas entre las mismas.

Como ya apuntábamos la planta baja está muy transformada por locales comerciales con una decoración de cerámica poco acertada. La primera planta cuenta con una balconada corrida de dos huecos en cada frente formada por arcos de medio punto con alfiz y frontón y la última planta se ilumina por ventanas sencillas.

Toda esta parte central está adornada por un fondo liso a base de azulejos de color azulón, constituyendo un conjunto muy original.


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