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miércoles, 7 de septiembre de 2011

FORMACIÓN COFRADE

Estamos iniciando un nuevo curso cofrade en el complicado mundo de las cofradías y hermandades. Estas están programando sus diversos cultos y actividades entre las que no pueden faltar las de formación.

Es indispensable que los miembros de nuestras Hermandades y Cofradías sepan unir muy bien su condición de cristianos, dentro de unas asociaciones de la Iglesia, y su presencia en el mundo en medio de la sociedad, dando auténtico testimonio cristiano.

Para cumplir, en coherencia, tan importante cometido, es necesario unir la formación a la plegaria, el testimonio a la celebración. Solamente celebrando el misterio de Cristo en los sacramentos, y particularmente en la Eucaristía, se puede tener la fuerza para hacer del amor fraterno la señal y distintivo cristiano.

La editorial PPC, del grupo SM tiene cuatro publicaciones de formación dedicadas exclusivamente al mundo cofrade, que deberían ser el material de formación que se tendría que tener en cuenta en nuestras parroquias a la hora de programar los cursos de formación en el presente curso 2011-2012. Estas publicaciones son las siguientes:



"Paso a paso. Itinerario de fe para Hermandades y Cofradías", de José Eizaguirre, Manuel Amezcua y José Ramón Mata. Este libro de 144 páginas es según la sinopsis de la editorial un "Itinerario de fe que condensa lo esencial de la fe cristiana vivida desde la experiencia de ser hermano o cofrade. Además de servir para la lectura personal, está pensado como instrumento muy válido para trabajar en grupo. En cada tramo o capítulo se parte de un testimonio personal y de cuestiones que interesan a los cofrades para desarrollar los contenidos.

Algunos textos sueltos ayudarán a profundizar. Hay también sugerencias para la oración personal y en grupo, y propuestas para compromisos prácticos. La obra cuenta con una guía para el animador, y se puede personalizar para cada cofradía".

Por su parte monseñor Carlos Amigo, cardenal arzobispo de Sevilla, ha colaborado en esta obra con la presentación de la misma, y según sus propias palabras, Carlos Amigo indica que "este Itinerario de fe resulta tan oportuno como necesario para el proceso de formación, oración, sacramentos y testimonio, de nuestras Hermandades y Cofradías".

En el proyecto han participado también el delegado diocesano de Cofradías de Sevilla, Manuel Soria y el sacerdote y cofrade zaragozano Luis Antonio Gracia, autor de "Cartas a un cofrade sobre su identidad".



“La biblia del cofrade. Itinerario para Hermandades y Cofradías” de Manuel Amezcua, es una continuación del proyecto “Paso a Paso” con 208 paginas centradas en la temática bíblica, con un lenguaje sencillo y tono cofrade, para ayudar a la reflexión de grupos de personas implicadas en las hermandades y cofradías.

Ofrece veinticuatro tramos a partir de veinticuatro personajes de la Escritura, doce del Antiguo y doce del Nuevo Testamento. La presentación central de cada tema se escribe a modo de carta en primera persona, para facilitar un lenguaje directo e incidir más fácilmente en las virtudes y retos de la piedad popular, al tiempo que el personaje bíblico concreto se “autopresenta” y da a conocer aspectos esenciales de su personalidad y de su obra, sin descuidar notas importantes acerca de su contexto histórico.

Con esta publicación su autor pretende “crear afición”; es decir, suscitar el interés inicial del mundo cofrade por el mundo bíblico. Infinidad de aspectos concretos de la piedad popular más común dependen de contenidos bíblicos que los miembros de las hermandades muchas veces desconocen. Por eso, esta obra desea ser útil para aficionar al cofrade a leer y estudiar la Sagrada Escritura, de cuya profundización y acercamiento podrán seguirse los mayores bienes, tanto personales como corporativamente cofrades.



“Oraciones Cofrades. De la veneración al testimonio y de la devoción al compromiso” con 112 paginas es también una obra del sacerdote acitano Manuel Amezcua Morillas. Es un nuevo libro de la colección "Paso a paso" que pretende completar los aspectos propios del año litúrgico, así como celebraciones cofrades de variada especie, desde los juramentos de nuevos cargos a salidas procesionales, pasando por las convivencias y encuentros de hermandades. Como el subtítulo indica: De la veneración al testimonio y de la devoción al compromiso, las distintas propuestas que se incluyen forman parte de un proceso pastoral y espiritual de acción eclesial con nuestras hermandades y cofradías.

Con un lenguaje sencillo, el lector encuentra una serie de celebraciones que llenan un vacío importante en el mundo de las cofradías y hermandades. Una herramienta de trabajo de primera mano para la pastoral dentro de la abundancia de asociaciones católicas de fieles, como define el actual Código de Derecho Canónico a las hermandades.

Con este libro de Manuel Amezcua, ofrece a los directivos y hermanos de cualquier cofradía un instrumento clave para ponerse delante del Señor en la Custodia, ante el paso de una bella talla de Cristo o María, y saber rezarle en solitario o en comunidad, que es lo mejor. Y rezarle con el lenguaje de hoy, que les lleve de la veneración al testimonio y de la devoción al compromiso, como sugiere el subtítulo de esta obra.



Por ultimo la ultima publicación “Representaciones de la Pasión” del mismo autor que las anteriores publicaciones con 144 paginas, contiene las claves e historia de las representaciones de la Pasión. Pautas y propuestas técnicas para ponerlas en escena. Tres modelos de representaciones: para adultos, jóvenes y niños. Abundantes fotos de las representaciones de Huesca, Motilla del Palancar y diversos lugares de Badajoz.

Sin duda estas publicaciones deberían estar en la biblioteca de cualquier cofrade, ya que están escritas y dirigías a todos los cofrades. Un material necesario que debe tenerse en cuenta, como ya dije al principio, en nuestras parroquias a la hora de formar a los nuevos cofrades.

Quien desee adquirir cualquiera de estas publicaciones, lo puede hacer en la Librería Kyrios, o en la tienda de artículos religiosos Santa María de nuestra ciudad.

martes, 6 de septiembre de 2011

LA GRUTA DE LA VIRGEN EN VALVERDE (CIUDAD REAL)



Actual imagen de la Inmaculada Concepción en la gruta de entrada a la pedanía

Valverde es una localidad dependiente del municipio de Ciudad Real. Se encuentra a unos diez kilómetros al oeste de la capital, por la carretera nacional 430. Valverde se encuentra en pleno Campo de Calatrava, con un relieve montañoso y volcánico. A dos kilómetros y medio del casco urbano se encuentra el cráter y laguna de La Posadilla, declarada Monumento Natural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

En la carretera de entrada a este anejo ciudadrealeño, existe una gruta donde se venera una imagen de la Virgen. Hasta hace unos años la imagen que se le daba culto era de la Virgen de Lourdes, pero una noche fue robada y fue sustituida por la actual de la Inmaculada Concepción. Virgen que bendice desde su gruta a todos los vecinos de esta pedanía a la entrada y salida de la localidad. Sin duda un lugar de culto a la Virgen María muy pintoresco.

Imagen desaparecida de la Virgen de Lourdes y que presidio esta gruta desde su dedicación al culto a la Madre de Dios

LA DEVOCIÓN Y CULTO A LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS EN CIUDAD REAL



Fiel reprodución de la antigua pintura de Nuestra señora de los Remedios, realizada por el cronista de Ciudad Real, Julian Alonso, en los años cuarenta del siglo XX

La devoción a la Virgen de los Remedios en Ciudad Real, es una de las devociones más antiguas que existe en la ciudad, aunque con el paso de los años y por diferentes circunstancias ha ido decayendo, manteniéndola actualmente su hermandad en la ermita de su misma advocación.

La devoción a la Virgen de los Remedios se inicia en el desaparecido Hospital de la Pedrera, que ocupaba un antiguo caserón en la calle Pedrera Baja que no se sabe cuando se fundo por la falta de documentación, pero que debió existir en los albores de la fundación de Villa Real en el siglo XIII. Nos dice Madoz, que primero fue dedicado a cárcel y luego a hospital.

Tal y como quedo la ermita tras su restauración en 1994

La devoción a la Virgen de los Remedios comienza según la leyenda en la antigua cárcel de la Pedrera, tal y como recoge el autor Forres Alonso cuando dice: «La antigua iglesia de la Virgen de los Remedios (La Pedrera) de Ciudad Real era una cárcel y un condenado a muerte la pintó tan bien (la Virgen) sobre una pared, que se le perdonó tal pena…». Convertida la cárcel en hospital, tenia una Cofradía bajo la advocación de Nuestra Señora de la Pedrera que paso a la Parroquia de Santa María del Prado en el año 1633, ya que en este año el día 13 de marzo, se juntaron en el coro de la dicha iglesia parroquial, los 13 cofrades de Nuestra Señora de la Pedrera, coincidiendo con el día de la Asunción. De aquí debió salir la nueva cofradía, titulada “Los Esclavos de la Madre de Dios del Prado de Ciudad Real", porqué el libro de actas de la citada cofradía recoge la primera reunión de la misma, precisamente el 13 de marzo de 1633, cuyo libro se prolonga hasta el 2 de julio de 1728. El acta de fundación dice lo que sigue: “...Que puesto que la Iglesia Hospital y Hospitalidad de Nuestra Señora de la Pedrera en muy antigua y vieja y está parte de ella arruinada y entre huertos, eriales y casas caídas e inhabitadas, donde de ordinario se acoge gentes facinerosa y deshonesta, acordamos desampararla y venderla, sí hubiera quien comprara, y si no el despoje del edificio solar, y con lo que rentase y con lo demás que tenía la dicha cofradía, que sería hasta treinta ducados, para cumplir sus memoria antiguas y otras que de nuevo añadían en la iglesia parroquial de Nuestra Señora Santa María del Prado, de dicha ciudad, en cuyo distrito estaba dicho Hospital y donde se habían cumplido las dichas memorias y trasladar la cofradía a dicha iglesia de dicha parroquia, con cargo de que en la dicha iglesia de Nuestra Señora del Prado se cante perpetuamente una Salve y letanía de Nuestra Señora con solemnidad y devoción, todos los sábados del año por la tarde, dos horras antes de la oración, tañendo las campanas para que se junten y lleguen los fieles cristianos y cofrades de dicha cofradía; que se han de nombrar Esclavos de la Madre de Dios del Prado, que en esta Salve han de acompañar a los cofrades con 12 hachas de cera al preste, desde la sacristía al altar mayor, para cuyo objeto cada uno de los cofrades ha de dar en tributo dos maravedís de limosna en cada sábado...”[1] Cinco meses después, el 26 de agosto de 1633, el arzobispo de Toledo autorizaba la venta de las propiedades del antiguo Hospital de la Pedrera. Vendido el hospital y convertido en molino de aceite, este se conservo hasta los años cincuenta del pasado siglo XX que fue destruido por la piqueta.

Una de las pinturas aparecidas en el altar mayor en 1994

La pintura de Nuestra Señora de los Remedios tenía una profunda devoción dentro del vecindario de Ciudad Real, encomendándose los ciudadrealeños a ella para la cura de muchos males y las madres que tenían dificultad para dar a luz en la ciudad, se encomendaban a ella, acudiendo tras el parto para agradecerle a la Virgen, que este se produjera sin incidentes, llevándole como ofrenda aceite para la lamparilla que ardía junto a la pintura y tocando la campana.[2]

Debido a la devoción que le profesaban a la pintura de la Virgen, los vecinos tras la venta del hospital en el siglo XVII, decidieron realizar una nueva ermita, más cercana a la población, con las limosnas de sus numerosos devotos y ponerla bajo el titulo de los Remedios y trasladar allí la pintura del Hospital de la Pedrera. Como estaba pintada en la pared, obligo construir un cajón de madera del tamaño de la pintura, en el cual se introdujo el bloque de la pared junto con la imagen, saliendo esta ilesa de tan arriesgada operación y poniéndola al culto en el altar mayor de la actual ermita, que es de construcción simple y de materiales pobres[3]. El campanario y el oculo marcan el eje de simetría de la fachada. El interior es de una sola nave con bóveda de cañón y una cúpula de naranja, el altar se remata en un pequeño ábside.

El 14 de septiembre de 1780, la ermita de los Remedios recibió una huésped muy especial, la imagen de Nuestra Señora del Prado, Patrona de Ciudad Real, que fue trasladada a la ermita debido a que la torre amenazaba ruina y se temía que se desplomase sobre la parroquia de Nuestra Señora del Prado. En la ermita de los Remedios permaneció hasta el día 29, en que por disposición del Arzobispo de Toledo se trasladó a la iglesia de Santiago donde permaneció cerca de un año.[4]
A partir de 1902, la ermita de los Remedios acogería entre sus muros el paso y Hermandad de Santo Descendimiento. Esta hermandad fundada en la Parroquia de Santa María del Prado, desde su reorganización en el siglo XVII permaneció en el citado templo hasta que fue creado el Obispado-Priorato de las ordenes Militares Española en 1875, pasando al templo de la Merced elevado a Parroquia de Santa María del Prado. Desde el año 1902, al realizar un nuevo misterio del escultor madrileño José Alsina Subirat, la hermandad paso a residir en la ermita de los Remedios.


Crucificado que actualmente preside el altar mayor, lugar donde estuvo la antigua pintura de la Virgen de los Remedios


En cuanto a los cultos que se le tributaban en el año a la Virgen de los Remedios, decir que hasta el año 1936, se celebraba una Novena en su honor con gran solemnidad que se iniciaba unos días antes del 8 de septiembre, Natividad de Nuestra Señora. Un ejemplo de cómo se celebraban estos cultos lo encontramos en el periódico local “El Pueblo Manchego”, el sábado 16 de septiembre de 1916 bajo el titulo “EN LOS REMEDIOS” aparece la siguiente nota: “ Con extraordinaria brillantez se ha celebrado la novena que anualmente se consagra en honor de Nuestra Señora de los Remedios. La comunión general del día de la fiesta, fue numerosísima.

El coro, admirablemente dirigido por el beneficiado Sr. Orol, rayó a la altura de la fama de su director.

Actual pintura de la Virgen de los Remedios, bendecida el 10-9-1949

Decir algo de los sermones del Reverendo D. Rosario Montero, y sobre el gusto y placer con que era escuchado, seria exponernos á pecar de excesivamente parcos en elogios; ó , de contar la verdad entera, de pasar plaza de aduladores.

El último día del novenario, quedará grabado con caracteres indelebles en la memoria de todos los que vivimos la dicha de presenciar los actos que para conmemoraris organizo el digno capellán de dicha Ermita, en unión del seminarista D. José María Mayor.

A las ocho de la mañana se celebró solemne Misa cantada, á la vez que de comunión, oficiando el Sr. Montero, asistido de dos reverendos sacerdotes.

Por la tarde, después del Santo Rosario, ejercicio de la novena y de la salve, se dio fin a estos cultos con un solemne responso, cantado en sufragio de las almas de los fieles difuntos, que en vida contribuyeron con sus limosnas al sostenimiento de estos cultos
”[5]. Hay que tener en cuenta que no existía procesión al no tener imagen de la Virgen, ya que era una pintura y los cultos terminaban todos los años con la salve que se cantaba por la tarde el último día de la novena.

Talla de la Virgen adquirida en los años ochenta del pasado siglo XX de escaso valor artística

En cuanto a los actos festivos decir que los cultos eran acompañados de una verbena el día 7 de septiembre que se celebraba en los alrededores de la ermita y las calles Paz y Pedrera y que era amenizada por la banda municipal.[6]
Los cultos y verbena en honor a la antigua pintura de Nuestra Señora de los Remedios se celebraron en nuestra ciudad hasta 1935, ya que en 1936 al inicio de la Guerra Civil Española la antiquísima pintura de la Virgen se destruyo picando la pared donde recibía culto, desapareciendo así una de las mas antiguas advocaciones de la ciudad.

Terminada la guerra, la ermita quedo en un estado ruinoso no pudiendo restablecerse el culto hasta 1949 gracias a los trabajos de restauración que se realizaron por el constante empeño de la Orden Tercera de Santo Domingo, Cofradía del Descendimiento y algunas señoras de la feligresía de la Parroquia de Santa María del Prado. El acto para restablecer el culto se celebro el sábado 10 de septiembre del citado año de 1949, a las siete y media de la tarde presidido por el Obispo-Prior, D. Emeterio Echeverria y Barrena, y consistió en la bendición de un cuadro pintado por la señora Teresa del Valle de Guillen, que reproducía la antigua pintura de Nuestra Señora de los Remedios. También fue bendecida la campana de la ermita.

El primer acto religioso que se celebro en la ermita, fue dos días después, el domingo 11 de septiembre con la primera comunión de los niños del refugio de la calle Calatrava, que también fue presidido por el señor Obispo.

Sagrario donado en 1952 y que esta grabado con el nombre de los donantes

Los primeros cultos en honor a la Virgen de los Remedios, se volvieron a celebrar a partir del 8 de septiembre de 1950 con un Solemne Triduo en su honor, constituyéndose una hermandad canónicamente para mantener los cultos a la Virgen. En mayo de 1952, Eloy Guillén, capitán que fue de los Servicios de Intendencia en Ciudad Real, y su señora, Teresa del Valle de Guillén, donaron a la ermita de los Remedios el actual sagrario y un valioso copón, para mejor servicio del culto en la misma.

El domingo 14 de diciembre de 1952, tras la celebración de la Santa Misa oficiada por el sacerdote, José Ballesteros, llego el señor Obispo, quien bendijo los cuadros y cruces del Vía Crucis, realizando así la solemne erección del Santo Vía Crucis en la ermita. A este acto asistió el Gobernador Civil y señora quien hizo la donación de 16.000 ptas, para la construcción en este lugar de una escuela parroquial que fue inaugurada el viernes 5 de junio de 1953 y que subsistió durante muchos años.

Actual estandarte de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios

En los años ochenta del pasado siglo XX, con el fin de aumentar el culto a la Virgen se acordó realizar una imagen de la Virgen que fue adquirida a un casa de artículos religiosos y que es de escaso valor artístico, procesionando desde entonces con la imagen el primer domingo del mes de septiembre.

Con el transcurso de los años la ermita necesitaba una profunda restauración, labor que llevo acabo la Parroquia de Santa María del Prado en el año 1994, demoliendo el añadido de la antigua escuela y realizando una puerta por donde sale en procesión el conjunto escultórico del Santo Descendimiento. Durante estas labores de restauración, aparecieron unas inscripciones del siglo XVIII pintadas en el ábside, así como unos ángeles –también pintados-en el altar mayor, que era el lugar donde estaba la antigua pintura de la Virgen de los Remedios y actualmente se encuentra un crucificado del escultor ciudadrealeño Francisco Ortega.

La talla de la Virgen de los Remedios en procesión


[1] JOSÉ BALCÁZAR Y SABARIEGOS: “La Virgen Del Prado a través de la historia”, pagina 104.
[2] “…las madres de Ciudad Real, al dar a luz le llevan aceite y se toca una campana…” Datos de su guardiana o santera; Madoz, vol VI; An. Ecles. 1929, pag. 171; Espasa. T. 13. pag. 554.

[3] PRUDENCIO HERRERO VIOR: “Caridad y Beneficencia en el antiguo Ciudad Real”. Cuaderno de Estudios Manchegos nº 4, pagina 9.

[4] JOSÉ BALCÁZAR Y SABARIEGOS: “La Virgen Del Prado a través de la historia”, pagina 113.

[5] EL PUEBLO MANCHEGO. Año VI.- Núm. 1,702, sábado 16 de septiembre de 1916, página 1.
[6] EL PUEBLO MANCHEGO. AÑO XVII.- Núm. 4929, miércoles 7 de septiembre de 1927, página 4: “La Verbena de la Virgen de los Remedios. Esta noche se celebrará la verbena de la Virgen de los Remedios en las calles de la Paz, Pedrera y alrededores de la ermita donde se venera la imagen. La banda municipal amenizará la verbena”.


domingo, 4 de septiembre de 2011

SE CELEBRO CON GRAN SOLEMNIDAD LA FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DEL CONSUELO


Ayer sábado día 3 de septiembre, se celebro con gran solemnidad la festividad litúrgica de la Virgen del Consuelo. Los cultos comenzaron a las 19’30 horas con el rezo del Santo Rosario, seguido de una Solemne Función que estuvo a cargo de nuestro Consiliario, Rvdo. Sr. D. Antonio Ruiz Pozo. A su término se celebro un Vía Lucis con la imagen de la Virgen del Consuelo, por las calles de la feligresía de Santo Tomas de Villanueva.



El paso fue llevado aun hombro por hermanos costaleros
El cortejo era abierto por la cruz parroquial y los dos faroles guía

Muchos feligreses esperaron la salida de la Virgen

En el cortejo nos representaba a todos el estandarte corporativo

Los hermanos costaleros fieles a su Señora

Las estaciones fueron preparadas por el Vocal de Cultos, Miguel Angel Sánchez-Migallón

El paso era precedido por una nube de incienso

El cuerpo de acólitos encargado de perfumar el paso de la Virgen

Una hora duro la celebración del Vía Lucis
El paso era mandado por el capataz del paso de palio, Jose María Pastor Muñoz
Hermanos y feligreses que precedian el paso de la Virgen

El grupo infantil tampoco quiso perderse alumbrar a su Virgen

Fueron muchos niños que participaron en este acto mariano



Nuestro Consiliario cerraba el paso de la Virgen



La Virgen permanecera montada en su paso hasta mañana día 5


sábado, 3 de septiembre de 2011

HOY VIA LUCIS CON LA VIRGEN DEL CONSUELO



Hoy, festividad de la Virgen del Consuelo, la Cofradía de la Flagelación celebrara un Via Lucis por la calles de la feligresía de la Parroquia de Santo Tomas de Villanueva, al termino de los solemnes cultos que ha organizado la hermandad en honor a su titular y que comenzaran a las 19’30 horas.

El Via Lucis ("Camino de la Luz"), son una forma de devoción cristiana que fomenta la meditación sobre la Resurrección de Jesucristo y algunas de las supuestas apariciones de Jesús resucitado y otros episodios registrados en el Nuevo Testamento.


Las estaciones de la Resurrección complementan las Estaciones de la Cruz, o Via Crucis (el término Via Lucis intencionalmente lo recuerda), una tradicional devoción católica que conmemora la Pasión de Jesús. A diferencia de la forma tradicional de las Estaciones de la Cruz —aunque en común con la forma de revisión presentado por el papa Juan Pablo II el Viernes Santo de 1991—, todas las estaciones de la Resurrección se basan en hechos registrados en los cuatro evangelios y en los Hechos de los Apóstoles.

Al igual que con las Estaciones de la Cruz, la devoción no tiene forma fija, pero normalmente incluye para cada estación una lectura de la Escritura, una breve meditación, y una oración. Donde una serie de imágenes se utiliza para ayudar a la devoción, que tiene la forma de una procesión, con el paso de una estación a la siguiente que a veces viene acompañada por el canto de uno o más versos de un himno.

En diciembre de 2001, la Santa Sede promulgó un Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, que elogió el Via Lucis de la siguiente manera:

Un piadoso ejercicio del llamado Via Lucis se ha desarrollado y extendido a muchas regiones en los últimos años. Siguiendo el modelo del VIA CRUCIS, los fieles meditan sobre las diversas apariciones de Jesús - de su Resurrección a su Ascensión- en las que muestra su gloria a los discípulos que esperaban la venida del Espíritu Santo (cf. Jn 14, 26, 16, 13-15; Lc 24, 49), el fortalecimiento de su fe, sometidos a la finalización de su enseñanza sobre el Reino y definirse con mayor precisión la estructura sacramental y jerárquica de la Iglesia.

A través del Via Lucis, los fieles recuerdan el acontecimiento central de la fe - la Resurrección de Cristo - y su discipulado en virtud del Bautismo, el sacramento pascual por el que han pasado de las tinieblas del pecado a la brillante luminosidad de la luz de la gracia (Cf. Col 1, 13; Ef. 5, 8).

Durante siglos, el vía crucis involucraba a los fieles en la Semana Santa, sobre todo en la Pasión, y ayudó a fijar los aspectos más importantes en su mente. Análogamente, el Via Lucis, cuando se celebra con fidelidad al texto evangélico, puede transmitir eficazmente a los fieles la comprensión del segundo momento del evento pascual, es decir, la Resurrección del Señor.

El Via Lucis es potencialmente una excelente pedagogía de la fe, ya que "per crucem ad lucem" [a través de la cruz (uno viene) a la luz]. Usando la metáfora de un viaje, el Via Lucis pasa de la experiencia del sufrimiento, que en el plan de Dios es parte de la vida, a la esperanza de llegar al verdadero fin del hombre: la liberación, la alegría y la paz que son esencialmente valores de la Pascua.

El Via Lucis es un estímulo potencial para la restauración de una "cultura de la vida", que está abierta a la esperanza y la certeza que ofrece la fe, en una sociedad que a menudo se caracteriza por una "cultura de la muerte", la desesperación y el nihilismo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS



Se conoce como advocaciones, a las distintas formas de nombrar o referirnos a la Santísima Virgen. Las advocaciones de María son muy abundantes, pues intentan recoger todos los momentos aptitudinales y actitudinales que sufrió: consuelo, penas, amargura, caridad, paz, etc. Es un reflejo de los sentimientos emocionales y carnales que sufrió la Madre al ver al Hijo de Dios en todo el proceso del calvario.

Desde antiguo la costumbre de tener un protector divino se tradujo en las advocaciones marianas con cualidades destinadas a favorecer a los fieles. Es un intento de unión más cercano con la Virgen, pues se pide su protección y por ello nada mejor que tener su nombre como “escudo” frente a los avatares de la vida diaria.

En la Biblia se llama “consuelo de Dios” a las acciones con las que Dios viene en ayuda de su pueblo sometido a la opresión. El mayor consuelo que Dios ha enviado a los hombres ha sido su hijo Jesús. El anciano Simeón, que esperaba “el consuelo de Israel” (Lc 1,25), bendice a Dios al tener a Jesús niño en sus brazos. Santa María Virgen se llama “Madre del consuelo” o “Consoladora de los afligidos”, porque por medio de ella Dios envió al “consuelo de su pueblo”, que es Cristo. Ella, cuando estuvo junto a Cristo que sufría en la cruz, mereció esa felicidad prometida por el Evangelio: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” (Mt 5,5). Después de la resurrección de su Hijo, recibió ese consuelo, y por eso puede consolar a sus hijos en cualquier lucha (cf. 2 Cor 2,3-5). El Concilio Vaticano II dice que “La Madre de Jesús... precede con su luz al pueblo de Dios peregrinante, como signo de esperanza segura y de consuelo” (Lumen Gentium 68).

Mariano Arnal define desde el punto de vista onomástico estos dos nombres de mujer: Consolación y Consuelo, además de sus hipocorísticos. Es el nombre de una nobilísima virtud, más valorada antes que ahora; no porque no se necesite, que se necesita más que nunca, sino porque nos hemos endurecido más y nos hemos resignado a vivir cada uno su soledad dentro de la multitud. Consolatio es el origen latino, formado por el prefijo con de compañía y de intensidad, más el verbo solor, solatus sum, solari, que significa ya de por sí consolar, reconfortar, alegrar... El sustantivo solatium derivado de este verbo, del que obtenemos en español la palabra solaz, nos da el valor más positivo de este nombre: recreo y consuelo del espíritu. Se cree que el verbo solor procede del adjetivo solus, a, um. Como fuere, el de Consuelo o Consolación es un nombre que hace pensar en solidaridad, en fortaleza para reconfortar a quien lo necesita, en sosiego y solaz para el espíritu. En ahuyentar la tristeza de la soledad.

Nuestra Señora de la Consolación es una advocación de la Virgen que no podía faltar entre las virtudes y los méritos que se atribuyen a la Madre de Dios. En las letanías es invocada todos los días por la Iglesia como Consolatrix afflictorum (Consuelo de los afligidos), porque entre los papeles que los cristianos le han asignado a la Virgen como Madre universal, está el de consolar a los que gimen y lloran en este valle de lágrimas. Esta advocación no está vinculada a ninguna imagen, aparición o milagro, sino a la necesidad que siente la Iglesia de ofrecer a los fieles una Madre en el cielo que sea la sublimación de las virtudes de todas las madres de la tierra.

Este título lleva a considerar a María como alguien a través de quien Dios envió al Consolador, Jesucristo, su Hijo, al mundo. Ella, que fue afligida y consolada por la bienaventuranza de los que lloran, espera al Espíritu consolador en el cenáculo y, asumida al cielo, sigue in­tercediendo por los hombres oprimidos bajo el peso de la tribulación.

Santa Mónica, la Madre de San Agustín, sueña con la Virgen María, la que la consuela por su dolor ante su hijo alejado de Cristo en su práctica y como signo de ese consuelo esperanzador de la futura conversión de Agustín, le muestra su correa. De esa manera encontramos en la Virgen de la Consolación, o de la Correa, la imagen de una Madre que estando en el cielo es la sublimación de las virtudes de todas las madres de la tierra. Las Consuelos celebran su onomástica el sábado siguiente al 28 de agosto, día en que se celebra la fiesta de Nuestra señora de la Consolación y de Nuestra Señora de la Correa. La Madre del Señor es venerada bajo la advocación de «consuelo de los afligidos» en muchos lugares, especialmente en la ciudad de Turín (Italia), donde se le ha dedicado un célebre santuario. También la veneran muchas familias religiosas como la Orden de San Agustín, y el Instituto de Misiones de la Consolata.

La Cofradía de la Flagelación celebra esta festividad en la Parroquia de San Tomas de Villanueva, el sábado siguiente al 28 de agosto, con una Solemne Función y desde hace dos años con un Vía Lucis por las calles de la feligresía.



jueves, 1 de septiembre de 2011

FESTIVIDAD LITÚRGICA DE LA VIRGEN DEL CONSUELO



La Ilustre, Humilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Flagelación de Nuestro Padre Jesús de la Bondad y María Santísima del Consuelo, establecida canónicamente en la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, celebrara el próximo sábado 3 de septiembre, una Solemne Función con motivo de la festividad litúrgica de la Virgen del Consuelo.

Los cultos comenzaran a las 19’30 horas con el rezo del Santo Rosario, seguido de la celebración de la Santa Misa que estará a cargo del Rvdo. Sr. D. Antonio Ruiz Pozo y que será aplicada por la hermana de la Cofradía recientemente fallecida, María Jesús Navarro.

Al término de la Solemne Función, la imagen de la Virgen del Consuelo presidirá un Vía Lucís que partiendo del templo parroquial, recorrerá diferentes calles de la feligresía. El paso de la Virgen será portado aun hombro por hermanos y costaleros, por este motivo quien desee llevar algún tramo el paso de la Virgen, debe ponerse en contacto con el capataz, José María Pastor Muñoz, tras la celebración de la Función.