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sábado, 3 de enero de 2015

DE ÁRBOL DE LA SUERTE A PORTAL DE BELÉN



Ciudad Real no cuenta con árboles singulares o raros, pero sin duda unos de los más grandes y probablemente el más antiguo de la ciudad, fue el que se encontraba en la Plaza de Cervantes, donde hoy está el monumento dedicado al antiguo Pozo de Don Gil, que era conocido por el árbol de la suerte.

El árbol en cuestión se trataba de un olmo que estuvo 130 años en pleno centro de nuestra ciudad, por lo que vivió gran parte de la historia reciente de la misma. El árbol tuvo que ser plantado en la segunda mitad del siglo XIX, es decir Ciudad Real todavía se encontraba con gran parte del recinto amurallado y el ferrocarril acababa de llegar a la misma. He seleccionado varias fotografías que acompañan esta entrada, donde se ve la evolución que el árbol tuvo a lo largo del siglo XX, hasta llegar a convertirse en portal de belén municipal.

La primera fotografía es coloreada editada por la antigua imprenta que existió en nuestra ciudad de Rubisco, y fue realizada entre 1915-1920. La gente que se ve alrededor del árbol, es porque justo junto a él en 1912, se instaló una fuente pública para abastecimiento de agua a los ciudadrealeños. En aquellos años no había agua corriente en los domicilios, y los ciudadrealeños se abastecían de diferentes fuentes que había repartidas por la ciudad.


La siguiente foto es de los años cuarenta del pasado siglo XX del que fuera cronista de la ciudad D. Julián Alonso Rodríguez, y se ve el árbol mutilado, no sé el motivo de ello, pero al fondo de la fotografía se aprecia el antiguo mercado de abastos, donde hoy se levanta la subdelegación del gobierno. De este mismo personaje ciudadrealeño es la fotografía de años después, donde podemos ver al árbol ya con grandes ramas, sin la fuente de agua que sacio la sed de muchos ciudadrealeños.


Las otras dos fotografías son de los años sesenta. En la de blanco y negro vemos el árbol en pleno invierno, un día de nieve con sus grandes ramas, y en la de color se ve ya un árbol centenario, dando sombra a la glorieta de la Plaza de Cervantes.


En los años setenta del pasado siglo XX, se instaló debajo del árbol la administración de lotería nº 1 (La Chata) en un kiosco, siendo conocido a partir de entonces el árbol como el de la suerte o árbol gordo. En estas tres fotografías de los años ochenta podemos ver el árbol y el kiosco de lotería que había debajo de él.


En los años noventa del pasado siglo veinte, la Plaza del Pilar se convirtió en peatonal, siendo trasladado el kiosco de lotería al lugar donde se encuentra actualmente, quedándose el árbol presidiendo una pequeña glorieta e instalándose bancos a su alrededor.


El sábado 16 de octubre de 1999 el árbol que había alcanzado en aquellos años unos ocho metros de altura, se fracturó cayendo parcialmente una rama sobre tres personas que se encontraban sentadas en un banco, que las hirió. La causa de esta fractura se debió a la denominada “enfermedad del olmo”, lo que obligó a los técnicos municipales a podar el árbol y solo dejar el tronco del mismo. Un mes después, el 24 de noviembre de 1999,  el tronco fue cortado y en su lugar se inauguró, en diciembre del año 2000, el monumento al Pozo de Don Gil.


El Tronco del árbol fue tratado y ahuecado en su interior para ser destinado a portal de belén en la Navidad del año 2000, siendo colocado todos los años en la entrada del Museo Municipal “López Villaseñor”, donde se puede ver durante estos días. Así este viejo árbol que arropó con sus ramas a varias generaciones de ciudadrealeños, que fue testigo mudo de llantos y alegrías, tiempos de guerra y de paz, manifestaciones, huelgas, fiestas, cabalgatas, etc., pasó a ser un portal de belén municipal.



viernes, 2 de enero de 2015

EL 2 DE ENERO DE 1911 SE PUBLICÓ EL PRIMER NÚMERO DE “EL PUEBLO MANCHEGO”


Portada del primer número del “Pueblo Manchego”

Aquí, en la hemeroteca municipal madrileña, hemos encontrado el primer número de “El Pueblo Manchego”, aquel diario conservador –o “de derechas”, para entendernos con la terminología política al uso- que llenó con brillantez más de un cuarto de siglo en la historia de nuestro periodismo provincial.

Aunque no lo dice en su artículo de fondo –titulado a la manera clásica “Nuestro Programa”-, el periódico nació bajo la inspiración y tutela del Obispo de la diócesis, Dr. Don Remigio Gandásegui. Por entonces, el único diario ciudarrealeño era “La Tribuna”, con su tufillo liberal, y había que contrarrestar en la provincia su moderado izquierdismo.

Nunca hizo traición “El Pueblo Manchego” a sus ideales. Ya en este primer número anunciaba como “deber social” de su actuación “vigorizar el alma de nuestra raza, su fe religiosa, el tesoro de nuestra fe y las costumbres cristianas”, para asegurar a continuación que “no debemos consentir por más tiempo que los explotadores de las muchedumbres presenten a la Iglesia como enemiga de sus legítimas aspiraciones” y prometer al final que sus campañas serían “para la creación y multiplicación de cuantas obras e instituciones sociales tiendan a mejorar la condición moral y material de las clases necesitadas…”

Su redacción y administración estaban en la calle Calatrava, número 5, casi enfrente de su imprenta, que era la de Rubisco y hoy la “Editorial Calatrava”. Costaba la suscripción ¡cuatro pesetas al trimestre! y era el director, aunque no lo dijese en la cabecera, aquel gran periodista Isaac Antonino, que se escondía -¡es un decir!- bajo el seudónimo de “Aviceo”. Nada menos que tres conferencias telefónicas tenía “El Pueblo Manchego” diariamente con Madrid y ya en este primer número, junto a la crónica “Chismografía madrileña”, daba cuenta de la reciente crisis, resuelta por el Rey con la ratificación de confianza al presidente, don José Canalejas, quien la aprovechó para nombrar tres nuevos ministros: Amós, Salvador, Alonso Castrillo y nuestro paisano de adopción don Rafael Gasset, en su sempiterna cartera de Fomento. ¡Mandaban los liberales!

De la provincia, se informaban en este primer número de “El Pueblo Manchego” los corresponsales de Tomelloso (sobre precios de vinos y un suceso demostrativo de que esto de los atracos no son novedad: unos gitanos penetraron en una panadería, maniataron a la niña María García López, que se encontraba al frente del establecimiento, y se apoderaron de varios efectos, comestibles y dinero); de Valdepeñas (conferencia del señor Rubio en el Círculo Obrero sobre “Acción Social”) y el de Manzanares, quien denunciaba anomalías y gritos de “¡abajo los consumos!” y pronosticaba que las protestas contra aquellos siempre odiados tributos sobre el aceite y las carnes “traerían cola”.

¿Y de Ciudad Real? Pues aparte la elección de los señores Conde de la Cañada, don Enrique Rodríguez de Celis, don Manuel Aguirre y don José María Gómez-Rico como nuevos vocales de la Cámara Agrícola y otras notas de relativo interés, se trataba -¿cuándo no?- de “El asunto de las aguas”: obras en el manantial de “El Arzollar” y una queja porque el cántaro valía dos céntimos y si se compraban dos cántaros y se entregaba la moneda más usual de cinco céntimos –“una perrilla”-, no tenían monedas de un centimillo para la vuelta. La gente protestaba y el periódico comentaba al final: “Tiene razón el vecindario”.

¡Lo que son las cosas! ¡Protestas por un céntimo!

Y el caso es que todavía viven testigos de aquellos tiempos: total ¡si hace apenas algo más de sesenta años…!

Francisco Pérez Fernández (Publicado en la contraportada del diario “Lanza” el 3 de enero de 1975, en la sección Efemérides Manchegas)

Contraportada de este primer número

jueves, 1 de enero de 2015

RETABLO CERÁMICO DE LA VIRGEN CON NIÑO



Hoy 1 de enero, la iglesia celebra la festividad de María madre de Dios y madre nuestra, por este motivo traigo hoy al blog el retablo cerámico de la Virgen con niño, que preside la escalera del Palacio Episcopal de Ciudad Real.

El retablo fue encargado por el Obispo-Prior Mártir, Beato Narciso de Estenaga, el 5 de Mayo de 1926 y se terminó el 1 de Julio del mismo año, al pintor ceramista Manuel Vigil-Escalera y Díaz. La fabrica encargado de hacerlo fue la de “Ramos Rejano” de Sevilla, siendo su coste mil pesetas y sus medidas 3,22 metros de altura (aprox.) x 1,31 metros de ancho. La imagen es una copia del motivo central del Políptico “La Virgen con el Niño y los Santos”, de Carlo Crivelli, pintor cuatrocentista del Renacimiento italiano, pintado en 1473 y que se encuentra en la Capilla del Santo Sacramento de la Catedral de Ascoli Piceno, en una de sus más refinadas interpretaciones de esta escena.

El retablo cerámico posee en la parte central inferior el escudo del Obispo-Prior mártir, que reposa sobre la jaculatoria OHMATER DEI MISERERE MEI (Oh Madre de Dios apiádate de mí).

Ana María Fernández Rivero, Licenciada en Historia del Arte y Consejera del IEM, ha realizado un estudio sobre este retablo cerámico que ha sido publicado en el Cuaderno número 39 del Instituto de Estudios Manchegos, y que se puede consultar pinchando el siguiente enlace: